martes, 23 de agosto de 2022

Cardenal Sarah explica relevancia de la Visitación de María a su prima Isabel

Con motivo de la Fiesta de la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel, que en nuestra Parroquia se celebra este domingo, recuperamos las palabras pronunciadas por el Cardenal Sarah, en marzo de 2019 cuando era Prefecto de la Congregación del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, durante su visita a Sevilla (España).

En la Basílica de la bienaventurada Virgen María de la Esperanza Macarena, el Cardenal Sarah reflexionó sobre la Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel y recordó las palabras del Evangelio de San Lucas: “María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña”.

“María”, explicó, “aquella que había escuchado de labios del ángel Gabriel en la Anunciación, que su pariente Isabel ‘ha concebido un hijo en su vejez porque para Dios nada hay imposible’, se levanta y se pone en camino, pero no de cualquier modo sino ‘de prisa’”.

En su discurso, el Cardenal Sarah recordó que “por la desobediencia de un hombre y una mujer, Adán y Eva, fuimos sentenciados a muerte, pero por la obediencia de otro hombre y otra mujer, Jesús y María, fue destruida dicha sentencia”.

Precisamente, “por los méritos del sacrificio de Cristo, sumo sacerdote, y los sufrimientos de la Virgen María, Dios ha inundado con su amor el mundo entero”.

Es “ese amor de Dios el que hace que María se levante y se ponga en camino de prisa para atender a su prima Isabel. En casa de Zacarías se encuentran: la que había concebido siendo virgen y la que había concebido siendo estéril, María e Isabel”.

Explicó que “en la Anunciación es el ángel Gabriel el que saluda a María; en la Visitación es María la que saluda a Isabel y, ‘en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre’. María es la llena de gracia porque el Espíritu Santo vendrá sobre ella y la fuerza del Altísimo la cubrirá con su sombra; por el contrario, Isabel, al saludo de su prima, se llena del Espíritu, salta la criatura en su vientre y proclama la grandeza de María”.

“Juan, en el seno de su madre, había oído y sentido al Verbo, a la Palabra hecha carne que viene a ungirlo para que sea el precursor, es decir, el que prepare el camino de aquél que se definirá a sí mismo: ‘Yo soy el camino y la verdad y la vida’”.

El Cardenal Sarah señaló que “por medio del bautismo de conversión, el Bautista, preparará los corazones arrepentidos a recibir el bautismo de Espíritu Santo y fuego que administrará aquél de quien no es digno, ni siquiera, de desatar las correas de sus sandalias”.

Asimismo, puso de relieve que “como Juan, también su madre Isabel proclama su indignidad ante la Madre de Dios: ‘¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?’ y es que, quien contempla la grandiosidad del misterio del amor de Dios para con sus criaturas, no puede sino proclamar la grandeza del Señor y la pequeñez de nuestra condición humana”.

Con Santa María y Santa Isabel. Por Joaquín Manuel Serrano Vila

Qué gran dicha recuperar poco a poco tanto que en estos dos duros años de pandemia quedó postergado, entre ello nuestras fiestas de fechas tan señeras y queridas y que forman parte de la esencia y la identidad de nuestro Pueblo. El año 2020 no pudo hacerse fiesta, ni había ganas ni motivos para ella; en 2021 aunque algo se pudo hacer, todavía no estaba la situación para tirar cohetes ni voladores. Más este año sí; podrá Lugones vestirse de nuevo de guirnaldas y banderines con todo lo que conlleva. Somos conscientes del mal trago que la Comisión de Fiestas ha tenido que vivir todo este tiempo durante esa larga incertidumbre que prolongaba una y otra vez en la incógnita de cuándo vendrían tiempos mejores. Agradecimiento de entrada, pues, a ese gran equipo que da lo mejor de sí mismo cada año para organizar en nuestra Localidad unas fiestas de primera. Hacer algo grande por los demás no sólo trae aplausos, a veces también incomprensiones, críticas y juicios; algo por otra parte inherente a cualquier implicación social o de proyección pública. Desde esta consideración, mi felicitación sincera a todas las personas que de forma voluntaria hacen posible estos días alegres para los lugonenses.

