jueves, 24 de octubre de 2024

Carta encíclica ''DILEXIT NOS'' del Santo Padre Francisco


SOBRE EL AMOR HUMANO Y DIVINO DEL CORAZÓN DE JESUCRISTO

Para leer la Encíclica del Santo Padre pincha aquí:



    Conferencia de prensa para la presentación de “Dilexit nos – Carta encíclica 
    sobre el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo”.

    Intervienen S.E. Mons. Bruno Forte, teólogo, Arzobispo de Chieti-Vasto (Italia); 
    y la Hna. Antonella Fraccaro, Responsable general de Discepole del Vangelo

miércoles, 23 de octubre de 2024

Santoral del día: San Juan de Capistrano

(corazones.org) Los cuarenta años de vida activa del fraile franciscano Juan de Capistrano transcurrieron casi exactamente en la Primera mitad del siglo XV, puesto que ingresa en la Orden a los treinta años de edad, en 1416, y muere a los setenta, en 1456.

Si recordamos que en este medio siglo se dan en Europa sucesos tan importantes como el nacimiento de la casa de Austria, el concilio, luego declarado cismático, de Basilea y la batalla de Belgrado contra los turcos, y añadimos después que en todos estos acontecimientos Juan de Capistrano es, más que partícipe, protagonista, se estimará justo que le califiquemos como el santo de Europa.

Etimológicamente significa “Dios es misericordia”. Viene de la lengua hebrea. Fue beatificado el 19 de Diciembre de 1650 por Inocencio X y canonizado el 16 de Octubre de 1690 por Alejandro VIII.

Nació en Capistrano, diócesis de Sulmona, Italia, en 1385. Hijo de un caballero francés o alemán que murió cuando Juan era joven. Estudió con esmero en la Universidad de Perugia (Cerca de Asís). Fue abogado y juez. En 1412 fue nombrado gobernador de Perugia por Landislaus rey de Nápoles, quien tenía control de esa ciudad.

Luchó contra la corrupción y el soborno. Cuando estalló la guerra entre Perugia y Malatesta en 1416, Juan trató de conseguir la paz, pero en vez lo tomaron prisionero de guerra. En la cárcel decidió entregarse del todo a Dios. Tuvo un sueño en el que vio a San Francisco que le llamaba a entrar en la orden franciscana. Juan se había casado justo antes de caer preso, pero el matrimonio nunca se consumó y fue declarado nulo.

Entró en la orden franciscana en Perugia el 4 octubre de 1416. Tenía 30 años por lo que el maestro de novicios lo puso a prueba dándole los mas humildes oficios. Fue discípulo de san Bernardino de Siena quien le enseñó teología.

Se distinguió como predicador aun siendo diácono. Ordenado a los 33 años. Por 40 años fue predicador itinerante por Italia y otros países. Una vez en Brescia (Italia) predicó a una multitud de 126,000 personas que habían venido de las provincias vecinas. Por su radical llamada a la conversión y su sencillez, la gente lo relacionaba con san Juan Bautista. Traían las cosas de superstición y ocultismo y las quemaban en hogueras públicas. Tenía gran fama por su don de curación y le traían a los enfermos para que les haga la señal de la cruz.

Muchos jóvenes le seguían a la vida religiosa. Estableció comunidades franciscanas. Escribió extensivamente, sobre todo contra las herejías de su época. Muchos de sus sermones se conservan. Dos veces la comunidad franciscana lo eligió como vicario general.

En visita en Francia conoció a santa Colette, reformadora de la orden de las clarisas, con la que simpatizaba. Juan tenía gran don para la diplomacia. Era sabio y prudente, sabiendo medir sus palabras para que estas sirvan la voluntad de Dios.

Cuatro Pontífices -Martín V, Eugenio IV, Nicolás V y Calixto III- lo emplearon como embajador en muchas y muy delicadas misiones diplomáticas con muy buenos resultados. Tres veces le ofrecieron nombrarlo obispo de importantes ciudades pero prefirió seguir siendo un pobre predicador. Fue nuncio apostólico en Austria donde predicó extensivamente y combatió la herejía de los husitas.

También predicó con gran fruto en Polonia, invitado por Casimiro IV. En 1451 el Sultán Mehmed II se lanzó una campaña con el fin de lograr la conquista de Europa. Conquistó a Constantinopla en 1453 y entonces se preparó para invadir a Hungría. En 1454 Serbia cayó en sus manos. Las noticias procedentes Serbia eran horribles: quienes se resistían a renunciar a Cristo eran torturados. Todo lo que fuese cristiano era destruido o confiscado.

En 1454 Juan Capistrano participó en la dieta de Frankfort y se dispuso a preparar la defensa de Hungría. Fue a Hungría y predicó una cruzada en defensa de la cristiandad. A la edad de 70 años el Papa Calixto II lo comisionó para dirigirla. En Szeged unió el ejercito de campesinos que había reunido con el ejército de Hunyady y ambos se dirigieron a Belgrado.

Se decía que los cuarteles parecían casas de religiosos mas que campamentos militares porque en ellos se rezaba y se predicaba la virtud. Se celebraba misa diaria. A Juan Capistrano le tenían un gran respeto. Los musulmanes atacaban a Belgrado. Contaban con 200 cañones, 50.000 de caballería y una gran flota que penetró por el río Danubio. Ante la superioridad de las fuerzas enemigas, los cristianos pensaban retirarse. Pero intervino Juan de Capistrano convenciendo a Hunyady a que atacara la flota turca a pesar de ser mucho más numerosa.

