miércoles, 28 de octubre de 2026

El Cardenal Cobo y Episcopado Español ante las bodas de oro de Rouco Varela: una oportunidad histórica para sanar la comunión.

La archidiócesis de Madrid se encamina hacia una fecha de alta trascendencia eclesial y humana: las bodas de oro episcopales del Cardenal Antonio María Rouco Varela. Más allá de la legítima efeméride litúrgica, esta conmemoración sitúa al actual arzobispo, el Cardenal José Cobo, ante una oportunidad histórica y pastoral de primer orden: la de clausurar definitivamente un ciclo de profunda división interna y sanar las heridas que el anterior pontificado dejó abiertas en el tejido diocesano.

Es un hecho incontestable que el clero madrileño, sus seminaristas, el laicado y numerosas congregaciones conservan un arraigado afecto y respeto por la figura del Cardenal Rouco, un hombre qué, con sus aciertos y sus firmes convicciones, sirvió a la Iglesia con toda su alma. Por ello, el contraste entre su legado y los años de Monseñor Carlos Osoro sigue siendo objeto de dolorosa memoria en los pasillos de la Archidiócesis. El pontificado del prelado cántabro comenzó con aquel lamento de que "los curas jóvenes de Madrid no me quieren", y concluyó en una suerte de profecía autocumplida, afirmando que el clero nunca le había profesado afecto, terminando sus días en Madrid en una dolorosa sensación de aislamiento y traición generalizada. Aunque hubo quien le recordó a Don Carlos Osoro que cuando él era arzobispo de Oviedo invitaba con frecuencia al Cardenal de Madrid, e incluso en una cena con sacerdotes Don Carlos afirmó ''yo soy obispo gracias a Don Antonio María''. Poco agradecido fue al final, pero ya saben lo que dicen de los de Santander, que tienen "una cara pa comprar, y otra pa vender''.

La gestión de aquellos años estuvo marcada, a ojos de gran parte de la diócesis, por una serie de agravios institucionales hacia el cardenal emérito Don Antonio. La memoria colectiva presbiteral recuerda el férreo silencio impuesto por Monseñor Osoro cuando el Consejo Episcopal y los obispos auxiliares solicitaron una nota aclaratoria para defender al Cardenal Rouco de la calumnia mediática sobre su vivienda —curiosamente, el domicilio posterior del propio Osoro que no desentonaría en absoluto con las exigencias de su rango—. A esto se sumaron decisiones de un marcado carácter simbólico: la supresión de la masiva Fiesta de las Familias en Colón, el traslado de la misa de la Almudena fuera de la Plaza Mayor, las directrices para evitar su presencia en las festividades del Seminario, o el desaire de obligarle a entrar por una puerta lateral de la Catedral el día de su 80 cumpleaños sin presencia del Cabildo; una restricción que muchos canónigos desobedecieron en masa para arropar al homenajeado. Queda para el recuerdo cuando Don Carlos Osoro quiso prohibir el canto del himno a la Almudena, e incluso pidió que se compusiera otro para postergar el conocido por considerarlo de un tiempo ya superado. 

En el plano administrativo y académico, la ruptura de comunión se evidenció en la hostilidad de una auditoría inicial concluida en 2015 por la Consultora PwC (2015) cuyas conclusiones positivas se intentaron silenciar, y en la negativa a publicar las obras completas de Rouco Varela, un honor que sí recibió Monseñor Suquía y arzobispos anteriores, y que el propio Osoro reclamó para sí al concluir su mandato. La herida historiográfica quedó rubricada cuando la Archidiócesis patrocinó una historia oficial de la Diócesis encomendada a Juan María Laboa, percibida por amplios sectores como un texto de encargo destinado a empañar el pontificado anterior en sintonía con las campañas de descrédito de ciertos medios digitales religiosos. Esa publicación es hoy un ejemplo claro de lo que nunca un historiador debe hacer: escribir un texto movido por cuestiones ideológicas, filias y fobias o motivaciones económicas. 

