viernes, 5 de junio de 2026

Cuándo y dónde ver los actos del Viaje del Papa a España

(InfoCatólica) La visita del Papa León XIV a España, prevista del 6 al 12 de junio, ha desencadenado uno de los mayores despliegues mediáticos de los últimos años en torno a un viaje pontificio. Televisiones públicas, privadas, autonómicas y emisoras católicas han preparado decenas de especiales informativos, retransmisiones en directo y programas de análisis para cubrir los más de veinte actos previstos en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.

Calendario del viaje apostólico

El sábado 6 de junio, el Papa aterrizará en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas a las 10.30. Seguirán la ceremonia de bienvenida en el Palacio Real, la visita a los Reyes y el encuentro con autoridades, sociedad civil y cuerpo diplomático. Por la tarde están previstos la visita al proyecto social CEDIA, a las 18.00, y la vigilia de oración con jóvenes en la Plaza de Lima, a las 20.30.

El domingo 7 será una de las jornadas centrales del viaje. A las 10.00, el Pontífice presidirá la misa del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles, seguida del recorrido por las calles de Madrid. A las 18.00, en el Movistar Arena, tendrá lugar el encuentro «Tejer redes con el mundo de la cultura, el arte, la economía y el deporte».

El lunes 8, el Papa se reunirá con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a las 09.30. A las 10.15 está prevista la visita institucional a las Cortes Generales y, a continuación, el encuentro con la Conferencia Episcopal Española. Por la tarde, a las 18.00, homenaje y oración ante la Virgen de la Almudena; a las 19.00, encuentro con la comunidad diocesana en el estadio Santiago Bernabéu.

El martes 9, encuentro con voluntarios en IFEMA y traslado a Barcelona, con llegada al aeropuerto de El Prat y primera oración en la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia. El miércoles 10 está prevista la misa en la Sagrada Familia, a las 19.30, con la bendición de la nueva torre de Jesús. La visita se prolongará hasta el viernes 12 con etapas en Gran Canaria y Tenerife.

EWTN España, de Roma a Tenerife

EWTN España, cadena de la que procede la nueva prefecta del Dicasterio para la Comunicación, ofrecerá lo que define como la mayor cobertura mundial del viaje. La emisora seguirá todos los actos desde la salida del Papa de Roma hasta su despedida en Tenerife, pasando por las etapas en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife.

La programación estará presentada por Gonzalo Bans y Paola Arriaza, acompañados por invitados y expertos en cada una de las retransmisiones en directo. La señal podrá seguirse a través de la TDT en Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia, Zaragoza, Alicante, Málaga, Cádiz, Murcia, Almería y Canarias, además de en todas sus plataformas digitales, página web y canal de YouTube. EWTN retransmitirá la totalidad de los actos previstos en la agenda pontificia.

RTVE desplegará a 660 profesionales

RTVE será la principal referencia de la televisión pública para seguir la visita. La Corporación realizará una cobertura especial a través de La 1, el Canal 24 Horas y RTVE Play, con un dispositivo formado por 660 profesionales (400 de TVE, 200 de RNE y 60 del área Digital). Hasta trece especiales informativos en directo podrán seguirse simultáneamente en La 1, Canal 24 Horas, RTVE Play y las redes sociales.

Entre los rostros informativos que conducirán las retransmisiones figuran Pepa Bueno, Alejandra Herranz, Lourdes Maldonado, Igor Gómez, Marc Sala, Lorenzo Milá, Cristina Villanueva, Oriol Nolis y Gemma Nierga. La cobertura se extenderá a programas como «La hora de La 1», «Mañaneros 360», «Directo al grano», «Malas lenguas» y «D Corazón», y los Telediarios reservarán espacios específicos para informar de la cita.

En radio, Radio 5 abrirá ventanas informativas diarias desde los lugares marcados por la agenda oficial en Madrid, Barcelona y Canarias. La cobertura contará con el apoyo de los centros de producción de Cataluña y Canarias, del corresponsal de RNE en Roma, Jordi Barcia, y de los equipos de Sociedad, Nacional y Local Madrid de RNE. RTVE Play, por su parte, ofrecerá contenidos complementarios como documentales, cine y programas especiales relacionados con la visita.

Antena 3, especial el domingo desde Cibeles

Antena 3 Noticias ha preparado una cobertura especial cuya cita principal será el domingo 7 de junio, a partir de las 09.15, con el especial «Visita del Papa a España: León XIV en Madrid». La cadena retransmitirá la llegada del Pontífice a la Plaza de Cibeles, la misa del Corpus Christi y la posterior procesión.

Antena 3 seguirá también la llegada del Papa a Madrid el sábado por la mañana y la recepción con los Reyes mediante boletines especiales y sus ediciones informativas del fin de semana. A partir del lunes 8 de junio, los programas de actualidad «Y ahora Sonsoles» y «Espejo Público» dedicarán una atención especial a la visita pontificia.

Telecinco, Cuatro y Mediaset Infinity, con un canal específico para los actos públicos

Mediaset España cubrirá la visita a través de Telecinco, Cuatro y Mediaset Infinity. El momento central de su programación será el domingo 7 de junio, a las 09.45, cuando Informativos Telecinco emitirá en directo la misa del Corpus Christi y la procesión desde la Plaza de Cibeles. El especial estará presentado por María Casado, acompañada por Darío Menor, corresponsal de la cadena en Roma, y por Javier Sánchez Cervera, párroco de San Sebastián Mártir, en San Sebastián de los Reyes.