En el momento en que los defensores de la ciudad se iban a retirar dándose por vencidos, Juan los animó llevando en sus manos una bandera con la cruz y gritando sin cesar: «Jesús, Jesús, Jesús». Recorrió todos los batallones gritando entusiasmado: «Creyentes valientes, todos a defender nuestra santa religión».

Juan nunca utilizó las armas de este mundo sino la oración, la penitencia y la predicación. Mientras se luchaba en Belgrado, el Papa pidió rezar el Angelus por la victoria. Los musulmanes fueron vencidos y tuvieron que retirarse de la región. Así se ganó la batalla de Belgrado el 21-22 de julio de 1456.

San Juan de Capistrano había ofrecido a Dios su vida por salvar la cristiandad. Dios le aceptó su oferta y pronto murió junto con Hunyady víctimas del tifo. Los cadáveres de los muertos en batalla causaron una epidemia de tifo que también contagió al santo que ya estaba débil y anciano. Murió en Villach, Hungría, unos meses mas tarde, el 23 de octubre.

Entre los católicos más remotos de México: «Si el obispo te destinaba aquí era casi como un castigo»

(Rel.) "Padre, ¿por qué la Iglesia ha tardado tantos años en venir a ayudarnos?... somos gente muy religiosa pero no sabemos nada de religión, llevamos tantos años esperando y pidiendo un sacerdote...", las palabras de este feligrés podrían resumir bien lo que viven millones de católicos en las zonas más pobres de México.

"Jesucristo y los pobres son los únicos protagonistas de la misión, lo único que hace el misionero, con la palabra y con la vida, es llevar a Cristo al corazón de los pobres", dice el sacerdote español Christopher Hartley, que vive en la diócesis de Tlapa (México) y acaba de ofrecer su testimonio. Entre precipicios, animales salvajes y todo tipo de peligros, lleva la presencia de la Iglesia a uno de los lugares más remotos de la tierra.

"Después de un año de convalecencia, en obediencia a mi obispo, fui discerniendo la posibilidad de buscar una misión nueva en este país, más acorde con mi edad, mis fuerzas y mi salud. Pregunté a diferentes obispos y sacerdotes amigos cuál sería la diócesis más necesitada de México y siempre aparecía el nombre de Tlapa, en el estado de Guerrero; así que vine a hablar con el obispo de la diócesis y le pregunté si, en su diócesis, había un territorio sin evangelizar, sin sacerdotes, donde no quisiera ir nadie o donde no tuviese sacerdotes a quien enviar".

"Me miró con cara de sorpresa y me dijo que siempre había querido dividir la parroquia de Cochoapa el Grande, con más de 150 pueblos y atendida por los padres combonianos. El obispo eligió la comunidad de Arroyo Prieto para la nueva demarcación parroquial y, fruto de la partición, le correspondieron más de noventa pueblos. Esta nueva demarcación fue constituida canónicamente en parroquia el 16 de agosto del presente año 2024".

El silencio baña las interminables cadenas montañosas que atraviesan la zona. Una serie de pueblos adheridos a sus laderas acogen a indígenas mixtecas o "nasa vi" que han vivido durante siglos en extrema pobreza, sobreviviendo de la milpa (maíz) y el frijol, con sus enormes tortillas y algunas frutas, de una agricultura de subsistencia y algunos animales domésticos, como las gallinas, los guajolotes (pavo local) o los chivos.

Cochoapa el Grande es uno de los 81 municipios que conforman el estado de Guerrero, en el sur de México. Fue considerado en 2008 por la ONU como el municipio más pobre de la República Mexicana. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el 86,60 % de la población percibe un máximo de dos salarios mínimos; el 75,81 % de los habitantes mayores de 15 años son analfabetos, y el 98,63 % no cuenta con servicios de salud. Respecto a los hogares: el 93,72 % no tiene baño ni drenaje; el 60,78 % no tiene electricidad; el 57,67 % carece de agua corriente, y en el 95,46 % de las casas el piso es de tierra.

"Décadas atrás, cuando estas tierras formaban parte de la Archidiócesis de Puebla, ser enviado por el obispo a pastorear por estas montañas, era señal de castigo", explica Christopher Hartley, que da gracias a Dios por enviarle a un sacerdote-misionero como compañero, "el padre Francisco Lunar, magnifico amigo y hermano(...), no podría imaginarme la vida en esta misión sin su ayuda".

"Es difícil calcular el número de habitantes que atendemos por estas sierras y cordilleras interminables. A la dificultad del cálculo, se añade que gran parte de la población emigra por temporadas a otras partes de México e incluso a los Estados Unidos. Creo que una estimación aproximada debe girar en torno a los 15.000 habitantes".

Primer sacerdote enviado a la zona

La labor de este misionero se centra en la caridad pastoral, la predicación, la celebración de los sacramentos y la congregación de las comunidades. "Los caminos son peligrosísimos, cuestas empinadísimas que dan vértigo, de cantos rodados y lodo resbaladizo, cuestas que se ascienden lentísimamente, en primera marcha casi siempre, haciendo uso de toda la pericia al conducir estos asombrosos vehículos 4X4".

