lunes, 4 de febrero de 2013

Oremos por los sacerdotes





ORACION POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES
De Santa Teresita del Niño Jesús


OH Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra
la obra divina de salvar a las almas
protege a tus sacerdotes (especialmente a mí Párroco)
en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN.
Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS,
que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO,
y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE.
Haz que se preserven puros sus Corazones,
marcados con el sello sublime del SACERDOCIO,
y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles,
y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.
Bendice Sus trabajos y fatigas,
y que como fruto de Su apostolado obtenga la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén


 
 
Oración a Sta. Teresita del Niño Jesús por los sacerdotes  
Santa Teresita del Niño Jesús, hoy alabo a Dios por las gracias que manifestó en ti, y te doy las gracias por haberle correspondido hasta el grado de convertirte en una gran santa.

Te encomiendo en todo momento a este sacerdote que ha dedicado su vida a Dios y te pido que lo ayudes a vencer todos los obstáculos que él pudiera encontrar en su camino.

Ayúdalo en los momentos de tentación, ayúdalo a vencerlos en el instante. Enséñalo a amar a Dios como tú lo amas. Ayúdalo a ser un sacerdote santo y fiel, ayúdalo a ser un gran confesor. Todo esto te lo pido con mucho amor. Amén.

 

Con la mirada puesta en la Pascua



domingo, 3 de febrero de 2013

Volver a un testimonio auténtico en la vida religiosa

Zenit, Varela Vidal
CIUDAD DEL VATICANO, Friday 1 February 2013
Entrevista al cardenal Braz De Aviz, prefecto de Vida Consagrada
Mañana sábado 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, la Iglesia celebra también la Jornada de la Vida Consagrada, establecida por el hoy beato Juan Pablo II.
Para conocer más sobre esta actividad y dialogar sobre diversos temas actuales, ZENIT entrevistó al cardenal brasileño Joao Braz De Aviz, prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.
¿Todo está listo para celebrar mañana la Jornada de la Vida Consagrada con el papa?
--Cardenal Braz De Aviz: Estamos muy contentos porque este año se reanuda la presencia del santo padre en la Jornada del 2 de febrero. Es una alegría que los religiosos se encuentren no solamente con una persona del Dicasterio, sino al santo padre en la misa y con su palabra.
¿Qué se quiere profundizar con esta Jornada?
--Cardenal Braz De Aviz: Que en la experiencia cristiana, en el seguir a Jesús --que es un camino para todos los bautizados--, la vida consagrada es un llamado un tanto especial, en el sentido de que no hay un mandamiento sobre esto. Sin embargo, hay personas que por seguir a Jesús quieren dejar de lado todos los bienes, y ser libres en la pobreza. Otra dimensión es aquello de la virginidad, de no casarse; no porque no se da valor al matrimonio, sino porque alguno ha sentido que Dios es más grande que el matrimonio y lo sigue como Jesús lo hizo siguiendo al Padre, o la Virgen que siguió a Dios en la virginidad.
¿Y sobre la obediencia?
--Cardenal Braz De Aviz: Toda la cuestión de la obediencia y la autoridad también es una dimensión muy bella, porque uno decide obedecer a Dios a través de la autoridad humana. Pienso que donde nacen comunidades maduras, nacen los consagrados, porque desde los inicios de la Iglesia ha sido así. Lo que se necesita ahora es que la vida religiosa retorne a su belleza original, es decir, a aquella de los fundadores, del testimonio profundo, que no es otra cosa que seguir a Dios de modo pleno.
 