Desde la Parroquia no hemos dejado de celebrar ninguno de los dos años anteriores esta festividad tan entrañable; podíamos haberla pasado como un domingo más del año, pero ni en aquellas difíciles condiciones el cuerpo no nos lo llevaba. Aunque no hubo “Fiesta Pagana”, sí tuvimos la fiesta religiosa: el triduo previo, la misa solemne del domingo, la bendición de las embarazadas, y la misa por los difuntos. Lo único que no hubo, siguiendo las indicaciones sanitarias y del Arzobispado de Oviedo, fue la procesión. También a nosotros nos dio pena no poder salir a las calles con las imágenes de las santas primas, pero así son las cosas: “el hombre propone y Dios dispone”. Ahora ya es momento de vivir el presente para desde éste encaminarnos al mañana. Y lo que ya nos ocupa de forma inmediata es celebrar y festejar; dejar por unos días los sinsabores de la rutina de todo el año y participar de estas jornadas en un deseado clima de amistad y confraternización.

Este año toca estrenar nueva ubicación para el prau de la fiesta. Es cierto que cuando se iniciaron las obras de la tercera fase del “bulevar”, a todo el mundo le dio pena y nostalgia ver cómo empezaba a desaparecer “el prao de Santa Isabel”, aquel que con tanto mimo cuidaba en su época Alfredo, un enamorado de esta fiesta que tuvo la dicha de morir el día propio de ésta, y de ser enterrado el “lunes del bollu”. No vamos a negar que de entrada no nos gustan las mudanzas, más quién sabe si con el tiempo saldremos incluso ganando con la nueva ubicación que ahora se inaugura. Donde sea, seguiremos celebrando lo que nunca ha cambiado: Santa María y a Santa Isabel, dos mujeres que protagonizan el relato de una época en la Dios quiso darnos su lección “progresista” ensalzando a la mujer -a las mujeres- y la maternidad. Ya no es por la mujer por la que llega el pecado, ahora es por una nueva mujer por la que nos viene la salvación, la cual hace alegrarse y saltar de gozo la criatura que hay en otra - Isabel- que ya había perdido toda esperanza como mujer y como madre.

Antes de que llegara a nosotros “el covid” leí una novela que me regalaron titulada ''Que acabe en siete'', de María Bobes, escritora nacida en Viella. En el libro me encontré el siguiente dato que quiero compartir: Tuve un tío fraile que estuvo mucho tiempo de misionero en el Congo (...) Era un hombre conocido en toda la Provincia por su enorme bondad. Decía que para un misionero, la Visitación de María a su prima Isabel era el modelo de visita, porque la había hecho con el único propósito de compartir la alegría de llevar a Dios dentro''.

Cada día, Dios se acerca muchas a veces a nuestra vida por medio de otros, al igual que le pasó a Isabel, la cual fue capaz de descubrir que no la visitaba sólo su prima, sino el mismo Cristo aún oculto las entrañas de su prima. Para los ateos o indiferentes, esta fiesta es una invitación a dejarse visitar y sorprender por Dios, sólo hay que estar atento a los indicadores que el Señor pone por medio. Y para los que somos creyentes, celebrar la Visitación es una llamada a ser misioneros, a saber portar y transmitir la alegría de llevar a Jesucristo a los demás, como hizo María con Isabel.

Un buen amigo sacerdote que ha fallecido este año y al que le encantaba venir a Lugones, D. Luis Marino, en el año que nos presidió la misa solemne de la fiesta reflexionaba que la celebración de la Visitación de María a Isabel se introduce en la liturgia de la Iglesia en el siglo XIV, un momento terrible para ésta y para toda la sociedad de aquella época por múltiples crisis y enfermedades. Tampoco nosotros estamos libres de dificultades, pero con el ejemplo de estas dos primas seguiremos superándolas.

Que estos días de celebración sean un buen motivo para disfrutar del gozo de un pueblo unido en fiestas, entremezclándonos unos y otros, locales y visitantes, y descubrir que incluso con la persona más insospechada podemos llegar a compartir una sidra o una cerveza, comprobando que Dios se vale de sus mediaciones para demostrarnos que como seres humanos e hijos de la Creación divina tenemos más semejanzas que diferencias… Un corazón noble siempre identifica mucho más lo que une que lo que separa.