"Siempre que un misionero llega a una nueva misión le suele corresponder crear las primeras infraestructuras para que pueda comenzar a desarrollarse la obra de la evangelización. Por ser el primer sacerdote enviado a pastorear a estas gentes, viviendo permanentemente entre ellas, me ha correspondido establecer la casa de los sacerdotes, buscar los medios de transporte, proveer de ajuar litúrgico, los equipos de sonido, el templo en construcción...".

De hecho, al aterrizar en esta zona tan deprimida de México, el sacerdote español no tenía ni dónde dormir. "Cuando llegué, no tenía casa donde vivir, vehículo adecuado para visitar los pueblos, no tenía nada, excepto la caridad enorme de las hermanas Franciscanas de la Divina Providencia, que me acogieron en su comunidad con enorme generosidad y cariño. Me dieron posada como al Niño de la primera Navidad, me abrieron las puertas de su humilde comunidad y de su corazón".

"Poco a poco fuimos acondicionando la vivienda, a la que este año hemos añadido dos pisos nuevos, a la estructura ya existente, además hemos adquirido los vehículos todoterreno, con la impagable generosidad de todos los que colaboráis económicamente con la Fundación Misión de la Misericordia".

Para conocer de cerca la situación de estos hermanos católicos tan necesitados, en el mes de agosto, el arzobispo de Oviedo (España), Jesús Sanz Montes, y cuatro seminaristas, se ofrecieron a evangelizar en la comunidad de San Pedro el Viejo, uno de los pueblos más lejanos y de más difícil acceso. "Es en ese lugar donde nos hemos planteado una posible colaboración entre los Arzobispados de Toledo –al que pertenece Hartley– y el de Oviedo".

El día en que "volví a nacer..."

En los años que lleva en México, a Christopher Hartley le ha tocado vivir todo tipo de pruebas, algunas de ellas bastante complicadas. "Eran las 5:23 am, imposible olvidarlo, aún noche cerrada, domingo 28 de enero de este año. Me acompañaban la hermana Francisca y la hermana Asunción. Íbamos a la bendición de una nueva iglesia que las pobres gentes de una de mis pobres comunidades habían construido con sus propias manos y financiado con el sudor de su frente durante varios años. Se llamaba Llano de la Yacua".

"La camioneta jadeaba y tosía ante lo escarpado del camino, en una secuencia interminable de vueltas y revueltas. Hasta que de repente vimos bajar en dirección contraria otra camioneta algo rápido. Me orillé instintivamente a mi derecha, en el lado del precipicio y detuve el vehículo, no dándome cuenta en la oscuridad de la noche, que allí, precisamente, se encogía el camino... las dos llantas de la derecha se hundieron al ceder el terreno y nos despeñamos acantilado abajo, más de cien metros".

"Cuando por fin se detuvo el vehículo quedamos en estado de shock, nos preocupamos de cómo estaban los demás, la hermana Asunción me pidió que les diera la absolución sacramental... Pensábamos que nadie nos había visto caer y nuestro horror era pensar que ahí nos íbamos a quedar. Todos teníamos incontables dolores en diferentes partes del cuerpo y sangrábamos... Afortunadamente alguien sí nos había visto caer y dio el aviso. Después de un tiempo esperando, vimos bajar por el acantilado unas lucecitas de teléfono de las gentes del pueblo que nos rescataron y nos ayudaron a los tres a llegar a la carretera".

"De ahí, un largo trayecto hasta una humilde 'clinicucha' de Tlapa... era un auténtico milagro... tambien el milagro de la amistad cristiana. Cuando llegamos allí nos esperaban el obispo, varias religiosas y sacerdotes, algunos laicos... ¡Qué maravilla la misa de esa noche junto a la cama del hospital! ¡cuánto que agradecer, cuánto que celebrar...! Han pasado los meses y los tres estamos plenamente recuperados. A los tres, es verdad, nos quedan secuelas y dolores... algunos se irán pasando, otros quedarán para siempre, cicatrices en el cuerpo, cicatrices en la mente y el alma. Una experiencia que a los tres nos ha marcado para siempre y que no olvidaremos jamás".

Jesús vino para quedarse

El 16 de agosto de 2024 quedará, también, para siempre marcado en la memoria de Hartley e inscrito en la historia de esta comunidad mexicana. Ese día, el obispo de la diócesis, Dagoberto Sosa Arriaga, consagró la iglesia de Arroyo Prieto y su altar mayor, la elevó a parroquia, con sus más de 90 pueblos, y nombró a Hartley primer párroco de la nueva demarcación eclesial. Una celebración que contó con la presencia de mixtecas llegados de todos los rincones de las montañas, y del arzobispo de Oviedo, con sus seminaristas.

"Un día de gracias múltiples y extraordinarias para estas gentes tan marginadas y olvidadas de todos; el día en que el Señor Jesús les vino a visitar, no como un viajero fugaz de ida y vuelta apresurada; no, fue el día en que Jesús vino a quedarse para siempre y a formar con todos nosotros un solo pueblo santo de Dios, un solo cuerpo del que Él, para siempre, será su cabeza". Durante la misa, además, recibieron la primera comunión y la confirmación un gran número de muchachos, que superaba casi el centenar.

"Todos los días salimos por las montañas, el padre Francisco y yo. Cada uno por una ruta diferente, con nuestra maleta-sacristía portátil y la compañía de las hermanas. Para celebrar la Santa Misa, catequizar, visitar a los enfermos... Horas y horas de carretera, a veces casi tres para ir y otro tanto para regresar. No es infrecuente salir a las 6:30 am para celebrar en uno o dos pueblos y no estar de vuelta hasta después de las 4 o 5 de la tarde".

"Si no conociéramos el valor inmenso de la Santa Misa y de los demás sacramentos, jamás nos habríamos lanzado a la aventura de estos caminos en busca de las buenas gentes que Cristo el Señor en su nombre nos confía".

Este agosto, tuvo lugar el segundo verano de misión en la comunidad de Hartley. "Ha supuesto una gracia del todo inmerecida, por los magníficos misioneros laicos que nos han ayudado en la obra de la evangelización, ellos han hecho, literalmente, de todo: lavado, cocinado, pintado, barnizado, carpintería y fontanería, han enseñado catecismo, cuidado de la liturgia, visitado enfermos, acompañado a los hospitales, clasificado medicinas, han compartido la vida de oración y la liturgia con nosotros los sacerdotes y las religiosas, han jugado con los niños, de pies descalzos y la sonrisa pintada en sus rostros".

Entre los muchos proyectos, para los que Hartley necesita ayuda urgente, están: la rehabilitación de la casa curial de San Pedro el Viejo, la adquisición de un vehículo 4X4, equipar de bancos las muchas capillas que aún carecen de ellos y la falta de material escolar en los más de 90 pueblos de su parroquia.

martes, 22 de octubre de 2024

La imagen cristiana del hombre. Por Benedicto XVI

La atmósfera que se extendió ampliamente en la cristiandad católica tras el Concilio Vaticano II fue concebida inicialmente de manera unilateral como una demolición de los muros, como «derribar las fortalezas», de tal manera que en ciertos círculos, se comenzó a temer el fin del catolicismo, o incluso a esperarlo con alegría.

La firme determinación de Pablo VI y la igualmente clara, pero alegremente abierta, de Juan Pablo II, lograron nuevamente asegurarle a la Iglesia – hablando humanamente – su propio espacio en la historia futura. Cuando Juan Pablo II, quien provenía de un país dominado por el marxismo, fue elegido Papa, algunos pensaron que un Papa proveniente de un país socialista debía ser necesariamente un Papa socialista, y por lo tanto llevaría a cabo la reconciliación del mundo como una «reductio ad unum» del cristianismo y el marxismo. La insensatez de esta postura se hizo evidente rápidamente, apenas se vio que un Papa proveniente de un mundo socialista conocía perfectamente las injusticias de ese sistema, y fue así como pudo contribuir al sorprendente giro que ocurrió en 1989 con el fin del gobierno marxista en Rusia.

Sin embargo, se volvió cada vez más evidente que el declive de los regímenes marxistas estaba lejos de haber constituido una victoria espiritual del cristianismo. La secularización radical, al contrario, se revela cada vez más como la visión dominante auténtica, privando cada vez más al cristianismo de su espacio vital.

Desde sus inicios, la modernidad comienza con el llamado a la libertad del hombre: desde el énfasis de Lutero en la libertad del cristiano y desde el humanismo de Erasmo de Rotterdam. Pero fue solo en la época de trastornos históricos tras dos guerras mundiales, cuando el marxismo y el liberalismo se extremaron dramáticamente, que surgieron dos nuevos movimientos que llevaron la idea de libertad a un radicalismo inimaginable hasta entonces.

De hecho, ahora se niega que el hombre, como ser libre, esté de algún modo vinculado a una naturaleza que determine el espacio de su libertad. El hombre ya no tiene naturaleza, sino que «se hace» a sí mismo. Ya no existe una naturaleza humana: es él quien decide lo que es, hombre o mujer. Es el hombre quien produce al hombre y quien decide así el destino de un ser que ya no proviene de las manos de un Dios creador, sino del laboratorio de invenciones humanas. La abolición del Creador como abolición del hombre se convirtió entonces en la auténtica amenaza para la fe. Este es el gran desafío que se presenta hoy a la teología. Y solo podrá enfrentarlo si el ejemplo de vida de los cristianos es más fuerte que el poder de las negaciones que nos rodean y nos prometen una falsa libertad.

La conciencia de la imposibilidad de resolver un problema de este tamaño solo a nivel teórico no nos exime, sin embargo, de tratar de proponer una solución al nivel del pensamiento.

Naturaleza y libertad parecen, en un primer momento, oponerse de manera irreconciliable: sin embargo, la naturaleza del hombre es pensamiento, es decir, es creación, y como tal, no es simplemente una realidad privada de espíritu, sino que lleva en sí misma el «Logos». Los Padres de la Iglesia – y en particular Atanasio de Alejandría – concibieron la creación como coexistencia de la «sapientia» increada y la «sapientia» creada. Aquí tocamos el misterio de Jesucristo, quien une en sí la sabiduría creada e increada y quien, como sabiduría encarnada, nos llama a estar juntos con Él.

Así, la naturaleza – que es dada al hombre – ya no es distinta de la historia de la libertad del hombre y lleva en sí dos momentos fundamentales.

Por un lado, se nos dice que el ser humano, el hombre Adán, comenzó mal su historia desde el principio, de tal forma que el hecho de ser humano, la humanidad de cada uno, lleva consigo un defecto original. El «pecado original» significa que toda acción individual está previamente inscrita en una vía errónea.

A esto se añade, sin embargo, la figura de Jesucristo, del nuevo Adán, que pagó por adelantado la redención para todos nosotros, ofreciendo así un nuevo comienzo en la historia. Esto significa que la «naturaleza» del hombre está, de alguna manera, enferma, que necesita corrección («spoliata et vulnerata»). Esto la coloca en oposición con el espíritu, con la libertad, tal como lo experimentamos continuamente. Pero en términos generales, también está ya redimida. Y esto en un doble sentido: porque en general ya se ha hecho lo suficiente por todos los pecados y porque al mismo tiempo, esta corrección siempre puede ser otorgada a cada uno en el sacramento del perdón. Por un lado, la historia del hombre es la historia de faltas siempre nuevas; por otro lado, la curación siempre está disponible. El hombre es un ser que necesita sanación, perdón. El hecho de que este perdón exista como realidad y no solo como

un bello sueño pertenece al corazón de la imagen cristiana del hombre. Ahí es donde laun bello sueño pertenece al corazón de la imagen cristiana del hombre. Ahí es donde la doctrina de los sacramentos encuentra su justo lugar. La necesidad del Bautismo y de la Penitencia, de la Eucaristía y del Sacerdocio, al igual que el sacramento del Matrimonio.

A partir de aquí, la cuestión de la imagen cristiana del hombre puede entonces abordarse concretamente. Ante todo, es importante la observación expresada por San Francisco de Sales: no existe «una» imagen del hombre, sino muchas posibilidades y muchos caminos en los cuales se presenta la imagen del hombre: de Pedro a Pablo, de Francisco a Tomás de Aquino, del hermano Conrado al cardenal Newman, y así sucesivamente. Donde indudablemente hay un cierto énfasis que habla en favor de una predilección por los «pequeños».

Naturalmente, también convendría examinar en este contexto la interacción entre la «Torá» y el Sermón de la Montaña, sobre lo cual ya he hablado brevemente en mi libro sobre Jesús.

Joseph Ratzinger/Benedicto XVI

Este artículo fue redactado entre Navidad y Epifanía de 2019-2020. El Papa emérito solicitó que su publicación se realizara únicamente tras su fallecimiento. Se ha publicado en el tercer volumen de la revista italiana del Proyecto Veritas Amoris doctrina de los sacramentos encuentra su justo lugar. La necesidad del Bautismo y de la Penitencia, de la Eucaristía y del Sacerdocio, al igual que el sacramento del Matrimonio.

Necrológica

Ha fallecido el sacerdote D. Ignacio Cuervo-Arango Martínez-Arcos

Nació el 31 de julio de 1936 en Salinas (Castrillón)

y ordenado presbítero el 28 de junio de 1968.

Procedente de la Compañía de Jesús, fue incardinado en la diócesis el 10 de febrero de 1992. 

Sus encomiendas pastorales fueron las siguientes:

Coadjutor en San Esteban del Mar del Natahoyo en Gijón (1971 - 1973)

Párroco de San Pedro de Navarro - Valliniello en Avilés (1990 - 1995)

Párroco de La Sagrada Familia de las Vegas en Corvera (1995 - 1996)

Administrador Parroquial de San Juan de Santianes en Pravia (1996 - 2001)

Administrador Parroquial de San Donato de Sandamías en Pravia (1996 - 2000) 

Capellán de las Hijas de María Madre de la Iglesia en Los Cabos de Pravia (1996 - 2000)

Administrador parroquial de Santiago de Escoredo, San Esteban de Inclán, San Pedro de Selgas, Santa María Magdalena de Villafría y Santa María de Villavaler en Pravia (2000 - 2001)

En el año 2001 pasó a la situación de jubilado fijando su domicilio en la casa familiar de Salinas (Castrillón). Desde ese año colaboró en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Salinas hasta el año 2021 en que su salud empezó a flaquear. Al agravarse su salud hace unos meses ingresó en la Casa Sacerdotal de Oviedo donde falleció hoy lunes día 21 de octubre. Tenía 88 años de edad, y 56 de ministerio sacerdotal. 

La Capilla ardiente quedará instalada en el Tanatorio Avilés. Sala n.º 3, a partir de las 11:30 del martes, día 22, hasta las 18:30. A partir de las 19:30 de ese mismo día se trasladará a la Iglesia Parroquial Nuestra Señora del Carmen de Salinas, donde quedará instalada la capilla ardiente de cuerpo presente

D. E. P.

Su funeral tendrá lugar este miércoles, 23 de octubre, a las 12 h en la parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Salinas, estará presidido por el Vicario General de la diócesis, D. Adolfo Mariño.

''Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre'' (Sal 99)

lunes, 21 de octubre de 2024

El cardenal Rouco responde al antijuridicismo y al sobrejuridicismo en la Iglesia

Con la edición de la BAC y la colaboración de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, se publica la síntesis del pensamiento canónico del arzobispo emérito de Madrid

Con la edición de la BAC y la colaboración de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, dentro de la prestigiosa Serie de Manuales de Derecho Canónico “Sapientia Iuris”, se publica ahora la que sería la síntesis del pensamiento canónico del cardenal Rouco Varela, arzobispo emérito de Madrid.

Atentos a lo que Rouco quiere decir

Una novedad editorial inédita no sólo porque actualiza sus apuntes nunca publicados como profesor de teología del derecho canónico en Salamanca, sino porque representa una potente llamada de atención sobre algunos fenómenos presentes en la relación del derecho canónico con la vida de la Iglesia en este momento de la historia.

De hecho también hay que aclarar, como se pude ver en la dedicatoria del libro, que el arzobispo emérito de Madrid es el principal de los representantes vivos de la primera generación de la denominada Escuela de Münich, una escuela de comprensión de Derecho Canónico, y en cierto sentido de la Teología, iniciada por Klaus Mörsdorf (1909-1989), seguida por E. Corecco (1931-1995), Oskar Saier (1932-2008) y por Winfried Aymans (1936-2023).

Una respuesta adecuada

¿Cuáles son esos fenómenos que se dan en la Iglesia hoy, que probablemente estaban emergentes en los años del postconcilio, y a los que hay que dar una respuesta adecuada?

Es decir, fenómenos que parecía que se habían disuelto y que en cierta medida incluso con otras expresiones emergen de nuevo en la vida de la Iglesia.

Leemos en la introducción de este libro, que no es ni mucho menos solo un manual para los estudiantes de Derecho Canónico:

“¿Se ha superado la problemática del primer postconcilio? ¿El antijuridicismo vuelve a cosechar éxitos mediáticos, intelectuales y pastorales en la actual opinión pública eclesial?”.

Síntomas teóricos y prácticos muy preocupantes

Se refiere además a que hay manifestaciones que se dieron en el inmediato postconcilio que parecen “revivir en la actualidad con síntomas teóricos y prácticos muy preocupantes.

La dialéctica “derecho canónico” y “pastoral” vuelve a ser afirmada como oposición en la vida –cuando no en la misma concepción- de la Iglesia y de su misión salvadora. La doctrina de la unidad de la potestas sacra, inequívocamente restablecida y enseñada por el magisterio conciliar, se cuestiona en la raíz eclesiológica y cristológica (se relativiza teológicamente tanto en la doctrina como la práctica de quién es el sujeto y el contenido de la misma) con consecuencias para el recto y fiel cumplimiento de la misión docente y santificadora de la Iglesia, nocivas pastoralmente”.
Reforma reciente de la Curia

Para aclarar a qué se refiere el cardenal Rouco, entre otras cuestiones, además de la del antijuridicismo, que también podría tener otra expresión en la sobre actuación jurídica o en la profusión de actuaciones de modificación permanente del derecho canónico, está la de la potestas sacra, que es una de las músicas de fondo del debate en la reforma reciente de la Curia y de algunas decisiones respecto a recientes nombramientos.

Por lo tanto, esta novedad editorial, que en cierta medida es única, va a contribuir a un sano debate dentro de la pluralidad de perspectivas en la Iglesia. Una novedad por cierto que tiene actualizada la bibliografía, en la mayoría de los casos textos procedentes del mundo intelectual alemán.
Las dos partes del libro

Hay que añadir que el libro tiene dos partes. La primera es específicamente la de la fundamentación de la teología del derecho canónico.

La segunda añade una serie de trabajos más recientes del cardenal Rouco que abordan cuestiones específicas que, además de las ya referidas, se adentran en materias como la relación entre carismas institucionales y personales, la secularización del matrimonio y la familia, el derecho natural o la situación actual de la canonística, entre otras.

Habrá que esperar a la presentación de esta obra que, sin duda, dará que hablar.

Se podrá estar de acuerdo o no con los planteamientos y afirmaciones que hace el cardenal Rouco Varela. Lo que no se puede negar es que sus propuestas responden a un trabajo intelectual y científico nada común en los últimos tiempos.

Me parece significativo, y es de destacar, que al final de la introducción el cardenal Rouco agradezca al profesor de San Dámaso, Roberto Serres, su trabajo en esta obra, y al director de la BAC, Manuel Fanjul.

21 de Octubre: En la Diócesis de Oviedo Memoria de los Beatos Genaro Fueyo -presbítero- y compañeros mártires Segundo, Isidro y Antonio -laicos-. Los Mártires de Nembra


En Nembra, Asturias, España, martirio del Venerable Siervo de Dios Genaro Fueyo Castañón, sacerdote español y otros tres compañeros laicos († 1936).

El grupo está conformado por: Genaro Fueyo Castañón, sacerdote diocesano, de 72 años, párroco de Santiago Apóstol de Nembra (Aller – Asturias); Segundo Alonso González, 48 años, Isidro Fernández Cordero, 33 años, y un joven, Antonio González Alonso, 24 años.

Breve semblanza: 

En este retazo de Historia, con mayúscula, de la Adoración Nocturna Española volvemos la vista a un pueblo minero asturiano en la década de los treinta. El nombre del pueblo del concejo de Aller es Nembra en Asturias. La Fiesta principal del pueblo es Santiago, patrono también de su parroquia. Los protagonistas de esta Historia serán todos adoradores nocturnos, tres laicos y su párroco. El escenario será la sala de guardia de la Adoración Nocturna, en el segundo piso de un edificio contiguo a la iglesia parroquial que será convertida en cárcel, y la misma iglesia. La fecha de los hechos, del 17 de julio al 21 de octubre de 1936.

Nembra era un pueblo muy religioso y de derechas, situado en la zona minera asturiana foco de los primeros movimientos revolucionarios de octubre de 1934 inicio de aquella época triste y sangrienta de la historia de España. Una parroquia que dio numerosos religiosos y sacerdotes.

El pueblo contaba con Adoración Nocturna que había sido establecida en 1908. En otras catorce localidades asturianas ya 14 había entonces Adoración Nocturna por ejemplo en las cercanas Bustiello y Moreda. En la parroquia de Nembra la estableció don Genaro Fueyo Castañón. Don Genaro llevaba desde 1899 como párroco y era un sacerdote muy eucarístico y querido. Fueron un centenar los adoradores con los que contó. Había Tarsicios que se reunían una tarde cada mes. Los adoradores eran mineros y labradores, algunos de ellos tenían que andar cuatro horas, entre ida y vuelta, para acudir a la Adoración. Venían de Enfistiella, Cabo, La Carrera, La Corralada, Tornos, Arnizo, San Miguel, Omedal, Otero, La Casona, Rueda, El Campo, El Cabañón, La Llera, Pumardongo, Heros, Rueda. En invierno y en verano.

Pasearon su bandera por Covadonga en las bodas de plata el 29 de septiembre de 1933: "Estuvo muy bonito, asistió mucha gente y 20 banderas" le escribía en una carta uno de nuestros protagonistas y presidente de la sección, Segundo Alonso, a un hijo religioso misionero tal como recoge don Ángel Garralda en su libro sobre los mártires en el que basamos este retazo de Historia. También acudió la bandera a las Bodas de Oro de Oviedo en 1928, a las de Plata de la Basílica de Covadonga en 1926 y a las distintas fiestas de Espigas que se celebraban cada año.

Don Genaro lo atendía todo. Permanecía desde las 11 de la noche a las 4 de la mañana al servicio de los adoradores. Todos los meses. Todos los años. "En la Adoración Nocturna se pasaba la noche entera con nosotros una vez al mes. El mismo local parroquial de la Sala de Guardia se usaba como escuela de lunes a sábado para los hijos del Sindicato Católico, y como Centro Católico para el Sindicato los domingos después de Misa. Este uso múltiple se debe en exclusiva a la iniciativa de don Genaro. En la planta baja guardaba su vaca y su caballo" recordaba un testigo. La Adoración Nocturna de Nembra superó la Guerra Civil pero no la década de los sesenta.

Dos de nuestros protagonistas pertenecían al Sindicato católico Minero. Este Sindicato nació en la Sociedad Hullera Española fundada por el Marqués de Comillas. A él pertenecían todos los adoradores mineros de Nembra. Segundo Alonso González e Isidro Fernández Cordero eran, su presidente y tesorero respectivamente, como también lo eran de la sección adoradora.

La Sala de Guardia de la Adoración Nocturna se llenó de presos desde el 19 de julio. Así lo recuerda uno que lo vivió: "Estábamos consternados y tristes al vernos de aquella manera pero nos dimos cuenta, de que casi todos los que allí estábamos éramos adoradores del Santísimo Sacramento, y que en aquella misma sala habíamos pedido muchas veces a Dios: enfermedad, pobreza, oprobio, abyección, esclavitud, persecución por la justicia, todo cuanto convenga para nuestra santificación y salvación. Pues aquí mismo se lo pedimos, aquí lo estamos recibiendo; bendito sea Dios que nos da lo que hemos deseado. Moriremos por la fe, venga lo que viniere. Por la noche llegan los rojos y nos escupen a la cara, mandándonos al mismo tiempo escupir y blasfemar al Crucifijo, cosa que ninguno hicimos. Ellos rabiosos nos decían: ¡Cuánto más hubieseis ganado en el cine y en el bar que en esta sala! Lo que a vosotros os echó a perder fueron esas creencias tan tontas en Dios. Como premio, nos mandaron formar toda la noche y nos dieron con grandes garrotes, descalzos y desnudos, a cada uno como lo habían encontrado". Llegado el día los mandaban a trabajar.

El cuarto protagonista es Antonio González Alonso. Antonio quería ser dominico como su hermano pero una tuberculosis le obligó a regresar a la casa familiar. Es un buen muchacho, simpático, estudioso, bondadoso. También es adorador nocturno, como su padre Severino, y ayuda al párroco con los Tarsicios. Es detenido junto a su padre y un hermano al poco de producirse el Alzamiento. Tiene 24 años, ex fraile, de misa diaria, y queriendo ser maestro católico… está en el ojo de mira. El 11 de septiembre le sacan de la cárcel en coche donde ya llevaba muchas palizas en su cuerpo. No quiso romper un cuadro del Sagrado Corazón ni el ara del altar. Le dieron veinticuatro horas para pensarlo. Pero él lo tenía claro. Pasa por delante de su casa y, al ver a su madre, grita ¡Adiós madre, hasta el cielo! No se le volvió a ver. Según contó el chofer, previamente le cortaron la lengua, después le apalearon y le tiraron a un pozo. Su cuerpo no se encontró.

Conozcamos más a Isidro Fernández Cordero. Procedía de una familia religiosa como también lo fue la que él formó con Celsa y los siete hijos que tuvieron de las cuales dos serían religiosas y otro dominico. Poseen un comercio y cultivan unas tierras pero la necesidad le obliga a hacerse minero en la Hullera Española. Dos veces ingresó en la cárcel otrora sala de 16 guardia de la Adoración Nocturna como venimos diciendo. De la segunda no regresará. Palizas, trabajo duro, rezo del rosario, es la rutina hasta el final. Él junto con Segundo y don Genaro se reunirán en la iglesia donde pasaran el último día de su vida terrena.

Nos falta conocer un poco más a Segundo Alonso González que contaba con dos hermanos dominicos misioneros y una hermana dominica de clausura. Se casa en la parroquia de Nembra con María. Don Genaro les casa. Tendrán doce hijos. La última morirá en 1926, con su madre, en el parto. Cuatro de ellos ingresan en Escuelas Apostólicas de los que dos serán sacerdotes. Quedó viudo con siete hijos vivos, el más pequeño de año y medio. Vuelve a casarse con una viuda sin hijos. Hace labores de carpintero, arrienda unas tierras, trabaja en la mina. El 21 de octubre, veinticinco años después del día de su boda con María, se encontrará también en la iglesia con don Genaro, el sacerdote que le casó, pero en circunstancias distintas. Será el día de su martirio. Recordando la revolución de octubre del 34 escribía: "Yo que fui amenazado con pegarme un tiro por no saludar puño en alto, yo que he perdonado a mis enemigos con todo mi corazón, yo que les he avalado para que obtuvieran trabajo; yo que escribí lo que mis buenos padres me enseñaron ”que Nuestro Señor murió por nosotros sin su culpa, todo por culpa nuestra, que es lo que tenemos que recordar e imitar”, tendré que beber con él el cáliz amargo de la pasión y decir “Padre, si es posible que pase de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”" Cuando estuvo preso en julio decía a sus compañeros de cautiverio:"Muchas veces hemos pasado aquí la noche para acudir al turno de vela ante el Santísimo; como ahora no podemos hacerlo, recemos el Rosario y hagamos un sincero acto de contrición, poniéndonos en las manos de Dios, ya que es posible que alguno de nosotros tengamos los días contados". "Se le veía rezar paseándose por la sala, y para hacer la señal de la cruz, taparse el rostro con la chaqueta o con la manta. Estaba tan persuadido de que lo iban a matar que, al salir su cuñado Rodolfo, le entregó el reloj y la llave de casa porque no pensaba volver a ella, y una nota detallada de sus deudas y créditos" recordaba un testigo.

Isidro y Segundo pudieron huir. Pero no lo hicieron porque temían que serían sus esposas e hijos los que lo pagarían como ya 17 había sucedido en otros casos. Esto respondió Isidro a un vecino que le animaba a escapar monte a través: "Si no me presento se vengarán con mi familia. Siempre nos han acusado de ser unos rezadores y unos carcas; por lo que se ve el único delito de que nos acusan es de ser católicos, y esto es un honor para nosotros. Delitos no tenemos ninguno, por lo tanto, nada nos pueden hacer y de esta manera salvamos a nuestras familias de las molestias o escarnios que quisieran hacer. Dios sabe por qué nos tiene aquí y en sus manos estamos; si él lo permite por algo será”"

Don Genaro, de 72 años, encarcelado en Moreda, el 20 de octubre es llevado a su iglesia de Nembra. Allí ya estaban Segundo, 48 años, e Isidro, de 43, que habían sido traídos desde la cercana cárcel aquel 21 de octubre. Con don Genaro vinieron dos prisioneros más que serán separados y asesinados de un tiro en el cercano cementerio.

Con ellos están en la iglesia los asesinos, siete forasteros y siete de Nembra, de ellos cinco mujeres.

Les dan a escoger donde han de ser sepultados y el orden en que han de morir. Segundo e Isidro le cavan la tumba a don Genaro en el altar mayor donde a diario celebraba misa. Ellos escogen el sitio donde juntos participaban todos los días de la eucaristía. Don Genaro pide ser el último en morir para alentar a sus fieles feligreses y amigos. No les dejan acabar de terminar sus tumbas “podéis encogeros” les dijeron. Les desangran como a los cerdos en la matanza y los descuartizan. Don Genaro, tras ellos, es desangrado y enterrado. Fuera el vehículo con el motor arrancado para ahogar el ruido.

Un año después, tras la liberación, encuentran sus cadáveres incorruptos.

Las familias hablarán y vivirán el perdón como hicieron sus mártires. Un ejemplo. La madre de Antonio cuando la dijeron que ya habían detenido a los dos asesinos de su hijo, la preguntaron ¿qué quieres que hagamos con ellos? Respondió "Quiero verme con ellos y con mi Antonio en el cielo".

Personas valientes. Católicos íntegros. Adoradores ejemplares. Ayer, hoy y siempre ésta será una Historia real para meditar y de la que aprender.

El pasado 21 de enero el Papa Francisco firmó el decreto de martirio.

Boletín ANE: Adoración Nocturna España