jueves, 17 de agosto de 2017

España y su descristianización. Por Pedro Trevijano

En la oración de la misa del día de Santiago se reza esto: “Por su patrocinio, España se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos”. Ante una oración así, no puedo sino preguntarme: ¿será así?

A primera vista, el panorama no parece muy halagador. Nuestras iglesias están llenas en general de gente mayor y no se ve, aunque haya excepciones brillantes, mucha gente joven. Incluso recuerdo el comentario de una persona de mediana edad, viendo la salida de misa: “Los abuelos salen de misa”. Me viene a la mente lo que sucedía en la Rusia soviética: a la Iglesia sólo iban los mayores, los ya jubilados, pero los mayores siguieron yendo a la Iglesia durante más de setenta años, y sospecho que no eran los mismos que al principio de la Revolución.

En España, hasta hace poco, la transmisión de la fe contaba con un gran apoyo sociológico. El ambiente social, la escuela y las tradiciones populares eran transmisores de una visión creyente de la vida. Pero hoy se puede decir que se ha perdido casi totalmente esta primera evangelización en nuestra sociedad, e incluso muchos matrimonios, por no hablar de los otros tipos de relaciones, no transmiten ya los valores religiosos y evangélicos, por lo que domina una cultura no cristiana que pone su énfasis en el hombre mismo, en su autonomía moral, en el dominio del mundo por la ciencia y la técnica, en el disfrute inmediato de todo, en una vida exclusivamente pagana y terrena.

Nuestra sociedad es indudable que está muy afectada por la descristianización. Relativismo e ideología de género campan a sus anchas con una juventud que ha recibido una educación desastrosa, en la que se ha pretendido abolir el esfuerzo y el ejercitar la memoria, con lo que la cabeza está vacía y se ha olvidado eso de que la inteligencia es el arte de relacionar las cosas entre sí, y que lo que merece la pena casi siempre exige sacrificio. En cuanto a las universidades, muchas de ellas son víctimas de la endogamia a la hora de la renovación del profesorado. Por otra parte, de vez en cuando se oyen frases como “las únicas iglesias que iluminan son las que arden”, y prácticamente nunca se oye decirles a estos analfabestias desde sus partidos y sectores afines que no sean burros y, en cuanto a sus contrarios, los partidos de derechas, se callan en nombre de lo políticamente correcto, porque a unos y otros la cultura les importa muy poco.

La libertad sexual extrema que defiende la ideología de género, en nombre de la neutralidad y la objetividad -¡ellos, que combaten que haya valores objetivos!- se opone abiertamente a los valores cristianos y, favorecidos por la presión tanto del ambiente como de los medios de comunicación, tratan de inculcar determinadas normas, más fuertes precisamente por ser tácitas, como “la virginidad está desfasada”; “no tener vida sexual a los diecisiete años es anormal”; “todas las formas de sexualidad son normales”; “si no haces lo que todo el mundo, eres un raro”; “el matrimonio es retrógrado”... lo que hace que muchos de nuestros jóvenes piensen que una salida nocturna tiene que terminar en la cama con el primero o primera que esté dispuesto a ello. Estamos ante una auténtica prostitución, eso sí, amateur, porque lo hacen gratis y sin cobrar. Pero la ideología de género no se detiene ahí, sino que afirma abiertamente y sin ni siquiera preocuparse en disimular que su objetivo es ni más ni menos que destruir la maternidad, el matrimonio, la familia, la solidaridad entre las generaciones, la naturaleza del sexo; y, por si fuera poco, pretende hacer ilegal cualquier opinión que no coincida con la suya.

Las consecuencias de estos disparates estatales son gravísimas: muchos jóvenes se dejan llevar por estas ideas y son incapaces de contraer un matrimonio estable y fundar una familia, puesto que no conocen el sentido de la palabra fidelidad ni en consecuencia nunca alcanzan la madurez precisa para poder contraer matrimonio. Ello va a suponer la continuación del descenso del número de hijos, lo que significa no sólo un descenso de población, sino un tremendo vacío religioso y moral. Pero como a los relativistas y los partidarios de la ideología del género lo que les mueve es el odio a la Iglesia católica, y sólo ven lo inmediato, se apoyan en dictaduras como la de Irán, aunque allí los derechos de las mujeres brillan por su ausencia y los homosexuales son ahorcados. La realidad, sin embargo, nos dice que aun en estos tiempos en los que se intenta descaradamente desde la legislación destruir a la familia, el matrimonio y la familia siguen siendo aún hoy la respuesta más adecuada a las necesidades afectivas, sexuales y sociales del varón y de la mujer, y así lo señalan el sentido común y cualquier estadística seria.

Desde luego los que creemos en Dios, en Jesucristo, en la Iglesia y en España no podemos perder la esperanza, porque la esperanza es lo específico del cristiano. Creo que la solución es sencillamente la recristianización. En este punto no puedo por menos de acordarme de las palabras de Jesús a Pablo en Corinto: “No temas, sigue hablando… porque tengo un pueblo numeroso en esta ciudad” (Hech 18, 9). No dudo que hay mucha gente admirable y profundamente cristiana, así como padres dispuestos a tomarse en serio la educación de sus hijos, y a quienes no les duele sacrificarse por ellos y además piensan que Dios es mucho más poderoso que Satanás.

Lavado de cara para la iglesia de Lugones

(lne) "Había humedades, hacía falta", dice el párroco de la mano de pintura en el templo, la primera en los últimos quince años

Lugones (Siero), A. De La Fuente

La parroquia de San Félix de Lugones lucirá en breve un lavado de cara. Y es que desde hace unos días operarios trabajan en pintar la fachada del templo sierense, que a partir de ahora vestirá de un tono entre amarillo y color pastel que, en palabras del párroco, Joaquín Serrano, "resalta las arcadas". Con esta obra se pretende que la iglesia recupere su esplendor, después de llevar "más de 15 años sin recibir una capa de pintura".

"Había humedades y le hacía falta una mano de pintura. Para tratar de subsanar este problema renovamos los canalones y mejoramos la ventilación de algunas partes del templo previamente", explica Serrano, que opina que el cambio es evidente y merece la pena.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Oración a San Roque

Misericordiosísimo y benignísimo Señor, que con paternal providencia castigáis nuestras culpas, y por la infección del aire nos quitáis la salud y la vida corporal, para que reconociéndonos y humillándonos en vuestro acatamiento, nos deis la vida espiritual de nuestras almas: yo os suplico humildemente por la intercesión de San Roque, que si es para vuestra mayor gloria, y provecho de nuestras almas, me guardéis a mí y a toda esta familia y patria de cualquiera enfermedad y mal contagioso y pestilente, y nos deis entera salud de alma y cuerpo, para que en vuestro santo templo os alabemos y perpetuamente os sirvamos.

Y vos, oh bienaventurado Santo, que para ejemplo de paciencia, y mayor confianza en vuestro patrocinio, quiso Dios que fueseis herido de pestilencia, y que en vuestro cuerpo padecieseis lo que otros padecen, y de vuestros males aprendieseis a compadeceros de los ajenos y socorrieseis a los que están en semejante agonía y aflicción, miradnos con piadosos ojos, y libradnos, si nos conviene, de toda mortandad, por medio de vuestras fervorosas oraciones, alcanzadnos gracia del Señor, para que en nuestro cuerpo sano o enfermo viva nuestra alma sana, y por esta vida temporal, breve y caduca lleguemos a la eterna y gloriosa, y con vos gocemos de ella en los siglos de los siglos. Amén.

Del Oficio del Día

SEGUNDA LECTURA

De los Comentarios de san Agustín, obispo, sobre los salmos
(Salmo 47, 7: CCL 38, 543-545)

VENID, SUBAMOS AL MONTE DEL SEÑOR

Lo que habíamos oído lo hemos visto. ¡Oh bienaventurada Iglesia! En un tiempo oíste, en otro viste. Oíste en el tiempo de las promesas, viste en el tiempo de su realización; oíste en el tiempo de las profecías, viste en el tiempo del Evangelio. En efecto, todo lo que ahora se cumple había sido antes profetizado. Levanta, pues, tus ojos y esparce tu mirada por todo el mundo; contempla la heredad del Señor difundida ya hasta los confines del orbe; ve cómo se ha cumplido ya aquella predicción: Que se postren ante él todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan. Y aquella otra: Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria. Mira a aquel cuyas manos y pies fueron traspasados por los clavos, cuyos huesos pudieron contarse cuando pendía en la cruz, cuyas vestiduras fueron sorteadas; mira cómo reina ahora el mismo que ellos vieron pendiente de la cruz. Ve cómo se cumplen aquellas palabras: Lo recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos. Y viendo esto, exclama llena de gozo: Lo que habíamos oído lo hemos visto.

Con razón se aplican a la Iglesia llamada de entre los gentiles las palabras del salmo: Escucha, hija, mira: olvida tu pueblo y la casa paterna. Escucha y mira: primero escuchas lo que no ves, luego verás lo que escuchaste. Un pueblo extraño -dice otro salmo- fue mi vasallo; me escuchaban y me obedecían. Si obedecían porque escuchaban es señal de que no veían. ¿Y cómo hay que entender aquellas palabras: Verán algo que no les ha sido anunciado y entenderán sin haber oído? Aquellos a los que no habían sido enviados los profetas, los que anteriormente no pudieron oírlos, luego, cuando los oyeron, los entendieron y se llenaron de admiración. Aquellos otros, en cambio, a los que habían sido enviados, aunque tenían sus palabras por escrito, se quedaron en ayunas de su significado y, aunque tenían las tablas de la ley, no poseyeron la heredad. Pero nosotros lo que habíamos oído lo hemos visto.

