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miércoles, 25 de febrero de 2026
‘Caminamos juntos, compartimos alegría’: La Iglesia celebra el Día de Hispanoamérica. Por Joaquín Manuel Serrano Vila
Este próximo 1 de marzo, la Iglesia católica española celebra el Día de Hispanoamérica. Bajo el lema ‘Caminamos juntos, compartimos alegría’. Esta jornada anual invita a los fieles a estrechar los lazos de fraternidad con las Iglesias locales de América Latina y a poner en valor la labor de los misioneros que entregan su vida al otro lado del océano. Y por otro lado, damos gracias al Señor por los numerosos fieles, religiosas y sacerdotes que hoy rejuvenecen nuestras parroquias, conventos y seminarios en nuestra Nación. Aunque haya un océano por medio, hay un puente de fe, lengua y cultura que nos une y hermana.
El Día de Hispanoamérica no es sólo una fecha en el calendario de las jornadas eclesiales, es el recordatorio de una historia compartida y un compromiso presente. Organizada por la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias, esta jornada tiene un doble objetivo: el primero y principal, la Oración: Recordar a los sacerdotes, religiosos y laicos que trabajan en tierras hispanoamericanas, así como a los numerosos hispanoamericanos que anuncian el evangelio en España; hoy más que nunca, tierra de misión. La otra dimensión sería la cooperación pastoral, la cual mucho más que recaudar fondos para apoyar proyectos de evangelización y promoción social en comunidades con escasos recursos, tiene como mayor pobreza no conocer a Jesucristo allí o aquí.
Somos llamados, por tanto, a que ‘Caminemos juntos, compartiendo alegría’. La Iglesia busca hacer énfasis en que la misión no es un camino solitario, sino un caminar compartido entre la Iglesia en España y en Hispanoamérica. "Caminar juntos" refleja la corresponsabilidad y el intercambio mutuo. España ya no sólo envía misioneros, sino que también recibe la riqueza espiritual y la vitalidad de las comunidades latinoamericanas. Hoy más que nunca nuestra tierra pide auxilio y requiere de la sabia joven de esas tierras benditas a las que nuestros antepasados llevaron la fe, mientras que hoy teniéndola nosotros en baja intensidad, vienen ellos a mantener la llama encendida. Nos toca compartir la alegría. A pesar de los desafíos sociales y económicos en muchas regiones, la alegría del Evangelio es el motor que impulsa la labor diaria de toda misión a ambos lados del mar.
Decía un sabio obispo español que el mayor enemigo de la fe y del progreso es la ignorancia, y qué buen análisis éste. Desde el campo de la historia se ha manipulado muchas veces la obra de España en Hispanoamérica en una leyenda negra magnificada y que tantos creen a pies juntillas. Cuando la ideología es la que marca la historiografía, acabamos traicionando la verdad. Esas corrientes hispanofóbicas, antiespañolas, indigenistas se han promovido últimamente a lo largo del continente americano, las cuales se evidencian en que los últimos años se han profanado las estatuas de Cristóbal Colón, Junípero Serra o conquistadores como Juan de Oñate. También se trató de llevar a cabo una campaña contra la causa de beatificación de la sierva de Dios Isabel la católica, causa que el Papa Francisco alentó, y por la que preguntaba siempre que se encontraba con el arzobispo de Valladolid... La Iglesia en España se siente orgullosa de la obra llevada a cabo en esas queridas tierras hermanas, como nos dijo San Juan Pablo II: "¡España evangelizada y evangelizadora, ese es el camino!". En otro discurso en el año 1992 afirmaba el Papa santo: ''Ciertamente, en esa Evangelización, como en toda obra humana, hubo aciertos y desatinos, «luces y sombras», pero «más luces que sombras» (Cf. Carta Apostólica Los Caminos del Evangelio, 8), a juzgar por los frutos que encontramos allí después de quinientos años: una Iglesia viva y dinámica que representa hoy una porción relevante de la Iglesia universal''.
