jueves, 14 de noviembre de 2013

«Igual que vendemos nuestras playas hay que vender la cultura»

 
 
(El Comercio) Profesor de la Universidad San Dámaso de Madrid, Manuel González López-Corps es un experto en la liturgia de las iglesias españolas antes de que se impusiera el rito romano. De ello hablará la próxima semana en los encuentros que la Asociación de Profesionales Independientes de la Arqueología de Asturias (APPIA) organiza en Oviedo sobre la Cámara Santa. El viernes, en el Museo Arqueológico (18.15 horas), desvelará un sinfín de detalles sobre cómo eran las misas siglos atrás.
-Viene a hablar de la celebración litúrgica en las iglesias asturianas. ¿Qué tenía de especial?
-El rito gotho-hispano es la manera peculiar española de celebrar los misterios de Cristo: eucaristia, bautismo y demás. Recibimos el rito romano a partir del siglo XI y XII, pero hasta entonces, todo el primer milenio, lo celebramos de una manera concreta, la hispana, llamada después mozárabe. En Asturias la situación es muy peculiar, interesante, porque las iglesias prerrománicas son construidas para esa manera de celebrar, con esa concepción.
-¿Luego Asturias tuvo una forma única de celebrar en ese periodo?
-Sí, distinta a la romana, emparentada con el mundo celta y con el mundo galicano. Se mantiene únicamente en España, desaparece en el mundo celta, desaparece en el francés y se queda aquí hasta el siglo XII, aunque muchas cosas han quedado en el pueblo. Por ejemplo, nosotros utilizamos trece monedas en las arras, eso es puramente hispano, como que las iglesias estén orientadas al este. En mi conferencia voy a descubrir cómo se celebraba en Asturias durante los primeros mil años.
-¿Y cómo era?
-Era una Iglesia muy rica en participación del pueblo, muy mistérica, con un ambiente muy espiritual, donde había una proliferación de la palabra de Dios -al menos hay tres lecturas-, muy rica en el empleo de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En la segunda parte, en la llamada misa de los fieles, el diácono invita al pueblo siete veces a orar y esa oración es interrumpida por los sacerdotes que oran en nombre del pueblo a Dios mencionando a los santos y los nombres de los obispos. Antes de subir al altar, todo el pueblo se da la paz y se invoca la presencia del Espíritu Santo para la anáfora. Se utilizan palabras en latín, algunas todavía en griego. Se canta mucho y se reza el credo ante el Santísimo Sacramento. Después, el sacerdote presenta el pan y el vino consagrados al pueblo diciendo «las cosas santas para los santos», es un momento peculiar que se mantiene igual en todas las liturgia bizantinas orientales. Antes de comulgar se bendice al pueblo tres veces.
-¿Cómo definiría esa liturgia?
-Es muy rica, muy simbólica, muy participativa de la gente, hay un ambiente de oración... Esta fue la manera de orar de los visigodos. Cuando Toledo cae en poder de los árabes, Oviedo se erige en capital religiosa y política. Hay una frase del códice Albeldense que lo dice todo: «Que en Oviedo todo se haga como en Toledo tanto en la liturgia como en la corte».
-¿De qué duración hablamos en las celebraciones?
-Una hora larga. Ahora se mantiene en Toledo, el arzobispo es el superior del rito hispano, que se denominó mozárabe. Pero en Asturias yo no lo llamo mozárabe, porque este es un foco de espiritualidad con una tradición propia que se llama tradición del norte o astur.
-Viene a las jornadas de la Cámara Santa, ¿es suficientemente conocida la importacia de este lugar?
-Estas jornadas son importantes porque tienen que dar a conocer ese tipo de iglesias que son únicas y no se conocen. Y también porque no hay que olvidar que a la Cámara Santa suben todas las grandes reliquias de España. No somos suficientemente conscientes de la riqueza cultural que tiene Oviedo en este momento.
-¿Por qué ese olvido?
-Los españoles no valoramos nuestra propia historia, no damos a conocer lo nuestro.
-¿Tiene arreglo?
-Hay una manera muy sencilla: difundirlo. Una cosa que se dice diez veces se escucha. La Cámara Santa es un lugar bellísimo, pero hay que dar más información sobre él. Igual que vendemos nuestras playas hay que vender la cultura

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