jueves, 5 de noviembre de 2026

Fallece en Oviedo la Hermana Salomé Estrada SAC, Religiosa del Santo Ángel que fue muy querida en Pravia

Con profundo pesar, la Comunidad Madre Serafina de Oviedo y todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerla despiden a la Hermana Salomé, Religiosa de la Congregación de las Hermanas del Santo Ángel, quien ha cerrado sus ojos a este mundo esta madrugada. Su partida deja un vacío inmenso, pero también el recuerdo imborrable de una vida entregada por completo al servicio de los demás, a la enseñanza de los más pequeños y al cuidado de sus hermanas de comunidad.

Sus primeros pasos y el tierno recuerdo de Pravia

En los años de su juventud, la Hermana Salomé fue destinada a la localidad asturiana de Pravia. Allí ejerció con absoluta dedicación como tutora en los años de parvulario, dejando una huella profunda en muchas familias. Entre los niños a su cargo se encontraba nuestro querido Don Luis Marino Fernández Solís. La impronta de la religiosa en su infancia fue tan grande que, según recordaba siempre con cariño su propia familia, la primera palabra del pequeño Marino no fue "mamá", sino "memé", en un tierno intento de pronunciar el nombre de su cuidadora y maestra, la Hermana Salomé.

Una larga y querida trayectoria en Palencia

Tras su etapa en Asturias, su vocación la llevó a estar destinada durante muchos años en Palencia. En tierras castellanas, su bondad y carisma volvieron a florecer: se convirtió en una figura sumamente querida tanto por los alumnos del colegio —a quienes educó con paciencia infinite— como por las hermanas mayores de la congregación. De estas últimas vivía siempre pendiente, asegurándose con infinito mimo de que no les faltase de nada y ofreciéndoles su compañía constante en la última etapa de sus vidas.

El deseo de volver a Asturias 

Plenamente consciente del avance de su edad y del delicado estado de su salud, la Hermana Salomé tomó una decisión guiada por su profunda fe y su amor a la tierrina. Este pasado verano, solicitó formalmente a su Superiora Provincial ser destinada a Oviedo. Su mayor deseo era pasar sus últimos días cerca de la Santina, la Virgen de Covadonga, bajo cuyo manto protector quería entregar su alma. Su petición fue concedida y, finalmente, esta madrugada ha fallecido en la Comunidad Madre Serafina, ubicada en la calle Velasquita Giráldez de Oviedo. La Hermana Salomé ya descansa en la paz del Señor, habiendo cumplido su última voluntad en este mundo y dejando un legado imperecedero de amor cristiano, entrega generosa y ternura infinita.

Descanse en paz.

El mayor fraude teológico de la historia de la Iglesia

(De profesión cura) Quizá exagere, dirán algunos. O quizá no, depende.

En los últimos cincuenta o sesenta años se ha extendido como una mancha de aceite en toda la Iglesia, especialmente en la europea y la española. Es la teoría según la cual el infierno directamente no existe, o, la más moderada según la cual vamos a reconocer su existencia, para afirmar a continuación que está vacío. Por ahí se empieza, y desde ahí vamos ampliando la reflexión teológica.

El infierno, vacío. El cielo, abarrotado. Hoy, para muchísimos católicos, han desaparecido el juicio y el purgatorio. Están convencidos de que todo el que muere, TODO, ingresa automáticamente en el cielo independientemente de su religión, su vida, que sea benefactor de la humanidad, trapisondista, caradura, violador, narcotraficante, adúltero, comisionista político, experto en practicar abortos o la reencarnación de santa Teresa de Calcuta. Todos al cielo. Porque sí.

Y ahora, saquen sus conclusiones.

¿Hay alguna diferencia entre ser católico, budista, musulmán, judío, agnóstico, animista, ateo? Si todos vamos al cielo, ninguna. Entonces, buena gana de misiones, llamada a la conversión, hacer discípulos de todos los pueblos, bautizar.

¿Y merece la pena rezar por los difuntos? Si ya están en el cielo, claramente no. Por eso verán que se anuncian misas no en sufragio, sino en acción de gracias, homenaje, reconocimiento. Se acabó eso de ofrecer misas y sufragios por los difuntos.

