domingo, 8 de febrero de 2026

''Vosotros sois la sal''. Por Joaquín Manuel Serrano Vila


En este V domingo del Tiempo Ordinario la Palabra de Dios nos hablará de cómo en nuestro seguimiento de Jesús hemos de tener presente que hemos de ser sal y luz en medio de nuestro mundo, y esto sólo se encarna cuando no cooperamos con el mal, cuando sabemos ver el bien en todo y en todos, especialmente en los que más sufren:
La primera lectura del profeta Isaías es un aldabonazo nuestra conciencia cuando dice: "parte tu pan con el hambriento". Qué bien nos viene esta invitación en el día en que celebramos la Campaña de Manos Unidas contra el Hambre. Podemos pensar, tal Vez, que no está en nuestras manos que el hambre desaparezca, y es cierto; quizás no tenemos los medios para que sea una realidad que todo el mundo tenga su pan de cada día; sin embargo, y aunque la obligación de acabar con el hambre en el mundo le corresponde a los gobiernos que manejan el dinero de los impuestos de todos, con nuestra aportación, oración y cooperación hoy, podremos lograr que el próximo año igual algunos tengan un poco menos de hambre.
El salmista nos dice: ''el justo brilla en las tinieblas como una luz'': ¿Qué significa ser justo? ¿Quién es justo?... En medio de nuestro mundo, donde tantas veces da la impresión de que el mal se sale con la suya, donde las noticias malas duplican a las buenas, donde cada cual consideramos que el mal o los malos son los otros, que los equivocados son los demás y que únicamente yo tengo razón, las palabras del salmista nos interrogan. Y es que el justo es aquel que camina en la ley del Señor, el que cumple los mandamientos y vive sin doblez, consciente de que a Dios no le puede engañar nadie. 

En estos últimos domingos estamos avanzando en la lectura de la epístola de San Pablo a los Corintios, y en la que hoy afirma sin rodeos que ''nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado''... La comunidad de Corinto le dio muchos dolores de cabeza al Apóstol, y él pronto se dio cuenta que la mejor catequesis que les podía regalar era explicarles el sentido profundo de la Cruz. Lo que aparentemente fue un fracaso y una frustración, pronto se convirtió en la mayor victoria, con ese estilo inconfundible y de confusión que al mismo tiempo que tiene Dios, manifestando su fuerza en la debilidad. Sólo Él logró hacer de un símbolo de tortura repugnante el mayor símbolo de amor de la historia. Pablo no era un ignorante; era una persona culta, pero experimentó en su peregrinar apostólico cómo había lugares donde las personas no se les podía hablar únicamente con palabras, sino con el corazón. La ciudad de Corinto tenía un fuerte presencia griega y de otras culturas; se daba mucho valor a las ideas filosóficas y a otras teorías, por lo que San Pablo se desvincula de entrada de debates intelectuales, y por ello afirma: ''cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría''. Pero poco tenían que ver esa sabiduría filosófica con la sabiduría de Dios que difícilmente encaja con los criterios de nuestro mundo. El Apóstol no se avergüenza de reconocer sus límites, por eso afirma ''También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios''. No nos quedemos en sabiduría humana, sino vivamos nuestra fe desde el Espíritu. También, con frecuencia, la mundanidad entra en nuestra espiritualidad, y aplicamos a la vida de fe criterios del mundo que no le son propios. 

En el evangelio de este domingo, tomado del capítulo 5 de San Mateo, nos habla de la importancia de ser "sal de la Tierra y luz del mundo", algo de lo que Jesús habla en su Sermón de la Montaña. Es una llamada directa que nos hace el Señor, sencilla y fácil de comprender. Si no somos luz que disipa oscuridades y da calor, sino somos sal que da sabor, conserva y cura, no estamos viviendo lo que espera el Maestro de nosotros. Quizás hoy estas parábolas, o ejemplos que utiliza el Señor, puedan parecernos insignificantes, pero pensemos en el momento en el que son dichas: ¡Cuánto valor tenía entonces poder tener sal y poder tener luz!... Pero esta invitación y reclamo de Jesucristo para nosotros sigue teniendo su misma actualidad y vigencia. Si somos la sal que se vuelve sosa, que no conserva y permanece, que no es símbolo de alianza y valor, ésta terminará por ser pisada por la gente. Podríamos pensar que ''ser pisados'' sería lo mismo que llevados por la corriente del mundo; es lo que pasa cuando perdemos la esencia de nuestro ser católico... Decir, que continuamos con el Sermón de las Bienaventuranzas; no es un comentario adicional, es que no podemos ser luz y sal si las bienaventuranzas no se encarnan en nuestro día a día. La radicalidad del evangelio pasa por ello, siguiendo los pasos del Mesías, el cual nos encaminan a su Reino. El seguimiento de Jesús no es algo de pasatiempo, no es para unas horas o días, ni para ser cristiano de palabras. Hay que ser cristiano viviendo, siendo ejemplo, o sabiendo cuándo uno debe de pasar desapercibido; cuándo uno puede ayudar, o cuándo uno debe dar el paso para el perdón, o en qué momento debe pararse a preguntar por qué odio a una persona si apenas le conozco... 

Hoy la Campaña de Manos Unidas debe hacernos también reflexionar sobre las realidades a las que con frecuencia no prestamos atención: ¿Por qué sólo nos acordamos de los que pasan hambre una vez al año; cómo nos atrevemos a tirar tanta comida a diario, habiendo tantísimas personas que no tienen nada que llevarse a la boca?. ¿Cuándo dejaremos las ideas e ideologías para centrarnos de verdad en ser sal y luz en medio de nuestro mundo?. Que Jesús predicara todo esto en la montaña, tienen un paralelismo hermoso: es como el nuevo Sinaí, la nueva identidad que regala a los que le siguen, con la que conformar la nueva Jerusalén del mañana. Jerusalén tenía su templo, que era un faro que irradiaba a todo el país. Nosotros, hoy, una vez que comulguemos, saldremos del templo llevando al Señor en nuestro corazón, el cual es "Luz de Luz"... No le ocultemos, no lo pongamos debajo del celemín, sino que ''alumbre a todos los de la casa''. No hay cabida para un cristianismo interiorista, para una fe bajo llave, sin compromiso y sin profundizar en su Palabra, ni en buscarle en los pobres.

Hemos encontrado el mayor tesoro de todos: ¡démoslo a conocer! Ojalá brille nuestra ''luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos''... Damos gracias por la labor de Manos Unidas, que es la labor de la Iglesia en este compromiso concreto para erradicar el hambre en el Mundo. Esto debe ser un orgullo para nosotros, pero también hemos de seguir insistiendo en que el hambre en el mundo no es algo a lo que nosotros podamos ponerle fin de un plumazo, por ello oramos, para que los que tiene en sus manos terminar con este escándalo algún día lo consigan. Que "Manos Unidas" no tuviera que hacer más campañas contra el hambre sería la mejor noticia, pero como dijimos al principio, al menos que el próximo año sean menos los que pasen hambre. Pedimos por ellos, y por todos los que han muerto por falta de alimentos y recursos. 

Evangelio V del Tiempo Ordinario



Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor

Sencillamente, a mis hermanos. Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O. F. M.

A veces te encuentras con frases incómodas y provocadoras que te dejan pensativo o te llenan de perplejidad, pero nunca quedas indiferente. Así fue la que pronunció Jesús en aquella ocasión: “fui forastero y me hospedasteis” (Mt 25, 34). Supone siempre un examen de conciencia para la comunidad cristiana. Y con ella empezaba mi entrada en mi cuenta “X” en donde con brevedad me posiciono de tanto en tanto algo ante lo que acontece: catástrofes naturales, accidentes desafortunados, añagazas políticas, como también motivos que señalan la esperanza en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia.

Ahí aparece Jesús con su abrazo más divinamente solidario hacia los excluidos: hambrientos y sedientos privados de sus variados sustentos, extranjeros convertidos en nómadas de su tierra y tradiciones, desnudos despojados de su dignidad, malheridos por enfermedades, encarcelados en sus prisiones… ¡Cuántas situaciones humanas miradas por los ojos de Cristo y abrazadas por la misericordia comprometida de nuestro Maestro!

Reitero lo que dije hace unos días: los inmigrantes son acogidos con agradecimiento y son una bendición para nosotros. De hecho, la Iglesia en Asturias los acompaña poniendo en juego cuanto está en nuestra mano. No solamente nos llegan familias, sino también seminaristas y sacerdotes que han llamado a nuestra puerta viniendo de lugares donde no hay libertad, o la dignidad se pisotea y se pinta de negro el horizonte de la esperanza, como sucede ahora en Nicaragua, en la incertidumbre de Venezuela, o en las dictaduras del mismo color ideológico en todo el universo mundo.

Pero un país, una región, un hogar… no son espacios que puedas dilatar infinitamente. Caben cuantos pueden entrar, y el límite es palmario. Siempre es deseable abrir las puertas y acoger a cuantos más mejor, aunque sea a costa de estrecharse. Pero todos no caben en un espacio limitado. Decir lo contrario es irresponsable. Y, luego están los otros límites que nos protegen cuando tras la aldaba hay gente que llega con una maleta indeseada trayendo en ella delitos de sangre, intenciones terroristas o negocios perversos en torno a la droga o al tráfico de personas. Aunque sean minoría, no deben colarse.

Por eso, a los inmigrantes que vienen desde sus hambrunas varias, sus carencias materiales, sus anhelos de libertad, hemos de abrir generosamente nuestras fronteras, pero no como una medida populista y demagógica que termina siendo dañina, amén de encubrir otros intereses de ganancia política. Nuestra comunidad cristiana no se alinea con esas proclamas que con tono mitinero hemos escuchado en estos días, y tenemos la libertad de señalar al mismo tiempo nuestra disponibilidad acogedora y los manejos torticeros de los maestros de la engañifa. Y a los que llegan, regularizar su estancia para que puedan vivir dignamente con sus derechos y obligaciones, integrándose con nosotros.

Puede que haya algunos que esto no lo acepten, y utilicen sus plumillas mediáticas al dictado y sus disidencias eclesiales conocidas para expresar de modo desproporcionado un ataque despiadado hacia quienes pensamos distinto y lo expresamos con respeto señalando las trampas y las demagogias. Produce perplejidad verte señalado con una crítica por lo que no has dicho cuando sesgadamente se interpretan mal tus palabras, o cuando reescriben tu propia historia indicando pretensiones y metas que jamás tuve, tal vez proyectando en mi persona sus fobias y sus filias, sus estériles fracasos personales y las contradicciones de sus propias vidas. Merecen el respeto que ellos no ofrecen, y la piedad con la que nunca tratan a los que legítimamente pensamos de otra manera y a nuestra manera lo expresamos. No es tristeza ni abatimiento lo que generan sino lástima cristiana y paciencia franciscana.

Por otra parte, se constata con gratitud los miles de expresiones de afecto y comunión que esta polémica de diseño ha suscitado, poniendo al descubierto quién es quién en el escenario público y en el privado. Me emocionó cuando un venezolano me dijo el otro día dándome un abrazo: yo fui forastero y vosotros me hospedasteis. Gracias.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

viernes, 6 de febrero de 2026

Necrológica

Falleció el sacerdote diocesano Rvdo. Sr. D. Salvador Tejedor Melero

Nacido en Boadilla de Rioseco (Palencia) el 21 de diciembre de 1938.

 Se formó en el Seminario Conciliar San José de Palencia. Recibió la ordenación sacerdotal en la capital palentina el 29 de junio de 1962 de manos de Monseñor José Souto Vizoso. 

Ejerció sus primeros años de ministerio en esta Diócesis. Desde 1968 reside en la Archidiócesis de Oviedo vinculado a la Prelatura del Opus Dei como Capellán del Colegio Peñaubiña de Oviedo (1968 – 1975) y Director Espiritual del Colegio Los Robles en Pruvia - Llanera (1975 – 1987). 

Durante el año 1984 estuvo encargado de la parroquia de San Martín de Cayés – Llanera, atendiendo también el templo de Santa Bárbara de Coruño (1984). Colaboró, igualmente, durante un curso pastoral en la parroquia de San Félix de Lugones. 

En 1986 se incardina en nuestra Diócesis a título de servicio el 30 de mayo 

Fue Director Espiritual de la Sección Femenina de la Adoración Nocturna de Oviedo (1986-1988)

Párroco de Santa María de Vega del Ciego, Santa Eugenia de Casorvida, San Julián de Columbiello, San Lorenzo de Folgueras y San Claudio de Herías (1988- 1998)

Teniente - Arcipreste de Lena (1994 - 1995

Arcipreste de Lena (1995 – 1997)

 Miembro de la Comisión Económica (1998 – 2003)

 Miembro del Consejo Presbiteral (2003 – 2007)

Párroco de Santa Eulalia de Morcín, San Esteban de Morcín, San Sebastián de Morcin, San Juan de la Piñera y San Pedro de Peñerudes (1998 - 2003)

Párroco de San Juan de Piñera y San Pedro de Peñerudes (diciembre 1998 - 2003)

Párroco de Santiago de la Manjoya – Oviedo (2003 – 2010) 

Capellán del Hospital Monte Naranco (2003 - 2024)

Sacerdote piadoso y sencillo, sabio y austero. Encarnó en su personalidad lo que decía Santa Teresa de los palentinos "gente de la mejor masa y nobleza que yo he visto". Don Salvador fue un castellano que supo hacerse asturiano. Conoció en su juventud la espiritualidad del Opus Dei, la cual marcó su anhelo de santidad. Tenía un gran amor a su pueblo natal y a su patrona la Virgen del Amparo. Alguno de los viejos bancos de la parroquia de Lugones fueron a parar a la ermita de su Virgen. Los últimos años de ministerio desarrolló una labor discreta, callada y diligente como capellán del Hospital Monte Naranco, con especial atención a los enfermos en cuidados paliativos, y los moribundos. Delicado ya de salud pasó a la situación de jubilado el 2 de septiembre de 2024. Fijó su domicilio en la calle Bermúdez de Castro, en el barrio ovetense de Teatinos. Mientras las fuerzas se lo permitieron colaboró en la parroquia de Ventanielles. El pasado mes de agosto sufrió un "ictus" que le dejó muy limitado. Desde hace un mes residía en la Casa Sacerdotal de Oviedo. Hace dos días, al empeorar su estado de salud, fue ingresado en su querido Hospital Monte Naranco, donde el Señor quiso que concluyera su periplo vital. Falleció en el día de hoy, 6 de febrero de 2026 a los 87 años de edad y 63 de ministerio sacerdotal. Lo encomendamos a Nuestra Señora del Amparo.

D. E. P.

La capilla ardiente ha quedado instalada en la Capilla de Altares de la Casa Sacerdotal de Oviedo. Este domingo día 8 de febrero se celebrará un funeral por su eterno descanso en la Casa Sacerdotal a las diez y media de la mañana. Ese mismo día a las doce del mediodía se celebrará otro funeral en la parroquia de la Sagrada Familia de Ventanielles, presidido por el Sr. Arzobispo.

 ''En las tinieblas brilla como una luz, 
el que es justo, clemente y compasivo'' (Sal 111)

San Pablo Miki y sus compañeros: así fue su martirio en Japón

(Aleteia) Hoy se celebra la fiesta de 26 mártires de Japón que murieron crucificados y alanceados en Nagasaki el 5 de febrero de 1597.

Junto con el jesuita japonés Pablo Miki, fallecieron san Pedro Bautista, franciscano español, y otros cinco hermanos suyos de hábito, así como diecisiete japoneses, seglares franciscanos, y dos catequistas de san Pablo Miki, también japoneses.

San Pedro Bautista era de San Esteban del Valle (Ávila, España) y había sido misionero en México y Filipinas. Había sido enviado a Japón como embajador de Felipe II ante el emperador Taikosama.

San Felipe de Jesús nació en la Ciudad de México en 1571. Vistió el hábito franciscano en Filipinas y, cuando volvía a México para recibir la ordenación, el galeón naufragó en aguas de Tosa; se refugió en el convento de Meaco o Miyako, donde muy pronto lo arrestaron.

Es patrono de los plateros y el primer mártir y santo mexicano.

De la Historia del martirio escrita por un contemporáneo:

"Clavados en la cruz, era admirable ver la constancia de todos, a la que les exhortaban el padre Pasio y el padre Rodríguez.

El Padre Comisario estaba casi rígido, los ojos fijos en el cielo. El hermano Martín daba gracias a la bondad divina entonando algunos salmos y añadiendo el verso: 'A tus manos, Señor'.

También el hermano Francisco Blanco daba gracias a Dios con voz clara. El hermano Gonzalo recitaba en alta voz la oración dominical y la salutación angélica.

Pablo Miki, nuestro hermano, al verse en el púlpito más honorable de los que hasta entonces había ocupado, declaró en primer lugar a los circunstantes que era japonés y jesuita, y que moría por anunciar el Evangelio, dando gracias a Dios por haberle hecho beneficio tan inestimable. Después añadió estas palabras:

Al llegar este momento, no creerá ninguno de vosotros que me voy a apartar de la verdad. Pues bien, os aseguro que no hay más camino de salvación que el de los cristianos.

Y como quiera que el cristianismo me enseña a perdonar a mis enemigos y a cuantos me han ofendido, perdono sinceramente al rey y a los causantes de mi muerte, y les pido que reciban el bautismo".

Manos Unidas le declara la guerra, un año más, al hambre

(Iglesia de Asturias) «Declara la guerra al hambre» es el lema de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas de este 2026, la campaña número 67 en concreto, que en esta ocasión viene a ser un homenaje a las primeras mujeres de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas que, en un manifiesto firmado en 1955, declararon la «guerra al hambre». Este gesto supuso, además, el origen de Manos Unidas puesto que, desde aquel momento, 15 mujeres de la Acción Católica se organizaron y comenzaron a organizar sus Campañas contra el Hambre, en lo que fue el origen de esta institución. Manos Unidas es una ONG católica de la Iglesia en España que tiene como objetivo apoyar a los pueblos del sur en su desarrollo, algo que hacen principalmente a través de proyectos en la zona y también de la sensibilización a la población.

Comienza estos días la Campaña contra el Hambre que, aunque vive ahora sus momentos más fuertes, se desarrollará a lo largo de todo el año con el objetivo de recaudar fondos para financiar una serie de proyectos que tiene encomendados nuestra región asturiana para este 2026. Son en total 10, principalmente situados en África: en la República Democrática del Congo, en Togo, en Zambia y en Etiopía. Además, también se desarrollará alguno en Asia, concretamente en Bangladesh, en India y en Palestina. «El importe total de los proyectos que queremos poder financiar en Asturias asciende a más de medio millón de euros», explica la Delegada de Manos Unidas en la diócesis, Marta Fano, que explica que normalmente, gracias a la generosidad de los asturianos, «se consigue ampliamente, es más, se duplica la cifra». De hecho, en el año 2025 Manos Unidas logró recaudar más de 1 millón de euros para financiar proyectos, algo que «en una Comunidad Autónoma tan pequeñita como es la nuestra, supone una cantidad impresionante». Los beneficiarios de estos proyectos que se quieren financiar desde Asturias son más de medio millón de personas de forma indirecta y directamente, más de 20.000 personas. Son por lo general, proyectos centrados en la educación, como la creación de escuelas; la sanidad, como los dispensarios, maternidades y hospitales y también infraestructuras como la construcción de pozos.

Esta labor de recaudación no puede llevarse a cabo sin la implicación de los numerosos voluntarios que se encuentran repartidos por todo el territorio asturiano, casi un centenar de ellos, junto con doce mujeres voluntarias que colaboran con la sede central de Manos Unidas en Oviedo. Junto a todos ellos, Marta Fano reconoce la presencia de «cientos de personas, además, que participan de forma totalmente gratuita en momentos puntuales dando su tiempo, su trabajo, su dinero y su esfuerzo para poder realizar actividades con las cuales financiar estos proyectos de desarrollo».

Durante esta semana ha estado presente en Asturias el padre Agustino de la Asunción Philippe Muhindo Ndungo. Él es natural de la República Democrática del Congo aunque lleva años en viviendo en la Comunidad de su congregación en Madrid. A lo largo de estos días ha recorrido colegios y parroquias de Oviedo y Gijón contando su testimonio como misionero y como testigo de la labor de Manos Unidas en su país natal, donde pudo vivir de primera mano la construcción de varios proyectos financiados desde esta ONG. Un ejemplo de ello tuvo lugar en su propio pueblo, en la zona de Kivu Norte. Allí tenían una necesidad muy concreta y era contar con una escuela para que los niños pudieran acudir a clase de manera segura, tanto por las lluvias y el barro que anegaban las construcciones como por tener un edificio cercano ya que la escuela más próxima estaba a 5 kilómetros y los niños iban y venían con el peligro de la inseguridad que existe en la región, con militares rebeldes que podían reclutarles, tanto a los niños como a las niñas. «Los profesores redactaron este proyecto y me lo dieron y yo al regresar a España, porque estaba allí de vacaciones, lo traje, lo presenté en mi Vicaría y el proyecto cayó en manos de Manos Unidas», explica. «Fue, de verdad, un alivio muy grande la realización de este proyecto y se trabajó con toda la transparencia», reconoce el misionero que asegura agradecer «mucho» a Manos Unidas «su manera de trabajar», puesto que «no solamente fue dar el dinero y ahí os apañáis», sino que «el proyecto costó 85.000 euros y Manos Unidas lo fue entregando por partes. Cuando se terminaba la primera parte, se enviaban fotos del trabajo y el informe. Y entonces mandaban una segunda parte del dinero, y después la tercera parte. Me gustó mucho, tanto la manera de trabajar de Manos Unidas como también la confianza y el empeño de mi pueblo».

La segunda experiencia del padre Philippe con Manos Unidas tuvo lugar en la capital de su país, en Kinsasa. Allí, en un barrio periférico y muy poblado llamado Masina, se hacía urgente contar con una maternidad, puesto que las mujeres que tenían que dar a luz, se desplazaban varios kilómetros para contar con asistencia médica, algo que de noche podía agravarse por la inseguridad. «Se redactó un proyecto y se hizo llegar a la diócesis, y desde ahí, llegó a Manos Unidas, quien lo estudió y le dio luz verde. Finalmente se construyó una maternidad con 5.000 plazas. «La alegría de tantas mujeres que ya no tenían que recorrer kilómetros para dar a luz fue muy grande», explica el sacerdote.