miércoles, 18 de noviembre de 2020

En la despedida a la Hermana Carmen Pérez. Por Joaquín Manuel Serrano Vila

Querida familia, queridas hermanas del Santo Ángel, Queridos fieles y amigos: 


En la mañana de este pasado domingo nos ha dejado nuestra hermana Carmen Pérez Suárez. La ha llamado el Señor a su Casa justo cuando en toda la Iglesia Universal celebrábamos la "Jornada de los Pobres". Lo veo como un guiño de la Providencia, cuando ella que tanto amó y se dio a los más necesitados es premiada un día así con el descanso de tantos cansancios, justo cuando Cristo, buen samaritano a quien imitaste, nos reclama como tú has hecho siempre no ser indiferentes ante el sufrimiento de nuestros semejantes. 

Tapiega de raíces, nació y creció en el seno de una familia tan religiosa como trabajadora en Campos y Salave. El Señor la quiso para sí y la llamó a la vida consagrada profesando como religiosa del Santo Ángel de la Guarda. Con sus aciertos y errores gastó generosamente su vida en una existencia sencilla esperando como "el guardián de Israel" la venida del Esposo, noche y día. 

La Palabra de Dios proclamada en sus exequias nos ayuda a entender las claves con las que hemos de afrontar su muerte para este mundo. Ella ha sido la que se ha adornado para el Esposo que nos refiere el Libro del Apocalipsis; ella fue el templo de Dios en su cuerpo frágil, haciendo suyo el carisma de la Congregación donde ‘’educar no significa sólo instruir’’. 

Ha sido una despedida marcada por la acusada situación del COVID-19 en nuestra Comunidad, la cual nos impide celebrar su funeral como se merecía, faltando otros familiares y otras hermanas de Congregación qué, aun así, se han unido espiritualmente a través de los medios de retransmisión que nuestros tiempos actuales nos permiten. En el Salmo, el Señor vuelve a recordarnos que Él es ‘’nuestra luz y salvación''; ¿a qué temer?’’. Y así se nos presenta Cristo resucitado, no sólo como luz para nuestra hermana Carmen, sino para todos nosotros que aún aguardamos nuestra propia hora.

La hermana Carmen Pérez destacó por su alegría y vitalidad, por eso mi deseo mayor era concederle el último gesto agradecido de celebrar una despedida positiva y esperanzada, lejos de demasiados lutos o tristezas; con cantos a María y al Padre fundador; con el gozo y la seguridad que todos tenemos de que ''no puede haber ido a otro lugar que al cielo la que vivió siempre con los ojos puestos allí''. Quise escoger para la celebración el pasaje del evangelio de San Juan que mejor plasma el hecho esperanzado de los que han elegido "la mejor parte" sirviendo al Señor: ''Padre este es mi deseo, que los que me diste estén conmigo donde yo estoy''... 

Queridas Hermanas: 

Para este sacerdote que os habla fue un regalo de Dios recibir en esta Parroquia a esta buena religiosa y estupenda persona con la cual tanto compartí, disfruté y me reí. Su paso por nuestra comunidad parroquial aunque fue breve resultó muy intenso, fructífero y ejemplar. Se ofreció para todo y en todo colaboró: catequesis, liturgia, enfermos, "Vida Ascendente"… y, sobre todo, desde una sensibilidad especial para generar empatía con los niños y entablar conversación con las personas mayores; para abrir corazones y sacar a flote sonrisas. Hizo suyo el mandato evangélico y ejerció también la caridad sin alharacas, sin que viera la mano izquierda lo que hacía la derecha. 

Fue ante todo misionera: en todos los destinos por los que pasó no quiso ser "simplemente" una religiosa de la enseñanza, sino verdadera transmisora de Cristo para las personas de cualquier edad, raza y circunstancia. En 1951 las Hermanas del Santo Ángel llegaron a Mali, un país de mayoría musulmana y de apenas presencia católica, para hacer discípulos de Cristo en medio de las adversidades, donde la hermana Carmen y sus compañeras abrieron sendas y caminos por donde no había. 

En este hermoso y maltratado país gastó nuestra Hermana su vida y su actividad en él fue su principal carta de presentación. Mali fue la pasión de toda su vida. También para la historia de la propia Congregación como un destacado puntal durante cuatro décadas de abnegado servicio a la evangelización. No fue únicamente una labor social y humanitaria con aquellas niñas analfabetas de la calle, con las mujeres maltratadas, enfermas, prostituidas y víctimas de múltiples violencias, sino que fue una labor ante todo de caridad, pues todo se hizo por amor a Cristo crucificado en aquellas mismas personas que sufrían. Aunque tuvo que volver enferma a su tierra tras varios paludismos que entonces casi le cuestan la vida, su corazón y su mente quedaron en Mali con los pobres de su África amada, pese a las complicadas situaciones políticas, sociales, culturales, sanitarias y religiosas que le tocó vivir, y que en absoluto la amedrentaron, sino haciendo que ella y toda su Congregación se ganasen el respeto, incluso de los que no aceptaban nuestro credo. 

La noticia de la muerte de la Hermana Carmen ha sido llorada especialmente en Bamako y Bandiagara, así como en otras Comunidades de esa bella tierra africana que se unieron a nosotros en la oración por ella a través de nuestros enlaces de "facebook", a sabiendas que Cristo tiene muchos rostros, razas y colores. 

"Madurado rápido llenó mucho tiempo", derrochando también ternura y caridad en los suburbios urbanos de Premiá de Mar, en las calles de nuestro pueblo de Lugones y en los caminos de Becerril de Campos... El día que la despedimos aquí partiendo a tierras palentinas le dije públicamente: ‘’Hermana Carmen, la Madre San Pascual pedía a sus monjas que fueran "ángeles", tú has cumplido entre nosotros esa premisa de la Fundadora, y has sido auténtico ángel visible en medio de Lugones’’. 

Ya en Becerril siguió en contacto con nuestra Parroquia hasta que su salud se agravó. Vuelta a Oviedo por esta causa, pude visitarla varias veces aunque finalmente apenas me conocía, más nunca perdió su sonrisa. Estos últimos cinco años fueron de configuración con la cruz del Señor, algo que no fue complicado para ella, acostumbrada a besar con frecuencia la cruz de la Congregación que llevaba al pecho, afirmando: ‘’Él me acompaña siempre, nunca me ha dejado, en África y en todas partes ha estado a mi lado’’... 

Destacó siempre por su amor a la Congregación y a los fundadores, algo que se puso más aún de manifiesto estos años en que empeoró su insuficiencia respiratoria y mermó su capacidad cognitiva y, pese a no identificar a todas las personas de su entorno, de sus labios siempre salía alguna alusión al Padre Ormieres o a la Madre San Pascual. 

Como nos dice el Papa Francisco, la muerte es "el abrazo con el Señor, para ser vivido con esperanza". Le pedimos a Él un fuerte abrazo a nuestra Hermana, que sean perdonadas sus flaquezas humanas y premiadas con generosidad sus muchas buenas obras.

Que Santa María Reina de Ángeles, y el Beato Luis Ormieres intercedan por Tí.

Descansa en Paz, querida Hermana Carmen Pérez Suárez


Joaquín, tu amigo








Hasta el cielo Hermana Carmen. Por Rodrigo Huerta Migoya

Canta la liturgia de las horas: ''El sueño, hermano de la muerte, a su descanso nos convida; y por nosotros se desvela, del enemigo nos defiende y, mientras dormimos, nos vela''. En el silencio de la noche como el cantar del amado de San Juan de la Cruz, marchaste presurosa al encuentro del esposo. Te fuiste sin hacer ruido, discreta y sigilosa como tú eras. 

Y a buen seguro te dirá ya el Señor: ¡ven mi querida Carmen, pues tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui forastero y me acogiste, estuve enfermo en casa y me visitaste, en la cárcel y viniste a verme!. 

Te reciban los ángeles en su ciudad; ahí te veo, con tu sonrisa, con esa mirada tierna, con ese manso semblante; descansada de tantas fatigas y dolores. Nuestro Salvador que es el mejor pagador, que es el Amo bueno de la Viña pagará con creces tus servicios a la Congregación, a nuestra Parroquia, a las misiones, a la Iglesia Santa. 

Estos últimos años has experimentado la Cruz de la enfermedad y la noche oscura, ahora dejas atrás la gran tribulación para encaminarte al coro de las vírgenes prudentes, que alaban al Cordero. 

El cielo te reclama hermana Carmen, sale Santa María a buscarte y recibirte en su corazón como así tantas veces le cantaste a tu Reina de Ángeles y Madre de Amor. Hoy tu parroquia querida de Lugones canta por ti ese Ave María a la Reina de nuestras almas. 

Al marcharte nos dijiste que la Parroquia se iba contigo en un lugar especialísimo de tu corazón, lo mismo nos pasa a los que aquí compartimos contigo la fe, que jamás pudimos olvidar tu corazón por haberte ganado el nuestro. 

Descansa en Paz querida Hermana, hasta el cielo.

martes, 17 de noviembre de 2020

Confirmaciones

Reseña de la Hermana Carmen Pérez Suárez

''Como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu Señor'' (Mt 25,21)                                             

Hermana Carmen Pérez Suárez

Religiosa de la Congregación de Hermanas del Ángel de la Guarda

La mayor parte de la vida de la Hermana Carmen ha sido respuesta a la invitación del Señor ''te he elegido para que lleves mi evangelio al mundo entero''.

Cuarenta años has pasado en África en los diferentes puestos de misión que las hermanas atendían con esmerada dedicación, en tareas de alfabetización, educación y asistencia sanitaria, ''en las periferias del mundo''. Con especial entrega y dedicación has ejercido el servicio comunitario de Delegada de las Misiones en el Continente africano, acompañando a las hermanas en las distintas comunidades de Mali: Bandiagara, Segué, Kayes, Nioró du Sahel y Bamako.

''He tenido que aprender muchas lenguas y dialectos pero la que no olvidé jamás era la del amor, la caridad y la sencillez''. Hacerse con todos para ganarlos para Cristo. Esto ha sido tu vida. 

Las hermanas con las que has compartido tantos años en Mali manifiestan su acción de gracias por tu vida: 

Carmen, tu vida nos estimula a decirte gracias. Gracias por tu vivir entre nosotras cada día y también por tu vivir en medio de la gente, festejar tu vida al ritmo del tantán repitiendo tus dichos, tu manera de hacer, de reír, tu manera de descubrir esa cultura que te acogió y acogiste.

Te vas a tus 89 años dejando a muchas generaciones que conocieron a Jesús gracias a tu saber trasmitir lo que sabias de Él y vivías, porque tu aliento y tu fuerza siempre la encontrabas en Jesús y en la Palabra. 

Durante todos estos años de vida misionera en Mali fuiste un ángel visible, mujer de dialogo, de cercanía. Consideraste fundamental el aprender las lenguas para poder relacionarte y comunicarte. 

Tu enseñanza, Carmen, era muy valorada por el entorno. ¡Con cuanto empeño y cariño te entregabas en el centro social de las mujeres de la ciudad!. Con tacto tratabas a todas. Para ti no había distinción entre las mujeres cristianas y las musulmanas. En Segué pasaste muchos años y tuviste la satisfacción de ver ordenar al primer sacerdote de la diócesis. 

Vuelves a España y continuas tu misión atendiendo a ''los últimos'' en Premiá de Mar (Barcelona), en trabajos de acompañamiento y servicio parroquial a los emigrantes. 

En Asturias, tu tierra, vives unos años en la Comunidad de Lugones. En la Pastoral parroquial desempeñas trabajos de Cáritas, catequesis y pastoral del pueblo. Con todos hablabas, atendías y escuchabas animando a la esperanza y confianza en Dios. En Becerril de Campos, tu otro destino, atendías a la pastoral de enfermos en la residencia del pueblo. 

Destinada a la Comunidad de Madre Serafina en Oviedo, colaboras allí donde te llamaban, colegios, escuelas, grupos etc. con las Misiones a través de charlas y conferencias, con motivo de las campañas del Domund y Manos Unidas.

Carmen encarnabas la verdadera sencillez de una Hermana del Ángel de la Guarda confiada en la Providencia  y verdadera hija del P. Ormieres. Repetías sin cesar ''ser y hacer discípulos de Cristo'' es el sentido de mi vocación.

Con gran pena viviste la muerte de tus hermanas en Oviedo, donde te visitaban con frecuencia. Tu hermana Brígida e hijos estuvieron siempre cercanos a tu vida. Tu hermano Manuel, ya muy impedido acudía a la comunidad de Otero para mantener largas conversaciones de vuestra historia familiar. Cuando ya había fallecido, te parabas ante la puerta del recibidor para buscar el sillón donde tu hermano se sentaba. Hoy te acompañan tu sobrinos en tu último adiós. 

En un corto tiempo te fuiste deteriorando aunque te mantenías activa y participativa en la vida comunitaria. Los rezos de laudes y vísperas los vivias con fervor y especialmente la celebración de la Eucaristía diaria. 

Hermana Carmen, hoy, en el amanecer de este domingo, para ti son las palabras de este evangelio ''siervo bueno y cumplidor entra en el gozo de tu Señor''. Desde el cielo sigue velando por tu congregación y por tus Hermanas de Comunidad Madre Serafina.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Sobre la Catequesis

 AVISO IMPORTANTE 

Debido a la situación sanitaria que estamos viviendo, como medida de precaución, y para facilitar que las familias podáis reducir vuestras interacciones sociales, hemos decido que, durante 2 semanas, celebraremos la Catequesis de forma telemática.

En principio, será en los mismos días y en el mismo horario que lo veníamos haciendo hasta ahora; de haber algún cambio, se os comunicará debidamente con la mayor antelación posible:

* Martes 17 y 24 Nov.: PRIMERO

* Miércoles 18 y 25 Nov.: SEGUNDO

* Jueves 19 y 26 Nov: TERCERO

* Viernes 20 y 27 de Noviembre: POSTCOMUNIÓN y CONFIRMACIÓN.

En los próximos días recibiréis más información, así como los enlaces para acceder a las reuniones de Google Meet.

Cualquier duda o cuestión que queráis comentar, por favor, escribid al correo 

catequesislugones@gmail.com.

Falleció la Hermana Carmen Pérez Suárez

La Hermana Carmen, de 89 años, falleció en la Comunidad Madre Serafina de Oviedo ubicada en la Calle Velasquita Giraldez en el barrio de San Lázaro. La Hermana Carmen llevaba años muy delicada de salud. Natural del occidente asturiano, ingresó muy joven en la congregación de Hermanas del Santo Ángel de la Guarda.
Hizo su noviciado en las casas de Palencia y Carabanchel (Madrid). La mayor parte de su vida la pasó como misionera en África. Según sus hermanas de congregación, allí realizó un «grandísimo trabajo, ayudando a la propagación de la fe y a la obra misionera del Santo Ángel». De regreso a España fue destinada a la Comunidad de  Premiá de Mar. De Cataluña vino para nuestra Comunidad de Lugones, y de aquí pasó a Becerril de Campos. Desde 2015 cuidaba su salud en la Comunidad de Oviedo. 

En estos años de enfermedad fue cuidada y atendida en todo momento por sus hermanas de congregación. Expiró su último aliento a las cuatro de la mañana de este domingo día 15 de noviembre. Debido a la crisis sanitaria sus restos mortales no han podido ser velados en la capilla de comunidad como se acostumbraba a hacer sino que han sido velados en el tanatorio de El Salvador de Oviedo. 

Al mediodía de hoy lunes día 16 de noviembre sus restos mortales serán incinerados, celebrándose su funeral a las cinco de la tarde en nuestra Parroquia de San Félix de Lugones e inhumándose sus cenizas a continuación en el columbario de la Parroquia de San Francisco Javier de la Tenderina. 

Descansa en Paz Hermana


domingo, 15 de noviembre de 2020

''Fiel y cumplidor''. Por Joaquín Manuel Serrano Vila


Continuamos el domingo XXXIII del Tiempo Ordinario en el ocaso del año litúrgico donde el Señor nos habla de nuevo del final de nuestra existencia terrenal. Si la semana pasada nos recordaba estar vigilantes, hoy su palabra se centra en la actitud de revisar en ese camino nuestra "productividad" para el Reino, dándole cuentas en ese umbral de uso que hicimos de nuestros "talentos". Lo hemos cantado en el salmo: ''Dichoso el que teme al Señor''. Es sin duda uno de los dones del Espíritu Santo que no acabamos de comprender: ''el temor de Dios'' no es miedo físico a Dios -sería terrible- sino el respeto reverencial que le debemos como Creador y Señor de cielo y tierra. Dios no es un justiciero, pero exige correspondencia al amor que nos ha dado primero y que llevó a su Hijo a una cruz por nuestra Redención.

