sábado, 7 de marzo de 2026

Fallece el sacerdote Francisco Fernández Carvajal, autor de «Hablar con Dios» y otras conocidas obras de espiritualidad

(InfoCatólica) Francisco Fernández Carvajal, sacerdote de la Prelatura del Opus Dei y uno de los autores espirituales más leídos en lengua española de las últimas décadas, ha fallecido en Madrid a los 88 años de edad. La noticia fue dada a conocer este viernes 6 de marzo por la revista Omnes, sucesora de Palabra, la publicación en la que el sacerdote ejerció durante más de diez años como redactor jefe.

Un legado de más de cuatrocientas cincuenta meditaciones

Su obra cumbre, Hablar con Dios, editada por Editorial Palabra, reúne más de cuatrocientas cincuenta meditaciones para cada día del año litúrgico. Traducida al inglés, francés, italiano, portugués, alemán, holandés, rumano, eslovaco, polaco, ruso y húngaro, la colección ha acompañado la oración de millones de lectores en todo el mundo durante décadas. «Lamentamos profundamente el fallecimiento de nuestro autor Francisco Fernández-Carvajal. Agradecemos el valioso legado que deja en tantos lectores. Le encomendamos en nuestras oraciones. Descanse en paz», publicó la editorial en su cuenta de X tras conocerse la noticia.

Junto a Hablar con Dios, la misma editorial ha publicado con numerosas reediciones otras obras del sacerdote granadino: Vida de Jesús, El Evangelio de San Mateo, El Evangelio de San Lucas, La Tibieza, Hijos de Dios (en colaboración con Pedro Beteta), Quédate conmigo. Vivir de la Eucaristía, Índice ascético del Catecismo de la Iglesia Católica, Como quieras Tú. Cuarenta meditaciones sobre la Pasión del Señor y El día que cambié mi vida. También dejó una extensa Antología de textos para la oración y la predicación, con más de siete mil citas de Santos Padres y otros autores antiguos y modernos. Su último libro, El paso de la Vida, vio la luz en 2018.

De Albolote a Roma: una vocación forjada en la Universidad y en el Opus Dei

Nacido el 24 de enero de 1938 en Albolote, Granada, Fernández Carvajal cursó la licenciatura en Historia en la Universidad de Navarra y se doctoró en Derecho Canónico en el Pontificio Ateneo «Angelicum» de Roma. En 1957 pidió la admisión en el Opus Dei y recibió la ordenación sacerdotal en 1964.

Sus primeros años de ministerio transcurrieron en Barcelona, donde desarrolló diversas labores pastorales. A principios de los años ochenta se trasladó a Madrid y se incorporó a la redacción de la revista Palabra, en la que permaneció más de una década y en la que publicó decenas de entrevistas y artículos de formación e información pastoral.

Una vida entregada al ministerio hasta el final

A lo largo de toda su vida sacerdotal, Fernández Carvajal compatibilizó su labor de escritor con un ministerio pastoral continuado dentro de la Prelatura del Opus Dei. Fue capellán del colegio Orvalle y ejerció como confesor en diversas parroquias madrileñas, entre ellas La Visitación de Las Rozas, hasta que su salud se lo impidió.

Con su fallecimiento, la Iglesia en España pierde a uno de los autores que con mayor profundidad y alcance han contribuido a la formación espiritual de los fieles en lengua española durante el último medio siglo.

Algunos detalles sobre liturgia eucarística en el tiempo de Cuaresma. Por R. H. M.

La liturgia de la Cuaresma nos introduce a la vivencia del misterio pascual. A través de la palabra de Dios, de sus signos y oraciones nos preparamos durante cuarenta día a la noche santa de Pascua. Este tiempo "fuerte" no es sólo una cuenta regresiva, sino un itinerario espiritual de conversión y renovación bautismal.

Para profundizar en la riqueza de este tiempo, aquí tienes algunas pinceladas que pueden ayudar:

El Itinerario del Catecúmeno

La Cuaresma nació originalmente como el tiempo de preparación intensiva para quienes se bautizarían en la Vigilia Pascual. Por eso, cada domingo tiene un propósito pedagógico:

I Domingo (Tentaciones): Jesús en el desierto nos enseña a vencer el mal con la Palabra de Dios. Es el llamado a la lucha espiritual.

II Domingo (Transfiguración): La visión de la gloria de Cristo en el Tabor nos recuerda la meta: la Resurrección, para no desanimarnos ante la Cruz.

III, IV y V Domingo (Escrutinios): Especialmente en el Ciclo A, se leen los "grandes temas" bautismales:

IV Domingo (Laetare): Se permite el color rosado. Es un breve paréntesis de alegría en medio de la penitencia para tomar fuerzas hacia la Pascua.