Nunca nos hemos olvidado desde España de nuestros hermanos en la fe, como ha quedado palpable en tantos buenos proyectos promovidos desde aquí, como la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA) en la que sirvieron tantos hermanos sacerdotes del presbiterio ovetense como fueron Don José Pérez, Don José Antonio Álvarez Muñiz, Don Justo Ordoñez, D. Rodobaldo Ruisánchez, y tantos otros... En su día dejaron la diócesis de Oviedo en un gesto de generosidad para servir temporalmente en diócesis de Hispanoamérica que sufrían escasez de clero. Hoy la tortilla ha dado la vuelta, y ahora los que estamos escasos somos nosotros, y necesitamos del apoyo de Hispanoamérica para atender al pueblo de Dios que peregrina en España.
Este próximo domingo 1 de marzo, en la misa de las 11'00 horas en la parroquia de San Félix de Lugones tendremos muy presentes a los hispanoamericanos que vivís aquí con nosotros (queremos hacer verdad y encarnar las palabras de Mt.25) así como a los que en sus países sufren la persecución a causa de su fe. Os animo e invito a acudir a la santa misa con las banderas de vuestros países, para colocarlas a los pies del altar. A los pies de María, a cuyo pilar bendito nos abrazamos y bajo el cual nos sentimos hermanos. Ante Ella, que nos muestra a su hijo Jesús, no hay diferencia de raza o color, de nacionalidad o acento, pues todos al orar llamamos a Dios ''Padre''. Le pedimos a Nuestra Señora del Pilar aquello que San Juan Pablo II con fuerte voz gritó en 1982 "Asiste maternalmente, oh María, a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad''. ¡Que así sea!
martes, 24 de febrero de 2026
Nota de la Comisión Ejecutiva sobre la noticia publicada por El País
(C.E.E.) Ante las noticias aparecidas en el diario El País sobre supuestas afirmaciones del papa León XIV, en su audiencia a la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española el pasado 17 de noviembre, esta Comisión Ejecutiva, reunida hoy en Madrid, quiere exponer lo siguiente:
El papa León XIV nos recibió con especial afecto, escuchó las intervenciones de todos los miembros de la Comisión y nos animó en la apuesta evangelizadora en la que está empeñada la Iglesia en España. También el Santo Padre nos alentó a la comunión entre todos los miembros e instituciones que formamos la Iglesia.
En el diálogo, el Santo Padre reflexionó, entre otras cosas, sobre los riesgos de someter la fe a las ideologías sin mencionar a ningún grupo concreto. Queremos expresar nuestro respeto y adhesión al Papa y acoger su llamada a la comunión evangelizadora en la sociedad en la que vivimos con todos sus desafíos.
lunes, 23 de febrero de 2026
Lo que nadie te ha contado sobre las cofradías: fe, vida y una Iglesia que late en la calle
(Rel.) Nacido en Toledo en 1987, D. Juan Ignacio López Serrano descubrió su vocación en su tierra, entre la vida parroquial y la sencillez de la fe vivida en comunidad. Formado en el Seminario Conciliar “San Ildefonso”, fue ordenado sacerdote en 2011 y desde entonces ha desarrollado su labor pastoral en varias parroquias. Amante de la literatura y la expresión poética, ha sabido conjugar sensibilidad y profundidad en su ministerio. Recientemente ha sido nombrado Delegado Diocesano de Religiosidad Popular, Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis de Toledo, una responsabilidad desde la que acompaña una de las expresiones más vivas —y a veces más incomprendidas— de la fe del pueblo.
Para muchos, la religiosidad popular parece algo antiguo, casi etnográfico. ¿Cómo explicaría hoy su relevancia espiritual y pastoral?
