sábado, 25 de agosto de 2018

Las misas franquistas de monseñor Reig Pla. Por Jorge González Guadalix



Mala cosa es andar por la vida dejándose uno llevar por filias y fobias, especialmente si uno es o pretende ser periodista. Mal negocio.

Religión Digital tiene sus amigos y sus enemigos. Algunos no declarados sino declaradísimos, como por ejemplo el cardenal Rouco Varela y obispos como Sanz Montes, Munilla, Demetrio, Fidel Herráez o Reig Pla. Las razones ellos las sabrán y otros también, al menos en parte.

Dicho esto, si uno de sus “non gratos” comete una barrabasada, pues nada, digan cuál es y leña al mono que es de goma. Lo jorobado es que no siempre lo tienen fácil, así que necesitan un ejercicio de imaginación para ver el modo de sacudir alguna leche a los susodichos.

Yo sé que no les gusta lo que Reig Pla suele predicar sobre ideología de género, por ejemplo. Están en su derecho y su deber, como miembros del pueblo de Dios, de denunciar los errores del obispo de Alcalá con toda la carga argumental que crean conveniente. Limitarse a decir que no está en el tiempo actual, que es homófobo o que no es capaz de acomodarse a los nuevos aires de Francisco me parece argumento poco sólido, pero cada cual entra al debate con lo que puede.

Aprovechando lo del Pisuerga, Valladolid y el Valle de los Caídos, Jesús Bastante cita hoy al obispo de Alcalá del siguiente tenor: “como el polémico Juan Antonio Reig Plá, conocido por sus misas franquistas en Paracuellos del Jarama”.

D. Juan Antonio tiene en su diócesis de Alcalá de Henares el tesoro que él denomina la catedral de los mártires. En Paracuellos del Jarama existe el hoy llamado “cementerio de los mártires”, donde reposan los restos de varios miles de prisioneros desarmados, trasladados desde distintas cárceles y checas de Madrid, y asesinados en el paraje del Arroyo de San José, en Paracuellos de Jarama, entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936. Muchos habían sido detenidos y fueron asesinados simplemente por ser personas religiosas.

Entre los asesinados, multitud de religiosos pertenecientes, al menos, a 20 órdenes y congregaciones religiosas: Agustinos, Capuchinos, Carmelitas, Carmelitas Descalzos, Claretianos, Dominicos, Escolapios, Franciscanos, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Hospitalarios de San Juan de Dios, Jerónimos, Jesuitas, Marianistas, Maristas, Misioneros Oblatos, Paúles, Pasionistas, Redentoristas, Sagrados Corazones de Jesús y María y Salesianos. De estos, son ya 143 beatos mártires beatificados por Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco: 63 religiosos agustinos, 22 hospitalarios de San Juan de Dios, 13 dominicos, 6 salesianos, 15 misioneros oblatos, 3 hermanos maristas, 1 sacerdote de la Orden de San Jerónimo, 1 capuchino, 1 religioso carmelita, 9 religiosos de La Salle y ya algunos laicos. Hay otros procesos de beatificación abiertos.

Monseñor Reig Pla tiene por costumbre una vez al año, en noviembre generalmente, celebrar una misa en el cementerio de Paracuellos en memoria y honor de esos mártires, y que es lo que Jesús Bastante despacha con “una misa franquista”. Con su pan se lo coma.

Posiblemente no debería escribir estas cosas porque Jesús Bastante tiene sus amigos. Yo lo único que tengo son 63 hermanos agustinos beatos, fui religioso agustino de los del Escorial, y su memoria, así como la de los otros mártires, beatos o no, me exige estas líneas.

Religiosos que murieron perdonando, gritando ¡Viva Cristo Rey!, reconociendo públicamente su condición, y despidiéndose con un “hasta el cielo”. Miles de fusilados, en su mayoría por su fe, 143 beatos. Pues ya ven: misas franquistas… ¿No les da asco?

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