martes, 23 de junio de 2026

Aniversario de la dedicación del templo parroquial

Hoy se conmemora el aniversario de la consagración de la iglesia de San Félix de Lugones, que fue oficialmente consagrado el 23 de junio de 1940 por el entonces obispo de Oviedo, Monseñor Manuel Arce Ochotorena. Este hecho histórico marcó el renacimiento espiritual y social de la localidad en la época de la posguerra. Son 86 años de una historia de fe. 

La consagración del templo tuvo lugar en un período complejo marcado por la reciente finalización de la Guerra Civil Española. En este contexto, la apertura y bendición de la iglesia de San Félix no sólo representó la edificación de un espacio de culto, sino también un símbolo de reconstrucción, unión y esperanza para toda la comunidad  parroquial de Lugones.

Presidió la celebración Monseñor Arce Ochotorena, quien en ese momento ejercía como obispo de la Diócesis de Oviedo (cargo que ocupó entre 1938 y 1944 antes de ser nombrado arzobispo de Tarragona y, posteriormente, cardenal). Aquel 23 de junio, Monseñor Arce Ochotorena ungió los muros del templo con el santo crisma, dedicando formalmente el edificio al servicio divino bajo la advocación de San Félix. La fiesta congregó a las autoridades locales de Siero y a una multitud de fieles que celebraron el nacimiento de su nuevo centro espiritual.

Décadas después de aquella jornada de 1940, la iglesia de San Félix continúa siendo el corazón latente de Lugones. Más allá de su valor arquitectónico y su patrimonio sacro, el valor real del templo radica en su comunidad viva. La iglesia es centro de encuentro, formación y caridad, además de ser un referente de la identidad local. Celebrar este aniversario es rendir homenaje a los hombres y mujeres que en 1940 hicieron posible el levantamiento del templo, y a todos los que, día a día, mantienen viva la llama de la fe. 

Zubiri y la inteligencia artificial. Por Tomás Salas

Me parece equívoca la expresión, hoy omnipresente, de «inteligencia artificial». Sospechaba, incluso sin argumentos rigurosos para apoyar esta tesis, que el concepto esconde algo oscuro; algo, como decíamos en nuestros juegos infantiles, que «tiene truco». «Artificial» se opone a «natural». Artificial es lo que ha sido hecho por el hombre. Este parece su sentido más lógico. Pero, en el uso que se da hoy a la palabra, percibo otra connotación distinta: artificial es lo que no es humano, aunque materialmente sea obra del hombre. Desde los postulados del transhumanismo se pretende situar al hombre en una tierra de nadie. Entre el puro animalismo (instinto, apetito, satisfacción inmediata de cualquier deseo) y la inteligencia artificial (cálculo, capacidad de concatenación lógica hasta unos límites que el hombre no alcanza). Entre estos dos extremos, entre estas dos oscuras simas, ¿dónde queda la luz de la inteligencia humana?

Encuentro ayuda para desatar este nudo en algunos textos de Xavier Zubiri. Zubiri (para mí, el más grande filósofo español contemporáneo; Ortega es el más grande intelectual, otra cosa) desarrolla en varias obras suyas un concepto fundamental en el conjunto de su pensamiento: «inteligencia sentiente». Trato de explicar breve y sucintamente (que me perdonen mis amigos filósofos) lo que excede los límites de un artículo.

En el pensamiento clásico, de tradición aristotélica, la acción de inteligir consta de dos momentos. Puesto que siempre conocemos a través de los datos (sensaciones, percepciones), que nos llegan por los sentidos, hay un momento de sentir y otro de inteligir a partir de las sensaciones. Zubiri cambia este concepto que ha llegado hasta su tiempo sin apenas variación. No hay dos momentos en este proceso, sino uno. «El sentir es inteligir, es sentir intelectivo. Inteligir no es, pues, sino otro modo de sentir…» (Inteligencia y realidad). Los sentidos captan el contenido de la realidad, mientras la inteligencia capta su forma. Ambas operaciones se dan en un solo acto, como son inseparables el contenido y la forma de cualquier realidad.

