jueves, 30 de julio de 2026

AVISO

 

Para rezar el Triduo desde Casa

                     

                                Triduo a Nuestra Señora del Buen Suceso                                 

 +Por la señal...

-Señor mío Jesucristo

Oración para todos los días

¡Oh Madre nuestra, Inmaculada Reina del Cielo, María Santísima del Buen Suceso. Hija predilecta del Eterno Padre, Madre del Divino Hijo, Esposa carísima del Espíritu Santo, excelso Trono de la Majestad Divina, Templo augusto de la Santísima Trinidad, en quien las tres Divinas Personas han derramado los tesoros de su Poder, Sabiduría y Amor! Acordaos, Virgen María del Buen Suceso, de que Dios os ha hecho tan grande para que podáis socorrernos a nosotros pecadores. Acordaos que habéis prometido muchas veces mostraros Madre piadosa de los que recurran a Vos, nos acogemos Madre misericordiosa y os rogamos, por el amor que os tuvo el Altísimo, nos alcancéis de Dios Padre la gracia de vivir y morir según las máximas del evangelio.

Saludemos a María Por Hija predilecta de Dios Padre. Dios te salve María...
Saludemos a María Por Madre escogida de Dios Hijo. Dios te salve María...
 Saludemos a María Por Esposa singular del Espíritu Santo. Dios te salve María...

Oración para el Día 1º:

O Virgen María, Nuestra Señora del Buen Suceso, acudimos a ti con humildad y confianza. Intercede por nosotros ante tu Hijo, para que nuestros esfuerzos y proyectos se vean coronados por el éxito. María, Madre llena de gracia, tú que conoces nuestros deseos y aspiraciones, guíanos por el camino de la sabiduría y la perseverancia. Protégenos de obstáculos y distracciones, y ayúdanos a avanzar con determinación. Amén

Oración para el Día 2º:

Amada madre, modelo de fe, fortalece nuestra confianza en la divina providencia. Ayúdanos a poner nuestras preocupaciones en manos de Dios, y a aceptar con serenidad los resultados de nuestros esfuerzos. María, Reina de todas las gracias, concédenos los dones del Espíritu Santo: sabiduría, entendimiento y consejo. Que tomemos decisiones con conocimiento de causa y actuemos según la voluntad de Dios en todas nuestras empresas. Amén

Oración para el Día 3º:

Virgen María, Madre de Misericordia, consuélanos en nuestros momentos de duda e incertidumbre. Apóyanos en nuestras pruebas y dificultades, y ayúdanos a perseverar con valor y esperanza. María, Nuestra Señora del Buen Suceso, tu corazón maternal está siempre abierto a nuestras súplicas. Intercede por nosotros ante tu Hijo, para que recibamos las gracias necesarias para nuestro éxito. Amén

Invocación

¡Oh Señor de infinita bondad!, que con la milagrosa invención de esta imagen de María Santísima del Buen Suceso nos habéis dado un recurso poderoso para acudir con toda confianza a su amable protección en nuestras necesidades, concédenos los auxilios con que encontremos fervor y confianza para saber honrar y servir a esta vuestra Criatura predilecta; para que por su intercesión alcancemos nuestra santificación y después el Cielo. Amén.

Oración 

¡Oh Virgen bendita entre todas las mujeres!, nos faltan voces para daros gracias por los innumerables buenos sucesos que de vuestra mano recibimos. El día que nacisteis al mundo puede llamarse día de gracia, de salud y de consuelo. Vos sois el honor del Carbayu, la alegría del Paraíso, la prenda amada de Dios y la salud de nuestro pueblo. Virgen Santísima del Buen Suceso, Madre clementísima, sed nuestro consuelo en la tierra, siendo nuestro refugio, nuestro auxilio, y protección, así en los males del alma y del cuerpo. Haced que se aparten de nosotros todo mal y pecado. Rogad por la Santa Iglesia y sus ministros, por nuestra Parroquia y nuestro pueblo. Oíd las súplicas de los que os invocan, acordaos que sois nuestra Abogada, nuestra Madre; pues como a tal ponemos en Vos nuestra confianza. A vos recurrimos, y esperamos que nos alcanzaréis de vuestro Hijo, el perdón de nuestras culpas y perseverancia en la gracia hasta la hora de nuestra muerte. Amén. 

Pídase la gracia que se desee alcanzar en este triduo por la intercesión de Nuestra Señora del Buen Suceso

Bendita sea tu pureza...