Voy más allá. Si todos vamos al cielo… ¿Para qué necesitamos la Iglesia? ¿Y los sacerdotes? Todo es pérdida de tiempo. Nadie avisa para que se le administren los sacramentos a un enfermo grave. Normal. Si al cielo va de todas formas.

¿Y entonces la fe? Pues qué quieren que les diga… Al final todo se reduce a que Jesús era alguien excepcional con unas teorías interesantes y qué bueno es quererse, llevarse bien, ayudarnos y recordar a Cristo con una fiesta del pan y del vino.

Si todos vamos al cielo, todos, todas, todes y tod@s… pues comamos y bebamos. Se acabó la Iglesia.

miércoles, 4 de noviembre de 2026

Video mensual del Papa

 

Cincuenta y nueve años de gracia: El corazón de piedra que nos une

El 4 de noviembre de 1967, nuestra comunidad parroquial vivió uno de los hitos más trascendentales de su historia: la consagración de nuestro altar por manos del entonces arzobispo de Oviedo, Monseñor Vicente Enrique y Tarancón. Aquel día, un bloque de piedra inerte fue ungido con el santo crisma para convertirse en el epicentro de nuestra vida de fe. Al conmemorar este aniversario, no solo recordamos un hecho del pasado, sino que renovamos el sentido profundo del lugar donde el cielo y la tierra se unen cada día. Y es que El Altar es mucho más que una mesa. Para comprender la grandeza de lo que celebramos, es necesario mirar el altar con los ojos de la fe. No es un simple elemento decorativo ni un mueble funcional. El altar es, por excelencia, el signo litúrgico, bíblico y teológico más importante del templo.

Sentido Bíblico, de la piedra de Jacob al Sacrificio Único

En la Sagrada Escritura, el altar tiene una evolución fascinante. Los patriarcas: En el Antiguo Testamento, hombres como Abraham, Jacob o Moisés levantaban altares de piedra para recordar un encuentro con Dios o para sellar una alianza. Eran monumentos de gratitud. El altar de los sacrificios en Jerusalén era el centro del culto judío, donde se ofrecían animales para el perdón de los pecados. Para nosotros Cristo, el verdadero Altar: En el Nuevo Testamento, todo cambia. Jesús no ofrece animales, se ofrece a sí mismo. Él es, al mismo tiempo, el Sacerdote que ofrece, la Víctima que se entrega y el Altar donde se realiza la salvación.

Sentido Teológico, el centro de la Comunidad y la presencia de Cristo

La teología de la Iglesia nos enseña que el altar es Cristo. Por eso el sacerdote lo besa al comenzar y al terminar la Santa Misa. Mesa del banquete, es el lugar donde el Señor nos reúne como familia para alimentarnos con su Cuerpo y su Sangre. Ara del sacrificio, en él se hace presente, de forma incruenta (sin sangre), el mismo y único sacrificio de la Cruz. Cada vez que celebramos la Eucaristía, nos situamos espiritualmente a los pies del Calvario. Signo de la Iglesia, alrededor del altar nos constituimos como Cuerpo místico. No hay Iglesia sin Eucaristía, y no hay Eucaristía sin altar.

Sentido Litúrgico: Un rito que transforma la materia

Cuando Monseñor Vicente Enrique y Tarancón —figura clave de la Iglesia en España y del impulso del Concilio Vaticano II— consagró nuestro altar en 1967, realizó un rito bellísimo y cargado de simbolismo. La unción con el Crisma. El altar fue ungido con aceite perfumado, el mismo que se usa en los bautizos y confirmaciones, porque el altar representa a Cristo, el "Ungido". El incienso. Se quemó incienso sobre la mesa para significar que las oraciones de la comunidad suben a la presencia de Dios. El revestimiento y la luz. Se vistió con manteles blancos y se encendieron los cirios, recordando que el altar es la mesa del Rey y que Cristo es la Luz del mundo.

Una memoria viva

Recordar la consagración efectuada por Monseñor Tarancón nos invita a mirar hacia el futuro con responsabilidad. Un altar consagrado nos recuerda que nosotros, como piedras vivas, también fuimos consagrados en nuestro bautismo. Que este aniversario sea una oportunidad para volver a mirar el centro de nuestro templo con el máximo respeto, devoción y amor. Cada vez que nos acerquemos a él, recordemos que allí late el corazón de nuestra parroquia y el manantial inagotable de nuestra salvación.

