Queridos hermanos y hermanas en el Señor:
Al iniciar este nuevo curso pastoral [2026-2027] en nuestra Unidad Pastoral de San Félix de Lugones y Santa María de Viella, deseo dirigirme a todos vosotros con un corazón lleno de gratitud y una profunda esperanza. Tras el descanso veraniego -que espero os haya permitido renovar las fuerzas del cuerpo y del espíritu- el Señor nos regala un nuevo año como un don precioso para seguir tejiendo la fe, fortaleciendo nuestra vida comunitaria y respondiendo con valentía a nuestra cristiana vocación evangelizadora. Comenzar un curso no es simplemente reanudar un calendario de actividades o reabrir despachos. Es, ante todo, un acto de fe. Supone ponernos de nuevo juntos en camino, dóciles a la acción del Espíritu Santo, sabiendo que Cristo es el centro de nuestra vida y el motor de cada uno de nuestros proyectos.
Para este año que se abre ante nosotros, os propongo centrar nuestra mirada y nuestros esfuerzos en cuatro grandes prioridades:
Una comunidad que celebra y reza: El Corazón en la Eucaristía
No podemos dar frutos hacia fuera si no cuidamos nuestra vida interior. La Santa Misa dominical y los momentos de adoración comunitaria deben seguir siendo la fuente de la que brote todo nuestro dinamismo. Os invito a redescubrir la belleza de la liturgia, a cuidar el silencio interior y a participar activamente en los sacramentos. Sin la oración, nuestras tareas parroquiales corren el riesgo de convertirse en meras rutinas y burocracia.
Una comunidad que acompaña y forma: La Iniciación Cristiana y la Catequesis
Nuestros niños, jóvenes y adultos necesitan encontrar en la Parroquia un espacio de maduración en la fe. Agradezco de corazón el desinteresado servicio de nuestras catequistas, verdaderas servidoras de la alegría de creer. Este curso queremos dar un impulso renovado a la formación integral. No buscamos sólo transmitir contenidos, sino propiciar un encuentro vivo con Jesucristo. Invito de manera especial a los padres de familia a asumir su papel insustituible como los primeros transmisores de la fe en el hogar.
Una comunidad con los brazos abiertos: La Conversión Pastoral
Siguiendo las orientaciones del Papa León XIV, estamos convocados a ser una Iglesia «llamada a escuchar y servir al mundo de nuestro tiempo». La parroquia no puede ser un club cerrado para unos pocos; debe ser una casa de puertas abiertas, sin juicios ni prejuicios, donde cualquier persona que se acerque —especialmente los más alejados o heridos por la vida— sientan la acogida, la escuchada y el cariño. Debemos aprender a trabajar más en comunión, integrando la riqueza y variedad de todos los carismas, movimientos y realidades, presentes en nuestra feligresía.
Una comunidad que sirve con amor: La Caridad como Testimonio
El rostro más creíble de nuestra fe es el amor fraterno. A través de Cáritas Parroquial y de tantas iniciativas de voluntariado, estamos llamados a ser el consuelo de Dios para quienes experimentan la soledad, la precariedad económica o la falta de rumbo u horizonte. Os pido que mantengamos los ojos muy abiertos para detectar las nuevas pobrezas de nuestro tiempo y responder a ellas con generosidad y ternura.
Queridos feligreses, el reto es hermoso y nos supera, pero no caminamos solos. Contamos con la gracia del buen Dios y con el esfuerzo corresponsable de cada uno de vosotros. Todos somos necesarios en esta gran familia parroquial: los enfermos que sostienen la misión con su oración sufriente, los ancianos con su sabiduría, los jóvenes con su entusiasmo y natural espontaneidad, y los adultos con su compromiso diario.
En los próximos días se irán publicando los anuncios de inicio de cada actividad, grupo y realidad de la Parroquia. Os animo a involucraros y participar a los que nunca se hayan animado a ello.
Encomiendo este curso pastoral a la intercesión de nuestra Madre, la Virgen María, bajo su advocación de Nuestra Señora de Covadonga, cuya solemnidad siempre marca el final del verano y el inicio del nuevo curso en nuestra Tierra. Que Ella, que siempre supo escuchar la Palabra y ponerla en práctica, nos guíe, nos cuide y nos enseñe a caminar con alegría.
Os deseo a todos un feliz, santo y fecundo inicio de curso pastoral.
Joaquín, párroco

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