jueves, 14 de marzo de 2013

Testimonio de Jano

 
Alejandro González Alonso
Seminarista de Lugones
 
El siguiente testimonio es un claro ejemplo de verdadera constancia, tesón, esperanza, cariño… Suena bien, ¿verdad? Lástima que el auténtico protagonista del mismo no sea yo. No lo entiendes, ¿eh? No te preocupes, a mí me ocurrió lo mismo durante años. Esta historia no servirá de tema para cualquier serial de las 4 de la tarde, ni ocupará las portadas de algún periódico de tirada nacional. No, simplemente se trata de un relato en el que Dios se hace presente en la vida de un niño de 7 años, al que le pregunta si está dispuesto a amarle de verdad, y cuya respuesta no llegará hasta 25 años después. Como ves, no se trata nada más que de eso… y nada menos.

Y en todo este tiempo, en el que Él me demostraba su constancia, su tesón, su esperanza, su cariño…, cuántas veces le he dicho que no, cuántas veces me he sentido sólo, cuántas veces frío, cuántas vacío… ¡Tarde te amé…! Hoy, mi respuesta, mi SÍ a aquel amor verdadero que me ofrecía, llena toda mi vida y le da sentido, calor y color. Es un SÍ que me habla de Él, me habla de un mensaje, de una misión, y me habla de ti.

Seguro que tú también tienes una historia sobre aquel primer encuentro con Él. ¿No? Pues creo que hoy está empezando la tuya, desde el momento en el que has hecho click en este enlace de testimonios. Eso demuestra que, en el fondo, estás “buscándole”. No “le” envíes a la papelera de reciclaje. Dile que sí, dale al intro. 
 
 

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