sábado, 23 de mayo de 2026

Fallece el P. Antonio Turú Rofes, Superior General de la Sociedad Misionera de Cristo Rey

(Infovaticana) La Sociedad Misionera de Cristo Rey ha confirmado el fallecimiento del P. Antonio Turú Rofes, mCR, su Superior General. La noticia, comunicada por los Padres, Hermanas y Hermanos de la Congregación, viene acompañada de la petición fraterna de oraciones y sufragios por su alma. En las próximas horas se dará a conocer el lugar y horario de la capilla ardiente y de la Misa exequial.

Se va un sacerdote de la vieja escuela: de aquellos que entendieron el ministerio como una entrega sin reservas y sin condiciones, y que hicieron de la fidelidad a la Iglesia y del amor a la Virgen María el itinerario silencioso de toda una vida.

Cuarenta y dos años de sacerdocio

Ordenado presbítero en 1980 por Mons. José Guerra Campos, entonces obispo de Cuenca —una de las figuras episcopales más insignes—, el P. Turú desarrolló durante seis años su ministerio en los pueblos de la diócesis conquense. Fueron años de parroquia rural, de catequesis y de proximidad pastoral, en una España todavía marcada por la transición eclesial.

En 1986 recibió un nuevo destino que sería ya definitivo: el Colegio del Corazón Inmaculado de María, en Sentmenat (Barcelona), casa madre de la Sociedad Misionera de Cristo Rey y lugar donde reposan los restos de su fundador, el P. José María Alba Cereceda, SJ. Allí, a la sombra del carisma fundacional, transcurrió la mayor parte de su vida sacerdotal y desde allí condujo, ya como Superior General, los destinos de la Congregación.

Una espiritualidad sin retórica

El propio P. Turú había dejado escrito, al cumplir los cuarenta y dos años de sacerdocio, que «no cambiaría ninguno», porque en cada uno había podido aprender algo que le acercase más al Señor, que le hiciese desear la vida eterna y reavivar su entrega. Una confesión sencilla, sin retórica, que dice más de un sacerdote que muchas biografías oficiales.

El Señor y la Santísima Virgen, decía, eran sus dos pilares: en ellos encontraba refugio, seguridad y consuelo, y de ellos obtenía la fuerza para perseverar —son sus palabras— «en la lucha por ser santo». Pocas veces se oye ya hablar así en la Iglesia de hoy, y conviene escucharlo precisamente ahora.

La Sociedad Misionera de Cristo Rey

Fundada por el jesuita P. José María Alba Cereceda, la Sociedad Misionera de Cristo Rey forma parte de ese tejido de congregaciones de raíz hispana que, sin grandes focos mediáticos, han sostenido durante décadas la educación católica, la vida parroquial y la misión ad gentes.

Exequias

La Sociedad Misionera informará en las próximas horas del lugar y el momento en que quedará instalada la capilla ardiente, así como del día y la hora de la Misa exequial. Sus hermanos en la vida consagrada piden a los lectores que eleven a Dios oraciones y sufragios por el alma del P. Turú.

Descanse en paz.

Dales, Señor, el descanso eterno, y brille para ellos la luz perpetua.

«El Diaconado es una vocación de servicio, llega un momento en que piensas en que puedes dar más»

(Iglesia de Asturias) En la misma celebración, este domingo a las 18 h en la Catedral de Oviedo, en la que siete diáconos serán ordenados Presbíteros y dos seminaristas, Diáconos, también dos hombres casados, con hijos y con sus respectivos trabajos, serán ordenados Diáconos Permanentes.

Se trata de Adrián Menéndez Conde, natural de Riaño y maestro en el colegio de La Salle de La Felguera y Gabino Cienfuegos Prada, natural de Colloto, dedicado, durante muchos años, a la Seguridad Privada. Con ellos serán ya 14 los Diáconos Permanentes en nuestra diócesis. Hablamos con ellos para conocer mejor el camino que les ha llevado hasta aquí, cómo lo han vivido con su familia y cuál será su futuro a partir de ahora

¿Cómo llegáis a la vocación del Diaconado Permanente? ¿Es algo que conocíais o que se os propuso?

Gabino: Bueno, pues es la historia de una vida. Yo ya de pequeño fui de esos que, al día siguiente de la Primera Comunión, siguen yendo a misa. Pasaron los años, me eduqué con los Salesianos y tuve buenos amigos sacerdotes. Al final, el Diaconado Permanente es una vocación de servicio y vas viendo que llega el momento en que puedes dar más de ti y empiezas con esto. Es un camino de ilusión. En mi caso fue un poco las dos cosas: yo tenía la inquietud y también conocía a varios diáconos permanentes, al final, es algo que surge.

Adrián: Yo recibí la Primera Comunión con seis años en la parroquia de San Martín de Riaño y siempre he estado vinculado a la misma, hasta ahora que tengo 38 años. Allí fui creciendo espiritualmente gracias a todos los sacerdotes que fueron pasando. Le tengo un especial cariño a don Vicente, que fue con el que recibí el sacramento del Bautismo y la Primera Comunión y me acompañó en los primeros años de vida cristiana. Con los años me fui dando cuenta de que necesitaba ir a misa los domingos y participar de la vida de la parroquia. Cada edad va teniendo unos acontecimientos distintos y bueno, como dice nuestro fundador de La Salle, que es el lema de este año, «De compromiso en compromiso». Uno va discerniendo pero a la vez va adquiriendo unos compromisos que te hacen ir viendo los caminos de Dios.

¿Cómo definiríais lo que es un Diácono Permanente y qué es lo que hace?

Gabino: Diácono es una palabra cuyo significado es «el que sirve». Sirve a la Iglesia en sus necesidades y también, evidentemente bajo las órdenes del Arzobispo nosotros tendremos unas obligaciones más concretas, dependiendo también de las necesidades de las diócesis o donde quiera que se nos destine. Administramos algún sacramento, como por ejemplo el Bautismo; podemos bendecir el agua; presidir una ceremonia de boda. Eso sería por una parte, pero también podemos leer el Evangelio, la homilía en aquellos casos que sea necesario y, en general, estar al servicio de las necesidades que tenga la Iglesia.

Para esto habréis tenido que tener una buena formación.

Adrián: Sí, este año hemos terminado los estudios de Teología que hemos cursado durante tres años y también ha sido muy importante el tiempo de discernimiento. Junto con la formación académica, además este año, con D. José Julio a la cabeza, que es el Vicario de la zona centro, responsable del Diaconado Permanente, nos hizo muy partícipes de la vida de los ya ordenados Diáconos Permanentes. Durante todo este año hemos cada mes de un itinerario que tenían marcado, en el que había retiros, encuentros, formación por las diversas realidades de la diócesis asturiana etc. Se nos llama y se quiere que seamos partícipes de esta necesidad de la Iglesia asturiana. Ha sido un año intenso donde, además de culminar los estudios, hemos podido vivir esa realidad a la que estamos llamados. Y es que, como decía mi compañero Gabino, participamos de la vida sacramental de la Iglesia, pero también de esa vida más allá, fuera de ella, en la que también tenemos que dar testimonio y acompañar. Como nos recordaba don Jesús, nuestro Arzobispo, cuando nos recibió con nuestras esposas, tenemos que ser fermento en la masa en el día a día, cada uno en su vida ordinaria y cotidiana.

Acabas de mencionar a vuestras esposas, ahí está esa familia que también es partícipe de esa decisión pues les afecta de primera mano. ¿Cómo fue la reacción de vuestras mujeres, vuestros hijos, vuestro entorno cuando les planteasteis esta posibilidad?

Adrián: Su respuesta y apoyo es muy importante, sí. Esto es un ministerio de dos, aunque yo diría incluso que es de toda la familia. Cuando empecé este proceso, con los estudios y demás, mi hijo aún era un bebé y no podía hablar, nació justo en enero del 2023, y yo siempre he pensado que él, desde aquel momento, ya había entregado su tiempo a la Iglesia asturiana porque yo no pude estar en aquellos años tan importantes donde él necesitaba especial dedicación.

viernes, 22 de mayo de 2026

El Papa del Corpus y de las Cortes. Por Monseñor José Ignacio Munilla



La próxima visita del Papa León XIV a España, del 6 al 12 de junio, está siendo contemplada con esperanza por muchos fieles, pero también con cierta inquietud por quienes observan el clima de fuerte polarización que atraviesa nuestra sociedad. No son pocos los que temen que un acontecimiento de semejante relevancia espiritual pueda ser instrumentalizado políticamente, utilizado por unos y otros como arma arrojadiza en el permanente enfrentamiento ideológico que padecemos.

La preocupación ha crecido especialmente tras conocerse que el Santo Padre se dirigirá al conjunto de la clase política española en las Cortes Generales, en una sesión conjunta del Congreso y del Senado prevista para el lunes 8 de junio. Algunos se preguntan en privado si no será una iniciativa demasiado arriesgada. ¿No se estará metiendo el Papa en la «boca del lobo»? ¿No corre el riesgo de ser manipulado, tergiversado o utilizado como pretexto para nuevas confrontaciones?

La pregunta no es banal. El contexto internacional es extremadamente delicado. El mundo entero vive una creciente escalada de tensiones y conflictos. Las guerras abiertas, la carrera armamentística y la lógica de bloques amenazan con normalizar la violencia como método de resolución de conflictos. En ese escenario, el Papa León XIV no ha dudado en levantar su voz para denunciar la guerra como «injusta y cruel», incluso a costa de recibir críticas muy duras por parte de algunos líderes internacionales.

Sí, es más que previsible que las palabras del Papa en España sean interpretadas de forma parcial y diseccionada, buscando cada cual el fragmento que mejor se acomode a sus propios intereses. Ni que decir tiene, toda recepción fragmentaria del mensaje acaba derivando, inevitablemente, en manipulación. Pero, a estas alturas, ya deberíamos tener la suficiente madurez como para no dejarnos engañar por quienes se arriman al altar según su conveniencia. La Iglesia no puede renunciar a anunciar íntegramente el Evangelio por miedo a ser instrumentalizada; sería concederle al demonio una victoria demasiado fácil.

El Papa viene a España como sucesor de Pedro, como mensajero de Jesucristo y servidor del Evangelio. Su misión no consiste en alinearse con ningún bloque, sino en llamar a todos a la conversión. Este es precisamente el punto decisivo que con frecuencia olvidamos. La raíz profunda de tantas divisiones y confrontaciones en el panorama internacional y nacional no se encuentra únicamente en las estructuras políticas o en las diferencias ideológicas. La raíz última está en el corazón humano herido por el pecado. Lo más grave que ocurre en España --como en cualquier otro lugar del mundo-- es el alejamiento de Dios, porque del pecado nacen el egoísmo, la soberbia, el resentimiento y, finalmente, la violencia.

Por eso, el mensaje del Papa nunca puede reducirse a un simple llamamiento ético a la concordia civil. La paz auténtica comienza con la reconciliación del hombre con Dios. Sólo un corazón reconciliado puede convertirse en instrumento de fraternidad. Sólo desde la verdad, el perdón y la conversión es posible reconstruir vínculos rotos.

Aunque es previsible que muchos medios de comunicación pongan el foco en la presencia y en el discurso de León XIV ante las Cortes Generales, estoy convencido de que la imagen clave para comprender este viaje será aquella en la que contemplemos al Papa portando la custodia por las calles de Madrid, en la procesión del Corpus Christi. Será la ocasión de mostrar a todos los españoles la verdadera identidad del sucesor de Pedro: ser «cristóforo», portador de Cristo, y «teóforo», portador de Dios para el mundo.

El Papa no viene como un dirigente partidista ni como un líder ideológico, sino como el pastor universal de la Iglesia, llamado a confirmarnos en la fe. Ahora bien, que nadie confunda el carácter pastoral de este viaje con una visión desencarnada de la fe, como si la Iglesia debiese limitarse a rezar por todos, pero «sin estorbar»; es decir, sin ejercer la misión profética de iluminar los desafíos del momento presente. Lo cual, como hemos comprobado en los últimos meses, puede resultar incómodo para quienes persiguen otros fines y estrategias contrapuestas al bien común.

Ojalá sepamos acoger su visita con humildad y con apertura interior. Y ojalá este acontecimiento sea para España una ocasión providencial para crecer no sólo en convivencia social, sino también en comunión espiritual. Porque, en definitiva, la fraternidad entre los hombres sólo se sostiene de verdad cuando reconocemos juntos a Dios como Padre.

En estos momentos previos a la llegada del Santo Padre, quizá la mejor disposición espiritual que podemos adoptar sea la de la oración humilde y ferviente. Recemos para que la palabra del Papa encuentre corazones abiertos que sepan escuchar con sinceridad una llamada a la paz y al bien común; para que España avance en caminos de reconciliación verdadera; y, sobre todo, para que muchos hombres y mujeres redescubran la alegría de volver a Dios. El fruto más importante de esta visita no será el impacto mediático ni el eco político de sus discursos, sino las conversiones silenciosas que el Espíritu Santo quiera suscitar en las almas.

Gesto histórico del Papa antes de su viaje a España: firma la beatificación de 80 mártires del terror rojo

(Infovaticana) El Papa ha autorizado hoy el decreto que reconoce el martirio de Francisco González de Córdova y 79 compañeros —67 sacerdotes, 3 carmelitas, 3 seminaristas y 7 laicos— asesinados durante la persecución religiosa de los años treinta en el norte de España. El reconocimiento llega a pocas semanas de la visita pontificia y abre un escenario incómodo para La Moncloa, que mantiene en vigor la Ley de Memoria Democrática mientras Roma eleva a los altares a las víctimas del terror revolucionario en la retaguardia republicana.

En la audiencia de este viernes 22 de mayo con el cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, León XIV dio luz verde al decreto que reconoce el martirio de los Siervos de Dios Francisco González de Córdova y 79 compañeros,

víctimas de la persecución religiosa desatada en la zona republicana entre 1936 y 1937. La decisión, lejos de pasar inadvertida, llega precedida por una agenda diplomática que la dota de un relieve singular: el Pontífice ultima los preparativos de su primer viaje apostólico a España, en cuyo programa figura una audiencia con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El barco-prisión Alfonso Pérez y el mar como tumba

La documentación del proceso, instruida por la archidiócesis de Burgos y la diócesis de Santander, recoge con precisión forense las circunstancias de unas muertes que nada deben a la propaganda y todo a los testimonios contemporáneos. Algunos fueron arrojados al mar Cantábrico con las manos y los pies atados y una piedra al cuerpo. Otros desaparecieron en la bodega del barco-prisión Alfonso Pérez, transformado en cárcel flotante por las autoridades del Frente Popular en el puerto de Santander. Varios fueron ejecutados y posteriormente quemados. Los restantes perecieron en campos de concentración improvisados, hacinados, sin asistencia médica ni religiosa.

El grupo lo componen 67 sacerdotes diocesanos, 3 religiosos carmelitas descalzos, 3 seminaristas y 7 laicos. Hombres y mujeres a quienes se ofreció la apostasía como precio de la vida, y que la rechazaron.

El postulador de la causa entrega la figura del beato a cuya cabeza se titula el proceso: Francisco González de Córdova, párroco de Santa María del Puerto en Santoña. Cuarenta y ocho años. Conocida la orden de detención del clero, le rogaron que huyera. Se negó. La prohibición de celebrar la misa y administrar los sacramentos no le hizo desistir: continuó haciéndolo de forma clandestina hasta que fue apresado y confinado en la bodega del Alfonso Pérez.

Allí, entre el hedor, la oscuridad y el terror de los compañeros que sabían el destino que les aguardaba, organizó la vida espiritual del cautiverio: confesaba a quienes se acercaban, rezaba el rosario cada día, animaba a los desfallecidos. Cuando llegó la noche de las ejecuciones, hizo al pelotón una sola petición.

«Permítanme ser el último, para poder absolver y bendecir a mis compañeros».

Le fue concedido. Murió absolviendo. Es probablemente la escena sacerdotal más alta producida en la España del siglo XX, y la Iglesia universal acaba de reconocerla.

El contexto: una visita y una ley

La firma del decreto se produce en un momento políticamente delicado. León XIV tiene previsto visitar España en los próximos meses —el itinerario aún no ha sido oficializado por la Sala de Prensa de la Santa Sede, pero fuentes vaticanas confirman que la visita incluirá un encuentro con el presidente del Gobierno—. Sánchez recibirá al Pontífice mientras su Ejecutivo mantiene en vigor la Ley 20/2022 de Memoria Democrática, cuyo articulado, según han advertido reiteradamente la Conferencia Episcopal Española y diversos juristas, presenta tensiones con la simetría histórica que exigen tanto la verdad documental como el principio de no discriminación por motivos religiosos.

La elevación a los altares de 80 mártires asesinados en la retaguardia republicana —no por estar en un bando, sino por ser sacerdotes, religiosos o cristianos que se negaron a apostatar— recuerda, sin necesidad de subrayados, que la persecución religiosa de los años treinta fue un hecho histórico de primer orden, con más de 6.800 eclesiásticos asesinados sólo en territorio bajo control del Frente Popular. Roma no entra en el debate político español, pero al canonizar a sus víctimas lo configura.

Un gesto pontificio que se lee desde Madrid

Quien conozca la praxis del Dicasterio para las Causas de los Santos sabe que el calendario de promulgación de decretos no es nunca casual. Los expedientes pueden acelerarse o reposar durante años en función de criterios pastorales, geopolíticos y eclesiales que el Pontífice ponderada personalmente en la audiencia con el prefecto. Que León XIV haya firmado este decreto en este mayo, semanas antes de su viaje a España, admite una sola lectura razonable: el Papa quiere llegar a Madrid con los mártires por delante.

No es un gesto de confrontación; es un gesto de verdad. Y un gesto, sobre todo, de continuidad con sus predecesores —Juan Pablo II beatificó a 233 mártires españoles en 2001; Benedicto XVI a 498 en 2007; Francisco a 522 en distintas ceremonias—. La beatificación de los mártires de Santander se suma así a un proceso que ya supera los 2.100 beatos y santos reconocidos por la Iglesia entre las víctimas de la persecución religiosa española del siglo XX.

El encuentro entre el Pontífice y el presidente del Gobierno tendrá, por tanto, un telón de fondo difícil de ignorar: el de ochenta hombres de Santander que, antes de ser arrojados al Cantábrico, eligieron morir perdonando.

jueves, 21 de mayo de 2026

Necrológica

Falleció el sacerdote diocesano Rvdo. Sr. D. José Manuel García González 

Nació en Lada (Langreo), el 13 de noviembre de 1937.

Ingresó en el Seminario Menor de Covadonga a los 21 años. Concluidos los estudios de Filosofía y Teología fue ordenado como sacerdote el 15 de junio de 1968 por manos del entonces arzobispo de Oviedo Monseñor Vicente Enrique Tarancón. 

Sus destinos pastorales fueron: 

Coadjutor de Santa María Magdalena de Cangas de Narcea (1968-1971)

Misionero en la Misión diocesana de  Gitega - Burundi (1971-1976)

Estudios en el Instituto León XIII de Madrid (1976 - 1977)

Regente de San Esteban de Leces - Ribadesella (1977- 1980)

Encargado de Santa Marina de Berbes - Ribadesella (1977 - 1980)

Encargado de Santa María de Linares - Ribadesella (1978 - 1980)

Arcipreste de Colunga y Ribadesella (1978 - 1980)

Capellán de emigrantes en París (1980 - 1983)

Estudios en el Instituto Católico de París (1980 - 1983)

Encargado del Centro Pastoral de El Bibio - Gijón (1983 - 1984)

Párroco de San Francisco Javier de El Bibio - Gijón (1984 - 1991)

Arcipreste de Gijón - Centro (1988 - 1991)

Moderador del Equipo Sacerdotal de San Francisco Javier del Bíbio - Gijón (1991 - 1999) *En el año 1992 la Parroquia pasa a llamarse de la Asunción de Nuestra Señora, por decreto del Arzobispado de Oviedo. 

Misionero en el Vicariato de Aguarico - Ecuador (1999 - 2005)

Párroco del Beato Juan XXIII de Viesques - Gijón  (2005- 2006)

Misionero en el Vicariato de Aguarico - Ecuador (2006 - 2011)

Párroco de San Fabián y San Sebastián de Quintes y San Clemente de Quintueles (2011 - 2013)

Adscrito a San Nicolás de Bari del Coto - Gijón (2013 - 2019)

En sus dos años en las parroquias de Quintes y Quintueles se empezaron a vislumbrar los síntomas de la enfermedad que se empezaba a manifestar en pequeños despistes y olvidos. Se le retira de la responsabilidad de Párroco en 2013 quedándose en la parroquia de El Coto, donde colaboró en las medida de sus posibilidades y fuerzas. Agravada su enfermedad en el año 2019 pasó a la situación de jubilado fijando su domicilio en la Casa Sacerdotal de Oviedo. En estos años experimentó la configuración con la Cruz del Señor, especialmente con el rápido deterioro de su memoria. Falleció en este día en el Hospital Monte Naranco de Oviedo donde estaba ingresado. Tenía 89 años de edad y 57 de ministerio presbiteral. Lo encomendamos a la Asunción de Nuestra Señora.

D. E. P. 

Mañana viernes día 22 de mayo a las 10'00 horas se celebrará un primer funeral en la Casa Sacerdotal.  La capilla ardiente ha quedado instalada en la Capilla de Altares hasta las 15'00 horas de mañana viernes. A las 16'00 horas se celebrará en la iglesia parroquial de la Asunción de El Bibio (Gijón) el funeral por su eterno descanso, presidido por el Sr. Arzobispo.
  
"Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha" (Sal 19)

Encuentro de la Vicaría Oviedo - Centro

 

🔔Encuentro Vicaría Oviedo-Centro 🎯

🗓️ Sábado 23 de mayo 🕚 11:00h.

📍 Seminario de Oviedo ⛪

🫶🏻 Encuentro de los 5️⃣ Arciprestazgos:

* Arciprestazgo de Oviedo

* Arciprestazgo de Siero

* Arciprestazgo del Caudal

* Arciprestazgo del Fresno

* Arciprestazgo del Nalón

Para agentes de Pastoral de Unidades Pastorales y Parroquias

miércoles, 20 de mayo de 2026

Nueva Encíclica. Por Guillermo Juan Morado

(La Puerta de Damasco) Se ha anunciado que el papa León XIV publicará su primera encíclica el próximo 25 de mayo de 2026 con el título “Magnifica humanitas” - “Magnífica humanidad” -, dedicada a la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. El documento ha sido firmado el día 15 de mayo, en el 135 aniversario de la encíclica “Rerum novarum” del papa León XIII, que trataba sobre la situación de los obreros en la revolución industrial.

La elección, por parte de Robert Prevost, del nombre de “León” ha estado vinculado al hecho de que “hoy la Iglesia ofrece a todos su patrimonio de doctrina social para responder a otra revolución industrial y a los desarrollos de la inteligencia artificial, que comportan nuevos desafíos en la defensa de la dignidad humana, de la justicia y el trabajo”, según comentaba el recién elegido papa el pasado 10 de mayo de 2025.

Una “encíclica” es una “circular” que el papa envía, normalmente, a todos los obispos del mundo, y, a través de ellos, a todos los fieles, ejerciendo su oficio de enseñar; es decir, su magisterio ordinario y universal, que, en principio, no pretende definir ningún dogma ni tampoco, salvo que diga explícitamente lo contrario, proponer una enseñanza como definitiva en cuestiones de fe o de moral.

“Magnifica humanitas”. Las dos primeras palabras, en lengua latina, del documento constituyen el título del mismo. La humanidad es, en verdad, “magnífica”, espléndida, excelente, admirable. Pero es también una realidad ambivalente. La aceleración del desarrollo tecnológico y los avances de la ciencia confirman el asombro ante la grandeza de la humanidad, pero, a la vez, certifican el desconcierto que despierta la fragilidad de la misma; amenazada por casi todo: desde un pequeño virus que consigue paralizar al mundo hasta las guerras, que no dejan de marcar el ritmo de la historia. Lo humano ha de hacerse cargo de esa paradoja, de esa dialéctica, sin dejarse reducir a una irresponsable simplificación.

¿En qué consiste ser una persona humana? El Salterio, ese “microcosmos de la historia de Israel”, de cuya fecha de composición no tenemos datos exactos, ya que se ha extendido a lo largo de casi un milenio, se planteaba el mismo problema: “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano, para mirar por él?” (Salmo 8).

La respuesta a esta pregunta, los conceptos fundamentales de la antropología, del pensamiento sobre el hombre, se ponen en tela de juicio. ¿Cuál es la “identidad” de lo humano? “La reflexión sobre lo humano en diferentes áreas de la vida personal y social parece orientarse hacia un más allá de lo humano, planteando interrogantes sobre lo que es específico de la naturaleza humana”, podemos leer en un reciente documento de la Comisión Teológica Internacional.

Dos son los principales retos que desafían la definición de “ser humano”: el “transhumanismo” y el “posthumanismo”. El “transhumanismo”, en sus múltiples variantes, apuesta por emplear los recursos de la ciencia y de la tecnología para superar los límites físicos y biológicos de la condición humana, en particular el envejecimiento y la muerte, rediseñando al ser humano para hacerlo apto de ir más allá de sus actuales potencialidades. El “posthumanismo” cuestiona la existencia de una “forma humana” que merezca ser custodiada y enfatiza lo “híbrido” (“cyborg”), aboliendo la frontera entre lo humano y la máquina.

Quizá el documento de la Iglesia más importante dedicado al ser humano sea la constitución pastoral del Concilio Vaticano II “Gaudium et spes”. Es previsible que en ella se fundamente León XIV a la hora de esclarecer, en este momento de la historia, la identidad humana - individual y colectiva - a la luz de Cristo, ya que, como afirma el número 22 de esa constitución: “Cristo, el nuevo Adán, en la misma revelación del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación”.