jueves, 15 de enero de 2026

«La Iglesia está llamada a establecer puentes»: Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2026

(Iglesia de Asturias) «Un solo espíritu, una sola esperanza» es el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que dará comienzo este domingo, 18 de enero y se prolongará hasta el día 25 y al que se une nuestra iglesia diocesana con todas sus parroquias. Este año, la Iglesia Apostólica Armenia ha sido la encargada de preparar los textos oracionales y de meditación de este Octavario, que se pueden encontrar en la página web de la Conferencia Episcopal. En su mensaje, los Obispos de la Subcomisión episcopal para las relaciones interconfesionales y el diálogo religioso han mostrado su satisfacción por los «diversos encuentros ecuménicos que hemos podido celebrar a lo largo del año 2025 conmemorando el 1700 aniversario de la profesión del credo de Nicea. Proclamar juntos la misma fe cristianos de distintas confesiones ha sido un gran signo de esperanza en medio de un mundo que no deja de caer en polarizaciones que obstaculizan la reconciliación». 

También describen la Iglesia en Armenia, de la que recuerdan que, «tras la conversión del rey Tiridates III, fue el primer pueblo en adoptar el cristianismo como religión oficial en el año 301, antes incluso de que el Imperio romano lo abrazara». Aún así, desde sus comienzos hasta nuestros días, «los cristianos armenios han experimentado la persecución, como ocurrió en 1915 al sufrir un auténtico genocidio que volvió a regar con la sangre esperanzadora de los mártires el campo de la Iglesia. En la actualidad, la Iglesia apostólica armenia aporta su rica tradición a las relaciones interconfesionales haciendo de puente entre ortodoxos y católicos, y abre el diálogo a otras confesiones cristianas, así como a otras religiones, especialmente al islam».

En este sentido y recordando la experiencia de la Iglesia en Armenia, los Obispos recuerdan en su mensaje que «la Iglesia está llamada a establecer puentes, como lo ha hecho históricamente la Iglesia apostólica armenia, entre mundos fracturados y polarizados», porque afirman, «unos y otros bebemos de la misma luz, que es Cristo, y respiramos del mismo amor, que es el Espíritu». «Nuestro mundo necesita el consuelo de la paz que otorgó Jesucristo –manifiestan– por eso, sentirnos llamados a esta noble causa de la unidad nos obliga a mirarnos entre nosotros como hermanos y sentirnos involucrados en la vocación a la unidad, para llevar la alegría del cenáculo a los hombres sedientos de paz».

miércoles, 14 de enero de 2026

Pizzaballa pide reactivar las peregrinaciones a Tierra Santa: «Volved, es absolutamente seguro»

(Infovaticana) Hay una frontera que ni la propaganda, ni la represión, ni los cálculos diplomáticos pueden borrar del todo. El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, la describe con una frase simple: el deseo de los pueblos de vivir una vida digna. Y advierte que cuando esa exigencia se ignora, la tensión vuelve a estallar, en Irán y también en Tierra Santa. El purpurado habla desde Jordania, en el Mar Muerto, donde participa en un encuentro de actualización con unos sesenta sacerdotes del Patriarcado latino, junto a varios obispos y vicarios. Su lectura del momento es clara: las autoridades pueden intentar contener la situación, pero no pueden sofocar indefinidamente el hambre de paz, justicia y dignidad, “parte integrante de la conciencia de toda persona”.
Una diócesis atravesada por la guerra en cuatro países

Pizzaballa no habla en abstracto. El Patriarcado latino —recuerda— cubre cuatro naciones y todas, de una manera u otra, están condicionadas por el conflicto. No del mismo modo, pero sí con heridas reales.

En Jordania, explica, el golpe ha sido sobre todo económico y social: parálisis comercial, incertidumbre y dificultades para los desplazamientos. En Cisjordania, en cambio, la situación “se deteriora continuamente”, agravada por fronteras cerradas y falta de permisos que asfixian la vida ordinaria de la comunidad palestina. En Israel, especialmente en Galilea, señala un fenómeno menos visible pero corrosivo: una creciente separación entre la mayoría judía y la minoría árabe, con una crisis de convivencia que ya no es solo económica, sino relacional.

Gaza: “no hay guerra abierta”, pero siguen las muertes

Donde su diagnóstico se vuelve más duro es en Gaza. Pizzaballa subraya que, aun con el alto el fuego y el descenso de la “guerra guerreggiata”, la realidad no se ha normalizado. Habla de bombardeos selectivos, de una devastación que no retrocede y, sobre todo, de una emergencia silenciosa que mata sin titulares: la falta de medicinas básicas.

Según su descripción, hoy puede haber algo más de comida que antes, pero no hay antibióticos ni tratamientos elementales; se muere por frío y se muere por ausencia de asistencia médica, en un horizonte que sigue siendo “muy incierto” para la población. La expresión que usa no deja margen: la situación permanece de “total devastación”.

“Volved”: el llamamiento a los peregrinos

Con el mismo realismo con el que describe la crisis, Pizzaballa lanza un mensaje: pide que los peregrinos vuelvan a Tierra Santa, incluida Jordania, a la que presenta como una parte “más serena” y vital de la diócesis, con una comunidad católica joven y cohesionada.

Su apelación va más allá del turismo religioso: entiende el peregrinaje como un gesto de fe y también como sostén concreto de comunidades cristianas que viven en tensión permanente. Por eso insiste en organizar peregrinaciones y afirma que es “absolutamente seguro”. Además, recurre a una imagen espiritual clásica: Tierra Santa como un “quinto Evangelio”, una experiencia que vuelve la fe más concreta al tocar los lugares del Señor.

La vergüenza de tener que pedir limosna. Por Jorge González Guadalix

(De profesión cura) Cada vez me repatea más que me pidan ayuda para cosas que deberían estar más que resueltas desde el estado o desde la Iglesia.

¿A ustedes les parece normal que tengamos que seguir pidiendo para el cáncer? ¿Es lógico andar solicitando donativos para atender a personas con discapacidad? ¿Y eso de recoger taponcitos para los niños enfermos? ¿Para qué doy entonces mis impuestos? ¿Para ideología de género, cine gilipollesco, contratos fake, chiringuitos de amiguetes y mariscadas socio laborales? Hombre, no. Hay que hacerlo al revés.

El cáncer, la atención a las personas vulnerables, Cruz Roja que se nutran de nuestros impuestos. Y que monten mesas petitorias para cine experimental, congresos sobre la ideología de género en Pakistán, teatro tan alternativo que la gente, alternativamente, se va a otro sitio.

Me pasa igual en la Iglesia. Un ejemplo que hoy está en algunos medios: la ayuda a las comunidades contemplativas para que no pasen frío en este crudo invierno. Una iniciativa solidaria que busca recaudar 100.000 euros durante el mes de enero para ayudar a 80 monasterios y conventos de toda España a hacer frente a los gastos de calefacción. El año pasado, en la primera edición de esta campaña de micro mecenazgo, la fundación logró alcanzar los 68.500 euros, que permitieron ayudar a 64 comunidades contemplativas, lo que supuso una ayuda media de 1.070 euros por convento.

Oigan, oigan… ¿me están diciendo que hay que pedir limosnas a los fieles para que las hermanas mayores no necesiten ponerse tres pares de calcetines para aguantar un invierno gélido? ¿Y estamos contentos porque con un poco de suerte este año a lo mejor se pueden mandar 1.500 € a cada convento? En el ejercicio fiscal 2024 (declaraciones presentadas en 2025): la Iglesia Católica recibirá aproximadamente 429,3 millones de euros por el 0,7 % del IRPF, una cifra histórica y superior a ejercicios anteriores. Leche, ¿necesitamos pedir limosnas para estas cosas?

Por lo civil y por lo eclesiástico me parece una vergüenza.

Las comunidades contemplativas son de una austeridad que impacta. Ante los fríos del invierno recurren a sistemas de calefacción anticuados y poco eficientes por ser lo único que pueden permitirse económicamente. Algunas disponen únicamente de estufas de propano o butano, mientras que otras utilizan gasóleo almacenado en grandes depósitos que deben rellenarse varias veces al año. Solo unas pocas comunidades, situadas en ciudades, tienen acceso al gas natural canalizado. En algunos casos se emplean estufas o calderas de pellets o, todavía hoy, estufas de leña.

Si no encuentran otra solución pues echaremos una mano, solo faltaba. Pero creo que ustedes me entienden.

martes, 13 de enero de 2026

Conferencia de Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O.F.M. sobre ''El discernimiento en Don José'' Rivera Ramírez

 

León XIV inaugura el Año Jubilar Franciscano por los 800 años de la muerte de San Francisco

(InfoCatólica) El pasado sábado 10 de enero, el Papa León XIV inauguró formalmente un Año Jubilar especial con motivo del octavo centenario del tránsito de San Francisco de Asís. Esta conmemoración, que se extenderá hasta el 10 de enero de 2027, ha sido concebida por la Santa Sede como un tiempo de gracia y renovación espiritual para la Iglesia universal.

Mediante un decreto de la Penitenciaría Apostólica, el Santo Padre ha concedido la indulgencia plenaria a los fieles que cumplan las condiciones habituales, con el objetivo de proponer la figura del «Poverello» como un modelo de santidad y un baluarte de paz en un contexto internacional marcado por la violencia y la incertidumbre.

La concesión de la indulgencia plenaria y las condiciones del jubileo

La apertura de este tiempo jubilar permite a los fieles obtener la remisión de la pena temporal por sus pecados bajo las disposiciones prescritas por la normativa canónica. Para alcanzar la indulgencia plenaria, los fieles deberán realizar una peregrinación a cualquier iglesia conventual franciscana o a un lugar de culto dedicado al santo de Asís en cualquier lugar del mundo. Una vez allí, deberán participar en los ritos jubilares o dedicarse a la oración y la meditación.

Las condiciones requeridas para la obtención de esta gracia son las normales: la confesión sacramental, la comunión eucarística y la oración por las intenciones del Romano Pontífice. No obstante, la Santa Sede ha mostrado una especial sensibilidad hacia quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad. Aquellos que, por motivos de salud, edad avanzada u otras causas graves, no puedan abandonar su domicilio, podrán unirse espiritualmente a las celebraciones ofreciendo a Dios sus sufrimientos y oraciones para participar de los frutos espirituales del jubileo.

Una hoja de ruta para la paz en un mundo en conflicto

En el marco de estas celebraciones, el Papa León XIV ha remitido una carta a los ministros generales de la Conferencia de la Familia Franciscana. En el documento, fechado el 7 de enero de 2026, el Pontífice subraya que la paz no es un mero producto del esfuerzo humano o de acuerdos técnicos, sino un don divino que debe ser acogido con humildad. La misiva destaca el saludo tradicional franciscano «El Señor te dé paz» como el núcleo de una experiencia evangélica que cobra especial relevancia hoy día.

Como señala el Santo Padre, la herencia de San Francisco de Asís recuerda que la paz es integral y abarca tres dimensiones inseparables: la paz con Dios, la paz entre las personas y la paz con la creación. Esta visión resulta fundamental en una época marcada por lo que el Papa denomina como «guerras aparentemente interminables» y fracturas sociales que generan desconfianza.

En este sentido, la Santa Sede ha anunciado que, del 22 de febrero al 22 de marzo de 2026, el cuerpo del santo será trasladado excepcionalmente de su cripta para facilitar la veneración de los fieles durante este centenario.

Solemne apertura de los actos conmemorativos en Asís

El inicio oficial de las celebraciones tuvo lugar en la Basílica de Santa María de los Ángeles, en la Porciúncula, el lugar donde el santo falleció en el otoño de 1226. La ceremonia fue presidida por fray Francesco Piloni, ministro provincial de los Frailes Menores de Umbría y Cerdeña, quien estuvo acompañado por los seis ministros generales de las distintas ramas de la orden:

Massimo Fusarelli (Frailes Menores),
fray Carlos Alberto Trovarelli (Frailes Menores Conventuales),
fray Roberto Genuin (Frailes Menores Capuchinos),
Tibor Kauser (Orden Franciscana Seglar),
fray Amando Trujillo Cano (Tercer Orden Regular) y
sor Daisy Kalamparamban (Conferencia Franciscana Internacional).

Uno de los momentos más simbólicos de la jornada fue protagonizado por el arzobispo de Asís, Domenico Sorrentino, y el alcalde de la ciudad, Valter Stoppini, quienes encendieron un cirio del Cirio Pascual para llevar la luz a las diversas estaciones de la basílica. Este gesto rememoró la histórica reconciliación entre las autoridades civiles y eclesiásticas de la época de Francisco.

Durante el rito, se reflexionó sobre el «Testamento» del santo, abordando pilares como la misericordia, la oración y el trabajo. Fray Trujillo Cano instó a los presentes a superar las resistencias personales para alcanzar a quienes sufren, mientras que fray Trovarelli destacó que de la oración surge la forma de creer de la Iglesia.

Propuesta de oración para la concordia social

Como cierre de los actos inaugurales, el Papa ha propuesto una oración dedicada a San Francisco de Asís, en la que se le invoca como intercesor para que los cristianos se conviertan en «artesanos de paz» y «testigos desarmados». La plegaria pide el valor de construir puentes donde el mundo levanta fronteras y recuerda que la verdadera reconciliación es aquella que derriba todos los muros. Con esta iniciativa, la Iglesia busca que el octavo centenario del tránsito del santo no sea solo una efeméride histórica, sino un impulso para la concordia y el respeto a la dignidad humana en la sociedad contemporánea.

lunes, 12 de enero de 2026

El des-acuerdo en los abusos de menores. Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O.F.M.

YA tenemos otra entrega en el escenario calculado del despiste trazado con tiralíneas y cartabón: emplazar a la Iglesia Católica para que 'pague' sus desafueros abusivos perpetrados por clérigos pederastas. A bombo y platillo lo ha presentado el ministro correspondiente y aplaudido por su jefe mandamás. Que la Conferencia Episcopal (CEE) y la Conferencia de Religiosos (Confer) firmen un acuerdo vinculante con el Gobierno de España para que este fije el precio del delito, la Iglesia pague la factura correspondiente del crimen de marras, y si no hay acuerdo, que lo dirima el Defensor del Pueblo. A no pocos les ha sorprendido este ajuste en el que el Gobierno marca el precio, selectivamente señala al pagador, tomando como árbitro al Defensor del Pueblo (sólo de una parte del pueblo, no de todos).

No se trata de una decisión que pone en marcha el Ejecutivo gobernante teniendo en cuenta a todas las víctimas, sino sólo a las que se inscriben en las filas de los clérigos y religiosos católicos. Extraña opción que se focalice sólo en la Iglesia los casos de abusos cuando estos representan el 0,2 por ciento, quedando casi impunes de facto el 99,8 por ciento restante. Si exigiésemos reciprocidad porque realmente nos interesan todas las víctimas, sean quienes sean los victimarios, tendríamos que decirle al Gobierno esto: que repare económicamente a las víctimas que han sufrido los abusos por cualquier tipo de delincuente civil (de la esfera familiar, de enseñanza, de deporte, de centros de acogida de menores, etcétera) y que se atenga al dictamen del Defensor del Pueblo ante un conflicto de valoración. Pero no han dicho esto, aunque haya una cláusula retórica donde se dice que lo harán.

Como indicaba el presidente de la CEE, monseñor Arguello, la Iglesia ha tomado este toro por los cuernos haciendo sus deberes con responsabilidad moral, alentados por las indicaciones de los últimos pontífices. Y poniendo en marcha las oficinas correspondientes en cada diócesis y en las congregaciones religiosas para la acogida y acompañamiento de los abusados. Importante es el Plan de Reparación Integral a las Víctimas de Abusos sexuales de la Iglesia en España (Priva). Es un compromiso real con las víctimas que tenemos en nuestro patio particular.

Nuestros gobernantes, que exhiben como un trofeo el acuerdo firmado, no han hecho un protocolo como el realizado por la Iglesia (Priva), tampoco una prevención con una pedagogía adecuada para que estos casos no se den en el ámbito de la familia, de la escuela pública estatal, de los centros de protección de menores tutelados por las Administraciones Públicas, de las asociaciones de tiempo libre y establecimientos de entrenamiento físico, etcétera. No han hecho nada de esto, aunque se permiten poner su punto de mira y su martillo pilón obsesivo en un tipo de víctimas nada más, porque tienen detrás un tipo de victimarios concretos que quieren señalar.

¿Por qué esa fijación? Porque estamos de nuevo ante un arma de distracción masiva en un momento en el que ellos necesitan sacar cualquier conejo de su chistera para llamar la atención disuasoriamente, crispando el ambiente con polémicas sensibles que enfrentan dialécticamente a una sociedad saturada de escándalos y procesos judiciales que implican a los imputados y encarcelados conocidos, cuyas siglas políticas y responsabilidades de gobierno no hace falta ni siquiera explicitar por sabidos.

Repitamos una vez más que la pedofilia es un crimen inmenso, máxime cuando es perpetrado por quien más debería dar ejemplo de referencia moral ante los más inocentes e indefensos, como son los niños. Por eso Jesús dijo que más le valdría atarse una piedra de molino al cuello y tirarse al mar quien hiciera daño a los pequeños (Lc 17,2). Sí, la pedofilia es un crimen, un delito y un pecado de toda la sociedad cuando ha perdido su horizonte moral, cayendo en la frivolización ética, cuando ningunea la verdad haciendo de la mentira un método de gobernanza, cuando trivializa lo más sagrado, como es la vida en todos sus tramos, y la familia se dilapida en cualquier tipo de unión, cuando se traicionan las virtudes morales de la justicia, la paz y la convivencia.

Reconocemos que también la Iglesia tiene miembros que han cometido ese pecado moral, ese delito penal. Por ello hemos puesto en marcha espacios adecuados y recursos humanos para la acogida de esas denuncias, para la prevención que evite estos terribles abusos, así como las garantías para que nadie se aproveche de semejante derrotero para sacar provecho torticero. Hay casos en los que las víctimas han sido los sacerdotes, al acusarlos falsamente. Y quien hubiera ocultado o protegido a quien los cometía de veras tiene una complicidad por la que tendrá que pagar ante Dios y ante la sociedad. Pero la pedofilia no es un pecado o delito cristiano y clerical en particular, sino que lo es de toda la sociedad. Haría bien el Gobierno, si es coherente con esa preocupación que dice exhibir por las víctimas, que abra su foco real donde estos crímenes se cometen en toda la sociedad.

Sugiero que, recíprocamente, al igual que exigen a la Iglesia que subsidiariamente repare los daños, incluso cuando el presunto victimario ha fallecido o ha prescrito su delito de abuso, también las Administraciones Públicas afectadas (ministerios de familia, deporte, educación, etcétera) indemnicen a quienes han sufrido estos terribles desmanes en los escenarios civiles antes indicados y no pueden recibir ningún tipo de ayuda psicológica, económica y ética. Eso que piden a la Iglesia, y que la misma Iglesia se adelantó a ofrecerlo por compromiso moral, aunque no tuviera una obligación legal ni penal, que también estos gobernantes hagan lo mismo en sus ámbitos de competencia.

Porque, dado que la pedofilia es una lacra de la entera sociedad contemporánea, en la que también la Iglesia está integrada, pongamos los medios y los remedios para sanarla y erradicarla sin seccionarla interesadamente por un motivo de disuasión y de desgaste ideológico. Por ejemplo, atajando el daño tremendo que genera la pornografía, tan fácilmente asequible a través de internet y las redes sociales que tanto se quiere controlar, o la educación ideologizada por el género a la carta que diseña la banalización antropológica, sin olvidar la hipocresía cínica de la inmoralidad o amoralidad en tantos casos de quienes tienen mucho que callar y mucho en lo que comprometerse de verdad, mientras fomentan el caldo de cultivo para que se sigan cometiendo estas tragedias deleznables que todos lamentamos, pero que algunos sólo eligen para distraer y jalear con los intereses sabidos que nunca se declaran.

Publicado en La Tercera de ABC

San Antón 2026