(De profesion cura) Nos pongamos como nos pongamos. La gran mayoría de los católicos no tiene otfra relación con la Iglesia que la asistencia a los actos litúrgicos. Católicos que van a misa, celebran los sacramentos más o menos, rezan algo y participan en eventos de religiosidad popular como pueden ser las procesiones.
Por supuesto que la iglesia es mucho más: catequesis, grupos de formación, consejos, estructuras sinodales, economía, congresos. Lo que queramos. Pero podemos hacernos una pregunta, y es qué porcentaje de católicos participa en algo más que las misas. Empecemos por ahí. Esos católicos no van a tener otra información de la Iglesia, otra doctrina, otra visión que la que puedan sacar de la misa dominical, la primera comunión de sus niños o el funeral del abuelo. Si lo hacemos de cualquier manera por salir del paso o hacernos los simpáticos la conclusión va a ser la de contar con una gran masa de católicos que ha olvidado los más elementales principios de su fe y de su vida cristiana.
Más aún, y más fundamental. La vida cristiana es imposible sin el auxilio de la gracia. Y los medios principales para obtener la gracia son la oración y los sacramentos, es decir, la vida litúrgica.
Una Iglesia, una parroquia que no cuida la liturgia, será una parroquia muerta por más que sea experta en grupos de toda clase, conciencia ecológica, espíritu sinodal, peregrinaciones, despacho de Cáritas, compromiso con los inmigrantes, consejos parroquiales, formación a la última, solidaridad universal y apuesta cultural. Nada, nada y nada.
¿Y su liturgia?
Y al revés. Misas cuidadas hasta el último detalle, predicación de la doctrina de la Iglesia clara y que se entienda, horas de confesionario, oración, Santísimo expuesto. Eso que no falte. Eso hace parroquia. Hace santos. La caridad no falta cuando se celebra y se reza así.
Y dos cosas para acabar:
UNA. El problema mayor en la liturgia no es novos ordo y misal de Pablo VI o liturgia tradicional. Se trata de celebrar bien, con el misal que sea. Conocí, de monaguillo, la liturgia tradicional y también había misas más que chapuceras. Con el misal de Pablo VI se pueden hacer barbaridades, se hacen, y también celebrar de una manera dignísima.
Y DOS. Ya podemos tener cuidado en celebraciones especiales como primeras comuniones, bodas o funerales. Para muchas personas es su único contacto con la Iglesia. A ver si por hacernos los “cercanos” terminamos de alejar a los medio alejados.

No hay comentarios:
Publicar un comentario