viernes, 21 de octubre de 2022

Santoral del día: Beatos Mártires de Nembra

(Rel) Un sacerdote, dos padres de familia y un laico que dieron su vida durante la persecución religiosa de la Guerra Civil española que dieron “testimonio de fidelidad a Cristo” hasta el último momento.

El sacerdote D. Alejandro Soler, secretario de la comisión de la causa de beatificación de estos mártires españoles, explicó en declaraciones a ACI Prensa que estos mártires enseñan “una lección de coherencia y valentía, de confesar a Cristo hasta el último momento y hasta las últimas consecuencias”.

“También dan una lección de perdón porque en las cartas que los mártires dejaron para sus familias, les pedían que perdonaran y que tuvieran la paciencia de sufrir lo que viniera por Cristo, en fidelidad a la propia fe”, afirmó el secretario de la comisión de la Causa de Beatificación.

Genaro Fueyo, sacerdote diocesano y adorador nocturno

Tenía 72 años en octubre de 1936, cuando fue arrestado en la persecución religiosa que tuvo lugar durante la Guerra Civil española (19361939). Era sacerdote diocesano y muy activo en la Adoración Nocturna Española, de la que formaba parte. Tras ser arrestado, lo llevaron con Segundo Alonso e Isidro Fernández, ambos padres de familia, quienes habían sido arrestados y se encontraban retenidos en una iglesia en la localidad asturiana de Nembra.

Los tres fieles pidieron morir en la iglesia, donde asistían diariamente a la Eucaristía, y fueron obligados a cavar su propia tumba. El P. Genaro pidió ser el último en morir para poder animar a sus feligreses hasta el último momento.

El P. Soler afirmó a ACI Prensa –visiblemente emocionado- que la beatificación del P. Genaro para los sacerdotes diocesanos de Asturias es “un gran motivo de orgullo y alegría porque es el ejemplo de ‘uno de los nuestros’ que es elevado al os altares por haber confesado a Cristo hasta la sangre”.

Segundo Alonso, carpintero y minero

Segundo tenía dos hermanos dominicos misioneros y una hermana dominica de clausura. Tuvo doce hijos, fue carpintero y también trabajó en las minas. Antes de morir, durante los días que estuvo encerrado, animó a quienes se encontraban con él a hacer un “sincero acto de contrición” ya que sabía que su muerte podía estar cercana.

Isidro Fernández: “Dios sabe porque estamos aquí”

Este era también minero y padre de 7 hijos, tres de los cuales serían religiosos. Según precisan desde la diócesis de Oviedo, Isidro declaró antes de morir: “Siempre nos han acusado de ser unos rezadores y unos carcas; por lo que se ve el único delito de que nos acusan es ser católicos y esto es un honor para nosotros. Delitos no tenemos ninguno, por lo tanto, nada nos pueden hacer. Dios sabe por qué nos tiene aquí y en sus manos estamos; si Él lo permite, por algo será”.

“Que dos laicos padres de familia hayan antepuesto su fidelidad a Cristo a todo lo demás, e incluso hasta su propia vida es un motivo de acción de gracias a Dios que sigue regalándonos gente que son verdaderos testigos, que es lo que significa la palabra mártir. Testigos que nos señalan el camino de la fidelidad total que es posible”, declaró el P. Soler a ACI Prensa.

A Antonio González, le cortaron la lengua antes de matarlo 

Antonio González había querido ser dominico, como su hermano, un problema de salud se lo impidió. Estudiaba magisterio y se encargaba de la catequesis de los más jóvenes en la Adoración Nocturna. Según precisan en la diócesis de Oviedo, le ofrecieron salvarse si rompía un cuadro del Sagrado Corazón, el ara del altar de su parroquia o si blasfemaba. Sin embargo, Antonio dijo “¡viva Cristo Rey!”, por eso le cortaron la lengua y le mataron. Nunca se encontró su cuerpo.

jueves, 20 de octubre de 2022

AVISO

2.108 santos y beatos de la persecución religiosa en España. Por Jorge López Teulón

(Víctor in vínculis) Después de los varios cambios sufridos, con motivo de la pandemia, en las diferentes diócesis en las que se tenían que celebrar beatificaciones llegamos a la última de ellas. Tendrá lugar en la Catedral de la Almudena de Madrid el próximo 22 de octubre, fiesta litúrgica de san Juan Pablo II.

El querido padre redentorista Antonio Quesada explicaba hace unos días:

«El próximo 22 de octubre tendrá lugar la beatificación de 12 redentoristas martirizados en Madrid, en 1936, y pertenecientes a las dos comunidades que, en esa fecha, la Congregación del Santísimo Redentor tenía en la capital de España (Santuario del Perpetuo Socorro en Chamberí, y la Basílica de San Miguel en La Latina), encabezados por el P. Vicente Renuncio Toribio.


Concretamente, la beatificación se celebrará en la catedral madrileña de La Almudena a las 11:00 horas, y estará presidida por el delegado apostólico, el cardenal Marcello Semenaro, prefecto de Dicasterio de las Causas de los Santos.

La beatificación es el resultado del cariño con que los hijos del San Alfonso y sus familiares han guardado la memoria de sus cohermanos a lo largo de los casi 90 años transcurridos y del trabajo de recogida de datos iniciado casi al día siguiente de ocurridos los hechos que llevaron a solicitar la apertura de la causa en 2005, iniciándose la fase diocesana del proceso en septiembre de 2006 y concluyendo en noviembre de 2007. Tras un iter de estudio en el Dicasterio de las Causas de los santos por historiadores, teólogos, cardenales y obispos, el Santo Padre los declaró mártires el 24 de abril de 2021».

Así que, a la espera de nuevos anuncios desde la Santa Sede -de próximas beatificaciones- o de aperturas y/o cierres de causas diocesanas que sigan aumentados las cifras:


lo cierto es que, tras la beatificación de los dominicos de Sevilla, el pasado mes de junio, con la beatificación de los 12 redentoristas de Madrid el próximo 22 de octubre alcanzaremos, Dios mediante, la cifra total de 2.108 santos y beatos de la persecución religiosa. Demos gracias a Dios y a la Reina de los Mártires.

miércoles, 19 de octubre de 2022

Las religiosas de la Sagrada Familia de Urgell abandonan Pola de Lena tras 89 años

(La Voz de Lena) La Congregación de las Religiosas de la “Sagrada Familia de Urgell” abandona la Residencia de Ancianos “Canuto Hevia” tras cerca de noventa años de servicio en el geriátrico de La Pola. Como adelantó LA VOZ DE LENA, en rigurosa primicia, el motivo de su marcha responde a la falta de relevo generacional, ya que las monjas más jóvenes participan en otras misiones en un total de once países, en los que tienen presencia, lo que ha obligado a una reorganización de sus comunidades y obras, que no ha dejado otra alternativa que la suspensión de la actividad en la de Lena.

Ponen fin de ese modo a una larga etapa en la que de forma ininterrumpida han presentado su asistencia a los ancianos desde la apertura del centro.

El Patronato que gestiona la Residencia "Canuto Hevia" tendrá ahora que cubrir el vacío que dejan las religiosas con la incorporación de personal o con una reordenación de los servicios que se ofrecen en la actualidad.

En la foto, realizada por Flor del Castillo, las hermanas que dejan "Canuto Hevia", en el homenaje que se les brindó este sábado, 1 de octubre, con compañeras de la Congregación.

Nuevo curso del Catecumenado de Adultos

(Iglesia de Asturias) El pasado mes de mayo, cerca de 300 personas mayores de 18 años recibieron alguno de los tres sacramentos de la iniciación cristiana en la Catedral

Durante estos días, hasta el próximo 15 de octubre, está abierto el plazo de inscripción para participar en el Catecumenado de Adultos, un proceso cada vez más demandado por aquellas personas, mayores de 18 años, que quieren recibir el sacramento de la Confirmación, o incluso el Bautismo o la Primera Comunión. El año pasado participaron en estas catequesis unas 300 personas, que culminaron en el mes de mayo con la gran celebración en la Catedral, presidida por nuestro arzobispo, Mons. Jesús Sanz, en la que recibieron alguno de estos tres sacramentos.

Desde que en el año 2018 el Arzobispo de Oviedo firmara el decreto del Catecumenado de Adultos para la diócesis poniendo así en marcha esta institución específica, las cifras de personas que han ido participando en estos procesos no ha hecho más que aumentar.

Cada año, por tanto, la experiencia va aportando nuevas ideas y la organización se perfecciona, con el objeto de facilitar la asistencia de los adultos a estas catequesis, cuya sede preferentemente sería la parroquia. Este año por previsión, hemos dado un paso más, gracias a la experiencia del año pasado, y a lo largo del verano hemos enviado a los sacerdotes un cartel anunciando el Catecumenado de Adultos”, explica su responsable en la diócesis, Artemio Grande Bermejo.

“Así, el periodo de inscripción comenzó el pasado 1 de septiembre y finalizará el 15 de octubre. El contacto principal será el sacerdote de la parroquia de cada participante, a quien se le entregará la hoja de inscripción y si coincide que en la parroquia hay un grupo de adultos, será allí mismo donde comenzarán las catequesis. Si no fuera así, se facilitará el lugar más cercano del arciprestazgo donde recibir la formación”, explica Artemio.

Una formación que durará un curso para aquellas personas que vayan a recibir el sacramento de la Confirmación, y dos para aquellas personas que no están bautizadas y quieran hacerlo.

Momentos importantes

Las catequesis comienzan en octubre, y en el transcurso de las mismas hay dos momentos importantes que se celebran en la Catedral y que marcan los tiempos en este proceso. El 26 de noviembre tendrá lugar el Rito de Admisión, y el 20 de mayo de 2023, la celebración en la que se administrarán los sacramentos. “Hay otros momentos también –explica el responsable del Catecumenado de Adultos, Artemio Grande Bermejo– como son los escrutinios, que se hacen en la comunidad en la que están, bien sea la parroquia, un movimiento o asociación, etc. Y que son muy entrañables porque es la forma de reconocer a esa comunidad concreta que te acompaña y te hace sentir parte de la familia de la Iglesia”.

Los catequistas también tienen un papel fundamental durante estos meses. Si bien la motivación principal para muchas de las personas que quieren confirmarse es la de poder, con ello, ser padrinos de boda o de bautismo, el resultado final suele ser mucho más profundo. “Mi experiencia personal es que en el fondo, lo que hay es una llamada del Señor a estas personas –afirma Artemio–. Es verdad que esa llamada puede estar un poco camuflada, y quizá hay personas que se acercan porque en su momento no quisieron confirmarse, o quieren ser padrinos o madrinas, o incluso casarse, donde lo razonable también es estar confirmados para ello, y por supuesto bautizados. Mucha gente acude con esa intención, pero el Señor nos llama de mil maneras, y Él nos conoce mejor que nadie, nos motiva y nos llama hacia Él”.

En este proceso de acercamiento especial al Señor juega un papel importante el catequista. En numerosas ocasiones es el propio sacerdote el que tiene ese papel, pero también hay laicos y religiosos, “principalmente personas muy preparadas a nivel de conocimientos del Evangelio y de la Biblia, y con muchos años de experiencia en catequesis, lo cual les permite no tener sólo conocimientos académicos, sino también humanos, sabiendo acoger, aceptar y responder las preguntas y cuestiones que surgen con los catecúmenos”, reconoce Artemio.

“Lo cierto –afirma– es que nosotros somos colaboradores del Señor en esta tarea, y en esta colaboración el Señor nos pide a cada uno, como catequista, que seamos mediadores. Por eso es tan importante la tarea del catequista, porque hacen ver al catecúmeno que merece la pena que la vida esté marcada por el Señor, que Jesús sea el centro de nuestra vida. Esto, ciertamente, no se da de un día para otro. Pero te encuentras con personas que reconocen que el Señor les atrajo a través del sacerdote o de su catequista”.

martes, 18 de octubre de 2022

Papa Francisco: "No hay ninguna ocasión en la que una guerra pueda considerarse justa"

(RD) "Os ruego en nombre de Dios". Con ese título, el papa Francisco lanza en su nuevo libro, que será publicado en España por Mensajero, diez propuestas para "un futuro de esperanza". Y, como en un contexto de guerra mundial no podía ser de otra forma, los reclamos del pontífice por la paz no faltan. De hecho, en uno de los capítulos del libro que llegará a las librerías españoles en noviembre, se lee: "En nombre de Dios pido que se frene la locura de la guerra". Y en ese capítulo, del que hoy RD publica un adelanto, Francisco considera que es "inmoral tener armas atómicas y nucleares", al tiempo que lamenta que "si llegamos a la guerra es porque fracasó la política" y muestra su preocupación por la "creciente facilidad" que existe en varios países para la tenencia de armas.

"Veo contradicción entre quienes reivindican sus raíces cristianas y después impulsan conflictos bélicos como manera para resolver los intereses de parte", critica el Papa en la obra editada por el corresponsal de RD en el Vaticano, Hernán Reyes Alcaide, que se publica este martes en italiano con el título "Vi chiedo in nome di Dio" bajo el sello Piemme.

"¡No! Un buen político siempre debe apostar por la paz; un buen cristiano siempre debe elegir la vía del diálogo. Si llegamos a la guerra es porque fracasó la política. Y cada guerra que se inicia es también un fracaso de la humanidad", lamentó el pontífice.

Los 'diez mandamientos de Bergoglio'

A lo largo de la obra, el pontífice ofrece "diez pedidos en nombre de Dios" para lo que denomina como un "futuro de esperanza" y, en el marco del próximo décimo aniversario de su pontificado, dedica cada capítulo a un tema de actualidad, entre ellos la lucha a los abusos, la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, las crisis ambientales y económicas y la "buena política".

Sobre el tema de la guerra, en medio del conflicto entre Rusia y Ucrania, el Papa considera que "tener armas nucleares y atómicas es inmoral".

Para Francisco, "equivocan el camino quienes piensan que son un atajo respecto del diálogo, el respeto y la confianza, únicos senderos que pueden realmente garantizar una convivencia pacífica y fraterna a la humanidad".

"Hoy es inaceptable e inconcebible que se sigan volcando recursos hacia la producción de este tipo de armas mientras nos asomamos a una gran crisis con consecuencias sanitarias, alimentarias y climáticas para la que nunca es mucho lo que se pueda invertir", lamentó en esa dirección.

"La guerra es la señal más clara de inhumanidad. Hoy, al pedir en nombre de Dios que se ponga fin a la locura cruel de la guerra, considero además a su persistencia entre nosotros como el verdadero fracaso de la política", sostuvo Jorge Bergoglio.

Para el Papa, "la guerra en Ucrania, que acercó a las conciencias de millones de personas del centro de Occidente la cruda realidad de un drama humanitario que se daba ya hace tiempo y en simultáneo en varios países nos mostró la crueldad del horror bélico".

"Hoy asistimos a una tercera guerra mundial en pedazos, pero que amenazan con hacerse cada vez más grandes hasta tomar la forma de un conflicto global", advirtió.

No hay guerras justas

Para Francisco, además, "no hay ninguna ocasión en la que una guerra pueda considerarse justa".

"No hay jamás lugar para la barbarie bélica. Menos aún cuando la contienda adquiere uno de sus rostros más injustos: el de las supuestas guerras preventivas", lamentó.

"La historia reciente nos dio ejemplos, incluso, de "guerras manipuladas", en las que se crearon falsos pretextos y se manipularon evidencias para justificar ataques a otros países. Por eso pido a las autoridades políticas que pongan freno a las guerras en curso y que no manipulen la información o engañen a sus pueblos para la consecución de objetivos bélicos".

"La guerra nunca está justificada. Porque jamás será una solución: basta pensar el poder de destrucción de los armamentos modernos para imaginar los altos riesgos de que una guerra desencadene conflictos mil veces mayores a la supuesta utilidad que le ven algunos", sostuvo.

Por otro lado, en el capítulo del libro dedicado al rechazo a la guerra, el Papa afirmó que "más allá del problema del comercio internacional de armas que se destina a guerras y conflictos, no deja de preocupar la creciente facilidad con la que en muchos países se accede a las armas denominadas "de uso personal", por lo general de bajo calibre pero a veces también rifles de asalto o de gran potencia".

"¿Cuántos casos hemos visto de niños muertos por manipular armas en sus casas, cuántas masacres se han perpetrado por el fácil acceso que hay en algunos países?", se preguntó.

El cardenal asturiano Álvaro Cienfuegos e Inglaterra católica. Por Jorge Juan Fernández Sangrador

El cardenal asturiano Álvaro Cienfuegos (1657-1739), natural de Agüerina, en Belmonte, y jesuita, enfermó, durante un viaje a Inglaterra, en Londres.

El familiar que lo acompañaba en el viaje le preguntó:

– ¿Sentiríais moriros ahora, monseñor?

– Ahora y siempre.

– Pero más ahora, que os enterrarían entre herejes.

– Pues que me entierren más hondo y hallaré católicos.

El cardenal Cienfuegos resaltaba de este modo la antigüedad católica de la isla.

Así es como lo cuenta Víctor de la Serna en el diario ABC del 21 de septiembre de 1954, p. 23, en la sección «De puerto a puerto» (El cardenal «a tiro limpio» y el capitán Towsend):

«De Agüerina, por ejemplo, que es un pueblo precioso a media falda del desfiladero, era aquel magnífico cardenal Cienfuegos, que empezó su carrera eclesiástica descerrajándole un tiro a un jesuita en Salamanca y acabó siendo una gloria de la Compañía. Vale la pena de contar una agudeza de su agitada vida. En un viaje por Inglaterra se sintió enfermo en Londres. Su familiar le preguntó:

– ¿Sentiríais moriros ahora, monseñor?

– Ahora y siempre.

– Pero más ahora, que os enterrarían entre herejes. – Pues que me entierren un poco más hondo y hallaré católicos.

Así aludía el cardenal a la primacía del catolicismo en la isla. En Agüerina, cerca de Belmonte, se alojó en casa del cura, a fines del siglo XVIII, un escritor inglés cuyo nombre, lectora, acaso te evoque una historia romántica de amores contrariados entre una princesa y un capitán: se llamaba Towsend.

Como se ve, las relaciones entre la Gran Bretaña y Asturias son antiguas. Y cordiales, acaso con detrimento de la pureza de la fe de nuestros mayores. (En el concejo de Cangas de Narcea hay un pueblo, Besullo, donde casi todos los vecinos son protestantes anglicanos).

Se nos está haciendo de noche y hay que llegar a Villademar. Todavía por la enorme hendidura de la montaña, en cuyo fondo va la carretera, entra una luz lechosa. Hay luna y no sabemos ya cual es la luz que nos alumbra el camino: si de ocaso nacarado de sol o de orto argentino de luna. Se oyen, lejos, los cascos de los caballos de los vaqueiros sobre los senderos de roca.»