La Congregación de Hermanas del Ángel de la Guarda, de Derecho Pontificio, fue fundada en 1839, en Quillán, departamento de l´Aude (Francia), por el Sacerdote Luís Antonio Ormières y la Madre San Pascual.
El P. Ormières siente la necesidad de atender a los niños y jóvenes que debido a los efectos de la revolución francesa, sobre todo en las zonas rurales, estaban faltos de cultura, de formación y carentes de instrucción religiosa. Tal es su celo apostólico que acude a algunas Congregaciones de Bretaña solicitando el envío de religiosas, para ayudarle en tan noble tarea.
Después de muchos diálogos y no pocas dificultades, las Hermanas de la Instrucción Cristiana, cuya casa madre está en Saint Gidas de Bois, aceptan enviar a la Madre San Pascual y otra dos religiosas para empezar la “pequeña obra de los Pirineos” como gustaban llamarla.
Y así, el día 3 de diciembre de 1839, empieza en Quillan una escuelita que en pocos años se irá extendiendo por el sur de Francia. De modo que aquello que empezó como una pequeña semilla, derivó en una Congregación que tomó el nombre de HERMANAS DEL ÁNGEL DE LA GUARDA.
RASGOS QUE NOS DEFINEN COMO CONGREGACIÓN
La Madre San Pascual y el Padre Luis Ormières, como Abraham supieron escuchar la voz de Dios que les dice “Sal de tu tierra y vete a la tierra que yo te mostraré … “ Y así en fidelidad a la vocación recibida, transmiten a las hermanas el carisma que perdura a lo largo de tantas generaciones “ Formar verdaderos discípulos de Jesús” Este es nuestro fin principal.
El nombre de Hermanas del Ángel de la Guarda, con el que somos reconocidas como familia religiosa, es símbolo y programa de nuestro modo de ser y ha de reflejarse en las tareas apostólicas. Como los Ángeles, a los que la escritura muestra con una misión de salvación, nosotras hemos de estar prontas para cumplir la voluntad de Dios, siempre en actitud de servicio, disponibles para el anuncio del Reino.
La sencillez evangélica es nuestro carácter distintivo. En el espíritu de la Congregación sencillez significa buscar sólo a Dios y su Reino, fe humilde y confiada en el Señor, hacerse pequeña con los pequeños; transparencia, humildad y rectitud de corazón.
La experiencia de Dios es fundamental en nuestra vida consagrada. Necesitamos impregnar nuestro apostolado con una permanente actitud de fe, que todo lo refiere al Señor y confía en su fidelidad. Tratamos de reflejar en nuestra vida la disponibilidad, el celo, la fidelidad, el abandono en la Providencia, la mansedumbre y la abnegación; virtudes especialmente recomendadas por nuestros Fundadores.
NUESTRA MISIÓN
FORMAR VERDADEROS DISCÍPULOS DE CRISTO ES NUESTRO FIN, NUESTRO FIN PRINCIPAL, esta frase carismática repetida por nuestros Fundadores es el objetivo y la meta de toda nuestra acción apostólica. Nuestro nombre HERMANAS DEL ÁNGEL DE LA GUARDA, ha conformado desde los orígenes nuestro modo de ser y hacer, pues en el nombre está contenido el estilo y el modo de llevar a cabo de nuestra misión.
El carisma que nos ha sido transmitido “hacer verdaderos discípulos de Cristo”, interpretado a la luz de los signos de los tiempos, se cumple en todas las generaciones de Hermanas del Ángel de la Guarda, a través de la educación, las misiones y el cuidado de los enfermos, con preferencia en aquellos sectores de la sociedad que tengan mayor necesidad. Art. 67 de Const. El nombre de Hermanas del Ángel de la Guarda, es símbolo y programa de nuestro modo de ser y ha de reflejarse en las tareas apostólicas. Como los Ángeles, a los que la Escritura muestra con una misión de salvación, nosotras hemos de estar prontas para cumplir la voluntad de Dios, en actitud de servicio, disponibles para el anuncio del Reino. Los Ángeles, mensajeros de buenas noticias, agentes humanizadores de la historia, guían, defienden y protegen al hombre. Las Hermanas, desde la fundación del Instituto, ven en ellos el ejemplar de su labor apostólica. Art. 70 de ConstEn la misión que realizamos las hermanas junto con los laicos, tratamos de ser ángeles humanizadores de la historia, que guían, cuidan y acompañan a los seres humanos, a la vez que anuncian y denuncian aquello que impide la paz, la justicia y el respeto.
Fundador: Beato Luis Ormières
Nació en Francia, Quillán, departamento de l´Aude, el 14 de julio 1809, en plena época de la post-revolución francesa.
Estudia en el seminario de Carcassonne y pronto sus superiores descubren en él una decidida vocación pedagógica por lo que le nombran profesor del Seminario Mayor. El 21 de diciembre de 1833 recibe la ordenación sacerdotal a la edad de 24 años.
Luís Ormières no es un erudito, ni un teórico, es un sacerdote sencillo que conoce su tiempo e interpreta la realidad a la luz del evangelio. Es un hombre de acción y de fidelidad que se deja afectar por una llamada o inspiración del cielo. Se muestra flexible a la voluntad de Dios sobre él. Sienta la llamada de atender a la educación de los niños que están faltos de cultura y formación cristiana, de ahí todo su empeño en hacerse ayudar por religiosas que junto con él se entreguen generosamente a esta causa. Define su perfil una gran vocación de educador de la niñez y juventud, especialmente los niños y jóvenes del campo. Sabía que la educación se apoyaba en la igual dignidad de las personas y en el reconocimiento del don particular que a cada individuo Dios le concede.
Como educador muestra esmerada atención a la formación de los niños y jóvenes más desfavorecidos, pues estaba persuadido de que donde están los pobres allí tiene que estar la Iglesia.
Por su talante evangélico se inclina siempre en atender las urgencias y necesidades de los más pobres. Para él, el servicio a los demás estaba por encima de cualquier otro interés y también del riesgo de su misma vida como lo demostró en su entrega a los afectados por las epidemias en Camus (1838 y 1845). Vivió su propia vocación como un acto de obediencia al Señor. El Dios de su vida le dotó de sabiduría para situarse en una sociedad e Iglesia atravesada de fracturas. Lo hizo desde un gran espíritu de libertad.
Creía en el destino personal de cada individuo y en el don propio de cada persona.
Su pasión fue: Formar verdaderos discípulos de Jesús
Vive su vocación como un acto de obediencia al Dios de su vida
Como educador destaca por la esmerada atención a los más necesitados
Le caracteriza la sencillez y el servicio
Su fe en el hombre le hace reconocer que cada persona tiene su propio don
Su fe en Dios le lleva a una confianza plena en la Divina Providencia
Fundadora: Madre San Pascual
Juliana Mª Lavrilioux nace en Josselin, Francia el 4 de enero de 1809. Desde muy joven siente inclinación a la vida religiosa y después de una etapa de noviciado hace sus Primeros Votos en las Hermanas de la Instrucción Cristiana en Saint Gildas de Bois, donde anteriormente había entrado una hermana suya. En este momento toma el nombre de Hermana San Pascual, como será llamada en lo sucesivo. Destaca por su clara inteligencia, prudencia y rectitud, por lo cual pronto le confían cargos de responsabilidad en la Congregación.
Feliz estaba en su Congregación, cuando le proponen ir al Sur de Francia, a Quillán, con el fin de atender a los niños pobres, para dar respuesta a la insistente petición que el P. Ormières hace a los Superiores de Saint Gildas. Ella, que amaba profundamente su Congregación, ante esta petición no duda en dar una respuesta generosa para responder a tan urgente necesidad. Mujer valiente y arriesgada, que no duda en acudir allí donde es enviada por la obediencia.
Ya en Quillán, pequeño pueblo cerca de los Pirineos, inicia con otras dos religiosas venidas con ella de Saint Gildas, una escuelita para niños, que junto con el Padre Luis Ormières, ponen todos sus desvelos en esta pequeña obra.
Su capacidad para discernir la voluntad de Dios, su espíritu de oración y su amor a los niños más necesitados, hacen de ella un referente y modelo a seguir en esta andadura de una nueva comunidad. Debido a las dificultades que se presentan para seguir enseñando, se hace necesario dejar de pertenecer a su Congregación de Saint Gildas y así, de manera casi insospechada en un primer momento, se convierte en Fundadora de una nueva Congregación cuyo nombre será – Hermanas del Ángel de la Guarda-.
Para ella, la oración es el lugar en el que se produce el encuentro con Dios y donde se descubre lo que Él quiere de cada persona, por lo que insiste en la necesidad de rezar con confianza. Siempre tuvo una gran predilección por los pobres, estas eran sus palabras “los pobres son los que atraen las bendiciones de Dios”. Deseaba para las hermanas que fueran fuertes en la fe, de ahí su insistencia en fomentar la unión entre ellas como la fuente de gozo que fortalece la fraternidad. Todas sus intervenciones estaban marcadas por el deseo de que las hermanas procedan con paz, con caridad y con rectitud de intención.
Su lema confiar plenamente en la Divina Providencia
Su carácter distintivo la sencillez evangélica
Sus preferencias los más necesitados
Su vocación buscar siempre y en todo la voluntad de Dios
Su perfil de educadora que los niños se sientan amados
En Asturias
Las Hermanas del Santo Ángel llegaron a la diócesis de Oviedo en 1884. Actualmente en Asturias cuentan con cuatro comunidades: en el barrio de Cimadevilla de Gijón, en el barrio de la Tenderina (Oviedo), en el barrio de Otero - San Lázaro (Oviedo) y esta de Lugones.
CANTOS CONGREGACIONALES
El mensaje de los Fundadores
Antífona 1ª Hacer el bien... y dejar que digan
2ª Nosotros somos la sombra que pasa
3ª Formar verdaderos discípulos de Jesucristo
es nuestro fin principal, nuestro único fin
4ª A ti Señor, corresponde la grandeza, el poder y la victoria
5ª Haces resplandecer tus maravillas en la hondura de nuestra nada
6ª Cada uno ha recibido de Dios un don propio, por el cual se
manifiesta el Espíritu Santo para el bien de la comunidad
*Sencillez
Tú eres la mano abierta en su palma, tu eres la transparencia en la mirada.
Eres la palabra de un sólo sentido y eres también la simplicidad del alma
1ª Dios hizo al hombre sencillo y luego él, con sus muchas razones,
se fue complicando
2ª Sed humildes y sencillos como las flores del campo,
sed humildes y sencillos como los pájaros
3ª Sencillez es transparencia, sencillez es amor,
sencillez es confianza, la sencillez es un don...
4ª Mujer sencillas quisiera ser,
profeta humilde, hermana fiel
-Cual caña que no quiebra,
un corazón sin doblez,
apasionado y alegre,
refleja su sencillez
-Con lirio y pajarillo,
se anuncia la Providencia,
los niños y sencillos,
nos hacen tomar conciencia
-Los pobres en el camino,
cuando vayamos descalzos,
compartiendo el pan y el vino,
Dirán que somos hermanos
*Antífonas del Ángel
1ª Que los Ángeles suban nuestras plegarias, Señor
2ª Ángel del Señor, a proteger a otros... enséñanos
3ª En presencia de los Ángeles te alabamos oh Señor
4ª Ángel compañero, ven a nuestro lado; Ángel compañero, llévanos de tu mano
5ª Ángel de la Guarda, acompáñame. A reconocer a mis hermanos, enséñame
6ª El Ángel del Señor junto a sus fieles acampa,
los libra y los protege, y de ellos nunca se aparta
Himno del Beato Luis Ormières.