La piedad popular está más viva de lo que a veces pensamos. Basta salir a la calle en Semana Santa, acercarse a un santuario o contemplar cómo las familias preparan un belén en Navidad. No es una reliquia del pasado, sino una expresión actual y fecunda de la fe. Es el modo en que el pueblo cristiano traduce lo que cree en gestos, símbolos y vida cotidiana.
Celebración de la Candelaria en la Hermandad de los Remedios de Toledo
Más allá de procesiones y actos visibles, ¿Qué papel juega en la vida interior de los cofrades?
La piedad popular no sustituye a la liturgia, pero la prolonga. Es ese espacio donde la fe se hace cercana, personal, encarnada. Un rosario, una novena, una procesión… son formas de dirigirse a Dios que sostienen la vida espiritual. Alimentan el corazón y ayudan a vivir la fe más allá del templo.
En un momento en el que la Iglesia habla de sinodalidad, ¿Qué aportan las cofradías a la comunión eclesial?
Las cofradías son escuelas reales de participación. A través de sus cabildos, sus decisiones compartidas, su vida comunitaria, enseñan corresponsabilidad. Y además tienen algo muy valioso: reúnen generaciones distintas. En ellas conviven jóvenes y mayores, tradiciones y miradas nuevas. Eso fortalece profundamente la comunión.
Muchos jóvenes viven la fe en clave más contemporánea. ¿Cómo pueden las cofradías responder sin perder su identidad?
Acogiendo de verdad. No basta con invitar a los jóvenes: hay que integrarles, confiar en ellos, darles responsabilidad. Escucharles. Acompañarles. Las cofradías no deben diluir su esencia, pero sí abrir espacios donde los jóvenes puedan vivirla como algo propio, no heredado sin más.
Celebración de la Candelaria en la Hermandad de los Remedios de Toledo
Existe el riesgo de ver las cofradías solo como fenómenos culturales. ¿Qué se pierde con esa mirada?
Se pierde lo esencial. Reducirlas a cultura es quedarse en la superficie. La piedad popular transforma el corazón: enseña paciencia, sentido del sacrificio, confianza en Dios. Tiene un valor profundamente espiritual y evangelizador que no se puede medir solo desde lo estético.
La caridad es central en el Evangelio. ¿Cómo se concreta en la vida cofrade hoy?
La caridad es un pilar. No es algo añadido. Históricamente, muchas cofradías nacieron para atender a enfermos, pobres o difuntos. Hoy siguen haciéndolo, adaptándose a las nuevas necesidades. En Toledo, por ejemplo, la Cofradía de la Santa Caridad mantiene una presencia activa en el ámbito penitenciario, acompañando a internos no solo materialmente, sino también espiritualmente. Es una caridad que se hace cercanía real.
Celebración de la Candelaria en la Hermandad de los Remedios de Toledo
Si tuviera que resumir en una frase qué es hoy la piedad popular, ¿Cuál sería?
Es la forma en que la fe sale del templo y entra en la vida.
Para quien nunca ha formado parte de una cofradía, ¿qué le diría?
Que se acerque sin prejuicios. Que descubra desde dentro que no es solo tradición, sino camino. Ser cofrade es una forma concreta de vivir la fe, de pertenecer, de servir y de dejarse transformar.
En un tiempo que a veces separa lo visible de lo profundo, la voz de D. Juan Ignacio recuerda algo esencial: que la fe, cuando es verdadera, siempre encuentra la manera de hacerse vida. Y muchas veces, lo hace caminando por las calles.
Necrológica
Falleció el sacerdote diocesano Rvdo. Sr. D. Jorge Luis Fernández Cortés, Adscrito a la Unidad Pastoral de San Juan de Mires
Nació en Santa Cruz de Mieres el 24 de diciembre de 1947Ingresó en el Seminario Metropolitano de Oviedo donde realizó los Estudios Eclesiásticos. Tras recibir la ordenación diaconal en 1972 fue destinado como diácono adscrito a la parroquia de Santiago de Sariego. Recibió la ordenación sacerdotal el 10 de junio de 1973.
Sus destinos pastorales fueron los siguientes:
Regente de Santa María de Telledo y su filial San Adrián de Riospaso, así como encargado de San Pedro de Jomezana y San Cristóbal de Tuiza-Lena (1973 - 1976)
Coadjutor de San Miguel de Pumarín- Gijón (1976 - 1977)
Amplía estudios en París, y colabora en la Parroquia de Saint-Pierre-de-Chaillot (1977 - 1980)
Coadjutor de San Pablo de la Argañosa - Oviedo (1980 - 1984)
Párroco de Santiago de Ranón y San Juan de la Arena - Soto del Barco (1984 - 1992)
Párroco de Santiago de Ranón y San Juan de la Arena - Soto del Barco (1984 - 1992)
Teniente - Arcipreste de Pravia (1988 - 1992)
Sacerdote en la Misión de Napo - Ecuador (1992 - 1997)
Sacerdote en en la Misión diocesana de Bembereké - Benín (1997-1998)
Párroco de San Pedro de los Arcos - Oviedo (1998 - 2018)
Capellán de la Comunidad de Hermanitas de los Ancianos Desamparados del Asilo Nuestra Señora del Rosario de Oviedo (2006 - 2008)
Miembro elegido del Consejo Presbiteral (2014 - 2019)
Capellán del Monasterio de la Encarnación de Agustinas Recoletas de Oviedo (2013 - 2018)
Capellán del Monasterio de la Encarnación de Agustinas Recoletas de Oviedo (2013 - 2018)
Párroco de Nuestra Señora de la Merced de Oviedo en unión pastoral con San Pedro de los Arcos - Oviedo (2017 - 2018)
También hizo las veces de Capellán de la Comunidad de Hermanos Maristas del Colegio Auseva de Oviedo desde 1998 a 2018. Es justo reconocer que siendo él párroco de San Pedro de los Arcos nació la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén, aunque esta tradición empezó con los sacerdotes Don Argimiro Llamas Rubio, quien donó la imagen a la Parroquia, y después con el párroco D. Rafael Ortea Méndez, el cual impulsó que la imagen comenzara a procesionar. Fue en el año 2012 cuando promovido por un grupo de feligreses y con el visto bueno de Don Jorge nace como tal la Cofradía, con reconocimiento y erección canónica del Arzobispado de Oviedo. Desde 2012 hasta 2018 Don Jorge fue el Consiliario - Director espiritual de esta Cofradía.
En el año 2018, cuando llevaba nueve meses siendo el párroco de la nueva Unidad Pastoral de La Merced y San Pedro de los Arcos, cesó en ambas a sus 71 años. Pasó a la situación de jubilando fijando su domicilio en Mieres donde colaboró en la Unidad Pastoral de Mieres formada por las parroquias de San Juan y San Pedro de Mieres, Santo Cristo de la Misericordia de La Peña, Santa María Magdalena de La Rebollada, Santa Eugenia de Seana, San Bartolomé de Baíña y San Pedro de Loredo. Al agravarse su salud por una dolencia de la que ya era tratado, fue ingresado en el Hospital Central de Asturias - Oviedo. Falleció en el día de ayer, domingo 22 de febrero (I de Cuaresma) en dicho Hospital. Tenía 78 años de edad y 52 de ministerio sacerdotal. Lo encomendamos al Apóstol San Pedro.
D. E. P.
La Capilla ardiente ha quedado instalada en la Sala Nº 6 del Tanatorio de Mieres. El MARTES, día 24 de febrero, a las DOCE del mediodía, será recibido el cadáver en la iglesia parroquial SAN JUAN BAUTISTA – MIERES, donde se celebrará el funeral de cuerpo presente presidido por el Sr. Vicario General de la Archidiócesis y, acto seguido, será incinerado en el Tanatorio de Mieres.
