sábado, 29 de agosto de 2026

Respuesta a Carta al Arzobispo. Por José Luis González Vázquez

(Lne) Con ánimo de aclarar y no de polemizar, deseo responder a la carta publicada el 25 de agosto en la sección “Cartas al Director” del periódico LA NUEVA ESPAÑA referida a la celebración del pasado 26 de julio en la capilla de San Nicolás, en la parroquia de Tornón, firmada por don José Luis Llera García.

Pensar, como indica el firmante del mencionado escrito, que la indicación de no interpretar el himno de Asturias durante la consagración procede del señor Arzobispo como represalia por tensiones políticas es, sencillamente, pensar mal. No existe relación alguna entre ambas cuestiones.

La nota pastoral no nace de una decisión personal del Arzobispo, sino de los libros litúrgicos promulgados por la Santa Sede para toda la Iglesia. En ellos se establece cómo ha de celebrarse la santa misa, y nunca se ha previsto la interpretación de himnos nacionales o regionales durante la consagración, ni en España ni en ningún otro lugar.

Es cierto que esta costumbre se mantuvo durante un tiempo: primero se interpretaba —en algunos sitios— el himno nacional, y más tarde, el de Asturias. Pero la antigüedad de una práctica no basta para convertirla en norma. Que algo se haya hecho durante sesenta años no significa necesariamente que se haya hecho bien. En este caso, la costumbre no crea ley litúrgica.

La nota enviada a los sacerdotes, a la que hace referencia el autor de la carta, surgió como respuesta a consultas formuladas a esta delegación por algunos de ellos. Se respondió, como no podía ser de otro modo, conforme a lo que la Iglesia prescribe. Por otro lado, el Papa nos recuerda que en la liturgia no debemos quitar ni añadir a nuestro gusto, porque la misa no pertenece al sacerdote, ni a una parroquia, ni a un grupo de vecinos: pertenece a toda la Iglesia y en ella se celebra la fe católica.

Asimismo, y como afirma el escrito, nadie pretende jugar con los sentimientos de los asturianos. El himno de Asturias es querido por todos y puede interpretarse dignamente en otros momentos de la fiesta. Lo único que se pide es respetar el silencio sagrado de la consagración. Hay instantes en los que la música expresa nuestra emoción y otros en los que el silencio nos permite adorar el misterio que se está celebrando.

Agradecemos sinceramente que los vecinos hayan cedido la capilla, que la cuiden y sufraguen su mantenimiento. Todo ello manifiesta un amor verdadero por la capilla y por sus tradiciones. Pero esa generosidad no puede condicionar la obligación del sacerdote de celebrar la santa misa conforme a lo que la Iglesia establece a través de los siglos.

La capilla puede haber sido levantada y cuidada por muchas manos; pero cuando en ella se celebra la eucaristía, el altar es de Cristo. Y ante él, todos —Arzobispo, sacerdote y fieles— somos invitados a obedecer, agradecer y adorar.

Con el sincero deseo de aclarar y no de polemizar, doy por concluido el tema agradeciendo la publicación.

José Luis González Vázquez es delegado episcopal de liturgia de la Archidiócesis de Oviedo

Este Lunes

 

viernes, 28 de agosto de 2026

Facsímiles. Por Guillermo Juan Morado

(La puerta de Damasco) La palabra “facsímil” viene del latín - “fac” (haz) “simile” (semejante) – y se emplea para designar la perfecta imitación o reproducción de una firma, de un escrito, de un dibujo, de un impreso, etc.

Hay libros que son auténticas joyas del patrimonio cultural de la humanidad. Una de estas joyas se conserva, desde 1661, en la biblioteca del Trinity College, de Dublín. Se trata del célebre “Libro de Kells” (que se remonta en torno al año 800 después de Cristo), un manuscrito en vitela maravillosamente ilustrado de los cuatro evangelios. Se cree que fue elaborado por los monjes de San Columba de Iona, en Escocia, y después llevado a la abadía de Kells, en Irlanda, para mantenerlo a salvo de los ataques de los vikingos.

Un erudito del siglo XII, Geraldus Cambrensis, pensaba que el libro era “la obra de un ángel, no de un hombre". Parece que fue creado, no tanto para ser leído sino, más bien, para ser mostrado a los fieles durante la celebración de la misa, mientras el sacerdote recitaba de memoria los pasajes evangélicos. Originalmente estaba encuadernado con una cubierta de oro y joyas, que se perdió cuando el manuscrito fue robado en la abadía en 1007. Para conservarlo en el mejor estado posible, ya no se presta ni se permite su manipulación. Los interesados en su estudio deben valerse de facsímiles.

Si de las tierras célticas de Escocia e Irlanda pasamos a Galicia, nos encontramos con el “Códice Calixtino” o “Liber Sancti Jacobi”, un manuscrito del siglo XII que es la compilación de cinco libros de diferente naturaleza – hagiográfica, litúrgica, de homilías, musical y narrativa - relacionados con el apóstol Santiago el Mayor y con la peregrinación a Compostela. Se conoce como “Calixtino”, en referencia al papa Calixto II, benefactor de Santiago de Compostela. Se conserva en el archivo-biblioteca de la catedral compostelana. Son importantes sus delicadas ilustraciones, unas imágenes que contribuyeron a crear el programa iconográfico jacobeo. El códice también fue objeto de robo en 2011, sin que sufriese deterioro.

Para hacerlo más accesible a los estudiosos y aficionados, la empresa Incipit Manuscript Ediciones ha preparado este año, en colaboración con la Catedral de Santiago, una nueva edición facsímil de 500 ejemplares, numerados individualmente y certificados ante notario. El ejemplar número 1 será entregado al papa León XIV. Gracias a una donación particular, otro ejemplar, el número 12, ha llegado a la Biblioteca del Centro Teológico de Vigo, que tiene su sede en el Seminario Mayor.

Como ha escrito el bibliotecario, Juan José González Estévez: “A las puertas de un nuevo año Santo Compostelano en el año 2027, con la incorporación a nuestra biblioteca de este volumen tan excepcional, tenemos una magnífica oportunidad de seguir aprendiendo de la historia, admirar los trabajos de los maestros de siglo XII y renovar el compromiso con nuestra cultura que, a través del camino de Santiago y las peregrinaciones, se ha hecho europea y universal”.

A los pies de la Madre

 

jueves, 27 de agosto de 2026

La Visitación de María en las enseñanzas de León XIV

En su primera encíclica, Magnífica humanitas, publicada oficialmente por la Santa Sede el 25 de mayo de 2026, el Papa León XIV recurre al pasaje bíblico de la Visitación como el gran broche de oro espiritual y ético del documento. A través de esta escena evangélica, el Pontífice teje una profunda analogía entre las virtudes de María y la necesidad de preservar la identidad humana en la era de la inteligencia artificial. 

El paralelismo entre la Visitación y la condición humana

En los párrafos conclusivos de la encíclica (especialmente en los apartados nn. 7-10), León XIV utiliza la Visitación para ilustrar las dimensiones fundamentales del ser humano que corren el riesgo de disolverse ante el avance tecnológico: La aceptación del límite frente al delirio de omnipotencia: Frente a lo que el Papa denomina una «Babel tecnológica»—el intento de la IA de operar sin límites corporales ni temporales—, María celebra y acepta el límite humano. Su grandeza no nace de una capacidad infinita de procesamiento, sino de su pequeñez acogida por la gracia divina. La inclusión física del "Otro": La encíclica destaca que en el encuentro entre María e Isabel se genera una inclusión física y real. Dios encarnado en María se hace presente ante el Juan Bautista que gesta Isabel. El Papa argumenta que la empatía, la intuición y el afecto mutuo requieren de la presencia biológica, corporal e histórica, algo radicalmente ajeno a los algoritmos sintéticos. 

El simbolismo del Magníficat

El título del documento, Magnifica humanitas («Magnífica humanidad»), está directamente inspirado en el término inicial del himno mariano por excelencia: el Magníficat (Magnificat anima mea Dominum). León XIV explica que la verdadera «magnificencia» del ser humano no reside en la potencia de sus herramientas artificiales, sino en su capacidad de maravillarse, de componer poéticamente y de bendecir.  El canto de María tras la Visitación exalta un vuelco de perspectivas: el Dios encarnado prefiere el camino de la fragilidad. En contraste, la IA representa a menudo una lógica puramente utilitaria que aplana las diferencias y sacrifica a los vulnerables. 

La urgencia del "Salir sin demora"

En el análisis teológico de la encíclica que realiza la Conferencia Episcopal, se resalta la actitud activa de la Virgen: «María no se queda con la noticia para sí: sale, camina, se encuentra». El Papa utiliza esta prisa de María hacia las montañas de Judá para recordar que la vida cristiana y humana se realiza en el movimiento, el servicio real y el contacto comunitario, previniendo el aislamiento y la alienación digital. 

Fiesta 2026

 

miércoles, 26 de agosto de 2026

Una fiesta de tres siglos para salir, abrazar y alabar. Por Joaquín Manuel Serrano Vila


La Fiesta de la Visitación de María a su prima Santa Isabel cobra en Lugones una dimensión especial, y es que forma parte su ADN. Decía el enamorado Cronista de Lugones y malogrado José Antonio Coppen, que las fiestas de Santa Isabel, al datar del siglo XIX podía presumir de haber conocido tres siglos diferentes: ¡cierto! Esta festividad, que tradicionalmente cierra el mes de agosto, une el misterio evangélico con el latir cotidiano de nuestra localidad. En un cruce de caminos históricamente marcado por el paso de tiempo, el esfuerzo industrial y el constante crecimiento humano. El viaje de la Virgen se convierte en un icono que siempre aporta luz. El relato bíblico nos muestra una fe que no se estanca, sino que se pone en movimiento para servir a los demás. María no guarda la buena noticia en el aislamiento; sale al encuentro de inmediato con prontitud, a compartir el gozo. Al igual que María cruzó la geografía de Judea para abrazar a su prima anciana, Lugones se ha construido históricamente gracias a personas que se pusieron en camino. Desde aquellos primeros pobladores que se asentaron al amparo de las calzadas romanas, hasta las familias que llegaron con el auge industrial del último medio siglo. Lugones, encrucijada de caminos, puede presumir de ser tierra de encuentros, acogida y dinamismo cotidiano.

Cuando María entra en el hogar de Isabel, se desborda la alegría y el reconocimiento mutuo. Las Sagradas Escrituras plasman este momento cumbre que hoy inspira nuestra fiesta local: Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó la criatura en su vientre ( Lc 1, 41). Llevar a Cristo implica transformar los espacios comunes, renovando y acogiendo. Es la crónica de un camino que une la prisa alegre del servicio con la solidez de una comunidad que, a lo largo de los siglos, ha sabido construirse a base de encuentros, trabajo y fe compartida de los propios y los que van llegando. El relato bíblico de la Visitación nos sitúa ante una fe que no es estática ni puramente contemplativa. No es la prisa del ansia contemporánea, sino la urgencia del amor que no puede esperar. María desafía la fatiga, la montaña escarpada y las distancias, para llevar el mayor tesoro: ''el fruto bendito de su vientre''. El encuentro entre María e Isabel es también el abrazo entre el ayer y el mañana, entre la juventud audaz y la ancianidad experta y venerable. El espíritu de la Visitación nos llama a fortalecer la vida espiritual, asociativa, cultural, caritativa... La Visitación es el ejemplo supremo de esta dinámica. María no da un discurso teológico a Isabel; le ofrece su presencia, su ayuda en las tareas domésticas y su testimonio de creyente. La verdad del Evangelio se hace creíble cuando se traduce en conciliación familiar, en el respeto mutuo entre los ciudadanos y en la acogida hospitalaria a quienes eligen, como la mejor posible, esta localidad para vivir.

Afirmaba el Papa León XIV: ''En este día, el del encuentro con su prima Isabel, se contiene el secreto de cualquier otro día, de cualquier otra época. Y las palabras no son suficientes; es necesario un canto, que la Iglesia sigue entonando cada día, al atardecer, «de generación en generación» (Lc 1,50). La sorprendente fecundidad de la estéril Isabel confirmó a María en su confianza; le anticipó la fecundidad de su “sí”, que se prolonga en la fecundidad de la Iglesia y de toda la humanidad, cuando la Palabra renovadora de Dios es acogida. Ese día dos mujeres se encontraron en la fe, después permanecieron tres meses juntas para ayudarse, no sólo en las cosas prácticas, sino en un nuevo modo de leer la historia''. El magisterio del Papa León ilumina con especial fuerza el sentido de esta celebración. En sus recientes intervenciones, el Santo Padre insiste en que las grandes historias de salvación se construyen en los hechos más sencillos y humanos de la vida diaria: «El Dios de la Biblia se manifiesta en la liberación de la esclavitud, en el nacimiento ya inesperado de un hijo, en el amor misericordioso y fiel. Habla a través de hechos y encuentros, rostros e historias». Ahí tenemos el regalo de la reciente encíclica Magnifica humanitas (magnífica humanidad) que no aborda únicamente el reto de la Inteligencia Artificial, sino especialmente, la prioridad de la dignidad humana. Un texto que no deja indiferente a quien se asoma a sus enseñanzas, y también aquí nos encontramos la escena de la Visitación: ''El cántico de María acompaña nuestro compromiso. Ante Isabel, que le anuncia que se ha convertido en la madre del Señor, María prorrumpe en un himno de alabanza y de alegría: su alma proclama la grandeza del Señor y su espíritu exulta en Dios su Salvador, porque Él eligió a una joven pobre y pequeña para su plan de salvación'' (Nº 243). Este mensaje es un fuerte asidero espiritual. Y cómo olvidar su reciente visita a España, donde nos el Pontífice nos ha regalado unas bellas y profundas reflexiones para nuestra realidad, alguna en el seno de la palabra libre de nuestra democracia. Quizás una de las más aplaudidas por creyentes y no creyentes ha sido su propuesta para huir de la polarización, que pasa por anteponer la cultura del encuentro frente al enfrentamiento; nosotros podríamos traducirlo por vivir en clave de visitación, en lugar de confrontación.

Celebrar la Visitación de María a Isabel es un llamado urgente a caminar «cum festinatione» —con prisa alegre— al encuentro de quienes nos rodean. Es un compromiso a no ser meros espectadores ni a preocuparnos únicamente de lo nuestro. Estamos llamados a imitar los tres pasos del camino de María:  1º Salir: Romper la inercia, la rutina vacía, la comodidad personal y el acomodo, los clichés, los tópicos y estereotipos, los muros. 2º Abrazar: Escuchar con paciencia a las generaciones que nos precedieron y acoger con esperanza a las nuevas, tender la mano a quien jamás se la daríamos: al que no piensa lo que yo pienso, al que no cree lo que yo creo, al que no vota a quien yo voto, a quien no tiene el color de la piel como la mía... 3º Alabar: Los creyentes agradecemos lo que Dios nos concede; sí, pero al tiempo, qué importante es que valoremos el trabajo desinteresado de otros -como en el caso de la Sociedad de Festejos- con reconocimiento y gratitud. Y es que no es poco el esfuerzo, no sólo por sacar las fiestas adelante, sino al mismo tiempo, el de tantas personas que con su trabajo diario, aún movidos por convicciones diferentes, siguen haciendo de Lugones un lugar donde da gusto vivir y donde todos nos queremos quedar. Que la Virgen de la Visitación y su prima Santa Isabel bendigan cada familia de nuestro pueblo, y nos conceda siempre la gracia de caminar con prisa alegres para salir, abrazar y alabar. 

Joaquín, párroco