jueves, 16 de mayo de 2013

Los mejores regalos para la Primera Comunión

Por María Lourdes Quinn
 
[Todavía era esa semana cuando se redactó el post]: “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él” (Jn. 14, 23). De forma particular se cumple esa promesa en nuestras almas cuando recibimos la Santa Comunión.
Por eso, el día de la Primera Comunión es uno de gran gozo para los bautizados y para sus parientes y amigos, que quizá se pregunten lo que sería el mejor regalo para tal ocasión, sobre todo ante la gran variedad disponible: rosarios, crucifijos, Biblias, libros religiosos, medallas, imágenes, etc.

Si el que recibe su Primera Comunión se ha formado bien en la fe, lo más probable es que no necesite nada de eso, a pesar de lo comendable que serían como regalos. Ya tendría algún crucifijo en su hogar para recordarle el Amor de Dios, alguna imagen de su Ssma. Madre, la Virgen María, algún rosario que haya estado rezando ya, una Biblia católica en el hogar cuyas historias le serían muy familiares por haberlas oído en Misas dominicales, algún libro de oraciones que ya ha estado aprendiendo… En fin, que ya habría emprendido un camino espiritual animado a desear de todo corazón recibir a Dios Todopoderoso en la Eucaristía.
Pues entonces, ¿qué sería un buen regalo? Sabemos que el mejor regalo para la Primera Comunión es Dios mismo, Quien se da con Amor Infinito. Por eso, el mejor regalo que los parientes y amigos de los que van a hacer su Primera Comunión podrían ofrecerles es comprometerse a hacer todo lo posible para que ese hijo o hija de Dios Le pueda seguir recibiendo en gracia con Dios (ayuda mucho la confesión sacramental regular) y con frecuencia (al menos cada domingo y día de precepto).

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