sábado, 25 de marzo de 2023

400 años de cofradía nazarena, cuatro siglos tras el Señor de Oviedo. Por Joaquín Manuel Serrano Vila, Arcipreste de Oviedo


El pasado viernes primero de marzo, tuvo lugar en la iglesia conventual de los Padres Dominicos de Oviedo, sede de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán y antaño capilla Mayor del Seminario Diocesano donde tantas veces rezaron nuestros hoy beatos "seminaristas mártires", el tradicional día en que los ovetenses acuden desde bien temprano a venerar la querida imagen de Jesús Nazareno, al igual que hacen los madrileños con su Jesús de Medinaceli, y así tantas devociones vinculadas a nuestro Redentor que tienen su día señalado en viernes, día de pasión y día también del Corazón de Cristo.
 
Este año la Jornada tenía más que nunca sabor a fiesta, y es que los miembros de la Hermandad y Cofradía de nuestro Padre Jesús Nazareno soplaban nada menos que 400 velas desde el nacimiento de esta familia cofrade que inició su andadura en 1623 como respuesta al amor que la ciudad de Oviedo sentía antaño al igual que  hoy por su Nazareno, llamado familiarmente "el Señor de Oviedo". Me hubiera gustado de corazón hacerme presente en la celebración de ese día, así como en el pregón de Semana Santa que este año corrió a cargo de un buen amigo y compañero como es Don Luis Germán Avilés, Jefe -interino ya- de la Comandancia de la Guardia Civil de Oviedo por su reciente ascenso a Coronel y en espera de nuevo destino. Pero tanto un día como otro tuve numerosas actividades en la Parroquia, las cuales no me permitieron ausentarme.

Quisiera felicitar de corazón a la Cofradía, pues en el largo periplo de cuatrocientos años le ha tocado vivir momentos de esplendor, ciertamente, pero no han faltado los contratiempos; las lágrimas y las noches oscuras también están en su dilatada historia. Creo que no revelo ningún secreto, ni ofendo al resto de cofradías de Oviedo al reconocer que ellos fueron los primeros en despertar del letargo triste y penoso de una mal comprendida e interpretada visión del Concilio Vaticano II, la cual dio lugar en muchos sitios al maltrato injustificado por parte del propio clero hacia la religiosidad popular. Esto es, lo que tanto denuncia el Papa Francisc: el clericalismo que quiere decirle al pueblo el camino que debe llevar.
 
Aquí hay que agradecer en primer lugar, a los padres dominicos,  los cuales permitieron el resurgir del culto y la novena del Nazareno en los años noventa y, después, al difunto canónigo de la Catedral Don José Franco Baizán, el cual fue el que se ofreció a presidir la primera procesión de Semana Santa en Oviedo en 1995 con la salida del Nazareno tras décadas sin ninguna, siendo también el primer Pregonero tras esa recuperación. Aquel tímido gesto fue la chispa del resurgir de la realidad hermosa que disfrutamos hoy en Oviedo con una religiosidad popular que no sólo goza de buena salud, sino que sigue creciendo con nuevas cofradías y proyectos de futuro para nuevas procesiones y cultos: ¡Bendito sea Dios por todo ello!

Se restaura la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno mediante decreto del arzobispo Díaz Merchán, rubricado el 26 de febrero de 1997. Pero en realidad ese no fue un comienzo, sino más bien un "podéis volver a retomar lo que en su día os tocó paralizar". Hay circunstancias que escapan a nuestros juicios, aunque personalmente creo que aquellos años de obligado silencio han dado como resultado el mayor vigor y entusiasmo con que vuelven a vibrar nuestras gentes viendo a su Jesús Nazareno subiendo del Campillín arriba. Se ve retratada al dedillo la escena que con finura literaria trazó con su pluma el gran Gabriel y Galán:

Y detrás del Nazareno 
de la frente coronada, 
por aquel de espigas lleno
 campo dulce, campo ameno 
de la aldea sosegada, 
los clamores escuchando 
de dolientes Misereres, 
iban los hombres rezando, 
sollozando las mujeres 
y los niños observando...
 
Feliz aniversario, "hermanos" y a por otros 400 años, y que viva "el Señor de Oviedo".

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