Música

Para el canto de entrada de los domingos se aconseja en España, por ejemplo, el himno litúrgico ''Me invocará y lo escucharé'' inspirado en el salmo 91 cuyas estrofas están perfectamente preparadas para cada uno de los domingos cuaresmales. A la sazón, el primero ''El Señor ha dado órdenes a sus ángeles...'' (evangelio de las tentaciones), el segundo ''Contemplado y quedareis radiantes'' (evangelio de la Transfiguración) etc.

Durante el tiempo de cuaresma no se canta el gloria, a no ser en las solemnidades de San José y la Anunciación del Señor. Y el Aleluya no se canta ningún día ni en ninguna celebración. Es triste observar en ocasiones cómo esto no se respeta, por ejemplo en los funerales que se celebran en tantas parroquias, donde se interpreta con mucha frecuencia el Aleluya por parte de los músicos, a pesar de ser cuaresma. La omisión de este canto de júbilo no es un capricho, es la forma de resaltar el carácter austero de este tiempo y una forma de prepararnos a la gran fiesta de las fiestas que viene y para la cual nos preparamos. Tampoco la música instrumental es lo mejor para la cuaresma; la Iglesia pide que los instrumentos únicamente se utilicen para sostener el canto, pero no es lo apropiado ni solos instrumentales ni orquestación.

Ornato 

La sobriedad es la característica principal del entorno litúrgico durante estos días, por ello no tienen lugar las flores en el altar ni en ningún espacio del presbiterio, del templo o capilla. Únicamente -si acaso- limitar las flores a las imágenes devocionales de los laterales del templo. Sí tendrían cabida, aunque sin demasiados excesos, los adornos florales el domingo IV de Cuaresma ''Laetare'' así como las solemnidades de San José y la Encarnación. En muchos lugares apuestan, por ejemplo, por decorar los días que está permitido con flores menos llamativas como la flor de siempre. El color de la cuaresma es el morado, símbolo de penitencia, humildad y preparación. También en los manteles del altar se ha de buscar la austeridad de estos días. A veces queriendo dejar tan patente que estamos en tiempo de cuaresma se ponen demasiadas telas moradas por todas partes o decorados demasiado elaborados, cuando lo que mejor indica que es cuaresma es precisamente la sencillez.

Conmemoraciones

La cuaresma es un tiempo en el que parece que tenemos a los Santos olvidados, pues ciertamente, no hay memorias, fiestas ni solemnidades, a no ser al bendito San José; más no es así, pues sí que la Iglesia quiere tenerlos muy presentes, pues ellos son nuestros modelos más cercanos en lo que significa la conversión total y absoluta. Así recomienda la liturgia que en lugar de un canto de entrada apropiado para este tiempo se entone en su lugar las letanías de los santos durante la procesión de entrada del sacerdote y los acólitos hacia el altar; es un gesto bellísimo de cómo la Iglesia peregrina pidiendo la intercesión de sus mejores hijos. 

Durante el tiempo de cuaresma tiene una gran importancia el formulario propio de cada día: no hay memorias de los santos; si acaso conmemoración, lo que significa que únicamente se podría hacer la oración colecta propia del santo, siendo obligatoriamente el resto de la celebración eucarística tomada del propio del día como recuerda la OGMR en su nº 355a. Tampoco están permitidas las misas votivas o por diversas necesidades, a no ser que el obispo diocesano determine lo contrario ante una situación excepcional. Se utiliza el color morado aunque se conmemore algún santo. 

Liturgia de la Palabra

El Itinerario de las Lecturas es de una riqueza singular. Los pasajes del Antiguo Testamento nos irán presentando la historia de la salvación, desde la creación hasta la promesa de la nueva alianza. En la lectura continuada de las misas feriales (entre semana) se proclamarán los textos más destacados de los profetas (Isaías y Jeremías) que denuncian la hipocresía y piden un corazón de carne en lugar de uno de piedra.
La salmodia (los Salmos) adquieren durante este tiempo un tono de súplica y arrepentimiento, como por ejemplo el Salmo 51 denominado ''Miserere''.
Mientras que en los Evangelios -este año Ciclo A- encontraremos de la mano de San Mateo un marcado el aspecto "bautismal", especialmente en pasajes como la Samaritana (el agua viva), el Ciego de nacimiento (la luz) y la Resurrección de Lázaro (la vida).

Propio del tiempo cuaresmal

Como saludo en los ritos iniciales de este tiempo se recomienda decir ''La gracia y el amor de Jesucristo, que nos llama a la conversión, esté con todos vosotros''. Las invocaciones propias del acto penitencial para el tiempo de cuaresma están en la página 548 del libro de la sede o 438 del misal romano. 

