lunes, 29 de mayo de 2017

Lo que de verdad nos agota a los curas .Por Jorge Glez. Guadalix

¿Que nos cansamos a veces los curas? Nos cansamos. ¿Que en ocasiones nos hartamos? Pues sí. ¿Que hay días en que mandarías a todo el mundo a hacer gárgaras? Sin dudarlo. Lo que me apetece hoy es contar qué cosas son esas que acaban con la paciencia de uno.

Vaya por delante que, salvo rarísimas excepciones, a nadie nos fastidia lo que es propia y realmente el ejercicio del ministerio. Lo triste es que al final, lo que se dice al final, lo que te acaba agotando, son justo las cosas más intrascendentes pero que para tus feligreses parece ser lo que de verdad importa. ¿Me dejan poner ejemplos? ¡Vamos a ello!

*Si ponemos a la Virgen el manto blanco, el verde o el que regaló doña Pepita.

*Las flores de la capilla de la adoración perpetua, que siendo las que son, son muchas para Juani, pocas para don José, pobres para Alfonsa y a quién se le ocurre colocar esos lilium que echan un olor que no hay quien aguante. Por cierto, don Jorge (otro u otra) qué detalle los lilium, con lo bien que huelen.

*Los bancos reservados para los papis en las comuniones. ¿Y no van a reservar para abuelos?

*El aire acondicionado en verano, jamás en su punto justo.

*La llamada de teléfono a las a las 14:30 h. pidiendo concretar fecha para un bautizo. Es que estoy haciéndome la comida… Huy, disculpe… ¿pero no me podría hacer el favor de mirarlo?

*Tres meses sin poner el mantel que regalaron los Martínez de la Putufuá.

*Los niños ¡ay los niños! Que si es que usted aguanta muy poco. Lo que pasa es que usted aguanta demasiado.

*El politono de Paquito el chocolatero en la consagración.

*Pues en la Iglesia de santa Veneranda lo hacen así.

*Media hora de sesión fotográfica tras bautizo. ¿Podrían ir saliendo, que tenemos misa en diez minutos? No, si encima de que venimos, nos echan.

*El día de catequesis de Vanessa, que no puede ser ni martes, ni jueves ni viernes, no quiere estar con María, pero sí con Beatriz, y que no le toque de catequista Puri.

*Pasarte, tras una boda, media hora barriendo arroz.


Creo que no hace falta seguir. Bueno, ahora seguro que tengo que añadir el de qué cura más antipático que por todo se molesta. Quizá tengan razón. Pero tampoco me apetece discutir.

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