miércoles, 14 de noviembre de 2018

Una iniciativa viral: proponen enviar a El País historias edificantes de curas

(Religión Confidencial)

El pasado viernes 9 de noviembre las redes sociales se hacían eco de un mensaje que, en pocas horas, se hizo viral: enviar al periódico El País historias edificantes de curas para contrarrestar la campaña del diario que pretende difundir escándalos que afectan a la Iglesia, en concreto, casos de abusos sexuales.

El autor de esta iniciativa es Miquel Bordas, abogado y miembro de la Milicia de la Inmaculada fundada por San Maximilian Kolbe en 1919.

“De camino a Roma, en el avión, se me ocurrió esta idea. La escribí y se la envié a unos 50 amigos por Whatsapp. No pensé que iba a tener tanto alcance”, explica Miquel Bordas a Religión Confidencial.

Este abogado de 36 años revela a RC que cada milite de la Inmaculada se plantea en cada momento qué puede hacer por defender a la Iglesia, tal y como propone san Maximiliano.

“Yo comprendo que en el tema de los abusos cometidos por miembros de la Iglesia, contra los más pequeños e indefensos, escandalizan al pueblo cristiano y realmente a todos, creyentes o no. Pero lo que estamos viendo ahora contra el clero es alarmante”.

Sacerdotes insultados y vejados

Así, afirma que ha sido testigo presencial –“porque lo he visto en persona- de que muchos sacerdotes y religiosos que conozco son insultados y vejados –en España- por el mero hecho de serlo. Por ejemplo, simplemente por llevar un distintivo (un alzacuellos o un hábito). Acusados gratuitamente –donde más duele- de pederastas y otros epítetos, que no merecen. De la violencia verbal de la que son objeto es fácil pasar a la violencia física, como a veces desgraciadamente sucede”.

Esta ha sido una de las razones que le ha llevado a emprender esta iniciativa. El texto dice así:

“El diario El País lleva semanas solicitando información sobre casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos infieles a su ministerio en contra de los más pequeños y escandalizando a todo el Pueblo de Dios. Seguramente, la reacción de nuestros pastores no estuvo muchas veces a la altura de las circunstancias y las heridas causadas tardarán en sanar. Los del País piden que se les mande las terribles historias a un correo: abusos@elpais.es.”

Y continúa: “Obviamente, ese periódico "ilustrado" busca aquí más que la verdad el denigrar Nuestra Santa Madre Iglesia. Propongo sin embargo que les contemos a nuestros periodistas las historias edificantes de tanto bien y gracia que hemos recibido de nuestros padres sacerdotes y hermanos religiosos. Os propongo por tanto que mandemos estos testimonios de amor, entrega e intercesión que hemos recibido a la citada dirección en un ejercicio de reconocimiento y agradecimiento a la verdad”.

El mensaje concluye: “Dice el Apóstol San Pedro: "Porque así lo quiere Dios: que, haciendo el bien, le tapéis la boca a la estupidez de los ignorantes; y esto como hombres libres; es decir, no usando la libertad como tapadera de la villanía, sino como siervos de Dios" (1P 2,15-16).

Carta a El País


Miquel Bordas ha sido uno de los primeros en poner en práctica su petición y ha enviado una carta a El País a la que ha tenido acceso Religión Confidencial.

En ella, Bordas expresa que su “tristeza y dolor por el escándalo de los abusos son enormes. Tanto por las víctimas, que tenían derecho a ser tratadas con la dignidad que les correspondía, como por los hechos cometidos por algunos sacerdotes y religiosos, al violar una elemental norma moral de conducta, exigible objetivamente a toda persona, pero más a ellos, por lo que representan y por lo que se han comprometido a observar voluntariamente”.

El milite de la Milicia de la Inmaculada cuenta algunas experiencias positivas cerca de los sacerdotes: “Un amigo mío sacerdote, hace poco, dejó incluso su hipotética comodidad en España para irse de misionero a un lugar recóndito y pobrísimo de África. Otros sacerdotes cercanos tratan de superar las tensiones sociales que se viven por ejemplo en Cataluña o en el País Vasco, siendo desinteresados artífices de paz y reconciliación mediante el Evangelio. Otros amigos, frailes, compaginan su vida fraterna y de oración con la atención de personas de todo tipo y sobre todo los jóvenes. Cuántos sacerdotes con los cuales me cruzo todos los días se apresuran a llevar el consuelo espiritual a enfermos y familias en duelo cuando les ha dejado un ser cercano… ¿A quién acuden los pobres, cuando el sector público no es capaz de asistirles?”

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