viernes, 20 de octubre de 2017

Recomendaciones a la hora de cubrir la solicitud de bautismo

Las dos primeras indicaciones que se hacen a la hora de rellenar una solicitud de bautismo se suelen cumplir bastante bien, como es escribir todo de forma clara y en mayúsculas, así como el rellenarlo todos los espacios. Alguna vez quedan apartados en blanco pensando que los difuntos no se pueden poner, pero como decía un cura mayor, ''Fulanito" es el abuelo del niño, y aunque esté muerto, siempre seguirá siendo su abuelo''. Osea, hay que hacerlo constar, aunque haya fallecido.

Las mayúsculas son buenas compañeras de faena, pues evitan errores de apreciación, confundiendo "Días" por "Díaz", o "Méndez" por "Menéndez". Puede parecer algo baladí, hoy que el "tipex" está sobre la mesa de cualquier despacho; sin embargo, en los libros sacramentales no se puede utilizar ni tachar o corregir nada sin previa autorización de la Cancillería diocesana correspondiente.

Luego viene "la batalla" de los lugares. En este campo tenemos dos formas de proceder generalizadas; por una lado las personas escuetas, por ejemplo, padre nacido en Langreo, madre nacida en Langreo, niño nacido en Langreo... Cuando en realidad se debería especificar más concretamente. Ejemplo: si el padre es nacido en Barros (Langreo), la madre es nacida en Sama (Langreo) y el niño nacio en Riaño (Langreo).

Por otro lado están los que consideran que su pueblo es famoso en el mundo entero y no hace falta más; ejemplo: padre nacido en Rozadas, madre nacida en Vegadotos y el niño nacido en Santullano... Cuando habría que detallar que el padre es nacido en Rozadas - la Peña (Mieres), madre nacida en Vegadotos- Rioturbio (Mieres) y el niño nacido en Santullano (Mieres).

Se puede poner todo lo que uno quiera, pero especificando, ya que en Asturias y en España hay muchas localidades, aldeas y pueblos con nombres semejantes, y a veces idénticos en la misma provincia o en otras. No poner que el abuelo nació en Galicia, pues aunque sea cierto, es tan genérico que no sirve, y tampoco poner únicamente que nació en Sancedo; habría que especificar que nació en Sancedo (nombre de la aldea o pueblo), añadiendo Villabol de Suarna (Parroquia a la que pertenece) y finalmente indicar que se trata de Lugo (provincia).

A día de hoy y gracias a internet, que está al alcance de casi todo el mundo, esta tarea no es nada complicada, por lo que si no se sabe a qué parroquia pertenece la aldea en la que nació la abuela, basta con poner por ejemplo en google: ''Agüera de Carriles'', y saldrá enseguida que es una localidad del concejo de Tineo y perteneciente a la parroquia de Santa María de Arganza.

Con estas indicaciones se gana mucho tiempo a la hora de asentar todos los datos en el "libro de bautismos", evitando que la Partida quede incompleta o tener que llamar tres veces a la familia para preguntar ¿Sogandio de Oviedo o de Proaza?...  Puede parecer que somos demasiado puntillosos, pero es que puede ocurrir como en el caso de aquel padre que nos puso que era nacido en "Mieres", (Asturias), y el párroco le dijo ¿así que de la Cuenca, eh? ; a lo que respondió: no no, de Mieres de Limanes (Siero)... Lo dicho, es importante especificar, sobre todo pensando en trámites y datos de futuras generaciones

Hay Párrocos que incluso piden incluir la parroquia de la ciudad; entendiéndose:
De Gijón: ¿San Pedro; San Lorenzo; San José; Corazón de María; Begoña; San Antonio; La Asunción; San Juan XXIII; La Purísima; San Melchor del Cerillero...

De Avilés: ¿Las Mareas; Santo Tomás de Cantorvery; San Nicolás de Bari; La Magdalena; San Agustín; San Juan de Ávila... 

De la Felguera: ¿San Pedro o San Lorenzo?

De Mieres: ¿San Juan; San Pedro; Santa Marina; El Carmen...?

Observaciones para la hora de rellenar la solicitud de bautismo
Parroquia San Félix Mártir + Lugones

MAYÚSCULAS. Hay que cubrir toda la información en letra CLARA y MAYÚSCULA para evitar errores en la transcripción de datos a la correspondiente Partida. Luego no se podrá rectificar sin permiso expreso del Arzobispado.

¿Que se rellena? Todo; datos de los padres, abuelos paternos, maternos y padrinos; incluso si alguno ya ha fallecido

Los lugares (Importante). Es importante poner el lugar concreto de nacimiento, el concejo y provincia (si es fuera de Asturias).-Ej: en Barros (Langreo); ó Manganeses de la Lampreana (Zamora); ó Rozadas - la Peña (Mieres).






Orar con el Salmo del Día

Sal 31,1-2.5.11

R/. Tú eres mi refugio,
me rodeas de cantos de liberación

Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.

Habla pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mí culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.

Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero.

jueves, 19 de octubre de 2017

La Sagrada Familia de Barcelona acogerá este sábado la beatificación de 109 mártires claretianos

(Rel.) Este sábado 21 de octubre la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona acogerá por primera vez una ceremonia de beatificación, en este caso la de 109 mártires claretianos asesinados por odio a la fedurante la Guerra Civil española.
Esta es además la mayor causa de beatificación en una sola congregación en toda la historia. Hace casi 70 años, en 1948, comenzó el proceso de beatificación de estos misioneros claretianos que fueron asesinados durante el inicio de la Guerra Civil, en 1936.

El padre Ricard Costa-Jussà, provincial de los misioneros claretianos en Cataluña asegura qye eran “109 mártires que murieron dando su vida por ser religiosos y perdonando a sus asesinos […] fueron misioneros en todas las consecuencias”.

Ejemplo de fidelidad a su vocación

Además, agrega que “cada uno de ellos da fi­de­li­dad de aque­lla vo­ca­ción que ha­bía re­ci­bi­do y que se­guía como mi­sio­ne­ro cla­re­tiano. Y son tes­ti­gos en las tres di­men­sio­nes de la vida con­sa­gra­da re­li­gio­sa cla­re­tia­na: ha­bía es­tu­diantes, her­ma­nos y sa­cer­do­tes”.

La ceremonia en la basílica de Gaudí se celebrará el sábado 21 de octubre y estará presidida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

También se han preparado dos actos más en el que participará la familia claretiana de todo el mundo. El viernes 20 de octubre, la tarde antes de la ceremonia, habrá una Vigilia de Oración en el Santuario del Cor de Maria presidida por el padre Mathew Vattamattam, superior general de los Misioneros Claretianos y domingo 22, al día siguiente de las beatificaciones, también en el Cor de Maria, habrá una eucaristía de Acción de Gracias presidida por el cardenal Juan José Omella.

102 de ellos fueron asesinados en Cataluña

En total 102 de estos mártires claretianos murieron en Cataluña, motivo por el cual se hace la celebración en Barcelona: Cervera–Mas Claret y Solsona (60), Vic (15), Lérida (11), Barcelona (8), Sabadell (8), Valencia (4) y Castro Urdiales–Cantabria (3). “

Carta del Sr. Arzobispo

Valientes callejeros de la fe

Ser “callejeros de la fe” es una expresión capciosa como las que habitualmente dice el Papa Francisco para captar nuestra atención y despertar nuestra conciencia. La ha vuelto a proponer pensando en los jóvenes que se comprometen como misioneros y voluntarios en el anuncio del Evangelio, al hilo del mensaje que él escribió para la Jornada del Domund que celebramos este domingo. Vale la pena entresacar algunos párrafos suyos que tienen frescura y nos emplazan en donde cada uno está y con quienes convive, para ser misioneros aquí y ahora.

Dice Francisco que “la misión de la Iglesia no es la propagación de una ideología religiosa, ni tampoco la propuesta de una ética sublime. Muchos movimientos del mundo saben proponer grandes ideales o expresiones éticas sublimes. A través de la misión de la Iglesia, Jesucristo sigue evangelizando y actuando. Con el anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra” (Mensaje Domund 2017).

Pero hemos de recordar a Benedicto XVI que ponía en su justo horizonte el punto de partida de toda acción misionera: “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Deus caritas est,1). Todo cuando hacemos y decimos en beneficio de los demás, tiene el comienzo en ese encuentro personal con el Señor. De ahí salimos misioneramente para anunciar lo que hemos visto y oído, lo que hemos encontrado.

Vuelve Francisco a uno de sus temas preferidos: salir de uno mismo. Dice el Papa que “la misión de la Iglesia estimula una actitud decontinua peregrinacióna través de los diversos desiertos de la vida, a través de las diferentes experiencias de hambre y sed, de verdad y de justicia. La misión de la Iglesia propone una experiencia decontinuo exilio,para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condición de exiliado en camino hacia la patria final. Una Iglesia autorreferencial, que se complace en éxitos terrenos, no es la Iglesia de Cristo, no es su cuerpo crucificado y glorioso. Es por eso que debemos preferir “una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades” (Evangelii gaudium, 49).

Los jóvenes son la esperanza de la misión. La persona de Jesús y la Buena Nueva proclamada por él siguen fascinando a muchos jóvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en práctica el valor y los impulsos del corazón al servicio de la humanidad. “Son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado […]. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!” (Evangelii gaudium, 106).

Llega esta jornada en la que toda la comunidad cristiana alarga el horizonte de su mirada para asomarse a nuestro tiempo con los ojos misioneros de tantos hermanos y hermanas nuestros que han dejado familia, tierra y cultura, para ir hasta los confines del mundo a anunciar la Buena Noticia, Jesucristo que en ellos se hizo encontradizo. Estamos llamados a ser valientes callejeros de la fe en la misión cotidiana de ser cristianos en donde creemos, amamos, esperamos y vivimos.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

miércoles, 18 de octubre de 2017

El Papa centra su catequesis en la muerte y la esperanza cristiana: «Somos pequeños e indefensos»

(Rel.) El Papa prosiguió este miércoles con sus catequesis sobre la esperanza cristiana durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro. Y en este caso habló sobre la esperanza ante la muerte por lo que llamó a confiar en Jesús.

“Él es la resurrección y la vida”, dijo Francisco, y recordó que mantendrá viva la llama de la fe en los últimos momentos de vida y “nos tomará de la mano para decirnos: ‘¡levántate, álzate!”.

Según informa Aciprensa, el Santo Padre habló de la realidad de la muerte, que “nuestra civilización moderna tiende cada vez más a apartar. De ese modo, cuando llega la muerte, a alguien cercano o a nosotros mismos, no nos encontramos preparados”.

El misterio de la muerte

Sin embargo, Francisco quiso recalcar que la naturaleza humana está muy vinculada a la muerte, y prueba de ello es que “los primeros signos de civilización humana transitan por medio de este enigma. Podríamos decir que la civilización humana nació con el culto a los muertos”.

Por ello, añadió que “la muerte desnuda nuestra vida”. “Nos hace descubrir que nuestros actos de orgullo, de ira, de odio, eran vanidad. Nos arrepentimos de no haber amado lo suficiente y de no haber buscado lo esencial. Y, al mismo tiempo, vemos aquello realmente bueno que hemos sembrado”.

El Pontífice afirmó que Jesús iluminó este misterio: “Con su comportamiento nos autoriza a sentirnos doloridos cuando una persona se va. Él se sintió profundamente afectado ante la tumba de su amigo Lázaro, y se echó a llorar. Con esa actitud, sentimos a Jesús mucho más cercano, lo sentimos como a nuestro hermano”.

La esperanza cristiana

Entonces, Jesús rezó al Padre, fuente de vida, y ordena a Lázaro que salga del sepulcro. “¡Y entonces resucita! La esperanza cristiana se basa en esa actitud que Jesús asume contra la muerte humana”.

El Papa quiso citar otros episodios de la Escritura: “En otro fragmento del Evangelio se habla de un padre cuya hija estaba muy enferma, y se dirige con fe a Jesús para que la salve. No hay figura más conmovedora que la de un padre o una madre con un hijo enfermo. Rápidamente, Jesús se dirige con aquel hombre, que se llamaba Jairo, junto a su hija, pero entonces llegó una persona procedente de la casa de Jairo y le dice que la hija ya ha muerto y que ya no es necesario molestar al Maestro”.

La clave fue la gran fe de Jairo, por lo que Francisco agregó que “Jesús le dice: ‘No temas, solo ten fe’. Jesús sabe que el hombre está tentado a reaccionar con rabia y desesperación, y le pide que custodie la pequeña llama que permanece encendida en su corazón: la fe. Luego llega a su casa y saca a la niña de la muerte y la devuelve viva a sus seres queridos”.

Cristo es la resurrección y la vida

Además, en su catequesis, el Santo Padre recordó las propias palabras de Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida, quien crea en mí, incluso si muere, vivirá. ¿Crees en esto?”. “¡Eso es lo que Jesús nos repite a cada uno de nosotros siempre que la muerte viene a desgarrar los tejidos de la vida y los afectos!”.

“Toda nuestra existencia se juega aquí entre la fe y el precipicio del miedo”. “Todos somos pequeños e indefensos delante del misterio de la muerte”, aseguró. Sin embargo, “gracias a ella podemos custodiar en ese momento en el corazón la llama de la fe”.

En el momento de la muerte, concluyó el Papa, “Jesús nos tomará de la mano, del mismo modo que tomó de la mano a la hija de Jairo, y nos dirá: ‘¡Levántate, álzate!’”.

¿QUÉ ES EL DOMUND?

(omp.es)
DOMUND, DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES

El Domund es una Jornada universal que se celebra cada año en todo el mundo, el penúltimo domingo de octubre, para apoyar a los misioneros en su labor evangelizadora, desarrollada entre los más pobres.

El Domund es una llamada a la responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización. Es el día en que la Iglesia lanza una especial invitación a amar y apoyar la causa misionera, ayudando a los misioneros.

Los misioneros dan a conocer a todos el mensaje de Jesús, especialmente en aquellos lugares del mundo donde el Evangelio está en sus comienzos y la Iglesia aún no está asentada. Los territorios de misión.

POR QUÉ SE CELEBRA

La actividad pastoral de los territorios de misión depende de los donativos del Domund. Este día es una llamada a la colaboración económica de los fieles de todo el mundo.

Las necesidades en la misión son muchas. Mediante el Domund, la Iglesia trata de cubrir esas carencias y ayudar a los más desfavorecidos a través de los misioneros, con proyectos pastorales, sociales y educativos. Así, se construyen iglesias y capillas; se compran vehículos para la pastoral; se forman catequistas; se sostienen diócesis y comunidades religiosas; se mantienen hospitales, residencias de ancianos, orfanatos y comedores para personas necesitadas en todo el mundo.

En los territorios de misión la Iglesia sostiene casi 27.000 instituciones sociales, más de un 22% de las que atiende en el mundo, y un número superior a 119.000 instituciones educativas, lo que representa más del 47% del total de centros de este tipo de los que se encarga.

Todos estos proyectos son financiados con los donativos recogidos en el Domund. Las misiones siguen necesitando ayuda económica, y por eso es tan necesaria la colaboración de todos.

UN POCO DE HISTORIA

En 1926 el papa Pío XI estableció que el penúltimo domingo de octubre fuera para toda la Iglesia el Domingo Mundial de las Misiones, en favor de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe; un día para mover a los católicos a amar y apoyar la causa misionera.

Desde 1943, esta “fiesta de la catolicidad y de la solidaridad universal” se conoce en España como Domund (de “DOmingo MUNDial”). Este nombre ha ayudado a identificar y difundir aún más esta Jornada, de modo que su mensaje —una llamada de atención sobre la común responsabilidad de todos los cristianos en la evangelización del mundo— ha calado en la profunda sensibilidad y tradición misionera de nuestro país.

martes, 17 de octubre de 2017

Los obispos de Galicia denuncian que provocar un incendio ‘es un gesto de grave inmoralidad’

“Cuidar de la casa común. Solidarios con las víctimas de los incendios”

Queridos hermanos,

Ante la tragedia de los incendios forestales, que además de las pérdidas materiales, ha sacrificado vidas humanas y causado grandes sufrimientos a miles de personas, los Obispos de la Iglesia en Galicia queremos manifestar a todos los que sufren nuestra solidaridad y solicitud fraterna.

Compartimos ante todo el dolor de los que lloran a sus familiares y amigos que perdieron la vida y elevamos nuestra oración a Dios para que los acoja junto a sí. Quisiéramos que en estos momentos fuese real en todas nuestras parroquias de la Iglesia en Galicia la experiencia de la unidad, del compartir esfuerzos, dolores y angustias, la cercanía del amor fraterno, de modo que nadie se sienta solo en la necesidad; y agradecer, al mismo tiempo, tantos gestos de solidaridad de amigos y vecinos, que son un apoyo imprescindible para mantener la esperanza y el coraje. Nos sentimos particularmente unidos a los pueblos y aldeas más afectadas, uniendo nuestra oración a la suya, implorando de Dios el don de la fortaleza y la confianza.

Nos parece imprescindible igualmente condenar con toda claridad las acciones de quien causa voluntariamente este tipo de incendios, que ponen en riesgo la vida de personas y también dañan grave e irresponsablemente el medio ambiente tan necesario para la vida. Como ha dicho el Papa Francisco, «un crimen contra la naturaleza es un crimen contra nosotros mismos y un pecado contra Dios».

Provocar un incendio es un gesto de grave inmoralidad, en el que la persona pone de manifiesto una actitud ante los hermanos y ante la naturaleza contraria al bien querido por Dios.

Esto es muy evidente ante los sufrimientos que padece hoy nuestra población, y especialmente ante el hecho tristísimo de quien ha muerto a causa de estos incendios.

Pero es claro también si consideramos la consecuencia de estas acciones en la naturaleza, que es creación de Dios, fuente de vida y de trabajo, y que no debería ser destruida como ahora vemos. Hemos de respetar la naturaleza y valorarla, en su bondad, armonía y equilibrio, como un don que recibimos y un legado que debemos esforzarnos por transmitir a las generaciones futuras. Al recibir de Dios el dominio sobre el mundo, el ser humano ocupa su lugar en el planeta como don y privilegio. Por eso tiene el deber de cultivar el respeto religioso por la integridad de la creación.

Como en tan­tas oca­sio­nes el Papa Francisco ha ma­ni­fes­ta­do, vie­ne bien re­cor­dar que: «La naturaleza suele entenderse como un sistema que se analiza, comprende y gestiona, pero la creación sólo puede ser entendida como un don que surge de la mano abierta del Padre de todos, como una realidad iluminada por el amor que nos convoca a una comunión universal» (Laudato sí, 76).

Esta nuestra “casa común” es una condición absolutamente necesaria para la vida de todos. Es un préstamo que cada generación recibe y debe transmitir a la siguiente generación. De ahí la enorme responsabilidad en cuanto a su uso.

Quisiéramos manifestar, en particular, nuestro reconocimiento y apoyo a las miles de personas implicadas en el operativo de lucha contra el fuego, los bomberos, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y los numerosos voluntarios, que se esfuerzan por salvar vidas, aliviar daños y evitar la pérdida de personas y bienes, incluso a costa de cansancio y riesgos personales. En circunstancias a menudo extremas, nos dan un ejemplo admirable de abnegación sin límites.

A partir de nuestras comunidades cristianas, de las Cáritas Diocesanas y de otras instituciones eclesiales, mostramos nuestra disponibilidad para la acogida y la ayuda incondicional de cuantos la necesiten.

Pedimos a Dios que nos ayude en estas circunstancias difíciles, especialmente a quienes luchan contra el fuego, y que nos conceda saber estar y trabajar unidos para recuperar nuestra tierra, que vemos hoy tan dañada y que Dios nos ha dado para hacer posible nuestra vida.

+ Julián, Arzobispo de Santiago.
+ Luis, Obispo de Tui-Vigo.
+ Alfonso, Obispo de Lugo.
+ José Leonardo, Obispo de Ourense.
+Luis Ángel cmf, Obispo de Mondoñedo-Ferrol.
+ Jesús, Obispo Auxiliar de Santiago.