Este próximo 1 de marzo, la Iglesia católica española celebra el Día de Hispanoamérica. Bajo el lema ‘Caminamos juntos, compartimos alegría’. Esta jornada anual invita a los fieles a estrechar los lazos de fraternidad con las Iglesias locales de América Latina y a poner en valor la labor de los misioneros que entregan su vida al otro lado del océano. Y por otro lado, damos gracias al Señor por los numerosos fieles, religiosas y sacerdotes que hoy rejuvenecen nuestras parroquias, conventos y seminarios en nuestra Nación. Aunque haya un océano por medio, hay un puente de fe, lengua y cultura que nos une y hermana.
El Día de Hispanoamérica no es sólo una fecha en el calendario de las jornadas eclesiales, es el recordatorio de una historia compartida y un compromiso presente. Organizada por la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias, esta jornada tiene un doble objetivo: el primero y principal, la Oración: Recordar a los sacerdotes, religiosos y laicos que trabajan en tierras hispanoamericanas, así como a los numerosos hispanoamericanos que anuncian el evangelio en España; hoy más que nunca, tierra de misión. La otra dimensión sería la cooperación pastoral, la cual mucho más que recaudar fondos para apoyar proyectos de evangelización y promoción social en comunidades con escasos recursos, tiene como mayor pobreza no conocer a Jesucristo allí o aquí.
Somos llamados, por tanto, a que ‘Caminemos juntos, compartiendo alegría’. La Iglesia busca hacer énfasis en que la misión no es un camino solitario, sino un caminar compartido entre la Iglesia en España y en Hispanoamérica. "Caminar juntos" refleja la corresponsabilidad y el intercambio mutuo. España ya no sólo envía misioneros, sino que también recibe la riqueza espiritual y la vitalidad de las comunidades latinoamericanas. Hoy más que nunca nuestra tierra pide auxilio y requiere de la sabia joven de esas tierras benditas a las que nuestros antepasados llevaron la fe, mientras que hoy teniéndola nosotros en baja intensidad, vienen ellos a mantener la llama encendida. Nos toca compartir la alegría. A pesar de los desafíos sociales y económicos en muchas regiones, la alegría del Evangelio es el motor que impulsa la labor diaria de toda misión a ambos lados del mar.
Decía un sabio obispo español que el mayor enemigo de la fe y del progreso es la ignorancia, y qué buen análisis éste. Desde el campo de la historia se ha manipulado muchas veces la obra de España en Hispanoamérica en una leyenda negra magnificada y que tantos creen a pies juntillas. Cuando la ideología es la que marca la historiografía, acabamos traicionando la verdad. Esas corrientes hispanofóbicas, antiespañolas, indigenistas se han promovido últimamente a lo largo del continente americano, las cuales se evidencian en que los últimos años se han profanado las estatuas de Cristóbal Colón, Junípero Serra o conquistadores como Juan de Oñate. También se trató de llevar a cabo una campaña contra la causa de beatificación de la sierva de Dios Isabel la católica, causa que el Papa Francisco alentó, y por la que preguntaba siempre que se encontraba con el arzobispo de Valladolid... La Iglesia en España se siente orgullosa de la obra llevada a cabo en esas queridas tierras hermanas, como nos dijo San Juan Pablo II: "¡España evangelizada y evangelizadora, ese es el camino!". En otro discurso en el año 1992 afirmaba el Papa santo: ''Ciertamente, en esa Evangelización, como en toda obra humana, hubo aciertos y desatinos, «luces y sombras», pero «más luces que sombras» (Cf. Carta Apostólica Los Caminos del Evangelio, 8), a juzgar por los frutos que encontramos allí después de quinientos años: una Iglesia viva y dinámica que representa hoy una porción relevante de la Iglesia universal''.
Nunca nos hemos olvidado desde España de nuestros hermanos en la fe, como ha quedado palpable en tantos buenos proyectos promovidos desde aquí, como la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA) en la que sirvieron tantos hermanos sacerdotes del presbiterio ovetense como fueron Don José Pérez, Don José Antonio Álvarez Muñiz, Don Justo Ordoñez, D. Rodobaldo Ruisánchez, y tantos otros... En su día dejaron la diócesis de Oviedo en un gesto de generosidad para servir temporalmente en diócesis de Hispanoamérica que sufrían escasez de clero. Hoy la tortilla ha dado la vuelta, y ahora los que estamos escasos somos nosotros, y necesitamos del apoyo de Hispanoamérica para atender al pueblo de Dios que peregrina en España.
Este próximo domingo 1 de marzo, en la misa de las 11'00 horas en la parroquia de San Félix de Lugones tendremos muy presentes a los hispanoamericanos que vivís aquí con nosotros (queremos hacer verdad y encarnar las palabras de Mt.25) así como a los que en sus países sufren la persecución a causa de su fe. Os animo e invito a acudir a la santa misa con las banderas de vuestros países, para colocarlas a los pies del altar. A los pies de María, a cuyo pilar bendito nos abrazamos y bajo el cual nos sentimos hermanos. Ante Ella, que nos muestra a su hijo Jesús, no hay diferencia de raza o color, de nacionalidad o acento, pues todos al orar llamamos a Dios ''Padre''. Le pedimos a Nuestra Señora del Pilar aquello que San Juan Pablo II con fuerte voz gritó en 1982 "Asiste maternalmente, oh María, a cuantos te invocan como Patrona de la Hispanidad''. ¡Que así sea!

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