viernes, 10 de abril de 2026

En Memoria de Don Justo Yeregui Huarte. Un Pastor de entrega y resiliencia

Ayer, en plena octava de Pascua, nos unimos en oración y recuerdo para conmemorar el 29.º aniversario del fallecimiento de una figura fundamental en nuestra historia parroquial: Don Justo Yeregui Huarte. Su legado, como el de todos los sacerdotes que pasaron por nuestra Comunidad, sigue vivo en el corazón de quienes conocieron su incansable labor ministerial.

Natural de Huarte Araquil (Navarra), Don Justo se formó en la prestigiosa Universidad Pontificia de Comillas, donde recibió la ordenación sacerdotal. Su llegada a nuestra parroquia se produjo en los difíciles años de la postguerra, asumiendo el cargo de Regente en un tiempo de carencias y reconstrucción espiritual y social. Quienes guardan memoria de aquellos días recuerdan a un hombre de fe profunda y compromiso inquebrantable con sus feligreses.

La vida de Don Justo estuvo marcada por la superación. Su labor en Lugones se vio truncada por la tuberculosis, una enfermedad que le obligó a alejarse de su comunidad. Su proceso de recuperación fue largo y doloroso, pasando una extensa temporada ingresado en el Hospital de Valdevilla.

Sin embargo, su vocación no se quebró. Por recomendaciones médicas, buscando un clima que favoreciera su maltrecha salud, se trasladó a Madrid. Allí, lejos de retirarse, continuó ejerciendo su ministerio con la misma pasión, sirviendo a la Iglesia hasta el último de sus días.

Su partida, el 9 de abril de 1996, fue tan discreta como su servicio. Aquel martes de Pascua, Don Justo partió al encuentro del Padre de forma inesperada en su residencia de la calle San Bernardo, la Casa Sacerdotal de la Congregación de San Pedro.

Hoy, al cumplirse casi tres décadas de su ausencia física, la Eucaristía celebrada en nuestra parroquia se ha aplicado por su eterno descanso. No es solo un acto de fe, sino de justicia y gratitud hacia un hombre que, a pesar de las pruebas físicas, dedicó cada aliento a guiar a los demás.

Que su ejemplo de resiliencia y entrega siga iluminando a nuestra comunidad parroquial. Descanse en paz, Don Justo.

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