Páginas
- Página principal
- Información General
- Historia de la Parroquia
- Misas e Intenciones
- Proclamas
- Cáritas
- Consejo pastoral
- Sacerdotes
- Cementerio Parroquial
- Economía
- Escritos del Párroco
- Nuestro Patrono
- Fiestas
- Cofradía
- Mejoras y Obras
- Capilla del Buen Suceso
- Religiosas
- Publicaciones
- Documentos
- Música
- Viella
jueves, 30 de abril de 2026
Resucitar. Por Juan Manuel de Prada
Cuando Pedro y Juan llegan al sepulcro vacío descubren que la losa que cubría la entrada había sido apartada, tal como María Magdalena les había advertido; y, al entrar en el sepulcro, ven los lienzos o vendas con los que había sido envuelto el cadáver de Jesús "tendidos". Así se suele traducir el griego keímena; lo que nos induce a creer erróneamente que las vendas se hallan en el suelo. Pero en el texto evangélico nada se dice del suelo: las vendas permanecen atadas en el sepulcro; son como un molde blando que, al ser abandonado por el cuerpo que envuelve, pierde parcialmente su volumen pero todavía conserva su forma. Al afirmar que las vendas se hallan en el sepulcro, no convertidas en un gurruño informe, sino suavemente "desinfladas" –como una crisálida vacía que pierde volumen, después de alumbrar a una mariposa–, Juan no sólo niega tácitamente la posibilidad de que el cuerpo haya sido robado (ningún ladrón en su sano juicio se habría entretenido quitándole las vendas o lienzos en el sepulcro, sino que lo habría tomado tal y como estaba), sino que también precisa que Jesús no ha necesitado, para liberarse de las vendas o lienzos que envuelven su cadáver, desatarlas o romperlas, como tendría que haber hecho cualquier persona subordinada a la materia. En esta misma idea abunda el Evangelio de Juan cuando el Resucitado se aparece al anochecer a los discípulos, que estaban "en una casa con las puertas cerradas", sin forzar cerraduras. ¿Se pretende insinuar que Cristo se ha convertido en un espíritu?
Ni por asomo. Pasados ocho días, Jesús vuelve a aparecerse para escarmentar la incredulidad de Tomás, dejando que toque las heridas de sus manos y de su costado. No es un espíritu, está hecho de una materia cierta y tangible, tan cierta y tangible que aún guarda señal de las crueldades que ha sufrido en la cruz. Pero no es exactamente el mismo hombre que los acompañó por aldeas y despoblados; no, desde luego, en su aspecto externo. Cuando vuelva a aparecérseles, junto al mar de Tiberíades, después de una pesca infructuosa, no lo reconocerán hasta que les ordene volver a echar las redes al agua y recuperarlas con una muchedumbre de peces. Y los discípulos que van camino de Emaús no caerán en la cuenta de que el peregrino que los inquiere sobre los sucesos acaecidos en Jerusalén es su Maestro hasta que lo ven partir el pan en la posada. En otra ocasión, para aplacar su terror y evitar que lo confundan con un fantasma, Jesús tiene que comer delante de ellos un pez asado. ¿Cómo se explica que unos hombres que han convivido con Jesús durante tres años, que han escuchado sus predicaciones y presenciado sus milagros, tarden tanto en reconocerlo?
Se explica porque Jesús, siendo el mismo, se ha metamorfoseado. No ha perdido la materialidad del cuerpo, pero ese cuerpo es de una sustancia distinta a la nuestra. Sin embargo, Dios no puede hacer cosas absurdas, por omnipotente que sea. Y lo que ocurre con Jesús no es demasiado distinto a lo que ocurre a nivel subatómico en las partículas elementales, según ha probado la mecánica cuántica. Si los avances de la física nos demuestran que las partículas elementales no están confinadas a un solo sitio, que además de comportarse como corpúsculos lo hacen como ondas, de tal modo que un electrón puede estar en dos lugares a la vez, ¿por qué no podría el poder divino hacer algo semejante con un cuerpo, que a la postre es un conjunto de partículas? ¿Por qué no podemos imaginar un cuerpo glorioso que abandona las vendas que lo aprisionan?
Aquel cuerpo glorioso de Jesús empezó a vivir de una manera totalmente nueva: resplandece, entra en las habitaciones sin abrir puertas ni agujeros en las paredes, no está sometido a las reglas del tiempo y el espacio como cualquiera de nosotros. Sabemos que la materia, dentro de un marco espacio-temporal, está sujeta a una serie de procesos por los cuales se altera, decae, envejece, muere y se corrompe. Pero, actuando fuera de ese marco, no estaría sujeta a ninguna de esas fuerzas destructoras. En el cuerpo glorioso, en lugar de estar el espíritu subordinado a la materia (como ocurre en nuestra vida mortal), la materia se subordina al espíritu, existe fuera del espacio y del tiempo. Y al liberarse de las ataduras espaciales y temporales (que quedan keímena, desinfladas, como una crisálida vacía), el cuerpo se torna incorruptible, no envejece ni enferma, posee la libertad plena de quienes han vencido las restricciones materiales.
Anhelo el día en que eso también ocurra con este miserable cuerpo mío, cada día más maltrecho y avejentado. Y deseo una muy feliz Pascua florida a las tres o cuatro lectoras que todavía me soportan.
Publicado en ABC (XL Semanal).
miércoles, 29 de abril de 2026
Asturias con el Papa
Los jóvenes asturianos, a partir de 14 años, que deseen participar de los actos que se desarrollarán en Madrid durante la visita del Papa León XIV pueden hacerlo a través de Pastoral Juvenil Asturias. La Delegación ha organizado un viaje para los días 6 y 7 de junio que permitirá a los asistentes poder vivir la Vigilia de Jóvenes del día 6 en la Plaza de Lima y asistir a la Misa del Corpus del día 7 en Cibeles, para regresar ese mismo día a casa.
Una iniciativa interesante teniendo en cuenta las facilidades (habrá autobuses que salgan de Oviedo, Gijón y de Avilés) y que la organización central sugiere la importancia de inscribirse en los actos que se van a desarrollar a lo largo del viaje debido a la cantidad de público que se espera vaya a haber en cada evento.
Infórmate en www.pjasturias.org
martes, 28 de abril de 2026
San Luis Grignion de Montfort: un enamorado de María
Los santos tienen algo en común: buscan apoyo en la Virgen para lidiar con sus luchas diarias. San Luis Grignion de Montfort fue también un enamorado de María
Un santo que se ha destacado por ser un enamorado de la santísima Virgen María es san San Luis Grignion de Montfort. durante su vida como sacerdote escribió un famoso libro: Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen María, que ha sido estudiado por mucha gente, entre ellos san Juan pablo II, que tomó una frase de san Luis María y la usó como lema: "Totus tuus" "Soy todo tuyo oh María, y todo cuanto tengo, tuyo es".
Un enamorado ferviente de la Virgen María
Por eso, cuando Dios quiere que alguien sea santo le infunde gran amor a María santísima, y eso mismo hizo con san Luis Grignon. En su libro descubrimos que el santo estudió a fondo los tratados de otros grandes santos y maestros para llegar a la conclusión de que María es necesaria para la salvación de los hombres, como lo expresa con esta frase:
“Ser devoto tuyo, ¡oh María! -dice San Juan Damasceno-, es un arma de salvación que Dios ofrece a los que quiere salvar” (no. 41).
Y hace ver que el papel de la santísima Virgen en la Historia de la salvación tenía que ser callado y casi oculto para servir mejor a Dios y a su plan de salvación, a fin de que:
los hombres, poco instruidos e iluminados aún acerca de la persona de su Hijo, no se alejaran de la verdad, aficionándose demasiado fuerte e imperfectamente a la Madre, como habría ocurrido seguramente si Ella hubiera sido conocida, a causa de los admirables encantos que el Altísimo le había concedido aun en su exterior (no 43).
Amar a María para llegar a la perfección
Este gran santo está seguro de que Dios desea que se le rinda culto a su Madre, ¡Ella es su gran obra!:
porque Ella es la obra maestra de las manos de Dios tanto en el orden de la gracia como en el de la gloria, y El quiere ser glorificado y alabado en la tierra por los hombres (no. 50, 2)
Por eso no hay manera de amar a María más que a su Hijo Jesucristo, por el contrario, el amor a la Virgen nos lleva a Jesús y nos hace perfectos:
Si honrar a la Santísima Virgen es necesario a todos los hombres para alcanzar su salvación, lo es mucho más a los que son llamados a una perfección excepcional. Creo personalmente que nadie puede llegar a una íntima unión con Nuestro Señor y a una fidelidad perfecta al Espíritu Santo sin una unión muy estrecha con la Santísima Virgen y una verdadera dependencia de su socorro (no 43).
Un pronto retorno
Su vida fue breve breve pero sin pérdida de tiempo. La dedicó a predicar el evangelio como "Misionero Apostólico" título otorgado por el papa Clemente XI; fundó la Compañía de María - o Padres Montfortianos - y las Hermanas de la Sabiduría; defendió la fe católica del racionalismo, el protestantismo y el jansenismo.
Y, finalmente, una enfermedad repentina lo llevó al cielo a los brazos de Jesús y de su amada María el 28 de abril de 1716, a la edad de 43 años.
Luis María fue beatificado en 1888 y canonizado por Pío XII en 1947.
La señora Juana nos sigue protegiendo desde el cielo. Por Jorge González Guadalix
(De profesión cura) Hablo mucho de ella en mi libro "Pastoral rural para urbanitas escepticos". Es que Juana era mucha Juana, qué les voy a contar. Se nos fue el pasado 12 de marzo. Cuántos días, incluso algunos domingos, hemos celebrado la misa los dos solos, al punto que no faltó quien me preguntase que qué iba a ser ahora de la parroquia cuando a misa ya no vaya ni la señora Juana. ¿Va a seguir celebrando? Dios proveerá.
Ayer fue el domingo del buen pastor. Cuesta trabajo creerlo, pero sepan que conté en la misa parroquial más de veinte personas. Unos dirán que casualidades, puede ser, ¿y si les digo que desde que la señora Juana se nos fue nunca hemos bajado de ocho o diez en la misa dominical? ¿Y que en semana santa no menos de quince o veinte en cada una de las celebraciones?
Cada cual lo interprete como quiera.
Con motivo de su fallecimiento, un buen amigo, Francisco José Fernández de la Cigoña, escribía: “Y no descartes que si en alguna ocasión te ve más bajo de forma interpele al mismo Jesucristo para que corrija la situación. Y sabes que es muy capaz de ello. Y el mismo Jesucristo también lo sabe y solo de pensarlo se ríe solo. Así que, a partir de ahora, estás más recomendado".
Me río y pienso en ella, enredando por el cielo, ya sin su bastón, que los ángeles con sus alas se manejan muy bien sin riesgo a tropezones, y dirigiéndose al mismo Jesucristo para decirle que a ver si ahora que ella no está se va a olvidar de la parroquia y dejar solo a su cura. Por supuesto que no… Estate tranquila, mujer.
Casualidades, quién sabe. De repente una familia que se deja caer porque sí. Un vecino de otro pueblo que, precisamente, ese domingo le venía mejor la misa de 11, dos del pueblo que llevaban tiempo sin ir a misa y se han sentido llamados. Todo casualidades… o todo enredos de la señora Juana que con su sonrisa picarona cada domingo le recuerda a Jesús que tal vez su cura pudiera estar solo. Y Jesús, pues eso, que se las apaña. Tranquila, mujer…
La señora Juana siempre fue una mujer entregada a Dios y preocupada por su parroquia. Ahora que ya goza, es mi esperanza, de la claridad definitiva, estoy seguro de que sigue velando por su parroquia y por su cura. Un beso, Juana. Reza por nosotros.
Cosas mías. Para entenderlas, hay que hacerse Juana o Rafaela.
lunes, 27 de abril de 2026
El Papa reconoce el martirio de 50 españoles asesinados por odio a la fe en la persecución religiosa del Siglo XX
Durante la audiencia concedida al Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, el Sumo Pontífice ha autorizado a dicho Dicasterio a promulgar el decreto relativo a el martirio de los Siervos de Dios Estanislao Ortega García (en el siglo: Lorenzo) y los 48 compañeros, religiosos profesos del Instituto de los Hermanos de la Instrucción Cristiana de San Gabriel, así como de Manuel Berenguer Cusella, sacerdote diocesano, asesinados entre los meses de julio y noviembre de 1936, por odio a la fe, en diversos lugares de Cataluña (España), en el contexto de dicha persecución.
Todos ellos fueron asesinados entre los meses de julio y noviembre de 1936 en diferentes lugares de Cataluña. El decreto reconoce formalmente que su muerte se produjo «en odio a la fe», en el contexto de la cruenta persecución religiosa que tuvo lugar durante la Guerra Civil española. Se recibió la rescripto de "nihil obstat" el 08 de marzo de 2005. La apertura de la investigación diocesana tuvo lugar el 08 de junio de 2005, y el cierre de la investigación diocesana el 16 de junio de 2007. El Decreto sobre la validez de la investigación diocesana está fechado el 24 de octubre de 2008.
1. FRÉDÉRIC JACQUES CÉLARIÉ (ADRIÁN JOSÉ)
religioso profeso, Hermanos de San Gabriel
nacido: 21 de octubre de 1885 en Cremps, Lot (Francia)
fallecida: 26 de julio de 1936 en Barcelona (España)
2. MARIANO DEL CAMPO SAGREDO DÍEZ (JAVIER MARÍA)
religioso profeso, Hermanos de San Gabriel
nacido: 17 de octubre de 1897 en Briviesca, Burgos (España)
3. VICENTE ZUGAZUA EGUINÓ (FÉLIX MARÍA)
religioso profeso, Hermanos de San Gabriel
nacido: 01 de septiembre de 1915 en Gomecha, Álava (España)
fallecida: 30 de julio de 1936 en Sant Adrià de Besòs, Barcelona (España)
4. BERNARDO GARRIDO VICENTE (JUAN DE LA CRUZ)
religioso profeso, Hermanos de San Gabriel
nacido: 23 de julio de 1897 en Ezquerra, Burgos (España)
5. RUFINO VALMALA URQUIZA (ALEJANDRO)
religioso profeso, Hermanos de San Gabriel
nacido: 07 de abril de 1913 en Ezquerra, Burgos (España)
6. JAUME RAFAEL ARMENGOL (SADURNÌ)
religioso profeso, Hermanos de San Gabriel
nacido: 17 de noviembre de 1915 en Sant Gregori, Girona (España)
fallecida: 19 de agosto de 1936 en Figueres, Girona (España)
7. SIMEÓN ARNÁEZ DUEÑAS (SEBASTIÁN)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 26 de julio de 1900 en Arraya de Oca, Burgos (España)
8. LUCIANO AGUADO MARTÍNEZ (ATANASIO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 26 de octubre de 1909 en Fresno de Río Tirón, Burgos (España)
fallecida: 15 de septiembre de 1936 en Garraf-Sitges, Barcelona (España)
9. ELISEO SERRANO GARCÍA (FERNANDO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 25 de septiembre de 1907 en Pinilla de los Moros, Burgos (España)
10. AURELIANO BARRIO CAMPO (IRENEO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 23 de abril de 1913 en Valdorros, Burgos (España)
fallecida: 30 de septiembre de 1936 en Barcelona (España)
11. LORENZO ORTEGA GARCÍA (ESTANISLAO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 13 de noviembre de 1899 en Atapuerca, Burgos (España)
12. BONIFACIO REVILLA TEMIÑO (ADOLFO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 24 de mayo de 1914 en Madrigalejo del Monte, Burgos (España)
13. DANIEL VILLAVERDE DUEÑAS (ALFREDO MARÍA)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 10 de abril de 1915 en Valladolid (España)
14. ÁNGEL TEMIÑO VALDIVIESO (ÁNGEL MARÍA)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 27 de enero de 1898 en Revenga, Burgos (España)
15. RUFINO BARGA DOMINGO (ANSELMO MARÍA)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 01 de abril de 1904 en Cueva de Juarros, Burgos (España)
16. MARCELINO LÓPEZ HERNANDO (BAUTISTA MARÍA)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 20 de abril de 1900 en Cueva de Juarros, Burgos (España)
17. ANDRÉS LÓPEZ HERNANDO (BONIFACIO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 10 de noviembre de 1898 en Cueva de Juarros, Burgos (España)
18. ISIDRO MORENO CAMARERO (CELESTINO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 14 de mayo de 1904 en Pinilla de los Moros, Burgos (España)
19. SERGIO MARTÍNEZ ALONSO (CONSTANCIO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 24 de febrero de 1910 en Quintanilla Pedro Abarca, Burgos (España)
20. ELÍAS ALEJOS GARCÍA (DIEGO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 17 de abril de 1904 en Recedilla del Campo, Burgos (España)
21. MANUEL ARNAIZ SÁENZ (DOMINGO MARÍA)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 26 de diciembre de 1904 en Vitoria, Álava (España)
22. TEODORO MARTÍNEZ DÍEZ (EDUARDO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 18 de noviembre de 1911 en Molina de Ubierna, Burgos (España)
23. AGUSTÍN PASCUAL FUENTES (ELÍAS)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 07 de mayo de 1912 en Cueva de Juarros, Burgos (España)
24. ISIDORO GASTAMINZA FERNÁNDEZ (EUGENIO MARÍA)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 04 de abril de 1902 en Erenchun-Gauna, Álava (España)
25. VILLAMOR LÓPEZ DE ABECHUCO (FELICÍSIMO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 08 de junio de 1897 en Monasterioguren, Álava (España)
26. ANICETO ÁLVAREZ LÓPEZ (GONZAGA JOSÉ)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 12 de agosto de 1899 en Santibañez Zarzaguda, Burgos (España)
27. VICTORINO MARTÍNEZ VELASCO (ISIDRO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 08 de noviembre de 1904 en Sotragero, Burgos (España)
28. JULIO ROMO ARLANZÓN (JACINTO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 19 de agosto de 1910 en Madrigalejo del Monte, Burgos (España)
29. DIONISIO ALEJOS GARCÍA (JERÓNIMO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 12 de diciembre de 1913 en Redecilla del Campo, Burgos (España)
30. RUFINO OCHOA PÉREZ (JOSÉ MARÍA)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 18 de agosto de 1897 en Erenchun-Gauna, Álava (España)
31. BALBINO MORENO PASCUAL (JOSÉ ORIOL)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 27 de marzo de 1914 en Pinilla de los Moros, Burgos (España)
32. VICENTE DIEGO PÉREZ (JUAN DE DIOS)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 27 de octubre de 1896 en Burgos (España)
33. CONSTANCIO MARINA MORENO (JULIO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 13 de diciembre de 1911 en Cerratón de Juarros, Burgos (España)
34. CRESCENCIO GUTIÉRREZ MONEDERO (LUIS GABRIEL)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 31 de mayo de 1916 en San Medel, Burgos (España)
35. TEÓFILO MARINA BONILLA (MANUEL)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 2 de noviembre de 1901 en Cerratón de Juarros, Burgos (España)
36. SALVADOR PIGEM ROSET (MARTIRIÀ)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 08 de abril de 1897 en Banyoles, Girona (España)
37. SERGIO GASTAMINZA FERNÁNDEZ (MATÍAS)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 24 de febrero de 1896 en Erenchun-Gauna, Álava (España)
38. MIGUEL ÁLVAREZ GARCÍA (MAURICIO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 29 de diciembre de 1906 en Villasur de Herreros, Burgos (España)
39. AUGUSTO VEGAS CORTÉS (PASCUAL BAILÓN)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 07 de octubre de 1900 en Montuenga, Burgos (España)
40. EMILIO REVILLA SANCHO (PEDRO CLAVER)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 05 de enero de 1916 en Montuenga, Burgos (España)
41. DEMETRIO MORENO MONCALVILLO (PLÁCIDO MARÍA)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 05 de octubre de 1916 en Pinilla de los Moros, Burgos (España)
42. JESÚS ROMO LARA (RUFINO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 26 de marzo de 1910 en Madrigalejo del Monte, Burgos (España)
43. CAYO BAÑUELOS PALENCIA (SALVADOR)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 23 de agosto de 1909 en Urbel del Castillo, Burgos (España)
44. ROMÁN ARRIETA MARTÍNEZ (SANTIAGO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 27 de febrero de 1900 en Arrizala, Álava (España)
45. CESÁREO VILLANUEVA IRIARTE (TARSICIO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 27 de agosto de 1907 en Jaurrieta, Navarra (España)
46. CLEMENTE RUIZ DE ALEGRÍA SÁENZ (TEÓFILO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 01 de septiembre de 1915 en Erenchun-Gauna, Álava (España)
47. LAURENTINO SERNA PÉREZ (TIMOTEO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 21 de enero de 1909 en Urbel del Castillo, Burgos (España)
48. ANTONIO ITURBE ALEGRE (VICTORIANO)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 10 de mayo de 1910 en Palazuelos de la Sierra, Burgos (España)
49. LUCINIO MONEDERO DÍEZ (ZACARÍAS)
religiosos profesos, Hermanos de San Gabriel
nacido: 13 de febrero de 1915 en Cardeñajimeno, Burgos (España)
50. MANUEL BERENGUER CLUSELLAS
sacerdote de la archidiócesis de Barcelona
nacido: 28 de julio de 1906 en Castellterçol, Barcelona (España)
fallecido: 10 de noviembre de 1936 en Montcada Reixach, Barcelona (España)
27 de Abril, En nuestra Archidiócesis de Oviedo: Memoria de San Rafael Arnaiz
San Rafael Arnáiz Barón, aunque nacido en Burgos en 1911, mantuvo un vínculo profundo y determinante con Asturias, tierra que moldeó su juventud y fue escenario de los momentos clave previos a su entrega total en la Trapa. En 1922, cuando Rafael tenía 11 años, su familia se trasladó a Oviedo debido al ascenso laboral de su padre como ingeniero de montes. Asturias fue el paisaje de su formación. Vivió su adolescencia entre montañas y mar. Cursó el bachillerato en el Colegio San Ignacio de la Compañía de Jesús en Oviedo, tras un breve paso por el Colegio Auseva de los Maristas. En el Colegio de los Jesuitas de Oviedo, Rafael se unió a la congregación mariana de Los Luises. Allí comenzó su hábito de la comunión diaria y las visitas al Santísimo, prácticas que mantenía mientras llevaba una vida social activa, demostrando que su espiritualidad era compatible con su alegría natural.
En la capital asturiana, bajo la tutela del profesor Eugenio Tamayo, desarrolló su talento para el dibujo y la pintura, capturando paisajes locales. Rafael era un joven alegre y deportista que disfrutaba recorriendo los Picos de Europa y los acantilados del Cantábrico, forjando un espíritu contemplativo a través del contacto con la naturaleza asturiana. La relación con Asturias no terminó con su ingreso en el monasterio de San Isidro de Dueñas (Palencia). La diabetes sacarina, que le obligó a abandonar el convento en varias ocasiones, le hizo regresar a Oviedo para recuperarse bajo los cuidados de su familia. Asturias fue su refugio durante la enfermedad.
En su casa de la calle Fruela, frente al teatro Campoamor, vivió periodos de convalecencia donde alternaba el tratamiento de su enfermedad con la oración y el dibujo. Durante su estancia en 1934, fue testigo de la Revolución de Octubre en Asturias, lo que influyó en sus reflexiones sobre la necesidad de Dios en la sociedad. Desde su casa en Oviedo, escuchaba los disparos y veía los incendios que asolaron la ciudad. En esos días tuvo la quema de la Universidad y el asalto a la Cámara Santa. La persecución religiosa de la revolución fue una experiencia de violencia y caos en las calles que él tanto amaba, que reforzó su deseo de ofrecer su vida como una oración por la paz y por la conversión del mundo.
En Oviedo San Rafael fue feligrés de la Parroquia de San Juan el Real de Oviedo, a cuya vida parroquial estuvo muy ligado. También fue adorador nocturno en la parroquia de San Tirso el Real, desde los 19 años. A San Rafael Arnáiz se le reconoce como el "santo que creció en Oviedo", y su antigua vivienda, colegios o las sepulturas de su familia en el Cementerio de El Salvador de Oviedo, forman parte de una ruta informal para quienes buscan seguir las huellas de este místico del siglo XX.
domingo, 26 de abril de 2026
"Conozco a las mías y las mías me conocen". Por Joaquín Manuel Serrano Vila
Estamos ya en el IV Domingo de Pascua, conocido tradicionalmente como el "Domingo del Buen Pastor"; la liturgia nos invita a contemplar la figura de Cristo no sólo como un guía, sino como el fundamento absoluto de nuestra existencia y salvación.Hoy nos unimos a toda la Iglesia para celebrar la LXIII Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas. En este domingo del Buen Pastor, Jesús nos invita a descubrir el "don de Dios" que habita en nuestro corazón. No celebramos solo una búsqueda personal, sino un diálogo íntimo con quien nos amó primero. Oramos hoy especialmente para que muchos jóvenes escuchen la llamada al sacerdocio, a la vida consagrada y al servicio misionero, respondiendo con valentía a la pregunta: “¿Para quién soy yo?”.
En la primera lectura, encontramos a un Pedro transformado por el Espíritu Santo. Tras la curación de un lisiado, Pedro declara con audacia ante las autoridades que el milagro no es obra humana, sino del Nombre de Jesucristo Nazareno. El "Nombre" que salva. San Pedro utiliza la imagen bíblica de la piedra desechada por los arquitectos, que se convierte en la principal. Aquél que el mundo descartó y crucificó es el único soporte capaz de sostener el edificio de nuestra vida y de la Iglesia. El texto concluye con una afirmación rotunda: "No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, por el cual podamos ser salvados". Esto nos recuerda que Jesús no es sólo una opción moral o espiritual, sino la fuente única de vida eterna.
San Juan en su primera carta, nos sumerge en el misterio del amor divino: "Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos". He aquí nuestra identidad como hijos. El Apóstol subraya que nuestra filiación no es un título honorífico, sino una realidad ontológica que ya poseemos. Sin embargo, esta identidad, igualmente tiene una dimensión de esperanza: aún no se ha manifestado plenamente lo que seremos. La promesa final es la semejanza total: "seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es". La meta de ser "ovejas" del Buen Pastor es, en última instancia, participar de la misma naturaleza divina del Padre.
El evangelio de este domingo, tomado del capítulo 10 de San Juan, nos presenta a Jesucristo como el Pastor que entrega la vida. Ver a Jesús como Pastor no es una afirmación cualquiera, ya que Él mismo se autodefinió como "buen Pastor". En el griego original, se usa el término kalós, que significa no solo "bueno", sino también el auténtico. A diferencia de quien cumple por obligación o interés (el asalariado), Jesús actúa por amor extremo. El asalariado huye ante el lobo, porque las ovejas no le pertenecen; Jesús, en cambio, enfrenta el peligro y da su vida libremente por ellas. Y esto parte de un conocimiento Íntimo: "Conozco a las mías y las mías me conocen". Este conocer no es intelectual, sino una comunión de vida similar a la que existe entre el Padre y el Hijo.También Jesús manifiesta su deseo de atraer a "otras ovejas que no son de este redil", buscando que haya "un solo rebaño y un solo pastor". Esta es la misión de la Iglesia: ser un espacio de acogida universal bajo la guía de Cristo; la universalidad de la Iglesia, la universalidad de la grey o rebaño del Buen Pastor. Celebrar al Señor como Pastor de nuestras almas, es una llamada a renovar nuestra confianza en su Pastoreo. En un mundo de "voces" que confunden, estamos invitados a agudizar el oído para reconocer la del Único que nos conoce por nuestro nombre y ha entregado todo por nosotros.
Evangelio Domingo IV de Pascua
Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».
Palabra del Señor
Aterrizando las preguntas. Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O. F. M.
Recibimos tantas noticias cada día. Más de las que podemos asimilar leyéndolas, oyéndolas o visualizándolas con provecho y mesura. Es una vorágine informativa que nos supera empujándonos a la prisa que tantas veces nos enajena. Pero una de las cosas de las que estamos últimamente levantando acta es que hay un despertar religioso en la gente, un interés insólito e inusitado por lo que representa y lo que es Dios, la religión en general y la comunidad cristiana en particular. Todos los intentos calculados por desprestigiar la fe, ridiculizar a la Iglesia, focalizar sólo en los cristianos los desmanes que tantos cometen cuando engañan, cuando insidian, cuando abusan y cuando se corrompen. Saben que no les asiste la razón y que la verdad acaba siempre triunfando, pero en el mientras tanto sacan tajada calumniando o señalando reductivamente sólo a los cristianos.
Es una batalla cultural que lleva tiempo urdiéndose contra la Iglesia, donde se aprovechan nuestros fallos y pecados, que también los hemos tenido, para zarandearnos, hacernos mudos e invisibles. Es una continua pretensión entre quienes nos perdonan la vida a diario: que los cristianos podemos existir, pero sólo un rato y, especialmente, sólo en un ámbito. Nos marcan así el tiempo y el espacio en el que poder vivir y convivir nuestra presencia y nuestra identidad. De tal modo que, marcando así las fronteras de nuestro tiempo y nuestro espacio, nos vuelven a perdonar que existamos... si nos portamos bien como ellos nos dictan. El tiempo de la brevedad para que no arraigue lo que decimos. Y el espacio casi privado que nos reduce a la clandestinidad: que no se note, no trascienda, no influya, no juzgue, no proponga. Hacer del acontecimiento cristiano una especie de reserva india para los turistas ancestrales de la historia pasada, pero no una presencia viva que dice cosas, juzga situaciones, propone alternativas, construye la ciudad. Todo esto lo hacemos desde una única perspectiva: la que se deriva del Evangelio y de la tradición cristiana. Esta es nuestra postura, nuestra cosmovisión, nuestra manera de ser y de estar dentro de una sociedad plural en esta coyuntura de la historia.
Los Estados pueden ser aconfesionales, las personas somos creyentes. La sociedad puede ser laica, pero no debe ser laicista. Porque todos tenemos una relación con Dios: para confesarlo con la fe cristiana o para censurarlo desde la ideología impía. No hay creyentes y ateos, sino creyentes e idólatras, creyentes en el verdadero Dios o idólatras que adoran los dioses falsos. Por eso el cristianismo será siempre subversivo para los que tienen una idea totalitaria y excluyente de la realidad: cuando atacan la familia que confunden y destruyen, la vida que manipulan y siegan en cualquiera de sus tres tramos (naciente, creciente y menguante), la libertad que pervierten con leyes liberticidas.
Ha sido un grato y sorprendente testimonio el que nos ha dado el astronauta que se confesaba ateo, Reid Wiseman, en la reciente misión en torno a la Luna. A bordo de su nave Artemis II paseó por ese universo sus dudas, sus preguntas, sus convicciones. Pero, cuando regresó a la tierra hizo una declaración bellamente honesta: «No hay otra explicación para lo que vi y experimenté. Al aterrizar de nuevo en la Tierra, vi la cruz y me eché a llorar». Era su testimonio impresionante de convertirse al cristianismo. Tras las nubes de la incertidumbre, después de las tormentas de las contradicciones, cuando las preguntas te acucian y acorralan sumiéndote en el temor, la desesperanza y el vacío, de pronto, sin cita previa, y por puro don de la gracia de un Dios que te abraza, quedas conmovido hasta las lágrimas porque despegaste con tus preguntas y aterrizaste con las respuestas regaladas. Una cruz luminosa que se convirtió para Wiseman en una estrella que le conduce por los caminos que Dios frecuenta: la verdad, la belleza y la bondad.
+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo
sábado, 25 de abril de 2026
Santoral del día: San Marcos
(Cope) La Primitiva Comunidad Cristiana vivió con fuerza el mensaje Pascual para transmitirlo a los fieles. Hoy celebramos a San Marcos, uno de los discípulos de Cristo y unidos a la Iglesia Naciente. Juan, de sobrenombre Marcos, es oriundo de Jerusalén. Procede de familia acomodada. Se cuenta que su madre acogía en su casa el encuentro de los Primitivos Cristianos.
El Libro de los Hechos de los Apóstoles es el que nos da noticias de él y nos le presenta acompañando a Pablo en sus viajes a Antioquía y a Roma. Posteriormente se separaría de ellos, regresando a Perga. Después de un tiempo de ruptura, vuelve a acompañar al Apóstol de los gentiles en sus viajes misioneros.
Discípulo de San Pedro, es el autor del segundo Evangelio Canónico, el primero de los que se escribió. También se cree que le era el muchacho joven envuelto en una sábana que siguió a los soldados del Templo cuando llevaban a Cristo al Sanedrín después de haberle prendido en el Huerto de Getsemaní.
Como los discípulos de la Primitiva Comunidad Cristiana, según cuenta la Tradición, San Marcos muere mártir en torno al año 68, al confesar su celo por el Reino de Dios y su justicia. Se le representa con un león porque comienza el Evangelio con la predicación del Bautista en el desierto donde Cristo ayunará después. De hecho se considera que es como el rugido de este animal.
viernes, 24 de abril de 2026
Las carmelitas se van de Compiègne
(InfoCatólica) «La avanzada edad, la disminución del número de fieles y la falta de nuevas vocaciones». Así resume el obispo diocesano la trágica necesidad que empuja a las carmelitas de Compiègne a abandonar su convento.
El hecho de que la difícil decisión haya tenido que ser tomada también en muchos más carmelos y conventos de otras órdenes no disminuye la tristeza del momento, sino que la intensifica. La falta de vocaciones y, por lo tanto, el envejecimiento de la población contemplativa son signos de la existencia una auténtica pandemia en la Iglesia causada por el abandono de la fe característico de nuestro tiempo.
El carmelo de Compiègne no es una comunidad más. En efecto, es el heredero de una ilustre tradición, ya que a él pertenecían las carmelitas que murieron mártires durante la Revolución Francesa. De forma especialmente dolorosa, el abandono del convento se produce menos de un año después de la esperada canonización de las carmelitas de Compiègne, que tuvo lugar el 8 de mayo de 2025. La Madre Teresa de San Agustín, priora del convento, y sus quince compañeras fueron canonizadas como mártires por el Papa Francisco. Habían sido beatificadas un siglo antes por San Pío X.
Su historia es estremecedora. El estallido de la Revolución Francesa en 1789 no tardó en dar lugar a una legislación brutalmente anticatólica. En 1790, se ilegalizaron los votos religiosos y el mismo hecho de vestir el hábito. Expulsadas de su monasterio y confiscados sus bienes, las carmelitas no solo se mantuvieron fieles a sus votos, sino que además quisieron pronunciar solemnemente un acto de entrega de su vida a Dios por la salvación de Francia.
Los revolucionarios ofrecieron a las monjas la posibilidad de renunciar a sus votos y a la vida en comunidad, pero ellas se negaron a abandonar su vocación. Acusadas de seguir llevando una vida religiosa, fueron trasladadas a París, declaradas «enemigas del pueblo» y condenadas a muerte.
Las carmelitas atravesaron las calles de París, camino de la guillotina, cantando salmos, el Te Deum y el Veni Creator. Murieron tras recibir la bendición final de su priora y besar una imagen de Nuestra Señora.
Durante dos siglos, la memoria de las mártires de Compiègne sostuvo a la comunidad, pero la crisis vocacional de la Iglesia ha sido demasiado para ellas. Hace unos treinta años, las carmelitas tuvieron que abandonar el edificio original en el centro de Compiègne porque no podían mantenerlo y se trasladaron a las afueras de la población, a unos diez kilómetros. El traslado les dio un respiro y les permitió resistir tres décadas más, pero el envejecimiento y la ausencia de vocaciones continuaron y la situación se ha hecho insostenible.
El cierre del convento será gradual, a lo largo de meses, para poder realizar todas las gestiones civiles y canónicas necesarias, especialmente la decisión sobre dónde se conservarán las reliquias de las mártires y el futuro de las seis monjas que quedan. Según parece varias de las carmelitas de más edad serán trasladas a residencias de ancianos.
El contraste con la situación actual no podría ser más claro. Cuando la fe se mantiene firme, la persecución produce mártires, que son semilla de nuevos cristianos. En cambio, cuando la fe se debilita, las apostasías se multiplican, las vocaciones a la vida consagrada desaparecen y los conventos tienen que cerrar sus puertas.
jueves, 23 de abril de 2026
El Lignum Crucis convierte el Camino Lebaniego en «un oasis donde brota gracia tras gracia»
(Rel.) El Camino Lebaniego, declarado Patrimonio de la Humanidad en 2015 por la Unesco, conduce hasta el monasterio de Santo Toribio de Liébana, situado al este de Cantabria.
Allí es posible venerar el Lignum Crucis, reliquia traída desde Jerusalén en el siglo V por el obispo Toribio de Astorga. Desde que empezó a venerarse allí, a partir de 1181 se ha convertido en uno de los lugares de destino preferentes para los cristianos del mundo.
Tres franciscanos transformados por la reliquia
Como tres de ellos, franciscanos mexicanos: Rafael Rizo Aguado, guardián del monasterio; Felipe Álvarez Martínez, ecónomo y administrador del convento; y José de Jesús Rodríguez Galindo, sacristán mayor. Llegaron destinados el 11 de septiembre de 2025 y desde entonces han visto su vida transformada por esos trozos de la Cruz de Cristo y por la impresionante naturaleza de altos montes que los acoge.
Una naturaleza que aprendieron a valorar de la mano de su maestro, San Francisco de Asís: "Él nos hace ver la majestuosidad de la montaña y, con eso, lo pequeños que somos", explicó fray Felipe, antes de añadir que "esa pequeñez de lo que somos nos hace ver el valor que tenemos ante Dios".
¿Por qué es tan importante rezar arrodillados ante esa reliquia? Porque eso "propicia un camino de interiorización que nos ayuda a fortalecernos y sobre todo a transmitir con amor aquello que Dios nos ha encomendado".
Y lo que nos ha encomendado, añade fray Rafael, es "un encuentro con Él". Y aquí se hace posible con Dios, a quien no vemos pero que se hace presente en ese signo tan pequeño. El Lignum Crucis es pequeño, pero... ¡nos hace grandes! Y convierte el monasterio en "un remanso de paz, de reconciliación, de perdón y de esperanza".
Conversiones por ese objeto sagradoEl religioso confiesa que en el tiempo que lleva en este lugar de España ha contemplado "testimonios de conversión" de quienes han orado con tal espíritu.
Y fray Jesús confirma que, por ello, esa Cruz, expuesta y venerada en este lugar, lo ha convertido en "un oasis donde brota gracia tras gracia".
Por eso el monasterio de Santo Toribio de Liébana no solo transforma a los visitantes: también a ellos, que lo habitan. "Aquí descansa la impronta del amor más grande que Dios ha tenido con el mundo, que es la Cruz. Por ser custodios de este lugar lo amamos y nada más que entras te estremeces", sostiene.
Para ellos y para los peregrinos "es un espacio hecho para estar con Dios, y subes al monte para estar al pie de la Cruz", en cierto modo recreando la escenografía del Calvario y su trascendencia para nuestra salvación.
Y fray Felipe lo ha advertido en los peregrinos, para quienes "ese deseo, el deseo de poder ver y encontrarse con el misterio de amor que aquí late y brilla, ofrece gracia abundante para quien viene con esa devoción".
Para franciscanos como fray Rafael, fray Felipe y fray Jesús el entorno del monasterio es también, en un sentido distinto a como lo es el Lignum Crucis, un recordatorio de Dios.
¿Por qué? Sabemos que Cristo murió en el Monte Calvario. Sabemos que el Monte Alvernia (o La Verna), que da nombre al santuario que lo corona, es donde San Francisco de Asís recibió los estigmas. Y los Montes de Liébana son un recordatorio permanente de Cristo no solo por la reliquia, sino por el lugar que la rodea.
Reconocernos pequeños nos acerca a Dios
En efecto, dice fray Felipe, a veces nuestro vivir tan apresurado "no nos deja ver quiénes somos". Eso nos lo enseña, sin embargo, un retiro como el que ofrece su monasterio, al situarnos en medio de la naturaleza: "En él se toma altura ante la vida para poder ver y contemplar el mundo desde una perspectiva nueva, diferente, desde lo que somos... Ver la naturaleza nos transporta a la realidad de la creación de Dios".
"Cómo no maravillarse de ese amor tan grande que Dios nos tiene al entregárnosla", apostilla fray Jesús con precisión teológica.
El Papa concluye en Malabo su viaje apostólico por África: «Me llevo un tesoro inestimable de fe»
(InfoCatólica) Ante unos 30.000 fieles reunidos en el estadio de Malabo, el Papa León XIV celebró este jueves la última misa de su viaje apostólico por África, un periplo de diez días que le ha llevado por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. En su homilía, el Pontífice invitó a la Iglesia ecuatoguineana a «continuar con alegría la misión de los primeros discípulos de Jesús» y a hacer de la Palabra de Dios «pan bueno para todos». Antes de iniciar su reflexión, León XIV pidió que «se haga plena luz» sobre la muerte del vicario general de la archidiócesis, monseñor Fortunato Nsue Esono, fallecido repentinamente días antes.
El Papa pide esclarecer la muerte del vicario general de Malabo
El momento más inesperado de la celebración llegó al inicio. Antes de comenzar la homilía, el Santo Padre expresó su pésame a la comunidad archidiocesana, a los sacerdotes y a los familiares de monseñor Fortunato Nsue Esono, vicario general de Malabo. «Invito a vivir con espíritu de fe este momento de dolor y confío en que, sin dejarse llevar por comentarios o conclusiones apresuradas, se haga plena luz sobre las circunstancias de su muerte», declaró el Papa en un pasaje que, por su tono y su contenido, trascendió el mero formulismo protocolario.
Felipe y el viajero africano: la Escritura como liberación
La homilía se articuló en torno al pasaje de los Hechos de los Apóstoles (Hch 8,30-35) que relata el encuentro del diácono Felipe con un eunuco de la reina de Etiopía. El Pontífice describió a aquel viajero como un hombre «rico, como su tierra, pero esclavo», cuyas fatigas «benefician a otros» y cuyo cuerpo lleva grabada dolorosamente su falta de libertad: «No puede generar vida, todas sus energías están al servicio de un poder que lo controla y lo domina».
Es precisamente en el camino de regreso a África, explicó el Papa, cuando «el anuncio del Evangelio lo libera». Al encontrar a Felipe, el eunuco deja de ser «lector» o «espectador» de la Escritura para convertirse en «protagonista de un relato que lo involucra, porque se refiere precisamente a él». Así «entra en la historia de la salvación, que es hospitalaria para con todo hombre y mujer, especialmente para con los oprimidos, los marginados y los últimos», y renace a una vida nueva mediante el Bautismo.
La Eucaristía, cumplimiento del maná
León XIV enlazó la figura del eunuco con la experiencia del éxodo de Israel. Recordó que, en el desierto, el pueblo comió el maná pero «murieron» (Jn 6,49), mientras que «el que coma de este pan vivirá eternamente» (Jn 6,51), «porque Cristo está vivo». A aquel signo antiguo, señaló, «le sucede ahora el sacramento de la Alianza nueva y eterna: la Eucaristía, pan consagrado por aquel que ha descendido del cielo para hacerse nuestro alimento».
«¿Confío en que su amor es más fuerte que mi muerte?», planteó el Pontífice a los fieles. «Al decidir creerle, cada uno de nosotros elige entre una desesperación cierta y una esperanza que Dios hace posible». Y dirigiéndose directamente a los ecuatoguineanos, exclamó recogiendo palabras de san Ambrosio: «¡Cristo lo es todo para nosotros! Si estás oprimido por la injusticia, Él es la justicia; si tienes necesidad de ayuda, Él es la fuerza; si tienes miedo de la muerte, Él es la vida; si deseas el cielo, Él es el camino; si estás en las tinieblas, Él es la luz».
El anuncio de la salvación «se hace Iglesia»
En la parte final de la homilía, el Papa subrayó que la palabra del Señor «es para nosotros Evangelio, y no tenemos nada mejor para anunciar al mundo». «A través de nuestro testimonio, el anuncio de la salvación se hace gesto, se hace servicio, se hace perdón; en una palabra, se hace Iglesia», afirmó. Citando la Evangelii Gaudium de su predecesor, el Papa Francisco, León XIV advirtió del riesgo de «una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro», y aseguró que «es precisamente el amor del Señor el que sostiene nuestro compromiso, especialmente al servicio de la justicia y de la solidaridad».
«Leyendo juntos el Evangelio, que seáis anunciadores apasionados, como lo fue el diácono Felipe. Celebrando juntos la Eucaristía, que deis testimonio con vuestras vidas de la fe que salva», concluyó el Santo Padre dirigiéndose a la Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial.
«Un tesoro grande hecho de historias, de rostros, de testimonios»
Al término de la celebración eucarística, el Papa se despidió de Guinea Ecuatorial y del continente africano. «Me voy de África llevando conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad; es un tesoro grande hecho de historias, de rostros, de testimonios, alegres y sufridos, que enriquecen abundantemente mi vida y mi ministerio como sucesor de Pedro», declaró.
León XIV agradeció al arzobispo de Malabo, monseñor Juan, a los demás obispos, a los sacerdotes y a «todo el pueblo de Dios que peregrina en esta tierra», así como a las autoridades civiles del país. «Hoy África está llamada a contribuir significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano», afirmó, antes de encomendar a Guinea Ecuatorial y a «todos los pueblos africanos» a la intercesión de la Virgen María.
Despedida en el aeropuerto y regreso a Roma
Tras la misa, el Papa se trasladó al aeropuerto internacional de Malabo, situado a unos diez kilómetros del estadio, donde tuvo lugar la ceremonia oficial de despedida en presencia del vicepresidente de Guinea Ecuatorial, con la interpretación de los himnos y las guardias de honor. A las 12.54 (hora local), el avión de ITA Airways, un A330-900neo, despegó rumbo a Roma-Fiumicino, donde estaba prevista la llegada tras poco más de seis horas de vuelo.
Concluía así un viaje apostólico de diez días, el primero de León XIV al continente africano y el tercero de su pontificado, que le ha llevado por cuatro países (Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial) y que, como reconoció el propio Pontífice, le importaba «tanto» realizar.
Ambongo: «Un mensaje profético que no a todos agrada»
El cardenal Fridolin Ambongo Besungu, arzobispo metropolitano de Kinshasa y presidente del Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), valoró positivamente el viaje en una entrevista concedida a Vatican News desde Malabo. «Me siento feliz y satisfecho en nombre de todo el pueblo de África», declaró, calificando la visita de «motivo de orgullo, pero también de responsabilidad».
Ambongo destacó que la elección de los cuatro países visitados «ilustra la diversidad de los desafíos de África»: el diálogo interreligioso en Argelia, la búsqueda de la paz en Camerún y la distribución equitativa de la riqueza en Angola y Guinea Ecuatorial. Describió la Iglesia que el Papa encontró como «joven y dinámica, segura de su futuro», aunque enfrentada a «muchos desafíos: la pobreza, la falta de justicia en algunos países, la dificultad de vivir en paz».
El presidente del SECAM calificó el mensaje papal de «profético» y comparó su recepción con la del propio Jesús: «Cuando el profeta habla, algunos escuchan, otros no. Muchos me han llamado, algunos incluso se han sentido un poco ofendidos, sobre todo los que ostentan el poder». En cuanto al futuro, se mostró optimista: «Sigo creyendo en el futuro de este continente».
miércoles, 22 de abril de 2026
Homilía de monseñor Piero Pioppo, Nuncio Apostólico en España con ocasión de la celebración del 575 aniversario del nacimiento de Isabel la Católica
Queridos hermanos todos, en Cristo resucitado y salvador.
Agradezco al señor obispo, al señor obispo emérito, al señor cura párroco, a todos los sacerdotes que celebran esta acción de gracias, como al ilustrísimo señor alcalde de Madrigal de las Altas Torres, a los señores alcaldes, a todas las autoridades, los presidentes, los concejales, que ennoblecen con su apreciado servicio esta comunidad de Castilla, de Castilla y León, y a todos ustedes también. Gracias, gracias de todo corazón.
Puedo decirlo: gracias a todos ustedes por la amable invitación a unirme en acción de gracias a Dios por la reina Isabel, en el lugar de su cuna. A todos ustedes, el saludo del Santo Padre y su bendición. Gracias.
El Santo Padre León, a quien tengo la dicha y el honor de representarle, bien que indignamente, en España.
La presente celebración del 575 aniversario del nacimiento de la sierva de Dios, Isabel la Católica, concurre y se desarrolla en el corazón de la cincuentena pascual. Un tiempo de gracia. Un tiempo en el que la Iglesia no cesa de repetir con gozo el anuncio fundante y central de su fe y, por consiguiente, de su vida a lo largo de todos los siglos.
El anuncio es este: Cristo ha resucitado.
Es este el anuncio que, llenos de gozo, como venimos de escuchar en la primera lectura, Pablo y Felipe repetían por las ciudades de Judea y de Samaria, y que los creyentes en Cristo han repetido con la palabra, pero por sobre todo con el ejemplo de su vida a lo largo de la historia, también de la historia tan noble e insigne de nuestra nación.
Este precisamente es el caso de la reina Isabel, que desde esta su cuna natal, por misteriosos designios de la providencia, supo ponerse al servicio del Señor y de la Santa Iglesia, nuestra Madre, y con su vida, palabras, decisiones y acciones, permitir a Cristo resucitado pasar beneficiando y sanando a tanta humanidad en Castilla, en España y en el Nuevo Mundo, infundiendo esperanza, dando fuerza y constancia, llenando de alegría y de esperanza los corazones de todos.
¿No por acaso el recordado Papa Francisco --ya lo recordó don Jesús, nuestro obispo-- subrayaba la actuación de Isabel como levantadora de la dignidad humana y capaz de presentar, de cara a la condición humana esclava del pecado y de tantas miserias? Cito al Papa Francisco, del que ayer hemos celebrado el primer aniversario --recordándolo con afecto y con amor-- de su piadoso tránsito. Papa Francisco decía: la reina Isabel supo presentar soluciones valientes, innovadoras y firmes, reivindicando los derechos fundamentales de los hombres y mujeres de su tiempo, por supuesto, de forma proactiva e integral. El Papa Francisco, que en paz descansa, concluía: un paso de gigante.
Y bien, la tarde del Jueves Santo, el día 22 de abril del año 1451, la sierva de Dios, Isabel la Católica, nacía en este histórico municipio. Es un hecho que, en las horas de su feliz alumbramiento, la Iglesia se centraba en el inicio del triduo pascual. La celebración de la misa --in cena Domini, se dice en latín-- la misa en la cena, que recuerda y repropone la cena del Señor, la Eucaristía. El amor hasta el extremo de Cristo, la cercanía y la intimidad de Juan, el discípulo amado, la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, el lavatorio de los pies, clave de interpretación del servicio, de todo poder y de caridad. Esos son todos los acentos de la tarde en que Isabel nació, y que así, creemos, por designios de la misericordia de Dios, jalonan toda su preciosa vida.
Aquí además, en esta misma iglesia de San Nicolás de Bari, se halla la pila de su bautismo, sacramento que, conforme a la costumbre cristiana, ella recibió en los primeros días, en los días inmediatos, los cuales coincidieron con estos mismos días de Pascua que alegres nosotros hoy día celebramos.
La celebración del acontecimiento pascual, en el que nos introduce el bautismo y la Eucaristía, nos centra en el acontecimiento sustancial de nuestra santa fe. Cristo ha resucitado y vive. Vive para siempre. Él, sin mérito de nuestra parte, sino porque nos ama hasta el extremo, cargó con nuestros pecados y nuestros sufrimientos. Nos reconcilió con el Padre, sanó nuestras heridas.
Es lo que en cada instante, pero especialmente en este tiempo pascual, los cristianos estamos celebrando, en el antiguo como en el nuevo y en el novísimo mundo. Cristo, como entonces, pasa. Eso es el significado de Pascua. Cristo pasa, ahora también, haciendo el bien, curando dolencias de los hombres y mujeres de todo tiempo.
Cristo es digno de fe y de adoración. No se trata solamente de un hombre bueno, admirable, un gran maestro y profesor que enseñó una ética exquisita de perfección humana. Se trata, como Isabel creyó firmemente, del Hijo de Dios, que nos salva, que nos reviste de una fuerza transformadora, que nos hace renacer a una vida nueva y que renueva también el mundo, la sociedad, las naciones, hermanos y hermanas.
martes, 21 de abril de 2026
Se cumple un año de la muerte del Papa Francisco
El Papa Francisco falleció el 21 de abril de 2025 a los 88 años de edad en su residencia de la Casa Santa Marta. Su última aparición pública fue el Domingo de Resurrección de 2025, donde saludó a los fieles desde el balcón de la Basílica de San Pedro, visiblemente fatigado pero presente para la bendición Urbi et Orbi. Oramos por su eterno descanso en el aniversario de su fallecimiento.
Notificación del deceso por parte de la Conferencia Episcopal:
Ha fallecido el papa Francisco
Testamento del Papa Francisco:
Rueda de Prensa en el Arzobispado de Oviedo:
Notificación sobre los Funerales:
Notificación sobre el Funeral del Sumo Pontífice
Homilía del Arzobispo de Oviedo en el Funeral diocesano por el Papa:
Artículo de nuestro Párroco sobre el Papa Francisco:
Artículo publicado en nuestro Blog sobre el Papa:
Gänswein aclara la renuncia de Benedicto XVI y la relación con Francisco: «Había un solo Papa»
(Infovaticana) El arzobispo Georg Gänswein, durante años secretario personal de Benedicto XVI y hoy nuncio en Lituania, ha ofrecido un testimonio de primera mano sobre uno de los periodos más delicados y singulares de la Iglesia reciente, desmontando interpretaciones sobre la renuncia de Ratzinger y arrojando luz sobre la relación entre el Papa emérito y Francisco.
“Había un solo Papa”: la clave de una convivencia inédita
La imagen de dos figuras vestidas de blanco dentro del Vaticano marcó una etapa sin precedentes en la historia moderna de la Iglesia. Sin embargo, Gänswein insiste en que esa percepción visual no debe inducir a error. “Aquí hay que distinguir bien. Había un solo Papa. El otro era llamado Papa, pero en realidad era el Papa emérito”, explica.
Benedicto XVI, consciente de la novedad de la situación, introdujo gestos concretos para subrayar esa diferencia: abandonó ciertos elementos del atuendo pontificio y modificó detalles visibles. Aun así, la coexistencia de ambos dentro del mismo espacio —el Vaticano— supuso una realidad inédita que él mismo había querido definir como la presencia de un Papa emérito junto a un Papa reinante.
Una renuncia nacida de la conciencia, no de los escándalos
Sobre uno de los puntos más controvertidos —las razones de la renuncia de Benedicto XVI— Gänswein no deja margen a la ambigüedad. Frente a las hipótesis que vinculan su decisión con el escándalo de Vatileaks o con presiones internas, responde con rotundidad: “Todo eso no tuvo nada que ver”.
Lejos de teorías conspirativas, el ex secretario de Ratzinger describe un proceso interior marcado por la fe: “La renuncia fue fruto de una profunda reflexión, de una fuerte oración: el Papa planteó la cuestión a su conciencia y luego decidió”. Una decisión, en definitiva, que se gestó en el ámbito personal y espiritual, no en el terreno de las crisis vaticanas.
El primer gesto de Francisco: buscar a Benedicto
El momento de la elección de Jorge Mario Bergoglio quedó grabado en la memoria de Gänswein como una escena cargada de expectación. Tras la fumata blanca, el nombre del nuevo Papa “corría por la sala como un incendio”. Pero más significativo aún fue lo que ocurrió inmediatamente después.
Cuando Gänswein acudió a saludar al recién elegido, Francisco se adelantó: “Quisiera encontrarme con Benedicto. ¿Puede ayudarme?”. Ese deseo de encuentro marcó desde el inicio el tono de la relación entre ambos.
No fue sencillo establecer el contacto telefónico con Castel Gandolfo —donde todos seguían el anuncio por televisión—, pero finalmente se logró. Pocos días después, ambos se encontraron en un gesto que selló simbólicamente la transición.
Castel Gandolfo: respeto mutuo y un “peso” entregado
El 23 de marzo de 2013 tuvo lugar el primer encuentro entre Benedicto XVI y el nuevo Pontífice. Gänswein recuerda detalles reveladores: al entrar en la capilla, Ratzinger quiso ceder el paso a Francisco, pero este lo rechazó. Lo mismo ocurrió con el reclinatorio. Desde el primer momento, señala, se percibía que Francisco quería tratar a su predecesor “de un modo muy fraterno”.
Aquel día, además, Benedicto entregó a su sucesor la documentación sobre el caso Vatileaks. “Si había un peso en aquella historia, se puede decir que lo dejó atrás”, afirma Gänswein. El gesto cerraba una etapa marcada por tensiones internas.
Dos estilos distintos, una misma fe
Las diferencias entre Benedicto XVI y Francisco han sido objeto de múltiples interpretaciones. Gänswein no las niega, pero las sitúa en su contexto natural: “La biografía es la biografía… la formación, la experiencia de vida, todo es distinto”. Esa diversidad, lejos de ser problemática, “es una complementariedad… algo que enriquece”.
También rechaza la idea de que el Papa emérito se convirtiera en referente de un bloque opositor dentro de la Iglesia. A su juicio, se ha exagerado la existencia de tensiones organizadas en torno a su figura.
Silencios significativos y momentos delicados
En cuestiones sensibles, como las restricciones a la misa tradicional o determinadas declaraciones del Papa Francisco, Gänswein introduce matices sin romper la línea de discreción que caracterizó a Benedicto XVI.
Asegura que el Papa emérito “no comentó nunca” el motu proprio Traditionis custodes. Sin embargo, reconoce una reacción interior: “Cuando leímos el Osservatore Romano, el corazón de Benedicto se volvió pesado”. Una expresión que, sin ser una crítica explícita, deja entrever el impacto de la decisión.
Respecto a frases como “¿Quién soy yo para juzgar?”, Gänswein admite que resultan “cuanto menos sorprendentes en boca de un Papa”, aunque insiste en que nunca escuchó comentarios directos de Benedicto sobre estas cuestiones.
Una relación marcada por el respeto hasta el final
La muerte de Benedicto XVI ofreció la última imagen de esa relación. Gänswein fue quien avisó personalmente a Francisco, siguiendo instrucciones previas. El Papa acudió de inmediato al monasterio.
Allí, junto al cuerpo de su predecesor, Francisco “lo bendijo, se sentó a su lado, permaneció en silencio unos minutos y luego rezamos todos juntos”. Un gesto sobrio, pero elocuente, que resume años de convivencia marcada por diferencias evidentes, pero también por una relación de respeto.
lunes, 20 de abril de 2026
Se te quitan las ganas de discutir. Por Jorge González Guadalix
(De profesión cura) Las pocas que me quedan, porque me doy cuenta de que ni merece la pena. Salvo alguna rarísima excepción, ¿de qué vas a debatir con alguien cuyo único argumento es que hay que evolucionar y además te lo deja caer como si fuera la definitiva conclusión del sentido de la existencia humana? No saben qué significa evolucionar, ni tienen medio claro -soy optimista- a dónde llegar.
¿Evolucionar? ¿Desde dónde? ¿Hacia dónde? ¿Cómo? ¿Quién decide si se evoluciona en el sentido correcto? El último argumento es que hay que respetar y que cada uno sabrá. No merece la pena.
No te pierdas al que dice que no se puede ser conservador. Jodo. Y te lo suelta el mismo que acaba de quitarse el capirote de la semana santa.
O eso de que las normas son relativas a la vez que se pasa una tarde discutiendo sobre si la tarjeta roja a Pichichi fue según reglamento o no, o si definitivamente ponemos el acento en sólo cuando equivale a únicamente.
Ya saben eso de que hay que acabar con lo antiguo. Pues si, y que dinamiten las pirámides de Egipto, ya está bien de antiguallas. Mucho mejor aprovechar las piedras para construir casas para los pobres y levantar un buen centro comercial con mezquita adosada.
He sugerido a uno que todavía sigue con lo de vender el Vaticano -mira que hay gente cansina- que podíamos empezar vendiendo la iglesia de su pueblo, que algo nos darían, o convertir la ermita en residencia de inmigrantes.
No merece la pena.
Dialogar, debatir, razonar sin que la otra persona no esgrima más argumento que cuatro adjetivos sacados por sorteo del diccionario, de verdad que no vale la pena: conservador, carca, obsoleto, insolidario, fascista. Es agotador. Y como argumento que sostenga tales palabros el siempre socorrido, inútil y vacío “es mi opinión, cada cual sabrá y hay que respetar", eso sí, la Iglesia anticuada, los curas pederastas y usted mismo anclado en un pasado sin sentido. Leche para respetar.
No me molesto. Decía un agustino eminente en sabiduría, muy eminente, que hablar se puede hablar con cualquier persona culta, aunque las ideas sean contrapuestas. Uno al menos aprende de los razonamientos, la formación y la sabiduría del otro. Son discusiones que merecen mucho la pena.
Pues eso. ¿Y tus argumentos? Que hay que evolucionar. De acuerdo. Buen día.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















