viernes, 30 de agosto de 2013

Necesidad de formación. Y a las pruebas me remito

 
La realidad supera a la ficción. Cuando hablo de falta de formación elementalísima de muchos católicos, no lo hago porque sí. Es que uno lo constata día a día. Hoy dejo algunos ejemplos. Sucedidos completamente reales. Y no exagero un ápice.
BAUTISMO. Una de las charlas de preparación con los padres: “Mire, el padrino será mi cuñado, es testigo de Jehová, pero no creo que importe mucho ¿verdad?”
Más de BAUTISMO. La mamá que viene a la parroquia porque el niño va a hacer su primera comunión y hete aquí que no está bautizado. “Que cuándo podemos bautizar al niño para que haga su primera comunión. Ganas que tienen de complicarnos la vida a los padres. No sé a cuento de qué hay que bautizarle para eso”.

EUCARISTÍA. “Pues para mí lo importante es que comamos todos lo mismo, me da igual la comunión que pan con chorizo” (y esto lo decía una señora universitaria y de grupos parroquiales de toda la vida”).
Celebración de la EUCARISTÍA. Acabo la misa en un domingo de agosto de esos que se las trae el termómetro. Sudor hasta en las pestañas. Una buena señora, con toda su inocencia: “pues si hace calor no se ponga la casulla, ya dijo el concilio que la casulla no hace falta para celebrar”.
MAGISTERIO. Y esto lo decía un sacerdote en una reunión de curas: “Bah, el papa opina una cosa y yo otra, ¿dónde está el problema? ¿Por qué va a tener él más razón que yo?”
Nada menos que la fe en la RESURRECCIÓN: “La resurrección quiere decir que le sentían vivo en sus corazones y deseaban cultivar su recuerdo”. Vamos, como la memoria del abuelo Cebolleta.
MORAL: “Qué cosas dice usted, lo del sexo ya no es pecado, eso ya se sabe”.
CATEQUESIS de infancia. Una mamá que viene a apuntar al niño aunque pertenece a otra parroquia. Al preguntar la razón, simplemente me dice: “es que eran unos fundamentalistas de esos que dicen que hay que ir a misa todos los domingos, ¿ustedes no serán de esos, verdad?”.
En el DESPACHO. El señor que viene a hablar y se presenta diciendo que es católico. Se me ocurre preguntar con una sonrisa: “¿Pero de los que van a misa los domingos?”. Respuesta: “oiga, yo soy católico, no fanático”.
Luego, cuando hablas de la necesidad de una formación básica, te dicen que ya fueron a catequesis de comunión…
Jorge Glez. Guadalix

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