Después de casi cincuenta años de la Perfectae Caritatis, cuáles son sus principales frutos y que faltaría aún desarrollar mejor?
--Cardenal Braz De Aviz: Podríamos decir que el Concilio fue un momento decisivo para la profundización de la vida consagrada. La Perfectae Caritatis fue un impulso en este sentido. De allí surgió una llamada de la Iglesia para que todas las familias religiosas pudiesen hacer una actualización de los propios estatutos y reglas.
Todavía se puede hacer un poco más...
--Cardenal Braz De Aviz: Lo que hoy, después de cincuenta años, resulta evidente es que se necesita volver a una autenticidad en el testimonio. Pienso también en otro elemento como es aquello de caminar juntos, ayudándose entre ellos para vivir más intensamente la propia consagración.
Son varias cosas, ¿no?
- Cardenal Braz De Aviz: Y veo todavía una cosa más, que lo venimos escuchando de nuestros pastores, los últimos papas. Y es que debemos descubrir estas dos dimensiones esenciales de la Iglesia, como son la dimensión jerárquica y la carismática, que ha sido igualmente esencial desde el inicio de la Iglesia. Los carismas, la profecías, no es algo reducido que se deja allí no más, sino que es algo que viene junto con el ministerio. El ministerio continuará a discernir el carisma, pero debe hacerlo después que conoce y ama el carisma.
 
 
En este contexto actual de secularización y modernidad, ¿cómo tendría que ser la voz profética de los consagrados?
--Cardenal Braz De Aviz: El poder transmitir la experiencia de Dios. Primero porque yo debo decir: ¿Dios me hace verdaderamente feliz? ¿O tengo otras fuentes de felicidad? ¿Acaso no la encuentro en Dios, sino en otras personas y de otros modos? Este es un gran desafío porque no se puede "decir" unicamente, sino que el otro vea en nosotros que es así. Porque no estamos hechos solo para resolver problemas de salud, de educación o de pobreza. Sino que en aquello que hacemos a favor de los hombres y mujeres, los consagrados manifiestan una identidad que es la del seguimiento al Señor. Y si esta identidad no se percibe a través de los que hacemos, ni siquiera nosotros logramos llevar las cosas hacia adelante ni llevamos a los otros.
¿Cómo vienen descubriendo las nuevas formas de vida consagrada el justo lugar que tienen en la Iglesia?
--Cardenal Braz De Aviz: Es muy original este tipo de vocación; e incluso es moderna, porque fue reconocido recién desde Pío XII en adelante. Es una forma bellísima porque son personas totalmente laicos --y ellos saben que no son religiosos--, pero por otro lado son religiosos porque están consagrados mediante los votos. Al mismo tiempo, no tienen una vida comunitaria intensa como parte del carisma, sino que viven insertados en la comunidad local y a veces no se sabe siquiera que son cristianos consagrados que viven en su propio ambiente.
Es una figura muy especial, ¿no?
--Cardenal Braz De Aviz: Muy especial pero hermosa, y el número crece tanto en los institutos seculares como también el Orden de las Vírgenes, que es algo que viene desde el origen de la Iglesia.
¿Cómo valora dicha experiencia del Ordo Virginum y su aplicación?
--Cardenal Braz De Aviz: Positivamente. En la Congregación tenemos una persona que se ocupa directamente de este aspecto y sigue esta realidad. Es algo que se está recuperando; muchos obispos ya las tienen porque han visto nacer esas vocaciones y las han apoyado. Estamos muy cerca y queremos que se siga desarrollando.

Para el buen cristiano












LOS MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS: SON DIEZ

Los tres primeros pertenecen al honor de Dios, y los otros siete al provecho del prójimo.

El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.

El segundo, no tomarás en el santo nombre de Dios en vano.

El tercero, santificarás las fiestas.

El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.

El quinto, no matarás.

El sexto, no cometerás actos impuros.

El séptimo, no hurtarás.

El octavo, no levantarás falsos testimonios ni mentirás.

El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.

El décimo, no codiciarás los bienes ajenos.

Estos diez mandamientos se resumen o encierran en dos: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

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LOS MANDAMIENTOS DE LA SANTA MADRE IGLESIA

Los Mandamientos más generales de la Santa Madre Iglesia son cinco:

El primero, oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar.

El segundo, confesar los pecados mortales al menos una vez al año y en peligro 
de muerte o si se ha de comulgar.

El tercero, comulgar por Pascua de Resurrección.

El cuarto, ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia.

El quinto ayudar a la Iglesia en sus necesidades.

sábado, 2 de febrero de 2013

Comentario Bíblico a las lecturas del Domingo

Primera lectura: (Jeremías 1,4-5.17-19)

Marco: Vocación de Jeremías y primeras visiones.
Reflexiones
1ª) ¡Vocación de un profeta consagrado al ministerio!