''No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu'' (Sal 50) |
domingo, 22 de febrero de 2026
" Llevado al desierto por el Espíritu". Por Joaquín Manuel Serrano Vila
Con el miércoles de ceniza hemos inaugurado la Santa Cuaresma en cuyo primer domingo nos encontramos. Ante nosotros esta peregrinación que ya es menos de cuarenta días, y donde cada día que pasa puede ser una jornada aprovechada o un día perdido en nuestro interior para la preparación para la Pascua. Hemos de tener mucho cuidado siempre con las trampas que el enemigo nos va poner en el camino, que no siempre son obstáculos concretos y distinguibles; pueden ser personas presentándose como gente de Dios o personas de Iglesia van a intentar distraernos para que nuestros ojos no estén fijos en el Señor, sino en ellos. Jesús ya nos advirtió que debíamos cuidarnos de los falsos profetas que nos salen al paso y quieren que pasemos la cuaresma sin pena ni gloria, instalados en la mediocridad, sin sacudir de nuestra vida de todo lo que ensucia la blancura de nuestro bautismo.
En este Tiempo de Cuaresma un tema recurrente es hablar del pecado, así lo hace San Pablo en su Carta a los Romanos, haciendo historia de este mal: ''Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron...''. Sí; así es, por eso llamamos a Jesús el nuevo Adán, y a la Santísima Virgen la nueva Eva. Porque, a diferencia de Adán que desobedeció y trajo pecado y muerte, Jesucristo obedeció a Dios y trajo la salvación y la vida eterna a la humanidad. También si miramos a Santa María vemos cómo su obediencia a Dios revertió la desobediencia de Eva, convirtiéndose en causa de salvación, en lugar de muerte. Mientras Eva desconfió y trajo el pecado, María confió con su "fiat" (hágase) y trajo al Salvador, restaurando la vida. El Apóstol en esta catequesis que hace del pecado original compara en todo momento el pecador y el Redentor, delito y don, muerte y vida... Es, en resumen, lo que tratamos cada día de calcular cuando hacemos examen de conciencia: ¿en qué dirección va mi vida? La ceniza que se nos impuso en la frente este pasado miércoles nos recuerda que somos poca cosa, y conviene tener presente que nadie es perfecto, que tenemos los pies de barro, una historia vital llena de errores. Es cierto que también hay santos en nuestro entorno, y estos se distinguen fácilmente, pues la persona que vive con el corazón lleno la gracia no sale nunca de sus labios una crítica, siempre se considera peor que los demás y no permitirá que se le reconozca públicamente ningún éxito. Ahí vemos lo que nos falta a nosotros para llegar a ser lo que el Señor espera de nosotros; en qué miramos por encima del hombro a los demás, presumiendo de nuestros logros, pero al tiempo despellejando y remarcando los pecados o errores de los demás.
En la primera lectura del Libro del Génesis se nos ha recordado esto: somos polvo y barro, modelados con aliento divino por manos del Creador. Cacharros frágiles, polvo del que venimos y al que volveremos, pero con la alegría y la esperanza de saber que el Señor nos ha redimido. Me gusta insistir en ésto, pues muchos aún no se han enterado, que este camino no termina el Viernes Santo, no termina en la muerte, sino que el sentido de esta cuarentena espiritual es llegar a la noche de la Pascua siendo otros. Esa es la meta: la vigilia pascual, no para llevarnos más o menos cantidad de agua bendita, no por llevarnos una vela de recuerdo, sino para renovar las promesas bautismales emocionados. Sí; que nos emocione pensar que repetimos las palabras que nuestros padres y padrinos pronunciaron ante la pila bautismal el día de nuestro bautismo, y que ese compromiso de vida es el que va a transformar toda nuestra existencia. Cuánto en lo que si creemos que debe aumentar, y tanto en lo que si renunciamos que debe desaparecer de nosotros. Si necesitamos pedir ayuda, pidámosla, pero que no caiga en saco roto esta oportunidad que nos da la Iglesia a través de la Santa Cuaresma de saborear la Pascua, el paso del Señor Resucitado a nuestro lado. Con el Salmista hoy gritamos: ''Misericordia, Señor: hemos pecado''. Y no nos asusta decirlo alto y claro, pues somos conscientes que apelamos al único que es rico en misericordia, al único que nos perdona, nos levanta y espera con nuestra conversión que volvamos a casa.