En la ciudad del Señor de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios. Aquí es donde hemos oído y visto. Dios la ha fundado para siempre. No se engrían los que dicen: El Mesías está aquí o allí. El que dice: Está aquí o allí induce a división. Dios ha prometido la unidad: los reyes se alían, no se dividen en facciones. Y esta ciudad, centro de unión del mundo, no puede en modo alguno ser destruida: Dios la ha fundado para siempre. Por tanto, si Dios la ha fundado para siempre, no hay temor de que cedan sus cimientos.

RESPONSORIO Lv 26, 11-12; 2Co 6, 16

R. Pondré mi morada entre vosotros y no os rechazaré. * Caminaré entre vosotros y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.
V. Nosotros somos templo de Dios vivo, como dijo Dios.
R. Caminaré entre vosotros y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.

ORACIÓN.
Dios todopoderoso y eterno, a quien confiadamente invocamos con el nombre de Padre, intensifica en nosotros el espíritu de hijos adoptivos tuyos, para que merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

martes, 15 de agosto de 2017

Asunción de Nuestra Señora

Sobre los altos confines
del más levantado cielo
subisteis, Virgen, del suelo
en hombros de serafines.

Y mucho se maravilla
el cielo de ver que a vos
junto a sí os ha dado Dios
la más eminente silla.

¡Oh Dios, quién supiera ahora
significar la alegría
que todo el cielo tendría
con su nueva emperadora!

Ángeles podrán decilla,
Virgen, y lo que con vos
hizo vuestro hijo y Dios
cuando os dio tan alta silla. 
Amén.

(Himno de las I vísperas)

La casa de la Virgen María en Éfeso

(Web católico de Javier) Después de la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, María vivió tres años en Jerusalén, tres en Betania, y, al final, nueve años en las cercanías de Éfeso (Turquía). Su casa estaba situada a tres leguas y media de Éfeso. La Virgen partió de este mundo a los 63 años de edad. En ese lugar, en la actualidad, se encuentra la capilla de la Panaya Kapuli o Kaulu, que en turco significa Capilla de la Toda Pura María.

El 29 de julio de 1891, dos sacerdotes de la Congregación de la Misión (lazaristas) franceses, lo padres Henry Jung y Eugène Poulin, cediendo a las insistentes peticiones de Sor Marie de Mandat-Grancey, la superiora de las Hijas de la Caridad, que trabajaban en el hospital francés de Esmirna (Izmir), salieron en busca de la casa de María, teniendo como guía las visiones de la mística alemana la Beata Anna Katharina Emmerick (1774-1824). Esta religiosa fue beatificada por Juan Pablo II el 23 de octubre de 2004. Desde su lecho de enferma, en un pueblo de Westfalia, en el que transcurrió los últimos doce años de su vida, había recibido las visiones de la vida de Jesús y de la Virgen, recogidas y publicadas después de su muerte por el escritor alemán Clemens Brentano.

Tras muchos esfuerzos y calor, junto a una fuente, los dos sacerdotes misioneros encontraron las ruinas de una casa, que daba la impresión de haber sido utilizada como capilla, y que correspondía perfectamente a la descripción de Emmerick.

El primer peregrinaje a la Casa de la Virgen María tuvo lugar en 1896, cinco años después del descubrimiento de la casa. Dos guías trajeron a peregrinos de Esmirna a Éfeso. La mayoría de ellos hicieron la subida a pie, a caballo o a lomo de burro. Los primeros peregrinos del extranjero vinieron en 1906 conducidos por el profesor Miner y Franco Kayser. Había 47 personas de las cuales 10 eran Protestantes. En 1950, el dogma de la Asunción de Maria fue definido en Roma por el Papa Pío XII. Desde ese momento, el número turistas y peregrinos ha ido aumentado cada año.

Pablo VI visitó Estambul y se dirigió a Éfeso para visitar la casa de La Virgen Santísima el 26 de julio de 1967. Él entró al Santo Lugar escoltado por una multitud que aguardaba afuera, y luego rezó un buen rato frente al altar y luego encendió una lámpara que él mismo trajo en sus manos. Finalmente, obsequió a las hermanas de la Caridad, quienes se encargan de mantener y escoltar ese lugar, con un cáliz de oro para el oratorio.

El Papa Juan Pablo II también fué a visitar la casa de María el 30 de noviembre de 1979, después de su visita oficial a Ankara.

El Papa Benedicto XVI visitó la Casa de la Virgen el 29 de noviembre de 2006.