viernes, 6 de marzo de 2026

Oración a Jesús de Medinaceli


Amadísimo Jesús de Medinaceli,
Tú que nos has revelado toda la misericordia y el profundo amor que Dios nos profesa a cada uno de nosotros,
escucha atento nuestros ruegos.

Tú que teniendo las manos atadas frente al pecado de los hombres decidiste morir para alcanzar el perdón de todos nuestros pecados, en memoria de tu pasión, te solicitamos ayuda y de esta manera transformar nuestras vidas hacia el Evangelio.

Te rogamos nos concedas
¡oh Cristo de Medinaceli!,
conservarnos mansos y humildes
como lo hiciste Tú, y de esta manera poder devolver el bien cuando reine el mal.

Mirar con ojos humildes los desprecios del prójimo, y de esta forma ser más
compasivos con el padecimiento
de los menos poseídos.

¡Oh Jesús mío!
Concédenos el alivio a todos
nuestros males y auxilio en nuestras
necesidades, y con gran esmero
en esta súplica tan especial
que te hago:

(hacer la petición que corresponda)

Divino Jesús de Nazareno,
atiende nuestros ruegos y
bríndanos tu amparo,
bendícenos y protégenos
desde el Cielo con tu infinito amor.
Amén.

Reflexión Cuaresmal para el 3º Domingo de Cuaresma. Por Mons. Jesús Sanz Montes OFM

 

jueves, 5 de marzo de 2026

«La Iglesia no necesita ser reconstruida; necesita santos»: el Cardenal Sarah ofrece en '2050' un diagnóstico espiritual de Occidente

(JDD/InfoCatólica) «Los cristianos no pueden callarse ante esta guerra que se declara contra la familia por parte de las fuerzas mediáticas y legislativas. El silencio sería una traición.» Con esta advertencia, el Cardenal Robert Sarah, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino, sitúa la defensa de la familia en el centro de su nuevo libro 2050, publicado por Fayard y construido como un largo diálogo con el escritor Nicolas Diat sobre el porvenir de la Iglesia y de la civilización occidental. Ha concedido una entrevista a JDD sobre el libro.

Un pontificado que vuelve a poner a Dios en el centro

En el libro, el Cardenal Sarah no oculta su alegría ante el inicio del pontificado del Papa León XIV. Pero su entusiasmo es teológico, no sentimental. «Un pontificado no se mide ante todo por decisiones disciplinares o inflexiones pastorales, sino por su capacidad para poner a Dios en el centro», explica. Cuando el Papa habla de adoración antes que de organización, de conversión antes que de estrategia, la Iglesia recupera su eje, sostiene. «Donde Dios es puesto de nuevo en el centro, renace la paz. Donde la doctrina se expresa sin ambigüedad, las almas turbadas vuelven a encontrar una brújula.»

Esta convicción articula toda la obra. Para el Cardenal Sarah, la crisis actual de la Iglesia es ante todo espiritual y doctrinal, y tiene una raíz identificable: la tentación de medir a la Iglesia con criterios del mundo. «La Iglesia es mal comprendida porque se la juzga a partir de categorías profanas: eficacia, representatividad, inclusión, gobernanza», señala. Frente a esa lógica, recuerda con firmeza que la Iglesia no surge del mundo, sino que es enviada para salvarlo. «Siempre será signo de contradicción. No necesitamos una institución mundana más.»

La precisión doctrinal como acto de caridad

El purpurado dedica un tramo significativo del diálogo a lo que denomina «crisis de vocabulario», que a su juicio precede siempre a una crisis de fe. «Nombrar la esencia es salvaguardar la sustancia», afirma. Y avisa: «La confusión no es nunca pastoral: es siempre destructora.»

Esta exigencia de claridad se extiende también al diálogo interreligioso. El Cardenal Sarah distingue con precisión entre respeto y relativismo. La Iglesia puede reconocer las semillas de verdad presentes en otras tradiciones, indica, pero «proclama que la plenitud de la Revelación está en Jesucristo». Por eso, «dialogar no significa relativizar. Callar a Cristo sería una infidelidad».

