domingo, 31 de marzo de 2013

Reflexión para un Jueves Santo. Por Rodrigo Huerta Migoya


En ésta tarde nublosa nos reunimos al banquete del Señor , venimos a formar parte del cenáculo pues como dice ese canto popular : en la mesa del altar hay un sitio para ti.

Muchas son las realidades que hoy protagonizan nuestra liturgia : El recuerdo de la Cena del Señor , el Lavatorio de los pies , el mandato del amor , la institución de la Eucaristía y del sacerdocio … en definitiva lo que llamamos el día del amor fraterno.

 1 No he venido a ser servido, sino a servir

Igual al llegar al preámbulo del banquete en sí nos ocurra lo que a Pedro: ¿Pero Señor, lavarme tú los pies a mí? , hasta que el Señor le advierte de que si no es capaz de hacer algo tan sencillo que le  pide, no tiene nada que ver con su causa .Por ello cuando en nuestro corazón sentimos que Jesús nos pide que dejemos esto, que empecemos aquello, que mejoremos lo de más allá… más nos hacemos sordos por comodidad, nos  alejamos hasta el punto de no tener nada con el Señor. Por ello es momento de agudizar el oído, de ponernos en pie y pedir perdón al Señor por las veces que nos hemos hecho los locos ante su Palabra, poniéndonos en sus manos. Ahí junto con el Santo pescador de Galilea podremos clamar: Señor, no sólo los pies, sino las manos y la cabeza. Es decir: Jesús, no sólo eso, sino más, todo lo que tú dispongas.
Pedimos al Señor que aumenten las vocaciones al ministerio ordenado , pedimos por todos los sacerdotes : los enfermos ,los que padecen la soledad , los ancianos ,los que pasan por un momento de dificultad , por los que se encuentran perdidos , por la santificación de nuestros sacerdotes diocesanos , que sean pastores según el Corazón de Jesús Sacerdote eterno.

 

2 En el hermano vemos al Señor

La Iglesia no es un invento de hombres, sino que es el instrumento que el Señor nos dejó con el que reunir a sus discípulos y enviarlos de dos en dos anunciando a todos los pueblos la buena nueva del evangelio. La Iglesia que es esposa quiere ser reflejo del amado que es Cristo, pretende ser caridad y lo es en cada servir que presta a la humanidad. Cuando un misionero recoge a un niño con el vientre hinchado rodeado de moscas, cuando una religiosa acoge a un transeúnte, a un enfermos de sida en su albergue, cuando un voluntario de Cáritas viste y acoge  a un sin techo, cuando en cada hora la Iglesia lleva a cabo la caridad está actualizando el mandamiento del Señor y repitiendo sus palabras: no hemos venido a ser servidos sino a servir. Quede claro hermanos que el servicio no sólo está en las misiones de  África y las obras sociales de nuestro entorno, el sacerdote que trabaja en las oficinas de la Santa Sede está sirviendo, el obispo que hace las veces de embajador en un país está sirviendo, el párroco que atiende su parroquia está sirviendo… es verdad que hay labor más agradecida que otra ,pero toda es necesaria . ¿Qué labor hace un párroco si no dedica tiempo a la caridad?

 Es verdad, pero ¿qué tiempo? cuando un párroco dedica las 24 horas a su feligresía. He aquí que no podemos ser ligeros  en el juzgar o al comentar que son mejores los misioneros que los que se quedan en España . Ahora pregunto yo ¿Dónde es más difícil evangelizar? , si todos son van al tercer mundo ¿quién anunciará a Cristo?.

3 La joya de nuestra corona

La Iglesia nos invita hoy al recordar los orígenes de la Santa Eucaristía a que  valoremos el misterio de Jesús presente en el tabernáculo ,el cual siempre está ansioso aguardando nuestra visita , nuestro rato de oración . Ojalá las mujeres de la Parroquia siempre fieles en ésta santa costumbre la potencies, en especial en los momentos del día que menos personas entrar a orar en la iglesia por ser horas de trabajo. Así seréis vosotras también Marías de los sagrarios-calvarios acompañando al Señor en su soledad como al pie de la Cruz con las tres marías. A los hombres de la parroquia os invito también a fomentar la devoción al Santísimo, sabedor de que la adoración nocturna masculina en ésta feligresía llegó a ser una de las más destacadas de toda la diócesis .

Que el Beato Manuel González, Obispo del Sagrario abandonado y San José María Rubio llamado por los madrileños el apóstol del Corazón de Jesús intercedan por nuestra comunidad parroquial ante estos mis deseos de que el culto a Jesús Sacramentado vuelva  a lucir como antaño.

Que María , sea nuestro modelo de discípula atenta a la palabra que el Señor nos dirige y dispuestos siempre con un corazón limpio para recibir al  Señor en gracia como ella el día de la Encarnación . Que como el discípulo amado seamos fieles al amor primero, dejando apoyar nuestra cabeza en el hombro del Señor que nos quiere susurra palabras que sólo él sabe dar, palabras de vida eterna.

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