domingo, 10 de mayo de 2026

Verdad incómoda. Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O. F. M.

Ha sido una ventana a la historia reciente de nuestro país. Contada por uno de sus protagonistas en primera línea, donde emergen las luces y sombras de todo un período marcado por el noble deseo de reconciliación entre españoles, superando las trincheras cainitas que nos enfrentaron en una guerra civil siempre fratricida. La altura de miras, la generosidad comedida y la lealtad en el ejercicio de esa forma de caridad social que se llama política, dieron la talla de quienes aportaron su tiempo, sus altos conocimientos y su granada experiencia, amén de sus ilusiones por una nueva forma de gobernanza que superase los extremos irredentos de quien no quiere dialogar con palabras ponderadas, ni sabe consensuar acuerdos por el bien común abriendo la historia de una nueva etapa.

El contrapunto vino siempre por la ambición violenta que en nombre de la raza excluyente que desprecia al otro, de la lengua viperina que aísla culturalmente y empobrece, y un mal entendido amor al terruño de cuya proclama de independencia se vive y se abusa injustamente con violencia.De esto habla en su libro Jaime Mayor Oreja, que hemos presentado estos días en Oviedo, donde emerge el profundo compromiso político con una visión que se anuda con la tradición de los mejores cristianos demócratas que forjaron la nueva Europa y que serán referentes para otro modo de gobernanza. Los nombres de Jean Monnet, Robert Schuman, Konrad Adenauer y Alcide De Gasperi aparecen en el panteón terrenal de la política seria capaz de aunar tradiciones, superar banderías y apaciguar barricadas, todos ellos con un trasfondo cristiano desde la Doctrina Social de la Iglesia que nos marca la pauta moral y la convivencia fraterna, capaces de generar cultura, paz y concordia.

Hubo que aprender de los errores tan recientes en el imaginario de las dos guerras europeas segando vidas, destruyendo historias, dinamitando culturas y enfrentando pueblos para acabar en el nihilismo vacío de valores y ahíto de ambiciones que empujarán a las generaciones siguientes a la mediocridad más frívola que se deslizará a esa vulgaridad caprichosa que tan sólo aspira a los célebres tres dioses menores que señalase Thomas Stern Eliot, cuando se expulsa de nuestro paraíso al verdadero Dios: el poder, el dinero y la lujuria. Tres fetiches tan actuales que parecen protagonizar la agenda diaria de noticias y las citas interminables en los tribunales de nuestros días.

Una verdad incómoda, porque en medio del declive moral y cultural contemporáneo, abrazarse a la verdad que nos hace libres, como nos dijo Jesús, supone apostar incómodamente por una verdad que se hace subversiva para los amigos de la muerte que no respetan la vida naciente, creciente y menguante; incómoda para los que controlan la educación como una manipulación de la ciudadanía; para los que destruyen la familia metiéndola en el cajón de-sastre que imponen desde las ideologías más tóxicas y destructivas; para los que cercenan la libertad con leyes liberticidas pretendiendo anular al periodismo independiente de sus consignas sincronizadas y a los jueces y fiscales que no se amilanan ante los que cambian la ley por la trawmpa para encubrir y maquillar la corrupción rampante que dilapida la convivencia en la insolidaridad más timadora y falaz.

Se rompe así la triple herencia que ha forjado la identidad de Europa: el derecho romano, la filosofía griega y la cosmovisión moral cristiana. Con este desmantelamiento que aboca al “relativismo moral” (Benedicto XVI) de una Europa “apóstata de sí misma” (Juan Pablo II), se destruyen los fundamentos cristianos de Europa, dando pie a una cultura amorfa, mediocre, “woke”, con las gobernanzas protagonizadas por políticos amorales, mendaces, corruptos e insaciables. En su libro, Jaime Mayor Oreja presenta esa plataforma cultural cristiana llamada NEOS para recuperar las raíces que han forjado la grandeza de la mejor herencia europea y cristiana.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

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