jueves, 9 de abril de 2026

Procesión de Ramos en Lugones 2026

 

Teatro en el Filarmónica de Oviedo: «Carlo 2.0 El legado»

(Iglesia de Asturias) El teatro Filarmónica de Oviedo acogerá este sábado, 11 de abril a las 20 h, el Musical «Carlo 2.0 el legado», una creación de Talitha Cumi, compañía profesional que se dedica a la evangelización a través de las artes escénicas.

En el espectáculo, el espectador podrá conocer de cerca la vida del joven recientemente canonizado Carlo Acutis a través de un guión original, canciones en directo y coreografías interpretadas por bailarines profesionales en estilos tan diferentes como el ballet, el jazz clásico, la danza contemporánea o el hip hop. En concreto, este Musical se centra en el legado de este joven, recientemente canonizado, «lo que ha significado su santidad y su vida una vez que ya está en el cielo», como explica su directora, Paz Matud, que detalla que, a lo largo de la actuación, «Recorremos el impacto de la vida de Carlo una vez que él ya está en el cielo: todo lo relativo a los milagros eucarísticos, a los que les damos mucha importancia o, por ejemplo, el impacto que tuvo en todas las personas que le rodearon, desde sus compañeros de clase, las personas desfavorecidas a las que él ayudaba o incluso en su madre».

«Nuestro público estrella, allá donde vamos, son los jóvenes –reconoce la directora del musical– y por ello el tono de las historias de nuestros musicales siempre es fresco y juvenil, aunque al final viene toda la familia, por eso hay una variedad grande de estilos dentro de la interpretación». Algo que explica que la compañía esté formada por actores, cantantes y bailarines profesionales de todos los estilos, lo que supone «un gran esfuerzo a todos los niveles, tanto económico como de trabajo para ofrecer al espectador un espectáculo de mucha calidad».

Y es que la compañía Talitha Cumi se creó en Valencia, en el año 2012, apoyados por el cardenal Osoro, entonces Arzobispo en aquella diócesis. «Siempre quisimos nacer dentro de la Iglesia», destaca Paz, que reconoce que el objetivo es «servir de herramienta para la evangelización desde cero a personas que, quizá de otra manera, no tendrían la oportunidad de acercarse a un contenido religioso. Se acercan por la factura artística pero al final se dejan también interpelar por la historia», explica.

Una iniciativa que es única en España. Y de hecho, muy minoritaria en Europa. En Italia y en Austria existen compañías artísticas profesionales con estos mismos objetivos de evangelización y de interpretación de obras con argumentos religiosos aunque en Estados Unidos e Hispanoamérica son algo más frecuentes. El camino no es fácil, su directora afirma encontrarse con problemas, inconvenientes y pruebas de todo tipo para llevar a cabo su labor aunque, reconoce «al final comprobamos con hechos que los resultados y frutos llegan con este tipo de evangelización», como historias de conversiones que han podido conocer, gracias a la asistencia y participación en alguno de sus espectáculos.

Las entradas para «Carlo 2.0 El legado» están disponibles en la taquilla del Teatro Campoamor de 11 h a 14 h y de 17 a 20 h, en www.entradasoviedo.es y en la taquilla del Teatro es misma tarde a partir de las 17 h.

miércoles, 8 de abril de 2026

Transparencia y claridad: los pilares de la organización y la gestión económica del Viaje del Papa a España

(C.E.E.) A pocas semanas de que el Papa León XIV aterrice en nuestro país, la Organización del Viaje Apostólico de Su Santidad, ha aprobado definitivamente los criterios de organización y gestión económica del viaje que, así como el logo y el lema oficiales y los sistemas de inscripción y preinscripción de asistentes.

