El calendario avanza inexorable, y fiel a su cita, el mes de agosto nos
regala uno de los momentos más esperados del año. Toca vestirse de gala: las
calles se llenan de color verde y blanco, y Lugones pone su mirada en su más
puro pulmón. Esta celebración no es fruto de una moda pasajera, sino de un árbol
de raíces profundas que se hunde en las entrañas mismas de nuestra historia
local. La pequeña capilla que abre sus brazos en pleno barrio del Carbayu no es
sólo un edificio material, es un faro espiritual y un refugio maternal
que ha contemplado en el tiempo la transformación de Lugones desde sus orígenes
rurales hasta la pujante y moderna localidad que somos hoy: más ciudad que
Villa, aunque felices de seguir siendo pueblo. Quizás por ello valoramos tanto conservar
nuestra fiesta de "prao". La Romería, además de emblema propio, es un fiel
reflejo de lo que es Lugones, un pueblo hospitalario, trabajador y muy orgulloso de su
historia. Decía el célebre sacerdote y periodista José Luis Martín
Descalzo que todo lo que llegó a los cien años tiene ya derecho de
ciudadanía. En este caso, creo que nadie ha dudado nunca de la identidad propia de esta Fiesta, la cual se podría definir como la Romería de todas las
romerías.
Es un momento de reencuentro, de distensión y de compartir la alegría. Sin
embargo, en medio del bullicio y la celebración hay un epicentro de paz, de fe y
memoria, como es la devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso y su Capilla. Un Legado de
amor a la Madre del Cielo, que une las generaciones pasadas con las actuales,
proyectándonos a las venideras. Y es que la Virgen del Buen Suceso no es
solamente una imagen sin más, o un nombre o advocación al uso; es el hilo invisible que une
el pasado, el presente y el futuro de la devoción mariana en Lugones. Vuestros
abuelos ya le pedían amparo, vuestros padres os llevaron ante Ella de la mano,
y hoy somos nosotros quienes mantenemos encendida esa llama con los hijos y los
nietos. En cada mirada a la Virgen se esconden miles de sentimientos y peticiones silenciosas,
agradecimientos, recuerdos de los que ya no están y anhelos e incertidumbre del porvenir. Ella
es la custodia de nuestros más hondos silencios íntimos y colectivos. La Santina
del Buen Suceso es el estandarte de un pueblo unido que hace fiesta en su
honor. Por eso, desde la Parroquia, hemos querido sacar provecho espiritual al
Centenario del pasado año, y hemos tenido actividades vinculadas a esta
advocación tan querida, especialmente con los niños de catequesis. Ha sido un
gozo esta efeméride 1925 - 2025; un siglo haciendo fiesta por María y con
María. Sigamos juntos fomentando esta devoción tan querida entre nosotros,
junto con los que vienen de fuera.
La Cofradía de Nuestra Señora del Buen Suceso podemos decir que ya desde
hace más de cien años es la guardiana y promotora del culto a su Patrona. Lejos
quedan los inicios de una época marcada por desafíos económicos, avatares
históricos de confrontaciones sociales y demás, pero ahí está toda una cadena
ininterrumpida en el tiempo de eslabones de directivas y socios que no han sido un número
más o menos. Han sido muchísimas las personas con rostros e historias concretas
que han dedicado mucho tiempo y esfuerzo -ayer y hoy- para hacer del Carbayu una
auténtica Betania, un lugar de descanso para tantos que sin tener aquí nada se
sienten como el Señor en casa de Marta, María y Lázaro. Lugones y El Carbayu es ya como su
propio hogar. En torno a la Virgen todos se ha hecho uno, como los
apóstoles en Pentecostés. Y así, esta Cofradía ha logrado crear un espacio de
unidad, alegría y fe común a lo largo de las décadas. Para los católicos, un
día grande no se entiende sin misa ni mesa, como así lo vivían ya los primeros
cristianos: "Partían el pan en las casas y compartían la comida con
alegría y sencillez de corazón" (Hch 2, 46). Es curioso que ya Gonzalo
de Berceo en su obra sobre los Milagros de Nuestra Señora, dice:
''En esta Romería habemos un buen prado''... Ya en pleno siglo XIII se
vinculaba a la Virgen con el prado y la romería, toda una alegoría medieval de
cómo María es refugio espiritual en el camino de la vida, mientras que la
romería es un símil de la vida terrena que nosotros, peregrinos y romeros,
hacemos mirando a lo alto. Y el buen prado es la Santísima Virgen, lugar de
descanso, donde el cansado peregrino encuentra alivio, protección y salvación.
El término "Buen Suceso" no se refiere a la suerte mundana, sino al "buen acontecimiento" por excelencia: la llegada de Jesucristo al mundo a través del "Sí" de María. Ella es, como evoca el Evangelio, la que hace posible que el plan de Dios llegue a buen término. Así nos lo recuerda también nuestro himno: ''el secreto de una historia viva, que cambió nuestra suerte mortal''… Es cierto que muchas veces en la vida no salen las cosas como uno esperaba; vienen contratiempos y da la impresión de que todo se pone cuesta arriba. Y es en esos momentos cuando a uno le viene a la mente el pasaje de las bodas de Canaá, donde vemos cómo cuando parecía que todo estaba perdido, llegó lo bueno. Aquello parecía ya un gran fracaso, pues una boda judía sin vino no era no sólo una catástrofe organizativa, sino un presentimiento terrible para el comienzo de una vida en común. Y allí aconteció lo mejor con la ayuda de María, que rápidamente dijo a los sirvientes ''Haced lo que Él os diga''... Dios siempre nos deja lo mejor para el final. Y este es el "buen suceso" que le pedimos este año a nuestra Patrona; no el éxito material, no cuestiones superficiales o secundarias. Le pedimos el buen suceso del vino nuevo de la fe, de la convivencia, de la caridad, del entendimiento y el reencuentro entre las diferentes maneras y formas de pensar y ver las cosas, de la esperanza para los que la han perdido, especialmente para nuestros jóvenes, la salud para nuestros mayores y enfermos, así como el eterno descanso de los que lo hicieron todo posible y nos trajeron hasta aquí, y con los que con Ella como mediadora, mantenemos una comunicación actual oracional y espiritual. Le pedimos, en definitiva, que siga intercediendo por nosotros ante su Hijo en este rincón hermoso de Asturias que llamamos ''El Carbayu'', a cuyas plantas tantos acudimos sabedores de que ''Ahí tienen a su Madre'' (Jn 19, 27).
¡Feliz Romería de El Carbayu, y viva Nuestra Señora del Buen Suceso!
Joaquín, párroco
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