Con profundo respeto, fe y cariño hemos conmemorado en nuestra comunidad parroquial el primer aniversario de la partida al encuentro del Señor de Doña María Teresa Vila Fernández, madre de nuestro querido Párroco. Ha transcurrido un año desde que Tere fue llamada a la Casa del Padre. A lo largo de este tiempo, su recuerdo ha permanecido vivo no solo en el corazón de su familia, sino también en el de toda esta comunidad cristiana que, desde el primer momento, hizo suyo el dolor de su pastor.
Quienes tuvimos la dicha de conocerla la recordamos como una mujer de fe profunda, generosidad silenciosa y una entrega admirable a los demás. Su mayor legado se refleja en la vocación y el servicio de su hijo, quien día a día guía los pasos espirituales de nuestra parroquia con el mismo amor y dedicación que sin duda aprendió en el seno de su hogar.
La pérdida de una madre deja un vacío que solo la fe en la Resurrección puede reconfortar. Por ello, en esta fecha tan significativa, nos hemos unimos de manera especial en oración junto a nuestro Párroco y a toda su familia. Hemos querido rodearlos con nuestro afecto fraterno y nuestra plegaria, recordando las palabras de San Agustín: "No te lamentes por haberlo perdido, da gracias por haberlo tenido".
Invitamos a todos los fieles y miembros de la comunidad a unirse en la Santa Misa que se ofrecerá en su memoria. Nos reunimos en torno al altar para dar gracias a Dios por la vida de María Teresa y para pedir por su eterno descanso, con la firme esperanza de que ya goza de la paz celestial en la presencia del Señor, su queridísimo Cristo de Candás, y de la Virgen María, Nuestra Señora de Covadonga.
Recordamos las hermosas palabras que Don Joaquín escribió hace año con motivo de la despedida de su madre: Agradecimiento. Por Joaquín Manuel Serrano Vila
Dale, Señor, el descanso eterno, y brille para ella la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario