Hoy celebramos con inmensa alegría y devoción la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo. Es la fiesta del amor desbordado de Dios, el día en que salimos a las calles para gritarle al mundo que el Señor no se ha marchado, sino que permanece oculto y real bajo las especies del pan y del vino.
La Palabra de Dios en el libro del Deuteronomio nos sitúan ante una de las actitudes espirituales más importantes para el cristiano, el deber de recordar. Moisés exhorta al pueblo a hacer memoria del largo y terrible camino por el desierto; éste representa nuestras crisis, sequedades y momentos de desamparo. Allí, Dios permite que el pueblo sienta hambre, pero no para destruirlo, sino para enseñarle que "no solo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios".
En aquel lugar árido les dio el "maná", un pan misterioso que no conocían. El maná fue el auxilio provisional de Dios. Sin embargo, hoy se nos invita a mirar más allá de lo provisional. El peligro del ser humano es el olvido y la autosuficiencia que nacen del egoísmo cuando estamos saciados, cómodos y satisfechos. El Corpus Christi nos pide reactivar la memoria del corazón: recordar que somos mendigos de la gracia de Dios y que sin Él desfallecemos en el camino de la vida.
San Pablo, en su carta a los Corintios, nos eleva a la dimensión eclesial y comunitaria del Sacramento. El Apóstol utiliza términos rotundos: el cáliz y el pan son comunión con la Sangre y el Cuerpo de Cristo. Comulgar no es un acto de piedad estrictamente privado o individualista; es el misterio que nos amalgama.
"El pan es uno, y nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo, pues todos comemos del mismo pan". Esta verdad sacude nuestras divisiones, nuestros juicios temerarios y nuestras faltas de caridad. Al acercarnos al altar, nos unimos íntimamente a Cristo y, por consecuencia inmediata, quedamos entrelazados con el hermano que está a nuestro lado. La eucaristía es el "pegamento" de la Iglesia. No podemos comer el Cuerpo de Cristo de espaldas a los sufrimientos de los miembros sufrientes de su Cuerpo místico. Y es que la eucaristía siempre es vínculo de comunión.
El Evangelio de san Juan nos introduce en el corazón del "Discurso del Pan de Vida". Las palabras de Jesús son tan realistas que provocaron la disputa y el escándalo de quienes lo escuchaban: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?"... Lejos de suavizar el lenguaje o decir que se trata de una simple metáfora, Jesús reafirma con solemnidad su declaración: "Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida".
El maná del desierto sació el estómago, pero aquellos padres murieron. El pan que Jesús nos ofrece comunica la vida eterna. Quien lo come experimenta una mutua inhabitación: "habita en mí y yo en él". El fruto de la comunión eucarística es la cristificación de nuestra existencia. Vivimos por el Hijo, del mismo modo que el Hijo vive por el Padre. Al recibirlo, se nos inocula la vida misma de Dios, una vida divina que vence a la muerte y nos capacita para amar como Él ama... Adoremos hoy este misterio con profunda reverencia; que nuestra procesión posterior exprese la gratitud de un pueblo que se sabe alimentado y rescatado por su Redentor.
Tradicionalmente, la fiesta del Corpus Christi es el Día de la Caridad, recordándonos que el amor a la eucaristía es inseparable del amor a los pobres. También la novena al Sagrado Corazón de Jesús nos ayuda a vivir este día, al caer en la cuenta que su Corazón late en la custodia, en el Sagrario y entre las manos del sacerdote en la consagración. No separemos nunca adoración eucaristía de compromiso social, ambas han de ir de la mano. Vivimos también días de inmensa gracia con motivo de la visita apostólica del Papa León XIV a nuestra Nación, a esta España tradicionalmente católica en su historia, hasta el punto que nuestra Ley de leyes así lo contempla con distinción y reconocimiento. Unámonos fervientemente en oración por los frutos pastorales de su viaje papal, por sus mensajes de unidad y por las intenciones del sucesor de Pedro para nuestra Patria.

No hay comentarios:
Publicar un comentario