Alzad la mirada (Logo y lema)

El lema elegido es “Alzad la mirada” (Jn, 4,35), una llamada a la sociedad española a salir de sus preocupaciones diarias e ir más allá, a través de la contemplación y la apertura a los demás. Además, el responsable de comunicación de la Conferencia Episcopal, Josetxo Vera, ha añadido que “en ese alzad, se encuentra la sed de Dios, su reconocimiento como fuente de unidad (Madrid), belleza (Barcelona) y caridad (Canarias y Tenerife)”.

“El lema –ha resaltado Vera– reúne la actitud con la que los cristianos de España acogemos la visita del Santo Padre, que acude como sucesor de Pedro, en un viaje apostólico.

En “Levantar tus ojos hacia el Señor” (Sal, 121,1) se contiene “Aspirad a los bienes de arriba” (Col, 3,2), supone poner a Dios sobre todas las cosas para todas las atraiga hacia si. (Jn, 12,32) y también se refleja el renacer de lo espiritual, de lo católico, “Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación” (Lc, 21, 28).

En cuanto al logo, obra de la diseñadora gráfica María del Mar Chapa, Josetxo Vera ha explicado que “está construido como un círculo abierto en acción”, detallando que “las figuras humanas no están estáticas, sino enlazadas, sosteniéndose y proyectándose hacia arriba. Eso simboliza comunidad, encuentro y apoyo mutuo. No es solo “estar juntos”, sino avanzar juntos.”

“La Virgen en el centro actúa como eje y corazón del movimiento”, ha resaltado Vera. Desde el centro, irradia y acoge. Es el punto donde convergen todas las miradas alzadas. El centro ascendente marca trascendencia y propósito común. La verticalidad no representa un lugar concreto, sino la idea de elevación, de mirada alta, de algo que nos convoca y nos supera.

Los materiales gráficos, así como una guía de uso, estarán a disposición de los distintos usuarios en: www.conelpapa.es/prensa

Sistema de preinscripciones para asistentes

El sistema de inscripciones está ya listo y se abrirá el mismo día que lo autorice la Santa Sede. La asistencia a todos los actos del viaje apostólico será gratuita, pero todos los que deseen asistir deberán inscribirse previamente, de manera individual o través de un grupo, en el espacio que pronto estará disponible en www.conelpapa.es.

Sistema de acreditaciones para prensa

Por otro lado, a la espera de la confirmación oficial de la agenda se ha abierto el sistema de inscripción para periodistas y profesionales de la información, para que puedan inscribirse en las ciudades en las que piensan desarrollar su trabajo, a efectos de ir preparando una mejor acogida. Estos profesionales contarán con asistencia y espacios específicamente dedicados para la realización de su trabajo en todos los actos en los que se inscriban.

Las acreditaciones de prensa estarán abiertas hasta el 30 de abril.

Como novedad, la directora de Comunicación del Comité de Madrid, Sara de la Torre, ha explicado que “en todos los actos habrá un pequeño espacio dedicado a los evangelizadores digitales, a los que durante los preparativos se les facilitará desde la organización materiales y otros recursos para amplificar toda la preparación a través de sus canales”.

Organización en dos niveles

Tal y como ya se informó en su momento, la organización del viaje cuenta con dos niveles: por un lado, la organización diocesana. Cada diócesis que es sede en este viaje -Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife- ha conformado su propio comité organizador, liderados por los Ordinarios respectivos y con responsables por áreas (liturgia, economía, pastoral, comunicación, etcétera).

Por el otro, el nivel nacional liderado por la Conferencia Episcopal Española y el comité de Coordinación Nacional constituido a tal efecto. Todos ellos son públicos. Estos comités, que responden a los organizadores del Viaje, se completan con distintos grupos de trabajo conjuntos por áreas.

En cuanto a las responsabilidades de cada uno, los comités diocesanos son los responsables de los actos, así como de la gestión económica y captación de fondos, de sus respectivas sedes, mientras que sobre el Comité de Coordinación Nacional recaen las tareas comunes (logo, himno, señales de televisión, traslados, comunicación, etcétera), así como prestar apoyo en todas las necesidades que presenten las diócesis. Este Comité de Coordinación es responsable, a su vez, de su propia gestión económica y de la obtención de fondos para sufragar los gastos de las tareas encomendadas.