¡Feliz aniversario de la consagración de nuestro altar!

martes, 3 de noviembre de 2026

Homilía del Santo Padre León XIV en la entrada monumental del Cementerio del Verano

Queridos hermanos y hermanas:

Nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía en este lugar de oración y memoria, de afecto y esperanza. La ofrecemos en sufragio por los fieles difuntos, especialmente por quienes aquí descansan y por aquellos que cada uno de nosotros lleva en el corazón.

La conmemoración de los fieles difuntos, al día siguiente de la solemnidad de Todos los Santos, orienta nuestra oración. Nos dirigimos al Padre del cielo para que la vida de santidad y bienaventuranza, de la que ya gozan tantos hijos e hijas suyos, envuelva el alma de cuantos duermen el sueño de la paz.

Nuestra fe está iluminada por la Palabra que ha sido proclamada y que fortalece nuestra confianza en las manos de Dios. Estas —nos recuerda el libro de la Sabiduría— son capaces de custodiar eficazmente las almas de los justos: «Ningún tormento los alcanzará» (Sab 3,1). Esta es la promesa de salvación que, especialmente en este día, se convierte en el corazón de la súplica que elevamos al Señor de la vida por todos los fieles difuntos.

Que sus manos paternas y seguras los custodien eternamente, para que puedan gozar plenamente de esa pertenencia recíproca y vital que el Señor promete a su pueblo en el libro del Apocalipsis: «Ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios» (Ap 21,3). Nuestra oración intercede para que se realice esta comunión eterna de vida, prometida por el Buen Pastor a sus ovejas, que no perecerán jamás y que nadie arrebatará de su mano (cf. Jn 10,28).

Queridísimos hermanos, hemos escuchado el Evangelio de las Bienaventuranzas (Mt 5,1-12). Son como el autorretrato de Jesús, que él mismo pone a disposición de sus discípulos al proclamar: «¡Bienaventurados vosotros!» (v. 11). Las Bienaventuranzas son el camino hacia una vida plena y consumada, ya desde ahora y por toda la eternidad. Cuando las escuchamos proclamar en la liturgia —lo sabemos—, es el Señor resucitado quien nos habla. Y este anuncio de salvación que son las Bienaventuranzas resuena con particular fuerza espiritual en un cementerio, que es como un umbral entre el más acá y el más allá, entre la existencia terrena y el más allá que nos aguarda. Jesús resucitado nos dice: bienaventurados los que viven según este camino, porque de ellos es el reino de los cielos.

Entre las ocho Bienaventuranzas del Evangelio de Mateo hay una que hoy nos conmueve de manera especial: «Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados» (Mt 5,4). En este momento queremos rezar por cuantos han perdido recientemente a un ser querido; en particular, por aquellos a quienes la absurda violencia de la guerra se lo ha arrebatado. ¡Que las lágrimas de tantas madres, de tantos niños y de tantos ancianos conmuevan las conciencias de quienes tienen el poder de hacer callar las armas!

En el octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, viene espontáneamente a la memoria la “bienaventuranza” que añadió al Cántico de las criaturas cuando comprendió que se acercaba su fin:

«Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!
¡No probarán la muerte de la condenación!».

Queridos hermanos y hermanas, la fe en Cristo nos dice que nuestro vínculo con los fieles difuntos no se ha interrumpido, sino que se ha transformado. Con la oración de sufragio acompañamos a nuestros seres queridos hacia la comunión plena con el Señor, esa comunión que ya pregustamos realmente aquí, en el sacramento de la Eucaristía. Animados por esta fe llena de esperanza, proseguimos nuestro camino terreno, a la espera del día en que él enjugará toda lágrima, cuando «ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto ni dolor, porque lo primero ha desaparecido» (Ap 21,4).

5 españoles hacen historia al ser beatificados como los primeros mártires por el matrimonio en EEUU


(Rel./ J.M.C.) “Hay cosas hoy en día por las que todavía vale la pena vivir y morir”. Así clausuraba el cardenal Frank Leo, arzobispo metropolitano de Toronto y legado pontificio, la ceremonia de beatificación de Fray Pedro de Corpa y sus cuatro compañeros franciscanos. Unas palabras que parecían relacionar las amenazas actuales sobre el matrimonio con el martirio que tuvo lugar durante la evangelización española a los indígenas Guale, en la actual Georgia.

El episodio, aún hoy recordado como heroico, comenzó a mediados de septiembre de 1597, cuando don Juanillo, cristiano bautizado y heredero del cargo de mico mayor (jefe del cacicazgo), exigió que se le permitiese contraer segundas nupcias, como era costumbre entre los Guale. Ante la negativa de Fray Pedro de Corpa, el indígena eliminó al fraile el 14 de septiembre. Sería el primero de los cinco franciscanos martirizados en las misiones Guale, sobreviviendo tan solo Francisco de Ávila, tras ser torturado.

El martirio como respuesta a la defensa de la fe y del matrimonio por los misioneros es una de las muchas razones que explican lo masivo e histórico del evento vivido el pasado 31 de octubre en el Centro de Convenciones de Savannah. Una fecha, 2026, y lugar, Estados Unidos, especialmente significativos, pues actualmente conmemoran el 800 aniversario del fallecimiento de San Francisco de Asís, fundador de la orden franciscana de los mártires, pero también el 250 aniversario de la independencia de EE.UU.

Según diversas fuentes presentes en el acto, los 9.000 asistentes provenientes de todo el mundo supusieron un récord de seguimiento para un evento de estas características.

Más de 200 clérigos, entre ellos frailes franciscanos de Nuestra Señora de Guadalupe, el cardenal Frank Leo, 31 obispos y arzobispos, más de 100 diáconos y seminaristas y el nuncio apostólico, se unieron a casi 200 miembros de los Caballeros de Colón, los Caballeros de Malta, los Caballeros y Damas del Santo Sepulcro y los Caballeros de Pedro Claver.

Todos ellos escuchaban las palabras del cardenal Frank Leo, que conmemoraba la fuerza y fe de los mártires para aceptar “la llamada a la santidad, que a su vez les llevó a aceptar la llamada a la vida consagrada, la llamada al sacerdocio sagrado, la llamada a la labor misionera, la llamada a evangelizar, la llamada a compartir y defender la fe y, en última instancia, la llamada a entregar su propia vida”.

Los mártires de Georgia también dieron testimonio de “la doctrina cristiana del matrimonio y se mantuvieron fieles a esa verdad divina hasta el derramamiento de su propia sangre”, agregó mientras remarcaba la naturaleza sagrada de la familia “fundada en la unión de alianza, sacramental e indisoluble de un hombre y una mujer”.

Por su parte, el el obispo de Savannah, Stephen Parkes, manifestó su convicción sincera de que, “por la intercesión del Beato Pedro de Corpa y sus cuatro compañeros, habrá un mayor respeto por la dignidad y el carácter del santo matrimonio”. “Que el testimonio de estos hombres santos inspire fidelidad entre los cónyuges llamados al vínculo de alianza del santo matrimonio y ayude a crear un compromiso renovado con el crecimiento de familias llenas de fe en el estado de Georgia y más allá”.

En ReL hemos seguido esta causa de beatificación con numerosas publicaciones, abordando la historia completa de lo ocurrido en Guale o incluso su celo apostólico y vinculación con la defensa actual del matrimonio. 

Recordamos brevemente el perfil de cada uno de los mártires, siguiendo los textos oficiales de su causa de beatificación:

Fray Pedro de Corpa

Fray Pedro nació hacia 1560 en la pequeña localidad de Corpa, en el territorio de la actual diócesis de Alcalá. Ordenado sacerdote en la provincia franciscana de Castilla hacia 1584, partió de España el 21 de julio de 1587 para servir como misionero en el Nuevo Mundo, a bordo del mismo barco que fray Antonio de Badajoz.

Como uno de los religiosos más experimentados, fray Pedro fue destinado finalmente al poblado principal de Tolomato, donde fundó una misión y se dedicó a atender al pueblo guale, enseñándo la doctrina de Jesucristo y bautizando a quienes se sentían atraídos por la fe católica.

La crisis estalló cuando don Juanillo, cristiano bautizado e influyente heredero del cacicazgo guale, decidió tomar una segunda esposa, siguiendo la costumbre de su pueblo. Rechazando las enseñanzas del fraile sobre los compromisos adquiridos en el bautismo, Juanillo abandonó la misión y reunió a un grupo de guerreros.

El 14 de septiembre de 1597, mientras fray Pedro se preparaba para celebrar la misa dominical, los guerreros penetraron sigilosamente en su choza y lo abatieron a golpes de macana, unas contundentes mazas de madera.

Fue el primero de los cinco frailes que sufrieron el martirio.

Fray Blas Rodríguez de Cuacos

Fray Blas nació entre 1550 y 1560 en la localidad española de Cuacos, cerca de la frontera con Portugal. Sacerdote de la reforma descalza de la provincia alcantarina de San Gabriel de los Frailes Menores, llegó al Nuevo Mundo en 1590 y fue destinado al poblado de Tupiqui, próximo a la misión de fray Pedro de Corpa.

Ambos religiosos podían encontrarse de vez en cuando, lo que les brindaban la oportunidad de preguntarse sobre las cuestiones canónicas y pastorales que surgían al administrar los sacramentos a los indígenas instruidos en la doctrina cristiana, como las relacionadas con la costumbre de tener varias esposas.

Tras el martirio de fray Pedro, el grupo de guerreros continuó su marcha hasta la misión de Tupiqui. A fray Blas se le permitió celebrar la misa por última vez, después de lo cual fue atado con cuerdas y obligado a presenciar cómo los guerreros saqueaban la capilla.

Murió apaleado el martes 16 de septiembre de 1597.

Fray Miguel de Añón

En 1595, fray Miguel, sacerdote de la provincia franciscana de Castilla, respondió al llamamiento para servir en las misiones de La Florida. Aunque se desconoce el año exacto de su nacimiento, probablemente rondaba los cuarenta años cuando sufrió el martirio.

Tras embarcar en el mismo navío español que fray Francisco de Veráscola, se reunió con fray Antonio de Badajoz en la misión de Santa Catalina de Guale, situada en la actual isla de St. Catherines. 

Se esperaba que este enclave se convirtiera en un centro misionero ideal debido a su estratégica ubicación en el corazón de las islas costeras.

Pronto adquirió fama de hombre santo y venerable, dotado de una hermosa voz para el canto, y llegó a ser especialmente querido y respetado por los guales.

Cuando llegó el grupo de guerreros, los cristianos se mostraron reacios a matar al venerable sacerdote, y fue necesario que un guale no bautizado le asestara el golpe mortal.

Los cuerpos de fray Miguel y fray Antonio fueron enterrados apresuradamente en sepulturas poco profundas, mientras que la iglesia y el convento de la misión fueron incendiados.

Fray Antonio de Badajoz

Fray Antonio llegó al Nuevo Mundo procedente de España en 1587, a bordo del mismo barco que fray Pedro de Corpa.

Religioso lego de la provincia alcantarina de San Gabriel de los Frailes Menores, fue el único de los mártires de Georgia que no recibió la ordenación sacerdotal.

Tras pasar diez años en La Florida, había adquirido un excelente dominio de la lengua guale, por lo que ejerció como intérprete de fray Miguel de Añón cuando ambos fueron destinados a Santa Catalina de Guale.

La catequesis de los indígenas constituía una de sus principales prioridades, pero los frailes también tenían encomendada la tarea de recuperar la importancia de aquella misión, que había quedado prácticamente abandonada tras la retirada de los jesuitas en 1571.

Cuando el cacique local advirtió a los franciscanos de la llegada del grupo de guerreros, fray Antonio y fray Miguel decidieron permanecer junto al pueblo guale en la misión, en lugar de huir para ponerse a salvo.

Ambos sufrieron el martirio el miércoles 17 de septiembre de 1597.

Fray Francisco de Veráscola

Fray Francisco nació el 13 de febrero de 1564 en el actual barrio de Beraskola, perteneciente a Gordexola, en España.

Ingresó en la provincia franciscana de Cantabria y fue ordenado sacerdote en 1590. Fue uno de los doce franciscanos que se ofrecieron voluntarios para colaborar en las misiones de La Florida, partiendo hacia el Nuevo Mundo el 10 de junio de 1595, a bordo del mismo barco que fray Miguel de Añón.

Debido a su extraordinaria corpulencia, recibió el sobrenombre de "el gigante cántabro".

Solía participar en juegos y competiciones deportivas con los jóvenes guales y, ocasionalmente, ejercía como escolta de los visitantes que llegaban a la costa de Georgia.

A comienzos de 1597 acompañó a otro fraile en una expedición a La Tama, cerca de la actual ciudad de Macon, en Georgia. Su tamaño y fortaleza física causaron una profunda impresión entre los belicosos habitantes de aquella región.

