viernes, 4 de junio de 2021

Día de la Caridad 2021

 


Carta semanal del Sr. Arzobispo

Hoy toca agradecer a tantos

Andamos en tiempos de la llamada “post-verdad”. Una de las anomalías más severas en esta época de certezas difusas y valores de saldo, de falta de un compromiso real con las causas nobles, basculando los intereses hacia la avidez del poder a toda costa, hacia el dinero a cualquier precio, hacia los placeres de toda frivolidad. Tienen razón esos dos pensadores franceses que definen con realismo este momento cultural y humano: es una sociedad líquida que no tiene en sus cimientos una roca firme sobre la que edificar algo que valga la pena (Zygmunt Bauman). Un mundo que gusta de una ética indolora donde el bien no se busca como horizonte y el mal ya no duele en la conciencia para podernos enmendar, desde un narcisismo apático y el hedonismo del instante fugaz (Gilles Lipovetsky). Todo se usa y luego se tira, porque no vale para hacer de la vida una herencia donde volcar los valores que hemos amasado con nuestros llantos y sonrisas, nuestros aciertos y fallos, nuestras gracias y pecados… para poder dejar un legado hermoso y cribado, fruto de nuestros sudores y nuestros sueños, a la siguiente generación. 

La verdad no interesa, como no le interesó a Pilato cuando la tuvo delante en el mismo Jesús. Así ahora se construye un discurso político basado en la mentira calculada con baremos electorales nada más. Sin ninguna moralidad, todo vale, absolutamente todo, aunque haya que hacer trampas de toda calaña y pelaje, corromper al mensajero que hace de correa de transmisión, adorar servilmente al que subvenciona y financia, para llegar al único objetivo que antes señalaba: el poder, el dinero y la lujuria, esos tres dioses de los que hablaba el escritor inglés Thomas Stern Eliot, cuando se desplaza al verdadero Dios que nos pone al servicio de los demás, nos educa en el uso de las cosas ponderadamente y nos concede saber gustarlas con apasionado gusto y mesura. 

Esta mentira se relata con calumnias zafias para destruir, difamar y denigrar; se alimenta de la vanidad adolescente de quien va de trepa con su propia ambición, sin importarle jamás la verdad que haría de su profesión algo noble, honesto, aportando impagablemente el bien y la justicia para hacer un mundo mejor. Y cuando desde una poltrona política, desde la pluma o micrófono o cámara en un medio de comunicación, desde una cátedra docente, desde cualquier ámbito laboral, se abarata la verdad, se flirtea con el poder, se arrasa con ideología, se reescribe la historia para contarla como no sucedió, entonces hay insidia, división y enfrentamiento, para imponer sólo un delirio que va contra la vida en todos sus tramos, contra la libertad que sufre acoso dictatorial, y el ataque gratuito contra el hecho cristiano y lo que la Iglesia ha generado a través de los siglos en caridad, compromiso con los pobres, cultura admirable y esperanza en los pueblos. 

Si eres diana de ese ataque, como yo lo he sido hace unos días por parte de personas que roban a una institución de Iglesia y luego te denuncian como ladrón ante jueces y medios de comunicación cómplices de su calumnia, experimentas sólo un ratito el látigo de tanta maldad orquestada. O de quienes viven en el rencor y para el resentimiento, siendo víctimas del síndrome de Galapagar, que ven chalets donde no los hay. Pero la verdad triunfa, en los tribunales y en la opinión pública, y Dios sale garante de los que ponen su confianza en su favor para venir en tu ayuda. No sólo Él, sino mucha gente buena que ha querido acercarse de tantos modos para darme el ánimo -que no he perdido-, para mostrarme su afecto -que no merezco-, a fin de seguir en el empeño de ayudar a construir con mi pueblo cristiano una sociedad que tenga el sello del sueño de Dios sobre sus hijos, y no la sombra de nuestras pesadillas trucadas. Mil gracias a tantísima gente que ha querido así acercarse sabiendo de mi inocencia, y desmantelando la mentira calumniosa de quienes no son gente de bien. 

+ Jesús Sanz Montes, Arzobispo de Oviedo

miércoles, 2 de junio de 2021

"In Memoriam": Hermana Carmen Sagasti. Por Joaquín Manuel Serrano Vila

El día en que la Iglesia Universal celebraba la Visitación de María, partía de este mundo al Padre la Hermana Carmen Sagasti Sainz, religiosa del Santo Ángel de la Guarda. Toda una vida de entrega, servicio y generosidad en favor de todos los que el Señor puso en su camino en aquellos lugares en donde la Congregación la envió.