Organización económica

En el apartado económico, pese a que en los últimos días y semanas se han publicado en distintos canales y medios de comunicación cifras aproximadas del coste global del viaje, lo cierto es que, hoy, no es posible ofrecer una cifra exacta, ni tan siquiera aproximada, de cuanto será el monto total de esos costes. En todo caso, entre todos los comités se ha establecido una proyección de coste total no inferior a los 15 millones de euros en total.

Yago de la Cierva, coordinador nacional del Viaje, ha recalcado que “para poner en contexto esa cifra provisional, hay que tener en cuenta la extensión del viaje (7 días) y su complejidad logística (10 sitios), así como el alcance y dimensiones globales que reúnen un viaje pontificio”, con lo que ello conlleva en términos logísticos, de organización, comunicación, asistencia a participantes, voluntarios, etcétera.

Con todo, Fernando Giménez Barriocanal, también coordinador nacional del viaje, por su parte, ha añadido que “tan pronto se disponga de una actualización exacta de los costes, será publicada en la página de Transparencia de la web oficial”.

Recursos económicos, en especie y voluntarios

Para hacer frente a los costes del Viaje se ha diseñado una estrategia profesional, según criterios habituales en eventos de esta magnitud, con el objetivo de captar los fondos necesarios para el sostenimiento de los actos y su desarrollo.

Existen antecedentes de financiación pública, como el viaje del Papa Francisco a Canadá y a la JMJ de Lisboa, y no se descartan las aportaciones, de distinta forma, de Administraciones públicas en el caso del Viaje a España.

De hecho, la etapa del Viaje en el Archipiélago contará con ayuda económica de las instituciones públicas canarias. De igual modo, otras administraciones contribuirán aportando infraestructuras clave para el viaje con cargo a sus propios presupuestos y no se descartan nuevas ayudas económicas, de las que se informarán oportunamente a través del canal de Transparencia de la web oficial del viaje.

Este tipo de ayudas se encuadran, por un lado, en la normalidad institucional y de cooperación, y por el otro, en apoyo de la visibilidad que le otorga a España la presencia del papa, el beneficio económico que deja en los lugares en los que se celebra y al indudable interés social que un acontecimiento de estas características genera.

Giménez Barriocanal ha recalcado que “el objetivo es que sea la propia Iglesia en España, con la ayuda de empresas e instituciones, la que haga frente si no a la totalidad, sí al grueso principal de los costes”.

Para ello, se ha previsto un sistema de búsqueda de financiación basada en dos grandes grupos: recursos económicos y recursos en especie. Todo ello, es público a través de la web oficial.

En lo referido a las aportaciones económicas (*), las peticiones van destinadas, sobre todo a grandes empresas e instituciones y también a particulares.

En cuanto a las primeras, existen varias categorías en función de la cuantía de la aportación. Y en cuanto a los segundos, se debe tener en cuenta que la asistencia a los actos del Viaje será completamente gratuita y no exigirá inscripción ni desembolso económico alguno.

En cuanto a las aportaciones en especie, están destinadas a las Administraciones Públicas y a la colaboración de muchas empresas que, por sus servicios, pueden cubrir necesidades del Viaje, tales como empresas hosteleras, de comunicación o informáticas.

Por supuesto, en cuanto a las aportaciones, la pieza clave siguen siendo los voluntarios. En palabras de De la Cierva, “sin ellos sería imposible poder organizarlo; con ellos, es posible organizar un viaje de estas características en apenas unos meses”.

Criterios de transparencia y buen gobierno

Por último, desde la organización se ha diseñado un sistema de transparencia y buena gobernanza de los recursos basado en sistemas profesionales, equiparables a los de cualquier otro evento o celebración de estas características.

Por un lado, se ha acordado un sistema de contabilidad homologado para todos los comités organizadores, de tal forma que todos empleen la misma herramienta y ello permita una gestión de la información con criterios contables armonizados.

Por el otro, en lo referido a los gastos, se han establecido tres tipos de gastos: menores, intermedios y grandes contratos. Los primeros serán responsabilidad del centro gestor con supervisión del área financiera; lo segundos exigirán al menos la presentación de tres presupuestos posibles y los terceros requerirán de un proceso de licitación abierto, salvo excepciones justificadas por falta de tiempo.

Para más detalles, los grandes gastos contarán con una Mesa de Contratación, dependiente, en función del tipo de licitación, del comité correspondiente, que estudiará con criterios económicos y financieros la decisión final. Dicha mesa estará compuesta por especialistas en la materia y su composición se hará pública tan pronto queden constituidas oficialmente.

Además, algunos de estos procesos de licitación ya están abiertos y pueden encontrarse en al web oficial. Y se irá informando de todos según vayan abriéndose más.

Todos los movimientos económicos estarán, además, debidamente auditados por la firma internacional Erns & Young (EY) para garantizar la transparencia total en todas las fases del proceso. Finalmente, se realizará un estudio de impacto económico sobre la economía nacional del Viaje, que ponga en valor los esfuerzos realizados por todos.

Enlace a la página de transparencia: www.conelpapa.es/transparencia

martes, 7 de abril de 2026

El himno de la alegría que no acaba. Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes OFM

(La Tercera de ABC) Necesitamos esa inspiración que tuvo el gran Beethoven para componer su himno de la alegría en su novena y última sinfonía. En lugar de prestarle sus versos la oda de Friedrich Schiller, le podríamos facilitar nosotros el texto de nuestra crónica diaria para que intentara poner música sacra a nuestro bronco relato. Pero intentemos situarnos en este concierto donde cabe una alegría que no caduca en medio de cuanto atenta e intenta su dislate. Es al hilo de lo que días atrás celebrábamos lo que ahora se nos presenta como provocación saludable.

Ha pasado ya la noche con todas las penumbras que nos secuestran las formas y nos roban los colores. Tantos apagones que nos imponen su negrura en este tiempo de la historia de la humanidad. La lista se hace tan ingrata como interminable: situaciones sórdidas que a diario aparecen en todos los estratos de la sociedad. Ahí abultan las sombras y los rumores de un viaje sin norte, sin brújula y sin horizonte. Basta leer las noticias cada día para darnos cuenta del deterioro al que hemos llegado cuando la corrupción se maquilla hasta lo obsceno, las mentiras se normalizan como forma de gobernanza, la inmoralidad sale a chorros entre los vendedores del humo de su moralina, y la irresponsabilidad de los mandamases que roban a mansalva, mientras tantos inocentes pagan con su vida... sin que aquí pase nada.

Podríamos pensar que aquí no cabe la alegría, por tornarse un lujo que con la que está cayendo no se acompasa. La noche en su peor perfil tiene siempre ese maleficio que nos llena de sombras adversas, cobardes filigranas que se esconden para herirnos sin dejar pistas de su drama. Secuestra los contornos y desdibuja los colores, haciendo que todo sea sin rostro, sin nombre, grisáceo y tosco, imponiéndonos sus centellas, que hieren como si fueran amenazas. Pero toda esta tragedia no tiene la última palabra, por más que dure su impostura y su acechanza.

Todo parecía acabado, todo perdido con la peor de las tramas. Se fue tensando lo que decía el Maestro y algunos preveían tan fatal desenlace: hubiera sido mejor que no hablara. Pero Él habló, con su ternura acostumbrada o con palabras de fuego que levantaban las ascuas, e hizo signos que salvan y devuelven la dignidad traicionada. Fue libre y asumió el precio sin caer en la complacencia soberbia de la lisonja ante el aplauso, ni en la tentación cobarde de la fuga ante el desprecio. Cada mañana madrugaba o cada tarde trasnochaba para escuchar en su Padre la palabra que luego narraba, abismándose en la belleza que con sus divinas manos repartía hasta llegar a reestrenarla.

El punto de inflexión sucedió al alba. Sí, sucedió al alba. Pero casi nadie lo creía, casi ninguno lo esperaba. Los discípulos andaban cabizbajos, llorosos y fugitivos para volver cada uno a sus andadas. ¿Será posible –se preguntaban destrozados– que en aquellos labios hayan enmudecido para siempre sus palabras? ¿Será posible que aquellas manos hayan dejado ya de bendecirnos desde que las vimos a la muerte clavadas? Y así estaban unos y otros, de aquí para allá, mientras lloraban sus recuerdos haciendo sus mil cábalas.

Fue al alba de alborada cuando la noche comenzó su partida irremediable. Y de pronto las lágrimas no eran ya el llanto de la pérdida maldita, sino la emoción bendecida de un reencuentro que no acaba. La noche pasó con sus sombras, y se encendió la luz amanecida. La penúltima palabra del pavoneo del sinsentido, de la censura de la verdad y el asesinato de la vida, cedió inevitable la palabra final a quien siendo Dios se hizo hombre, se hizo hermano, se hizo historia y se hizo rediviva Pascua.

Al alba de la Pascua encendemos los cristianos el cirio de la luz amanecida. Es un canto dulce, apasionado, con un brindis de triunfo que no se hace triunfalista. Porque Cristo ha vencido con su resurrección bendita su muerte y la nuestra. Fue al alba, sí, sucedió al alba, cuando el amor no nos abandona dejando atrás las noches aciagas. Dios nos ha abierto su casa, nos acoge y nos regala su vida. Por eso cantamos un aleluya al alba de nuestra mejor albricias. Por malditos que resulten tantos avatares inhumanos cada día, y por tropezosos que nos parezcan los traspiés cotidianamente, Jesús ha vencido. Y esto significa que ni la enfermedad, ni el dolor, ni la oscuridad, ni la tristeza, ni la persecución, ni la espada... ni la mismísima muerte tendrán ya la última palabra. Jesús ha resucitado y su triunfo nos abre de par en par el camino de la esperanza, de la utopía cristiana, el camino de la verdadera humanidad, el camino que nos conduce al hogar entrañable de Dios que siempre nos aguarda.

Como en la mañana primera, Dios vuelve a pasar por nuestro caos para llenarlo de armonía, revistiendo nuevamente de bondad y belleza lo que sus labios creadores de nuevo pronuncian con palabra de eternidad. Al unirnos a la alegría de toda la creación, también nosotros queremos ser testigos de su paso entre nosotros, de su trasiego siempre bondadoso y embellecedor. Y ¿qué debemos testificar? Pues lo que la misma Pascua proclama y canta: que la luz vence a la sombra, y la paz a la guerra, que el amor vence al odio, porque Jesús ha resucitado dejando para siempre vacío el sepulcro de la muerte.

Cuando las guerras que nos asuelan declaren la paz, cuando las injusticias que se perpetran rectifiquen para el bien, cuando los mentirosos que gobiernan dejen de engañar al pueblo y los que se corrompen devuelvan su disfraz y acaten lo debido por la ley, cuando la vida se respete antes de nacer sin los abortos y tras haber nacido sin muerte abaratada con eutanasias, cuando las ideologías en curso dejen de imponer sus dictados liberticidas, cuando la administración de recursos y la acogida de inmigrantes no tengan la medida de los intereses bastardos, cuando entre en la mesura de la convivencia serena y respetuosa lo que nos constituye como pueblo en esta gran Patria y se proteja sin mortaja la verdad de la familia, cuando tantos 'cuandos' vivan en la verdad, la belleza y la bondad, entonces podremos comenzar a cantar el himno de la alegría.

Estamos llamados a cantar y contar este milagro, esta maravillosa intervención de nuestro Dios que pone un antes y un después en la historia humana. En medio de todos nuestros dramas y dificultades, ha sucedido algo que ha modificado en nuestra historia todos los fatalismos que nos acorralan y atenazan: Jesús resucitado. El himno de esta alegría no tiene ninguna fuga en su tocata, sino el regalo que nos permite renacer agradecidos en la Pascua. Es el aleluya de victoria como canto de la albricias. Feliz Pascua resucitada y resucitadora.

Homilías y discursos del Santo Padre León XIV durante la Semana Santa 2026

 

Homilía del Domingo de Ramos:

Domingo de Ramos: Pasión del Señor – Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén y Santa Misa (29 de marzo de 2026)

Palabras del Ángelus:

Ángelus, 29 de marzo 2026, Domingo de Ramos

Catequesis Audiencia del Miércoles Santo:

Audiencia general del 1 de abril de 2026

Homilía de la Misa Crismal en la Basílica de San Pedro:

Jueves Santo – Misa Crismal (2 de abril de 2026)

Homilía en la Misa de la Cena del Señor en San Juan de Letrán:

Jueves Santo - Misa vespertina (2 de abril de 2026)

Homilía en la Vigilia Pascual:

Vigilia Pascual en la Noche Santa (4 de abril de 2026)

Homilía del Domingo de Pascua:

Domingo de Pascua «Resurrección del Señor» – Misa del día (5 de abril de 2026)

Mensaje en la Bendición Urbi et Orbi:

"Urbi et Orbi" - Pascua 2026

Regina Caeli en el Lunes del Ángel:

Regina Caeli, 6 de abril de 2026, Lunes del Ángel


OTROS TEXTOS DE INTERÉS:

Meditaciones del Vía Crucis del Viernes Santo en el Coliseo del P. Fray Francesco Patton, ofm, quien fue custodio de Tierra Santa de 2016 a 2025

VIA CRUCIS 2026 (Viernes Santo, 3 de abril de 2026)

Homilía del Oficio de la Pasión y Muerte del Señor a cargo del Predicador de la Casa Pontificia el P. Fray Roberto Pasolini O.F.M. Cap.

Homilía del P. Roberto Pasolini ante el Papa León XIV en celebración de Pasión del Señor, 3-4-2026


lunes, 6 de abril de 2026

Homilía del Sr. Arzobispo en el Domingo de Pascua

En un evangelio breve con tan sólo nueve versículos, cobra protagonismo en su relato la mención del sepulcro: hasta seis veces se repite la palabra. Viene a ser el escenario de un acontecimiento, el más decisivo en la historia de la humanidad. Jesús ha resucitado y la señal es el sepulcro vacío que aquellas mujeres encontraron la mañana de pascua. Van y vienen, comentan y callan, corren y cuentan, todo en un sinvivir que las empuja a buscar a Pedro para decirle lo que han visto. Hay una obra preciosa titulada «Los discípulos Pedro y Juan corriendo al sepulcro» (1898) de un pintor realista, el suizo Eugène Burnand, que plasma en su lienzo el momento lleno de tensión emocionada en el que Pedro y Juan corren hasta el sepulcro tras lo que les contó María Magdalena, cuando aquel día amanecía en la hora mañanera y en la historia toda.

Necesitamos esa inspiración que tuvo el gran Beethoven para componer su himno de la alegría en su novena y última sinfonía. En lugar de prestarle sus versos la oda de Friedrich Schiller, le podríamos facilitar nosotros el texto de nuestra crónica diaria para que intentara poner música sacra a nuestro bronco relato. Pero intentemos situarnos en este concierto donde cabe una alegría que no caduca en medio de cuanto atenta e intenta su dislate. Es al hilo de lo que días atrás celebrábamos lo que ahora se nos presenta como provocación saludable.

Ha pasado ya la noche con todas las penumbras que nos secuestran las formas y nos roban los colores. Tantos apagones que nos imponen su negrura en este tiempo de la historia de la humanidad. La lista se hace tan ingrata como interminable: situaciones sórdidas que a diario aparecen en todos los estratos de la sociedad. Ahí abultan las sombras y los rumores de un viaje sin norte, sin brújula y sin horizonte. Basta leer las noticias cada día para darnos cuenta del deterioro al que hemos llegado… sin que aquí pase nada. Podríamos pensar que en este panorama no cabe la alegría por tornarse un lujo que con la que está cayendo no se acompasa. La noche en su peor perfil, tiene siempre ese maleficio que nos llena de sombras adversas, cobardes filigranas que se esconden para herirnos sin dejar pistas de su drama. Secuestra los contornos y desdibuja los colores haciendo que todo sea sin rostro, sin nombre, grisáceo y tosco, imponiéndonos sus centellas que hieren como si fueran amenazas. Pero, toda esta tragedia no tiene la última palabra, por más que dure su impostura y su acechanza.

Todo parecía acabado, todo perdido con la peor de las tramas. Se fue tensando lo que decía el Maestro y algunos preveían tan fatal desenlace: hubiera sido mejor que no hablara. Pero Él habló, con su ternura acostumbrada o con palabras de fuego que levantaban las ascuas, e hizo signos que salvan y devuelven la dignidad traicionada. Cada mañana madrugaba o cada tarde trasnochaba para escuchar en su Padre la palabra que luego narraba, abismándose en la belleza que con sus divinas manos repartía hasta llegar a reestrenarla.

El punto de inflexión sucedió al alba. Pero casi nadie lo creía, casi ninguno lo esperaba. Los discípulos andaban cabizbajos, llorosos y fugitivos para volver cada uno a sus andadas. ¿Será posible -se preguntaban destrozados-, que en aquellos labios hayan enmudecido para siempre sus palabras? ¿Será posible que aquellas manos hayan dejado ya de bendecirnos desde que las vimos a la muerte clavadas? Y así estaban unos y otros, de aquí para allá, mientras lloraban sus recuerdos haciendo sus mil cábalas.

Fue al alba de alborada cuando la noche comenzó su partida irremediable. Y de pronto las lágrimas no eran ya el llanto de la pérdida maldita, sino la emoción bendecida de un reencuentro que no acaba. La noche pasó con sus sombras, y se encendió la luz amanecida. La penúltima palabra del pavoneo del sinsentido, de la censura de la verdad y el asesinato de la vida, cedió inevitable la palabra final a quien siendo Dios se hizo hombre, se hizo hermano, se hizo historia y se hizo rediviva pascua.

Al alba de la pascua encendemos los cristianos el cirio de la luz amanecida. Es un canto dulce, apasionado, con un brindis de triunfo que no se hace triunfalista. Porque Cristo ha vencido con su resurrección bendita su muerte y la nuestra. Fue al alba, sí, sucedió al alba, cuando el amor no nos abandona dejando atrás las noches aciagas. Dios nos ha abierto su casa, nos acoge y nos regala su vida. Por eso cantamos un aleluya al alba de nuestra mejor albricias. Por malditos que resulten tantos avata­res inhumanos cada día, y por tropezosos que nos parezcan los traspiés cotidianamente, Jesús ha vencido. Y esto significa que ni la enfermedad, ni el dolor, ni la oscuridad, ni la tristeza, ni la persecución, ni la espada… ni la mismísima muerte tendrán ya la última palabra. Jesús ha resucitado y su triunfo nos abre de par en par el camino de la esperanza, de la utopía cristiana, el camino de la verdadera humanidad, el camino que nos conduce al hogar entrañable de Dios que siempre nos aguarda.

