jueves, 22 de enero de 2026

León también recupera la bendición de los corderos en Santa Inés y la imposición del palio el 29 de junio

(InfoCatólica) León recupera otra tradición despreciada por Francisco. O mejor dicho, dos tradiciones que atañen a los arzobispos y refuerzan su comunión con el Papa y con toda la Iglesia que la ha mantenido durante siglos: la bendición de los corderos de los que se extraerá la lana para los palios y la entrega de los mismos por el mismo Papa.

Esta mañana le fueron presentados los corderos a bendecir

Esta mañana, en la Capilla de Urbano VIII, se han presentado al Papa dos corderos que serán bendecidos con motivo de la memoria litúrgica de Santa Inés, virgen y mártir, en la basílica homónima situada en la vía Nomentana.

La lana de estos corderos se utilizará para confeccionar los palios de los nuevos arzobispos metropolitanos. El palio es una insignia litúrgica de honor y jurisdicción que llevan el Papa y los arzobispos metropolitanos en sus iglesias y en las de sus Provincias Eclesiásticas. El palio consiste en una estrecha banda de tela, tejida en lana blanca, decorada con seis cruces de seda negra.

Y como termina diciendo la nota del Vaticano

El rito de la bendición de los palios y su entrega a los arzobispos metropolitanos lo realiza el Santo Padre el 29 de junio, en la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo.

Ruptura de una tradición

El 12 de enero de 2015 por monseñor Guido Marini, entonces Maestro de las Celebraciones Litúrgicas comunicó que Francisco había determinado que ya no impondría personalmente el palio a los nuevos arzobispos en Roma el 29 de junio. En su lugar, el Papa bendeciría los ornamentos en la Basílica de San Pedro, pero la imposición física la realizarían los nuncios apostólicos en las diócesis de origen de cada arzobispo. Hoy la tradición vuelve.
Tradición papal

Hasta mediados de la década de 2010, el rito seguía un proceso inalterado que involucra a diversas instituciones romanas. Los corderos son criados por los padres trapenses de la Abadía de las Tres Fuentes (Tre Fontane), sitio del martirio de San Pablo. La mañana del 21 de enero, los animales eran trasladados a la Basílica de Santa Inés Extramuros para una primera bendición solemne sobre el altar de la santa.

Posteriormente, eran llevados al Palacio Apostólico para ser presentados al Papa. Las Hermanas de la Sagrada Familia de Nazaret han desempeñado un papel crucial en este proceso desde 1884, encargándose de la limpieza y adorno de los animales. El ritual de preparación incluye bañar a los corderos con jabón neutro, secarlos con dispositivos eléctricos para evitar enfriamientos y coronarlos con flores rojas y blancas, símbolos del martirio y la virginidad de Inés. Este nivel de detalle ceremonial subraya la sacralidad de la materia prima que acabará convertida en vestidura litúrgica.

Aprovechando las medidas sanitarias de la pandemia Francisco «desapareció» esta tradición.

Infancia Misionera: “Los niños ayudan a los niños”. Por Joaquín Manuel Serrano Vila

La Infancia Misionera es una obra de la Iglesia que nace del deseo de que los niños, desde su propia infancia, descubran que también ellos están llamados a ser misioneros. Su lema, “los niños ayudan a los niños”, expresa con sencillez y profundidad una gran verdad evangélica: la misión no es solo cosa de adultos, sino una tarea compartida por todo el Pueblo de Dios, también por los más pequeños. Este es el origen y sentido de la Infancia Misionera, la cual fue fundada en 1843 por el obispo francés Mons. Charles de Forbin-Janson, conmovido por la situación de abandono y pobreza de muchos niños en países de misión. Su intuición fue sencilla y a la vez revolucionaria: que los niños cristianos ayudaran a otros niños, especialmente a los más pobres y vulnerables, mediante la oración, la solidaridad y el compartir. Hoy forma parte de las Obras Misionales Pontificias, y está presente en numerosos países, ayudando a sostener proyectos educativos, sanitarios, pastorales y de protección de la infancia.

Afirmar que “Los niños ayudan a los niños” es más que un frase hecha con contenido cristiano. Este lema no se limita a una ayuda material. Es, ante todo, una escuela de fe y de caridad. Los niños aprenden que todos los niños del mundo son hermanos, hijos del mismo Padre. Que la fe cristiana lleva a pensar en los demás, especialmente en quienes más sufren. Incluso con pequeños gestos, se puede cambiar la vida de otros. A través de la Infancia Misionera los niños descubren que pueden ser protagonistas de la "misión", no solo receptores de catequesis.

La pedagogía de la Infancia Misionera se apoya en cuatro pilares fundamentales, expresados en su conocido compromiso. El primero es Orar. Los niños rezan por otros niños del mundo, por los misioneros y por la paz. Aprenden que la oración es una fuerza real de amor y comunión. El segundo es Compartir. Desde pequeños sacrificios o donativos, los niños aprenden a compartir lo suyo con quienes tienen menos, educándose en la generosidad. El tercero es Anunciar. Los niños están llamados a ser testigos de Jesús entre sus amigos, en la familia, en el colegio y en la parroquia. Y el cuarto es Celebrar. La fe se vive con alegría, celebrando la amistad con Jesús y el gozo de pertenecer a una Iglesia universal.

La Infancia Misionera también tiene su papel en la catequesis y la pastoral. Que un niño sea solidario supone cultivar su sensibilidad hacia el sufrimiento de otros. Abrirles al mundo, es hacerles conscientes de la universalidad de la Iglesia. Fomentar en ellos el sentido que supone comprometerse, es hacerles capaces de vivir con gestos concretos de amor cristiano. Que los niños se sientan misioneros no supone venderles la imagen antigua de un país lejano, sino la aventura de vivir la fe en su ambiente y entorno de hoy, demostrando la alegría que conlleva haber descubierto al Señor. La Jornada de la Infancia Misionera, que se celebra cada año, es una ocasión privilegiada para despertar en los niños el espíritu misionero y fortalecer su compromiso cristiano en nuestra España, en nuestra Asturias, que es en verdad la mayor tierra de misión que tenemos delante. 

La Santa Infancia, como dicen aún los más mayores, sigue siendo un mensaje para hoy. En un mundo marcado por desigualdades, conflictos y pobreza infantil, la Infancia Misionera sigue siendo profundamente actual. Recordar que “los niños ayudan a los niños” es sembrar en el corazón de las nuevas generaciones una fe que se traduce en amor, justicia y esperanza. Nos recuerda que el Evangelio puede ser vivido y anunciado también con manos pequeñas, pero con corazones grandes. La misión es mucho más que pedir dinero, que viajar de aquí para allá o ir a enseñar cosas a los que muchas veces tenemos por inferiores. Como nos ha recordado el Papa León XIV ''La misión no es sólo instruir, sino sembrar esperanza en los corazones''. En esto, los pequeños tienen mucho que enseñarnos a los mayores.

miércoles, 21 de enero de 2026

Mario, que fue seminarista dos años en nuestra parroquia será instituido lector

 

Bendición de los animales domésticos por San Antón

(Iglesia de Asturias) En torno al 17 de enero se celebra la festividad de San Antonio Abad, San Antón, patrono de los animales. En nuestra diócesis son varias las parroquias que mantienen la tradición de bendecir a los animales domésticos de los feligreses, que llevan con ilusión a sus mascotas para ser rociadas con el agua bendita.

Una de las parroquias con más solera en la celebración de San Antón es San Félix de Lugones, donde incluso antiguamente se hacía una novena en honor del santo, «cuando Lugones no era lo que es actualmente, cuando era mucho más rural, más pueblo», recuerda el párroco, Joaquín Manuel Serrano. «Hoy aún existe una parte más rural donde todavía hay vacas y luego está el Lugones más asfáltico, que es el que más o menos conoce la gente. 

Pero hace años existía en la zona gran sensibilidad por la salud de los animales que eran, para muchos, el sustento, algo muy sensible y por consiguiente esta tradición tuvo mucho sentido aquí». A partir del año 2009 comenzó a celebrarse San Antón de nuevo en Lugones, a raíz de las sugerencias y peticiones de los fieles, «y fue in crescendo con mucho éxito siempre, y ahora particularmente entre los más pequeños». 

Aunque ese día está permitido introducir a los animales al templo, para que estén presentes en la eucaristía de las 11, «normalmente nunca hay problemas», la bendición tiene lugar en el parque que está enfrente de la iglesia. «Suelen venir perros, gatos, hámster, cobayas, peces, de todo –explica el párroco–. Hasta hurones hemos tenido en alguna ocasión. También pajarinos y conejucos, hay de todo. Y los niños tan alegres viniendo con sus mascotas», relata el sacerdote, familiarizado y amante de los animales desde pequeño.

DeClausura recauda 100.000 euros en dos semanas para ayudar a 80 monasterios con la calefacción

(InfoCatólica) Emotiva respuesta de los fieles a la campaña de la Fundación DeClausura para que 80 monasterios ''no pasen tanto frío'' las comunidades monásticas de España afrontan este invierno con un pequeño alivio tras el éxito de la campaña solidaria.

La iniciativa 'Que no pasen tanto frío, en tus manos está' ha logrado recaudar en apenas 14 días los 100.000 euros que se había marcado como objetivo inicial, destinados a ayudar a 80 monasterios y conventos a hacer frente al elevado coste de la calefacción.

Primeras ayudas ya en camino

Gracias a esta recaudación, la Fundación ya ha comenzado a enviar las primeras ayudas a las comunidades beneficiarias. Se trata de una aportación que, aunque insuficiente para cubrir el total de la factura invernal, permitirá a muchas monjas y monjes encender un poco más la calefacción y afrontar el frío con menos angustia que en años anteriores.

La dura realidad del frío monástico

El frío en los monasterios no es una exageración. La mayoría de estas comunidades viven en edificios antiguos, con gruesos muros de piedra, techos altos y escaso aislamiento térmico. Durante meses, las temperaturas interiores son muy bajas y la calefacción se utiliza de forma muy limitada para contener el gasto.

Algunas religiosas explican que, para soportar las jornadas de oración y trabajo, llegan a ponerse varias capas de ropa e incluso varios pares de calcetines. El coste medio mensual de la calefacción, cuando se permite encenderla, ronda los 1.500 euros, una cantidad inasumible para muchas comunidades que viven de su trabajo y de donaciones.

La campaña continúa hasta enero

Consciente de esta precariedad energética y de la crudeza del invierno, la Fundación DeClausura ha decidido mantener la campaña activa hasta el próximo 31 de enero, tal y como estaba previsto inicialmente, para seguir solicitando la ayuda de donantes y animar a las comunidades a no pasar tanto frío.

El objetivo de los 100.000 euros se fijó tomando como referencia la campaña de 2023, en la que se recaudaron 68.400 euros y se pudo ayudar a 64 comunidades contemplativas, con una media de 1.070 euros por monasterio. La respuesta obtenida este año ha superado ampliamente las previsiones.

Generosidad que salva

«Queremos seguir ayudando a las monjas y monjes para que puedan vivir estos meses con el mayor bienestar posible», señalan desde la Fundación, que recuerda que el invierno aún no ha terminado y que las necesidades siguen siendo muchas. Como repiten las propias monjas, «España se salvará por su generosidad». Una frase que, a la vista de la respuesta a esta campaña, vuelve a cobrar sentido.

lunes, 19 de enero de 2026

San Antón en Lugones 2026. Imágenes de Lne (Luján Palacios)

 












Las cuatro últimas Hermanas Terciarias Capuchinas dejan Gijón tras 35 años de entrega el Albergue Covadonga

(El Comercio) La hermana María Jesús no le salían las palabras. «Perdonadme que no diga nada, pero no podría expresar lo que siento. Simplemente, gracias a todos», se limitó a articular. Ella y sus compañeras Anuncia, María Tomasa y Maribel –esta última ausente en el acto–, son las últimas religiosas terciarias capuchinas que aún residen en el Albergue Covadonga, en Gijón, que abandonarán en unos días poniendo fin a 35 años de presencia de la comunidad en este equipamiento que contribuyeron a fundar y mantener. Y este domingo recibieron junto a otras hermanas de la misma orden que han pasado por allí en todos estos años –Celsa, Trini, Ana, Soledad, Bozena...– un homenaje impulsado por los voluntarios del albergue.

«Esto no es una despedida, sino un acto de agradecimiento; ni es un adiós definitivo, sino un hasta siempre lleno de cariño y gratitud», señaló en representación del voluntariado Susana Pérez, quien recordó que las religiosas «sois y seréis siempre el alma del Albergue Covadonga». Emocionada como ellas –y como todos los presentes–, les agradeció «habernos enseñado el significado de la entrega sin esperar nada a cambio». Y las definió como «un claro ejemplo de lo que significa ser voluntario, generosas, humildes, serenas, pacientes y agradecidas».

La presidenta de la Fundación Albergue Covadonga, Begoña González, recordó cómo en 1988, «en un barrio en plena reconversión naval, con unos enormes problemas sociales y con una gran necesidad de atención», Tomás Marcos, el jesuita Francisco Herrero y la hermana Covadonga Donate impulsaron la creación de un espacio que permitiera atender los problemas de exclusión social y residencial. «Cuando el alcalde José Manuel Palacio le dio a Tomás Marcos las llaves de un matadero desmantelado y este entró en él, quedó horrorizado al ver un espacio lleno de la maquinaria, restos en las paredes, suciedad... Volvió al Ayuntamiento y dijo: 'Voy a enseñárselo a las hermanas terciarias capuchinas y, si están mínimamente cuerdas, dirán que ahí no se puede hacer un albergue. Solo lo aceptarían si están tan locas como yo'. Y se ve que sí lo estaban, porque le apoyaron en esa labor y lo echaron a andar», relató entre bromas. Se preguntó por ello «¿cómo se despide a quién funda una estructura como esta? El albergue, sus usuarios y Gijón os debe una inmensidad. Cualquier 'gracias' se queda pequeño».

Desde la orden, representada por su superiora provincial, Matilde Mena, señalaron cómo «todas las hermanas que han vivido y servido aquí, las que hoy están y las que han pasado por la comunidad todos estos años, han encontrado en todos vosotros un apoyo constante, una colaboración generosa y una amistad que ha sostenido la misión incluso en los momentos más difíciles». Cada una de las religiosas recibió una placa de metacrilato que llevaba grabada a la virgen de Covadonga, el emblema del Albergue Covadonga y el texto «en agradecimiento a las hermanas terciarias capuchinas por su entrega y dedicación».