Como tú queremos ser
signo y presencia de Dios
sus testigos en la tierra
siendo fieles a su don
Como tú queremos ser
valedor de los más pobres
y ser ángeles visibles
que en nuestras vidas se logre
Buscador sólo de Dios
y fiado en su Providencia,
pequeño con los pequeños
de vida sencilla y plena.
Un legado hoy nos dejas:
piedras vivas construir,
hacer verdaderos discípulos,
sólo al Maestro seguir.
Luis Ormières eres bendito
y de la Iglesia fiel hijo,
sacerdote y profeta,
Gloria a Dios por los siglos.
Como tú queremos ser…
Reina de Ángeles
Reina de Ángeles
Madre de amor,
recíbenos amante
en tu corazón.
LOS COROS ANGÉLICOS
CANTAN A PORFÍA
AVE, MARÍA, AVE, MARÍA (bis)
Nombre dulcísimo,
nombre de amor
Tú eres el júbilo
del pecador.
LOS COROS ANGÉLICOS…
CANTAN A PORFÍA
AVE, MARÍA, AVE, MARÍA (bis)
Himno a los Fundadores de las Hermanas del Santo Ángel.
Beato Luis Ormieres y Madre San Pascual
Texto: Felisa Manrique S.A.C. Música: Luis Elizalde C.M.F.
Mensajeros en la historia/ descubridores del Reino
divina fuerza que actúa/ donde alguien está sufriendo
Ellos lo dejaron todo/ para marcar un sendero
de sencillez y ternura/ en favor de los pequeños
La respuesta a la llamada/ se convirtió en realidad
el don que ellos recibieron/ fructificó en los demás
los enfermos, los ancianos/ los buscadores de Dios
todos los desposeídos/ fueron objeto de amor
Y como humildes discípulos, maestros en la misión
trabajaron con audacia/ haciendo un mundo mejor
Ángeles para los niños/ Ángeles de comprensión
Ángeles en buenas obras/ Ángeles de corazón
Abandono confiado/ a la voluntad de Dios
sencillos siempre en su porte/ profetas en la expresión
Nos legaron un camino/ en una opción radical
de seguimiento a Jesús/ y de amor a los demás
Sencillez es el gran signo/ evangélico y profundo
que hoy vivimos sus hermanas/ extendidas por el mundo
Gracias te damos, Señor/ por las vidas que nos dieron
por la senda que marcaron/ que cobija a los pequeños
ASÍ FUERON, ASÍ, ASÍ FUERON
Y ASÍ NOS LO TRANSMITIERON
LUIS ORMIERES Y SAN PASCUAL
PROFETAS EN TODO TIEMPO
Himno al Ángel de la Guarda
Ángel Santo de la Guarda,
compañero de mi vida,
tu que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día,
aunque espíritu invisible,
se que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones,
y guías todos mis pasos.
me enseñas a sonreír,
y a hablar con mi Padre Dios,
a querer y a perdonar,
y a vivir con ilusión.
Ángel de Dios que yo escuche,
Tú mensaje y que lo siga,
con sencillez y entusiasmo,
siguiendo tu voz amiga,
testigo de lo invisible,
Presencia del Cielo amiga,
Gracias por cuidar de mí,
gracias por tu compañía,
como Luis Antonio Ormieres,
y la Madre San Pascual,
queremos nosotros ser,
Ángeles de Paz, Paz
Ser el Nombre
Tenemos que ser el nombre (3 veces)
Tenemos que ser ángel,
y a Dios anunciarlo
Siempre disponibles a la voluntad de Dios,
Guiando a los hombres,
Hacia el camino del amor,
buscando horizontes,
donde el mundo sea mejor
Himno a los Fundadores
En el amanecer glorioso de vuestra entrega
en el aurea radiante de vuestro don
soñasteis para Dios un ejercito fiel
que su Gloria y Honor defendiera
Ángeles blancos
llevando la cruz por espada
y ardiente el corazón
con la llama encendida
del soplo de Dios
van tendiendo sus alas
inflamando toda la tierra
en ese gran amor
Dejad que una canción de gloria
hoy entonemos
somos de aquel anhelo
la realidad
Amados fundadores
Bien supisteis trazar con vuestras vidas
un bello ideal
A ti Madre San Pascual
Un ángel más en la vida,
la fiel compañera de lucha y amor,
una mujer como tantas,
sencilla y humilde, curtida en dolor;
en tu silencio se siente,
que Dios se hizo casa,
con fuego de hogar,
y con los brazos dispuestos,
a Él te abrazabas, y a su voluntad
Eres ángel de la guarda, Madre San Pascual,
eres ángel de la guarda, sencillez y paz
Buenas noticias llevabas,
te hiciste evangelio, reflejo de luz,
y entre las olas del viento,
sembrando esperanzas volaba Jesús,
en tu ternura se expresa,
la fuerza sensible del Reino de Dios,
y con el pobre caminas,
haciendo la historia de liberación
En tu rosario florecen,
misterios de Gloria, recuerdos de un Sí,
y con la Reina del Cielo,
los Ángeles cantan la meta sin fin.
Hoy la familia angelina,
también acompaña, quiere iluminar,
guía, anima y anuncia,
los nuevos caminos de fraternidad
Divina Providencia
Oh Divina Providencia
mi suerte te pertenece
adoro sin resistencia,
tus designios sobre mí
Tú me encontrarás sumisa,
a lo que te agradará,
esta será mi divisa:
''Hágase tu voluntad''
Oh el más tierno de los padres,
me abandono en tus brazos,
sola no puedo hacer nada,
tu gracia dará ese paso
Quiero el ''fiat'' en mis labios,
lo quiero con alegría,
en el gozo y en la pena,
lo quiero vivir al día
Mi gusto poco importa,
es el tuyo el que yo quiero,
no quiero viva o muerta,
sino darte a Ti contento
Brazos del Divino Padre,
sed vosotros mi ascensor,
lleva hacia la luz,
a tu pobre hija Señor
El Ángel ha acampado
Texto: Rufino Orández Música: Luis Elizalde
El Ángel ha acampado en blanca nube,
la gloria ya es presencia sobre el pueblo,
con frente ungida y llenos corazones,
al Dios de maravillas adoremos
Oh Dios de encarnación, Oh grande y santo,
Oh Padre de Jesús, que es Ángel nuestro,
y Luz y Gozo y Fuerza de los Ángeles,
y cielo tuyo, Padre, nuestro cielo
Envíanos cual Ángel del anuncio,
Gabriel junto a María en rostro bello,
cual Ángel de servicio Rafael,
piadosa medicina en ojo enfermo,
Cual Ángel matutino de la tumba,
que dijo paz y vida y Evangelio,
en pecho de mujer, sagrario vivo,
donado fue a la Iglesia su secreto
Batiendo están las alas del Espíritu,
y hay algo que amanece al aire fresco,
¿En donde los videntes, los que escucha,
que quieran ser el Ángel mensajero?
¡Gloriosa Trinidad, Apocalipsis,
glorioso Dios amor de trono eterno,
por Cristo el enviado, por sus labios,
a ti la aclamación, feliz misterio.
Día y noche van tús Ángeles
Día y noche van tús Ángeles Señor conmigo,
día y noche, pienso que Tú estas en mí
1. Si anochece en el camino,
van tus ángeles, Señor, conmigo.
Si en la noche pierdo el rumbo,
pienso que tú estás en mi.
2. Si camino entre los hombres,
van tus ángeles, Señor, conmigo.
Al servirles cada día,
pienso que tú estás en mi.
3. Si me encuentro triste y solo,
van tus ángeles, Señor, conmigo.
En las luchas de la vida,
pienso que tú estás en mi.
Hoy Señor te damos gracias
Hoy Señor te damos gracias,
por la vida y la congregación,
hoy Señor queremos cantar,
las grandezas de tu amor
Ángel mío
Ángel mío. celeste compañero
guardián de mi pureza y de mi fe
Ven conmigo sendero tras sendero
por las sendas del mundo guíame
Y tráeme, los mensajes de Aquel
que yo más quiero, mi fiel compañero
guardián de mi pureza y de mi fe
Ángel de mi guarda
Ángel de mi guarda, mi dulce compañía,
no me desampares, ni de noche ni de día,
no me dejes sola que me perdería
Ángel puro, Ángel de amor, protector mío y guía,
llévame en tu compañía hasta el trono del Señor
Salmo 33
El ángel del Señor librará a los que temen a Dios
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca,
mi alma se gloría en el Señor,
que los humildes lo escuchen y se alegren
Contempladlo y quedareis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará,
si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha
y lo salva de sus angustias
El Ángel del Señor acampa,
en torno a sus fieles y los protege,
Gustad y ved que bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a Él
Salmo 90
El Señor ha mandado a sus Ángeles,
que te guarden en todos tus caminos
Ángel de Dios
Ángel de dios mi luz, mi guía
mi compañero celestial
custodio y fiel del alma mía
defiéndeme de todo mal.
Ven junto a mí, ven cuando oro,
que en mi oración haya fervor,
hazme amar al Dios que adoro,
Ángel de amor
Ven junto a mí, dame esperanza,
haz que sea fuerte en el dolor,
sentirte a ti, que confianza,
Ángel de Dios
Ven junto a mí en la agonía,
entonces sí, dame valor,
invoque yo: Jesús, María,
Ángel de Dios
Señora de los Ángeles
Hoy quiero cantarte, Señora de los ángeles
Reina soberana, Madre celestial
Yo soy una alondra que ha puesto en ti su nido
Viendo tu hermosura te reza su cantar
Luz de la mañana, María, templo y cuna
Mar de toda gracia, fuego, nieve y flor
Puerta siempre abierta, rosa sin espinas
Yo te doy mi vida, soy tu trovador
Salve, surco abierto donde Dios se siembra
Te eligió por madre Cristo el Redentor
Salve, esclava y reina, Virgen nazarena
Casa, pan y abrazo para el pecador
Luz de la mañana, María, templo y cuna
Mar de toda gracia, fuego, nieve y flor
Puerta siempre abierta, rosa sin espinas
Yo te doy mi vida, soy tu trovador
Luz de la mañana, María, templo y cuna
Mar de toda gracia, fuego, nieve y flor
Puerta siempre abierta, rosa sin espinas
Yo te doy mi vida, soy tu trovador
Salmo 137
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti.
Me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
El Himno de los Ángeles (Navidad)
El himno de los ángeles cantemos
en torno de la cuna,
con voces nuevas, puros corazones
y el alma en gracia henchida de aleluyas.
A Dios la santidad y la belleza,
la Gloria en las alturas;
y al hombre de esta tierra, la amistad,
la fuerte paz, el beso y la ternura.
La Gloria ha aparecido, la que era
secreta en fuente pura,
y está resplandeciendo en un Infante,
está en la humana faz de creatura.
La Gloria excelsa tiene ya palabras
y cuerpo y contextura,
y hay voces que pueden ya cantarla
y amores de morir en su dulzura.
Aquella gloria de antes ignorada
los ángeles anuncian,
y saben que de Gloria son vestidos
tomando el Verbo humana vestidura.
¡Oh Cristo de la Gloria y santidad,
tu rostro es la hermosura,
en ti refleja el Padre la deidad
y goza de su Gloria, Gloria tuya! Amén.
Canto al Ángel pidiendo el cuidado de la Parroquia
(Adaptación del Himno del Colegio Santo Ángel de Oviedo del Año 2000)
Bajo las alas del Ángel Custodio
nuestra Parroquia quiere ser luz
quiere anunciar el mensaje de Cristo,
¡quiere vivir, quiere vivir,
la amistad y el amor!
Dios nos lo pide, ¡que dulce honor!
extender por el mundo
La llama de su amor,
y como el Ángel inspira a las almas,
los sentimientos de amor y virtud,
así también nos envía la Parroquia
a construir un mundo mejor
¡a construir un mundo mejor!
Siempre adelante con ilusión,
que el Ángel de la Guarda
es nuestro protector
siempre adelante sin desmayar
que el Ángel de la Guarda,
dirige nuestro afán
Datos históricos de la fundación de nuestra Congregación:
*4 de Enero de 1809 – Nacimiento de Mª Josefina Juliana Lavrilloux , en Josselín ( Morbihan). Es bautizada el día 5 de Enero.
*14 de Julio de 1809 – Nacimiento y bautismo de Luis Antonio Rosa Ormiêres, en Quillán ( Aude).
*19 agosto de 1826 – Primera Profesión de la Hna. San Pascual en Beignon, cuna de la Congregación de las Hermanas de la Instrucción Cristiana.
*21 de Diciembre 1833 – Ordenación sacerdotal de Luis Ormiêres.
*1 de Agosto de 1839 – Convenio entre los Superiores Generales de la Congregación de las Hermanas de la Instrucción Cristiana, establecida en Saint-Gildas-des-Bois ( Loire Inférieure) y el Sr. Ormiêres, Sacerdote de la Diócesis de Carcassonne.
*3 de Diciembre de 1839 – Fundación del Instituto en Quillán. Fundadores: P. Luis Ormiêres y M. San Pascual Lavrilloux.
*8 de Diciembre de 1839 – Recepción-inauguración solemne de la Comunidad en la Iglesia Parroquial de Quillán.
*31 de Agosto de 1843 – Real Orden que reconoce existencia legal de la Comunidad Cristiana de Hnas. de la Instrucción Cristiana establecida en Quillán.
*15 de Noviembre de 1850 – Traslado a Villasavary. Llaman a la casa Sta. María de los Ángeles. Regresan definitivamente en la primera quincena de diciembre de 1851.
*11 de Diciembre de 1852 – Autorización del Instituto, por Decreto Imperial de Napoleón III, como Congregación independiente y dirigida por una Superiora General bajo la denominación de Congregación de las Hermanas del Ángel de la Guarda.
*28 de septiembre de 1853 – Elección unánime de la Madre San Pascual como 1ª Superiora General del Instituto.
*17 de Febrero de 1858 – Instalación de la Comunidad en La Molle-Montauban ( Tarn et Garonne).
*21 de Febrero de 1859 – Decreto de Napoleón III que autoriza el traslado de la Casa Madre de Quillán a Montauban.
*4 de Diciembre de 1861 – Acta de aprobación del proyecto de fundación en Guayaquil, República del Ecuador.
*27 de Septiembre de 1863 – Aprobación de la fundación en Lyon, con destino al Dahomey.
*12 de Febrero de 1864 – España. 1ª comunidad en Puerto Real ( Cádiz).
*6 de Junio de 1867 – Erección canónica en Congregación religiosa de la Comunidad del Ángel de la Guarda por Mons. Juan M.ª Doney, Obispo de Montauban.
*16 de Julio de 1867 – Audiencia pontificia al P. Ormiêres. Bendición de S. Pío IX al Instituto.
*2 de Octubre de 1875 – Muerte de nuestra Fundadora, Madre San Pascual Lavrilloux, en la Molle-Montauban. Fiesta de los Santos Ángeles de la Guarda.
*10 de Septiembre de 1876 – Elección de la 2ª Superiora General, Chére Mére Sta. Chantal, natural de Quibarjou, Quillán.
*8 de Septiembre de 1878 – Elección de la 3ª Superiora Gral., Chére Mére Ste Charité, natural de Chalonne-sur-Loire ( Maine el Loire) Reelección en 1887.
*1882 – Publicación de Constituciones propias de la Congregación Cfr. Capítulo VII,1.
*16 de Enero de 1890 – Muerte de nuestro Fundador, Padre Luis Ormiêres, en Gijón ( Asturias).
*10 de Mayo de 1895 – Breve laudatorio, S. S. León XIII, en audiencia de 29 de Abril, alaba y recomienda el fin que se propone la Congregación de las Hermanas del Ángel de la Guarda.
*15 de Septiembre de 1896 – Elección de la 4ª Superiora General, Chére Mére Marie Thérése, natural de Campagne-Quillán.
*22 de Octubre de 1896 – Inhumación de los restos del P. Luís Ormiêres, trasladados desde el cementerio de Gijón al de la casa Madre en la Molle-Montauban.
*6 de Septiembre de 1900 – Elección de la 5ª Superiora General, Chére Mére Mª de la Asunción, natural de Becherel ( Ile et Vilaine) Reelección 30 de agosto de 1909.
*27 de agosto de 1902 – Decreto de aprobación del Instituto, por S. S. León XIII.
*19 de Agosto de 1913 – Elección de la 6ª Superiora General, Chére Mére Marie Noel Saint Pascal Courtade, natural de París, sobrina del P. fundador.
*12 de Agosto de 1922 – Elección de la 7ª Superiora General, Chére Mére Marie Damián, natural de Mas-Grenier ( Tarn et Garonne). Es la última Superiora General que conoce personalmente al P. Ormiêres. Yo no concoció a la Madre San Pascual.
*18 de Diciembre de 1934 – Primera aprobación de las Constituciones, por S. S. Pío XI.
*11 de Mayo de 1942 – Aprobación definitiva de las constituciones por S. S. Pío XII. Fiesta de San Pascual.
*25 de Marzo de 1954 – Apertura del Proceso de Beatificación del Padre Luis Ormiêres, en Oviedo ( Asturias ).
*8 y 13 de Septiembre de 1954 – Traslado de los restos de nuestros Fundadores del cementerio de la Molle a la Capilla de la Casa Madre.
*10 de Septiembre de 1955 – Clausura del Proceso Informativo par la Causa de Beatificación del Siervo de Dios, P. Luis Ormiêres, en Oviedo (España).
*12 de Julio de 1973 – Roma. Decretum “ Super Scripis” del P. Luís Antonio Rosa Ormiêres, Sacerdote, Fundador de la Congregación de las Hnas. Del Ángel de la Guarda.
LITURGIA PROPIA
Misal y Liturgia de las Horas
Hermanas del Santo Ángel de la Guarda
1.Misal
16 de Enero
Beato Luis Antonio Ormiéres
Presbítero y Fundador
Antífona de Entrada Cf.Sal.90, 11-12
El Señor ha dado órdenes a sus ángeles para que te guarden en tus caminos. Te llevarán en su palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra.
Se dice: Gloria
Oración colecta
Oh Dios, que para educar a la juventud cristiana has enriquecido al Beato Luis Antonio, presbítero, con gran sencillez y rectitud de corazón, concédenos que, siguiendo sus huellas, contribuyamos siempre a la formación de nuevos discípulos de Cristo. Él, que vive y reina contigo.
Oración sobre las ofrendas
Acepta, Señor, los dones de tu pueblo santo en la fiesta del Beato Luis Antonio, y concédenos, por la participación de este misterio, dar testimonio de tu amor y servir a nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Antífona de Comunión Cf. Mc 16,15;Mt 28,20
Id al mundo entero y proclamad el Evangelio; yo estoy con vosotros todos los días, dice el Señor
Oración después de la Comunión
Los dones santos que hemos recibido de ti, Señor, nos llenen de vida, para que, al alegrarnos en la fiesta del Beato Luis Antonio, progresemos también con el ejemplo de su celo apostólico. Por Jesucristo, nuestro Señor.
2.Leccionario
Del común de pastores o bien del común de Santos y Santas (para educadores).
Primera Lectura
A donde yo te envíe, irás
Lectura del libro de Jeremías 1,4-9:
Recibid esta palabra del Señor: ´´Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te nombré profeta de los gentiles’’. Yo repuse: ‘’¡Ay, Señor mío! mira que no sé hablar, que soy un muchacho’’. El Señor me contestó: ‘’No digas: ‘soy un muchacho’, que a donde yo te envíe irás, y lo que yo te mande lo dirás. No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte’’ Oráculo del Señor.El Señor extendió la mano y me tocó la boca; y me dijo: ‘’Mira, yo pongo mis palabras en tu boca’’.
Palabra de Dios
Salmo responsorial. Sal 95,1-2ª.2b3.7-8ª(B-3)
R/ Contad las maravillas del Señor a todas las naciones
Cantad al Señor un cántico nuevo,
Cantad al Señor, toda la tierra;
Cantad al Señor, bendecid su nombre B/
Proclamad día tras día su victoria,
Contad a los pueblos su gloria,
Sus maravillas a todas las naciones B/
Familias de los pueblos, aclamad al Señor
Aclamad la gloria y el poder del Señor,
Aclamad la gloria del nombre de Señor B/
Decid a los pueblos: ‘’El Señor es Rey,
Él afianzó el orbe, y no se moverá;
Él gobierna a los pueblos rectamente B/
Aclamación al Evangelio Mt 28, 19ª.20b
Id y haced discípulos de todos los pueblos _dice el Señor_; yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.
Evangelio
Id y haced discípulos de todos los pueblos
+Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado:
Al verlo ellos se postraron, pero algunos vacilaban .
Acercándose a ellos, Jesús les dijo:
‘’Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.
Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles que guarden todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’’
Palabra del Señor
3.Liturgia de la horas
16 de enero
Beato Luis Antonio Ormiéres
Presbítero y fundador
Nació en Quillán, diócesis de Carcassone (Francia), el 14 de julio de 1809. Ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 1833, dedicó toda su vida y ministerio sacerdotal a la formación humana y cristiana de niños y jóvenes. En 1839 fundó el Instituto de Hermanas del Ángel de la Guarda. Murió en Gijón (España) el 16 de enero de 1890.
Del común de Santos varones: para los educadores o de pastores: para un presbítero
Oficio de Lecturas
Segunda lectura
De los escritos del Beato Luis Antonio Ormiéres, presbítero y fundador
Espíritu de la casa: Documentos fundacionales, Madrid 1984,PP. 76.80.88.90
Formar verdaderos discípulos de Jesucristo
Formar verdaderos discípulos de Jesucristo es nuestro fin principal, nuestro único fin. El Evangelio, los Libros Santos: nuestra Regla y guía. La empresa es grande; porque no es un templo lo que vamos a preparar al Señor; vamos a formar hijos de Dios. ¿Qué soy yo y que son mis hermanos?. A ti, Señor, corresponde la grandeza, el poder y la victoria. Nosotros somos la sombra que pasa; pero no ignoro, Dios mío, que Tú sondeas los corazones y amas la sencillez; por eso te he ofrecido todo con alegría en la sencillez de mi corazón. Haces resplandecer tus maravillas en la profundidad de nuestra nada.
Al Apóstol le agrada repetir muchas veces esa noble prerrogativa: Pablo, prisionero de Cristo. Locos por su amor, hemos llegado a ser como la basura del mundo, como el deshecho de todos. Se nos persigue y lo sufrimos. Si morimos con Jesús viviremos con Él. Si sufrimos con Él, reinaremos también con Él. Vayamos nosotros también y muramos con Él. Una gran gloria nos está preparada en el cielo. ¿No mirará como hecho a Él mismo lo que hagamos por los niños? Los que hayan enseñado a muchos el camino de la justicia, brillaran como estrellas por toda la eternidad.
Pero no nos lancemos temerariamente a esta carrera. La enseñanza es un verdadero apostolado, un segundo sacerdocio. Nadie se atribuya a si mismo este honor. Es preciso ser llamado por Dios. Si somos llamados, tengamos valor; nuestra fe nos salvará. Vayamos nosotros mismos a la escuela de nuestro Divino Maestro. ¿A quién iremos, Señor?, sólo tú, tienes palabras de vida eterna. El que te sigue no anda en tinieblas , y tendrá la luz de la vida. Amas demasiado a los niños para abandonar a sí mismos aquellos que envías en medio de estas inocentes criaturas para instruirlas. Nos hemos reunido en tu nombre. Tu estrás en medio de nosotros, nos inspirarás, hablarás por nuestra boca. Habla, Señor, que tu siervo te escucha.
Si un vaso de agua fría dado en nombre de nuestro Señor Jesucristo no quedará sin recompensa , cual no será la recompensa de los fieles servidores que hayan cortado y distribuido el pan de vida a los niños, los amigos privilegiados del Corazón de Jesús.
Trabajar en el edificio de la sociedad en este mundo y de la sociedad en el cielo. Dios ha creado las piedras que deben componer el admirable edificio de la sociedad, y ha dejado en cierto modo a los hombres el cuidado de pulir y colocar estas piedras en el sitio que Él les ha destinado. Cada individuo tiene su lugar señalado por la Sabiduría de Dios en este edificio. Le ha dado a cada uno la fuerza, los talentos, la luz, las gracias necesarias para ocupar debidamente este lugar. Un edificio, ¿no se derrumbaría rápidamente, si las piedras más blandas se colocaran en los cimientos, mientras que las más pesadas estuvieran en lo más alto del edificio? ¿No se calificaría de locura, si un arquitecto, poniendo en los cimientos el mármol más bello, las esculturas más hermosas, pretendiese coronar un hermoso pórtico con piedras brutas que no encajan? ¡Que ineptitud! Que trabajo tan inútil y penoso para un obrero que, sin preocuparse de conocer la naturaleza de las piedras que deben componer el edificio, dejase en bruto los mármoles más bellos y las piedras más finas, para tallar atrevidamente una piedra blanda y pulir los cuerpos más ásperos y menos brillantes.
Responsorio 1Pe 2,5; 1Tes 2,8
R/ Vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción de una casa espiritual para un sacerdocio santo. *a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios.
V/ Os queríamos tanto que deseábamos no sólo entregaros el Evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias personas, * a fin de ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios.
Himno. Te Deum
La oración como en laudes
Laudes
Himno
Como tú queremos ser signo y presencia de Dios.
Sus testigos en la tierra siendo fieles a su don.
Como tú queremos ser valedor de los más pobres
y ser ángeles visibles, que en nuestras vidas se logre.
Buscador sólo de Dios y fiado en su Providencia,
pequeño con los pequeños de vida sencilla y plena.
Un legado hoy nos dejas: piedras vivas construir,
hacer verdaderos discípulos, sólo al Maestro seguir.
Luis Ormières eres bendito y de la Iglesia fiel hijo,
sacerdote y profeta, Gloria a Dios por los siglos.
Como tú queremos ser...
Ant. 1 Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Salmo 62,2-9
El alma sedienta de Dios
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Ant. 1 Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Ant. 2 Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre.
Cántico 15, 2,1-10
Alegría de los humildes en Dios
Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
No hay santo como el Señor,
no hay roca como nuestro Dios.
No multipliquéis discursos altivos,
no echéis por la boca arrogancias,
porque el Señor es un Dios que sabe;
él es quien pesa las acciones.
Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos se marchita.
El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.
Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria;
pues del Señor son los pilares de la tierra,
y sobre ellos afianzó el orbe.
Él guarda los pasos de sus amigos,
mientras los malvados perecen en las tinieblas,
porque el hombre no triunfa por su fuerza.
El Señor desbarata a sus contrarios,
el Altísimo truena desde el cielo,
el Señor juzga hasta el confín de la tierra.
él da fuerza a su Rey,
exalta el poder de su Ungido.
Ant. 2 Alumbre así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre.
Ant. 3 La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo
Salmo 95
El Señor, rey y juez del mundo
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Ant. 3 La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones;
porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo;
honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.»
Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque,
delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad.
Ant. 3 La Palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo
Lectura Breve Flp 3,7-8
Todo lo que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo.
Responsorio Breve Escritos Beato Luis Antonio
R/ Tú sondeas los corazones y amas la sencillez *Por eso te he ofrecido todo con alegría en la sencillez de mi corazón.
V/ A ti Señor, corresponde la grandeza, el poder y la victoria. *Por eso te he ofrecido todo con alegría en la sencillez de mi corazón.
Benedictus, ant. Irás delante del Señor a preparar sus caminos
PRECES
Llenos de alegría, acudamos al Padre en la fiesta del Beato Luis Antonio y digámosle:
Bendito seas por siempre, Señor
Padre, que en el Beato Luis Antonio quisiste hacer trasparente tu misericordia y tu amor,
- da a tu Iglesia muchos sacerdotes santos que sigan transmitiendo a todas las personas tu amor misericordioso.
Creador del Universo, que nos llamas a transformarnos en tu Hijo –derrama en nosotros tu Espíritu que nos enseñe a orar y a descubrirte siempre presente en el mundo.
Dios bondadoso, que enviaste a tu Hijo para redimirnos y revelarnos tu amor de Padre – te pedimos por nuestra familia Ángel de la Guarda para que sigamos los pasos del Beato Luis Antonio, poniendo el propio don al servicio de la comunidad.
Tú, que con el sacrificio de tu Hijo en la Cruz reconciliaste a la humanidad caída, -haz que seamos ángeles visibles en el mundo que habitamos , cuidando, acompañando y aliviando el sufrimiento de nuestros hermanos.
Padre clemente que en María, la Madre de tu Hijo, nos diste a todos una Madre, -haz que vivamos disponibles como ella a tu voluntad.
Como Jesús, nuestro Hermano, confiadamente nos dirigimos al Padre, diciendo: Padre nuestro..
Oración
Oh Dios, que para educar a la juventud cristiana has enriquecido al Beato Luis Antonio, presbítero, con gran sencillez y rectitud de corazón, concédenos que, siguiendo sus huellas, contribuyamos siempre a la formación de nuevos discípulos de Cristo. Él, que vive y reina contigo.
Vísperas
Himno, como en Laudes
Ant. 1 Soy ministro del Evangelio por el don de la gracia de Dios
Salmo 14
¿Quién es justo ante el Señor?
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda
y habitar en tu monte santo?
El que procede honradamente
y práctica la justicia,
el que tiene intenciones leales
y no calumnia con su lengua,
el que no hace mal a su prójimo
ni difama al vecino,
el que considera despreciable al impío
y honra a los que temen al Señor,
el que no retracta lo que juró
aún en daño propio,
el que no presta dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará.
Ant. 1 Soy ministro del Evangelio por el don de la gracia de Dios
Ant. 2 Este es el criado fiel y solicito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre
Salmo 111
Felicidad del justo
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.
En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.
El malvado, al verlo, se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse.
La ambición del malvado fracasará.
Ant. 2 Este es el criado fiel y solicito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre
Ant. 3 Mis ovejas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor
Cántico Ap 15,3-4
Himno de adoración
Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor, y glorificará tu nombre? porque tú solo eres santo, porque vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Ant. 3 Mis ovejas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor
Lectura Breve Rom 8,28-30
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que Él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó los justificó, a los que justificó, los glorificó.
Responsorio Breve Escritos Beato Luis Antonio
R/ Tú sondeas los corazones y amas la sencillez *Por eso te he ofrecido todo con alegría en la sencillez de mi corazón.
R/ A Ti, Señor, corresponde la grandeza, el poder y la victoria. *Por eso te he ofrecido todo con alegría en la sencillez de mi corazón.
Magníficat, ant. Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús que tomó la condición de esclavo.
PRECES
Llenos de alegría, acudamos al Padre en la fiesta del Beato Luis Antonio, y digámosle:
Bendito, seas por siempre, Señor
Padre, que en el Beato Luis Antonio quisiste hacer trasparente tu misericordia y tu amor,
- da a tu Iglesia muchos sacerdotes santos que sigan transmitiendo a todas las personas tu amor misericordioso.
Creador del Universo, que nos llamas a transformarnos en tu Hijo –derrama en nosotros tu Espíritu que nos enseñe a orar y a descubrirte siempre presente en el mundo.
Dios bondadoso, que enviaste a tu Hijo para redimirnos y revelarnos tu amor de Padre – te pedimos por nuestra familia Ángel de la Guarda para que sigamos los pasos del Beato Luis Antonio, poniendo el propio don al servicio de la comunidad.
Tú, que con el sacrificio de tu Hijo en la Cruz reconciliaste a la humanidad caída, -haz que seamos ángeles visibles en el mundo que habitamos , cuidando, acompañando y aliviando el sufrimiento de nuestros hermanos.
Padre clemente que en María, la Madre de tu Hijo, nos diste a todos una Madre, -haz que vivamos disponibles como ella a tu voluntad.
Como Jesús, nuestro Hermano, confiadamente nos dirigimos al Padre, diciendo: Padre nuestro..
Oración
Oh Dios, que para educar a la juventud cristiana has enriquecido al Beato Luis Antonio, presbítero, con gran sencillez y rectitud de corazón, concédenos que, siguiendo sus huellas, contribuyamos siempre a la formación de nuevos discípulos de Cristo. Él, que vive y reina contigo.
PUBLICACIONES
PARA CONOCER MÁS A LOS FUNDADORES
Biografía
Nadie podía imaginar el 14 de julio de 1809, cuando nacía en Quillan Luis, que sería el Fundador de una Congregación extendida por cuatro continentes y que, doscientos ocho años más tarde, sería reconocido como Beato por la Iglesia Católica. "Haces maravillas en la profundidad de nuestra nada" diría él mismo, años más tarde, citando el salmo 107, cuando todavía estaba empezando a poner en marcha su sueño. Un sueño que no era suyo solo sino también de Dios, aunque diferente...
Ormières, a lo largo de su vida, escuchó a Dios y se dejó llevar por Él hacia senderos nuevos que no podía, ni siquiera, imaginar en un principio. Por eso pudo decir, junto a Madre San Pascual: "¿No será que Dios, en su sabiduría, ha querido manifestar así que el Instituto del Ángel de la Guarda es su Obra propia?"
Estatua del P. Ormiéres en el Colegio de Gijón
Orígenes
Quillan es una pequeña localidad del sur de Francia, perteneciente a la diócesis de Carcassonne. Tenía en el año 1800 unos 1.600 habitantes aproximadamente, una población que hoy podemos considerar pequeña pero que no lo era tanto en aquellos primeros años del siglo XIX. Su pequeña iglesia fue construida en el s XVII sobre otra que data del siglo X. Su emble-mático campanario tiene elementos del siglo XIV y formaba parte del recinto medieval que protegía la ciudad, del que hoy apenas se conservan restos. En ella fue bautizado Luis y recibió el nombre de Luis Antonio Rosa (por su pequeña hermana Louise que tenía 3 años, por su padre Antoine y por su madrina de bautismo, Mlle. Rose Majorel-Duilhac) pero él firmaba, sencillamente, "Luis Ormières".
Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Quillán
Sus padres
Antoine Ormières nació en 1773 y era natural de Bouisse, en el término de Carcassonne. Su padre, el abuelo de Luis, era el cirujano de la comarca. Con 19 años ingresó como fusilero en el primer batallón de l'Aude, sirvió "con honor y fidelidad" e "hizo las diez campañas de la Revolución" -decía su licencia- cuando, al cabo de 10 años, tuvo que dejar el ejército por debilidad en su vista. Y se fue a vivir a Quillan, donde ejercía el oficio de barbero y peluquero al nacer Luis y donde, años más tarde, tuvo un sencillo comercio.
Jeanne Sacaze nació en Limoux en 1776. Dice su nieta Cécile (futura Soeur Marie Noël) que fue "educada en Limoux, con las religiosas dominicas, fue favorecida con una instrucción religiosa poco común, que aumentó después por la lectura. Cuando tenía algún tiempo libre, lo pasaba leyendo".
Antoine y Jeanne se casaron en Limoux, en noviembre de 1805. En Limoux vivieron unos dos años, hasta que se fueron a Quillan porque esta ciudad era más próspera y les ofrecía mejores condiciones de vida. Allí vivieron un tiempo de alquiler en casa de las hermanas Majorel-Duilhac.
Este dato es significativo, por la estrecha relación de amistad que mantuvieron las familias y porque Jean Cauneille, hijastro de Henriette, la mayor de las hermanas, ayudó a Luis a entrar en el Seminario, descubriendo sus cualidades y, quizás, su vocación. El Abate Cauneille -así se llamaba a los sacerdotes- fue profesor y superior del Seminario menor de Carcassonne, después se hizo jesuita y fue destinado a Lyon. Henriette se casó con un médico viudo, el Sr. Cauneille, con el que tuvo dos hijos, que serían también sacerdotes: el primero, Benjamín, muy amigo de Luis, fue cura de Bressac y terminó sus días siendo misionero en la India; el segundo, Eugenio, también fue a las misiones en oriente y después volvió a Quillan, donde fue hasta su muerte, capellán de las Hermanas.
Vidriera de la Capilla de Quillán
Su modo de ser
Según el testimonio de sus familiares y allegados, Luis heredó de su padre "un natural franco y leal, una gran inteligencia" y el ser "muy ingenioso y jovial, encontrando siempre palabras y bromas que hacían reír a todos". Y de su madre "una fe profunda", así como una sólida formación religiosa y el gusto por la lectura. Como Luis, ella estaba "llena de solicitud por los suyos" y cuidaba y aconsejaba sabiamente a sus hijos. Su hermano François diría de él, muchos años después, que no se hacía nada en la familia sin consultar con su consejo, por su prudencia y sabiduría espiritual.
Luis solía ir a comer los domingos a su casa, recién ordenado sacerdote, en los primeros tiempos de la fundación en Quillan, y conversaba profundamente con su madre, de la que recibía sabios consejos. Todos comentaban cuánto la respetaba y confiaba en ella. De su madre, seguramente, aprendió también el valor de la humildad y la sencillez ante Dios, así como la confianza en su misericordia. Cuenta su sobrina Cecile que, en los momentos de la Fundación de la Congregación, su madre le dijo: "Examina bien tus intenciones. Que no sea el orgullo o la presunción lo que te lleva a fundar... Sé siempre humilde ante Dios, a fin de que te bendiga y bendiga también las obras que deseas emprender para Su gloria". Sus padres, pues, tuvieron la suerte de conocer los comienzos de la Congregación en 1839, ya que Antoine murió en 1849 y Jeanne en 1858.
Vista del río Aude que atraviesa Quillán
Hermanos de Luis
Luis tuvo dos hermanos y dos hermanas. Louise era tres años mayor que él; le siguieron François, Françoise y Henri, que fue también sacerdote.
Su hermana Louise se casó en 1830 con el Sr. François Isidore Courtade. El padre de François era negociante de modas y tenía un importante comercio en Quillan; en 1834 marchó a París y, después de establecerse allí, se llevó a su familia, vendiendo incluso su casa de Quillan, donde había ganado una sólida fortuna. Así que el nuevo y joven matrimonio se instaló también en París, con la consiguiente pena de la familia Ormières.
Louise tenía entonces cinco hijos: Jeanne, Antoine, Theérèse, Alexandre y François. Y tuvo después tres más: Joseph, una niña que murió y Cécile. François, Alexandre y Joseph se ordenaron sacerdotes, Thérèse fue Hija de la Caridad y Cécile Hermana del Ángel de la Guarda, con el nombre de Marie Nöel (llegó a ser Superiora General y destacó por su inteligencia, su entrega y su humildad). Joseph llegó a formar parte de los Padres del Ángel de la Guarda -una de las ramas masculinas del proyecto de Ormières que, como veremos después, no salió adelante- pero murió a los seis meses de llegar a La Molle, la Casa Madre.
De los hijos de François se sabe que Frédéric se casó en Quillan y siguió con el comercio de su padre, Jean Marie fue franciscano y murió en Loreto (Sevilla) y Léopold sirvió como zuavo pontificio y, más tarde, volvió a Quillan donde se casó y vivió hasta su muerte, en 1877.
Su hermana Françoise quiso ser Hermana del Ángel de la Guarda pero, en 1854, murió su cuñada, esposa de François, en una epidemia de cólera -dejó 5 hijos, la más pequeña con dieciocho meses- y se dedicó al cuidado de esta familia.
La trayectoria de la familia Ormières pone de manifiesto sus valores espirituales: su espíritu de fe, la valoración de la vocación sacerdotal y religiosa, la libertad de corazón, la generosidad en el servicio de los demás... en definitiva, su vivencia cristiana en la que, desde pequeño, creció Luis.
Catedral de San Miguel de Carcassonne
VOCACIÓN SACERDOTAL Y EDUCADORA
Su madre decía de él que era "estudioso y aplicado, pero también travieso"; es una de las pocas referencias directas que tenemos de su infancia. Con ocho años fue enviado a estudiar al colegio de Limoux, a veintiocho km de Quillan, donde vivían sus abuelos maternos, y allí hizo su primera comunión. En 1822, con catorce años, fue admitido en el Seminario menor de Carcassonne, gracias al abate Jean Cauneille.
No sabemos cómo sintió esta vocación pero sí que era muy religioso. Esto no pasó desapercibido al abate Cauneille -profesor del Seminario menor de Carcassonne- que, estando de vacaciones en casa de sus padres, quedó admirado de su carácter y su inteligencia. Quizás supo, por su hermano pequeño que, como hemos dicho, se llamaba Benjamín y era muy amigo de Luis, las inquietudes del joven. El abate Cauneille propuso al Sr. Ormières que su hijo entrase como alumno en el Seminario menor, pero este le hizo observar que sus medios no le permitían ese gasto. Tanto apreciaba Cauneille los valores del joven que llegaron al acuerdo de ayudar a Luis con una beca y que este, cuando terminase sus estudios, fuera por un tiempo profesor en el Seminario menor. ¿Fue esta circunstancia providencial para el desarrollo de su vocación educadora?
Luis terminó su periodo en el Seminario menor con excelentes notas y, ya clara su vocación, pasó al Seminario mayor -dirigido por los padres Lazaristas- a estudiar Teología, mientras comenzaba a dar clases a los seminaristas menores en enero de 1833. Tenía 22 años. Ese mismo año, el 1 de junio, se ordenó como diácono.
"Desde entonces, comenzó su labor de educador", decía su sobrina Cécile. "Quedó tan penetrado de la importancia de la misión que le había sido confiada, que se entregó a ella con tal ardor" que llegó a sufrir "una enfermedad y un agotamiento que le obligaron a descansar". "Era una afección pulmonar bastante grave" y, volviendo a casa de su familia, "su madre le devolvió la salud por un régimen tan sencillo como frugal: leche y alguna patata asada fue su único alimento durante la enfermedad". Quedó con una ronquera que le duró toda su vida y que le impidió, desde entonces, dirigir el coro de sus alumnos, algo que le encantaba y hacía disfrutar.
¿Qué pasó por la mente de Ormières durante este tiempo? Sabemos que, al dejar el Seminario menor, ya se había puesto de acuerdo con el Superior, el padre Arnal -sucesor del Abate Cauneille- para fundar en Quillan una "escuela libre" -es decir, privada-, con una función pastoral: ayudar a los jóvenes a discernir su vocación al Seminario, mientras se les preparaba en francés y latín, para poder estudiar en él.
Luis se ordenó como sacerdote el 21 de diciembre de 1833. Unos días antes de su ordenación sacerdotal, los superiores del Seminario, que conocían sus deseos, hablaron con el Obispo -entonces Monseñor de Saint Rome Gualy- para que le permitieran dedicarse a la educación. El Obispo respondió que necesitaba párrocos, que ya tenía bastantes maestros, pero cuando Luis fue a hablar personalmente con él aprobó su propuesta. ¿Qué fue capaz de transmitirle? Quizá la convicción interior de su llamada personal o, como él mismo expresaría, su "propio don". El caso es que su Obispo le dispensa del ministerio pastoral en las parroquias y le confía nueva misión que él mismo había propuesto: crear una escuela para niños en Quillan.
(En construcción)
Patio del Colegio de Puerto Real
EN UN NUEVO PAÍS
Ormières era muy crítico con la sociedad de su tiempo, pero también supo ver que los acontecimientos podían servir al Proyecto de Dios. Aunque la Obra con la Sociedad de Misiones Africanas no salió adelante, este fue el medio del que Dios se sirvió para que la obra del Ángel de la Guarda llegara a España. Así lo entendió Ormières, con su visión de futuro y la conciencia de las dificultades, cada vez mayores, que presentaba la educación en Francia ante las nuevas leyes educativas.
La fundación en Puerto Real se convierte en el inicio de otros 11 colegios que él fundará en España: Sevilla (1868), Jerez de la Frontera (1875), Gijón (1879), Palencia y Huelva (1880), Jove y Avilés (1881), Carmona y Pravia (1883), Oviedo (1884), Badajoz (1888) y Ursubil (1890) el año de su muerte. Entonces, todavía había en Francia unas 50 casas abiertas.
FUNDACIÓN EN ESPAÑA 1
LAS NECESIDADES DE LA IGLESIA SON LAS NUESTRAS
Escribe Ormières en torno a 1879:
"Las Hermanas del Ángel de la Guarda se consagran a la educación de las niñas, principalmente en los pueblos; emplean sus momentos libres en las visitas a enfermos. En Francia están establecidas en pequeños pueblos, donde la media de población apenas se eleva a unos 800 habitantes... Sobre la cuestión de huérfanos y enfermos no podemos hablar más que de un pasado... [En España] encargaron a nuestras Hermanas la dirección de un Colegio (Pensionado de Señoritas), cuyos beneficios serían para la Misión. Este es el primer acto de deferencia que hizo el espíritu de nuestro Instituto, deferencia que ya ha dado lugar a otros tres centros de educación en España.
Los éxitos con que la Providencia corona nuestros esfuerzos parecen decirnos que no nos hemos equivocado al hacer, para algunas grandes ciudades de ese país, lo que no hemos hecho en Francia, donde las ciudades populosas están sobreabundantemente provistas, con respecto a los pueblos, de escuelas religiosas".
Su actitud de discernimiento ante la realidad, su interés por "hacer el bien, siempre y en todas partes", su deseo de buscar por encima de todo la voluntad de Dios, le hace responder a una necesidad nueva que descubre en un lugar diferente. En España, la Congregación pasa del mundo rural a las ciudades y esto se debe únicamente a esta actitud de discernimiento ante una situación social y política completamente distinta a la de Francia y, consecuentemente, a unos objetivos también diferentes en la Iglesia española. "Las necesidades de la Iglesia son las nuestras", escribe en 1869.
Primer Colegio del Santo Ángel en Oviedo -Actual Museo de Bellas Artes-
FUNDACIÓN EN ESPAÑA 2
A pesar de la Ley Moyano, aprobada en 1857, casi el ochenta por ciento de la población española era analfabeta. La España de la segunda mitad del s. XIX tiene una escasa red de comunicaciones, el tendido ferroviario era diez veces inferior al francés. La mayoría de los núcleos rurales estaban aislados. Preocupaba a los Obispos, dentro de la dualidad ciudad-no ciudad, atender a los habitantes de las grandes poblaciones. A ellos había que consagrar los esfuerzos de evangelización. A pesar de tener un estatuto jurídico poco definido, las congregaciones encontraron en España una buena acogida que duraría hasta principios del s. XX.
La crisis de las congregaciones en Francia, a partir de los años 80, principalmente por la presión del laicismo gubernamental y las leyes educativas, reforzó esta tendencia. Y Ormières quiso asegurar en España un futuro para la Congregación. Consideraba que las circunstancias en Francia podrían cambiar y se podría retornar en el momento oportuno.
El P. Ormières toma conciencia de las principales necesidades de la juventud en España, lo que no le hace olvidar el espíritu de la Congregación, y es deseo de ambos Fundadores que absolutamente todos los colegios tengan anexa una escuela gratuita. Aunque esto, hoy día, nos resulta ciertamente extraño, por lo que supone de separación social de clases, hemos de verlo con la mirada y la intención que tenían los Fundadores en aquel momento, inmersos en lo que significaba la cultura de finales del s. XIX: hacer lo necesario y conveniente, sin olvidar lo importante. Es decir, no excluir a las niñas pobres de una educación gratuita, costeada por las clases de pago.
AYUDAR A LOS POBRES
"Imposible, por tanto, para nosotras poder vivir sin las bendiciones especiales de la Providencia. Gracias a ella camina la Comunidad desde hace cuarenta años. Lo que nos atrae estas bendiciones son las niñas pobres que admitimos gratuitamente en nuestras escuelas, si las consideraciones locales nos lo permiten, o si no nos lo prohíben las prescripciones universitarias (lo que no es raro en nuestras escuelas municipales)".
"Y para entrar, cada vez más, en este camino que debe llevar a la elevación de la sociedad por la instrucción seria, cristiana y práctica de la juventud... en Ursubil son educadas gratuitamente todas las niñas de la clase pobre. No hay pensionistas ni alumnas de pago. Y, para ayudar al bien de los más abandonados, los celosos bienhechores de la fundación han añadido a esta escuela el cuidado de ancianos y ancianas, que son recogidos, alojados, alimentados y cuidados por estas religiosas a las cuales la fundación abona únicamente la retribución necesaria para su subsistencia".
PERCIBÍA LA REALIDAD
Según la llamada del Señor, que él percibía en la realidad, a través de las voces de los acontecimientos y de las llamadas y peticiones de de personas concretas (ya sean Obispos, párrocos, grupos de padres, u otros particulares), el propio Ormières fue capaz de ir adaptando su proyecto, sin perder su sentido original de responder a las necesidades educativas reales. Su paso por España es signo de toda su vida: trabajar allí donde nadie había comenzado una obra similar.
En las "Memorias sobre la educación pública", D. Francisco Jarrín resume la obra de Ormières: "veréis al P. Ormières consagrando su talento, su virtud y su experiencia a desarrollar los gérmenes sembrados en Montauban. Anciano venerable, ni los años, ni las estaciones, ni los viajes, amenguan su fortaleza, y va y viene, y vigila, y corrige, y ensaya... es la inteligencia que dirige, el corazón que conforta, la mano bienhechora que ayuda. Enérgico en sus resoluciones, revela el amor infantil hermanado con la madurez de los años. Cubierto de cenicientos cabellos, conserva el vigor de la juventud, aquella ingénita dulzura unida a la prudencia, paciencia, virtud, amor y compasión por los niños, cualidades que exigía el gran Jovellanos a los ministros de la enseñanza".
BIOGRAFÍA 63
AUDIENCIA PAPAL
El 16 de julio de 1867 es recibido en audiencia por Pio IX. Escribe:
"¡He llegado al colmo de mis deseos! Salgo del Vaticano. A pesar del enorme trabajo del Santo Padre, he tenido una audiencia particular. He sometido al Santo Padre una reseña sobre la Obra del Ángel de la Guarda: Hermanas, Hermanos. Sin obligarme a hacer ninguna instancia, el Santo Padre ha cogido su pluma y ha escrito" Dios te bendiga y te dé la gracia para cumplir toda su obra". Prefiero esto a todos los Decretos obtenidos hasta aquí. Ha sobrepasado todas mis esperanzas, podemos ir lejos... ¡hasta el fin del mundo! ¡Deo gratias!"
DESPEDIDA A LA MADRE SAN PASCUAL
En 1875 se inicia una etapa importante en su vida. A finales de 1874, la delicadísima salud de la Madre San Pascual se resiente definitivamente. Ormières no se mueve de La Molle. Pide oraciones a las Hermanas:
"La Providencia, que le inspiró dejar la cuna de su vida religiosa, que le dio la fuerza de separarse para siempre de sus santas y queridísimas compañeras de Saint Gildas, que le hizo afrontar las fatigas de un viaje tan largo y tan penoso para aquella época, a pesar de la debilidad de su complexión, para emprender una obra que iba a proporcionarle tantas preocupaciones -y vosotras sabéis que no ha desfallecido un solo instante su solicitud maternal-, no nos prohíbe que pidamos aún este milagro de curación".
En marzo, después de recibir el sacramento de la unción de enfermos la noche de Pascua, mejora. Ormières escribe a las Hermanas, dando gracias por su curación y convocándolas a las vacaciones de verano en Santa Mª de los Ángeles -La Molle-.
"Habéis rezado, queridísimas hijas, vuestras niñas han rezado... redoblemos, pues, el fervor de nuestras oraciones y en el cumplimiento de nuestros deberes".
El día 1 de octubre, cuando las Hermanas acaban de regresar a sus puestos de trabajo, aunque parecía que continuaba en un proceso de curación, recae y muere. Ormières escribe el 8 de octubre a todas las Hermanas:
"Vuestra Chère Mère ha entregado su alma a Dios el día de los Santos Ángeles de la Guarda, a las cuatro y media de la tarde, apenas habíais llegado a los puestos que ella os había asignado. El agotamiento de su agonía no ha alterado lo más mínimo la lucidez de su espíritu. Os ha enviado su bendición de Madre a todas y cada una de vosotras. A intervalos nos decía: "¡qué contenta estoy!". Sed feliz, Chère Mère, en el Cielo, quedad en paz".
RECORDANDO A MADRE SAN PASCUAL
Un año después de su muerte, el P. Ormières la recuerda en una de sus circulares:
"Muerta, hablará aún, y mucho tiempo y siempre. También habla de vosotras al Divino Maestro. Me parece ver a esta querida Madre interceder por todas sus hijas". "La Chère Mère San Pascual vivirá, pues, siempre, en medio de toda su familia. Vuestro pensamiento estará siempre con ella".
Constituciones de la Congregación
MANTENER EL ESPÍRITU
A la Chère Mère sucede la Madre Sainte Chantal (1876) y, apenas un año después, la Madre Sainte Charité (1877). En esta época perdió a dos de sus colaboradores: su sobrino el P. Joseph Courtade murió en julio de 1875; el P. Boscredon, después de mantener actitudes claramente contrarias al espíritu de la Congregación, la abandonó en 1881.
Todo esto impulsa a Ormières a completar la redacción de las Constituciones -que hoy llamamos Primitivas- para las Hermanas; hasta entonces, habían vivido con las Constituciones que trajeron de Saint Gildas. Deja señalados en ellas los rasgos más salientes de su autobiografía íntima: "ir a Dios por la sencillez y rectitud de corazón" sin "más preocupación que trabajar en la obra del Señor y agradarle", e integra rasgos de la espiritualidad de Saint Gildas aportados por la Madre San Pascual. Aun siendo un texto normativo -que muestra el proceso de conventualización de las congregaciones del s. XIX-, reflejó en ellas la alegría de su propia vocación. Son el fruto de mucha oración, discernimiento y experiencia de vida. En lo esencial, son fundamentalmente las mismas que, veinte años antes, había escrito para los Padres y Hermanos.
SU ANCIANIDAD
Como consecuencia de las diferencias políticas existentes en Francia, y por el desarrollo que iba tomando la Congregación en España, el año 1883 Ormières pasó a residir habitualmente en Gijón. Allí comienzan a llamarle “el santín de Dios”, pero allí también tiene que afrontar los momentos más duros de su soledad: “todo el mundo me abandona” llegó a decir un día. A pesar de todo, los últimos años de su vida no sufren alteración ni por lo que se refiere a su vida interior, ni por cuanto requiere testimonio público ante los demás.
Ormières encaró sus últimos años convirtiendo sus, cada día mayores, limitaciones corporales en un ejercicio del humor que siempre le caracterizó. Escribía a un amigo en 1885:
"Perfecto estado de salud. Piernas fuertes para un recorrido de 12 ó 20 Km diarios. Con los ojos y los oídos trabajo para la vida interior y retirada. Pronto seré un verdadero ermitaño, alejado completamente de la sociedad. Dado que debo mi buen estado de salud al constante ejercicio, pronto me compraré una cuerda con la que, ligado, confiaré mi conducción a la fidelidad e inteligencia de un canónigo".
Con el paso de los años, quería caminar cada vez más hacia dentro:
"Mi mano temblorosa o, mejor, caprichosa, mis ojos que se prestan a mis deseos de ser cada vez más interior, en lo que trabajo por la gracia de Dios, ayudado además por con poco gusto que mis oídos encuentran en las conversaciones".
Sus achaques no fueron una excusa para seguir trabajando, incluso visitando Colegios y Comunidades. Continuaba estando cerca de la tarea de las Hermanas. Su Obispo llega a decirle: "Es necesario que se cuide más. Dios quiere evidentemente que usted continúe trabajando en la obra que Él mismo le inspiró y que le ha complacido colmar de tan abundantes bendiciones".
ENTREGADO A LA NACIENTE CONGREGACIÓN
El P. Ormières fue constante en su empeño por secundar la llamada del Señor. Apoyó su vida sacerdotal y apostólica en el principio paulino expresado en el texto de 1Cor 12, 7: "cada uno ha recibido un don...", cada uno es guiado por Dios al bien... todas las personas están llamadas a la plenitud de hijos de Dios, a ser templos de Dios, piedras vivas de Su Casa. Y luchó por llevar a cumplimiento el propio carisma.
Fundada la Congregación, toda su vida giró ya en torno a ella, para preparar a las Hermanas espiritual y profesionalmente para el cumplimiento de su misión con los niños y, no menos, para proveer las necesidades materiales de la Congregación. Como Fundador, consumió todas sus energías para que la obra iniciada bajo el signo de la fe se desarrollara siempre en el espíritu de fervor primero.
"Hoy, como cada uno de los 45 años ya pasados al servicio de mi querida comunidad, vivo sólo para ella. Espero que, por la gracia de Dios, será así mañana, pasado y hasta mi último suspiro y, más aún, después de este, si no hago inútiles los esfuerzos que hacen mis amadas Hijas para llevarme al cielo", escribe a la Hna. St. Euphémie en 1881.
La guía de una Congregación, sobre todo si es todavía 'joven', lleva consigo un cúmulo de sufrimientos que ponen a dura prueba hasta la capacidad de resistencia del carácter más inquebrantable. Ormières tuvo la prudencia y la humildad de renunciar a iniciativas que se iban demostrando imposibles, pero no se cansó nunca de 'volver a comenzar' buscando el modo de entender los signos de los tiempos y realizar toda posible iniciativa de caridad.
"El Buen Dios no va a recompensarnos por nuestros triunfos sino, más bien, por el trabajo que nos hayamos tomado, nada desagrada a nuestro divino Maestro como la impaciente impaciencia de sus obreros".
SU OBJETIVO. SUS REFERENTES
Seguir la propia vocación específica, no en base a los propios gustos y los propios intereses personales, sino en función de las necesidades y de las expectativas de los "niños que nos sean encomendados, siempre en vista de la gloria de Dios”. El objetivo constantemente perseguido fue la gloria de Dios: de ese ideal sacaba fuerzas para abandonarse siempre, con filial confianza, en las circunstancias alegres y en las tristes, a la Divina Providencia y, al mismo tiempo, para ser respetuoso y sometido a los Superiores, en particular los Obispos, salvando siempre su dignidad, su libertad interior y su amor a la verdad en toda circunstancia, por mas difíciles que fueran, y en sus relaciones con todos, inferiores y superiores. La obediencia al Obispo es la norma de su conducta, incluso cuando expone con libertad sus puntos de vista.
Fueron notables los éxitos de su intenso apostolado y los de la Congregación por él fundada, logrando muy pronto la aprobación del Obispo. En los numerosos requerimientos de nuevas casas, sin reserva alguna se ponía en plena comunión con los pastores de la localidad en la que era llamado a actuar.
En sus 56 años de vida sacerdotal y apostólica buscó siempre modelos con tesón como el Apóstol Pablo, los santos Francisco de Sales, Alfonso de Ligorio y Vicente de Paúl. Buscó siempre conformarse al espíritu del gran Apóstol Pablo y quería que sus hijas tuvieran ese mismo estilo espiritual. Como Pablo, sentía la 'urgencia de la caridad de Cristo' que le apremiaba a la evangelización, deseaba la identificación con Él y comprendía que era necesario sufrir por el bien de los demás y por la extensión del Evangelio. Como Francisco de Sales, hizo de su fuerte carácter un modelo de mansedumbre. Como Vicente de Paúl, sus preferidos son los pobres. Como Alfonso Mª de Ligorio, quiere trabajar sin descanso por la gloria de Dios y tiene una intensa devoción a María.
Su lupa en uno de sus libros
¿DE DÓNDE SACABA LA FUERZA?
Empeñado siempre en nuevas fundaciones, emprendió numerosísimos y fatigosos viajes, escribió una enorme cantidad de cartas, afrontó dificultades de todo género, con serenidad de espíritu y confianza ilimitada en la Providencia. Convencido de estar haciendo en todo la voluntad de Dios, no se preocupaba de las críticas que le hacían los que no compartían su ocupación: repetía que es mucho más importante “hacer el bien y dejar que digan”.
La simple lectura de la lista de los 'viajes apostólicos' que emprendió para visitar las Casas de la Congregación -para mantener contacto con todas las jóvenes Comunidades y cuidar que 'no se apagase el espíritu'- nos pone ante los ojos una tal elocuencia de hechos que produce estupor y admiración. Admiración ante el espectáculo de una actividad que no tiene treguas, que se desarrolla como un torbellino impetuoso en el cual, sin embargo, Ormières no se deja envolver: siempre mantiene su vida interior y la sabiduría evangélica en su escala de valores. No pierde nunca de vista la prioridad de los valores del espíritu, aún cuando tiene que cuidar múltiples intereses concretos, incluso financieros, de la Comunidad en su conjunto y de cada una de las comunidades locales.
¿De dónde sacaba esta fuerza? Espiritualidad y acción fueron el fruto de una vigorosa vida ascética y de comunión con Dios. Cultivaba con esmero la propia vida interior, que se había centrado en la piedad eucarística y mariana, en la abnegación de sí y la entrega apostólica.
Según cuentan las Hermanas, comenzaba su jornada muy de mañana, celebraba la Eucaristía y se detenía otra hora en oración o en atenta meditación de textos de espiritualidad o de escritos de santos, como san Alfonso de Ligorio o San Francisco de Sales.
Pasaba el resto de la jornada en sus ocupaciones, aprovechando los tiempos de descanso para rezar el Rosario. No dejaba nunca el rezo del Breviario. Aunque estuviera muy ocupado en su trabajo, al primer toque del Ángelus se ponía en pie y se recogía en oración.
ALIMENTO DE SU FE
Tuvo una gran devoción a María. Se expresa, por ejemplo, en su deseo de que, en sus fundaciones, hubiera una gruta de Lourdes. Ya anciano, como apenas veía, en 1885 le concedieron de Roma el indulto pontificio para celebrar todos los días la misa de la Virgen y sustituir el rezo del breviario por otras preces. Desde entonces comenzó a recitar las tres partes del Rosario.
La celebración de la Eucaristía era el momento fuerte de su jornada y así ha quedado reflejado en nuestras Constituciones. No dejaba ni un solo día de celebrar. Se resignaba únicamente cuando las circunstancias hacían imposible la celebración.
La lámpara que ilumina su fe es la Palabra de Dios. Se sumergía en la meditación de la palabra de Dios porque para él, la asidua lectura de la Biblia, era un camino maestro para llegar a un conocimiento cada vez más profundo de Cristo. Cultivaba su fe no solo con la meditación de la Palabra sino, también, con la práctica del sacramento de la Reconciliación, los Ejercicios Espirituales y la dirección espiritual.
“No había más que verlo, para sentirse atraído a Dios, con el que su alma debía estar tan íntima y constantemente unida como nos lo prueba la facilidad con la que hacía sobrenatural el asunto más insignificante sabiendo sacar, de las más sencilla conversación, abundante materia de provecho espiritual", decía Mons. Francisco Jarrín.
De su unión con Dios sacaba una capacidad inagotable para el trabajo, constancia en las buenas obras emprendidas, incluso haciendo frente a las dificultades más graves y en los momentos de mayor compromiso, en las amarguras y las desilusiones, firmeza en la defensa de la justicia, docilidad y obediencia a su Obispo: “nada sin el Obispo” era su lema.
La mejor manera de comprender su interior sería ir siguiéndolo día a día, en sus múltiples actividades y en sus incansables 'peregrinaciones apostólicas' y ver no sólo los éxitos conseguidos sino también las frustraciones sufridas. Ambas son como la cara y la cruz de sus muchas iniciativas apostólicas. Su prontitud en cargar con la cruz de cada día fue constantemente confirmada con los hechos.
Cáliz del P. Ormiéres
SANTIDAD EVANGÉLICA Y COTIDIANA 1
Nunca hizo grandes gestos o acciones aparatosas, pero estaba revestido del hábito de las virtudes teologales, de la fe, la esperanza, la caridad, traducidas en la vida cotidiana de tal modo que proclamaba la presencia viva de Jesús.
Es un modelo de santidad que, una vez más, propone la norma evangélica de la fidelidad y de la sencillez. Ormières no ha cumplido ninguna obra milagrosa ni realizado gestos extraordinarios, humanamente hablando. Tampoco escribió obras de particular relieve. Su vida transcurre en la humildad más grande y en la fidelidad más exigente a la “santa voluntad de Dios”.
Por naturaleza había heredado un carácter fuerte y una voluntad de hierro. Entusiasta de su vocación, concreto por temperamento y obediente a su Obispo, descubrió que Dios lo llamaba a compartir el sufrimiento de los pobres y enfermos y, sobre todo, a guiar a los niños de los ambiente rurales hacia la vida cristiana, para hacer de ellos "verdaderos discípulos de Cristo". Dio pruebas evidentes de que poseía óptimas cualidades de educador.
Ormières recorrió el itinerario de la santidad cristiana y sacerdotal, hasta el heroísmo, practicando con prontitud, constancia y alegría todas las virtudes cristianas, guiado únicamente por fines sobrenaturales incluso en situaciones muy difíciles, guiando con su ejemplo a las Hermanas, y no solamente a ellas.
“Habéis remado con fuerza y con perseverancia y, en lo más fuerte de la tempestad, os habéis reído del peligro. Apoyado en el ancla de la fe, vuestra constancia no ha vacilado vuestra confianza no ha desfallecido y, lleno de fortaleza en Dios, habéis superado los difíciles escollos donde otros han naufragado”, escribe a un amigo.
"Procure, en su nueva condición, santificarse".
Una particular prudencia guiaba todas sus acciones, particularmente en el gobierno de la Congregación, pidiendo luces de lo alto: "desde hace mucho tiempo os hemos pedido la ayuda de vuestras oraciones para obtener las luces de la sabiduría sobre un proyecto que creíamos nos reclamaba el bienestar de cada una de vosotras". Aunque era muy cumplidor con la observancia de la Regla de la comunidad, recordaba las palabras mismas del Señor: "la letra mata y el espíritu vivifica" invitando, según las circunstancias, a prudentes excepciones. En múltiples y diversas ocasiones, muestra siempre el sentido de la mesura una expresión que provoca la sonrisa, unida a una reflexión cristiana, como algo del todo natural.
Escudo de la Congregación
SANTIDAD EVANGÉLICA Y COTIDIANA 2
Demostró que poseía una inteligencia abierta, brillante, tendiendo más a las realizaciones prácticas que a las especulaciones teóricas. En él las ideas se convertían en fuente de energía para 'inventar' iniciativas y proyectos en provecho del prójimo. Hizo de su inteligencia un instrumento de incesante apostolado. Demostraba poseer una aptitud particular para captar los aspectos esenciales de las cuestiones pero, sobre todo, una rara disponibilidad para hacerse cargo de los problemas y de las cruces de los demás.
Poseía una exquisita sensibilidad cuando se trataba de ofrecer o de aceptar el don de la amistad, porque la consideraba como partícipe en una experiencia esencial de la fe.
"¿No vale más un amigo que advierte o reprende que un amigo que alaba?".
"La amistad que no se incluye en el Corazón de Jesús, es una pequeña linterna, un piloto frágil".
Su lealtad, sentido de justicia, honradez y verdad, su sinceridad y autenticidad son rasgos fundamentales de Luis. Caracterizan su fisonomía espiritual y el tono de sus cartas. Tiene siempre una serenidad imperturbable un agudo sentido del humor, fruto de sabiduría y don del Espíritu Santo.
Fue un hombre de sólidas virtudes morales, y más todavía, fue un sacerdote de gran fe. Vivía cultivando la convicción de que un buen sacerdote era el tesoro más grande que pueda encontrarse en una familia, y que pueda darse a una sociedad y a la Iglesia entera, de ahí su 'fatiga cotidiana' para ser, él mismo, un sacerdote ejemplar.
