(Iglesia de Asturias) En torno al 17 de enero se celebra la festividad de San Antonio Abad, San Antón, patrono de los animales. En nuestra diócesis son varias las parroquias que mantienen la tradición de bendecir a los animales domésticos de los feligreses, que llevan con ilusión a sus mascotas para ser rociadas con el agua bendita.
Una de las parroquias con más solera en la celebración de San Antón es San Félix de Lugones, donde incluso antiguamente se hacía una novena en honor del santo, «cuando Lugones no era lo que es actualmente, cuando era mucho más rural, más pueblo», recuerda el párroco, Joaquín Manuel Serrano. «Hoy aún existe una parte más rural donde todavía hay vacas y luego está el Lugones más asfáltico, que es el que más o menos conoce la gente.
Pero hace años existía en la zona gran sensibilidad por la salud de los animales que eran, para muchos, el sustento, algo muy sensible y por consiguiente esta tradición tuvo mucho sentido aquí». A partir del año 2009 comenzó a celebrarse San Antón de nuevo en Lugones, a raíz de las sugerencias y peticiones de los fieles, «y fue in crescendo con mucho éxito siempre, y ahora particularmente entre los más pequeños».
Aunque ese día está permitido introducir a los animales al templo, para que estén presentes en la eucaristía de las 11, «normalmente nunca hay problemas», la bendición tiene lugar en el parque que está enfrente de la iglesia. «Suelen venir perros, gatos, hámster, cobayas, peces, de todo –explica el párroco–. Hasta hurones hemos tenido en alguna ocasión. También pajarinos y conejucos, hay de todo. Y los niños tan alegres viniendo con sus mascotas», relata el sacerdote, familiarizado y amante de los animales desde pequeño.

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