Antes de formarte en el vientre, te escogí, antes de que salieras del seno materno, te consagré: te nombré profeta de los gentiles. La persona y la misión del profeta Jeremías ha llamado siempre la atención. Es el símbolo de una llamada ejemplar por todas las circunstancias que la rodean. Dios tiene un proyecto global para toda la humanidad y lo realiza en el tiempo, conforme a su intachable e impecable pedagogía. Elige a sus profetas, a sus ministros cuando y de la forma que él sabe es la mejor. A Jeremías le ha llamado desde antes de nacer para una misión importante ante su pueblo y ante las naciones. Pablo evocará esta vocación de Jeremías cuando trata de describir la suya propia en su carta a los Gálatas: Cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre y me llamó por pura benevolencia, tuvo a bien revelarme a su Hijo y hacerme su mensajero entre los paganos (1,15-17). La Escritura nos revela que la llamada de Dios para cualquier misión es siempre gratuita y para el servicio de los demás. La ejecución de la misma acarreará no pocos sufrimientos y dificultades a los enviados. Pero la gratuidad y las dificultades son la garantía de su autenticidad. Jeremías es un verdadero profeta porque ha recibido su vocación como un don que le empuja a la fidelidad. Los creyentes, profetas, sacerdotes y reyes con Cristo desde el bautismo, son enviados al mundo para proclamar las maravillas de Dios entre los hombres. Y esta tarea también les acarreará no pocas dificultades y sufrimientos.
 

Segunda lectura: (1 Corintios 12,31-13,13)

Marco: El contexto es el himno a la caridad. Pero recuérdese el contexto inmediato en que Pablo coloca este himno: una comunidad dividida, entre otras cosas, porque algunos de sus miembros se vanaglorian de los carismas recibidos. Pablo expresa en este himno dónde radica la fuerza constructiva y unitiva de la comunidad: el amor a todo precio.
Reflexiones
1ª) ¡La autenticidad de los carismas está sometida a la realidad del amor!

Podría tener todos los dones... repartir en limosnas todo lo que tengo... si no tengo amor, no soy nada y de nada me sirve. El apóstol expone dos contenidos principales: en primer lugar, la supremacía de la caridad sobre todas las demás virtudes y actitudes cristianas. Los corintios ambicionaban los carismas mejores y los carismas que proporcionaran a la persona mayor prestigio en la comunidad. Esos carismas proceden del Espíritu y, por lo tanto, son necesarios para la comunidad. Pero el mal uso que de ellos se hace, desvían la finalidad original. En segundo lugar, Pablo recurre a la caridad. Esta virtud central de la experiencia cristiana es el test más acabado y más seguro de la autenticidad de la presencia y actuación del Espíritu. Con ello todos los dones alcanzan su perfección y su utilidad común para los demás. Pablo recoge un elenco amplio de actuaciones ostentosas y llamativas que podrían atraer la atención de los miembros de la comunidad y convertirlos en líderes. Pero son engañosos si se pretende poseerlos y ejercitarlos al margen de la caridad. El ejercicio silencioso de esta virtud central del cristianismo es el mejor testimonio para los hombres y mujeres de ayer y de hoy (12,9-16). Y el autor de la Primera Carta de Juan, otro de los documentos más acabados que poseemos en el Nuevo Testamento sobre el amor, afirma entre otras cosas: Amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Dios nos ha manifestado el amor que nos tiene enviando al mundo a su Hijo único, para que vivamos por él. El amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo para librarnos de nuestros pecados (1Jn 4,7-10)
 

Evangelio: (Lucas 4,21-30)

Marco: Estancia de Jesús en la sinagoga de Nazaret, donde ha proclamado solemnemente su programa de acción. El fragmento de hoy recoge el resultado y las reacciones de los presentes.
Reflexiones
1ª) ¡Dios está ya actuando la definitiva salvación. Es necesario abrirse y acogerla!

Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír. La presencia de Jesús en la historia es interpretada como el hoy permanente de Dios en su actuación a favor de la humanidad. Esta espiritualidad del hoy de Dios aparece ya anunciada en la teología deuteronomista y en el Salmo 91: Hoy si escucháis la voz del Señor no cerréis vuestro corazón a su palabra y a su actuación. Después de la proclamación de Isaías, en que se anuncia el tiempo de la salvación como presencia del Profeta que trae la salvación y hace presente el año de gracia del Señor, Jesús afirma escuetamente: Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír. Jesús hace presente el tiempo establecido por el Padre para la salvación de la humanidad. Y lo perpetúa durante todos los siglos hasta que vuelva glorioso.
 
 
 
2ª) ¡De la admiración al rechazo y al intento de asesinato!

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios... Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos... El escándalo que se produce radica en esta paradoja: a Jesús le conocen bien, ha vivido con ellos y ha trabajado con ellos durante muchos años, conocen bien su procedencia. ¿Cómo es posible que éste sea el Profeta esperado para la plenitud de los tiempos, el Mesías anunciado desde antaño? Por eso se producen dos reacciones entre los oyentes: una primera, de admiración y una segunda, de rechazo. Este encuentro en la sinagoga de Nazaret marca escuetamente el destino de Jesús. Su ministerio será una alternancia de admiración y de rechazo. Él mismo advertirá más adelante, exclamando lleno del Espíritu Santo: Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las has dado a conocer a los sencillos (Lc 10,21-22). Según el testimonio unánime de los evangelistas, Jesús habría afirmado: os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra y entre los suyos. La vocación profética es una llamada gratuita de parte de Dios y no un derecho familiar o hereditario y, por eso, ha de ser siempre un hombre libre. Jesús ha llevado la misión profética a su máxima perfección. Hoy como ayer la autenticidad profética exige esta actitud de total libertad frente a las presiones de intereses a menudo en desacuerdo con su verdadera misión. Los cristianos en medio del mundo son puntos de referencia críticos porque desde el bautismo son, como Jesús, profetas, sacerdotes y reyes. Tarea nada cómoda ni nada fácil. Por eso se trata de un signo de autenticidad.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba. El final del relato es sobrecogedor e inquietante. Es una de las afirmaciones más trágicas, relacionadas con Jesús, que encontramos en los relatos evangélicos. Para pertenecer al verdadero discipulado la razón de ser paisano suyo no tiene valor ninguno. Sólo lo pueden ser, responde Jesús, los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen o la hacen realidad en sus vidas. La Iglesia de hoy ha de entender sinceramente que para pertenecer al grupo de los discípulos no hay privilegios. Todo es gratuito como punto de arranque y todo es responsabilidad sincera como puesta en marcha. Si los cristianos, en medio del mundo, viven esta doble experiencia serán testigos convincentes y creíbles del Jesús que sigue vivo.
Fr. Gerardo Sánchez Mielgo
Convento de Santo Domingo. Torrent (Valencia)
 
 
 
 
 

Evangelio Dominical

 
Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,21-30):
 
En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?»
Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.»
Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.
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Palabra del Señor

La Presentación del Señor en el Templo

 
Entre las iglesias orientales se conocía esta fiesta como "La fiesta del Encuentro" (en griego, Hypapante), nombre muy significativo y expresivo, que destaca un aspecto fundamental de la fiesta: el encuentro del Ungido de Dios con su pueblo. San Lucas narra el hecho en el capítulo 2 de su evangelio. Obedeciendo a la ley mosaica, los padres de Jesús llevaron a su hijo al templo cuarenta días después de su nacimiento para presentarlo al Señor y hacer una ofrenda por él.

Esta fiesta comenzó a ser conocida en Occidente, desde el siglo X, con el nombre de Purificación de la bienaventurada virgen María. Fue incluida entre las fiestas de Nuestra Señora. Pero esto no era del todo correcto, ya que la Iglesia celebra en este día, esencialmente, un misterio de nuestro Señor. En el calendario romano, revisado en 1969, se cambió el nombre por el de "La Presentación del Señor". Esta es una indicación más verdadera de la naturaleza y del objeto de la fiesta. Sin embargo, ello no quiere decir que infravaloremos el papel importantísimo de María en los acontecimientos que celebramos. Los misterios de Cristo y de su madre están estrechamente ligados, de manera que nos encontramos aquí con una especie de celebración dual, una fiesta de Cristo y de María.