martes, 3 de marzo de 2026

Sor Rosario Soto Álvarez, la religiosa gijonesa que hoy ha cumplido 112 años. Por R. H. M.

Hoy 3 de marzo ha soplado velas Sor Rosario Soto Álvarez A.C.I. Nacida en el barrio de La Arena de Gijón tal día como éste de 1912. Actualmente es la segunda persona más longeva de España, y la religiosa de mayor edad en el mundo. Creció en el seno de una familia muy piadosa, en un hogar próximo a la Plaza del Parchís. Fueron seis hermanos, de los cuales uno fue sacerdote diocesano, otro jesuita, tres religiosas, y María Luisa, la hermana soltera que vivió siempre muy vinculada a la basílica del Sagrado Corazón de Gijón. Varios de sus hermanos murieron muy jóvenes; el sacerdote diocesano y las otras dos religiosas fueron llamados por el Señor a su presencia con menos de treinta años; una de sus hermanas apenas había terminado el noviciado. Figura clave en su vida fue su hermano jesuita, el P. Manuel Soto Álvarez S.J., un hombre de Dios que marcó a muchas generaciones de gijoneses. El Padre Soto fue durante muchos años el capellán de la Comunidad de Clarisas del Monasterio del Sagrado Corazón de la Universidad Laboral de Gijón (hoy sede de la TPA). Siempre con su sotana a paso ágil por la ciudad, hasta que un "ictus" le dejó muy tocado y tuvo que ser trasladado a la Enfermería de la Compañía de Jesús en Villagarcía de Campos (Valladolid), donde murió. 

Charo sintió la llamada del Señor, y queriendo imitar los pasos de su hermano Manuel, ingresó en la Congregación de Esclavas del Sagrado Corazón, al igual que sus hermanas. Las Esclavas que fundó Santa Rafaela María en 1877 es una de las muchas familias religiosas cuyo carisma está marcado por la espiritualidad ignaciana. La Madre Fundadora dio mucha importancia a la mística de los ejercicios espirituales y la devoción al Corazón de Cristo, como bases para vivir el amor y la reparación. A pesar de sentir pronto la vocación, Rosario tardó en dar el paso de ingresar en la vida consagrada, pues le entristecía tener que dejar a su hermana soltera sola, en aquellos años arto difíciles. Finalmente, en 1940 pasada ya la guerra civil ingresa en el Postulantado de Loyola a sus 26 años; en aquel momento la denominaron ''vocación tardía''. Hizo después el Noviciado en Azpeitia (Guipúzcoa). 

Ha dedicado la mayor parte de su vida a la Iglesia, nada menos que 86 años hasta la fecha. Su trayectoria está marcada por el servicio y la fe, habiendo vivido la mayor parte de su vida consagrada en Oviedo. Ella siempre tuvo ilusión por haber sido destinada a una misión difícil, a África u otro país lejano; sin embargo, supo dar lo mejor de sí en su Asturias querida, donde la obediencia la situó. Primero se le encomendó servir en el campo de la docencia, siendo destinada a la Comunidad de la Calle González del Valle, donde la Congragación tuvo durante muchos años su colegio; a partir de 1979 se apostó por una residencia universitaria femenina en dicho lugar. Sor Rosario fue destinada después a la Comunidad de Latores, localidad a las afueras de Oviedo donde la Congregación regenta la Casa de Espiritualidad Santa María del Aramo. Con noventa años aún se desplaza de Oviedo a Gijón para cuidar de su hermana que también era mayor, lo que causaba admiración. En el año 2005 fue trasladada a la Casa para Hermanas Mayores que las Esclavas tienen en Santander; tenía entonces 91 años de edad. Como buena asturiana no falta una manzana en su desayuno, le encantan los bollos preñaos y no necesita ayuda para comer, dejando a todos boquiabiertos por cómo no se le escapa un garbanzo ni se le resiste un filete. Fue autónoma prácticamente hasta los 109 años en que en una caída le fracturaron una cadera y la dejaron en la silla de ruedas, con la que ahora se desplaza. Para sorpresa de todos, ha seguido siendo la misma a pesar de no poder volver a caminar: optimista, alegre, piadosa, siempre preocupada por el otro en lugar de sí misma, etc. Actualmente sigue siendo un ejemplo de lucidez y serenidad para sus hermanas y para el personal que la cuida. 

Religiosa acogedora y amiga de la escucha, su corazón sigue latiendo con fuerza a sus 112 años porque siempre ha querido vivir en el corazón de Jesús, lugar de encuentro, haciendo suya la recomendación de San Ignacio de Loyola de pedir "conocimiento interno del Señor para más amarle y seguirle". Mantiene una lucidez mental envidiable, una memoria de libro y unas constantes vitales fuera de lo común. Aún hace dos meses superó con toda fortaleza una anemia ferropénica. En una revisión reciente, Sor Rosario tenía 130/70 de tensión arterial y 68 de frecuencia cardiaca: ¿Cómo es posible?... Pienso que entrando y viviendo en los sentimientos del corazón de Jesús, donde ella ha sabido configurar toda su vida, afectos y esfuerzos. Mujer de vida eucarística, de reparación y reconciliación, en medio de un mundo herido. Santa Rafaela María decía que «Nuestro corazón no puede limitarse a un número reducido», la Madre Fundadora se refería a que hay que darse a todos; en el caso de Sor Rosario Soto creo que ha cumplido toda expectativa.  Recientemente le han otorgado la distinción de socia de honor de APACOR, la Sociedad Española de Pacientes del Corazón y Longevidad. 

Su caso ha despertado el interés de expertos en salud y bienestar. Recientemente, el doctor Manuel de la Peña, reconocido especialista en longevidad, destacó su figura tras un encuentro personal con ella. Entre los factores que se atribuyen a su envidiable estado a los 111 años, se encuentran "la paz Interior". Sin duda, una vida dedicada a la espiritualidad le ha proporcionado una notable estabilidad emocional. También le favorece en la vida comunitaria, pues el apoyo y la interacción constante en su entorno religioso actúan como un factor protector contra el deterioro cognitivo. A pesar de su discreción habitual, su longevidad la ha convertido en un símbolo de esperanza y un referente sobre el envejecimiento saludable, donde se documenta su reciente hito de edad. Preguntada sobre el secreto de su longevidad, ella saca a relucir un dato curioso, y es que tuvo un tío sacerdote que llegó a cumplir 107. Está claro que la fe y la buena genética han florecido en su familia... 

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