miércoles, 13 de mayo de 2026

Textos propios de la memoria de Nuestra Señora de Fátima


13 de Mayo
Bienaventurada Virgen María de Fátima

Antífona de entrada Cf. Sal 70, 8. 23
Llena estaba mi boca de tu alabanza para poder cantar. Te aclamarán mis labios, Señor. Aleluya.

Monición 
El 13 de mayo de 1917, en Cova de Iría, Portugal, tuvo lugar la primera aparición de la santísima Virgen a tres pastorcitos: Lucía, de diez años, Francisco, de ocho, y Jacinta, de siete. El 13 de mayo de 2000, el Papa Juan Pablo II declaró beatos a Jacinta y Francisco durante su viaje al santuario de las apariciones. En este día contemplamos a la que, en el orden de la gracia, es nuestra Madre clementísima, quien suscita en muchos fieles la oración por los pecadores y la profunda conversión de los corazones.

Oración colecta
Señor, Dios nuestro que nos diste por madre a la madre de tu amado Hijo, concédenos, te pedimos, que siguiendo sus enseñanzas y con espíritu de verdadera penitencia y oración trabajemos generosamente por la renovación del mundo y por la implantación del reino de Cristo. Él que vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén 

Oración sobre las ofrendas 
Recibe, Señor, los dones que te presentamos, y concédenos que nuestro corazón iluminado por la luz del Espíritu Santo y conducido por el ejemplo y por las advertencias de la Virgen Santa María, busque y se mantenga siempre en los caminos de tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Prefacio

V. El Señor esté con ustedes.
R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre Santo, siempre y en todo lugar y proclamar tu grandeza en esta festividad de la Virgen Santa María.

Al recibir a tu Verbo en su Corazón inmaculado,
lo concibió en su vientre virginal, y así como dio a luz al Creador, amparó y encaminó los primeros pasos de la Iglesia naciente.

Al recibir junto a la cruz el testamento del amor divino, aceptó, como hijos suyos a todos los hombres,
engendrados en la muerte de Cristo
para una vida celestial.

Cuando los apóstoles aguardaban al Espíritu por ti prometido, Ella unía su oración a la de los discípulos, y así, se tornó figura de la Iglesia orante.

Elevada a la gloria de los cielos, acompaña a la Iglesia peregrina con amor de Madre y protege sus pasos en su camino a la patria, hasta que venga el día glorioso del Señor.

Por todo esto, te alabamos y con todos los ángeles y los santos proclamamos sin cesar: Santo, Santo, Santo…

Oración después de la Comunión 

Habiendo recibido, Señor Dios nuestro, la prenda de salvación y de vida; humildemente te pedimos que tu Iglesia, con el auxilio maternal de la Virgen Santa María, enseñe a todos los pueblos el mensaje del Evangelio, y llene toda la tierra con la presencia del Espíritu Santo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

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