Hoy, la fisonomía de la Archidiócesis exige un liderazgo inteligente y magnánimo. El Cardenal José Cobo posee las cualidades y el conocimiento de su clero para entender que prolongar el distanciamiento con el sector conservador abocaría a la Diócesis al mismo callejón sin salida del pasado. Incluso la presencia en su entorno de colaboradores vinculados a esos medios digitales del pasado puede transformarse en la coyuntura perfecta para escenificar un definitivo entierro del hacha de guerra. Las Bodas de Oro episcopales ofrecen el escenario ideal para este reencuentro. Sería un gesto de enorme audacia pastoral que el Cardenal Cobo convocara a toda la Archidiócesis —laicos, religiosas, sacerdotes y obispos, piensen como piensen— mediante un mensaje público o un vídeo diocesano para la eucaristía del próximo sábado. El clero madrileño valorará sobremanera que su actual pastor demuestre la libertad evangélica de reconocer los errores del pasado con el emérito: el silencio ante los ataques injustificados por su nueva vivienda, el freno a la publicación de su magisterio, y el agravio de una publicación oficial de la Diócesis que criticaba al emérito y alababa al entonces arzobispo residencial, Monseñor Osoro. 

La reconciliación total pasa también por la restitución institucional. Madrid ganaría en madurez si esta efeméride fuera el punto de partida para la esperada publicación de las "Obras Completas" del Cardenal Rouco Varela (aún pendientes) desde sus años en Santiago -unicamente están publicados los textos de sus primeros años en Madrid; ''Cardenal Rouco: Cinco años de magisterio en la Iglesia de Madrid (1994-1999)'' en la Editorial EDIBESA por iniciativa de los Padre Dominicos José Antonio Martínez Puche y Braulio González Romero-, o para promover un reconocimiento público y permanente en la capital, ya sea una calle o título. Qué decir de una escultura en los jardines del Seminario de la calle San Buenaventura o una iniciativa que el propio presbiterio sufragaría con agrado. Así mismo, este reconocimiento de gratitud eclesial debería extenderse a sus diócesis de origen: Mondoñedo-Ferrol, celebrando una eucaristía en su catedral o en su Villalba natal, y Santiago de Compostela, invitándole a presidir -por ejemplo- la fiesta del Traslado de los restos del Apóstol en la misma Seo donde recibió la consagración episcopal. En este contexto, las presencias y ausencias del episcopado español este próximo sábado serán muy notables, ya que la Conferencia Episcopal Española se encuentra celebrando sus 60 años de historia, un acontecimiento del que el Cardenal Rouco es un testigo privilegiado. Sería un motivo de profunda alegría evangélica ver entre los concelebrantes a los arzobispos de Tarragona y Barcelona, al propio arzobispo emérito de Madrid, Carlos Osoro, o a los obispos de Málaga, Plasencia, San Sebastián, Mallorca, Gerona o Huesca. Una cita así se convertiría en una bellísima expresión de que la sinodalidad no se queda únicamente en el papel o en las palabras, sino que se traduce en el gesto real de saber reconocer y abrazar al que piensa diferente porque, por encima de todo, es mi hermano.

El próximo sábado, el Cardenal Cobo tiene en sus manos la oportunidad de que la verdad, la caridad y la justicia prevalezcan sobre las viejas dinámicas de exclusión. Su clero espera el gesto de un gran Arzobispo dispuesto a liderar a todos, sin excepciones. Y de restituir el honor a un buen pastor que ha llegado a ser calumniado por la misma Diócesis que pastoreó...

Condolencias con motivo del accidente ferroviario en Urda (Toledo)

(C. E. E.) Ante el grave accidente ferroviario sucedido en Urda (Toledo), en la mañana de este miércoles 28 de octubre, la Conferencia Episcopal Española (CEE) desea expresar sus condolencias y cercanía a las familias de las víctimas y reza por el eterno descanso de los fallecidos y por la recuperación de los heridos.

