lunes, 24 de marzo de 2014

Entrega de la medalla de la Hermandad de Estudiantes a nuestro Párroco


La Agrupación musical El Salvador , perteneciente a la Hermandad de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Misericordia , Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, María Santísima de la Esperanza y San Francisco Javier le hicieron entrega a nuestro Párroco Don Joaquín de la medalla de la Cofradía como reconocimiento a su colaboración con la hermandad .
Con él son ya cuatro los sacerdotes diocesanos que han recibido dicha distinción:

Ilmo. Sr. D. Alberto Reigada Campoamor , Vicario de Oviedo y Párroco de la Tenderina
M.I. Sr. D . José Luis Sánchez Díaz, Canónigo de Covadonga y Párroco de la Riera
Rvdo.Sr. D. Fernando Llenín Iglesias , Delegado Episcopal de Cultura y Párroco de S. Francisco (Oviedo)
Rvdo. Sr. D. Joaquín Manuel Serrano Vila , Párroco de Lugones y Viella

Nuestra película de la semana : San Ignacio de Loyola


Sor Lucía Caram: yo también te quiero


Los progres no opinan: pontifican. Los progres no expresan su pensamiento: dictan axiomas. Y ya se sabe que un axioma es una verdad por sí misma que no necesita ser demostrada ni explicada. Las cosas son así porque las digo yo y punto. Y si te atreves a decir que no estás de acuerdo es que eres un fascista, un retrógrado, cavernícola, con, neocon, ultramontano e infocatólico.
Los progres mantienen siempre un doble discurso. Una cosa es de cara a la galería, donde entran medios como prensa, radio, televisión, blogs, escritos… y otra la intimidad. Si se trata de la galería ofrecen una cara amable, buena, santa y transfigurada donde hay un discurso recurrente en el que jamás faltarán palabras como opción por los pobres, tolerancia, moderación, acogida, respeto y sobre todo, sobre todos los todos, que no hay que juzgar. Pero ay amigo… osa rozar levemente sus falsos axiomas, rasca la superficie de su discurso buenista lleno de compasión para los débiles, atrévete a decir que sus palabras son humo y nada y descubrirás bajo ese cuidado disfraz de corderito inocente un lobo feroz dispuesto a lo que sea para tratar de destrozar al enemigo.
Hace apenas unos días escribí unas notas sobre la entrevista que hizo Risto Mejide a sor Lucía Caram en la cuatro. No se encontrará en ella la más mínima descalificación personal hacia entrevistador o entrevistada. Simplemente expuse que decir uno que no se confiesa porque el cura es peor que yo me parecía un argumento muy pobre, y que apelar a la experiencia como única fuente de conocimiento pues que más de lo mismo.
Risto Mejide ha encajado bien el artículo. Dice en su twitter, como puede leerse, que le ha hecho reír, lo cual me congratula. Pero leche con la Caram cómo se ha puesto. Nuca pensé que esta reverenda fuera tan experta en twitter. Ha bordado su autorretrato en un tweet y todavía le han sobrado letras. Qué capacidad de síntesis y qué explicaderas tiene la monja.
¿Que a un servidor no le acabó de gustar la entrevista? Pues la cosa está meridianamente clara: es que es un pobre hombre, amargado, cuyo deporte favorito es la falta de caridad. Con dos… Todo lo que ella hace es perfecto, todo ejemplar, todo redondo. ¿Qué no te gusta? Es tu problema por ser un amargado y un pobre hombre. ¿Entienden lo del axioma?

Pero es mucho mejor lo de no juzgar y respetar. Muchísimo mejor. Si tienen paciencia en leer los escritos de sor Lucía, si repasan la entrevista de la tele, verán como por todas partes habla de respeto, tolerancia, y lo de no jugar y no condenar, y de lo malos que son esos curas que hablan de pecado y se dedican a repartir condenas. Eso sí, ella puede decir, que para eso es progre, que un servidor es un amargado, un pobre hombre, dedicado al deporte de la falta de caridad. Ya ven, y yo que me creía que lo de faltar al respeto era cosa de los carcas, mientras que los progres eran ejemplo de bondad y tolerancia. Leche con la tolerancia.

Respeto a la disidencia eclesial. Respeto a la decisión de la mujer que decide abortar. Respeto a los homosexuales, respeto a los inmigrantes, a los pobres, a los marginados, a los débiles. Pero puede referirse a los zapatos rojos de Benedicto XVI como “mariconadas”, decir que la iglesia solo se dedica a mantener su chiringuito, o a quien no le baila el agua como amargado, pobre hombre y carente de caridad. Más leche con el respeto.



Solo estoy de acuerdo con una cosa que escribe sor Lucía en ese twitter: “no critica a Francisco porque es el papa”. Es verdad. El papa es el papa y me merece todo el respeto, sea Francisco, Benedicto o Juan Pablo. Cuando uno es del papa solo según quien sea el papa, algo falla.

Fantástico tweet el que me dedica, sor Lucía. Enormemente esclarecedor. Solo una duda: ¿lo escribió antes o después de rezar vísperas?

Jorge Glez. Guadalix

III Lunes de Cuaresma. El bautismo


III LUNES DE CUARESMA
(2 Re 5, 1-15a; Sal 41; Lc 4, 24-30)



TRES LLAMADAS

-«Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia.» (2 Re 5, )
“Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.” Sal 41)
“Muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.” (Lc 4, 27)

CONSIDERACIÓN
El agua evoca el bautismo. Esta mediación sacramental, por humilde que sea, concede el don de la filiación divina y limpia los pecados.
Se podría considerar cómo la providencia de Dios se vale de lo pequeño, de lo humilde, como una sierva extranjera, o del agua de un pequeño río. Pero en el contexto cuaresmal, las lecturas señalan la noche de Pascua.
Es momento de desear la reconciliación, el perdón, la renovación de la gracia bautismal.

EL BAUTISMO
A los que estamos bautizados, la celebración de la Pascua nos invita a reavivar el don recibido.
Los bautizados estamos llamados a renovar nuestra opción de seguimiento evangélico, y la mejor figura es la cierva deseando llegar al manantial.
La sed de Dios se sacia en la vida sacramental, y en la donación de sí mismo. El perdón, la reconciliación, la mesa santa, la misericordia son frutos de la renovación.
Se podría alegar, con aparente honestidad, que se ha intentado en otras ocasiones la renovación y sin embargo, se sigue con defectos crónicos, casi incurables. El ejemplo del Evangelio nos invita a la confianza y a la obediencia a la moción del Espíritu.
Nada ni nadie es más que Dios, y Dios tiene poder para restaurar nuestras vasijas de barro rotas, tiene poder para hacerlas de nuevo.
Tú puedes hacer algo quizá muy pequeño, pero que es capaz de cambiar la dirección de tus pasos, y en vez de permanecer enquistado en tus dolencias, vislumbrar el horizonte de luz.
Puedo asegurarte que es muy distinto levantarse por una razón social, que hacerlo, como reza el salmo: “Oh Dios, Tú eres mi Dios, por ti madrugo”. Si la relación es así, el día y la historia son nuevos permanentemente. Atrévete, en tu sed, a acudir al manantial que lava y cura, la misericordia divina. 
                                                                                                   
                                                                                                                  Ángel Moreno 

domingo, 23 de marzo de 2014

Mons. Sanz Montes: «no hay ni ruptura ni continuidad, sino una novedad tan vieja como el Evangelio»


 
(La Nueva España) Ésa fue la conclusión de Mons. Sanz Montes y la respuesta a la pregunta de su conferencia, «El Papa Francisco, ¿ruptura o continuidad?», en un acto organizado por el foro de formación cofrade y que contó con la presentación de José María Baras Baizán, hermano mayor de la Hermandad de Jesús Cautivo.


Durante más de una hora, Mons. Sanz Montes analizó las características del nuevo Papa, cumplido ya el primer aniversario de su Pontificado, y desmontó algunas de las teorías que sus declaraciones o sus silencios pudieran haber provocado. El Arzobispo recreó, en primer lugar, el momento de elección del nuevo Papa, «cuyo nombre no se tuvo en cuenta en los `castings´», y destacó la popularidad adquirida, desde la portada del «Times» al «Pope Francis» como término más usado en internet en el año pasado, por delante de Obama, Kate Middleton y Snowden, «y cómo me presta», añadió el prelado.

¿Qué explica ese fenómeno mediático de primer orden?

Sanz Montes analizó entonces las dos teorías, las del rupturista o el continuista, y lo hizo partiendo de unas palabras que Bergoglio dirigió a un grupo de sacerdotes alemanes en Buenos Aires, antes de marcharse a Roma, analizando el perfil que, creía, el nuevo Papa debía tener. En lo que a la postre resultaría una suerte de «autorretrato», Bergoglio dijo del nuevo Pontífice «cosas evidentes, pero en las que creo, que tiene que ser un hombre de oración, que crea que el dueño de la Iglesia es Jesucristo y no él, tiene que ser un buen obispo, saber cuidar, ser tierno con las personas y ser capaz de limpiar la curia vaticana».
A partir de ahí, y ya nombrado Papa y con un año de Pontificado, Mons. Sanz Montes quiso analizar las palabras y los hechos para concluir si era rupturista o continuista, pero advirtió, en primer lugar, y con cita de Campoamor («en este mundo traidor / nada es verdad ni es mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira»), que al ser un Papa que no se estaba quieto, fuese en sus encíclicas, sus pequeñas homilías diarias en la capilla de Santa Marta, sus grandes homilías, o sus entrevistas, sus palabras han permitido una disparidad de interpretaciones, un «diferente modo de ser escuchado». «Y así está ocurriendo», ejemplificó el Arzobispo, «con su exhortación Evangelii Gaudium, que ha dejado a algunos muy contentos y a otros, muy molestos». La cuestión es, se preguntó Sanz Montes, «¿cuándo el Papa ha dicho que hay que revisar las costumbres a qué se estaba refiriendo?». Y distinguió entre «las cuestiones y costumbres que podemos y tenemos que cambiar y otras cuestiones, que son lo más sagrado, que hemos de custodiar». Por eso, para el arzobispo, el nuevo Papa no encarna «esa forma de progresismo adolescente que obliga a reformar lo más sagrado» que algunos quieren ver.

Manipulación del Papa por bandos

Porque el problema, siguió, es el de los bandos, sean los de «los teóricos revolucionarios» o «los amargados», que no escuchan ni leen al Papa, más que para adecuarlo a sus teorías, hasta llegar a teorías «tan venenosas como la que sugiere que el Papa Franscisco está fuera de la Iglesia». Lo que hay que hacer, recomendó el Arzobispo, es «tener el rigor intelectual de leer lo que escribe y escuchar lo que dice, por más que haya quien no logre escucharlo aunque lo oiga, ni llegar a comprender lo que lee». «Al Papa», zanjó el Arzobispo, «hay que leerlo y escucharlo todos los días, entendiendo lo que dice y lo que calla».
Si se hace así, resulta que el Papa Francisco, declaró Mons. Sanz Montes, «sólo es un galimatías para los nostálgicos o los utópicos». De esa forma se descubren algunos rasgos del nuevo Pontífice, que Sanz Montes pasó a detallar.

Forma de evangelizar

El primero es el de «la forma de evangelizar como quien estrena una buena noticia». Francisco no viene «con una extraña cantinela» y lo que pretende es «devolver a Dios a las personas como amor, esperanza y fe». El segundo rasgo consiste en «narrar bondadosamente a Dios». En ese sentido, una de las frases que más repite el nuevo Papa es que «Dios es misericordioso», presentando, así, «al Dios del que nos habla Jesús».
Por último, matizó las opiniones que se han vertido sobre el supuesto marxismo o feminismo del Papa. Para Mons. Sanz Montes, estas teorías se aprovechan de ciertas «imprecisiones», consecuencia de estar siempre «en la cresta de la ola». «Pero», añadió, «por eso es importante ver los matices que el propio Francisco ha realizado. Es cierto que el nuevo Papa, contó, denuncia las teorías del derrame que proponían que una mayor riqueza traería más equidad e inclusión social. Pero después, con ironía, ha dicho que no le resulta ofensivo que le llamen marxista, ya que ha conocido a marxistas que eran excelentes personas, aunque considere equivocada esa doctrina. La trampa que él quería denunciar, frente a la teoría del derrame, era que cuando el vaso estaba lleno, en vez de desbordarse sobre los pobres, volvía a crecer».

Papel de la mujer en la Iglesia

El arzobispo de Oviedo negó también que el Papa haya prometido ordenar «sacerdotisas o cardenalas». Y lo ejemplificó con palabras del propio Santo Padre: «Las mujeres deben ser valoradas en la Iglesia, pero no clericalizadas». Además, sobre su supuesto silencio respecto al aborto, los homosexuales o los divorciados, dijo Sanz Montes que el Papa «lo único que ha dicho es que hay que priorizar lo que es urgente e inmediato de lo que está en segundo plano». Pero «su postura no es oportunista, populista, no es la de un demagogo».
Como «hijo de la Iglesia», y ésa fue la conclusión, la novedad que trae Francisco es la de una renovación que afecta a la curia vaticana, contra la mundanidad: «Para evitar que la Iglesia termine siendo una ONG dedicada al altruismo o una multinacional del poder».

sábado, 22 de marzo de 2014

Tengo sed



Sin la necesaria aportación de agua nuestro organismo no puede sobrevivir. Pero la sed del hombre va más allá de la necesidad física de evitar la deshidratación. La sed simboliza el deseo profundo de nuestra alma. Aspiramos no solamente a mantenernos con vida, sino que queremos que nuestra vida merezca la pena ser vivida. Tenemos sed de algo más que de agua. Tenemos sed de justicia, de amor y de sentido. 

Jesucristo, Dios y hombre verdadero, expresa en su petición a la samaritana: “Dame de beber” (Jn 4, 7), un doble anhelo. El Señor, consustancial con nosotros por su humanidad, experimenta el cansancio y el calor, solidarizándose así con todos los sedientos. También, poco antes de su muerte, dirá desde la Cruz: “Tengo sed” (Jn 19, 28). Pero su sed manifiesta, a un nivel más profundo, el deseo que Dios tiene de nuestra fe y de nuestro amor: “La sed de Cristo es una puerta de entrada al misterio de Dios, que se hizo sediento para saciarnos, como se hizo pobre para enriquecernos (2 Co 8,9)”, comenta Benedicto XVI. 

Dios tiene sed de nosotros y suscita en nosotros la sed de Él. Así como el agua no es un lujo, Dios tampoco es para el hombre un complemento superfluo, sino Alguien de “primera necesidad” para nuestras vidas. 

A la mujer samaritana no le faltaba el agua. Tenía cerca el pozo, un manantial con el que el patriarca Jacob había asegurado la vida de su pueblo. Pero el agua de ese pozo sólo podía saciar parcialmente su sed. Jesús, en el diálogo con esta mujer, le promete un agua “que salta hasta la vida eterna”, un agua que sacia de modo definitivo la sed.

Esta agua es símbolo del Espíritu Santo, “de la verdadera fuerza vital que apaga la sed más profunda del hombre y le da la vida plena, que él espera aun sin conocerla”. “¡Sólo esta agua puede apagar nuestra sed de bien, de verdad y de belleza! Sólo esta agua, que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha, «hasta que descanse en Dios», según las célebres palabras de san Agustín” (Benedicto XVI). 

Ya no es el pozo de Jacob, sino Cristo mismo el verdadero manantial del que brota la salvación para todos. Con la fuerza del Espíritu Santo, nuestra existencia se hace fecunda, dotada de la capacidad de amar de un modo leal y generoso, de amar como Dios ama, y de este modo se convierte en vida definitiva. 

Transformados por el Espíritu Santo podremos adorar al Padre “en espíritu y en verdad”, tributando un culto que ya no está ligado a un lugar exclusivo, sino que abarca por completo nuestro ser y nuestro actuar. 

Como la samaritana, también cada uno de nosotros está llamado a difundir la buena noticia del encuentro con Jesucristo para que muchos, creyendo en Él, puedan saciar su sed y tener vida en abundancia.


Guillermo Juan Morado.