La unidad de la Iglesia, por su parte, no puede cimentarse en el particularismo doctrinal. El purpurado denuncia en el libro la tendencia de algunas iglesias locales a interpretar la fe a través de categorías nacionales o ideológicas. «La unidad está fragilizada por el relativismo doctrinal. Cuando se exalta la diferencia en detrimento de la comunión, la catolicidad se fragmenta», escribe.

«Ninguna vida humana puede considerarse indigna»

La entrevista aborda igualmente la presión legislativa en favor de la eutanasia y el suicidio asistido, particularmente en Francia. El Cardenal Sarah ve en estas iniciativas la expresión de un orgullo que pretende arrogarse la decisión sobre el valor de una vida humana. «La eutanasia manifiesta la pretensión desvergonzada del hombre de decidir el valor de una vida. Ninguna vida humana puede considerarse indigna», afirma. Y añade con dureza: «Los enfermos necesitan compasión, no eliminación. ¿Qué decir de una cultura que solo les propone la inyección horrible y fría del veneno?»

Para los creyentes, recuerda, la muerte no es un punto final sino un umbral. «Si Cristo ha resucitado, la muerte es un paso. Nos toca ayudar a nuestros hermanos a cruzarlo.»

La familia, inscrita en la creación

Es en la cuestión de la familia donde el Cardenal Sarah endurece más el tono. Deplora lo que llama «el extraño silencio» de la Iglesia ante las transformaciones legislativas y culturales en curso, y apela directamente a los católicos a romperlo. «La familia está inscrita en la creación. No es una construcción arbitraria», escribe. Y prescribe la actitud que corresponde: «Los católicos deben testimoniar con dulzura, pero sin ambigüedad. La verdad dicha con amor es la única caridad auténtica.»
Una crisis de esperanza detrás de la caída demográfica

El libro cierra con una reflexión sobre la crisis de natalidad europea, que el Cardenal Sarah no analiza como un fenómeno sociológico aislado, sino como síntoma de una crisis más profunda: la pérdida de la esperanza. «Solo los corazones confiados en la Providencia y liberados de la dictadura del materialismo pueden desear transmitir la vida», argumenta. «Una civilización que renuncia a Dios renuncia a vivir, porque ya no sabe por qué debe durar.»

La conclusión del Cardenal Sarah es consecuente con toda su trayectoria: el futuro de la Iglesia no depende de reformas institucionales ni de estrategias pastorales. «El futuro de la Iglesia depende no de las estrategias, sino de nuestra santidad.»

Nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe: ‘Cor ad cor loquitur’, el corazón habla al corazón

 

(C.E.E.) La Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española ha publicado una nota doctrinal sobre el papel de las emociones en el acto de fe que lleva por título Cor ad cor loquitur —el corazón habla al corazón—, en referencia al lema cardenalicio del «recién declarado doctor de la Iglesia, san Juan Enrique Newman». En él se encierra el tema central de la nota doctrinal, que la vida espiritual y el encuentro con Dios «afecta a la persona en el conjunto de sus dimensiones: afectiva, intelectual y volitiva». Esta nota fue aprobada por la Comisión Permanente en su última reunión, celebrada los días 24 y 25 de febrero en Madrid.

Para leer el documento pincha aquí:


miércoles, 4 de marzo de 2026

Cuaresma en el Arciprestazgo de Oviedo

 

«Busca la santidad», una campaña nacional para el 8M que reivindica cinco grandes figuras femeninas de la historia

(InfoCatólica) Con motivo del Día Internacional de la Mujer, la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) sale a la calle con una campaña de marquesinas que propone a la Virgen María, Santa Mónica, Isabel la Católica, Juana de Arco y Teresa de Calcuta como modelos vivos de grandeza femenina, y lanza una invitación directa: buscar la santidad como camino de autenticidad y transformación personal.

Cinco figuras, una sola convicción

La campaña, bautizada bajo el lema «Busca la santidad», articula su mensaje en torno a cinco mujeres cuya huella atraviesa épocas, culturas y ámbitos de responsabilidad radicalmente distintos, pero que comparten una misma fuente de sentido.

La Virgen María abre el recorrido como modelo por excelencia de confianza, humildad y fortaleza. Su grandeza, sostiene la ACdP, no nace del poder visible, sino de la fidelidad silenciosa y de la entrega total a una misión.

Le sigue Santa Mónica (siglo IV), cuya historia muestra que la santidad puede ejercerse desde la discreción del hogar con consecuencias históricas de primer orden: sus años de oración incesante por la conversión de su hijo Agustín desembocaron en uno de los pensadores más influyentes del cristianismo.

En el terreno de la responsabilidad pública emerge Isabel la Católica (1451-1504), reina de Castilla y figura decisiva en la configuración política de España. Su impulso a la empresa americana y su sentido de misión histórica estuvieron profundamente marcados por su fe, integrando convicción religiosa y acción de gobierno en un momento clave para Europa.

Valentía y servicio radical

De forma distinta, pero no menos decisiva, Juana de Arco (1412-1431) encarna la valentía y la fidelidad a la propia conciencia. Siendo apenas una adolescente campesina, lideró tropas francesas en la Guerra de los Cien Años, movida por su fe, y murió con solo diecinueve años. Su canonización posterior la convirtió en símbolo universal de coraje moral frente a la adversidad.

Cierra el quinteto Teresa de Calcuta (1910-1997), fundadora de las Misioneras de la Caridad, que dedicó su vida al cuidado de los más pobres en la India. Su servicio radical y silencioso fue reconocido internacionalmente con el Premio Nobel de la Paz, entre otros galardones.

El mensaje que vertebra la campaña es que la santidad no es una meta reservada a figuras excepcionales, sino una vocación universal que puede vivirse en cualquier circunstancia. Si estas mujeres, tan distintas entre sí, transformaron su tiempo aspirando a ella, también hoy cualquier mujer, y cualquier hombre, puede buscar esa plenitud en la familia, en el trabajo y en el compromiso con la sociedad.

martes, 3 de marzo de 2026

Sor Rosario Soto Álvarez, la religiosa gijonesa que hoy ha cumplido 112 años. Por R. H. M.

Hoy 3 de marzo ha soplado velas Sor Rosario Soto Álvarez A.C.I. Nacida en el barrio de La Arena de Gijón tal día como éste de 1912. Actualmente es la segunda persona más longeva de España, y la religiosa de mayor edad en el mundo. Creció en el seno de una familia muy piadosa, en un hogar próximo a la Plaza del Parchís. Fueron seis hermanos, de los cuales uno fue sacerdote diocesano, otro jesuita, tres religiosas, y María Luisa, la hermana soltera que vivió siempre muy vinculada a la basílica del Sagrado Corazón de Gijón. Varios de sus hermanos murieron muy jóvenes; el sacerdote diocesano y las otras dos religiosas fueron llamados por el Señor a su presencia con menos de treinta años; una de sus hermanas apenas había terminado el noviciado. Figura clave en su vida fue su hermano jesuita, el P. Manuel Soto Álvarez S.J., un hombre de Dios que marcó a muchas generaciones de gijoneses. El Padre Soto fue durante muchos años el capellán de la Comunidad de Clarisas del Monasterio del Sagrado Corazón de la Universidad Laboral de Gijón (hoy sede de la TPA). Siempre con su sotana a paso ágil por la ciudad, hasta que un "ictus" le dejó muy tocado y tuvo que ser trasladado a la Enfermería de la Compañía de Jesús en Villagarcía de Campos (Valladolid), donde murió. 

Charo sintió la llamada del Señor, y queriendo imitar los pasos de su hermano Manuel, ingresó en la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón, al igual que sus hermanas. Las Esclavas que fundó Santa Rafaela María en 1877 es una de las muchas familias religiosas cuyo carisma está marcado por la espiritualidad ignaciana. La Madre Fundadora dio mucha importancia a la mística de los ejercicios espirituales y la devoción al Corazón de Cristo, como bases para vivir el amor y la reparación. A pesar de sentir pronto la vocación, Rosario tardó en dar el paso de ingresar en la vida consagrada, pues le entristecía tener que dejar a su hermana soltera sola, en aquellos años arto difíciles. Finalmente, en 1940 pasada ya la guerra civil ingresa en el Postulantado de Loyola a sus 26 años; en aquel momento la denominaron ''vocación tardía''. Hizo después el Noviciado en Azpeitia (Guipúzcoa). 

Ha dedicado la mayor parte de su vida a la Iglesia, nada menos que 86 años hasta la fecha. Su trayectoria está marcada por el servicio y la fe, habiendo vivido la mayor parte de su vida consagrada en Oviedo. Ella siempre tuvo ilusión por haber sido destinada a una misión difícil, a África u otro país lejano; sin embargo, supo dar lo mejor de sí en su Asturias querida, donde la obediencia la situó. Primero se le encomendó servir en el campo de la docencia, siendo destinada a la Comunidad de la Calle González del Valle, donde la Congragación tuvo durante muchos años su colegio; a partir de 1979 se apostó por una residencia universitaria femenina en dicho lugar. Sor Rosario fue destinada después a la Comunidad de Latores, localidad a las afueras de Oviedo donde la Congregación regenta la Casa de Espiritualidad Santa María del Aramo. Con noventa años aún se desplaza de Oviedo a Gijón para cuidar de su hermana que también era mayor, lo que causaba admiración. En el año 2005 fue trasladada a la Casa para Hermanas Mayores que las Esclavas tienen en Santander; tenía entonces 91 años de edad. Como buena asturiana no falta una manzana en su desayuno, le encantan los bollos preñaos y no necesita ayuda para comer, dejando a todos boquiabiertos por cómo no se le escapa un garbanzo ni se le resiste un filete. Fue autónoma prácticamente hasta los 109 años en que en una caída le fracturaron una cadera y la dejaron en la silla de ruedas, con la que ahora se desplaza. Para sorpresa de todos, ha seguido siendo la misma a pesar de no poder volver a caminar: optimista, alegre, piadosa, siempre preocupada por el otro en lugar de sí misma, etc. Actualmente sigue siendo un ejemplo de lucidez y serenidad para sus hermanas y para el personal que la cuida. 

Religiosa acogedora y amiga de la escucha, su corazón sigue latiendo con fuerza a sus 112 años porque siempre ha querido vivir en el corazón de Jesús, lugar de encuentro, haciendo suya la recomendación de San Ignacio de Loyola de pedir "conocimiento interno del Señor para más amarle y seguirle". Mantiene una lucidez mental envidiable, una memoria de libro y unas constantes vitales fuera de lo común. Aún hace dos meses superó con toda fortaleza una anemia ferropénica. En una revisión reciente, Sor Rosario tenía 130/70 de tensión arterial y 68 de frecuencia cardiaca: ¿Cómo es posible?... Pienso que entrando y viviendo en los sentimientos del corazón de Jesús, donde ella ha sabido configurar toda su vida, afectos y esfuerzos. Mujer de vida eucarística, de reparación y reconciliación, en medio de un mundo herido. Santa Rafaela María decía que «Nuestro corazón no puede limitarse a un número reducido», la Madre Fundadora se refería a que hay que darse a todos; en el caso de Sor Rosario Soto creo que ha cumplido toda expectativa.  Recientemente le han otorgado la distinción de socia de honor de APACOR, la Sociedad Española de Pacientes del Corazón y Longevidad. 

Su caso ha despertado el interés de expertos en salud y bienestar. Recientemente, el doctor Manuel de la Peña, reconocido especialista en longevidad, destacó su figura tras un encuentro personal con ella. Entre los factores que se atribuyen a su envidiable estado a los 111 años, se encuentran "la paz Interior". Sin duda, una vida dedicada a la espiritualidad le ha proporcionado una notable estabilidad emocional. También le favorece en la vida comunitaria, pues el apoyo y la interacción constante en su entorno religioso actúan como un factor protector contra el deterioro cognitivo. A pesar de su discreción habitual, su longevidad la ha convertido en un símbolo de esperanza y un referente sobre el envejecimiento saludable, donde se documenta su reciente hito de edad. Preguntada sobre el secreto de su longevidad, ella saca a relucir un dato curioso, y es que tuvo un tío sacerdote que llegó a cumplir 107. Está claro que la fe y la buena genética han florecido en su familia...