La comunidad religiosa abandonará la ciudad a finales de julio debido a la avanzada edad de las últimas tres hermanas y la falta de relevo generacional
(El Comercio) Un ciclo que llega a su fin en Oviedo. La Congregación de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús (fundada por Santa Rafaela María en 1877 en Córdoba) pondrá fin a su presencia en la capital asturiana este julio. Así lo anunció el párroco Francisco Javier Suárez, durante la misa de este martes, confirmando una noticia que deja un sentimiento de nostalgia en la comunidad católica local.
La decisión, aunque dolorosa, responde a la realidad demográfica que atraviesa la congregación. De las seis religiosas que formaban la comunidad recientemente, la cifra se ha ido reduciendo drásticamente: la superiora falleció poco después de su nombramiento; otra de las hermanas murió a los 96 años, y una tercera fue trasladada el año pasado a una residencia en Santander para recibir cuidados especializados.
En la actualidad, solo quedan tres hermanas en el convento de la calle González del Valle. «Son muy mayores y ya no pueden seguir», lamentó el párroco, quien reconoció con tristeza la falta de vocaciones para dar continuidad a su labor. «Quizá me precipité al anunciarlo, pero es una pena que una comunidad religiosa con tantos años en la ciudad no tenga relevo», confesó el sacerdote, que tras 14 años en la iglesia de San Juan y apenas uno en la calle Conde Toreno, se enfrenta ahora al reto de mantener el templo sin la ayuda constante de las religiosas.
Un edificio con historia
El convento, en el número 4 de la calle Toreno, frente al Campo de San Francisco, tiene una capilla que es sede de la Adoración Eucarística Perpetua de Oviedo (A.E.P.) desde el 18 de mayo de 2007. Las veinticuatro horas del día hay alguien adorando la imagen.
La marcha de las Esclavas deja también un vacío logístico en el día a día de la iglesia. Por ello, el párroco ha hecho un llamamiento público a los fieles y vecinos, pidiendo colaboración voluntaria para tareas que hasta ahora desempeñaban las hermanas, como la limpieza del templo y el cuidado de la ropa litúrgica.
El adiós definitivo tendrá lugar en julio. Para entonces, se está organizando una misa de homenaje y acción de gracias por todos sus años de servicio a la educación de la juventud y a la Iglesia en Oviedo. La parroquia está pendiente de la agenda del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, con el deseo de que pueda presidir este emotivo acto de despedida.


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