V. Rogad por nosotros ¡Oh Virgen del Buen Suceso! 
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo. Amén

Salve Regina 

miércoles, 29 de julio de 2026

Triduo a Nuestra Señora del Buen Suceso 2026

Nuestra Señora del Buen Suceso: Luz, Tradición y Devoción en El Carbayu. Por Joaquín Manuel Serrano Vila


El calendario avanza inexorable, y fiel a su cita, el mes de agosto nos regala uno de los momentos más esperados del año. Toca vestirse de gala; las calles se llenan de color verde y blanco, y Lugones pone su mirada en su más puro pulmón. Esta celebración no es fruto de una moda pasajera, sino de un árbol de raíces profundas que se hunde en las entrañas mismas de nuestra historia local. La pequeña capilla que abre sus brazos en pleno barrio del Carbayu no es sólo un sólo un edificio material, es un faro espiritual y un refugio maternal que ha contemplado en el tiempo la transformación de Lugones desde sus orígenes rurales hasta la pujante y moderna localidad que somos hoy: más ciudad que Villa, aunque felices de seguir siendo pueblo. Quizás por ello valoramos tanto conservar nuestra fiesta de prao. La Romería, además de emblema propio, es un fiel reflejo de lo que es Lugones: pueblo hospitalario, trabajador y orgulloso de su historia. Decía el célebre sacerdote y periodista José Luis Martín Descalzo que todo lo que llegó a los cien años tiene ya derecho de ciudadanía. En este caso, creo que nadie ha dudado nunca de la identidad propia lugonense, la cual se podría definir como la Romería de todas las romerías. 

Es un momento de reencuentro, de distensión y de compartir la alegría. Sin embargo, en medio del bullicio y la celebración hay un epicentro de paz, fe y memoria, como lo es la devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso. Un Legado de amor a la Madre del Cielo, que une las generaciones pasadas con las actuales, proyectándonos con las venideras. Y es que la Virgen del Buen Suceso no es solamente una imagen sin más, o un nombre al uso; es el hilo invisible que une el pasado, el presente y el futuro de la devoción mariana de Lugones. Vuestros abuelos ya le pedían amparo, vuestros padres os llevaron ante Ella de la mano, y hoy somos nosotros quienes mantenemos encendida esa llama con los hijos y los nietos. En cada mirada a la Virgen se esconden miles de peticiones silenciosas, agradecimientos, recuerdos de los que ya no están y anhelos del porvenir. Ella es la custodia de nuestros sentimientos más íntimos y colectivos. La Santina del Buen Suceso es el estandarte de un pueblo unido que hace fiesta en su honor. Por eso, desde la Parroquia hemos querido sacar provecho espiritual al Centenario del pasado año, y hemos tenido actividades vinculadas a esta advocación tan querida, especialmente con los niños de catequesis. Ha sido un gozo esta efeméride 1925 - 2025; un siglo haciendo fiesta por María y con María. Sigamos juntos fomentando esta devoción tan querida entre nosotros, junto con los que vienen de fuera. 

La Cofradía de Nuestra Señora del Buen Suceso podemos decir que ya desde hace más de cien años es la guardiana y promotora del culto a su Patrona. Lejos quedan los inicios de una época marcada por desafíos económicos, avatares históricos de confrontaciones sociales y demás, pero ahí está toda una cadena ininterrumpida en el tiempo de eslabones de socios que no han sido un número más o menos; han sido muchísimas las personas con rostros e historias concretas que han dedicado mucho tiempo y esfuerzo -ayer y hoy- por hacer del Carbayu una auténtica Betania, un lugar de descanso para tantos que sin tener aquí nada se sienten como el Señor en casa de Marta, María y Lázaro. Esto es ya como su propio hogar. En torno a la Virgen se ha hecho todo se ha hecho uno, como los apóstoles en Pentecostés. Y así, esta Cofradía ha logrado crear un espacio de unidad, alegría y fe común a lo largo de las décadas. Para los católicos, un día grande no se entiende sin misa ni mesa, como así lo vivían ya los primeros cristianos: "Partían el pan en las casas y compartían la comida con alegría y sencillez de corazón" (Hch 2, 46). Es curioso que ya Gonzalo de Berceo en su obra sobre los Milagros de Nuestra Señora, dice: ''En esta Romería habemos un buen prado''... Ya en pleno siglo XIII se vinculaba a la Virgen con el prado y la romería, toda una alegoría medieval de cómo María es refugio espiritual en el camino de la vida, mientras que la romería es un símil de la vida terrena que nosotros, peregrinos y romeros, hacemos mirando a lo alto. Y el buen prado es la Santísima Virgen, lugar de descanso donde el cansado peregrino encuentra alivio, protección y salvación.


