(COPE) La Fiesta Apostólica de hoy está muy entroncada a estos días finales de Pascua a medida que nos acercamos a la Solemnidad de Pentecostés. Hoy celebramos al Apóstol San Matías. El Libro de los Hechos afirman que acompañó al Salvador, desde el Bautismo hasta la Ascensión. Esto supone que había sido testigo de cuanto el Maestro dijo e hizo.
De sus milagros, sus parábolas, sus enseñanzas y de su Resurrección. Cuando San Pedro decidió proceder a la elección de un nuevo Apóstol para reemplazar a Judas, los designados fueron José, llamado Barsabas y Matías. Si presentan también a este último es porque era muy humilde.
Nunca se había caracterizado por nada especial. Tras la presentación de estos posibles candidatos, oraron al Espíritu. Finalmente, la elección cayó sobre Matías, quien pasó a formar parte del grupo de los Doce. El Espíritu Santo descendió sobre él también en Pentecostés y San Matías se entregó a su misión.
Entendía que también le tocaba a él ir por todo el mundo y predicando el Evangelio a todo hombre. Según la tradición, predicó primero en Judea y luego en otros países. Los griegos sostienen que obtuvo la corona del martirio en Cólquida. Muchos aseguran que fue lapidado y, por fin, decapitado. Su cuerpo estuvo mucho tiempo en Jerusalén y Santa Elena lo trasladó a Roma.

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