sábado, 5 de septiembre de 2026

Textos litúrgicos en español para la memoria de santa Teresa de Calcuta, virgen (5 de septiembre)


5 de septiembre

SANTA TERESA DE CALCUTA, VIRGEN

Textos litúrgicos aprobados por la
Conferencia Episcopal Española
y confirmados por el
Dicasterio para el Culto Divino
y la Disciplina de los Sacramentos
(Decreto Prot. N. 304/25)

EN EL MISAL ROMANO

5 de septiembre

Santa Teresa de Calcuta, virgen

Del Común de vírgenes: para una virgen o del Común de santos: para santos que practicaron obras de misericordia.

Oración colecta

Oh, Dios, que llamaste a santa Teresa, virgen,
para que correspondiera al amor de tu Hijo, sediento en la cruz,
con una eximia caridad hacia los más pobres,
te pedimos que nos concedas, por su intercesión,
servir a Cristo en los hermanos afligidos.
Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.

EN EL LECCIONARIO

5 de septiembre

Santa Teresa de Calcuta, virgen

Ordinariamente, lecturas de la feria.
Por motivos pastorales, del común de vírgenes o del de santos: para santos que practicaron obras de misericordia.

PRIMERA LECTURA — Is 58, 6-11 (Lecc. IV, com. santos y santas, AT, XV)

Salmo responsorial — Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11 (R. 2a.)
(Lecc. IV, com. santos y santas, Salmos, V)

Aleluya — Cf. Mt 11, 25 (Lecc. IV, com. santos y santas, Aleluya y v., IV)

EVANGELIO — Mt 25, 31-46 (forma larga) o 31-40 (forma breve)
(Lecc. IV, com. santos y santas, Evangelios, XIII)

EN LA LITURGIA DE LAS HORAS

5 de septiembre

Santa Teresa de Calcuta, virgen

Agnes Gonxha Bojaxhiu, nacida en Epiro el 26 de agosto de 1910, en respuesta a su vocación misionera, ingresó en la Congregación de las Hermanas de Loreto en el año 1929, antes de ser enviada a la India. El 10 de septiembre de 1946, hizo la promesa de entregarse al Señor en favor de los más pobres, de modo que, transcurridos dos años, se dedicó plenamente al apostolado entre el pueblo y las clases más desfavorecidas, fundando las Congregaciones de las Misioneras y los Misioneros de la Caridad. Aceptando con serenidad el sufrimiento de la oscuridad interior, demostró plenamente la victoria de la luz de Cristo hasta que, confiada, se entregó al descanso eterno en Calcuta, el 5 de septiembre de 1997.

Del Común de vírgenes o del común de santas mujeres: para los que se han consagrado a una actividad caritativa, excepto lo que sigue:

Oficio de lectura

SEGUNDA LECTURA

De los escritos de santa Teresa de Calcuta, virgen

(Carta al p. Joseph Neuner, enviada alrededor del año 1960: B. Kolodiejchuk, Mother Teresa. Come be my light, p. 209-212)

Si mi oscuridad es luz para alguna alma
soy perfectamente feliz

En Loreto, Padre, yo era muy feliz. Creo que era la religiosa más feliz. Luego vino la llamada. Nuestro Señor me pidió directamente; su voz era clara y llena de convicción. Una y otra vez. Él llamó en mil novecientos cuarenta y seis. Yo sabía que era él. Sentí miedo y una angustia terrible, miedo de ser engañada. Pero, como siempre he vivido en obediencia, presenté todo a mi padre espiritual, esperando en todo momento que me dijera que era un engaño del demonio. Pero no. Como aquella voz, él dijo: «Es Jesús quien se lo está pidiendo». Y entonces usted ya sabe cómo se desenvolvió todo. Mis Superioras me enviaron a Asansol en mil novecientos cuarenta y siete, y allí fue como si nuestro Señor se me entregara por completo. La dulzura, la consolación y la unión de aquellos seis meses pasaron demasiado rápido. Finalmente, en el mes de diciembre del año mil novecientos cincuenta y dos, comenzó la obra.

Padre, desde mil novecientos cuarenta y nueve o mil novecientos cincuenta, experimento este terrible sentido de pérdida, esta indecible oscuridad, esta soledad, este deseo constante de Dios que me produce un dolor tan profundo en el corazón. Las tinieblas son tan densas que realmente no veo, ni con mi mente ni con mi razón. El lugar de Dios en mi alma está vacío. No hay Dios en mí. Cuando el dolor de esta ansia se vuelve insoportable, simplemente deseo y deseo a Dios, y entonces es cuando siento que él no me quiere, que no está aquí. El cielo, las almas, son solo palabras que no significan nada para mí. Mi propia vida parece una contradicción. Ayudo a las almas, ¿para llevarlas a dónde? ¿Por qué todo esto? ¿Dónde está mi alma dentro de mí? Dios no me quiere. A veces solo escucho mi corazón gritar: «Dios mío», y no viene nada más. No puedo explicar la tortura y el dolor. Desde mi infancia he tenido el amor más tierno por Jesús en el Santísimo Sacramento, pero esto también se ha ido. No siento nada ante Jesús y, sin embargo, por nada del mundo perdería una santa Comunión.

Ve usted, Padre, la contradicción en mi vida. Anhelo a Dios, quiero amarle, amarle mucho, vivir solo por amor a él, solo amar, y sin embargo solo hay dolor, anhelo y no amor. Años atrás, hace ahora unos diecisiete años, yo quería darle a Dios algo muy hermoso. Me comprometí bajo pena de pecado mortal a no negarle nada. Desde entonces he mantenido esta promesa, y cuando a veces la oscuridad es muy oscura y estoy a punto de decir «no» a Dios el pensamiento de aquella promesa me anima.

Quiero solo a Dios en mi vida. «La obra» es solo suya realmente. él pidió. Él me dijo qué hacer. él guio cada paso, dirige cada movimiento que tomo, pone las palabras en mi boca, me hace enseñar el camino a las Hermanas. Todo esto, todo en mí, es él. Por este motivo, cuando el mundo me alaba, en realidad no me toca, ni siquiera la superficie de mi alma. Sobre la obra, estoy convencida de que es toda suya.

Antes podía pasar horas ante nuestro Señor, amándole, hablándole, y ahora ni siquiera la meditación discurre adecuadamente, nada sino «Dios mío». Incluso eso a veces no viene. Sin embargo, en algún lugar en lo profundo de mi corazón, este anhelo de Dios sigue abriéndose paso en la oscuridad. Cuando estoy fuera en el trabajo, o estoy ocupada en encontrar a la gente, hay una presencia de alguien viviendo muy cerca en mí. No sé lo que es, pero muy a menudo, incluso a diario, ese amor en mí hacia Dios se hace más real. Me encuentro a mí misma haciéndole inconscientemente a Jesús las más extrañas declaraciones de amor.

Padre, le he abierto mi corazón a usted. Enséñeme a amar a Dios, enséñeme a amarle mucho. No soy instruida, no sé muchas cosas sobre las cosas de Dios. Quiero amar a Dios como y para lo que él es para mí: «Mi Padre».

Mi corazón, mi alma y mi cuerpo solo pertenecen a Dios. Él ha tirado, como despreciada, a la hija de su amor. Y para esto, Padre, he hecho este propósito en este retiro: estar a su disposición. Dejar que haga conmigo todo lo que él quiera, como quiera, tanto tiempo como quiera. Si mi oscuridad es luz para alguna alma, incluso si no es para nadie, soy perfectamente feliz de ser una flor del campo de Dios.

RESPONSORIO Cf. Ct 3, 1-2; 5, 6; Sal 36 (37), 5

℟. Buscaba al amor de mi alma; lo buscaba, y no lo encontraba; lo llamé y no me respondió. * Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará.

℣. Buscaba al amor de mi alma; «Me levantaré y rondaré por la ciudad; por las calles y plazas, buscaré al amor de mi alma». * Encomienda tu camino.

ORACIÓN

Oh, Dios, que llamaste a santa Teresa, virgen, para que correspondiera al amor de tu Hijo, sediento en la cruz, con una eximia caridad hacia los más pobres, te pedimos que nos concedas, por su intercesión, servir a Cristo en los hermanos afligidos. Él, que vive y reina.

EN EL MARTIROLOGIO ROMANO

Debe añadirse en primer lugar al día 5 de septiembre el siguiente elogio:

Santa Teresa (Inés) Gonhxa Bojaxhiu, virgen, quien, nacida en Epiro, apagó con su excepcional caridad la sed de Cristo abandonado en la cruz en los hermanos más pobres y fundó las Congregaciones de las Misioneras y Misioneros de la Caridad para el servicio pleno de los enfermos y abandonados.

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