miércoles, 18 de marzo de 2015

Crónica del Homenaje a Sor Amparo


Crónica del Homenaje a la Hermana Amparo Alonso Gonzalez en Lugones

La tarde del sábado 14 de marzo, víspera del “Domingo Laetare”, la Iglesia hacía un parón en plena cuaresma penitente para regocijarnos de la ya cercana pascua. Por este motivo, la liturgia, hasta entonces morada, hacía un hueco al rosa como expresión de fiesta, y que mejor contexto que éste para dar gracias a Dios. Así, en la Eucaristía vespertina pusimos sobre la mesa del altar la larga trayectoria de trabajo de la Hermana Amparo Alonso Gonzalez que desde el año 2000 tiene en esta Parroquia de Lugones su misión, su cruz y su casa.

Estaba previsto que la celebración fuera presidida por el Delegado Episcopal para la Vida Consagrada y canónigo de nuestra catedral de Oviedo, Don Manuel Ángel Acebal Montes; más no pudiéndose hacer presente finalmente, presidió la Misa el Párroco de la localidad Don Joaquín Manuel Serrano Vila, con quienes las hermanas trabajan estrechamente. Le acompañó en el altar el sacerdote diocesano, hoy jubilado, Don Ángel Garralda García, Vicepostulador de la Causa de los Mártires de Nembra, que sus 92 años no dudó en coger su coche y venir desde Avilés. Don Joaquín, le encargó a Don Ángel que la homilía corriese de su cargo, y el venerable cura no defraudó nadie. Con la vitalidad de un recién ordenado atrajo la atención de todos. Tres ideas sustentaron su prédica:

1- En este mundo de mentiras hemos de buscar la verdad, y, ¿dónde está esa verdad? En Cristo. Pues Él nos dijo: Yo soy la verdad y la vida. Una religiosa es una luz en medio de la sociedad, por ello necesitamos orar por las vocaciones a la vida consagrada para que nunca andemos en tinieblas 2- El que olvida a los mártires, olvida a Cristo, pues los mártires son nuevos Cristos hoy. La Iglesia, que no puede olvidar a Jesucristo, no se olvida tampoco de sus hijos más queridos, aquellos que han dado hasta su propia sangre. De ahí que en el memento de la misa se citen a los mártires y la liturgia cante la gloria de su entrega. 3 Amparo, a quién le une una amistad de más de medio siglo la conoció en Avilés cuando ella era una joven religiosa recién llegada a aquél colegio de su Congregación. No sólo le unió amistad con ella, sino con su madre, Esperanza, y sus hermanos y familiares, con los que siempre ha tenido tanta relación. “Hoy me uno a vosotros y a vuestra Comunidad para decir: Bendito sea Dios”. Hizo también una hermosa semblanza sobre la fidelidad de la Beata Otilia, a cuya beatificación él mismo acudió como lo hizo la familia de la mártir para, juntos en Roma, regocijarnos por la que es la primer mujer asturiana que sube a los altares. Habló también Don Ángel de la familia cristiana, ensalzando no sólo el hogar de Amparo y sus hermanas monjas, sino todos los hogares de Nembra que a la vera de su Parroquia fueron tierra fértil de vocaciones religiosas y sacerdotales.

La Eucaristía fue muy sencilla; ni coros, ni grandes pompas . Cantó y participó el pueblo con una especial representación de las diferentes realidades de la Parroquia. Niños, jóvenes, adultos…, todos tuvieron su sitio en el altar. Las religiosas venidas de Oviedo, Gijón y Avilés se hicieron presentes en la segunda lectura y en las preces, así como la monición inicial, realizada por la Hermana Victoria, Superiora del Santo Ángel en la Comunidad de Lugones. Estamos celebrando un año especial para la vida consagrada, y, a nivel de España, el V centenario de Santa Teresa, por ello, qué mejor canto para la comunión que aquel que la misma Santa de Ávila escribió: “Veante mis ojos, dulce Jesús bueno; veante mis ojos, muérame yo luego”.

Concluida la comunión, Mª Jesús Alonso, miembro del Consejo Pastoral, maestra y amiga de las Hermanas desde hace muchos años, leyó una hermosa “Acción de gracias” preparada por ella misma. Finalizó la Eucaristía con la lectura de la biografía de la homenajeada, seguida de la entrega por parte de Rosa, Secretaria del Consejo, de una bella capilla con la imagen del Ángel de la Guarda que preside la Capilla de la Comunidad de Sevilla. Intervino a continuación una risueña y alegre Amparo que agradeció a todos su presencia y cercanía, con especial deferencia hacia la Parroquia y las gentes de Lugones. Por último, una mujer -Sara-representando a los grupos de “Vida Ascendente” y Pastoral de la Salud, le hizo entrega de una pintura de su hermana, la Beata Otilia, obra de Hugo Rodríguez Roza (Lastres 1986) con una placa que recuerda este feliz efeméride.

Tras la bendición, el Párroco invitó a los familiares, religiosas y fieles a un pequeño ágape, no sin antes comentar tres ideas: Primero, que los homenajes nunca hay que hacerlos póstumos, sino cuando tenemos a las personas con nosotros. Segundo, que aunque Amparo no es la que más tiempo lleva en Lugones -sino que es la Hermana Bibiana- a ésta la dejaremos para más adelante porque es “todo un terremoto y aún tiene mucha guerra que dar”. Y, finalmente, en el tono de humor e ironía que caracteriza al Párroco, éste indico que, ciertamente, el Ángel de la Guarda existe y cuida de las suyas, pues después de ver a las monjas cruzar alguna vez que otra la carretera y calles de Lugones sin mirar, es todo un milagro que sigan vivas.

No faltaron lagrimas de emoción y felicidad entre los familiares de la religiosa entre los que se encontraban su hermano, sus sobrinos y otros parientes que disfrutaron del acto y compartieron luego sus recuerdos, vivencias y fotos para constancia y posteridad.

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