lunes, 16 de julio de 2018

Oración a la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo



Virgen del Carmen María Santísima, siglos antes que nacieras te pronosticó en figura el gran profeta Elías en aquella misteriosa nubecilla que del mar del Carmelo subió, se extendió y cubrió de lluvia copiosa la tierra agostada, dígnate atraer para nosotros una lluvia de gracias del cielo cuyo riego trueque nuestras almas en jardines de bellas flores y ricos frutos espirituales. Amén.



Ateísmo y derechos humanos. Por Jorge González Guadalix

Alguna vez ya he afirmado que nuestras generaciones más jóvenes andan bastante peces en historia, y especialmente en historia del siglo XX, y la poca que conocen suele estar bastante manipulada. Esto de la manipulación tiene arreglo a base de leer y contrastar, pero eso supone dejar un rato el teléfono móvil para agarrar un libro.

Lo que sí les llega a los jóvenes, a través de los medios más a su alcance, como algo de televisión y, sobre todo, las redes sociales, son las supuestas maldades de la religión y, de manera particular, los horrores de la iglesia católica, culpable, como todos sabemos, de los horrores de la inquisición, que en España causó, para los más exagerados, un número de víctimas mortales que fueron poco más de 5.000.

Es igual. Iglesia mala, luego abolir la religión es un bien social.

En Europa de manera especial tenemos experiencia de los resultados de abolir la religión para conseguir un estado de bienestar superior para todos los ciudadanos. Rusia es un ejemplo palmario. La revolución de 1917 entre otras cosas decidió abolir todo lo religioso. Me pregunto si gracias a eso Rusia se convirtió en un país más solidario, más justo, más benévolo, democrático y tolerante.

Hartos estamos de conocer las barbaridades del nazismo en Europa. Los muertos que podemos atribuir a Hitler, nada religioso por cierto, están en torno a los seis millones de judíos, además de otros colectivos. Un horror, pero nada comparable con los cien millones de muertos por el comunismo: 20 millones en la Unión Soviética, 65 millones en la República Popular China, 1 millón en Vietnam, 2 millones en Corea del Norte, 2 millones en Camboya y más.

Pero es que además de los muertos, será interesante comparar algunas realidades en países de tradición cristiana y en los oficialmente ateos.

Democracia. ¿Dónde hay una democracia más asentada y real? ¿En la Europa cristiana o en Rusia, Cuba, China, Corea del Norte, oficialmente ateos? ¿Dónde mayor respeto a los derechos humanos? ¿Dónde mayor libertad de prensa? ¿Dónde mayor consideración a los homosexuales? ¿Dónde un mayor desarrollo cultural?

¿Por qué no pensamos en los frutos del comunismo en España en los años treintadel pasado siglo cuando supuestamente en nombre de la libertad se llevó a cabo un terrorífico genocidio contra la religión que se tradujo en miles de sacerdotes y religiosos asesinados y miles de templos destruidos?

Pues como somos memos, y del todo, hay gente que sigue tragándose el camelo de que el problema para el desarrollo de la civilización está en la iglesia católica.Pues nada, viva Rusia, viva Stalin, viva Lenin, viva Mao.

Siempre habrá algún cantamañanas o manipulador profesional que intente convencernos de las delicias de vivir en Cuba, Rusia –hoy si, hoy ha cambiado-, Venezuela o Corea del Norte. Me hace gracia contemplar año tras año a los homosexuales haciendo burla de la Iglesia católica, cuando en los únicos paises donde montar sus saraos son justo en los países católicos. Que lo intenten en Rusia, Cuba o Corea del Norte.

Con la historia en la mano, con los datos a la vista, pensar que el fin de la religión es sinónimo de democracia y libertad, es simplemente una barbaridad. Pero bueno, los hay que lo siguen vendiendo, sus intereses tendrán. Lo raro es que alguien lo compre.

Firma de la Renovación del Convenio con Ayuntamiento de Siero con Cáritas de Lugones: Un total de 10.000 euros para los más necesitados


domingo, 15 de julio de 2018

Necrológica


Ha fallecido el sacerdote diocesano Rvdo. Sr. D. Francisco Javier Sebares Ruiz

Nació en Colombres (Ribadedeva) el 7 de noviembre de 1935

Ingresó en el Seminario de Covadonga, y de ahí pasó al Seminario de Oviedo donde concluyó los estudios de Teología.

Recibió la ordenación sacerdotal el 15 de marzo de 1959 por manos del entonces Arzobispo de Oviedo Monseñor Francisco Javier Lauzurica y Torralba.

Sus encomiendas pastorales fueron:

Coadjutor de San Juan Bautista de Mieres (1959-1961)
Párroco de Nuestra Señora del Carmen de la Venta (Desde 1961 hasta la actualidad)
Vicario Episcopal de la Zona Sur (1978-1983)

Capellán de la Residencia Sanitaria de la Seguridad Social de Riaño - Langreo (1977-1986)
Moderador del grupo de Capellanes del Hospital Valle del Nalón de Riaño (1986-1995)
Párroco de Santa Mª Magdalena de Barros (Desde 2007 hasta la actualidad)
Falleció inesperadamente en su domicilio del Polígono Riaño Nº 2 - 2º Dcha - Langreo, el día 14 de Julio de 2018.