El sábado por la tarde, el programa «Fiesta» conectará en directo con los actos relacionados con la visita, y el domingo el grupo prestará atención al encuentro «Tejer redes» en el Movistar Arena, que estará presentado por Carlos Franganillo y Lara Síscar. Mediaset Infinity habilitará un canal especial con la señal en directo de todos los actos públicos del Pontífice en Madrid, Barcelona y Canarias. A partir del lunes, los magacines matinales y de tarde de Telecinco y Cuatro reforzarán la cobertura con análisis y conexiones desde los principales escenarios.

COPE y TRECE programan seis días de cobertura especial

COPE y TRECE han diseñado una programación bajo el título «El Papa en España. La Misión de León XIV». La cadena televisiva ofrecerá seis días consecutivos de cobertura con conexiones en directo desde Madrid, Barcelona y Canarias. El despliegue estará liderado por José Luis Pérez, Irene Pozo y Raquel Caldas, junto a un equipo de profesionales desplazados a todos los escenarios incluidos en la agenda oficial del Pontífice.

Desde la llegada a Madrid el sábado 6 de junio hasta la despedida en Tenerife el viernes 12, TRECE emitirá programas especiales para seguir en directo los más de veinte actos previstos durante el viaje apostólico, con información, análisis, testimonios y conexiones desde los puntos clave de la visita.

Telemadrid producirá la señal institucional de los actos en Madrid

Telemadrid y Onda Madrid han preparado un dispositivo informativo sin precedentes para cubrir la visita. La cadena autonómica movilizará a más de 200 profesionales y emitirá más de veinte horas de programación en directo entre el 6 y el 12 de junio. El operativo incluirá conexiones desde todos los escenarios clave del viaje, especiales informativos, retransmisiones y espacios de análisis.

El mayor despliegue se concentrará en los cinco actos previstos en Madrid, cuya señal institucional será producida por Telemadrid: la vigilia de oración con jóvenes en la Plaza de Lima, el acto «Tejer redes» en el Movistar Arena, el encuentro con los obispos en la sede de la Conferencia Episcopal Española, el homenaje y oración ante la Virgen de la Almudena en la Catedral y el encuentro con voluntarios en IFEMA. La cobertura autonómica se completará con información práctica sobre movilidad, cortes de tráfico, transporte público y dispositivos de seguridad.

Los medios catalanes se vuelcan con la etapa de Barcelona

La llegada del Papa a Cataluña ha provocado una reorganización de las parrillas radiofónicas y televisivas. RAC1, Catalunya Radio, la Cadena SER y Radio Estel dedicarán buena parte de su programación a seguir la visita del Pontífice a Barcelona y a diversos puntos del territorio catalán. Varias emisoras coordinarán sus coberturas con los medios televisivos de sus respectivos grupos.

3Cat, TV3 y Catalunya Radio han anunciado una programación especial que arrancará el 9 de junio con la llegada del Papa al aeropuerto de Barcelona y continuará con el encuentro y la misa en el Estadi Olímpic Lluís Companys. La televisión pública catalana producirá la señal institucional de la bendición de la torre de Jesús de la Sagrada Familia, considerada el momento culminante de la etapa barcelonesa. La ceremonia contará con un espectáculo diseñado por el director artístico Igor Cortallas y se emitirá con una resolución que irá más allá de la ultra alta definición, gracias a la colaboración con socios internacionales como Fuji y Sony, incorporando un sistema de realización «cinema live».

En Catalunya Radio, la retransmisión de la bendición de la torre de Jesús comenzará a las 16.00 con Agnès Marquès y Francesc Garriga. En TV3 y la plataforma 3Cat, la programación especial arrancará a las 17.30 con Toni Cruanyes y Xavier Grasset. RAC1 pondrá en marcha un amplio despliegue informativo cuyo eje central será la jornada del 10 de junio desde Montserrat, con conexiones en directo desde los distintos puntos por los que pase la comitiva pontificia. Radio Estel, emisora del Arzobispado de Barcelona, realizará uno de los mayores despliegues de su historia: prácticamente todos los actos que impliquen al Pontífice y a representantes eclesiásticos, tanto españoles como catalanes, tendrán espacio en su programación, con boletines horarios desde las nueve de la mañana hasta las seis de la tarde.

Cobertura en Canarias

La televisión pública de Canarias, RTVC, ofrecerá un amplio despliegue y será además la encargada de emitir allí la señal institucional. La cobertura arrancará el sábado a las 09.30, coincidiendo con la llegada del Pontífice a Madrid, y continuará el domingo desde las 09.00. Los Servicios Informativos emitirán dos programas especiales en directo, para seguir los principales actos de una visita que culminará los días 11 y 12 de junio en Gran Canaria y Tenerife. La información se completará con las ediciones habituales del Telenoticias Fin de Semana, a las 14.30 y a las 20.30.

jueves, 4 de junio de 2026

Junio, en el Corazón de Jesús. Por Joaquín Manuel Serrano Vila

El calendario litúrgico de la Iglesia Católica reserva el mes de junio para una de las devociones más profundas, universales y arraigadas de la cristiandad: "el Sagrado Corazón de Jesús". Durante estos treinta días, la comunidad de fieles es invitada a apartar el ruido cotidiano y centrar su mirada en el misterio del amor divino, representado visualmente en ese corazón traspasado, coronado de espinas y encendido en llamas que simboliza la entrega absoluta de Jesucristo por la humanidad.

El origen de esta dedicación mensual se remonta al siglo XVII en Paray-le-Monial, Francia. Allí, una humilde religiosa de la Orden de la Visitación, Santa Margarita María Alacoque, recibió una serie de revelaciones místicas directas de Jesús. En estos encuentros, el Salvador le mostró su corazón y le manifestó la tristeza que sentía ante el desprecio, la indiferencia y la ingratitud de los hombres hacia su sacrificio. Jesús le pidió explícitamente la institución de una fiesta de desagravio y reparación. Aunque la devoción se propagó con rapidez, no fue hasta el año 1856 cuando el Papa Pío IX la extendió oficialmente a toda la Iglesia universal, fijando su festividad principal el viernes posterior al segundo domingo después de Pentecostés.

A nivel espiritual, junio no es simplemente un periodo de conmemoración histórica, sino una oportunidad de renovación interior. En la teología católica, el corazón no sólo representa el órgano físico, sino el centro del ser, la voluntad y los afectos más puros. El Sagrado Corazón es, por tanto, la manifestación visible de un Dios que no es lejano ni indiferente, sino que sufre con las debilidades humanas y ofrece un refugio incondicional de misericordia. Es una devoción que llama a la reciprocidad: responder al amor divino con amor humano a través de la oración, el perdón y la caridad hacia el prójimo. El Papa León XIV en el Ángelus del día 1 de enero hacía esta bella reflexión: ''Dios, creador bueno, conoce desde siempre el corazón de María y el nuestro. Haciéndose hombre, Él nos da a conocer el suyo, por eso el corazón de Jesús late por todo hombre y toda mujer. Su corazón no es indiferente ante quien no tiene corazón para el prójimo: palpita por los justos, para que perseveren en su entrega; y por los injustos, para que cambien de vida y encuentren paz''.

Uno de los pilares que sostiene el fervor de este mes son las célebres "Doce Promesas" que Jesús confió a Santa Margarita María para todos aquellos que venerasen su Corazón. Entre estas gracias espirituales y temporales se encuentran la paz en los hogares, el consuelo en las aflicciones, el amparo seguro en la hora de la muerte y la bendición de los trabajos y empresas. Destaca de manera especial la gran promesa de los "Nueve Primeros Viernes", que asegura la gracia de la penitencia final y los sacramentos a quienes comulguen seguidamente durante nueve meses con espíritu de reparación. En la práctica, vivir el mes de junio bajo esta impronta implica gestos concretos de piedad popular y litúrgica. Muchas familias aprovechan este tiempo para realizar la "entronización", un acto que consiste en colocar una imagen o cuadro del Sagrado Corazón en el lugar principal de la casa, consagrando el hogar a su protección. Así mismo, las parroquias intensifican el rezo de la Novena. En un mundo marcado por las prisas y la fragmentación social, el mes del Sagrado Corazón se alza en junio como un recordatorio eterno de que la compasión, el sacrificio y el amor sin condiciones siguen siendo las fuerzas transformadoras capaces de sanar las heridas del corazón humano.

Mensaje del Arzobispo de Oviedo

 

miércoles, 3 de junio de 2026

Audiencia general del Santo Padre León XIV

Queridos hermanos y hermanas:

Continuando con las catequesis sobre la Constitución conciliar Sacrosantum Concilium (SC), queremos pararnos a reflexionar sobre algunos elementos que constituyen la sagrada liturgia, como el rito, el signo y el símbolo.

El Concilio Vaticano II, beneficiándose del valioso trabajo del Movimiento litúrgico, nos ha ayudado a redescubrir una verdad muy viva en la conciencia de la Iglesia antigua y en la enseñanza de los Padres. Los ritos de la liturgia cristiana no son un revestimiento exterior del ministerio sacramental, un conjunto de ceremonias arbitrarias, sino que son la mediación eclesial a través de la que nos llega el don divino. Precisamente por eso el Concilio invita a comprender el Mysterium fidei que se realiza en la liturgia a través de los ritos y de las oraciones (cf. SC, 48).

El rito da forma a la acción litúrgica y, a través de ella, a nuestra vida, generando en nosotros una sensibilidad espiritual que nos hace capaces de saborear la presencia de Dios por medio de Jesucristo. Naturalmente eso sucede si nosotros no nos quedamos al margen o como espectadores mudos (cf. ibid.) respecto a la liturgia, sino que participamos con todo nuestro ser – cuerpo, mente y corazón – , en obediencia al mandato del Señor. A través del sagrado rito nos formamos en la escucha de la Palabra de Dios, en la acción de gracias y en la adoración, en el hecho de compartir de forma fraterna y en la comunión eclesial. Descubrimos que somos una asamblea de muchos rostros, reunida por la misma fe.

El rito nos implica en una secuencia de gestos y de oraciones bien definida, que a veces puede contrastar con nuestra tendencia individual a la espontaneidad. Su lógica no consiste en encorsetar la libertad en esquemas. Al contrario, con la sobriedad solemne de sus ritmos, el rito interrumpe actividades frenéticas, reconduciéndonos a lo esencial. Descubrimos así otra dimensión de la acción, que no se rige por los cálculos productivos y otra experiencia del tiempo y del espacio. En el rito experimentamos una lógica de gratuidad, encontramos un descanso que regenera el corazón, reconocemos que nos precede la gracia divina, aprendemos a vivir a un ritmo habitado por el Espíritu Santo.

La gramática del rito está entretejida con los signos y los símbolos propios de la liturgia. En ella, como afirma el Concilio, «los signos sensibles significan y, cada uno a su manera, realizan la santificación del hombre» (SC, 7). El Catecismo de la Iglesia Católica profundiza el valor de estos signos, recordando que «su significación tiene su raíz en la obra de la creación y en la cultura humana, se perfila en los acontecimientos de la Antigua Alianza y se revela en plenitud en la persona y la obra de Cristo» (n. 1145). Es emblemático el signo del agua: de los orígenes de la creación al diluvio, del paso del Mar Rojo al Jordán, hasta el agua que brota del costado de Cristo y se convierte en signo sacramental de la inmersión de su muerte y resurrección.

“Signo” y “símbolo” son términos que a menudo se usan como sinónimos. En realidad, un signo es simbólico cuando es capaz de remitir no solo a una idea, sino a todo un sistema de significados y de valores. Así, por ejemplo, cuando se nos rocía con agua bendita se reaviva en nosotros la conciencia del don recibido con el Bautismo y nuestra adhesión a la vida nueva en Cristo. En segundo lugar, los símbolos tienen esencialmente un carácter práctico, siendo sobre todo acciones: más sencillas y comunes, como arrodillarse y darse la paz, o más exigentes, como los actos que constituyen cada Sacramento. Sobre todo, los símbolos tienen una dimensión singular performativa y transformadora, tanto hacia los elementos materiales que los componen, como hacia aquellos que entran en contacto con ellos, generando pertenencia, tocando el corazón y la mente, suscitando auténticas relaciones eclesiales.

En la Carta Apostólica Desiderio desideravi, el Papa Francisco, haciendo suya una afirmación de Romano Guardini, identificaba «la primera tarea del trabajo de la formación litúrgica: el hombre ha de volver a ser capaz de símbolos» (n. 44). Necesitamos dejarnos educar por los ritos de la liturgia, cuidando con delicadeza y sin arbitrariedad la belleza de nuestras celebraciones y comprometiéndonos con una auténtica mistagogía. La experiencia de una liturgia viva y devota, acompañada por una oportuna catequesis mistagógica, es el mejor recurso para volver a despertar en todos esa apertura al encuentro con Dios que, en la lógica de la encarnación, solo puede tener lugar involucrando a todo el hombre: espíritu, alma y cuerpo (cf. 1Ts 5,23).

Intenciones de Misa para la Novena al Sagrado Corazón 2026

 Día 1º Miércoles 3 de Junio a las 19'30 horas


Carmen Santos García


Alfredo Vazquez López

Maria Del Carmen Alonso Álvarez

María Paz Caneda Suárez

Hermana  Mª Jesús Olivier SAC

Hermana Vicenta García SAC

 Día 2º Jueves 4 de Junio a las 19'30 horas

 

Valentín Secades Rodríguez

Manuel José Rodríguez Álvarez

Mª Luisa García Dupuy

José Enrique Martínez González

Manuel Antonio Fernández Álvarez ''Manolito''


 Día 3º Viernes 5 de Junio a las 19'30 horas

 

María Luisa Pancho Conde

Manuel Rodríguez Rodríguez

Juana García Sánchez

Anita García Álvarez

Justo Amalio Enamorado Justiniano


 Día 4º Sábado 6 de Junio a las 19'30 horas

 

Manuel José García Alonso

Juana Esther Álvarez Fernández

Euquirio Cuesta Callado


 Día 5º Domingo 7 de Junio a las 11'55 horas

 

Otilia Pinto Lazo

Rosa María del Mar Álvarez Menéndez

Emilia González Granja


 Día 6º Lunes 8 de Junio a las 19'30 horas

 

Mª Mercedes García Bono

Mª Pilar Fernández Ablanedo

José Manuel Martínez Alonso


 Día 7º Martes 9 de Junio a las 19'30 horas

 

Aurora

Ángela Trujillo López 

Miguel Prado Rodríguez


 Día 8º Miércoles 10 de Junio a las 19'30 horas

 

Begoña Andrés Duarte

Inés Prieto Manzano

Elvira Fernández González 


 Día 9º Jueves 11 de Junio a las 19'30 horas

  

Juan José Fernández García ''Juanelo''

Óscar Álvarez Menéndez

 Juan José Maté Peláez 


martes, 2 de junio de 2026

Hermanas del Ángel de la Guarda arriesgan su seguridad para ayudar a migrantes en frontera de México

(globalsistersreport.org) La hermana del Ángel de la Guarda Lorena Hernández Jiménez aún recuerda uno de sus primeros casos como coordinadora de la oficina de refugiados en el refugio de la frontera entre México y Guatemala.

Dos hermanas, de 26 y 34 años, pasaron por el refugio que cinco hermanas del Ángel de la Guarda supervisan en Ixtepec (México). Las jóvenes huían de la extorsión de las pandillas de El Salvador. Hernández Jiménez les estaba ayudando a tramitar su solicitud de asilo, lo que incluía ver las fotos que se habían hecho después de que los miembros de la banda les dieran una paliza.

Todo comenzó con la extorsión: una banda local exigió a las hermanas que les pagaran 50 dólares a la semana. Cuando la hermana menor alegó que no tenía suficiente dinero para pagar, los hombres la llevaron al piso de arriba.

“La destrozaron por completo, desnudándola y golpeándola 15 veces con un bate de béisbol en la espalda”, dijo Hernández Jiménez.

Más tarde, le ocurrió lo mismo a su hermana. Cuando la pandilla se enteró de que las hermanas les habían denunciado a la policía, empezaron a amenazar a sus hijos.

Pero en el refugio tenían argumentos sólidos para solicitar asilo, con fotos de sus heridas como prueba y las continuas amenazas a su familia.

Para muchos migrantes que se dirigen al norte desde Centroamérica, especialmente los que buscan asilo, el refugio de las hermanas del Ángel de la Guarda en la frontera es una parada crucial.

En el Albergue Hermanos en el Camino los migrantes que reúnen los requisitos para solicitar asilo pueden quedarse durante meses; otros se quedan unas pocas noches, utilizando los recursos del albergue para curar sus heridas, utilizar el laboratorio informático, hacer llamadas, cortarse el pelo y recibir ropa nueva, y comer unos cuantos alimentos.

Pero para las hermanas, el refugio es más que un centro de recursos o una cama para pasar la noche; es una oportunidad para prevenir la trata e identificar a quienes puedan haberla sufrido en su ruta, ya que los inmigrantes son especialmente vulnerables a la explotación.

“Este espacio, sobre todo, es una vía para las víctimas [de la trata], pero en gran medida para su prevención”, afirmó la hermana del Ángel de la Guarda Carmela Gibaja Izquierdo, coordinadora de Red Ramá, la iniciativa de las hermanas contra la trata en Centroamérica. Aunque Gibaja Izquierdo reside en El Salvador, colabora estrechamente con el albergue y lo visita con regularidad.

“Aquí es donde les ayudamos a orientar su viaje, mostrándoles qué deben tener en cuenta, a dónde ir después, cómo cuidar de sí mismos”, explica Gibaja sobre sus esfuerzos contra la trata y añadió: “Algunos ya han sido víctimas [de la trata] de algún modo, así que les ayudamos a recuperarse de la experiencia”. Las hermanas notifican al Gobierno si la persona ha sufrido trata, al tiempo que ofrecen los servicios psicológicos del refugio.

Procedentes en su mayoría de Honduras, El Salvador o Guatemala, quienes viven en el centro a la espera de obtener el estatus de refugiado comparten una historia común: escapar de la violencia de las pandillas. A veces, la amenaza es la intimidación selectiva o el reclutamiento de sus hijos en las pandillas.

Una mujer que vive en el albergue con su familia contó a Global Sisters Report que las pandillas de El Salvador habían amenazado a su marido, un policía, quien se negó a entregarles sus armas. Tras las amenazas dirigidas a sus hijos, la pareja huyó con sus hijos pequeños a cuestas. Su hija llegó desnutrida, mientras que la mujer necesitaba servicios psicológicos por el trauma del viaje.

“Para trabajar con esta población, esto tiene que ser tu vocación porque es increíblemente difícil trabajar con personas que vienen con antecedentes traumáticos”, dijo Hernández Jiménez.

“La gente quiere que desaparezcan”

El estado de Oaxaca, donde se encuentra el refugio, tiene uno de los índices más altos de analfabetismo y pobreza extrema, y la ciudad de Ixtepec —con una población de unos 24 000 habitantes— se ha convertido en uno de los centros favoritos de la delincuencia organizada, que encuentra en los migrantes un blanco fácil, informaron las hermanas.

El padre Alejandro Solalinde, fundador del albergue, empezó a atender a los inmigrantes de La Bestia, el tren de mercancías en el que los inmigrantes vienen regularmente a la ciudad. Aquí, Solalinde daba de comer y charlaba con los inmigrantes a medida que iban llegando. Finalmente, encontró un terreno cercano donde supervisaría la construcción del refugio con el apoyo de las hermanas.

Más de 400 inmigrantes durmieron en el albergue la primera noche que abrió en febrero de 2007 y, según su sitio web, acoge a 20 000 al año. Hoy, con 160 camas, el refugio puede alojar hasta 600 personas por noche, cuando acogen grandes caravanas, si cubre el patio con colchones. Quienes solicitan el estatus de refugiado tienen su propio alojamiento, ya que este régimen es a largo plazo, y sus hijos asisten a una escuela local durante toda su estancia.

El tren de mercancías dejó de ser el medio de transporte elegido en 2014, tras la aprobación por parte de México del Programa Frontera Sur que impedía a los migrantes viajar seguros en él, sin riesgo de ser entregados. Hasta entonces, las hermanas acudían a las vías hasta las 2 de la madrugada para recibir a los recién llegados, registrarlos en el refugio y ofrecerles comida y atención médica.

Ahora, los migrantes llegan a caminar hasta 120 kilómetros (75 millas) para llegar al albergue, exponiéndose a mayores riesgos en el camino, como agresiones físicas o sexuales, extorsión y secuestro por parte de las pandillas, así como de las autoridades públicas.

“Hay que proteger estos refugios porque la gente quiere que desaparezcan”, afirma la hermana del Ángel de la Guarda Concepción Marroquín Nolasco, una de las primeras que ayudó en el refugio cuando abrió sus puertas. “Algunos refugios han sido incendiados, pero en realidad eso es más peligroso para la comunidad, porque entonces los migrantes se quedan sin ningún lugar adonde ir y pueden ser reclutados por pandillas o para vender drogas, o se convierten en víctimas de la trata”, expresó.

Según una encuesta realizada por The Washington Post y el periódico mexicano Reforma, seis de cada diez mexicanos afirman que los migrantes son una carga para su país, y casi el mismo número de encuestados apoya la deportación de los que atraviesan México para llegar a Estados Unidos. Solo el 7 % cree que México debería ofrecer la residencia a los inmigrantes centroamericanos que se dirigen a EE. UU.

“En este caso concreto, los vecinos no nos quieren porque piensan que los inmigrantes son delincuentes, así que hay mucho miedo en torno al albergue”, explica Marroquín Nolasco y añade: “Y tristemente sí, a veces cometen delitos… pero basta una persona para que todos los inmigrantes sean tachados de delincuentes”.

La lentitud de la búsqueda de asilo

Las hermanas del Ángel de la Guarda que dirigen el albergue pertenecen a Red Rahamum, iniciativa mexicana de hermanas contra la trata de personas que les proporciona información sobre noticias locales de interés y formación. (Red Rahamim es miembro de Talitha Kum, la red internacional de hermanas contra la trata).

Cuando llegan, los inmigrantes pasan dos entrevistas con voluntarios antes de que la hermana Hernández Jiménez, como coordinadora de la oficina de refugiados, les ayude a rellenar los papeles. A continuación, los acompaña al Instituto Nacional de Migración, a unos 65 kilómetros de distancia.

“Con estos primeros pasos dados, pueden sentirse seguros sabiendo que, pasando por el proceso, no pueden ser detenidos”, dijo.

El Instituto Nacional de Migración funge como intermediario entre el albergue y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), que oficialmente lleva a cabo el proceso pero no tiene oficinas cercanas con las que la hermana Hernández Jiménez pueda trabajar directamente. Por eso, es una acción lenta: cada solicitud puede tardar hasta cuatro meses en tramitarse.

En el momento de la entrevista, la hermana Hernández Jiménez manifestó que solo se concede asilo a una de cada 10 personas. Aquellos cuyos resultados son negativos acuden a una oficina de defensa, donde un equipo de abogados se encarga de su caso, a menudo buscando más pruebas en el país del que huyeron.

“El refugio puede ser peligroso”

Las dos jóvenes extorsionadas y golpeadas en El Salvador no pudieron permanecer mucho tiempo en el albergue. Cuando reconocieron a un par de hombres en el refugio como miembros de una pandilla de su ciudad natal, Solalinde acompañó a las mujeres a Ciudad de México, donde esperarían su condición de refugiadas.

Desgraciadamente, no es algo que ocurra raramente en el albergue.

Incluso en el proceso de entrevistas, las hermanas y los voluntarios no siempre pueden identificar a los miembros de las pandillas que se infiltran en el centro de acogida para rastrear a sus objetivos o reclutar a los jóvenes. Ahora, las hermanas también necesitan un personal de seguridad dentro del refugio por la noche para su protección.

“En cuanto descubrimos que las personas o los jóvenes no reúnen los requisitos para obtener asilo y han recibido el tratamiento que necesitan, les animamos a que se marchen porque puede ser peligroso dentro del centro de acogida”, expresó las hermana Hernández Jiménez y agregó: “Hablamos e intentamos sensibilizar, sobre todo a los niños”.

La hermana Gibaja Izquierdo, quien participó activamente en la organización del refugio desde el principio, advirtió que era imperativo que las hermanas tuvieran un espacio común separado del refugio.

“Eso estaba claro para nosotros. A veces te encuentras saturado de trabajo, y hay que cuidarse mucho de eso”, dijo y añadió: “Pero, por otro lado, hay que mantener las distancias. El autocuidado es muy importante; puedes sentirte desgastado en este tipo de trabajo por lo doloroso que es”.

Marroquín Nolasco dijo que aunque sus vidas pueden “correr verdadero peligro”, esa es su misión. “Somos hermanas Ángel de la Guarda, por lo que estamos aquí para proteger, acompañar y cuidar. Compartiremos nuestro espacio y viviremos nuestra misión”, afirmó.

Una bienvenida con amor

El colorido de los edificios que conforman el recinto del albergue es algo intencional: a menudo, estos lugares se asemejan a prisiones, pero las hermanas querían que el suyo fuera lo más acogedor posible.

Un lunes se formó una fila alrededor del patio exterior donde se reunían los barberos locales, que visitan semanalmente la zona para cortar el pelo. En una mesa cercana, la policía revisaba las mochilas de los que llegaban, uno de los primeros pasos antes de pasar por las entrevistas y las evaluaciones. Otros se sentaban junto a los edificios, pasando el rato o jugando a las damas con tapas de botella como fichas del tablero.

“Cuando alguien llega asoleado, cansado, deprimido, la forma en que lo recibes es fundamental”, dijo la hermana Eligia Ayala Molina, de la congregación Ángel de la Guarda.

La hermana Hernández Jiménez expresó la misma preocupación: “Si llegan y no los acogemos con cariño, si no les damos el apoyo que necesitan, haremos más daño además del que traen del camino”.

Pero al enviarlos, dijo Ayala, no pueden ser específicos en sus consejos. “Les informaremos sobre el tipo de cosas que se encontrarán en el viaje, así como de sus derechos, pero no podemos darles un rumbo exacto porque cambian continuamente en cuanto a seguridad, condiciones, viabilidad... y tampoco podemos saber a quién confiar plenamente la información que damos”, sostuvo.

Para Ayala, este trabajo es personal. Durante su infancia en El Salvador, su familia era “increíblemente pobre”, dijo, por lo que su padre a menudo los dejaba durante años para trabajar en pequeños empleos en Estados Unidos como inmigrante indocumentado, regresando cuando ganaba suficiente dinero.

“Nadie te da charlas sobre cómo hacer este trabajo”, dijo. “Dios te da lo necesario”, agregó.

Ayala considera que trabajar en el albergue es como “descubrir a Dios a través de sus vidas”. “No puedo cambiar sus circunstancias, pero espero dejarles una huella, igual que ellos me dejan a mí huellas de fe y valor y amor a la familia y gratitud. Como mi padre fue migrante, esto es como una oportunidad de devolver algo, pasándoles todo lo que pude recibir gracias a lo que mi padre hizo por nosotros”, relató.

Ser testigo de la fe de la gente ha sido una fuente de inspiración para la hermana Marroquín Nolasco, que recuerda a una familia que salió del albergue con una botella de agua bendita, con la esperanza de que, a pesar de sus penurias anteriores, todo iba a salirles bien.

“El Espíritu Santo es una fuerza para mí”, dijo y añadió: “Es mi energía, y se enciende gracias a quienes ofrecen su tiempo y prestan voluntariamente sus servicios... Cuando unimos las manos como seres humanos, podemos dejar que el Espíritu de Dios fluya y abra puertas”.

Homilía del Sr. Arzobispo de Oviedo en el Triduo preparatorio al centenario de la coronación canonica de la Virgen del Sagrario de Toledo

Es grato volver a esta tierra en la que tanto se me dio durante mi formación teológica en el Seminario Conciliar de Toledo y en el convento de San Juan de los Reyes con mis hermanos franciscanos. Toledo será siempre para mí un motivo de inmenso agradecimiento.

Se nos acaba de relatar un viaje peregrino. María subió con prisa a la montaña, nos relata el Evangelio que describe el encuentro de María con su prima Isabel. El precioso rincón montañoso no lejos de Jerusalén, Ain Karem, era donde vivían Isabel y Zacarías. Isabel se encontraba esperando un hijo, que como en el caso de María, era fruto de un milagro. Cuando ya no cabía esperar en Isabel, o cuando no había llegado el tiempo de la espera en María, la vida llamó a la puerta, haciendo Dios posible lo que para ellas era imposible. Y la vida se hizo carne de mujer, portadora de un mensaje capaz de encender la luz sin ocaso, la verdad que no traiciona, la bondad que jamás se envilece, y la belleza para siempre lozana.

Todos hemos oído tantas veces ese relato en donde dos mujeres, una estéril y otra virgen, una madura y otra joven, se encuentran cara a cara siendo ambas testigos de un milagro. Que donde la vida no cupo jamás o donde no cabía todavía, de pronto llamó a la puerta con toda su luz, con toda su fuerza, como irrumpen así las cosas divinas. Esto se le dijo a María: «ahí tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que llamaban estéril está ya en el sexto mes» (Lc 1, 36).

Ella, la que era señalada con escarnio como “la estéril” en medio de los mentideros del pueblo y en los corrillos de la murmuración, estaba ya de seis meses gestando a Juan el Bautista. Y María fue a ver, fue a mirar, no como quien curiosea picada por el morbo de una increíble noticia, no como quien quiere comprobar las cosas embargándole la duda secreta, ni siquiera simplemente como quien va a echar una mano a quien esperaba un hijo en avanzada edad. María fue hasta Isabel para reconocer algo mucho más grande: el milagro de cómo Dios hace cosas posibles en lo que a los hombres nos resulta tantas veces imposible. Esta fue la razón y estas fueron las maneras.

María fue invitada por el arcángel a entrar en la alegría como gesto de confianza en Dios que se dirige a ella, tal y como aparece en el pasaje de la Anunciación, todo un verdadero prólogo de lo que a continuación haría yendo hasta Ain Karem para visitar a su prima Isabel. Pero esa alegría con la que como dulce imperativo comenzaba el relato de la Anunciación, hallará en ese encuentro entre ambas mujeres, María e Isabel, el cumplimiento o aseveración de cuanto Dios la estaba proponiendo.

Isabel esperaba a Juan el Bautista. María esperaba a Jesús. Ambas eran testigos de esa posibilidad de Dios que llega en la hora moza o en la hora avanzada. Pero, en cualquier caso, era el momento convenido en el tiempo de Dios, cuando llegó su hora, en la plenitud del prometido y esperado acontecimiento. He aquí la alegría que embargaba a María desde la Anunciación, que fue lo que provocó ella en el seno de Isabel con su llegada. Toda una gracia que tuvo comienzo en aquella lección de aprender a mirar, en mirar en la dirección justa, en mirar sin distracción lo que Dios nos señala. Y María hizo cabalmente así: mirar a su prima Isabel como le indicó el mensajero de la palabra del Señor. Dios siempre nos espera y tiene a punto su reloj para ofrecernos el don de mirar las cosas en la gracia de su tiempo. ¡Cuántas veces nos hacemos perezosos para no mirar como ciegos distraídos, y cuántas nos ponemos nerviosos porque queremos mirar tan sólo desde los ojos de la prisa! Mirar lo que Dios señala, donde Él señala, como Él señala, cuando Él señala: sin perezas y sin prisas.

Siempre tenemos que estar atentos a las palabras de Dios, a sus guiños y a su constante compañía. Él siempre está, y nos habla de mil modos, y se nos ajunta en cualquier circunstancia. ¡Si tuviéramos oídos para escuchar, corazón para acoger, y ojos para verle continuamente pasar! ¡Sí, si tuviésemos ojos para ver pasar a Dios, reconociendo sus correteos cuando se nos aviene como el Padre de la parábola del hijo pródigo, o sus pausas para esperarnos cuanto otea en lontananza nuestro regreso humillado y cansino tras las aventuras que nos prometieron lo que jamás podrían darnos ni calmar lo que tan sólo Dios colma con una alegría que nadie nos podrá arrebatar! (Cf. Lc 15, 11-3; Jn 16, 20-23).

Lo imposible que se hace posible cuando dejamos que pase Dios. Pienso en nuestras cosas imposibles, tantas cosas cotidianas que nos recuerdan la pequeñez y vulnerabilidad. Es prolija la lista de cuanto nos preocupa y enfrenta en el panorama internacional y en nuestro suelo patrio. Pero la esperanza cristiana consiste en aceptar confiados los retos de la vida bajo la mirada de un Dios bueno que nos sostiene, poniendo en juego lo mejor de nosotros y dejando que Él acerque sus dones y posibilidades a través de nuestra limitación e imposibilidades. Es su Palabra contada en nuestros labios, y su gracia repartida con nuestras manos, lo que a través de los siglos ha ido escribiendo una historia cristiana. Así fue con María portadora y portavoz de quien en su seno llevaba, haciendo que saltase de alegría lo mejor que Isabel llevaba en sus entrañas.

María, Isabel, y los dos milagros que ellas llevaban en sus senos maternos por gracia del Señor que así se hizo cercano y creíble para bien de la humanidad. Jesús y Juan, como testigos infantes del hablar creador de quien hace todas las cosas, creándolas buenas y bellas. San Ambrosio tiene un precioso comentario a esta escena, haciendo un delicioso juego de requiebros y relaciones: «Considera la precisión y exactitud de cada una de las palabras: Isabel fue la primera en oír la voz, pero Juan fue el primero en experimentar la gracia, porque Isabel escuchó según las facultades de la naturaleza, pero Juan, en cambio, se alegró a causa del misterio. Isabel sintió la proximidad de María, Juan la del Señor; la mujer oyó la salutación de la mujer, el hijo sintió la presencia del Hijo; ellas proclaman la gracia, ellos, viviéndola interiormente, logran que sus madres se aprovechen de este don hasta tal punto que, con un doble milagro, ambas empiezan a profetizar por inspiración de sus propios hijos» (San Ambrosio, Comentario sobre el Evangelio de San Lucas, Libro 2, 19. 22-23. 26-27. Corpus Christianorum Latinorum 14, 39-42).

En aquel encuentro entre aquellas dos mujeres hubo un detalle precioso: al llegar María, la criatura de Isabel saltó en su seno de alegría. La Virgen era portadora de una Presencia, la de Jesús, que era capaz de hacer saltar de alegría lo mejor del interior de Isabel. Era nuevamente el mismo grito de júbilo con el que los profetas invitaban a cantar con alabanzas a la Hija de Sión, como recordaba el profeta Zacarías: «Alégrate, hija de Sión; grita exultante, hija de Jerusalén» (Zac 9, 9). Es la verdadera alegría, como enseñó San Francisco de Asís, para aquellos que entienden la sabiduría de la paciencia.

Aquí estamos en esta magnífica catedral primada de la Dives Toletana. Famosa por su conocida y bellísima custodia que en procesión recorre las calles angostas de esta ciudad imperial. En su octavo centenario que acaba de dar comienzo, celebramos este centenario menor, el primero, de la coronación canónica de la Virgen del Sagrario. Guardo con afecto sobre mi escritorio en Oviedo una preciosa fotografía de su imagen que me regaló mi predecesor, el querido arzobispo Gabino Díaz Merchán, manchego y toledano en toda su hondura. María y el Sagrario, dos referencias que se reclaman, como sucedió en aquel viaje a Ain Karem y en Toledo sucede cada año llegando el Corpus. Porque María fue y es el primer sagrario y la primera custodia para su Hijo Jesús.

¡Qué hermosa procesión de aquél primer Corpus Christi! ¡Qué hermosa custodia que llevó al Señor como arca nueva de una Alianza perenne! ¿Y si probásemos nosotros a visitar así a nuestros semejantes siendo para ellos custodia y procesión del Señor resucitado? Veríamos también saltar de gozo lo mejor de sus vidas. Es lo que les debemos a nuestros hermanos, con una deuda que sólo nace del amor: llevarlos al Señor, para que salte de alegría lo que tienen dormido en el corazón o empiece a latir lo que todavía no les ha palpitado todavía.

Hace ahora cien años que se puso sobre la cabeza de esta preciosa y amada imagen de la Virgen una corona especial. Podemos decir que una corona sobre la cabeza siempre ha sido signo de distinción, de nobleza reconocida, de compromiso por parte de quien la llevaba con dignidad responsable con la entrega que les implicaba ser coronados para bien de un pueblo y no simplemente como imparable sucesión de una dinastía. Pero hay una coronación que ha traspasado el curso de los siglos por lo mucho que significó y el alto precio que tuvo: la coronación de espinas del Señor Jesús. Símbolo de una realeza, la más real de todas ellas, que sin embargo sólo se comprendía desde el servicio más humilde, desde la entrega más verdadera, desde la obediencia más increíble que se tornó en la más fecunda y sincera.

Junto a esta coronación de Jesús, la Biblia nos relata otra al final de sus páginas y que tiene a María como protagonista. Allí leemos: «Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza» (Apoc 12, 1). A continuación, relatará este libro del Apocalipsis la batalla que en la historia se da entre el bien y el mal, entre lo que Dios propone y lo que el maligno quiere arrebatar. En esta encrucijada aparece María coronada de esas doce estrellas para darnos a su Hijo que nos hace salir victoriosos de las insidias y zancadillas tentadoras del diablo. María coronada como reina de nuestro bien y de nuestra paz. No es una extraña y pagada princesa de un cuento de hadas abstracto y lejano que nada tiene que ver con nuestras lágrimas y nuestras sonrisas, nuestros mejores sueños o nuestras más temidas pesadillas, sino que tal realeza así coronada está a favor de la vida y del destino al que nos ha llamado el Señor para la humilde felicidad cotidiana y la añorada eterna dicha.

Así celebramos cien años después que María es coronada en su advocación del Sagrario, reconociendo en esta coronación nuestro humilde homenaje renovado a quien deseamos sea la reina de nuestras vidas. Y pedimos a la Señora que no deje de acompañarnos en la procesión de la vida, para que como sucedió en la Visitación, también se llene nuestro corazón de la verdadera alegría. Amén.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo