lunes, 12 de marzo de 2018

CARTA ABIERTA A UN ANGEL DEL CIELO

Querido Gabriel, 
todos te esperábamos para ver tu sonrisa en directo, pero la trágica noticia de tu muerte nos ha dejado mudos. No queríamos créelo después de tantos días de esperanza. Pero la maldita noticia nos inundó el alma de pena y el corazón de rabia. No termino de creer que una mujer sea tan cruel. ¿Tiene corazón esa persona? La veíamos tan fría, más bien tan fresca, que es término más apropiado, que nos engañó a todos. Cientos de personas buscando por todos los rincones sin resultado positivo, pero tu estabas en otro rincón, en la mente retorcida de una mujer que nunca te quiso, y allí no terminábamos de entrar. Pero la verdad es tozuda y termina saliendo a la luz.

Tú ya has salido a la luz de Dios, y estás gozando prematuramente de un cielo solo reservado para los niños. Seguro que te has encontrado allí con tantos pequeños maltratados, asesinados, abortados… Y allí no sé si podrás llorar el dolor de la gente con alma, que ama la dignidad del ser humano, su condición de hijo de Dios. Pero no, no llores. Disfruta de Dios, juega con los ángeles, nada como pez en el agua, en ese cielo que Dios te ha regalado.

Y ahora que estás tan cerca de nuestro Padre, pídele muchas cosas. Seguro que no te negará ninguna. Pídele por las madres que lloran por sus hijos perdidos. Pídele por las mujeres que no saben, o no quieren, ser madres. Pídele a Dios por las familias que han perdido la paz y se han convertido en un mar arbolado en donde los pececillos no pueden sonreír. Pídele por los niños maltratados, abortados, despreciados, explotados, violentados… Y por los jóvenes, y los enfermos, y por los sacerdotes y religiosos/as de nuestra Iglesia… Son muchas cosas, pero ahora que no tienes que ir a la escuela puedes hacerlo sin prisas.

Nos gustaría a todos asomarnos por una rendija del cielo para verte jugar con tus nuevos amigos. Pero nos conformaremos con contemplar a los niños que sonríen y pueden recibir un beso de los que buscan su felicidad. A ti no te hacen falta funerales, sino misas de gozo. No sé si te estabas preparando para la primera Comunión. Ahora ya has recibido a Jesús, mejor, Él te ha recibido a ti.
Desde lo alto nos contemplas. ¿Cómo nos ves? Debemos ser mejores ¿verdad? Pues dile al Señor que no nos quedemos en los lamentos por el mal que has sufrido, y pensemos de verdad que el amor entre hermanos no se debe quedar en una palabra bonita. El Señor nos dice: AMAOS, y no podemos dejarle a Dios con la palabra en la boca. Gabriel, esperamos tu ayuda desde ese cielo de los niños en donde te encuentras. Un abrazo.

Juan García Inza

Blog: Un alma para el mundo
(Religión en libertad)

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