Trabajaba por ayudar a los demás a encontrar su camino de fe y conversión. Usaba la finura de la caridad para hacer frente a situaciones delicadas como, por ejemplo, en ciertos casos matrimoniales. Busca con empeño la conversión de aquellos que están alejados de Dios. Corre a la cabecera de quien había puesto obstáculos a su misión. Manifiesta siempre con cristalina limpidez su identificación con Cristo y su entrega a todos los hombres como expresión de su misión sacerdotal.
"El corazón del sacerdote no debe aspirar más que a la mayor gloria de Dios, a la salvación de sus hermanos, también a procurarles la más amplia dosis de bienestar temporal".
ESPIRITUALIDAD BÍBLICA
Basó sobre el fundamento bíblico su propia espiritualidad y la espiritualidad de la Congregación. Hacía continua referencia la Palabra de Dios. Decía: "el Evangelio, los Libros Santos, nuestra regla y guía". Se apoyaba solamente en Cristo, como piedra fundamental (1Cor 3,11), y el fundamento de la construcción (Col 2, 7) que se debe llevar a cabo en la propia vida. Por eso lo encontramos muy cercano a la espiritualidad de nuestro siglo.
Su fe en la Palabra de Dios fue activa, coherente, constante, inalterada: no estaba basada en las sutilezas de la razón sino en la autoridad de la Iglesia. Fiándose del Señor dejó su patria, buscando solamente poder hacer el bien allí donde las leyes estatales no lo impidieran. En este contexto, se debe recordar que era ya anciano cuando llegó a España y, efectivamente, no logró nunca aprender bien la lengua. Fue la fe la que le dio perenne serenidad.
FE Y CONFIANZA
La fe era la virtud que más resaltaba en él, aunque todas están bien probadas, porque veía todo con este prisma. Aunque alguna vez se pudo equivocar pensando que Dios quería cosas que quizás no quería, estos proyectos no se pueden considerar como equivocaciones porque todo lo hacía buscando la gloria de Dios y el bien de las personas y, en este sentido, quien busca solamente la gloria de Dios nunca se equivoca. Como afirma uno de sus sobrinos: "Se gastó por la gloria de Dios".
"La virtud no consiste en no tener defectos ni tentaciones, sino en combatirlos y en levantarnos cuando caemos. Las caídas nos deben servir para ser más humildes, no para desanimarnos. Cuanto más nos haga ver Dios nuestra nada y nuestra incapacidad, más debemos confiar en el auxilio de su gracia. La primera gracia de la misericordia de Dios es la de hacernos ver nuestras miserias y el primer paso en la virtud es el de reconocerlas y mirarlas con alegría”.
"Cuando se trabaja por agradar a Dios, por encima de todo, en lo más íntimo de nuestra alma hay un bienestar que nos compensa de todas las privaciones".
"Hagamos siempre lo que podamos y dejemos a la Providencia el cuidado de perfeccionar nuestra obra".
Una confianza ilimitada y ciega en la Providencia era, junto con la sencillez, la virtud más característica de Ormières. Hablaba a las Hermanas -en un lenguaje ingenuo y, a veces, salpicado de ingeniosas salidas- del cuidado paterno que Dios tiene con todas sus criaturas afirmando que, cuanta más confianza se tiene en Dios, más se le 'obliga' a protegernos y ayudarnos. Testigos de su vida comentaban: "Confiaba muchísimo en la Providencia"; "la vida que llevaba prueba que tenía verdaderamente esperanza"; "del hecho de la fundación y de las escuelas en circunstancias difíciles, se deduce que tenía una gran esperanza", "lo revelan las grandes obras realizadas por él, con desproporción evidente de medios, movido por el amor divino y el deseo del bien de las personas".
“Vivo el día al día”.
“Vaya siempre recta, sin ningún temor. Dios siempre guía, inspira, ilumina y protege a los que no contando consigo mismos, van donde les indica la voz y cumplen su misión, por muchas que sean las dificultades que se les presenten".
ESPERANZA Y PACIENCIA
La esperanza que se fundaba en su confianza en la Providencia, lo sostuvo en los contratiempos de la vida y le permitía aceptar con serenidad los sufrimientos morales y físicos hasta la muerte. Fue experimentando, en el camino de la fe, el gozo, el dolor en la espera y la fuerza de la Resurrección de Cristo. De ahí también su paciencia:
"Nada sucede que no sea para bien de los elegidos".
"Siempre ha sido esa la conducta de la Providencia: Dios vence infaliblemente el mal con el bien. Eso no impide que tratemos de 'adivinar' -si podemos emplear esta expresión- cuáles son los designios de la Providencia en medio de los obstáculos, con el fin de conocer bien lo que, por nuestra parte, debemos hacer".
Su paciencia tenía su fundamento en su esperanza y esta sabiduría hacía germinar en él la paz.
"Las estrellas del firmamento no se reflejan en el agua, por suave que sea la brisa... Tenga paciencia y reaparecerá la estrella polar".
Es fácil entender que un hombre de tan alto nivel espiritual y que pensaba solamente en las cosas de Dios, no fuera a veces práctico en las cosas materiales y que sufriera cuando otros sacerdotes veían en las fundaciones sólo el lado material, por ejemplo, lo que había que pagar por cada Hermana. No era ese su modo de ver las cosas, precisamente porque las miraba con los ojos de la fe.
Ante las innumerables dificultades que encuentra en la realización de sus proyectos para la educación de los niños más pobres, no se desalienta nunca, seguro que todo llegará a feliz término, si sus proyectos son conforme a los designios de la Divina Providencia.
"¿Qué sería de nosotros si su Providencia nos dejara? El Buen Dios no nos va juzgar por nuestros éxitos, sino por nuestros esfuerzos".
Consideraba la existencia como un don y el servicio en donación plena de sí mismo a Dios. "El corazón del Cher Père estaba tan lleno de confianza en Dios... Nos contaba hechos de su vida en que la Providencia le había ayudado de manera visible.
Capilla del Fundador, lugar donde falleció
AMOR A DIOS
Su amor a Dios era sencillo pero profundo; lo llevaba, en cierta manera, como un perfume en el fondo de su alma. "¡Cuántas veces, creyéndose solo, lo manifestaba al exterior con alguna oración!... Se veía sobre todo durante la Misa. Al celebrarla, parecía querer rivalizar en fervor con los ángeles", decía una Hermana. Hasta se dice que, varias veces, las Hermanas o personas de fuera, le vieron en éxtasis durante algunos minutos en el momento de la elevación.
Este hecho ¿es verdadero? No sabemos decirlo. Lo que sí es cierto es que "siempre celebraba santamente la misa y que este es uno de los signos por lo que se reconoce a un buen sacerdote". Para él la Eucaristía era momento inefable de unión con Dios: "la fuerza y el camino de la sabiduría".
“Vivamos por la inteligencia, veamos por los ojos, oigamos por los oídos, hablemos con la lengua y con el corazón, sobre todo, amemos a Dios y su Obra”.
De este amor nació su apostolado, sobre todo su preocupación por los niños, por los pobres y, en general, por todos los que sufren. Ejemplos de este amor los podemos encontrar en las cartas que escribió a Hermanas y amigos. Con sencillez, pero siempre con claridad y decisión, les señala el camino del progreso espiritual: calma y entusiasmo.
"Hay que estar contento con todo. Estar contento, sin pensamientos tontos, pero siempre confiados a la santa y adorable voluntad de Dios que tanto ha hecho por salvarnos".
"No se desconcierte nunca, continúe cumpliendo debidamente su deber y Dios arreglará todas las cosas, si no ponemos obstáculos a su misericordia".
Foto: Capilla del Fundador. Gijón
MURIÓ SENCILLAMENTE
Este era Luis Ormières. Murió sencillamente, como había vivido. El 13 de enero se sintió enfermo y tuvo que guardar cama. El médico de la casa y otros dos médicos reunidos en consulta diagnosticaron una congestión pulmonar de la que, a su edad, casi no podría salir. El Superior de los jesuitas, su director espiritual, le administró los sacramentos de la Iglesia y, cuando terminó su confesión, quiso hacer un acto público pidiendo perdón delante de su comunidad. Ese mismo día, conservando la lucidez, comenzó a tener dificultades para hablar; empeoró los días siguientes, hasta tener momentos de delirio. Durante su agonía repetía con frecuencia el Padrenuestro y a menudo musitaba: "Hágase tu voluntad".
El 16 de enero de 1890, a las once de la noche, entrega a Dios su existencia en la paz, en la sencillez y en la serenidad que han caracterizado su vida. Según los testigos, su última exhortación la recibieron como una invitación a la esperanza y como una expresión de solicitud hacia las Hermanas. Sus últimas palabras fueron: "Pauvres fillies" (Pobres hijas). "Entregó su último suspiro con una sonrisa, como de una persona que está contenta", dijo la M. Sainte Charité. Voz común de todos los que le conocían o habían oído hablar de él era, sencillamente, “el santo ha muerto”.
"EL SANTO HA MUERTO"
La crónica de sus honras fúnebres está llena de notas que reflejan la mentalidad de aquella Iglesia: "Por todas partes se repetía en la Región: el Santo ha muerto... Sus exequias fueron un verdadero triunfo para él, un gran consuelo para su Instituto y una importante manifestación para la Religión".
En el Congreso Católico de Zaragoza del mismo año de su muerte se le recuerda: "Sin duda, estaría en medio de nosotros, para tomar parte activa en los trabajos de este Congreso Católico, ese sacerdote venerable, ese intrépido fundador de una Congregación religiosa que, desde hace más de 25 años, se consagra en nuestra patria a la instrucción de la juventud. Hablo del Reverendo P. Luis Ormières, cuya muerte, en el mes de enero de este año, ha sido anunciada y lamentada en los principales órganos de nuestra prensa católica".
Es imposible reflejar en unas cuantas páginas la riqueza de la persona de Ormières. Quizá puedan ser sólo una invitación a profundizar en su persona y su obra y, sobre todo, a reflejar en nuestra vida su modo sencillo de vivir el Evangelio.
"Nadie, en efecto, tuvo el corazón más compasivo que él hacia los desheredados de este mundo; y este hombre, que parecía tan poco hecho para la misericordia con su aspecto un poco brusco y frío, era en el fondo un hombre lleno de bondad y de entrega".
¿UNA DESPEDIDA?
En 1909, cien años después de su nacimiento, y con motivo de la aparición de su primera biografía -escrita por el P. Calihat- se escribe del P. Ormières en el Boletín de Montauban:
Nuestros conciudadanos se acordarán posiblemente de haber visto por nuestras calles, descendiendo del coche de las Hermanas de la Molle, un sacerdote de dad, pero aún alerta, vestido con una sotana con anchos bolsillos sobre el pecho, ceñido con un cordón negro y siempre con un rosario en la mano. En su expresivo rostro, surcado con profundas arrugas, dos ojos negros y vivos brillaban al fondo, a veces velados por espesas cejas. Esta fisonomía característica llamaba la atención. Se adivinaba, bajo este aspecto rudo, uno de esos sacerdotes que han bajado de las montañas pirenaicas, magníficamente armados para la difícil batalla de la vida, y llevando en el fondo del corazón, la serenidad de alma que proporcionan los grandes espectáculos de la naturaleza, así como una voluntad firme, agudizada por el hábito de superar los obstáculos y dificultades naturales. Este era el P. Ormières, Fundador de la Congregación de Hermanas del Ángel de la Guarda. (Boletín de Montauban, 1909)
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