Al unirnos a la alegría de toda la creación, también nosotros queremos ser testigos de su paso entre nosotros, de su trasiego bondadoso y embellecedor. Y ¿qué debemos testificar? Lo que la misma Pascua pro­clama: que la luz vence a la sombra, y la paz a la guerra, el amor vence al odio, porque Jesús ha resucitado dejando vacío el sepulcro de la muerte.

Cuando las guerras que nos asolan declaren la paz, cuando las injusticias que se perpetran rectifiquen para el bien, cuando los mentirosos que gobiernan dejen de engañar al pueblo y los que se corrompen devuelvan su disfraz y acaten lo debido por la ley, cuando la vida se respete antes de nacer sin los abortos y tras haber nacido sin muerte abaratada con eutanasias, cuando las ideologías en curso dejen de imponer sus dictados liberticidas, cuando la administración de recursos y la acogida de inmigrantes no tengan la medida de los intereses bastardos, cuando entre en la mesura de la convivencia serena y respetuosa lo que nos constituye como pueblo en esta gran Patria y se proteja sin mortaja la verdad de la familia, cuando tantos “cuandos” vivan en la verdad, la belleza y la bondad, entonces podremos comenzar a cantar el himno de la alegría.

Estamos llamados a cantar y contar este mi­lagro, esta maravillosa in­tervención de nuestro Dios que pone un antes y un después en la historia humana. En medio de todos nuestros dra­mas y dificultades, ha su­cedido algo que ha modificado en nuestra historia todos los fatalismos que nos acorralan y atenazan: Jesús resucitado. El himno de esta alegría no tiene ninguna fuga en su tocata, sino el regalo que nos permite renacer agradecidos en la pascua. Viene ahora una procesión distinta que no lleva la penitencia por estandarte, porque tras la resurrección de Jesús somos cofrades de la paz, de la vida, de la esperanza. Es el aleluya de victoria como canto de la albricias que con los ángeles entonamos junto a Santa María. Feliz pascua resucitadora, santa pascua resucitada.

Fr. Jesús Sanz Montes, OFM
Arzobispo de Oviedo
S.I.C.B.M El Salvador
Oviedo, 5 abril de 2026

Feliz Pascua de Resurrección

 

En la Pascua de Cristo, todo puede convertirse en gracia. Incluso las cosas más ordinarias: comer, trabajar, esperar, cuidar de la casa, apoyar a un amigo. La Resurrección no resta vida al tiempo y al esfuerzo, sino que cambia su sentido y su "sabor". Cada gesto realizado en gratitud y comunión anticipa el Reino de Dios.

Sin embargo, hay un obstáculo que a menudo nos impide reconocer esta presencia de Cristo en lo cotidiano: la pretensión de que la alegría debe ser sin heridas. Los discípulos de Emaús caminaban tristes porque esperaban otro final, un Mesías que no conociera la cruz. A pesar de haber oído que la tumba está vacía, son incapaces de sonreír. Pero Jesús está a su lado y, con paciencia, les ayuda a comprender que el dolor no es la negación de la promesa, sino el modo en que Dios ha manifestado la medida de su amor (cf. Lc 24, 13-27).

Cuando por fin se sientan a la mesa con Él y parten el pan, se les abren los ojos. Y se dan cuenta de que su corazón ya ardía, aunque no lo sabían (cf. Lc 24, 28-32). Esta es la mayor sorpresa: descubrir que bajo las cenizas del desencanto y del cansancio siempre hay un rescoldo vivo, a la espera de ser reavivado.

Palabras del Papa León XIV en la Audiencia General del 08/10/2025

                                                                      

En este día de victoria, celebramos que el amor ha vencido a la muerte. Que la bendición del Señor Resucitado renueve nuestra fe y fortalezca nuestra misión como comunidad.

Que la luz de esta Pascua ilumine nuestros hogares y llene de esperanza cada rincón de nuestra Parroquia. Sigamos caminando juntos con la alegría de saber que Él vive entre nosotros.

Verdaderamente ha resucitado el Señor ¡Aleluya!