jueves, 29 de enero de 2026

Vida Consagrada «¿A quién llamas?», «¿a quién buscas?» y «¿a quién sirves?». Por Joaquín Manuel Serrano Vila


Bajo el lema "¿Para quién eres tú?", la Iglesia celebra este 2 de febrero de 2026 la XXX Jornada Mundial de la Vida Consagrada. Esta convocatoria, coincidiendo con la festividad de la Presentación del Señor, invita a los consagrados y a toda la comunidad cristiana a reflexionar no solo sobre la identidad, sino sobre el propósito del servicio en un mundo en constante cambio. El Papa León XIV afirmaba en una audiencia con religiosas en el Aula Nervi en el Vaticano el pasado mes de octubre que ''la tarea de las consagradas y consagrados, “quieren ser portadores y testigos de ello con su vida, como divulgadores de la concordia a través de la palabra y el ejemplo, y antes aún como personas que llevan en sí mismas, por la gracia de Dios, la huella de la reconciliación y la unidad. Solo así podrán ser, en los diversos ambientes en los que viven y trabajan, constructores de puentes y difusores de una cultura del encuentro en el diálogo, en el conocimiento recíproco y en el respeto por las diferencias, con esa fe que les hace reconocer en cada ser humano un único rostro sagrado y maravilloso: "el de Cristo''. En la misma dimensión litúrgica y celebrativa, es especialmente catequético que como es tradición, la jornada se celebre cada 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor o "Día de las Candelas". El simbolismo de la luz es fundamental: los consagrados están llamados a reflejar la luz de Cristo en las "noches oscuras" de la sociedad contemporánea.

El lema de este año, con eco vocacional, se inspira directamente en las palabras del Papa Francisco en su exhortación Christus Vivit, donde recuerda que la pregunta fundamental de la vida no es "¿quién soy yo?", sino "¿para quién soy yo?". Ya en su día el Papa San Pablo VI, con motivo de la segunda sesión del Concilio Vaticano II, en la Sala Conciliar, planteó la pregunta: "Iglesia, ¿qué dices de ti misma? ¿Quién eres?". Esto es lo que esta Jornada quiere auto plantearse a la vida consagrada. Para los religiosos y religiosas, esta interrogante es una invitación a salir de la autorreferencialidad y reafirmar que su existencia cobra sentido en la entrega a Dios y a los demás. La Conferencia Episcopal Española, destaca que la vida consagrada es, ante todo, una misión de servicio que busca humanizar desde el corazón de Cristo. Hoy más que nunca la Vida Consagrada debe preguntarse en medio del duro cambio de época que vivimos «¿A quién llamas?», «¿a quién buscas?» y «¿a quién sirves?».

En el contexto actual, la jornada pone el foco en tres pilares fundamentales: Testimonio de Comunión: En una sociedad fragmentada, la vida en comunidad de las congregaciones se presenta como un signo de que la fraternidad es posible. Presencia en las Periferias: Desde la educación y la sanidad hasta el acompañamiento a migrantes y ancianos, la vida consagrada sigue siendo el "brazo social" de la fe. Renovación y Esperanza: Ante el descenso vocacional, la jornada es una llamada a la confianza, recordando que la calidad del testimonio es más vital que el número de efectivos. Es un momento para agradecer la labor de quienes, a través de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, intentan ser un reflejo del amor de Dios en la tierra. La vida consagrada no es una reliquia del pasado, sino un don para el presente que sigue respondiendo con generosidad a la pregunta: "Soy para Dios y para mis hermanos". Sólo desde esta premisa se pueden enfrentar los desafíos de la Vida Consagrada en 2026.

El lema "¿Para quién eres?" no es pregunta que busque sólo una introspección personal, sino que se alinea con las conclusiones del Congreso de Vocaciones celebrado en 2025 reforzando la idea de que toda vocación es una misión orientada al prójimo. Es una llamada a buscar un "Nuevo Pentecostés" ó, mejor dicho, revivir el primero. La Iglesia hoy, y especialmente los consagrados, están invitados a construir una "cultura vocacional" permanente. La intención es evitar que la vida religiosa se perciba como una opción de autorrealización aislada, sino como un "para quién" que encuentra su plenitud en el servicio. Son ya 30 años haciendo camino, pues se celebra el trigésimo aniversario desde que San Juan Pablo II instituyera esta Jornada en 1997. El objetivo original sigue vigente: valorar el don de la Vida Consagrada y fomentar el conocimiento de esta forma de vida entre los fieles.

La Esperanza como Horizonte, sigue siendo asignatura pendiente. En medio de una crisis vocacional acuciante, en que son más los cierres que las fundaciones, en que están llenas las casas de mayores y prácticamente vacíos los noviciados, en que los números no dan y las reestructuraciones cada día son más complejas... hay que volver a hacer nuestro el espíritu del Jubileo de 2025: los consagrados son llamados a ser "peregrinos de esperanza" en un mundo herido, actuando como semillas de paz donde la dignidad humana es vulnerada. Nuestra sociedad en este 2026 necesita de la Identidad y Misión de las religiosas y religiosos. El mensaje de los obispos para este año recalca que la pregunta "¿quién soy?" es ineludible, pero el peligro reside en el individualismo. El giro hacia el "¿para quién eres?" sitúa a la vida consagrada en el corazón de la Iglesia como un ofrecimiento total (cf. Vita Consecrata, 22).

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