La CEE se une al dolor de las personas afectadas y pide oración en las celebraciones de la comunidad cristiana por todas las víctimas para que, bajo la intercesión de la Virgen María, Consuelo de los afligidos y Reina de la paz, el Señor les conceda el don de la Vida a las víctimas y esperanza a las familias y afectados.

También encomienda a todas las personas que trabajan en las labores de emergencia, a quienes atienden a los heridos y acompañan a las familias de las víctimas.

martes, 27 de octubre de 2026

De una rosa a un rosario: el sorprendente proceso que convierte sus pétalos en cuentas para rezar

(Rel.) Parecen de madera o piedra, pero están hechos con auténticos pétalos de rosa. Un sorprendente proceso artesanal los transforma en cuentas para rezar.

A simple vista parecen rosarios tradicionales, con sus cuentas de madera o piedra. Sin embargo, esconden un secreto sorprendente: están fabricados con auténticos pétalos de rosa.

Lo que comienza siendo una flor delicada y destinada a marchitarse termina convirtiéndose, gracias a un laborioso proceso artesanal, en un objeto de oración que puede acompañar durante años a quien lo utiliza.

Los pétalos se seleccionan, se secan, se trituran y se prensan hasta obtener una masa con la que se moldean, una a una, las cuentas del rosario. Algunas incluso conservan parte del perfume original de la flor.

Pero esta singular elaboración encierra también un hermoso significado espiritual. En la tradición católica, la rosa está íntimamente vinculada a la Virgen María, y el propio rosario simboliza una corona de rosas ofrecida a la Madre de Dios. En estos rosarios, esa imagen espiritual se convierte en una realidad material.

El sorprendente secreto de los rosarios hechos con pétalos de rosa

El rosario de pétalos de rosa es un objeto singular incluso dentro de la gran variedad de rosarios católicos. No está simplemente decorado con motivos florales ni contiene pétalos enteros encerrados en resina. Los pétalos constituyen la base del compuesto con el que se forman las cuentas.

Su elaboración transforma así un material frágil en un objeto destinado a pasar diariamente entre las manos. Y es precisamente esta transformación, más que su aspecto final, lo que lo hace especialmente interesante.

¿Son realmente pétalos de rosa?

La respuesta es sí, aunque conviene aclarar de qué manera se utilizan.

Los pétalos no se doblan ni se enrollan para obtener las cuentas. Un procedimiento de este tipo no permitiría conseguir piezas suficientemente uniformes y resistentes. En su lugar, se seleccionan, se secan y posteriormente se trituran hasta obtener una materia mucho más fina.

El proceso puede variar de un taller a otro. Por lo general, el polvo o la pasta obtenidos de los pétalos se mezclan, se prensan y se moldean. También pueden emplearse un fijador, para proporcionar estabilidad al compuesto, y una pequeña cantidad de aceite de rosa, destinada a reforzar su componente aromático.

La cuenta terminada ya no conserva la forma original de la flor. Sin embargo, mantiene su materia y, en algunos casos, parte de su fragancia.

El primer paso: seleccionar y secar

El trabajo comienza con la selección de los pétalos. No todos reaccionan de la misma manera durante el secado ni poseen la misma intensidad aromática. Además, deben prepararse antes de que la humedad natural provoque su rápido deterioro.

El secado es una fase decisiva. Si se realiza demasiado deprisa o en condiciones inadecuadas, los pétalos pueden perder algunas de las características necesarias para su posterior elaboración. Si, por el contrario, conservan demasiada humedad, el compuesto podría resultar inestable.

Una vez secos, los pétalos se trituran. A partir de ese momento, la rosa deja de ser visualmente reconocible: se convierte en un polvo o una masa vegetal que puede trabajarse, compactarse y dividirse.

Este es quizá el momento más sorprendente de todo el proceso. Una materia que solemos asociar con la ligereza de una flor se convierte en la base de pequeños elementos sólidos, similares entre sí, pero nunca completamente idénticos cuando se fabrican de manera artesanal.

Cómo nace cada cuenta

El compuesto obtenido se prensa varias veces hasta alcanzar la consistencia necesaria. Después se divide y se moldea en formas redondas u ovaladas, dependiendo del tipo de rosario que se quiera elaborar.

Cada cuenta debe tener unas dimensiones suficientemente regulares. No se trata solo de una decisión estética: durante la oración, los dedos deben poder reconocer y deslizar con facilidad las diferentes partes del rosario.

Tras el modelado, las cuentas necesitan consolidarse. Posteriormente se perforan y se montan sobre un hilo o una cadena, junto con los elementos metálicos, la medalla central y el crucifijo. En un rosario tradicional de cinco decenas, este trabajo debe repetirse hasta completar toda la sucesión de avemarías y padrenuestros.

El perfume forma parte del objeto, pero no es eterno

Una de las características más reconocibles de este rosario es su fragancia. No todos los ejemplares poseen la misma intensidad y su aroma no debe imaginarse como el de una rosa recién cortada. Normalmente es más discreto, ya que procede de un material que ha sido secado y trabajado.

En algunos casos se añade aceite de rosa durante la preparación del compuesto. Aun así, la fragancia puede atenuarse con el paso del tiempo. La frecuencia de uso, la exposición al aire y la manera de conservar el rosario influyen en su persistencia.

Esta característica natural lo diferencia de un objeto simplemente perfumado con esencias sintéticas. Su interés no depende de la promesa de un aroma permanente, sino de la relación entre la materia de origen y la forma que finalmente ha adquirido.

La elección de esta flor no es casual. En la tradición cristiana, la rosa está frecuentemente relacionada con la Virgen María. El propio nombre del rosario evoca simbólicamente una corona de rosas: cada oración puede imaginarse como una flor ofrecida a la Madre de Dios.

En el rosario de pétalos, esta relación no permanece únicamente en el terreno poético o iconográfico. La rosa entra materialmente en la composición de las cuentas. El símbolo y el objeto terminan así por coincidir: las 'rosas' espirituales de la oración se cuentan sobre unas piezas que proceden realmente de la flor.

Esto no atribuye al material propiedades religiosas especiales. Un rosario de pétalos no hace que la oración sea más eficaz ni es espiritualmente superior a uno de madera, vidrio o plástico. Como cualquier otro rosario, es ante todo un instrumento que ayuda a mantener el ritmo de las oraciones y a meditar los misterios de la vida de Cristo.

Su particularidad se encuentra en otro aspecto: en la capacidad del trabajo artesanal para hacer visible un símbolo a través de la materia.

Una flor transformada para ser utilizada

El objeto terminado conserva una contradicción fascinante. La rosa es uno de los símbolos más evidentes de una belleza destinada a desaparecer; el rosario, en cambio, es un objeto pensado para acompañar gestos repetidos a lo largo del tiempo.

Mediante el secado, la trituración y el prensado, el pétalo pierde completamente su forma. No se conserva como un recuerdo botánico, sino que se transforma en algo nuevo. La flor que habría terminado marchitándose se convierte en una cuenta destinada a ser tocada cientos de veces.

Este es, más que su color o su perfume, el aspecto más singular del rosario de pétalos de rosa: una materia efímera se vuelve duradera sin ocultar por completo su origen. Y continúa su historia no como un simple adorno, sino como un objeto de oración.

El Vaticano confirma el viaje de León XIV a Hispanoamérica tras su operación

(Infovaticana) La Santa Sede ha confirmado este lunes 26 de octubre que el papa León XIV realizará su viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre, después de que los últimos controles médicos hayan descartado contraindicaciones para el desplazamiento. La decisión llega dos semanas después de la intervención quirúrgica a la que fue sometido el Pontífice para extirparle un tumor pulmonar.

«Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida», ha expresado León XIV en un mensaje difundido junto al comunicado sobre su recuperación. El Papa espera que la visita sea una oportunidad para fortalecer la comunión entre las Iglesias locales y renovar el compromiso de anunciar el Evangelio.

La confirmación despeja las dudas sobre la realización del viaje, cuya celebración había quedado pendiente de la evolución médica del Pontífice. Como informó Infovaticana el pasado 20 de octubre, el cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, había asegurado que la Iglesia uruguaya continuaba con los preparativos, aunque todavía esperaba una confirmación definitiva de la Santa Sede.
Los médicos descartan contraindicaciones para viajar

El doctor Luigi Carbone, responsable de la atención sanitaria del Pontífice, ha confirmado que la recuperación posoperatoria de León XIV continúa avanzando favorablemente. Los últimos exámenes médicos, las pruebas diagnósticas y los análisis de laboratorio muestran un buen estado general y una evolución clínica positiva.

Según el comunicado, «no existen contraindicaciones» que impidan al Papa emprender su próximo viaje apostólico, previsto para dentro de once días.

La Santa Sede ha explicado que, desde su regreso al Vaticano, León XIV ha retomado progresivamente sus actividades, adaptando su agenda diaria a las recomendaciones de los médicos y reservando períodos de descanso para favorecer su recuperación.

El Pontífice ha mantenido compromisos y actividades públicas durante los últimos días, al tiempo que ha seguido las indicaciones del equipo sanitario.
La recuperación tras la operación pulmonar

León XIV fue intervenido el pasado 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma, donde los cirujanos le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho tras detectarse un tumor.

El pasado 21 de octubre, la Santa Sede confirmó que los análisis histológicos definitivos habían identificado un adenocarcinoma pulmonar localizado. La evaluación oncológica posterior concluyó que no era necesario administrar ningún tratamiento adicional.

La recuperación del Pontífice ha estado acompañada de ajustes en su agenda. El Vaticano había informado de que los médicos desaconsejaron su desplazamiento a Asís para el encuentro de oración por la paz previsto para este martes 27 de octubre.

La confirmación del viaje a Hispanoamérica supone un nuevo paso en la recuperación de su actividad habitual, aunque el comunicado insiste en que el Papa continuará siguiendo las recomendaciones médicas.

Uruguay, Argentina y Perú: once días de viaje apostólico

El itinerario, anunciado oficialmente el pasado mes de agosto, se mantiene conforme al programa publicado por la Santa Sede.

La primera etapa tendrá lugar en Uruguay, del 6 al 8 de noviembre, con visitas a Montevideo, Paysandú y Florida. Posteriormente, León XIV viajará a Argentina, del 8 al 11 de noviembre, donde tiene previstos encuentros en Buenos Aires, Córdoba y Luján.

La última etapa será Perú, del 11 al 17 de noviembre, con actividades en Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa.

El paso por Perú tendrá un significado particular para León XIV, que desarrolló allí una parte importante de su ministerio como misionero agustino y posteriormente como obispo de Chiclayo.

«Renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio con alegría»

En su mensaje, el Papa ha expresado su entusiasmo por regresar a Hispanoamérica, continente con el que mantiene una estrecha vinculación personal y pastoral.

«Me llena de alegría regresar al continente en el que he vivido tantos momentos de mi vida. Que este viaje sea una ocasión para abrir nuestros corazones los unos a los otros, fortalecer nuestra comunión como hermanos y hermanas, y renovar nuestro compromiso de anunciar el Evangelio con alegría», ha manifestado.

La Santa Sede ha señalado que el viaje permitirá reforzar los vínculos con las Iglesias locales, alentar a los fieles en su misión y llevar un mensaje de fe, esperanza y paz a los pueblos de los tres países.

León XIV ha expresado también su agradecimiento por las oraciones y muestras de afecto recibidas durante su recuperación, así como por la atención de los profesionales sanitarios que lo han acompañado desde la intervención.

lunes, 26 de octubre de 2026

Recordando a Don Basilio


En el día de ayer se cumplieron 17 años del fallecimiento del sacerdote Rvdo. Sr. D. Basilio Geijo Alonso, que fue Párroco de Santa María de Viella (1961 - 1991), Administrador Parroquial de Santa María de Viella (1991 - 1992) y Adscrito a Santa María de Viella (1992 - 1995). Desde 1995 y mientras la salud se lo permitió colaboró en la Parroquia de San Félix de Lugones. Falleció en su domicilio en Lugones el 25 de Octubre de 2009. Era natural de Cosera de Luna (Provincia de León y entonces Obispado de Oviedo) donde había nacido en 1926.

Su capilla ardiente se instaló en la iglesia parroquial de Lugones donde se celebró el día 26 de octubre el solemne funeral presidido por el Sr. Obispo Administrador Diocesano en sede vacante Monseñor Cecilio Raúl Berzosa Martínez. Sus restos restos mortales recibieron cristiana sepultura en el cementerio parroquial de Viella.

Las eucaristías en el día de ayer se aplicaron por su eterno descanso.

Oración
Escucha, Señor, con piedad las plegarias que te dirigimos por tu siervo Basilio, sacerdote, que en tu nombre desempeñó con fidelidad el ministerio; recíbelo en la asamblea jubilosa de los santos. Por nuestro Señor Jesucristo.

"Venite ad me". Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época. Por Guillermo Juan Morado



(La puerta de Damasco) El Dicasterio para la Doctrina de la Fe acaba de publicar, el 22 de octubre de 2026, el documento “Venite ad me. Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época”, firmado por el cardenal Víctor Manuel Fernández, Prefecto del Dicasterio, y por monseñor Armando Matteo, Secretario para la Sección Doctrinal, y aprobado por el Sumo Pontífice León XIV. Recordemos que la Instrucción “Donum veritatis. Sobre la vocación eclesial del teólogo”, de la Congregación para la Doctrina de la Fe dice que “los documentos de esta Congregación, aprobados expresamente por el Papa, participan del magisterio ordinario del sucesor de Pedro” (n. 18). Por más que no sea fácil precisar teológicamente el significado del verbo “participar” en este contexto.
Cuando se trata de comprender una enseñanza del magisterio de la Iglesia resulta útil preguntarse por la génesis del documento, por su intención precisa y por su autoridad vinculante.

Son preguntas que la introducción a “Venite ad me” ayuda a contestar. Sobre la génesis del texto nos dice: “Esta responsabilidad [la transmisión de la fe] de todo creyente en Cristo, luz verdadera del mundo, constituye un argumento de gran actualidad para la vida y la misión de la Iglesia. El Dicasterio había sido instado en varias ocasiones por el Papa Francisco a ofrecer una reflexión al respecto y había puesto en marcha el procedimiento habitual para llegar a las presentes Consideraciones. Los acontecimientos recientes, especialmente la llegada al solio pontificio del Papa León XIV, la celebración del Jubileo, así como la perspectiva del próximo Jubileo de la Redención de 2033, son como un estímulo adicional para proceder con mayor celeridad en la redacción del documento”.

La intención precisa de esta enseñanza también es señalada con claridad: “El objetivo específico del documento es, por eso, ofrecer tanto una reflexión específica como sugerir caminos concretos para el anuncio del kerygma en el cambio de época que estamos atravesando”.

La autoridad vinculante queda reflejada en estas palabras: “Una última puntualización se refiere al género del documento, que es el de las Consideraciones y no el de una Nota doctrinal. De hecho, su finalidad es principalmente la de estimular la reflexión eclesial y el compromiso pastoral en torno a la transmisión de la fe. Por ello, en el texto se examinan una pluralidad de puntos de vista, sin pretender, sin embargo, cerrar la cuestión, que permanece abierta a nuevos análisis y desarrollos. Esto significa que estas Consideraciones no se caracterizan, como otros textos del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, por la precisión del lenguaje y el carácter sistemático del tratamiento, sino que admiten un estilo más discursivo, como se aprecia sobre todo en la sección, ya citada, dedicada a los testimonios”.

O sea, es un texto, atendiendo a su autor, formalmente magisterial, ya que emana del Dicasterio para la Doctrina de la Fe con aprobación explícita del Papa, pero que no se presenta a sí mismo – me refiero al texto – como vinculante en sentido estricto, sino como un estímulo para la reflexión y el compromiso pastoral.

En la nota 3, dentro de la introducción, se nos ofrece un resumen de su recorrido temático: “Los capítulos I y II establecen sus fundamentos teológicos, partiendo del anuncio del amor del Padre manifestado en la persona y en las obras de Jesús de Nazaret, para llegar a sus principales contextos de transmisión en la Iglesia, es decir, la familia y la comunidad. El capítulo III se detiene en los retos del cambio de época, cuya característica principal es una dificultad sin precedentes para continuar con las formas tradicionales de transmisión de la fe, a lo que responde el capítulo IV señalando el corazón palpitante de dicha obra, es decir, el anuncio del kerygma. El capítulo V expone diversas reflexiones prácticas sobre la transmisión de la fe en la vida de las comunidades en sus variados aspectos, mientras que los capítulos VI y VII, respectivamente, profundizan en la relación entre fe y cultura e indican algunas atenciones pastorales específicas. Por último, el capítulo VIII recoge algunos testimonios concretos que muestran la transmisión de la fe en el contexto de la vida cotidiana de las personas”.

Iremos leyendo y comentando, en futuros posts, este recorrido.

domingo, 25 de octubre de 2026

''Este mandamiento es el principal''. Por Joaquín Manuel Serrano Vila


En este Domingo XXX del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos sitúa ante el núcleo incuestionable de nuestra fe. A menudo tendemos a complicar la religión con normas, ritos y disquisiciones teológicas. Sin embargo, las lecturas de hoy caen como un torrente de agua clara para recordarnos que toda la vida cristiana se sostiene y se resume en un solo principio unificador: el amor. Un amor que no es una abstracción sentimental, sino un compromiso vertical con Dios y horizontal con el prójimo. El Evangelio de hoy no nos permite andar con rodeos ni refugiarnos en espiritualismos abstractos. Desmantela nuestras excusas y nos pone frente al espejo de la verdad evangélica: el amor al Señor  y a los hermanos, son las dos caras de la misma moneda, inseparables, urgentes y absolutas.

El libro del Éxodo nos sitúa en el contexto de la Alianza. Dios acaba de liberar a Israel de la esclavitud de Egipto y, en el Sinaí, le entrega las pautas para construir una sociedad nueva, que no repita los abusos del imperio opresor. El fragmento de hoy pertenece al llamado "Código de la Alianza" y es de una actualidad sobrecogedora porque vincula directamente el culto a Dios con la justicia. La tríada de los desamparados (El emigrante, la viuda y el huérfano): En el antiguo Oriente Próximo, estas tres figuras representaban la máxima vulnerabilidad. No tenían tierras, carecían de un varón que los defendiera legalmente en los tribunales y no poseían herencia. Dependían enteramente de la buena voluntad de la comunidad. Dios toma partido de forma inmediata: se declara el tutor legal de los que no tienen derechos. El Señor introduce aquí la llamada teología de la memoria: "No maltratarás al emigrante... porque emigrantes fuisteis vosotros". Dios nos pide empatía histórica. Recordar de dónde venimos, nuestras propias crisis y heridas, es el antídoto contra la soberbia y la indiferencia. La usura y la dignidad del abrigo: El texto se adentra en la vida cotidiana y la economía. Prohíbe prestar dinero con usura a los miembros del pueblo y regula la prenda de garantía: si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol. El manto en esa época era la única ropa de abrigo para la noche. Quitarle el manto al pobre es quitarle su dignidad, exponerlo a la intemperie. Esta es la advertencia del Dios Compasivo. La lectura concluye con una de las frases más bellas y solemnes de la Escritura: "Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo". Dios no es neutral ante la injusticia. Dios escucha el clamor de los oprimidos. El pecado contra el prójimo y desvalido se convierte automáticamente en una ofensa directa contra Dios.

En la epístola, San Pablos continúa escribiendo a los Tesalonicenses, una de las comunidades más queridas por él. En este fragmento, el Apóstol describe los frutos tangibles que el amor y el Evangelio producen cuando se reciben con sinceridad. Nos muestra cómo la Palabra de Dios no es una teoría ideológica, sino una fuerza viva que transforma la realidad. Imitadores para ser modelos; es decir, Pablo destaca que los tesalonicenses se hicieron imitadores de los apóstoles y del Señor. Pero el texto añade un detalle crucial: "recibiendo la palabra en medio de una gran tribulación". La autenticidad de la fe no se prueba en los momentos de tranquilidad, sino en la fidelidad durante la tormenta. Su testimonio fue tan radical que se convirtieron en modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya: "De modo que no tenemos necesidad de hablar nada", dice Pablo. La vida de la comunidad hablaba más fuerte que las palabras. La verdadera evangelización ocurre por irradiación y contagio. Cuando una comunidad vive unida, atiende a los necesitados y se ama recíprocamente; su fe resuena en toda la sociedad sin necesidad de grandes campañas de propaganda. El texto señala, igualmente, que se convirtieron "dejando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero". La conversión cristiana exige siempre una ruptura. No se puede abrazar al Dios del amor sin renunciar a los ídolos del egoísmo, del consumo desmedido, del poder o de la autosuficiencia que deshumanizan nuestra existencia.

El Evangelio de Mateo nos sitúa en Jerusalén, en un ambiente de mucha tensión. Jesús está disputando con las autoridades religiosas. Tras haber dejado callados a los saduceos, los fariseos se reúnen para tenderle una nueva trampa legalista. Un doctor de la ley le pregunta: "Maestro, ¿Cuál es el mandamiento principal de la ley?". Para entender el alcance de la respuesta de Jesús, debemos recordar que en el judaísmo de la época se contabilizaban 613 mandamientos (365 prohibiciones y 248 prescripciones). Los rabinos discutían constantemente sobre cuáles eran "graves" (principales) y cuáles eran "leves" (secundarios). Era un laberinto legalista que a menudo asfixiaba la conciencia de la gente sencilla. El Primer Mandamiento (La verticalidad): Jesús responde citando la oración diaria del judío, el Shemá: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente". No pide un amor puramente intelectual o puramente emotivo. En la antropología bíblica, el corazón es la sede de las decisiones, el alma es el aliento vital y la mente es la capacidad de discernir. Dios no quiere las migajas de nuestra vida, ni un cumplimiento externo de preceptos dominicales; pide una adhesión existencial completa y apasionada. 

El Segundo Mandamiento (La horizontalidad): Si Jesús se hubiera quedado ahí, los fariseos habrían estado de acuerdo. Pero Jesús hace algo sorprendente, añade un segundo mandamiento que nadie le había preguntado, tomándolo de Levítico 19, 18: "El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo". La palabra clave es "semejante" (homoia, en griego). Significa que tiene el mismo peso, el mismo rango, la misma urgencia. Jesús une de forma indisoluble lo que el ser humano tiende constantemente a separar. He aquí el lazo indisoluble. Jesús establece que el amor al prójimo es el criterio de verificación del amor a Dios. No podemos usar a Dios como un escudo para desentendernos de los dramas humanos. Un amor a Dios que ignora al hermano es una falsedad mística, una religión alienante. Y un amor al prójimo que se reduce a mera filantropía social, desvinculado de la fuente del Amor que es Dios, corre el riesgo de secarse o de instrumentalizarse. Jesús nos resume: "estos dos mandamientos sostienen toda la Ley y los Profetas". El Señor simplifica el laberinto de las 613 normas. Toda la Biblia, la Teología, la Liturgia, el Derecho Canónico y las estructuras de la Iglesia no son más que comentarios, aplicaciones o andamios para ayudarnos a vivir estos dos mandamientos. Si hay amor, la ley se cumple plenamente; si falta el amor, la observancia más estricta de las normas se convierte en una cáscara vacía...