El DOMINGO, día 15 de Julio a la UNA Y MEDIA de la tarde, será recibido el cadáver en la Capilla del TANATORIO LANGREO – Sama, donde tendrá lugar el ACTO DE LA CELEBRACIÓN DE LA PALABRA, y a continuación, su traslado a la iglesia parroquial de COLOMBRES - RIBADEDEVA, donde a las SEIS de la tarde se celebrará el funeral de cuerpo presente, y, acto seguido, recibirá cristiana sepultura en el cementerio municipal.

El MIÉRCOLES, día 18 de Julio, a las SEIS de la tarde, en el santuario de EL CARMEN, (LA VENTA – LANGREO) se celebrará el funeral por su eterno descanso por cuya asistencia les quedarán muy agradecidos.

D. E. P.

 ''Padre este es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria'' (Jn 17, 24)

Evangelio Domingo XV del Tiempo Ordinario



















Lectura del santo evangelio según san Marcos (6, 7-13):

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra del Señor

sábado, 14 de julio de 2018

Palabras de acogida en Covadonga a Mons. Fernando Ocáriz, Prelado del Opus Dei

De la entraña del monte Auseva brota con fuerza el agua que se hace música y poema en el chorrón de la Santa Cueva. Es la imagen natural de tanta gracia divina como de ese bendito lugar se nos regala por mediación de Santa María. En la oquedad del peñasco se yergue humilde la cueva acogedora de una casa habitada por nuestra Santina. 

Así durante trece siglos. Así los últimos cien años con la Virgen coronada. San Josemaría fue peregrino de este bendecido lugar, santuario primordial y cuna de España. Él hablaba con hermosa confidencia en una ocasión: «mi preferencia va a los gestos y a las palabras que han quedado entre cada alma y la Madre de Dios; a esos millones de jaculatorias, de piropos callados, de lágrimas contenidas, de rezos de niños, de tristezas convertidas en gozo al sentir en el alma la caricia amorosa de Nuestra Madre» (VP, 98). Esto es también Covadonga. 

Tuve una preciosa e inmerecida amistad con su segundo sucesor, el recordado y querido D. Javier Echevarría. Le invité personalmente a que viniera a Covadonga como Prelado del Opus Dei para hacer la peregrinación en este año jubilar mariano, como lo hizo el Padre Fundador en más de una ocasión. Y D. Javier aceptó gustoso dejando para más adelante el modo de concretarlo. No hubo tiempo ni ocasión, pues el Señor le propició una peregrinación mejor llamándole a culminar su ciudadanía del cielo. 

En ese interrumpido deseo, durante el funeral que tuvimos en la Catedral de Oviedo por su eterno descanso, yo dije al final de la Santa Misa: “no sé quién será el nuevo Prelado del Opus Dei, pero le transmitiré con respeto e interés que pueda él realizar este compromiso filial ante la Santina y que D. Javier nos acompañará desde el cielo”. 

Esta mañana fresca de julio, con sumo gusto se ve cumplida la promesa. Invité a Mons. Fernando Ocáriz, nuevo Prelado del Opus Dei para que se acercara con sus hijos de esta querida familia eclesial, realizando la peregrinación a Covadonga con motivo del año jubilar en el primer centenario de la Coronación canónica de la Santina. Vd. respondió rápidamente, querido D. Fernando, y hoy nuestro Santuario tiene el gozo de acogerle junto a todos los hijos e hijas que a Vd. le ha confiado la Iglesia como Padre de esta inmensa y querida familia que engendró como carisma San Josemaría Escrivá. 

Doy gracias al Señor por vuestra presencia en la Diócesis de Oviedo, por esa precisa y preciosa manera de colaborar de muchos modos con nosotros con verdadera disponibilidad y sincera entrega en tantos ámbitos educativos, docentes, apostólicos, familiares, profesionales, en medio de los avatares cotidianos de la vida santificando el trabajo como una obra de Dios inacabada que quiere Él confiar a nuestras pequeñas manos. 

Querido D. Fernando, le agradezco inmensamente la deferencia de venir con tantos buenos amigos, de todas las edades, para pedir a nuestra Madre la Santina de Covadonga la gracia de sabernos sus hijos. Siempre me parecieron hermosas las palabras con las que San Josemaría nos recordaba esto: «para nuestra Madre Santa María jamás dejamos de ser pequeños, porque Ella nos abre el camino hacia el Reino de los Cielos, que será dado a los que se hacen niños. De Nuestra Señora no debemos apartarnos nunca. ¿Cómo la honraremos? Tratándola, hablándole, manifestándole nuestro cariño, ponderando en nuestro corazón las escenas de su vida en la tierra, contándole nuestras luchas, nuestros éxitos y nuestros fracasos. Descubrimos así — como si las recitáramos por vez primera— el sentido de las oraciones marianas, que se han rezado siempre en la Iglesia» (Amigos de Dios, 289-290). 

Rezo por la Obra, y que todos vosotros –como hacéis cada día– no dejéis de rezar por mí. Querido D. Fernando, queridos hermanos: sed todos bienvenidos a la casa que María tiene en Covadonga. 

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm 
Arzobispo de Oviedo


Les envió de dos en dos. Por Raniero Cantalamessa

«Y llama a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón; ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino “Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas”...».

Los estudiosos de la Biblia nos explican que, como de costumbre, el evangelista Marcos, al referir los hechos y las palabras de Cristo, tiene en cuenta la situación y necesidades de la Iglesia en el momento en el que escribe el Evangelio, esto es, después de la resurrección de Cristo. Pero el hecho central y las instrucciones que en este pasaje da Cristo a los apóstoles se refieren al Jesús terreno.

Es el inicio y como las pruebas generales de la misión apostólica. Por el momento se trata de una misión limitada a los pueblos vecinos, esto es, a los compatriotas judíos. Tras la Pascua esta misión será extendida a todo el mundo, también a los paganos: «Id por todo el mundo y predicad la Buena Nueva a toda la creación» [Mc 16, 15. Ndt.].

Este hecho tiene una importancia decisiva para entender la vida y la misión de Cristo. Él no vino para realizar una proeza personal; no quiso ser un meteorito que atraviesa el cielo para después desaparecer en la nada. No vino, en otras palabras, sólo para aquellos pocos miles de personas que tuvieron la posibilidad de verle y escucharle en persona durante su vida. Pensó que su misión tenía que continuar, ser permanente, de manera que cada persona, en todo tiempo y lugar de la historia, tuviera la posibilidad de escuchar la Buena Nueva del amor de Dios y ser salvado.

Por esto eligió colaboradores y comenzó a enviarles por delante a predicar el Reino y curar a los enfermos. Hizo con sus discípulos lo que hace hoy con sus seminaristas un buen rector de seminario, quien, los fines de semana, envía a sus muchachos a las parroquias para que empiecen a tener experiencia pastoral, o les manda a instituciones caritativas a que ayuden a cuantos se ocupan de los pobres, de los extracomunitarios, para que se preparen a la que un día será su misión.

La invitación de Jesús «¡Id!» se dirige en primer lugar a los apóstoles, y hoy a sus sucesores: el Papa, los obispos, los sacerdotes. Pero no sólo a ellos. Éstos deben ser las guías, los animadores de los demás, en la misión común. Pensar de otro modo sería como decir que se puede hacer una guerra sólo con los generales y los capitanes, sin soldados; o que se puede poner en pie un equipo de fútbol sólo con un entrenador y un árbitro, sin jugadores.

Tras este envío de los apóstoles, Jesús, se lee en el Evangelio de Lucas, «designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir» (Lc 10, 1). Estos setenta y dos discípulos eran probablemente todos los que Él había reunido hasta ese momento, o al menos todos los que le seguían con cierta continuidad. Jesús, por lo tanto, envía a todos sus discípulos, también a los laicos.

La Iglesia del post-Concilio ha asistido a un florecimiento de esta conciencia. Los laicos de los movimientos eclesiales son los sucesores de esos 72 discípulos... La vigilia de Pentecostés brindó una imagen de las dimensiones de este fenómeno con esos cientos de miles de jóvenes llegados a la Plaza de San Pedro para celebrar con el Papa las Vísperas de la Solemnidad. Lo que más impresionaba era el gozo y el entusiasmo de los presentes. Claramente para esos jóvenes vivir y anunciar el Evangelio no era un peso aceptado sólo por deber, sino una alegría, un privilegio, algo que hace la vida más bella de vivir.

El Evangelio emplea sólo una palabra para decir qué debían predicar los apóstoles a la gente («que se convirtieran»), mientras que describe largamente cómo debían predicar. Al respecto, una enseñanza importante se contiene en el hecho de que Jesús les envía de dos en dos. Eso de ir de dos en dos era habitual en aquellos tiempos, pero con Jesús asume un significado nuevo, ya no sólo práctico. Jesús les envía de dos en dos –explicaba San Gregorio Magno— para inculcar la caridad, porque menos que entre dos personas no puede haber ahí caridad. El primer testimonio que dar de Jesús es el del amor recíproco: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13, 35).

Hay que estar atentos para no interpretar mal la frase de Jesús sobre el marcharse sacudiéndose también el polvo de los pies cuando no son recibidos. Éste, en la intención de Cristo, debía ser un testimonio «para» ellos, no contra ellos. Debía servir para hacerles entender que los misioneros no habían ido por interés, para sacarles dinero u otras cosas; que, más aún, no querían llevarse ni siquiera su polvo. Habían acudido por su salvación y, rechazándoles, se privaban a sí mismos del mayor bien del mundo.

Es algo que también hay que recalcar hoy. La Iglesia no anuncia el Evangelio para aumentar su poder o el número de sus miembros. Si actuara así, traicionaría la primera el Evangelio. Lo hace porque quiere compartir el don recibido, porque ha recibido de Cristo el mandato: «Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis».