jueves, 12 de febrero de 2026

De claridades. Por José Manuel Fueyo Méndez

-En la última hoja lamentaba que se diesen discrepancias notables entre los obispos españoles, y días después se cumplió lo del dicho: “si no quieres caldo, taza y media”. Esta vez el disenso vino por mor de las indemnizaciones a las víctimas de la pederastia. Y no es que un servidor pretenda que los prelados estén cortados todos por el mismo patrón, pero parece que en temas importantes sí debería haber mayor coincidencia entre ellos. El caso es que la Conferencia Episcopal firmó un acuerdo con el Gobierno para indemnizar a las víctimas de pederastas eclesiásticos, incluso cuando el delito haya prescrito o ni siquiera hubiere sentencia condenatoria. Y hay obispos, entre ellos el nuestro, que no lo ven claro. Don Jesús explicó su opinión en el ABC y no tardaron en aparecer sus habituales críticos, anunciando incluso que solicitarán su cese ante el Vaticano. Allá ellos, pero para conseguirlo tendrán que aportar razones claras y acusar a monseñor Sanz de negacionista no es la mejor razón, porque hay numerosos documentos suyos que demuestran claramente lo contrario. Y en lo que se refiere a casos concretos, hasta donde un servidor sabe, desde que don Jesús está en Asturias le llegaron tres denuncias de pederastia contra otros tantos curas diocesanos: uno de ellos fue suspendido de sus funciones por el Vaticano, aunque ni siquiera había sido condenado por el tribunal civil. Y, como suele decirse: “de Roma viene lo que a Roma va”, es decir, la decisión vaticana se supone que se tomó a instancias de nuestro Obispado, por lo cual no tiene sentido acusar a Sanz de connivencia con la pederastia. Y, si los otros dos curas denunciados no fueron suspendidos, será porque no había pruebas claras contra ellos. No significa que no fueran culpables, pero ¿pretenden que el Obispo condene sin pruebas? Por lo demás, que las víctimas se quejen de que antaño estos temas no se afrontaban debidamente tienen toda la razón. Así era en todos los niveles sociales, incluida la Iglesia. Recuerdo que cuando un servidor venía a Oviedo a finales de los años ochenta a visitar a la familia y a resolver papeleos desde mis parroquias de Allande, me tocaba pasar por un pueblo de Tineo y delante de una casa siempre veía a tres o cuatro chavales con enanismo. Pregunté a un conocido de la zona y me aclaró que eran hijos del abuelo de los chavales, que se acostaba con su propia hija. Todo el mundo lo tenía claro, pero nadie afrontaba el problema. Afortunadamente las cosas cambiaron en este tema. Volviendo al hilo con el que empecé, ante la discrepancia episcopal sobre el mentado acuerdo con el Gobierno sería pretencioso por mi parte pontificar sobre el tema y decir que tengo claro lo que algunos obispos no parecen tener tan claro, pero sí se me ocurre alguna pregunta: ¿con qué dinero piensan indemnizar los prelados que firmaron el acuerdo? No creo que paguen de su bolsillo, porque el sueldo del obispo no da para mucho. No les queda otra que hacerlo con las arcas diocesanas, que tampoco suelen estar rebosantes. Es decir, van a indemnizar con el 20 por ciento de los ingresos anuales que las parroquias enviamos todos los años al Obispado. O sea, que cuando la tía María o el tío Manuel echan un euro en la colecta de la Misa del domingo para colaborar en el pago de la luz, el agua, las velas y el seguro de su iglesia parroquial, 20 céntimos de ese euro pueden ir destinados a pagar la indemnización con la que el supuesto Defensor del Pueblo castigó a un cura o un catequista depravado, que abusó de un menor. Y la tía María y el tío Manuel no creo que estén por la labor y argumentarán que el que cometió el delito que lo pague. Y excuso decirte qué cara les quedará a la tía María y al tío Manuel cuando se enteren de que hay que indemnizar, incluso aunque no haya habido sentencia condenatoria o el delito haya prescrito. En suma, todos tenemos claro que la pederastia es delito gravísimo, que hay que castigar severamente a los culplables y que hay que estar del lado de las víctimas, pero no está tan claro cómo concretar o hasta dónde debe llegar ese “estar del lado de las víctimas.” ¿Más preguntas que se me ocurren? Las mismas que se te ocurren a ti, paciente lector-a. ¿Por qué tanta preocupación gubernamental por los abusados por eclesiásticos y tan poca o ninguna por el 99,8 por ciento restante? Se supone que la Administración se hace cargo de las indemnizaciones a las víctimas de funcionarios pederastas, pero ¿van a indemnizar también cuando el delito haya prescrito o no haya habido sentencia? No creo. ¿Y quién indemniza por los abusos de los no funcionarios, que se supone son la mayoría? ¿Quién indemniza cuando el abusador es de la propia familia de la víctima, lo que sucede en más de la mitad de los casos? ¿Correrán los partidos políticos con los abusos de sus militantes? ¿Quién indemnizó a los menores abusados en las saunas de Sabiniano, el suegro de Sánchez? Los medios de desinformación sincronizada tienen claro quién les subvenciona y saben que estos días tienen que dedicarle más tiempo a los supuestos abusos de Julio Iglesias que a los del socialista Salazar, a la vez que intentan minimizar las consecuencias electorales del trágico accidente ferroviario y de la propuesta gubernamental de financiación autonómica, enésima puñalada de Sánchez y sus boys a la mayoría de las comunidades autónomas para seguir pagándoles los votos a los que lo mantienen en la poltrona. Incluso los sociatas asturianos, que comulgan tantas veces con ruedas de molino, lo vieron claro esta vez y se quejaron del agravio, aunque para ello Barbón tuvo que ir al Vaticano a coger oxígeno, porque el de Covadonga debe de enfriar demasiado sus vías respiratorias.

-Hablando de escándalos sexuales, me trajeron los Magos, entre otras cosas, el libro de las memorias del rey emérito, pero obviamente el hombre no comenta nada sobre sus deslices lujuriosos. Menciono aquí al personaje, porque recientemente en alguna homilía, en la que tocaba hablar del arrepentimiento, comenté el mal ejemplo que supone que personajes importantes digan ante un micrófono que no se arrepienten de nada, cuando sus patinazos han sido públicos y notorios. Me refería precisamente, sin mencionarlo entonces, a don Juan Carlos, porque así se lo había oído no hace mucho en alguna entrevista televisiva. Pues hete aquí que en el libro sí afirma que se arrepiente de cosas, con lo que no me queda claro si él lo tiene claro. ¿Cuándo fue más sincero: en la tele o en el libro? Quiero creer que en el libro, porque, aunque esté encantado de conocerse a sí mismo, y en las mentadas memorias lo vuelve a demostrar, se supone que tiene que tener algún momento de humildad para reconocer que, si hasta los santos tienen motivos para arrepentirse siete veces al día, él podría hacerlo, como tú y como yo, ocho o nueve veces al menos.

-La captura de Maduro por parte de Trump y la nueva situación de Venezuela pone de actualidad la teoría del mal menor. ¿Qué será lo menos malo para el país hermano? Desde el minuto uno buena parte del personal de acá lo tuvo claro y unos se alegraron un montón y otros clamaron por centésima vez contra Trump. Me sorprende que otros vean tan rápido y tan claro lo que a un servidor le cuesta tanto ver, pero quizás sea más fiable preguntarles a los venezolanos dentro de unos meses. Al margen de lo dramático de la situación, lo de Venezuela nos ha dado lugar también para la hilaridad, pues desde el Gobierno español nos han comunicado que Zapatero, que pensábamos que estaba allí forrándose y multiplicando su patrimonio, en realidad estaba luchando por sacar a los presos políticos de la cárcel y, después de diez años intentándolo, casualmente coincidió que consiguió su objetivo unas horas después de la captura de Maduro. No me queda claro si pretenden reírse de nosotros o que nosotros nos riamos con ellos. 

Publicado en la Hoja Parroquial de la Unidad Pastoral de La Marina (Villaviciosa)

Los derechos de la señora Juana. Por Jorge González Guadalix

(De profesión cura) Estoy, en estos días, ultimando las cosas de esta próxima cuaresma. Parece que no es nada, pero son cuatro parroquias con sus feligreses, tan hijos de Dios como los demás.

El miércoles de ceniza, como es mi costumbre, tendremos misa en los cuatro pueblos. Tampoco es tan complicado. A las 12 en Gandullas, 17 en Piñuécar, 18 en La Serna y a las 19 en Braojos. Cuando salen estas cosas con gente conocida o con curas amigos, la reflexión se hace inevitable:

- Para la poca gente que irá, no merece la pena. Quita alguna misa.

Poca gente es decir algo, porque posiblemente en La Serna, más que posiblemente, estaremos en misa la señora Juana y un servidor. Si además de ella aparecieran uno o dos más, sería una auténtica multitud.

- Pues si va ella sola, puedes decirle que vaya a otro pueblo…

Cuando pienso en Juana me vienen a la mente otras parroquias y otras realidades. En lugar de La Serna del Monte, la parroquia de santa Apapucia, enorme y en barrio de muchos posibles. Muchos no, muchíiiiiiisimos, donde sus señoronas y sus marquesonas que decía un amigo mío, tienen para elegir entre varias misas con todas las comodidades.

¿A que no hay lo que tiene que haber para decir a todos esos feligreses de alto copete y buenos donativos que el miércoles de ceniza no hay celebración y que si quieren misa se busquen parroquia? ¿Me van a decir que la señora Juana, noventa y un años de fe, preocupada por su iglesia, que no falta así caigan chuzos de punta, tiene menos derechos que los señores de Poturrú de la Guindalera, las señoritas de Alcurniez o la excelentísima señora viuda del general Valentonio?

Yo no celebraría una segunda, tercera o cuarta misa para que puedan acudir cómodamente a su parroquia los Poturrú, las Alcurniez o la excelentísima. Para que no les falte su miércoles de ceniza a Juana, las magníficas de Gandullas, la gente de Braojos o Piñuécar, lo que haga falta.

Lo de la Iglesia de los pobres, los últimos, las periferias es algo así: que el día que no haya curas, los señores de Puturrú, las Alcurniez o la excelentísima tienen que decirle al chófer que busque otra parroquia, porque su párroco acaba de marcharse a celebrar a La Serna del Monte.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Jesús Sanz Montes y las preguntas incómodas. Por Manuel Alonso Martín

La reciente reacción de un centenar de personas ante una publicación del Arzobispo de Oviedo en la red social X (antes Twitter) ha abierto un cisma de interpretaciones en la esfera pública asturiana. En el centro de la polémica: la regularización masiva de más de 500.000 personas y el papel de la Iglesia en el debate migratorio.

Sin embargo, tras el ruido mediático, conviene desgranar dos ejes fundamentales que parecen haber quedado sepultados por la inmediatez digital.

Resulta llamativo cómo la gran mayoría de los ecos mediáticos han pasado de puntillas sobre la premisa que abría la reflexión episcopal. El Sr. Arzobispo comenzaba citando el mandato evangélico: "Fui extranjero y me acogisteis" (Mt 25). "Los inmigrantes tienen nuestra agradecida acogida".


Esta declaración de principios, que fundamenta la labor de la Iglesia, no ha impedido que el prelado plantee un interrogante de orden práctico y logístico: "¿Cuántos podemos asumir?". Lejos de ser una proclama de rechazo, esta pregunta abre un abanico de desafíos que la administración y la sociedad civil suelen evitar: ¿Existe una red sanitaria y de vivienda suficiente para garantizar una vida digna de la gente que llega o la que seguirá llegando?, ¿qué mensaje se envía a quienes esperaron años para obtener sus documentos legalmente y que llevan tiempo haciendo un esfuerzo para integrarse entre nosotros?, ¿hay capacidad organizativa para tramitar medio millón de expedientes sin colapsar el sistema?, ¿está el país preparado para la llegada de las familias que vendrán tras esta regularización?, y un largo etcétera que podríamos plantear.

El segundo punto de fricción surge de la crítica de este pequeño grupo de católicos que pone en tela de juicio la enseñanza del pastor asturiano. Aquí cabe preguntarse qué define con mayor precisión el magisterio de un obispo: ¿un mensaje de 140 caracteres interpretado bajo el sesgo del lector, o su apuesta decidida por instituciones como Cáritas y Manos Unidas, o una homilía o carta pastoral?

Sin duda que la labor diaria de las iniciativas diocesanas en favor de los más vulnerables (incluidos los migrantes) parece ser un argumento de peso que choca con la etiqueta de "rechazo" que algunos intentan adjudicarle. A mi juicio, la enseñanza de un obispo no se mide solo en el pulso de las redes sociales, sino en la gestión de la caridad y la valentía para plantear, en este caso, preguntas incómodas sobre la sostenibilidad del sistema.

Por último, esperemos que en una sociedad libre y democrática también el Arzobispo de Oviedo pueda seguir expresando sus convicciones morales y religiosas.

11 de Febrero: Nuestra Señora de Lourdes

(Cope) María siempre está como Madre Amorosa para socorrer a sus hijos, especialmente cuando sufren. Hoy celebramos a Nuestra Señora, la Virgen de Lourdes. Ella es la Ayuda de los que sufren espiritual o materialmente. Fue el 11 de febrero del año 1858, cuando la Reina del Cielo se apareció en Lourdes (Francia) a Santa Bernardette Subirous.

La pequeña cuenta cómo iba con dios amigas a por leña. Al cruzar el río Gave se iba descalzar y entonces sintió una brisa y al alzar los ojos vio a una Señor Hermosísima con dos rosas amarillas en los pies.

Tras varias apariciones, pidió a Bernardette que le construyeran allí una Capilla, surgiendo también un manantial cuando excavó la niña por orden de la Señora. Cuando se lo dijo al sacerdote, le pidió que le dijera esa Señora quién era.

Por eso, varias veces le preguntó la niña quién era, hasta que un día le dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. La Iglesia dio por auténticas dichas Apariciones. Así surge la Gran Basílica tal y como la conocemos en nuestros días.

Desde entonces Lourdes se ha convertido en uno de los Centros Marianos más importantes de peregrinación donde acuden muchos enfermos que, sanan de sus dolencias. También hoy es la Jornada Mundial del Enfermo que encontrará su complemento y plenitud el 10 de mayo, VI Domingo del Tiempo Pascual, en el que se vive la Pascua del Enfermo.

martes, 10 de febrero de 2026

Bad Bunny y el salmo 8. Por Guillermo Juan Morado

(Atlántico diario) El filósofo alemán Robert Spaemann (1927-2018) publicó, ya jubilado como profesor de Filosofía, un interesante comentario a los Salmos, titulado “Meditaciones de un cristiano”. “El Salterio – escribe en la introducción a esta obra- es el libro clásico de oración de la sinagoga y de la iglesia. Constituye la mayor parte del Libro de las Horas de los monjes cristianos de Oriente y Occidente, así como del Breviario cotidiano de los sacerdotes. Los salmos pertenecen – con independencia de la fe del lector o del cantor – al patrimonio cultural fundamental de Europa”.

A propósito del salmo 8, que canta la gloria del Creador y la dignidad del hombre, se pregunta Spaemann: “¿Qué tiene primacía, el cosmos luminoso o el hombre? El salmista se asombra aquí de la paradoja. El hombre es lo más alto de la creación, pero esto no es una obviedad ni se desprende de una mera observación de la realidad”. El cosmos, las lumbreras del cielo, son más imponentes que el hombre. Frente a ellas, el hombre es una combinación pasajera de elementos cósmicos. De ahí la interrogación de asombro: “¿qué es el hombre para que te acuerdes de él?.

¿De dónde deriva esta grandeza del hombre? “La posición del hombre en el cosmos – sigue comentando Spaemann – no es un ‘factum’ fundamentado ni susceptible de fundamentación cósmico-natural. Es, por así decirlo, un ‘factum’ teológico. Tiene su fundamento en que ‘Dios se ha acordado de él’. La espiritualidad del hombre no es mera consecuencia de combinaciones químicas”. “Solo el espíritu puede originar espíritu, solo la vida puede originar vida”, añade.

Dios conoce al hombre porque lo recuerda. En la liturgia católica, cuando se reza por los difuntos, se apela a la “memoria” de Dios: “Recuerda a tu hijo, a quien llamaste de este mundo a tu presencia”. San Agustín sostiene que el alma humana es imagen de la Trinidad y establece una correlación entre las potencias del alma y las personas divinas: La memoria se corresponde con la persona del Padre, la inteligencia con el Hijo y la voluntad con el Espíritu Santo. El hombre es un espíritu finito que se abre a la totalidad de lo existente y que tiene, asimismo, la capacidad de acordarse de Dios y, de este modo, de tomar conciencia de la propia dignidad y valor.

En la última edición de los premios Grammy fue galardonado el cantante puertorriqueño Bad Bunny por ser el autor del mejor álbum del año. En sus palabras de agradecimiento, Bad Bunny recordó a Dios y reivindicó la dignidad de los inmigrantes de Estados Unidos, muchos de ellos maltratados por el ICE, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de ese país: “Antes de darle las gracias a Dios, voy a decir: Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, no somos alienígenas; somos humanos y americanos”.

La cuestión de la emigración es muy compleja. Las naciones más prósperas deben acoger, en lo posible, al extranjero que busca seguridad y que desea alcanzar unas mejores condiciones de vida, pero se debe reconocer también el derecho de los estados a controlar sus fronteras y a establecer un sistema de inmigración justo y ordenado.

No todo vale. Siempre hay que respetar la dignidad de las personas. Frente a gobernantes que parecen haber perdido la conciencia de lo que éticamente está permitido o prohibido, de lo bueno y de lo malo, la protesta de Bad Bunny expresa el sentido moral espontáneo que denuncia que no es justo traspasar ciertos límites. No sé si el puertorriqueño ha leído o no el libro de Spaemann. Sí parece que conoce bien el contenido del salmo 8: Dios se acuerda del hombre y, de este recuerdo, se deriva el valor de lo humano.

Mons. Sanz: «Acoger es una bendición, pero la Iglesia debe discernir con prudencia»

(Infovaticana) El arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, ha defendido con claridad su postura ante el debate social sobre inmigración en España, subrayando la importancia de la acogida como gesto de solidaridad cristiana, pero también la necesidad de plantear respuestas sensatas y razonadas ante desafíos complejos.

En una reflexión pública titulada “Sencillamente, a mis hermanos”, Mons. Sanz explica que su papel es mirar a cada persona con los ojos de Cristo, reconociendo que los inmigrantes son una bendición para la Iglesia y la sociedad, y que su llegada ofrece oportunidades de fraternidad y crecimiento espiritual, comunitario y pastoral.

Acoger desde el Evangelio

El arzobispo recuerda las palabras del Evangelio de san Mateo (“fui forastero y me hospedasteis”), que considera un mandato moral y espiritual para toda comunidad cristiana. Desde esta base, afirma que la acogida debe ser generosa, sincera y abierta, especialmente hacia quienes vienen huyendo de situaciones de violencia, pobreza o persecución religiosa.

Mons. Sanz pone de manifiesto que no solo llegan familias, sino también vocaciones, seminaristas y sacerdotes de países donde la libertad religiosa es limitada o inexistente, lo que —según él— enriquece profundamente la vida de la Iglesia y manifiesta la universalidad de la comunión eclesial.

Una mirada que combina apertura con prudencia

Sin renunciar a una postura de apertura, el arzobispo aboga por una acogida ordenada y prudente, propia de una sociedad que quiere ser solidaria sin caer en respuestas simplistas o demagógicas. “Siempre es deseable abrir las puertas y acoger a cuantos más mejor”, escribe, pero advierte contra soluciones populistas que no consideren las limitaciones reales de espacio, recursos y cohesión social.

Buscando así evitar relativismos que debiliten la vida comunitaria y constructiva de la Iglesia, promoviendo en cambio una política de acogida que sea estable y sostenible, que proteja la dignidad de los inmigrantes y transforme también a quienes acogen.

Un debate vivido con responsabilidad pastoral

Mons. Sanz reconoce que sus palabras han suscitado reacciones diversas, incluidas críticas por parte de sectores que interpretan su postura como restrictiva frente a propuestas más abiertas. En su reflexión, y hace un llamado al respeto mutuo dentro de la comunidad cristiana, invitando a escuchar y entender las diversas miradas sin caer en polarizaciones o descalificaciones.

Su intervención busca, desde la misericordia y la verdad, reconocer la tragedia de muchos inmigrantes y, al mismo tiempo, promover respuestas que fortalezcan la convivencia social y la unidad doctrinal de la Iglesia.

Una acogida generosa que transforma a todos

Mons. Sanz no deja lugar a dudas sobre su compromiso cristiano con los más necesitados. Para él, la Iglesia no puede permanecer callada ni ausente ante las grandes cuestiones de la sociedad. Su invitación es a que la comunidad católica reflexione y actúe desde una fe madura, que no rehúye los desafíos, sino que los aborda con caridad y sabiduría, fiel al mandato evangélico de amar al prójimo.

En este sentido, su llamado no es una negación de la acogida, sino una invitación a que ésta se realice con corazón grande y cabeza serena, buscando siempre el bien integral de cada persona y de toda la sociedad.

lunes, 9 de febrero de 2026

«40 Días por la Vida» lanza su campaña de Cuaresma 2026 con una aplicación móvil para coordinar a 6.500 voluntarios

(InfoCatólica) Un año más el Miércoles de Centiza también supone el inicio de la campaña de 40 Días por la Vida. El próximo 18 de febrero comienza su campaña de Cuaresma 2026, que se extenderá hasta el 29 de marzo en 25 ciudades españolas. La organización internacional provida contará con unos 6.500 voluntarios coordinados a través de una aplicación móvil exclusiva, ya disponible en las principales plataformas digitales.

La campaña mantendrá su eje central en las vigilias de oración pacífica ante abortorios, en un contexto donde solo en 2024 se registraron al menos 106.172 abortos quirúrgicos en España.

Nueva herramienta digital para optimizar la coordinación

La principal novedad de esta edición será la puesta en marcha de una aplicación móvil exclusiva que facilitará la gestión de las vigilias y la coordinación entre los miles de voluntarios distribuidos por toda la geografía española. Para participar por primera vez en la campaña, los interesados deberán inscribirse en la página web de la organización aportando nombre, apellidos, correo electrónico y número de teléfono móvil. Una vez completado el registro, podrán seleccionar la campaña de su ciudad y acceder a la aplicación, disponible tanto en Google Play Store como en Apple App Store.

La herramienta digital responde a la necesidad de optimizar la organización interna de las 25 campañas previstas para esta Cuaresma, que tendrán lugar en Albacete, Alicante, Barcelona, Bilbao, Burgos, Castellón de la Plana, Córdoba, San Sebastián, El Puerto de Santa María, Elche, Gerona, Gijón, Madrid, Murcia, Málaga, Oviedo, Pamplona, Sevilla, Talavera de la Reina, Tarragona, Toledo, Torrevieja, Valencia, Valladolid y Vitoria.

El ayuno como pilar de la campaña

Nayeli Rodríguez, coordinadora de 40 días por la vida, subraya la importancia del ayuno en los resultados de la iniciativa: «Sabemos por anteriores campañas que en las ciudades donde más se ayuna es donde más mujeres se salvan de abortar». La organización pretende poner especial énfasis en esta práctica durante la presente campaña, junto con la oración pública ante los abortorios.

Según la coordinadora, la presencia física ante estos centros no solo busca evitar que las madres aborten, sino «tocar el corazón de todos los que tienen relación con este crimen». La organización considera esta práctica la forma óptima de visibilizar el problema del aborto y ofrecer el testimonio público de la fe como reparación, alternativa y remedio.

El aborto en España: datos oficiales y modalidad farmacológica

La campaña se desarrolla en un contexto donde, según cifras del Ministerio de Sanidad, en 2024 se practicaron al menos 106.172 abortos quirúrgicos en España. A esta cifra se debe sumar una cantidad no cuantificada de abortos químicos o farmacológicos, modalidad que la organización pretende visibilizar especialmente en esta edición.

Según recientes informes citados por la organización, el aborto químico puede llevar al 4,6% de las mujeres que lo practican a urgencias, a un 7% a procedimientos quirúrgicos y a más del 10% a experimentar episodios adversos graves o potencialmente mortales. Estos datos contrastan con el discurso oficial sobre la seguridad de esta práctica.

La realidad del exterminio de los síndrome de Down

Las campañas tendrán lugar, además, en un contexto que la organización califica de ''auténtica eugenesia'', señalando que el 95% de los niños diagnosticados con síndrome de Down son abortados, según cifras de Down España. La organización estima que en España hay actualmente unas 35.000 personas con síndrome de Down, en contraste con las 300.000 de hace 40 años.

Testimonios de vidas salvadas

40 Días por la Vida aporta testimonios concretos de resultados obtenidos en campañas anteriores. Solo en la última edición, al menos 166 vidas fueron salvadas de forma directa en abortorios de todo el mundo, lo que fue acompañado de la renuncia de empleados y el cierre del centro más grande del planeta, ubicado en Houston.

Dos de esas vidas fueron salvadas durante la última campaña en la madrileña clínica Dator, cuando una mujer se acercó a los voluntarios. Según el testimonio de los voluntarios de Madrid, la mujer ya había abortado una vez y a raíz de ello había entrado en depresión e incluso había intentado quitarse la vida. Su situación inestable la empujaba a plantearse el aborto de nuevo, pero no quería pasar otra vez por lo mismo.

La mujer abandonó la clínica marcada por el consuelo y la esperanza. Dos días después, informó de que había decidido tener a su hijo, que nacerá este mes de junio.

Más de dos décadas de lucha internacional a favor del derecho a vivir

Tras más de dos décadas de campañas en todo el mundo, 40 Días por la Vida se ha consolidado como referente internacional en la militancia espiritual provida. La organización reporta un cómputo de, al menos, 26.144 vidas salvadas, 184 abortorios clausurados y 275 trabajadores de la industria del aborto que han renunciado a sus empleos.

La iniciativa consiste en una campaña de 40 días coordinada internacionalmente que tiene como objetivo poner fin al aborto a través de la oración y el ayuno, el alcance comunitario y una vigilia pacífica durante todo el día frente a los negocios de aborto.