La primera lectura del Libro de los Proverbios nos pone de modelo la figura de la mujer. Hemos de tener cuidado con los que afirman que la Biblia es "machista", pues sin perder de vista el contexto histórico en que fue escrito éste -dentro de una sociedad judía patriarcal y cerrada- descubrimos en estos pasajes cómo es ensalzada la figura de la mujer, y donde pese a esa sociedad y contexto es puesta en valor y como ejemplo. La mujer siempre ha sido más religiosa que el hombre; es antropológicamente más cercana al misterio, a la piedad, y por ello ya en la cultura judía las mujeres no se limitaban únicamente a las labores domésticas, sino que por esta inclinación especial a las cosas de Dios se les encomendaba en tiempos donde no eran tenidas prácticamente en cuenta, encender las luces del "shabat". Realmente es un reconocimiento explícito de su proximidad con Dios, pues luz juega un papel muy destacado en la preparación "final", como estamos viendo en los textos del fin del año litúrgico, y como veremos -como un horizonte de esperanza- en las primeras semanas del nuevo año cristiano. 

Continuamos interiorizando el mensaje de San Pablo a los tesalonicenses que ya abordamos la pasada semana. El apóstol sigue introduciéndonos en el campo de la escatología que estos días aparecerá reiteradamente en el trasfondo de nuestras celebraciones. Pablo es claro: ''Sabéis perfectamente que el día del Señor llegará como un ladrón en la noche''. Es la eterna incertidumbre: ¿Cuándo será mi hora? ¿Cuál será el día en que Cristo volverá? ¿Qué obras le presentaré?... Pero no veamos esto con angustia, sino con gozo... Qué alegría sabernos encaminados hacia la meta de vivir por siempre con Dios teniendo en el camino la única preocupación sincera de estar preparados, arrepentidos de nuestros errores y en paz con los hermanos, con nosotros mismos y, sobre todo, con el Creador que por Cristo nos otorga y ofrece una vida nueva que supera y trasciende este "valle de lágrimas". Es triste y muy duro ver a menudo a personas que nos rodean afrontar su final, su enfermedad o su agonía sin mirar "más allá", sino creyendo que todo termina ahí; que todo acaba en una oscuridad sin fin, en una vida que concluye sin un sentido de origen ni destino. El apóstol afirma: ''no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados''. Esto no quiere decir que dejemos descansar por las noches, sino que no seamos insensatos, que no dejemos el arrepentimiento y la conversión para el último momento, pues aunque Dios es infinitamente misericordioso, también nos recordará las posibilidades que hayamos desaprovechado para la reconciliación con Él y con los hermanos, pues esta misma noche nos puede pedir la vida... 

Por último, la parábola de "los talentos" tiene como todos los textos proclamados este domingo una esperanzada mirada de futuro. Es un símil de nuestra propia existencia en la que hemos recibido unas capacidades -talentos- con las que podemos hacer como consideremos oportuno, pero también cuando el Señor vuelva a juzgar a vivos y muertos seremos felicitados o reprendidos por su uso y "productividad". El Señor nos ha dado a todos unas cualidades, unas valías y destrezas que hemos de  poner al servicio de la comunidad, de la familia y de la sociedad. Nos reclama esa productividad como verdaderos trabajadores del Reino, nos pide no cruzarnos de brazos enterrando los talentos por miedo, sino arriesgarlos, testimoniarlos y ponerlos en movimiento. Quien es productivo para el Evangelio lo es para sí mismo, para la familia, para la comunidad y para la sociedad... Lo es para Dios.

En realidad este evangelio nos habla de la "parusía", del momento final en que seremos examinados del amor; quien por su necedad no acepte la mano tendida del Creador por medio de la redención en la sangre de su Hijo, vivirá la distancia y vaciedad donde sólo será "el llanto y rechinar de dientes". Recuerda que el pecado, la soberbia, el orgullo y el empecinamiento en el rechazo de Dios, hará que podamos perder hasta lo último de nuestra dignidad en la rechazada oportunidad, comprobando que al que fue fiel en lo poco como "empleado fiel y cumplidor" recibirá el ciento por uno participando del gozo de su Señor, y al que no valora lo que tiene y se le ofrece, se le quitará hasta lo que tiene.

También este domingo celebramos junto a toda la Iglesia Universal la "IV Jornada Mundial de los Pobres", instituida por el Papa Francisco. Este año lo afrontamos de una forma más peculiar, pues en estos momentos el mundo vive la fragilidad y la pobreza en sus más crueles formas a consecuencia de la crisis económica que está causando la pandemia. Por tanto ''no amemos de palabra, sino con obras''...