Y aquí hace el autor vasco una importante matización. La inteligencia animal y la llamada inteligencia artificial, no son, en rigor, inteligencia porque captan solo el mero contenido de la realidad, pero no la forma, que es lo propio del acto de inteligir. El concepto zubiriano de «forma» y «formalidad» es complejo. Trataré de exponer un sencillo ejemplo. El animal puede captar un trozo de pan y se hará con él si tiene hambre. Ésta también es una forma de percepción. Una máquina sofisticada puede procesar los datos sobre la lluvia del último siglo y predecir cómo actuará este fenómeno en el siglo que viene. Se trata de una acumulación de datos inabarcable para la razón «natural» de un hombre. Pero sólo la inteligencia humana puede captar el pan o la lluvia en su formalidad, es decir, como realidades, cosas en sí mismas (Zubiri habla de la «suidad»). Sólo el hombre puede comprender que el pan sea un objeto material o que la lluvia pueda servir de inspiración para un poema.

Diríamos que el animal siente, pero no intelige; y la máquina intelige, pero no siente. Ninguna de las dos acciones es propiamente inteligencia.

El pensamiento de Zubiri concibe al hombre como «animal de realidades».

Pueden servirnos estos conceptos para vindicar el viejo humanismo, de raíces clásicas y cristianas, frente a ese Transhumanismo que nos invade.

lunes, 22 de junio de 2026

Regresa la JEMJ a Covadonga, entre el 10 y el 12 de julio

(Iglesia de Asturias) La tercera edición de la Jornada Eucarística Mariana Juvenil (JEMJ) está ya a la vuelta de la esquina. Este año tendrá lugar entre los días 10 y 12 de julio, de nuevo en el Santuario de Covadonga, y de nuevo también volverá a reunir a miles de jóvenes llegados desde diferentes países en torno a la fe, en esta ocasión con el lema «Haced lo que Él os diga». Con el tiempo estos encuentros se van dando a conocer cada vez más y este año se está notando en la afluencia de participantes. Según la voluntaria Teresa García Serrano, «las cifras aumentan día tras día». Hasta ahora están inscritos ya más de 1.600 jóvenes, y en esta ocasión llegan un gran número desde Irlanda y Estados Unidos.

Estas jornadas, celebradas en Covadonga como cuna de la fe y cuna de España, se pensaron desde el primer momento como un instrumento para ayudar a los jóvenes a profundizar en la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Una cuestión que, ya desde hace unos años y muy especialmente en Estados Unidos, se ha observado que es cada vez más olvidada entre los creyentes. «Queremos que sea una jornada que esté en torno a la Eucaristía y a nuestra Madre María. Qué mejor lugar que Covadonga, cuna de España, que tenemos allí a la Santina, que nos cuida y nos protege. Es precioso ver cómo todos los jóvenes van hasta ese Santuario en medio de la montaña para recordar que Jesús Eucaristía es el centro y que es nuestra Madre la que nos lo da. La verdad es que es una gracia poder ir a la JEMJ y realmente vivir esto, que sea Jesús el centro y que sea nuestra Madre la que nos lleve a Él», afirma Teresa.

Los horarios y las actividades seguirán el esquema de los años anteriores. Todos los días se celebrará la eucaristía y el viernes, junto con la acogida a los jóvenes habrá como siempre un festival: en esta ocasión podrá disfrutarse de una representación orquestada y representada por jóvenes voluntarios sobre los «Mártires de Barbastro». Ellos serán los santos protectores de la JEMJ de este año, e incluso estará presente durante los tres días una reliquia de Faustino Pérez. «Él fue el líder de los Mártires claretianos de Barbastro y la reliquia nos va a acompañar esos días», explica Teresa García Serrano. El sábado será el turno de los talleres y conferencias a los que los jóvenes se están apuntando. Entre otros, estará el titulado «¿Es Jesús el que nos describen los Evangelios?», a cargo de Jorge Manuel Rodríguez Almenar; «Donde la ciencia no llega: Guadalupe», por Andrés Brito, o el encomendado al sacerdote y YouTuber Patxi Bronchalo, titulado «En busca del amor verdadero», entre otros. El sábado por la noche también se celebrará la Vigilia de jóvenes en la explanada de la Basílica.

Como siempre la asistencia es gratuita y existen varias opciones de alojamiento diversas que pueden consultarse en www.jemj.org.

Necrológica

Falleció el sacerdote diocesano Rvdo. Sr. D. José Luis Alonso Tuñón 

Nacido en Proaza el 27 de febrero de 1942

Ingresó en el Seminario Diocesano donde cursó los estudios de filosofía y teología. Concluida su formación recibió la ordenación sacerdotal en la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari de Avilés por manos del entonces arzobispo de Oviedo Monseñor Vicente Enrique y Tarancón el 29 de junio de 1965. Siendo seminarista colaboró muchos años en nuestra parroquia de San Félix de Lugones donde celebraría una de sus primeras misas. 

Sus encomiendas pastorales fueron:

Coadjutor de San Pedro Apóstol de Pola de Siero (1965- 1984)

Párroco de San Julián de Box de Tudela Veguín y Administrador Parroquial de Santiago Apóstol de Tudela Agüeria - Oviedo (1984- 1997)

Teniente - Arcipreste de Oviedo Sur (1985 - 1991)

Miembro del Consejo Presbiteral (1988 - 1990)

Miembro elegido del Consejo Pastoral Diocesano (1989 - 1990)

Vicario Episcopal de la Vicaría Centro (1991 - 1997)

Miembro nato del Consejo de Pastoral Diocesano (1991 - 1997)

Párroco de San Isidoro el Real de Oviedo (Desde 1997 hasta la actualidad)

Consiliario de la Escolanía de San Salvador de Oviedo (Desde 2007 hasta la actualidad)

Delegado Episcopal de Piedad Popular (2012 - 2023)

También era el Rector de la Archicofradía del Santo Entierro y Nuestra Señora de los Dolores en su Inmaculada Concepción de Oviedo. Hombre recio, apasionado y piadoso. Era un enamorado del casco histórico ovetense y la Ópera. Fue un gran impulsor de la religiosidad popular y del culto a los santos vinculados a la Diócesis. En los últimos años experimentó un fuerte deterioro físico y afrontó varios problemas de salud que fue superando. Al no presentarse a celebrar la misa de la mañana de hoy, empezó la preocupación. Varios feligreses se desplazaron hasta la vivienda parroquial de la calle Magdalena. Después de llamar repetidamente sin obtener respuesta, decidieron alertar a los servicios de emergencias. Hasta el lugar se desplazaron efectivos de los Bomberos de Oviedo, que consiguieron acceder al interior de la vivienda. Fue hallado sin vida en la casa parroquial. El Señor lo llamó a su descanso, cuando el sueño temporal se entrelazó con el eterno. Lo encomendamos a Nuestra Señora de los Dolores, a San Isidoro y a San Melchor para que intercedan por Él ante el Señor.

D. E. P. 

El funeral por su eterno descanso tendrá lugar este miércoles 24 de junio a las 12'30 horas, presidido por el Sr. Arzobispo en la parroquia de San Isidoro el Real de Oviedo. A continuación sus restos mortales recibirán cristiana sepultura en el Cementerio parroquial de Proaza. La Capilla ardiente estará abierta desde el martes, día 23, a las once de la mañana en el tanatorio Los Arenales en la Sala n.º 10

''Señor, que me escuche tu gran bondad'' (Sal 68)

domingo, 21 de junio de 2026

"Valéis más vosotros que muchos gorriones". Por Joaquín Manuel Serrano Vila


En este XII domingo del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios nos sale al encuentro en un terreno que todos conocemos muy bien: el territorio del miedo. El miedo es una de las emociones más primitivas y más humanas. Tememos a la enfermedad, al fracaso, a la soledad, a la crítica y, en última instancia, a la muerte. El miedo tiene el poder de paralizarnos, de hacernos esconder nuestros talentos y hasta de silenciar nuestra fe. Sin embargo, el mensaje central de la liturgia de este domingo no es una negación de las dificultades de la vida, sino una invitación rotunda a la valentía. Dios no nos promete una vida sin problemas y tormentas, pero sí nos garantiza su presencia absoluta en medio de ellas.

Para comprender el Evangelio de hoy, debemos mirar primero al profeta Jeremías, y ver aquí su grito de perseguido. Su misión no fue fácil; le tocó anunciar la verdad en un tiempo de crisis, y por decir la verdad se ganó el desprecio de su propio pueblo. He aquí el dolor de la traición; Jeremías llega a decir: "Oía las burlas de la gente... hasta mis amigos esperaban mi caída". Es el dolor del aislamiento. Cuando intentamos vivir con coherencia cristiana en un mundo que a menudo camina en dirección contraria, experimentamos esa misma presión. Nos da miedo ser el centro de las burlas o el "raro" del grupo. Pero para ello viene el Señor con poder: Jeremías no se hunde en la autocompasión. En medio del terror, brota una certeza: "Pero el Señor está conmigo como un guerrero poderoso"... Dios no es un espectador pasivo de nuestro dolor. El profeta pasa del lamento a la alabanza, terminando con un canto de victoria: "Él ha librado la vida del pobre". He aquí la lección: aprendemos de Jeremías que tener fe no significa no sentir angustia, sino saber a quién dirigir esa angustia. La fe transforma el valentia del cuerpo el miedo en oración.

San Pablo nos ofrece el marco teológico y profundo de esta confianza. Nos habla de un contraste radical entre dos hombres: Adán y Jesucristo; es decir, el triunfo de la gracia sobre el pecado. Partimos de una herencia del miedo: "Por el pecado de Adán entró la muerte" y, con ella, el miedo más profundo del ser humano. El pecado divide, rompe nuestra relación con Dios y nos hace ver al Creador como un juez temible del que hay que esconderse. Pero el Apóstol nos da una noticia maravillosa: el don de Jesucristo es infinitamente superior al daño del pecado. Esto es, la sobreabundancia de la gracia. Si el error de uno tuvo tanto impacto, el amor y la gracia de Cristo tienen una fuerza multiplicada para darnos vida: ¿Qué enseñanza entresacamos?... No tenemos por qué vivir como esclavos de nuestras caídas o del peso del ambiente. Cristo ha roto las cadenas del pecado. Y si la gracia sobreabunda, la esperanza debe reinar en nuestros corazones por encima de cualquier pesimismo.

En el texto del capítulo 10 de San Mateo, Jesús está preparando a sus discípulos para la misión. Sabe que encontrarán persecución, incomprensión y rechazo. Por eso, en apenas unos versículos, repite tres veces la misma orden: "No tengan miedo". Jesús nos desglosa los motivos de esta santa audacia que "Nada queda oculto". Es decir, la victoria de la verdad. Son palabras del Señor y muy claras: "No hay nada oculto que no llegue a descubrirse". A veces nos asusta que la mentira, la injusticia o la corrupción parezcan ganar la partida en el mundo actual. El cristiano puede sentir la tentación de callar por miedo a las consecuencias. Jesús nos recuerda que la verdad de Dios tiene la última palabra. Vivir en la verdad, aunque hoy cueste, es apostar por el caballo ganador al final de los tiempos. También afirma "No temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma". Aquí Cristo nos recoloca las prioridades. El mundo puede quitarnos los bienes materiales, la reputación e incluso la vida física, pero nadie puede arrebatarnos nuestra condición de hijos de Dios a menos que nosotros lo permitamos. El único miedo legítimo debería ser el "temor de Dios", que no es pánico, sino el temor reverencial, el santo miedo a perder su amor y apartarnos de Él por el pecado.

Finalmente, la imagen que utiliza Jesús es de una ternura conmovedora. Dos pajarillos se venden por unas monedas de poco valor y, sin embargo, el Padre cuida de ellos. Luego añade: "Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados". Si Dios pone tanta atención en los detalles más insignificantes de la creación, ¿cómo no va a cuidar de tí? Dios conoce tus noches de insomnio, tus preocupaciones económicas, tus dolores familiares y tus dudas, tus miedos... No eres un número en el universo; eres un hijo amado con un valor infinito.
Y remata el evangelio con un examen de conciencia de los que dejan aviso: "Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo". Quizás una pregunta que nos podemos hacer es ¿Cómo ponerse de parte de Jesús hoy?... No callar cuando es necesario defender la dignidad del ser humano, del injustamente tratado, del pobre o del no nacido -como lo hizo el Papa León XIV valientemente en el Congreso-. Mantener la honradez en el trabajo aunque otros hagan trampa. Perdonar en lugar de alimentar el rencor. Hablar de Dios con naturalidad en nuestras familias y ambientes. Hermanos, salir a la calle a vivir como cristianos da miedo en un entorno a veces hostil o indiferente. Pero recordemos la promesa: No estamos solos. El "guerrero poderoso" de Jeremías es el mismo Dios que cuenta nuestros cabellos. Vayamos a la mesa de la eucaristía a alimentarnos de Aquél que venció al mundo, para qué, fortalecidos con su Cuerpo y su Sangre, podamos regresar a nuestros hogares libres de temores y llenos de su paz. También hoy celebran las Hermanas del Santo Ángel el santo del Padre fundador, del Beato Luis Antonio Ormieres, seguro que la figura de San Luís Gonzaga patrono de la juventud católica le estíimuló siempre en su vocación de educador. Feliz día a toda la familia angelina. 

Evangelio Domingo XI del Tiempo Ordinario

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.

Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.

A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor

La brisa Prevost. Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O. F. M.

El milagro explosivo que ha suscitado el papa ha coincidido con una urgente necesidad que adolecíamos en este escenario mundial y nacional. Porque todos los envites y embates que nos asolan desde los tambores de guerra internacionalmente y desde la saturación de corrupción política con las gobernanzas mendaces, todos los desafíos que cultural y socialmente nos provocan, todas las crisis de tibieza o complejo eclesial que nos debilitan han puesto en evidencia la orfandad de nuestro momento. Pero esta situación ha sido sorprendida con algo de lo que sin saberlo quizás éramos mendigos. Ha sido la vivencia de una paternidad que nos abraza disipando nuestros miedos, habitando nuestras soledades, vendando nuestras heridas, iluminando nuestras oscuridades.

El estribillo constante ha sido volver a la comunión que nos une, esa fraternidad que tiene el referente siempre presente del Dios que nos hace hermanos. ¡Cuántas cosas nos enfrentan y nos desangran dejándonos tristes y haciéndonos estériles! Necesitamos el dulce reclamo de levantar puentes que abran el trasiego fraterno, y superar la vieja tentación de cavar las fronteras que nos enfrentan tan inútilmente.

Aunque es cierto que hubo tentativos de utilizar la visita papal como distracción por parte de algunos políticos aprovechando el tirón del Santo Padre para salir en la foto o deslizar sus fijaciones, quedó totalmente eclipsado el intento ante la evidencia palpable de lo que ha supuesto de grata sorpresa y saludable conmoción. La “brisa Prevost” fue un huracán de esperanza que nos ha ayudado a mirar sin claudicaciones la verdad, a abrazar humildemente la bondad y a no censurar la belleza que nos dilata alzando la mirada.

Ha sido ejemplar y especialmente generosa la actuación de la Guardia Civil, la Policía Nacional y las Policías Locales, con una amabilidad que por doquier se derrochaba. Cuando los obispos les agradecíamos a todos ellos la impagable labor que estaban realizando poniendo orden, coordinación y seguridad en unos eventos tan masivos, ellos declinaban cortésmente nuestra gratitud diciéndonos que lo hacían con sumo gusto y también ellos agradecidos por poder ayudarnos a todos. Y han sido cientos y cientos de pequeñas criaturas que le acercaban al papa para que les bendijese. Impresionaba como se ponía delante de ellos, los miraba y sonreía sin prisa, y luego les bendecía en sus frentes. Qué hermosa parábola del evangelio de la vida, cuando la infecundidad de tantas ideologías nos impone su fracaso estéril y vacío.

Ha sido una visita recíproca: el papa León XIV a España y nuestro pueblo fiel ha visitado también al Santo Padre. Así, emocionado nos dejaba esta despedida cariñosa: «Regreso a Roma conmovido por el gran afecto con el que me han recibido, y reconfortado por los testimonios de fe y de amor a la Iglesia, expresiones del gran corazón católico de España. Desde este puerto, que lleva el nombre de la Santa Cruz, mi pensamiento se extiende al mundo entero y a sus heridas, que hacen sufrir a pueblos enteros. A todos quisiera repetirles el lema de este viaje: ¡Alzad la mirada!... ¡Levantemos la mirada como lo hizo María, la Madre de todos los que sufren, y guiados por ella retomemos el camino con esperanza!».

Regresa el papa a su sede romana, nosotros quedamos aquí en nuestras encrucijadas. Tal y como decía el Santo Padre a un pequeño grupo de obispos ya en el aeropuerto: ahora nos toca a nosotros acompañar a los hermanos fructificando y profundizando lo mucho recibido en estos días verdaderamente intensos. Y es lo que pedimos al Buen Dios y a nuestra Madre la Virgen María, que sepamos entender cuanto se nos ha dicho y que hagamos con ello un precioso camino de bienaventuranza, y alzando la mirada, se llenen nuestras ciudades de alegría y nuestras comunidades cristianas de la esperanza que nunca defrauda.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo