sábado, 17 de enero de 2026

San Antón y el cuidado de los animales. Por Joaquín Manuel Serrano Vila

Cada año, en torno a la fiesta de San Antonio Abad (San Antón), la Iglesia recuerda de manera especial la relación entre el ser humano, la creación y los animales. La tradicional bendición de los animales no es una simple costumbre popular, sino que hunde sus raíces en la fe cristiana y en una visión profundamente bíblica y eclesial del mundo creado. No estamos ante una novedad, sino ante una enseñanza tan antigua y viva para los creyentes como nos recuerdan el catecismo y los documentos de la Iglesia Católica.

1. San Antón Abad: santidad y armonía con la creación

San Antonio Abad (†356), padre del monacato cristiano, vivió en el desierto egipcio entregado a la oración, la penitencia y la contemplación de Dios. La iconografía cristiana lo representa frecuentemente acompañado de animales, especialmente un cerdo, símbolo no solo de la tradición popular, sino de la armonía restaurada entre el ser humano y la creación cuando la vida se ordena a Dios.

Los relatos antiguos subrayan que los animales se acercaban a San Antón sin temor. Esto expresa una verdad teológica: la santidad reconcilia al hombre con la creación, anticipando la paz prometida por Dios (cf. Is 11,6-9).

2. Fundamento bíblico: la creación confiada al ser humano

La Sagrada Escritura enseña que Dios es el creador de todos los seres vivos y que “vio que todo era bueno” (Gn 1,31). El ser humano recibe el encargo de “dominar” la tierra (Gn 1,28), pero este dominio no es explotación, sino custodia responsable.

La Biblia afirma claramente que Dios cuida también de los animales:

“Tú salvas a hombres y animales, Señor” (Sal 36,7).

“El justo cuida de la vida de sus animales” (Prov 12,10).

San Antón, con su vida ascética, recuerda que el hombre no es dueño absoluto de la creación, sino administrador de los dones de Dios.

3. El Catecismo de la Iglesia Católica y los animales

El Catecismo de la Iglesia Católica dedica varios números al respeto debido a los animales, enmarcándolo dentro del séptimo mandamiento y del respeto a la creación:

CEC 2415: “Los animales son criaturas de Dios. Él los rodea de su solicitud providente. Por su simple existencia lo bendicen y le dan gloria.”

CEC 2416: “El hombre debe benevolencia a los animales. Es contrario a la dignidad humana hacerlos sufrir o morir inútilmente.”

CEC 2418: “Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y despilfarrar sus vidas.”

Estos textos muestran que el cuidado de los animales no es opcional ni sentimental, sino una exigencia moral derivada de la fe cristiana.

4. El Magisterio reciente: ecología integral

El papa Francisco ha desarrollado ampliamente esta enseñanza en la encíclica "Laudato Sí" (2015), donde recuerda que toda la creación está interconectada:

“Cada criatura tiene un valor en sí misma, pero también un valor relacional” (LS 42).

La preocupación por los animales forma parte de la ecología integral, que une el cuidado de la naturaleza, la justicia social y la vida espiritual. No se trata de equiparar animales y personas, sino de reconocer que el maltrato a los animales revela una ruptura interior que también afecta a las relaciones humanas.

5. San Antón en el catecismo y la pastoral

En la catequesis, la figura de San Antón es especialmente valiosa para:

Enseñar el respeto por toda vida creada.

Educar en la responsabilidad y el cuidado.

Mostrar que la fe cristiana transforma nuestra relación con el mundo.

Vincular espiritualidad, ética y vida cotidiana.

La bendición de los animales, tan extendida en su fiesta, es un signo sacramental que recuerda que toda criatura procede de Dios y está llamada a participar de su bondad.

6. Una llamada actual

En un mundo marcado por el consumo excesivo y el desprecio por la creación, San Antón nos invita a recuperar una mirada creyente: amar a Dios, respetar su creación y vivir con sobriedad y gratitud.

Cuidar de los animales no es una moda moderna, sino una consecuencia lógica de la fe en el Dios creador. Como enseña la Iglesia, el respeto por la creación es parte del camino de la santidad.

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