martes, 30 de junio de 2026

Carta de Monseñor Luis J. Argüello, Presidente de la Conferencia Episcopal Española al Santo Padre León XIV



Prot. n.º 126 / 26

Madrid, 24 de junio de 2026

Querido Santo Padre:

Los miembros de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, reunidos en su sesión ordinaria del mes de junio y, haciéndonos eco del sentir de todos los Obispos de España, deseamos expresarle nuestro profundo agradecimiento por su reciente visita a España. Precisamente, mientras preparábamos esta carta, hemos recibido la de Vuestra Santidad dándonos las gracias por la acogida y todo lo vivido entre nosotros. La gratitud es nuestra. Su presencia entre nosotros, durante estos siete días, ha sido una verdadera gracia para nuestra Iglesia y un renovado impulso para su misión evangelizadora al servicio de los católicos españoles y de toda la sociedad.

Las Iglesias particulares de Madrid, Sant Feliu de Llobregat, Barcelona, Canarias y San Cristóbal de La Laguna han tenido la alegría de mostrarle el rostro vivo de la Iglesia en España: una Iglesia que desea servir humildemente al anuncio del Reino de Dios, a la celebración del misterio de la fe y al ejercicio de la caridad, especialmente hacia los más pobres, vulnerables y necesitados.

Sus palabras y sus gestos han puesto de manifiesto que la Iglesia está llamada a caminar con todos y a dialogar con todos. Políticos, empresarios, trabajadores, migrantes, personas empobrecidas, representantes del mundo de la cultura, del deporte y de las artes, junto con los cientos de miles de fieles que han participado en las vigilias y celebraciones eucarísticas, han podido experimentar la cercanía de un Pastor que comparte las esperanzas y las heridas de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Más aún, hemos percibido que no se trataba solamente de dirigir una palabra a todos, sino de tener una palabra para cada uno. Vuestra Santidad ha escuchado a nuestro pueblo, lo ha abrazado y bendecido, y ha despertado en tantos corazones una esperanza renovada, recordándonos que la dignidad humana nunca pierde su valor y que el bien común constituye una tarea que compromete a todos.

En sus intervenciones hemos encontrado una palabra serena y firme, capaz de alentar y sostener nuestra misión en este momento de la historia. Nos ha exhortado a alzar la mirada, a no dejarnos vencer por el miedo, a ser discípulos misioneros y a acompañar a nuestros hermanos en el descubrimiento de la belleza del Evangelio. Nos ha recordado también que la Iglesia no puede replegarse sobre sí misma, sino que está llamada a compartir las esperanzas y las heridas de la humanidad y a ofrecer a todos la luz de Cristo. También ha insistido repetidamente en la dignidad inviolable de toda persona, la necesidad de superar la polarización, la vocación de España como «tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza» y la llamada a que la Iglesia «camine con la humanidad, compartiendo sus esperanzas y sus heridas».

Con particular gratitud acogemos la llamada que nos dirigió a ser constructores de encuentro y de reconciliación, en una sociedad frecuentemente marcada por la polarización y el enfrentamiento. Sus palabras nos han confirmado en la convicción de que la pluralidad nunca debe convertirse en descalificación del adversario y de que el servicio al bien común exige reconocer siempre la dignidad inviolable de toda persona humana. Así, como Vuestra Santidad mismo nos pidió, queremos contribuir a dar una orientación nueva a nuestra sociedad, siendo juntos sal de la tierra y luz del mundo (cf. Mt 5, 13-16), y ayudando a que España siga siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza.

Durante nuestra reunión de la Comisión Permanente hemos recibido el testimonio y la valoración del impacto que su presencia y sus enseñanzas han suscitado en las diócesis de Madrid, Sant Feliu de Llobregat, Barcelona, Canarias y San Cristóbal de La Laguna. El sentir común es que hemos sido agraciados con una abundante siembra de esperanza y que corresponde ahora a toda la Iglesia en España, sostenida por la gracia de Dios, hacer que esa semilla produzca frutos abundantes de fe, comunión y caridad.

Acogemos con gratitud la confianza que ha depositado en nosotros y el camino que nos señala. Cuente siempre con el empeño de la Iglesia en España para anunciar a los hombres y mujeres de nuestro tiempo la alegría del Evangelio y para servir, con renovado ardor, a la dignidad de cada persona y al bien de toda la familia humana.

No queremos dejar de manifestar, asimismo, nuestro agradecimiento a todos sus colaboradores de la Santa Sede que han hecho posible la organización de la visita, han velado por la seguridad de Vuestra Santidad y han trabajado por el buen desarrollo de cada uno de los actos.

Que el Señor le conceda abundantes dones y que la Santísima Virgen María lo sostenga siempre en la misión que le ha sido confiada.

Con afecto filial, le aseguramos nuestra comunión con el ministerio petrino y nuestras oraciones por su persona y sus intenciones.

✠ Luis J. Argüello García
Arzobispo de Valladolid
Presidente de la Conferencia Episcopal Española

A Su Santidad el Papa León XIV
Ciudad del Vaticano

No hay comentarios:

Publicar un comentario