sábado, 29 de marzo de 2025

Desde nuestro brocal: Engendrar un libro

Acaba de salir al mercado como un nacimiento o la siembra de un árbol. Es un nuevo libro en el que digo al hilo de nuestros días, que en medio de la perplejidad y confusión que constatamos en nuestro momento histórico, hay siempre un motivo de esperanza. He querido titularlo de un modo original: “Jesús, camino y caminante” (Ed. Monte Carmelo. Burgos 2025). Estamos en el camino sugerido, en cuya senda aparece con discreción un caminante que me presta sus ojos cuando mi mirada no alcanza, que me levanta del polvo cuando caigo de bruces, que desliza su compañía cuando me asusta la soledad que me acorrala con sus miedos todos. Un camino claro, sí, pero un caminante cierto, también. Y esta es la experiencia humana que tantos podemos atestiguar.

Los cristianos hemos hecho un largo recorrido unas veces más ágiles y decididos, otras más distraídos o a empujones de una inercia piadosa pero insuficiente; en algún momento incluso con no pocas contradicciones que negaban con los hechos lo que los labios proclamaban. Pero el camino sigue abierto, la andadura inconclusa, y la meta de nuestro destino siempre en el horizonte pendiente. No se plantea una vida cristiana solitaria y aislada, sino debidamente acompañada por quienes se alzan para nosotros como un reclamo cotidiano. Buscar esa fraterna compañía significa tener la solidez de la referencia que me acerca la paz serena y me reconforta con sus palabras sabias.

Hacemos este camino que concluirá en la pascua eterna, tras haber atravesado las mil cañadas entre las nieblas de nuestras dudas y las certezas convencidas, con las gracias y pecados que se han dado en nuestra pequeña biografía. Tantas realidades nos han visto crecer acompañándonos de mil modos: nuestra familia, nuestros círculos de amigos y personas cercanas, las experiencias que nos han marcado con su mensaje positivo o no tanto, las vivencias diversas en los procesos educativos y en las convivencias con realidades culturales y religiosas. No serán tampoco indiferentes las etapas de la vida con su ambiente escenográfico poniendo fecha y domicilio a nuestros pasos, la urdimbre de responsabilidad en las encomiendas que hemos ido recibiendo y secundando. Y el simple paso de los años donde fuimos aquilatando sabiduría o empecinándonos en la ignorancia, con todo ese cúmulo de factores que dibujan nuestra personal idiosincrasia.

Así, en el trasiego de este camino, podemos afirmar que también nosotros hemos realizado un itinerario desde nuestros desiertos varios con nuestros altibajos y vaivenes, hasta la pascua sorprendida de cuanto Dios mismo nos ha venido mostrando, poniendo su luz en las sombras, misericordia donde había ofuscación errada, dando su gracia sobreabundada donde hubo pecado en abundancia. Y también hemos experimentado el temor y la intemperie que nos deja pobres y asustados cuando avanzamos por un derrotero con el que no contábamos, dejando manifiesta nuestra precariedad y pequeñez para abrirnos a quien siendo más grande que nosotros nos señala la vía de salida hacia la meta para la que fuimos creados. Todos hemos hecho ese camino en el que nos acompaña un Dios humanado que aprendiendo a hablar nuestras lenguas y frecuentando nuestros andurriales, se ha hecho cercano y próximo como jamás habríamos imaginado, poniendo en nuestros labios su Palabra y repartiendo con nuestras manos su Gracia.

Camino y caminante es una historia compartida que explica nuestra vida cristiana desde la dulce compañía de ese Dios que no es intruso, extraño, ni huraño. Él sabe mi nombre y hace de mis lágrimas su propio llanto, y haciendo su fiesta con mis alegrías y sus encantos. Todo un don por el que dar las debidas gracias, mientras podemos ojear hojeando unas páginas que nos despiertan tan inmerecido regalo de sabernos acompañados en un camino por ese caminante que nos ha sido dado.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

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