En septiembre de 1597, mientras regresaba a su misión después de un viaje a San Agustín para aprovisionarse, fray Francisco fue víctima de una emboscada perpetrada por un grupo de guerreros guales, que consiguieron reducirlo.

Con tan solo 33 años, fue el más joven de los religiosos martirizados y el último fraile que murió como consecuencia del levantamiento de 1597.

lunes, 2 de noviembre de 2026

Hoja informativa del Cementerio Parroquial de Lugones 2026

 

MOVIMIENTO ECONÓMICO:


‐SALDO a 01/11/2025: 16.930´47€ 


‐INGRESOS por cuotas, servicios y colectas desde el 01/11/2025 al 31/10/2026: 22.064´00€ 


TOTAL INGRESOS: 38.994´47€

 

Observamos que servicios y colectas se mantienen estables o a la baja. Es importante regularizar y actualizar las cuotas los que no lo hayan hecho aún: Siguen en 10€/Nicho/año). De igual modo, algunos sólo se ponen al día cuando se les exige por la Funeraria Concesionaria de los servicios al ejercitar ‐por necesidad‐ el “Derecho de Uso”. Insistimos que los nichos que en el tiempo se observe que no abonan la cuota y/ó se encuentren en estado de “abandono” (material y económico) podrán ser intervenidos y puestos nuevamente a disposición parroquial ante la necesidad de nuevos enterramientos, trasladando los restos que hubiere en ellos -siempre con el debido decoro- al Osario Parroquial.


GASTOS: 


‐Como se anunció el año anterior, se ha procedido en este verano a la total rehabilitación con carga y pintado de TODAS las baterías y bloques, así como a la reparación y pintado del muro perimetral y aleros, Limpieza de canalones y arreglo de la Capilla. También se acometieron reparaciones por filtraciones en algunas cubiertas de algunos bloques interiores y en los perimetrales: 17.660´00€

 

-Drenajes y limpieza de desagües y alcantarillados   3.655´00€


‐Retrocesiones compensadas en las titularidades de nichos antiguos y saneamiento de estos para nueva disposición  9.850´00€


‐Materiales de limpieza ordinaria y de aceras 1.785´92€


TOTAL GASTOS: 32.950´92€


SALDO A 01/11/2026: 6.043´55€ 

 

Protocolo de recursos económicos y financiación:


A) ‐Cuotas y servicios; 

B) ‐Colectas de Funerales; 

C) ‐Aportaciones de la Parroquia 

D) –Créditos (si hiciesen falta)


 CUENTA CEMENTERIO: 

BANCO SANTADER (misma cuenta y oficina que cuando era “el Popular”): 

ES40 0075 0882 19 0600029256 (se debe pagar a nombre del titular, no de terceros, reseñando los nichos y adjudicatario real para la adecuada identificación y poder adjudicar debidamente el pago)

 

RECORDAMOS que el impago de la cuota puede dar lugar a la revocación del título del “Derecho de Uso” (quien abandona la obligación que conlleva un derecho, abandona también el propio derecho) y, en todo caso, no se atenderá ningún “servicio”, ni por la “Funeraria SAN PABLO” (Concesionaria de los servicios del Cementerio) ni por la Parroquia, que no esté al corriente de pago. Igualmente, TODAS las obras que se realicen en los nichos o en su entorno han de contar con el PERMISO ESCRITO de la Parroquia, titular y única administradora del Cementerio y sus nichos, y, en caso de su concesión, quedará el mismo condicionado al cumplimiento del criterio estético que recoge la normativa eclesiástica vigente, y que se reseña al reverso de los “Títulos o Escrituras.”


‐Funeraria San Pablo: (985 27 79 99) exigirá siempre para cualquier intervención en los nichos el Título (“Escritura”) del “Derecho de Uso” y los recibos de estar al corriente de pago de las anualidades del 2005 en adelante, así como el Permiso de Obras y la capacidad jurídica para intervenir en ellos.

 

ANTE CUALQUIER DUDA O ACLARACIÓN DIRIGIRSE AL DESPACHO PARROQUIAL: 

DE MARTES A VIERNES DE 18 A 19 HORAS; 

TF.985 26 04 14//URGENCIAS: 659 31 33 53