Mujer alegre, recia y muy noble de corazón, que hizo gala siempre de sus raíces navarricas. Cuánto disfrutaba de los días de descanso en su Mendavia natal, asistiendo a misa a la de la Parroquia de San Juan, a la capilla de las religiosas de la Caridad de Santa Ana, paseando por aquellas calles empedradas e históricas por las que correteó de niña y que un día abandonó al escuchar la llamada del Señor para consagrarse a Él sirviendo a los demás.

Destacó siempre por su sencillez y austeridad y por su entereza ante los problemas, y es que a la hermana Carmen le tocaron años muy duros y difíciles en los que fue probada como "oro en crisol". Tiempos de escasez y de una formación dura y estricta; años de mucha exigencia al entonces abundar las vocaciones. Renunció incluso a su nombre de bautismo al profesar como religiosa, adoptando el nombre de "Valvanera", la patrona de la Rioja; tierra vecina que se divisa desde las huertas de Mendavia al otro lado del Ebro.

Su vida quiso ser una imitación de esa Visitación de María, un constante ponerse en camino para ir en ayuda de los demás; siempre ligera de equipaje y con la agilidad de quien sabe que el tiempo apremia para llevar a Cristo a los demás. Tenía grandes habilidades para con los más pequeños, a los cuales dedicó tantísimos años de su vida en la docencia haciéndose como el Padre fundador, "pequeña con los pequeños". Algunos de aquellos "pequeños" terminarían siendo sacerdotes. 

Sentía admiración y cariño por toda su familia de sangre y por su familia de religión. Sus padres, Luis y Matilde, fueron para ella el referente, el espejo y el estímulo para luchar y seguir adelante. Sus vidas sacrificadas, humildes y piadosas, marcaron la senda de su propio recorrido. Carmen tenía la virtud de encontrar siempre lo bueno de toda persona: que bien cocina, que inteligente, que buena madre... tenía una mirada tan limpia e inocente que era una delicia conversar con ella por la felicidad que desprendía, acusando en positivo el mínimo detalle de los demás. En realidad nunca dejó de ser una niña grande y a la que hoy así me la imagino entrando en el Cielo llamando la atención y dando la nota de gracia. Una niña grande que desató siempre, sin duda, la sonrisa de Dios.

Su sentido de pertenencia a su Congregación era total; jamás puso un pero u objeción a ningún destino, trabajo o encargo. Llevaba en el fondo de su alma las enseñanzas de los fundadores a los que tanto apelaba y quería. El año de la beatificación del P. Luis se apuntó sin dudarlo a la peregrinación de Palencia a Oviedo, a pesar de ser muchas las horas de viaje y de que su salud estaba resentida y que su pierna respondía sólo a ratos. A pesar del esfuerzo físico, para ella el acontecimiento era  vivido con el corazón y el alma de una verdadera hija la gran familia del Ángel de la Guarda, ¡y quería estar allí! No se conformaba con verlo por la televisión. Aquel día llegó a Oviedo sin acordarse de los dolores, pues lo que se iba a celebrar era parte de sí misma y estaba por encima de su salud física; era una exigencia inapelable del corazón.

Imagino que para una persona tan activa y trabajadora como la hermana Carmen tuvo que ser muy dura la experiencia de la limitación física y de movilidad. Superó una prueba muy dura desde una casi parálisis total a tener que empezar a caminar de nuevo. Esta vez no estaban los brazos de su buena madre para ayudarla a no tropezar, pero sí los de su hermana de sangre y Congregación que se dejó la piel para que su hermana volviera a empezar, a hablar y a ser de nuevo independiente... Cuántas horas de rehabilitación, paseos y ejercicios con Victoria, ofrecido todo con gratitud al Señor.

Estos últimos años hizo de su vida una oración fecunda presentando sus limitaciones a Dios, y al tiempo rezando mucho por cada situación triste o compleja que iba conociendo. Siempre muy atenta y preocupada por todos: situaciones del colegio, de las hermanas mayores, de las evoluciones o novedades de la Congregación. Personalmente le estaré eternamente agradecido por lo mucho que me quiso en poco tiempo; me consta que rezaba mucho por mí y por mi Parroquia. Siempre atenta a lo que yo escribía o publicaba y a lo que ocurría en mi Comunidad Parroquial, y que su hermana Victoria le leía y contaba. Aún nos pudimos ver hace apenas quince días, donde la encontré muy bien; esperaba volver a verla en el verano. El Señor sabía que ya estaba preparada, pues siempre vivió con los ojos muy abiertos y atentos a la llegada del Esposo, el cual habría de llamarla hoy por su nombre.

Públicamente quiero valorar la sabia decisión de las responsables de la Congregación al haber permitido que la hermana Victoria tuviera la gracia especial de ser destinada cerca de su necesitada Hermana, acompañando con mimo y cariño sus últimos años de vida. Me consta que no es lo habitual y pienso que no podemos tener caridad con los desconocidos si no la ejercemos con los propios de casa. El seguimiento "radical" del Evangelio no es sinónimo de crisol irracional. En mi primer curso de Seminario me encontré con un joven compañero cabizbajo y afligido, al preguntarle, me explicó que su madre estaba ese día en el quirófano con un tema grave y que su superior no le había dado permiso para ir a verla. Sin pensarlo mucho le dije: ven conmigo; vamos en mi coche, y si a la vuelta tienen que expulsar a alguien que me echen a mí por obligarte a ir (realmente él no se atrevía; ciertamente le obligué). Entiendo que no está reñida la vocación con las obligaciones de la sangre. Lo hemos dejado todo por el Señor, pero cumplir con los nuestros llegado el momento no es alejarse de la cruz, muy a menudo es clavarse de forma más dura y profunda en ella.

Especialmente implicadas han estado las hermanas y el personal de la Casa de Mayores de Palencia que en estos últimos años han cuidado de Carmen. Igualmente evidente ha sido la actuación de su familia inmediata que en cuanto tuvieron noticia de su delicado estado de salud se desplazaron a toda prisa desde Estella a Palencia. Y también las hermanas que desde tantos lugares de España y del mundo se han unido estos días por medio de la oración al no poder hacerlo por las distancias circunstancias y limitaciones sanitarias.

Querida Victoria, querida familia Sagasti-Sainz, queridas religiosas del Santo Ángel: no os aflijáis como los que no tienen esperanza, pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, estamos seguros de que nuestra hermana Carmen resucitará también con Él. A la "Reina de Ángeles" -que curiosamente es la titular del cementerio de Palencia- en las advocaciones de Ntra. Señora de Legarda y de Valvanera, encomendamos a esta hija suya para que le muestren a Jesús vivo y glorioso.

Que el Ángel de la Guarda y el Beato Luis Ormiers y la Madre San Pascual intercedan por Carmen ante el trono del Altísimo: ...Al paraíso te lleven los ángeles, a su llegada te reciban los mártires y te introduzcan en la ciudad Santa, la Jerusalén...
 
Descansa en Paz querida amiga  Carmen, y en la Comunión de los Santos intercede por nosotros. 

Difuntos por los que se rezará en la Novena del Sagrado Corazón 2021















Día 1º: Miércoles 2 de Junio. A las 19:30 h.

Por Vivos y Difuntos de la Parroquia 

Día 2º: Jueves 3 de Junio. A las 19:30 h.

Por RAMONA ÁLVAREZ ARIAS

Por MARÍA ISABEL HERES MUSLERA

Por OLVIDO CARÚS MIRANDA

Por JOSÉ MANUEL GRANDA MERODIO

Por JOSÉ ANTONIO VALDÉS FERNÁNDEZ

Por ANTONIO VÁZQUEZ VÁZQUEZ

Por AZUCENA ÁLVAREZ ÁLVAREZ

Por CÁNDIDO COSTAS FERNÁNDEZ

Por MARÍA COVADONGA LÓPEZ DE LA CERA

Día 3º: Viernes 4 de Junio. A las 19:30 h.

Por SANTIAGO FALAGAN DE LA TORRE

Por ROGELIO SÁNCHEZ VEGA

Por JOSÉ LUIS ÁLVAREZ FERNÁNDEZ

Por MARÍA CAROLINA VALDÉS CUESTA

Por JULIA CABEZA MENÉNDEZ

Por MERCEDES RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ

Por MARÍA ADOLFINA PÉREZ PÉREZ

Por MARÍA LUISA FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ

Por BALBINA GARCÍA LOZANO

Día 4º: Sábado 5 de Junio. A las 19:30 h.

Por FERMÍN ÁLVAREZ INFIESTA

Por PAULA REBOLLAR BERCIANOS

Por JOSEFA CORZO FERNÁNDEZ

Por CECILIO GARCÍA LÓPEZ

Por LUIS IGNACIO GONZÁLEZ PÉREZ

Por EMILIO ANTAO RAPOSO

Por CARLOS ESTÉVEZ QUINTELA

Por JOSÉ FERNÁNDEZ MARTÍNEZ

Por RAMÓN MENÉNDEZ PRADO

Día 5º: Domingo 6 de Junio. A las 19:30 h.

Por MANUEL ÁLVAREZ FERNÁNDEZ

Por JOSÉ MANUEL ÁLVAREZ GONZÁLEZ

Por PORFIRIO CABREROS RANDO

Por MARÍA INÉS SANTAMARÍA PÉREZ

Por MARÍA ENEDINA CABEZA GARCÍA

Por SACRAMENTO ALONSO VIYELLA

Por MARÍA LUISA LÓPEZ CUERVO

Por JOSÉ ÁLVAREZ FERNÁNDEZ

Día 6º: Lunes 7 de Junio. A las 19:30 h.

Por MARÍA DOLORES DÍAZ GARCÍA

Por ROSARIO GONZÁLEZ GARCÍA

Por CÉSAR RAFAEL BLANCO FERNÁNDEZ

Por MANUEL MERES ALONSO

Por DIONISIA GARCÍA RUIZ

Por MARÍA ANASTASIA IGLESIAS MARTÍNEZ

Por ENEDINA GARCÍA CUEVA

Por MARGARITA CENTENO LLORENTE

Por MARÍA PILAR MONTES PRIETO

Día 7º: Martes 8 de Junio. A las 19:30 h.

Por MARÍA SECUNDINA MARTÍNEZ MARTÍNEZ

Por MARÍA DE LOS ÁNGELES ÁLVAREZ GARCÍA

Por  JOSÉ AUGUSTO DA SILVA PEREIRA

Por JOSEFA VALLINA CIMADEVILLA

Por MARÍA JOSEFA MENÉNDEZ FERNÁNDEZ

Por MARÍA AURELIA CUESTA ÁLVAREZ

Por MARÍA DE LAS NIEVES MARTÍNEZ PRADO

Por BLANCA NIEVES GONZÁLEZ ÁLVAREZ

Día 8º: Miércoles 9 de Junio. A las 19:30 h.

Por ADORACIÓN VIDAL GARCÍA

Por MARÍA ESTHER DÍAZ RODRÍGUEZ

Por ISABEL ÁLVAREZ ABARRIO

Por  JULIO ÁLVAREZ RODRÍGUEZ

Por VÍCTOR MANUEL MADERA BAIZÁN

Por PRÁXEDES BRAÑA JONTE

Por ARTURO ENRIQUE CIMA CIMADEVILLA

Por MARÍA LÓPEZ FERNÁNDEZ

Día 9º: Jueves 10 de Junio. A las 19:30 h.

Por todos los devotos difuntos del Sagrado Corazón de Jesús

martes, 1 de junio de 2021

Novenario



¿Por qué junio es el mes del Sagrado Corazón de Jesús?

(Aciprensa) La Iglesia Católica dedica el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús, para que los fieles veneren, honren e imiten más intensamente el amor generoso y fiel de Cristo por todas las personas.

Es un mes donde se le demuestra a Jesús, a través de las obras, cuánto se le ama; correspondiendo a su gran amor demostrado al entregarse a la muerte por sus hijos, quedándose en la Eucaristía y enseñando el camino a la vida eterna.

Sobre esta fiesta, el Papa Benedicto XVI afirmó que "al ver el corazón de Señor, debemos de mirar el costado traspasado por la lanza, donde resplandece la inagotable voluntad de salvación por parte de Dios, no puede considerarse culto pasajero o de devoción: la adoración del amor de Dios, que ha encontrado en el símbolo del ‘corazón traspasado’ su expresión histórico-devocional, la cual sigue siendo imprescindible para una relación viva con Dios".

La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los inicios de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el corazón abierto del Señor.

Cuenta la historia que el 16 de junio de 1675, el Hijo de Dios se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque y le mostro su Corazón rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y, del interior del mismo salía una cruz.

Santa Margarita escuchó al Señor decir: "he aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres recibo ingratitud, irreverencia y desprecio".