El término "Buen Suceso" no se refiere a la suerte mundana, sino al "buen acontecimiento" por excelencia: la llegada de Jesucristo al mundo a través del "Sí" de María. Ella es, como evoca el Evangelio, la que hace posible que el plan de Dios llegue a buen término. Así nos lo recuerda también nuestro himno: ''el secreto de una historia viva, que cambió nuestra suerte mortal''… Es cierto que muchas veces en la vida no salen las cosas como uno esperaba; vienen contratiempos y da la impresión de que todo se pone cuesta arriba. Y es en esos momentos cuando a uno le viene a la mente el pasaje de las bodas de Canaá donde vemos cómo cuando parecía que todo estaba perdido, llegó lo bueno. Aquello parecía ya un gran fracaso, pues una boda judía sin vino no era no sólo una catástrofe organizativa, sino un presentimiento terrible para el comienzo de una vida en común. Y allí aconteció lo mejor con la ayuda de María, que rápidamente dijo a los sirvientes ''Haced lo que Él os diga''... Dios siempre nos deja lo mejor para el final. Y este es el "buen suceso" que le pedimos este año a nuestra Patrona; no el éxito material, no cuestiones superficiales o secundarias. Le pedimos el buen suceso del vino nuevo de la fe, de la convivencia, de la caridad, del entendimiento entre las diferentes maneras de pensar y ver las cosas, de la esperanza para los que la han perdido, especialmente para nuestros jóvenes, la salud para nuestros mayores... Le pedimos, en definitiva, que siga intercediendo ante su Hijo en este rincón hermoso de Asturias que llamamos ''El Carbayu'', a cuyas plantas tantos acuden sabedores de que ''Ahí tienen a su Madre'' (Jn 19, 27). 

 ¡Feliz Romería de El Carbayu, y viva Nuestra Señora del Buen Suceso!


Joaquín, párroco

martes, 28 de julio de 2026

102° Aniversario del fallecimiento de Don Bernardo Cuesta Bances

Don Bernardo Cuesta Bances fue el párroco que pastoreó con devoción la grey de San Félix de Lugones (Asturias) desde 1877 hasta su fallecimiento el 28 de julio de 1924. Al cumplirse 102 años de su partida, su legado espiritual y humano sigue vivo como un eslabón fundamental en la historia y la memoria colectiva de esta comunidad parroquial. 

El eco de una vida entregada: 102 años del fallecimiento de D. Bernardo Cuesta Bances. Un pastor en el corazón de Lugones. A finales del siglo XIX, la localidad asturiana de Lugones vio llegar a un hombre cuya misión transformaría el tejido social y espiritual de la zona. D. Bernardo Cuesta Bances asumió la dirección de la parroquia en el año 1877. Durante casi medio siglo de ministerio ininterrumpido, no se limitó a la administración de los sacramentos. Se convirtió en un pilar comunitario, un consejero para las familias y un testigo directo del crecimiento de múltiples generaciones de lugoninos. 

La labor diaria de Don Bernardo quedó registrada con precisión en las páginas de los archivos eclesiásticos. En los libros parroquiales de bautismos, su caligrafía y su firma constatan cómo acogió en la fe a cientos de vecinos. Un ejemplo de ello es el bautismo en 1918 de figuras locales recordadas, como María de la Natividad Valdés Pevida (quien posteriormente adoptaría una vida contemplativa como la Hermana Ana Jacobina). Estos registros evidencian la constancia y el compromiso de un párroco que estuvo presente en los momentos más trascendentales de la vida de sus fieles. 

Su muerte y el nacimiento de un recuerdo imperecedero

Tras 47 años de incansable servicio pastoral, Don Bernardo falleció el 28 de julio de 1924. Su partida dejó un vacío profundo en la feligresía de la época, pero marcó también el inicio de un recuerdo institucionalizado en la comunidad. A pesar de que ya no quedan testigos directos que lo hayan conocido físicamente, la Parroquia de San Félix de Lugones mantiene viva su memoria en las efemérides anuales y en sus oraciones comunitarias, entendiéndolo como parte de esa "larguísima cadena que ha ido transmitiendo el Evangelio generación tras generación". 

El legado de la constancia

Recordar a D. Bernardo Cuesta Bances a los 102 años de su fallecimiento es un acto de justicia histórica y gratitud comunitaria. En un mundo caracterizado por la inmediatez y los cambios rápidos, su figura emerge como un símbolo de:

Fidelidad: Casi cinco décadas de permanencia y servicio en un mismo altar.
Cercanía: Un pastor que conoció las alegrías, dificultades y nombres de cada hogar de Lugones.

Identidad: Una pieza clave para comprender el arraigo eclesiástico y social de la villa de Lugones.

Su nombre permanece inscrito no solo en los viejos libros sacramentales, sino en los cimientos espirituales de un pueblo que no olvida a quienes dedicaron su vida entera a cuidarlo.

28 de Julio: San Melchor de Quirós, el Santu asturianu

San Melchor de Quirós no es solo una figura de la Iglesia católica; es un auténtico símbolo de identidad para el Principado de Asturias. Al ser el primer santo nativo de nuestra tierra, su figura une de forma única los valles mineros asturianos con las misiones del sudeste asiático del siglo XIX. 

Melchor García Sampedro nació en 1821 en la pequeña aldea de Cortes, perteneciente al concejo de Quirós. El paisaje abrupto, la dureza de la vida rural de la época y la profunda fe de su familia de labradores forjaron en él un carácter fuerte, austero y resiliente. 

Su brillante inteligencia lo llevó pronto a la Universidad de Oviedo, donde destacó como latinista y profesor. A pesar de tener un futuro cómodo asegurado en la capital asturiana, el joven quirosano decidió dejar atrás su tierra natal para entregarse a las misiones más peligrosas en Vietnam, donde acabaría martirizado en 1858.

Hoy en día, la memoria de San Melchor vertebra tres puntos geográficos clave de la diócesis. El Santuario de Cortes (Quirós) corazón de su devoción. Construido junto a su casa natal, este santuario es un lugar de peregrinación rodeado por las imponentes montañas del parque natural de Las Ubiñas-La Mesa La Catedral de Oviedo en cuya capilla de Nuestra Señora de Covadonga se custodia la mayor parte de sus reliquias, regresadas desde Vietnam. Y Covadonga, Santuario muy querido para San Melchor desde niño donde se conserva una reliquia suya bajo el altar así como una imagen suya representado como obispo en la capilla del Santísimo.

Cada 28 de julio, la Archidiócesis de Oviedo celebra al Santo asturiano. Cientos de asturianos de todos los concejos se desplazan hasta Quirós para participar en la tradicional misa folclórica. La celebración se inunda con el sonido de las gaitas, los bailes regionales y el reparto de "pan de escanda" (un cereal autóctono muy vinculado a la zona). Para los habitantes de Quirós (llamados quirosanos), el santo es un motor de orgullo local y un referente que ha llevado el nombre de su concejo a los altares de todo el mundo. 

lunes, 27 de julio de 2026

El Cristo del Pasadizo (Catedral de Oviedo)

(jorgefernandezsangrador.com) Algo la serenó instantáneamente: la lámpara alumbraba la imagen de un Ecce Homo colocado en una especie de hornacina poco profunda. Era un bajorrelieve del tamaño de un cuadro de habitación. Sobre el marco, apenas perceptible, se destacaban las manos de Jesús atadas con una cuerda de esparto. La expresión de su rostro era tan dulce, tan dolorida, que Lena olvidó su miedo y trató de sonreírle con ternura.

-No te apures -le dijo, con la naturalidad con la que le hablaba siempre-. Yo desataré tus manos y te haré compañía. No tengas miedo a las sombras.

Le pareció que el Cristo crecía en su cuadro, que se acercaba a ella. Los dedos temblorosos de la muchacha acariciaron las atadas manos del Ecce Homo. Entonces se dio cuenta de que la imagen permanecía en su sitio, en su natural tamaño, y era ella la que se había acercado a Jesús y, puesta sobre las puntas de los pies, lograba alcanzarlo. De cualquier modo, aquella compañía le resultaba grata y disipaba su miedo.

Debajo del Ecce Homo, iluminada apenas por la vacilante llama de la lámpara, había colgada una tabla de madera carcomida. Difícilmente podía leerse la inscripción, casi borrada por la pátina del tiempo. Lena fue deletreándola con gran esfuerzo: «Tú que pasas, mírame… Contempla un poco mis llagas… y verás cuán mal me pagas… la sangre que derramé».

Volvió a levantar los ojos hacia la imagen y le pareció que aquella sangre se mantenía aún fresca sobre su rostro. En verdad, ella le había pagado mal aquella sangre derramada por la redención de los hombres.

Sugestionada por el lugar, por la penumbra, en gran parte actuando bajo la excitación nerviosa que la escena del claustro le había producido, sintió que las rodillas se doblaban dóciles y, postrada sobre las losas, deshizo en llanto la angustia que la oprimía. Unos sollozos nerviosos la sacudían con violencia, pero aquella descarga le hizo bien. Y se fue tranquilizando.

Acabó por sentirse invadida por una sensación dulce, una sensación nueva para ella… Su espíritu se aquietaba, y allí, a los pies de la imagen del Cristo del pasadizo, empezaba a disfrutar una paz hasta entonces desconocida.

Dolores Medio, Nosotros, los Rivero (Oviedo, 1953), capítulo 17.