Con María de la Visitación y Santa Isabel: Felices fiestas 2022

Joaquín, párroco

lunes, 22 de agosto de 2022

Triduo y Fiesta de la Visitación 2022


Entrevista a la Madre Elsa Campa, Carmelita asturiana. Primera monja de clausura consulta de los Institutos de Vida Consagrada

(Elena Fernández Pelo/ lne) Elsa Campa no se hacía a la idea de que ella, que había nacido en Besullo, en Cangas de Narcea, un pueblecito asturiano rodeado de montañas, hubiera sido llamada a pasar su vida encerrada en un monasterio de clausura, pero así era. Ingresó en el Carmelo de Oviedo en julio de 1982, así que ya va para 40 años compaginando su vocación contemplativa con las responsabilidades que le han ido cayendo del cielo. La última se la asignó el Papa Francisco en enero de 2021, cuando la nombró consultora del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Elsa Campa es además la presidenta de la federación de Monasterios de Carmelitas Descalzas de Castilla, que abarca nada menos que las dos Castillas, Asturias, Galicia y Madrid y la priora de dos monasterios federados. Uno es nada menos que el de Alba de Tormes, en Salamanca, fundado en 1571 por Santa Teresa de Jesús, donde vivió los últimos años y donde se venera su cuerpo incorrupto; el otro el de Villagarcía de Campos en Valladolid, así que de uno en otro y de regreso a Oviedo, la que considera su casa, pasa la vida entre la carretera y la oración.

¿Fue de vocación temprana?

Empecé a sentirla con 19 años. Yo trabajaba en el Hospital Monte Naranco, en Oviedo, que por entonces era de tuberculosis. Estuve un tiempo con las hermanas franciscanas, y después, en los años 80, entré a trabajar en el Colegio de Latores, saqué las oposiciones y estuve dos años allí. Un sacerdote de la iglesia de San Isidoro fue el primero que me habló de las Carmelitas, al contarle yo lo que sentía. Conocía la obra de Santa Teresa y empecé a hablar con la priora. Entonces el convento tenía rejas y yo pensaba: ''Señor, no me puedes pedir que me encierre aquí, yo vengo de un pueblo de recorrer las montañas allá en Besullo'', pero lo que es la llamada, la vocación... El Señor fue trabajando por dentro y meses después volví a contactar con las hermanas, cuando terminé el contrato que tenía con el colegio en el que trabajaba ingresé en el convento. Acabo de cumplir 40 años.

¿Cuál es el carisma de las Carmelitas?

Nos conocen como monjas de clausura, pero lo que más nos identifica es la vida contemplativa. Somos comunidades pequeñas, de familia, de vida fraterna fuerte, y lo que más nos caracteriza es la oración, el silencio, la soledad. Santa Teresa había entrado en el siglo XVI en conventos de 180 o 200 monjas, y tuvo esa inspiración del espíritu de hacer comunidades más pequeñas, donde todas han de ser amigas, todas se han de querer y ayudar. Nuestros conventos no pueden ser de más de 21 monjas, para que podamos conocernos y mantener esa relación fraternal, aunque ahora en pocos somos tantas, Aquí somos 16 y yo la única asturiana. No tenemos un trabajo al exterior, pero cada comunidad tiene un modo de vida. Nosotras, una pequeña repostería desde hace más de cuarenta años-

Ahora usted vive entre Oviedo y Alba de Tormes

Nuestros monasterios están federados y nosotras pertenecemos a la federación de Castilla, somos 16 monasterios, con las dos Castillas, Oviedo, Asturias y Madrid. Yo he sido consejera de la Federación en distintas ocasiones y desde hace cuatro años soy la presidenta. Ahora existe la posibilidad de que monasterios que estén más excasos de personal se afilien a otro monasterio más grande. Hay dos monasterios, el de Alba de Tormes y el de Villagarcía de Campos que se afiliaron a la federación. Yo en Alba, una comunidad con muchísimas implicaciones y por la que pasa mucha gente, paso una parte del mes.

En Alba estará muy presente la presencia de la Fundadora

Allí se conservan sus restos y es muy visitado. Hace años se hizo un museo importante, al nivel de cualquier museo nacional. Ahora, que estamos celebrando los 400 años de la canonización, y los de 100 de su declaración como doctora de la Universidad de Salamanca, tenemos una exposición en la iglesia, y en algunos lugares anexos, que está siendo muy visitada. Algunos la comparan con las Edades del Hombre...

Entre tantas idas y venidas y tanta responsabilidad, ¿le queda tiempo para el silencio y la contemplación?

Lo intento, si, claro, porque eso es el fundamento de la vida. Esos nombramientos, gracias a Dios, son temporales, un día se acaban y luego uno vuelve a la vida normal. Quitando esos cargos mi vida es la normal en el monasterio: asisto a todos los actos de comunidad, tengo mi oficio y hago la cocina el día que me toca, como una más. Haces de priora, tres años, y pasas a ser una hermana más, con el oficio que te corresponda, sencillo, como es nuestra vida. El mío es la provisoría, soy la que cuida los alimentos, la que decide que vamos a comer al día siguiente, cuida la fruta, de que haya pan...

Y hace un año le llega la designación del Papa como consultora del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada...

Me llamó, hace dos años, Monseñor Carballo (el secretario del Dicasterio), y me habló de este tema. Yo le dije: ''Yo tengo poco tiempo libre, hay hermanas más preparadas...'', y él me contestó: ''Bueno, no se preocupe''. Legó febrero del año pasado y recibí el nombramiento, una carta muy solemne en latín, con la firma del Papa. Como Elsa no existe en latín porque es Isabel, la carta venía a nombre de Isabel y yo me dije: ''¿Pero esta quien es?''. Y otra carta de la Secretaria de Estado. Esta es la primera vez que eligen a una monja como consultora. Hay religiosas en muchos cargos generales de congregación, somos unos 20 consultores y casi la mitad mujeres, pero de vida contemplativa monja, soy la primera. Han querido que la vida contemplativa también esté representada en la congregación y en ese sentido me alegro. Mi tarea es atender las consultas sobre temas de la vida contemplativa, de lo que yo sé. Son nombramientos por cinco años. Te pueden hacer las consultas por teléfono, por correo electrónico y por ese mismo medio respondes -hasta ahora no he tenido que ir a Roma-, o pueden pedirte una visita canónica, a una comunidad que tenga algún problema.

¿Ha recibido ya muchas consultas?

Sí, alguna he recibido. A veces cosas generales. Cada dos o tres años sale un cuadernito sobre los temas en los que trabaja la congregación, que tiene gente muy preparada.

¿Y cuáles son las preocupaciones que le consultan?

Las dificultades de la vida contemplativa, y no sólo de ella, sino también de las congregaciones de vida activa, vienen principalmente del envejecimiento de las comunidades por la falta de vocaciones. Todos los meses sabemos del cierre de monasterios, muy necesitados de personal o de ayuda. Son pocas y mayores, muy limitadas en las fuerzas. Nosotros, como somos monasterios autónomos, aunque estemos federados, tenemos que ir buscando soluciones a cada uno. Hay que ayudar a cerrar, buscar donde acoger a las hermanas... Con la pandemia muchos conventos perdieron el trabajo del que vivían y económicamente hay comunidades muy necesitadas; en eso las federaciones también tenemos que ayudarnos, no sólo en la parte espiritual. Las hermanas tienen pensiones pequeñas, los monasterios son grandes y necesitan arreglos. Otra preocupación es que hacer con el patrimonio de los monasterios que se cierran, en muchos casos de mucho valor, no se pueden mover fácilmente, y no se puede dejar abandonado al vender.

¿No hay manera de avivar las vocaciones?

En una sociedad como esta es difícil. Primero está la poca natalidad, luego, en el caso de la mujer, han cambiado mucho las cosas, y yo me alegro. Hay muchas posibilidades para las jóvenes que quieran hacer una vida social. Entregarse a una causa de por vida cuesta, y se ve en todo, también en los matrimonios. Se nos acabó el amor y nuestra vocación es un asunto del corazón. Esto de para siempre... Aunque hay unos años, nueve como mínimo, hasta tomar la decisión definitiva. También ha cambiado la mentalidad. Conocemos jóvenes que estudian Medicina y van unos años a África, hacen voluntariado como laicas, pero la vida contemplativa siempre ha sido más restringida.

domingo, 21 de agosto de 2022

''Entrar por la puerta estrecha''. Por Joaquín Manuel Serrano Vila


Nuestro mundo está en continuo cambio; en muchas realidades hemos mejorado, pero en otras por desgracia estamos bastante peor. Somos menos humanos y menos espirituales, y es algo que deberíamos recuperar. Las sociedad de nuestros abuelos era precaria en lo material, pero mucho más humana precisamente porque era más espiritual, porque sabían descubrir a Cristo en el vecino, en el forastero, incluso en la persona más alejada de ellos. Muy atrás ha quedado aquel tiempo en que las casas de los pueblos estaban abiertas y no había que tocar el timbre para entrar, o en que en nuestros barrios se aparcaban los coches con las llaves puestas y o las puertas abiertas... Necesitamos recuperar la vida espiritual para volver a encontrar nuestra propia humanidad. En este domingo XXI del Tiempo Ordinario la palabra de Dios nos invita a cuestionarnos cuáles son las preguntas esenciales que trazan nuestra vida: qué hago con ella y en ella; qué busco en mi vida o qué espero de ella.

I. Anclados en la esperanza

San Pablo en su carta a los Hebreos nos regala hoy una reflexión muy importante para nuestro día a día: el valor de la esperanza. La esperanza es el ancla a la que nos agarramos cuando viene la tormenta para que nuestro barco no vaya a pique; qué importante es cultivar la esperanza para saber afrontar tantos contratiempos y sinsabores que se nos presentan. A veces no entendemos por qué llegan a nosotros tantos disgustos, problemas y cruces... La palabra que hemos escuchado nos suena extraña: ¿qué es eso de que el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos?. Esta era una idea muy extendida en el Antiguo Testamento, que los males venían por los pecados propios o de los padres, pero la reflexión de San Pablo va en otra dirección. Este texto está dirigido principalmente a judíos conversos al cristianismo, los cuales se mostraban descontentos con la realidad que empezaban a descubrir. Pensaban que con seguir a Jesús y con aceptarlo ya estaba todo hecho, se acabarían los contratiempos y vivirían como nunca. Por eso el Apóstol les dice como hoy a nosotros:  ''Soportáis la prueba para vuestra corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues ¿qué padre no corrige a sus hijos?''... Por ser cristianos nos estamos exentos de penurias, castigos o correcciones; pero éstas no deben llevarnos a tirar la toalla, sino a ser mejores, a crecer en paciencia interiormente y ensanchar el corazón. Muchos al primer contratiempo se enfadan con Dios, con la Iglesia o con el mundo; nosotros estamos llamados a aceptar lo que viene desde el ángulo de la esperanza, conscientes de que lo que ahora sufrimos y aceptamos será premiado en el mundo futuro. 

II. Unidos a todos los pueblos

La primera lectura tomada de la parte final de la Profecía de Isaías constituye un oráculo dirigido al pueblo que retorna del exilio de Babilonia; es un canto a vivir la esperanza en clave universal. El pueblo elegido viene dolorido de experimentar una de las experiencias más duras de su historia, un episodio de castigo en el que el Profeta les orienta a vivirlo como una enseñanza para sus vidas. Los israelitas habían caído en un error muy extendido, se habían cerrado en sí mismos y se habían vuelto megalomamente endogámicos; se creyeron los únicos amados por el Señor... Por eso estas palabras que se han proclamado: ''vendré para reunir las naciones de toda lengua'', ó ''Ellos anunciarán mi gloria a las naciones.Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor, traerán a todos vuestros hermanos''... El proyecto de Dios no es exclusivo para el pueblo judío, no está limitado a un grupo o nación, sino abierto a todos los que tengan a bien aceptarlo. Pero cómo nos cuesta vivir unidos a todos... A menudo nos encerramos en tópicos egocentristas de ''mi pueblo'', ''mi parroquia'', ''mi barrio'' con justa carga preferencial, pero excluyente y casi despectiva de los demás; donde los del alrededor son contrincantes o incluso enemigos. Esta realidad la experimentamos los sacerdotes con más de una o varias parroquias: cuando llegan las fiestas todos quieren su misa a la hora más cómoda o tradicional, y parece que al ser imposible a veces la parroquia sobre la recae "su hora" es tenida por enemiga y contrincante... Hemos de crecer en esperanza sí, pero también abrir nuestra mente y entender la fe en clave de universalidad. Es lo que hemos cantado con el Salmista, lo que nos dice el Señor y que actualiza este antiquísimo oráculo pidiéndonos no llevar su palabra sólo a los nuestros, sino a todos; es decir: ''Id al mundo entero y proclamad el Evangelio''.

III. El Señor nos espera

El evangelio de San Lucas de este domingo vuelve a poner nuestra mirada en la eternidad con esa pregunta que alguien le formula: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Quizá es algo que nos preguntamos cuando al entrar en un cementerio grande vemos muchísimas sepulturas: ¿cuántos se habrán salvado? ¿cuántos estarán ya en cielo? ¿cuántos necesitarán de mi oración viéndose aún en "el purgatorio"?... La muerte es una catequesis para la vida: ¿dónde me veo yo una vez muerto?. Por eso Jesús da esta gran recomendación: ''Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán''. Jesús habla claro -como siempre- en su camino hacia Jerusalén mientras va formando a sus discípulos y seguidores, y ya hemos visto en domingos pasados que seguir a Jesús implica y complica. Tal vez la pregunta tenía un trasfondo sobre el cumplimiento legal y normartivo para la salvación, pues los judíos tenían muy asumido que el mañana se alcanzaba cumpliendo las leyes de Moisés; sin embargo, Jesús responde en otra dirección: vivir conforme a la voluntad de Dios, a saber abandonarnos en sus manos y asumir lo que para nosotros ha pensado Él. Somos libres para vivir como queramos, incluso de espalda a Dios; el problema viene como el mismo Cristo nos ha dicho: cuando hemos perdido el tiempo, cuando hemos tirado la vida por la borda y descubrimos al final de nuestra existencia mortal que lo de la vida eterna iba en serio y era -es- la mejor oferta. Así lo que hemos escuchado: "Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis diciendo: Señor, Señor, ¡ábrenos!; él os dirá: ¡no sé quiénes sois!". Esta es una advertencia seria para que seamos auténticamente discípulos del Maestro y no pensemos que sólo el Señor dirá que no conoce a los que no pisan la Iglesia; también muchos que somos asiduos podemos recibir esa contestación: ''No os conozco'', pues hemos vivido de apariencias sin ser en verdad seguidores de Jesús con todas las consecuencias; es decir, que no hemos entrado por la puerta estrecha: "Entonces comenzaréis a decir: Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas. Pero él os dirá: No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad". No sólo basta con caer en la cuenta de que estamos llamados a salvarnos y encaminarnos a ella, sino qué, además, hemos de entender que hemos de hacer todo lo posible y lo imposible para ello, pues si sólo me miro el ombligo no he entendido el mensaje del Evangelio. Si verdaderamente he descubierto a Jesús he de vivir buscando darlo a conocer a los demás como premisa principal y el mejor de los regalos. Jesucristo nos salva por pura gracia: ¿Dónde acabaremos nosotros: en "el llanto y el rechinar de dientes" o cruzando "la puerta estrecha"?... Las matemáticas de Dios en nada se parecen a las nuestras, y es que Él mismo nos lo recuerda también en el Evangelio: ''hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos''. La puerta es una sóla; el recordatorio de que es estrecha no deja alternativa a otra de mejor acceso, sino para calcular qué he de hacer y cómo para poder pasar. En cierta ocasión escuché al Párroco de mi pueblo predicar respecto de este evangelio utilizando un poema de Miguel de Unamuno que me parece una catequesis perfecta para este domingo:

Agranda la puerta, Padre
porque no puedo pasar;
la hiciste para los niños,
yo he crecido a mi pesar.
Si no me agrandas la puerta,
achícame por piedad;
vuélveme a la edad bendita
en que vivir es soñar.

Evangelio Domingo XXI del Tiempo Ordinario

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):

En Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén.

Uno le preguntó:

«Señor, ¿son pocos los que se salvan?».

Él les dijo:

«Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo:
Señor, ábrenos; pero él os dirá:

“No sé quiénes sois”.

Entonces comenzaréis a decir:

“Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”.

Pero él os dirá:

“No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”.

Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.
Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos».

Palabra del Señor