Como es tradición el primer domingo del tiempo de cuaresmal, nos llega el pasaje de Jesús retirándose al desierto. Este año es San Mateo es quien nos lo narra en su capítulo 4, y es muy hermoso cómo nos lo presenta este evangelista, pues no lo cuenta como una iniciativa personal del nazareno, sino que nos dice: ''En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu'', lo nos recuerda a aquella profecía de Oseas en que anunciaba de Israel: ''Por tanto he aquí, yo la induciré, y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón'' (Os 2, 14). A lo largo de estos días si nos esforzamos en vivir la Cuaresma como nos pide la Iglesia, viviremos en primera persona cómo el mal nos sugiere: "¡come carne que no pasa nada!, ¡no reces que tienes cosas mas importantes que hacer! ¡No des dinero que ya Cáritas tiene mucho!..." Y es que el demonio hace fiesta cada vez que nos rendimos, y rabia cada vez que somos observantes en lo que Dios nos pide. Jesús hoy nos da ejemplo haciendo frente al maligno. La lucha contra Satanás no se limita a esos cuarenta días de retiro, sino que Jesús tuvo que hacerle frente durante toda su vida. También el pueblo de Israel peregrino por el desierto, tuvo muchas tentaciones de volver a Egipto, de cambiar de Dios... Y es que las tentaciones no son malas en sí; aunque nos propongan el mal, nos sirven de medida para ver cómo progresamos en el seguimiento del Señor. También San Agustín dirá sobre este episodio que "Jesucristo ha sido tentado para que el cristiano no fuese vencido por el tentador, y vencedor Jesucristo, fuésemos nosotros también vencedores".
Las tres tentaciones no han pasado de moda, siguen siendo los engaños principales con los que el demonio nos saca de la senda que nos lleva a Dios: el tener, el placer (o fama) y el poder. La primera: ''que estas piedras se conviertan en panes'', que está también vinculado con un episodio de los israelitas en el desierto, los cuales comieron pan del cielo cuando estaban muertos de hambre (el maná). Jesús es tajante con el diablo: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Si vivimos como animales, alimentando sólo un cuerpo y moviéndonos por apetencias, pero no atendemos el hambre y la sed espiritual, dejamos morir nuestra alma. La segunda: «tírate abajo, porque está escrito: "Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos''. Cómo no pensar aquí en el episodio de Israel con la experiencia de Masá y Meribá, cuando pusieron a prueba a Dios "a pesar de haber visto sus obras". Jesús le dice al maligno: “No tentarás al Señor, tu Dios”. También nosotros somos en esto tentados, exigiendo señales del cielo, demostraciones de poder, protección milagrosa... Nos enfadamos si pedimos al Señor que las cosas salgan de una manera y sale de otra. La tercera: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras». Ahí está el episodio del becerro de oro, aquella efigie de animal que fabricaron los hebreos al ver que Moisés tardaba en regresar. El Señor nos reclama hoy romper tantos ídolos y falsos dioses que nos hemos creado: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”... Aún tenemos mucho camino por delante, que no nos asuste caminar y cambiar, con la ayuda del Señor superaremos toda tentación.
Evangelio Domingo I de Cuaresma
Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 1-11
En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes».
Pero él le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”».
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”».
Jesús le dijo:
«También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los
reinos del mundo y su gloria, y le dijo:
«Todo esto te daré, si te postras y me adoras».
Entonces le dijo Jesús:
«Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían.
Palabra del Señor
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