viernes, 30 de enero de 2026

Se inicia en Covadonga el «Rosario de las Familias»

(Iglesia de Asturias) A partir del próximo 7 de febrero, todos los primeros sábados de mes se celebrará, en Covadonga, el «Rosario de las Familias», una iniciativa que quiere acercar a las familias a la Virgen porque «esa es la misión del Santuario», explica el Abad, D. David Cueto.

«La idea surgió de una familia, numerosa, muy cercana al Santuario, que me comentó un día el bien que les hacía a ellos rezar el Rosario juntos» explica el propio Abad. «Ellos tuvieron el deseo y la intuición de proponer al Santuario fijar un día para rezar el Rosario, por familias y para familias. Yo les propuse hacerlo el primer sábado de cada mes y así convocar a todas las familias que se quisieran unir. Sería a las 12 h, en la Santa Cueva y después quien quisiera podría quedarse a la eucaristía que se celebra en la Basílica, a las 13,30 h y comer por la zona».

Un plan «sencillo y que no suponga un gran trastorno para las familias», explica el Abad, pero que al mismo tiempo «acerque la Virgen a la gente, porque la Virgen es la fuente del agua que es Cristo. Si las familias se acercan a la Virgen, eso dará sus frutos. Y para eso está el Santuario, para acercar a las familias y a las personas en general a la Virgen y al Señor»

Tiempos recios. Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O. F. M.

(El Debate) Corren «tiempos recios». Así decía nuestra gran andariega abulense mucho antes de que Mario Vargas Llosa escribiese su novela titulada homónimamente describiendo una historia de conspiraciones internacionales e intereses encontrados, en los años de la Guerra Fría en la Guatemala de los años 50, Santa Teresa de Jesús lo describe en el Libro de la Vida (c. 33) describiendo una época de crisis, persecución y grandes cambios, que ponían a prueba la esperanza de todo un pueblo.

Tiempos recios son también los nuestros, y parece que andan nerviosos algunos mandamases, ante la escalada de problemas que les suscitan sus malas gobernanzas. No simplemente se lamentan infortunios fruto de catástrofes imprevisibles de la naturaleza misteriosa, sino que también tantos se hacen cruces por una pésima gestión de esas vicisitudes, por una falta de previsión responsable y, sobre todo, por un indolente desvío de recursos para otro tipo de pagos ajenos a las necesidades de la gente. Es fácil (y tremendo a la vez) el juego de palabras cuando ante los sucesos acaecidos en el accidente ferroviario de Córdoba, haya personas que digan con dolor y encono: se abandonó el mantenimiento ferroviario de las vías y sus traviesas, para mantener los desvíos inmorales y el pago de sus amigas traviesas. Sabido es cómo se colocaron nominalmente a señoritas cuyos servicios de catre se pagaban con el erario público, incluso teniendo como currículo una simple fotografía de lencería picarona sin ninguna preparación técnica ni cultural, o colocando por enchufe ideológico a personas ineptas para un responsable trabajo al servicio de la sociedad desde un trabajo de funcionario estatal.

Es tal el despropósito y tan terribles las consecuencias, que se está pagando un alto precio por este vacío en la gobernanza real de un país, en donde todo gira en torno al atrincheramiento de algún psicópata del poder, enrocado a cualquier costa en su poltrona y galvanizando sin escrúpulos su deriva y la de sus allegados por vínculo familiar o incondicionalidad ideológica.

De ese modo asistimos a cesiones y concesiones arbitrarias a los habituales compinches que entienden que este período de vacas flacas es el escenario ideal para sacar tajada ante la debilidad totalmente vulnerable de unos gobernantes que no tienen norte, ni brújula, ni mapa, sino el único objetivo de seguir en las prebendas de un poder pagando el safari de los socios que sin recato exigen cualquier cosa como condición del mantenimiento del trono y el cetro del mecenas de sus caprichos y pretensiones.

En un Estado de Derecho, los Presupuestos Generales son siempre la ley más importante que un gobierno promulga cada año y determinan su política en la mayor parte de los ámbitos, siendo la base sobre la que se moverá la economía del Estado cada año, fijando los dos grandes principios de una buena gobernanza: la estabilidad presupuestaria y la sostenibilidad financiera. De no existir tales presupuestos, entonces se da pie al descontrol improvisador que va desde el desvío de fondos para oscuros fines, a la financiación de ocurrencias que tienen como destino el favor de los protegidos incondicionales en el campo social, sindical, político o mediático. Sale barata la pólvora cuando la factura de la cacería se pasa al rey, es decir al erario público de todo un pueblo asaeteado por impuestos tan mal administrados.

Para camuflar todo esto, surgen medidas estrella que no tienen ninguna demanda, escándalos ficticios señalando a personas, instituciones o colectivos con los que entretenerse o ensañarse como espantajos de la distracción masiva. Así podríamos ver tantos y tantos anuncios de acuerdos y de resoluciones que no tienen ningún fuste, que no solventan ningún desaguisado, que no despejan ninguna duda, que no reparan ninguna abismal fractura, mientras el carrusel del bulo oportunista sigue su relato brindando al sol.

No corren buenos momentos cuando hemos de lamentar este modo inane y vacío de llevar tan trivialmente las riendas de una sociedad por gente que no tiene más altura de miras que su hedonista mediocridad tan henchida de poder, de placer y de pasta, parafraseando a Thomas Stern Eliot. Pero sabemos que un pueblo maduro sabe esperar la deseada alternativa (que no alternancia) de los indignos, cumpliéndose la frase atribuida al ex presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln: «Puedes engañar a todas las personas una parte del tiempo y a algunas personas todo el tiempo, pero no puedes engañar a todas las personas todo el tiempo». Llegará un momento, en el que los desengañados expresarán cívica y responsablemente la vuelta a la cordura, a la honestidad, a la verdad, a la paz y al bien de nuestro pueblo. En «tiempos recios, amigos fuertes de Dios», decía la expresión completa de Santa Teresa. Por eso, en este momento de incertidumbre, se pide una clarividencia madura y libre, para no cejar desde la fe y la confianza, en alumbrar un tiempo mejor, cada uno desde su atalaya y su responsabilidad.

Fr. Jesús Sanz Montes,
Arzobispo de Oviedo

jueves, 29 de enero de 2026

Vida Consagrada «¿A quién llamas?», «¿a quién buscas?» y «¿a quién sirves?». Por Joaquín Manuel Serrano Vila


Bajo el lema "¿Para quién eres tú?", la Iglesia celebra este 2 de febrero de 2026 la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Esta convocatoria, coincidiendo con la festividad de la Presentación del Señor, invita a los consagrados y a toda la comunidad cristiana a reflexionar no solo sobre la identidad, sino sobre el propósito del servicio en un mundo en constante cambio. El Papa León XIV afirmaba en una audiencia con religiosas en el Aula Nervi en el Vaticano el pasado mes de octubre que ''la tarea de las consagradas y consagrados, “quieren ser portadores y testigos de ello con su vida, como divulgadores de la concordia a través de la palabra y el ejemplo, y antes aún como personas que llevan en sí mismas, por la gracia de Dios, la huella de la reconciliación y la unidad. Solo así podrán ser, en los diversos ambientes en los que viven y trabajan, constructores de puentes y difusores de una cultura del encuentro en el diálogo, en el conocimiento recíproco y en el respeto por las diferencias, con esa fe que les hace reconocer en cada ser humano un único rostro sagrado y maravilloso: "el de Cristo''. En la misma dimensión litúrgica y celebrativa, es especialmente catequético que como es tradición, la jornada se celebre cada 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor o "Día de las Candelas". El simbolismo de la luz es fundamental: los consagrados están llamados a reflejar la luz de Cristo en las "noches oscuras" de la sociedad contemporánea.

El lema de este año, con eco vocacional, se inspira directamente en las palabras del Papa Francisco en su exhortación Christus Vivit, donde recuerda que la pregunta fundamental de la vida no es "¿quién soy yo?", sino "¿para quién soy yo?". Ya en su día el Papa San Pablo VI, con motivo de la segunda sesión del Concilio Vaticano II, en la Sala Conciliar, planteó la pregunta: "Iglesia, ¿qué dices de ti misma? ¿Quién eres?". Esto es lo que esta Jornada quiere auto plantearse a la vida consagrada. Para los religiosos y religiosas, esta interrogante es una invitación a salir de la autorreferencialidad y reafirmar que su existencia cobra sentido en la entrega a Dios y a los demás. La Conferencia Episcopal Española, destaca que la vida consagrada es, ante todo, una misión de servicio que busca humanizar desde el corazón de Cristo. Hoy más que nunca la Vida Consagrada debe preguntarse en medio del duro cambio de época que vivimos «¿A quién llamas?», «¿a quién buscas?» y «¿a quién sirves?».

En el contexto actual, la jornada pone el foco en tres pilares fundamentales: Testimonio de Comunión: En una sociedad fragmentada, la vida en comunidad de las congregaciones se presenta como un signo de que la fraternidad es posible. Presencia en las Periferias: Desde la educación y la sanidad hasta el acompañamiento a migrantes y ancianos, la vida consagrada sigue siendo el "brazo social" de la fe. Renovación y Esperanza: Ante el descenso vocacional, la jornada es una llamada a la confianza, recordando que la calidad del testimonio es más vital que el número de efectivos. Es un momento para agradecer la labor de quienes, a través de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, intentan ser un reflejo del amor de Dios en la tierra. La vida consagrada no es una reliquia del pasado, sino un don para el presente que sigue respondiendo con generosidad a la pregunta: "Soy para Dios y para mis hermanos". Sólo desde esta premisa se pueden enfrentar los desafíos de la Vida Consagrada en 2026.

El lema "¿Para quién eres?" no es pregunta que busque sólo una introspección personal, sino que se alinea con las conclusiones del Congreso de Vocaciones celebrado en 2025 reforzando la idea de que toda vocación es una misión orientada al prójimo. Es una llamada a buscar un "Nuevo Pentecostés" ó, mejor dicho, revivir el primero. La Iglesia hoy, y especialmente los consagrados, están invitados a construir una "cultura vocacional" permanente. La intención es evitar que la vida religiosa se perciba como una opción de autorrealización aislada, sino como un "para quién" que encuentra su plenitud en el servicio. Son ya 30 años haciendo camino, pues se celebra el trigésimo aniversario desde que San Juan Pablo II instituyera esta Jornada en 1997. El objetivo original sigue vigente: valorar el don de la Vida Consagrada y fomentar el conocimiento de esta forma de vida entre los fieles.

La Esperanza como Horizonte, sigue siendo asignatura pendiente. En medio de una crisis vocacional acuciante, en que son más los cierres que las fundaciones, en que están llenas las casas de mayores y prácticamente vacíos los noviciados, en que los números no dan y las reestructuraciones cada día son más complejas... hay que volver a hacer nuestro el espíritu del Jubileo de 2025: los consagrados son llamados a ser "peregrinos de esperanza" en un mundo herido, actuando como semillas de paz donde la dignidad humana es vulnerada. Nuestra sociedad en este 2026 necesita de la Identidad y Misión de las religiosas y religiosos. El mensaje de los obispos para este año recalca que la pregunta "¿quién soy?" es ineludible, pero el peligro reside en el individualismo. El giro hacia el "¿para quién eres?" sitúa a la vida consagrada en el corazón de la Iglesia como un ofrecimiento total (cf. Vita Consecrata, 22).

29 de Enero: San Julián y San Serrano


Cada 29 de enero, la Diócesis de Oviedo conmemora una festividad profundamente arraigada en su historia medieval: la memoria de San Julián y San Serrano, dos obispos cuyas reliquias reposan en la Catedral de San Salvador de Oviedo tras ser trasladadas desde el sur de la península durante la invasión musulmana.

San Julián de Toledo: El Gran Teólogo

San Julián (fallecido en 690) fue una de las figuras intelectuales más influyentes de la España visigoda. Como arzobispo de Toledo, presidió varios concilios y fue un prolífico escritor, autor de obras fundamentales como el Prognósticon. Es recordado por su celo en el culto divino y por enriquecer el oficio litúrgico con nuevas oraciones.

San Serrano (Asturio Anulino): El Hallador de Mártires

A menudo identificado como Asturio Anulino, San Serrano fue el primer obispo de la diócesis complutense (Alcalá de Henares) en el siglo V. Su legado más célebre fue el hallazgo, por revelación celestial, de los restos de los Santos Niños Justo y Pastor en el año 412. Se cree que su nombre "Serrano" es una variante popular que se consolidó tras su traslado a tierras asturianas.

La Conexión con Oviedo

La veneración de ambos en la capital asturiana no es casual:Refugio de Reliquias: Ante el avance musulmán, sus cuerpos fueron trasladados al norte para protegerlos, convirtiéndose en parte del tesoro espiritual de la Catedral de Oviedo.  

Hoy, la onomástica de estos dos prelados sirve para recordar el papel de Oviedo como baluarte de la cristiandad y custodio de la tradición visigoda.

miércoles, 28 de enero de 2026

Cromos, juegos y códigos QR: así es la nueva revista de la parroquia de San Félix de Lugones


La parroquia asturiana lanza una publicación que combina tradición y tecnología para acercar la fe a los más jóvenes de una forma lúdica e interactiva

(COPE) La parroquia de San Félix de Lugones ha anunciado el lanzamiento de una revista muy especial que recoge las fiestas, procesiones y colaboraciones realizadas a lo largo del año. El proyecto combina explicaciones y fotografías con un álbum de cromos y códigos QR para crear una experiencia interactiva.

Una revista para jugar y aprender

La publicación incluye un apartado de explicación de las fiestas más relevantes de la Iglesia, como San Antón, la Candelaria o la Semana Santa. Cada celebración se ilustra con fotografías y un código QR que redirige a un vídeo de la fiesta en Instagram, permitiendo a los lectores ver cómo se vive en la parroquia.

4.000 cromos y una fecha clave

El formato, especialmente dirigido a los más jóvenes, busca enseñar "a los niños a comprender la fe y el mensaje de Jesús" a través de nuevos métodos. La tirada inicial será de 200 revistas y 4.000 cromos, correspondientes a 16 imágenes de la iglesia y las fiestas. 

¿Por qué se llama a Santo Tomás de Aquino el “Doctor Angélico”?

(Aleteia) Este apodo recibido por el santo nos dice mucho sobre la vida de Tomás de Aquino y su talentoso trabajo

Uno de los santos más respetados de la Iglesia Católica es santo Tomás de Aquino, a menudo llamado el "Doctor Angélico". ¿De dónde viene este término y qué significa?

¿Por qué se le llama "Doctor"?

En primer lugar, en la Iglesia Católica, además de nombrar a ciertos individuos como santos, reconociendo su extraordinaria práctica de la virtud, a lo largo de los siglos, ha señalado a santos específicos como Doctores de la Iglesia. Este nombramiento especial solo puede conferirlo el Papa y lo hace con aquellos hombres y mujeres que son considerados maestros ejemplares en diversos temas teológicos y espirituales.

El título oficial de Doctor proviene de la raíz latina docere, que significa "enseñar".

Santo Tomás de Aquino escribió extensamente durante su vida, produciendo uno de los textos más fundamentales de la teología católica, la Summa Theologiae. En ella, responde a diversas preguntas que se plantearon en su época, y sus respuestas siguen utilizándose hoy en día en defensa de la doctrina católica.

¿Y qué tal "angelical"?

No se sabe con certeza por qué Santo Tomás llegó a ser conocido como el "Doctor Angélico". Existen diversas posibilidades, incluyendo una explicación dada por el Papa Benedicto XVI en una audiencia general en 2010. 

"Fue llamado también Doctor Angelicus, quizá por sus virtudes y, en particular, por la sublimidad de su pensamiento y la pureza de su vida".

"La pureza de mente y cuerpo contribuye en gran medida a la claridad de visión. Mediante el don de la pureza, concedido milagrosamente en el momento del ceñimiento místico, Dios dotó de angélica la vida de Tomás; la perspicacia y la profundidad de su intelecto, con la ayuda de la gracia divina, lo convirtieron en el «Doctor Angélico»".

"Dos ángeles vinieron a él desde el cielo y ataron una cuerda alrededor de su cintura, diciendo: "En nombre de Dios, te ceñimos con el cinturón de la castidad, un cinturón que ningún ataque jamás destruirá..." El don de los ángeles preservó a Santo Tomás de la tentación sexual y le otorgó una pureza duradera que ennobleció todos sus pensamientos y acciones".

Santo Tomás también escribió extensamente sobre los ángeles, y su teología sobre los ángeles es una de las más completas de toda la historia de la Iglesia.

Por todas estas razones, santo Tomás de Aquino es conocido como el “Doctor Angélico”.

martes, 27 de enero de 2026

María Luisa Eugui, una vida con huella. Fallecida en el accidente de Adamuz, su hermano sacerdote está enterrado en Lugones

(Diario de Navarra/ Belén Rosique Conesa) María Luisa Eugui Hermoso de Mendoza, natural de Pamplona, fue una mujer cuya vida se caracterizó por una entrega generosa y diaria, y por una cercanía y capacidad poco común para hacer fácil lo que parecía difícil. A lo largo de sus 78 años, supo vivir con naturalidad una vocación que entendía como servicio, dejando una huella profunda y agradecida en quienes la trataron.

En 2019 tuve la suerte de recibirla en el aeropuerto. Aterrizaba en Madrid después de haber vivido veinticinco años en Jerusalén y en otras ciudades de Israel. Detrás de la primera imagen que conservo —la de una mujer menuda— fui descubriendo, ya en sus últimos años, a alguien cuya vida estuvo marcada por una disponibilidad constante para servir allí donde hiciera falta.

Esa actitud abierta y generosa se tradujo, décadas más tarde de incorporarse al Opus Dei como numeraria en 1963, en una de las etapas que para ella fueron más significativas de su vida: su trabajo en Jerusalén. María Luisa fue de las primeras personas del Opus Dei en trasladarse allí, adonde llegó en 1994, cuando el contexto cultural, social y religioso era complejo y sensible. Allí permaneció hasta 2019, dedicando veinticinco años a tareas formativas, educativas y sociales.

Quienes la conocimos podemos destacar su modo discreto y eficaz de trabajar, su capacidad para hacer propias las necesidades de los demás, y su profundo respeto por las personas y las circunstancias de cada uno. María Luisa sabía crear, con ese corazón recio, tan característico de los navarros, un clima de confianza y de familia a su alrededor. Su paso por Jerusalén dejó una estela de afecto y gratitud, fruto de una dedicación constante, generosa y alegre.

Era una persona muy resolutiva: afrontaba los problemas buscando soluciones concretas y sin darles más importancia de la necesaria. Esa su manera de ser, transmitía confianza a quienes trabajaban y vivían con ella.

María Luisa se volcaba de forma natural en las personas y por eso todos la queríamos. Su trato era sencillo, cercano, lleno de humanidad. Sabía estar, acompañar y animar, y hacía sentirse a cada uno valorado y comprendido, tanto a sus familiares y personas del Opus Dei, como a sus numerosas amigas. Con ellas participaba de actividades culturales y artísticas de la ciudad, buscando hacer disfrutar y descansar a los demás.

Desde 2019 vivía en Madrid, donde continuó ofreciendo su experiencia y su cercanía, siempre disponible para ayudar. Recuerdo que nos solía compartir, con enorme cariño, anécdotas de su infancia y juventud en la capital navarra. Los últimos años de su vida se dedicó, con su natural cariño, al cuidado de personas mayores, así como de las amigas y personas conocidas. Eran frecuentes sus viajes a Talavera de la Reina, donde aprovechaba para encontrarse con amistades residentes en la provincia de Toledo.

Su fallecimiento, a causa del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) el 18 de enero, fue para todos los que la conocíamos tan inesperado como doloroso. Queda, sin embargo, el recuerdo agradecido de una vida entregada, coherente y fecunda, vivida con alegría, fortaleza y un amor sincero a Dios y a los demás. Una existencia que deja huella.