En las solemnidades y fiestas se dice "gloria", pero no se dice ni canta aleluya en ninguna celebración durante toda la cuaresma. El leccionario nos ofrece una antífona que es la que se debe cantar antes de la proclamación del evangelio. También se omite el aleluya en el rezo de la liturgia de las horas. 

Importante recordar que ''No se puede adornar el altar con flores durante el tiempo de Cuaresma, excepto en las solemnidades, fiestas y el Domingo IV «Laetare»'' (OGMR 305). Igualmente, el órgano u otros instrumentos se utilizan únicamente para sostener el canto.

Los prefacios propios de cuaresma están en las páginas 459 a 463, y los apéndices musicalizados de dichos prefacios en las páginas 1155, 1156, 1157, 1158 y 1159. Entre los prefacios de este tiempo la Iglesia ofrece cinco específicos que resumen la teología del tiempo: el dominio de las pasiones, el crecimiento en la caridad y la preparación para las fiestas pascuales.

Es muy aconsejable que los sacerdotes utilicen en este tiempo las plegarias eucarísticas ''de la Reconciliación'' R1 (páginas 607 - 612) y R2 (612 - 618).

Invítese a los fieles a hacer inclinación de cabeza antes de la oración sobre el pueblo, que durante el tiempo de cuaresma el sacerdote reza tras la oración después de la comunión y antes de impartir la bendición. 

Para algún domingo especial como puede ser el IV (''Laetare'') se puede impartir la bendición solemne. Ver página 563 del libro de la sede. 

Devociones y tradiciones

El Vía Crucis: Se reza tradicionalmente los viernes de cuaresma. Es la meditación de la Pasión que une el sacrificio de Cristo con el sufrimiento humano.

El Velo de las Imágenes: A partir del V Domingo, existe la tradición de cubrir las imágenes y crucifijos con telas moradas. Esto aumenta la sensación de "ayuno visual" y espera, revelando todo de nuevo en la noche de Pascua.

viernes, 6 de marzo de 2026

Oración a Jesús de Medinaceli


Amadísimo Jesús de Medinaceli,
Tú que nos has revelado toda la misericordia y el profundo amor que Dios nos profesa a cada uno de nosotros,
escucha atento nuestros ruegos.

Tú que teniendo las manos atadas frente al pecado de los hombres decidiste morir para alcanzar el perdón de todos nuestros pecados, en memoria de tu pasión, te solicitamos ayuda y de esta manera transformar nuestras vidas hacia el Evangelio.

Te rogamos nos concedas
¡oh Cristo de Medinaceli!,
conservarnos mansos y humildes
como lo hiciste Tú, y de esta manera poder devolver el bien cuando reine el mal.

Mirar con ojos humildes los desprecios del prójimo, y de esta forma ser más
compasivos con el padecimiento
de los menos poseídos.

¡Oh Jesús mío!
Concédenos el alivio a todos
nuestros males y auxilio en nuestras
necesidades, y con gran esmero
en esta súplica tan especial
que te hago:

(hacer la petición que corresponda)

Divino Jesús de Nazareno,
atiende nuestros ruegos y
bríndanos tu amparo,
bendícenos y protégenos
desde el Cielo con tu infinito amor.
Amén.

Reflexión Cuaresmal para el 3º Domingo de Cuaresma. Por Mons. Jesús Sanz Montes OFM

 

jueves, 5 de marzo de 2026

«La Iglesia no necesita ser reconstruida; necesita santos»: el Cardenal Sarah ofrece en '2050' un diagnóstico espiritual de Occidente

(JDD/InfoCatólica) «Los cristianos no pueden callarse ante esta guerra que se declara contra la familia por parte de las fuerzas mediáticas y legislativas. El silencio sería una traición.» Con esta advertencia, el Cardenal Robert Sarah, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino, sitúa la defensa de la familia en el centro de su nuevo libro 2050, publicado por Fayard y construido como un largo diálogo con el escritor Nicolas Diat sobre el porvenir de la Iglesia y de la civilización occidental. Ha concedido una entrevista a JDD sobre el libro.

Un pontificado que vuelve a poner a Dios en el centro

En el libro, el Cardenal Sarah no oculta su alegría ante el inicio del pontificado del Papa León XIV. Pero su entusiasmo es teológico, no sentimental. «Un pontificado no se mide ante todo por decisiones disciplinares o inflexiones pastorales, sino por su capacidad para poner a Dios en el centro», explica. Cuando el Papa habla de adoración antes que de organización, de conversión antes que de estrategia, la Iglesia recupera su eje, sostiene. «Donde Dios es puesto de nuevo en el centro, renace la paz. Donde la doctrina se expresa sin ambigüedad, las almas turbadas vuelven a encontrar una brújula.»

Esta convicción articula toda la obra. Para el Cardenal Sarah, la crisis actual de la Iglesia es ante todo espiritual y doctrinal, y tiene una raíz identificable: la tentación de medir a la Iglesia con criterios del mundo. «La Iglesia es mal comprendida porque se la juzga a partir de categorías profanas: eficacia, representatividad, inclusión, gobernanza», señala. Frente a esa lógica, recuerda con firmeza que la Iglesia no surge del mundo, sino que es enviada para salvarlo. «Siempre será signo de contradicción. No necesitamos una institución mundana más.»

La precisión doctrinal como acto de caridad

El purpurado dedica un tramo significativo del diálogo a lo que denomina «crisis de vocabulario», que a su juicio precede siempre a una crisis de fe. «Nombrar la esencia es salvaguardar la sustancia», afirma. Y avisa: «La confusión no es nunca pastoral: es siempre destructora.»

Esta exigencia de claridad se extiende también al diálogo interreligioso. El Cardenal Sarah distingue con precisión entre respeto y relativismo. La Iglesia puede reconocer las semillas de verdad presentes en otras tradiciones, indica, pero «proclama que la plenitud de la Revelación está en Jesucristo». Por eso, «dialogar no significa relativizar. Callar a Cristo sería una infidelidad».

La unidad de la Iglesia, por su parte, no puede cimentarse en el particularismo doctrinal. El purpurado denuncia en el libro la tendencia de algunas iglesias locales a interpretar la fe a través de categorías nacionales o ideológicas. «La unidad está fragilizada por el relativismo doctrinal. Cuando se exalta la diferencia en detrimento de la comunión, la catolicidad se fragmenta», escribe.

«Ninguna vida humana puede considerarse indigna»

La entrevista aborda igualmente la presión legislativa en favor de la eutanasia y el suicidio asistido, particularmente en Francia. El Cardenal Sarah ve en estas iniciativas la expresión de un orgullo que pretende arrogarse la decisión sobre el valor de una vida humana. «La eutanasia manifiesta la pretensión desvergonzada del hombre de decidir el valor de una vida. Ninguna vida humana puede considerarse indigna», afirma. Y añade con dureza: «Los enfermos necesitan compasión, no eliminación. ¿Qué decir de una cultura que solo les propone la inyección horrible y fría del veneno?»

Para los creyentes, recuerda, la muerte no es un punto final sino un umbral. «Si Cristo ha resucitado, la muerte es un paso. Nos toca ayudar a nuestros hermanos a cruzarlo.»

La familia, inscrita en la creación

Es en la cuestión de la familia donde el Cardenal Sarah endurece más el tono. Deplora lo que llama «el extraño silencio» de la Iglesia ante las transformaciones legislativas y culturales en curso, y apela directamente a los católicos a romperlo. «La familia está inscrita en la creación. No es una construcción arbitraria», escribe. Y prescribe la actitud que corresponde: «Los católicos deben testimoniar con dulzura, pero sin ambigüedad. La verdad dicha con amor es la única caridad auténtica.»
Una crisis de esperanza detrás de la caída demográfica

El libro cierra con una reflexión sobre la crisis de natalidad europea, que el Cardenal Sarah no analiza como un fenómeno sociológico aislado, sino como síntoma de una crisis más profunda: la pérdida de la esperanza. «Solo los corazones confiados en la Providencia y liberados de la dictadura del materialismo pueden desear transmitir la vida», argumenta. «Una civilización que renuncia a Dios renuncia a vivir, porque ya no sabe por qué debe durar.»

La conclusión del Cardenal Sarah es consecuente con toda su trayectoria: el futuro de la Iglesia no depende de reformas institucionales ni de estrategias pastorales. «El futuro de la Iglesia depende no de las estrategias, sino de nuestra santidad.»

Nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe: ‘Cor ad cor loquitur’, el corazón habla al corazón

 

(C.E.E.) La Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española ha publicado una nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe que lleva por título Cor ad cor loquitur —el corazón habla al corazón—, en referencia al lema cardenalicio del «recién declarado doctor de la Iglesia, san Juan Enrique Newman». En él se encierra el tema central de la nota doctrinal, que la vida espiritual y el encuentro con Dios «afecta a la persona en el conjunto de sus dimensiones: afectiva, intelectual y volitiva». Esta nota fue aprobada por la Comisión Permanente en su última reunión, celebrada los días 24 y 25 de febrero en Madrid.

Para leer el documento pincha aquí: