sábado, 6 de diciembre de 2014

Evangelio del II Domingo de Adviento – Ciclo B


Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

Está escrito en el profeta Isaías: «Yo envío mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: “Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.”» Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados, y él los bautizaba en el jordán.

Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba:

–«Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.»

Palabra del Señor

AVISO PARROQUIAL


VIGILIA DE LA INMACULADA 2014


``María es la Madre de la Esperanza´´

Lugar: Iglesia Parroquial de San Felix

Día: Domingo 7 de Diciembre

Hora: a 21:00 de la noche

En dicha noche, víspera de la fiesta de la Inmaculada, queremos estar con Ella y contemplar su belleza, su ser mujer. Es una noche para unirnos a María, y proclamar las grandezas de Dios. Cantar a Dios por las maravillas que ha hecho en su Madre, a quien nos ha dejado por Madre y Modelo, para que aprendamos de Ella a tener sus mismos sentimientos, sus mismas actitudes. Queremos en esta noche aprender de Ella su capacidad de escucha, acogida y entrega, capacidad que le lleva a decir “SÍ” al proyecto de Dios en su vida.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Preparad


Las beatas


Curiosamente la palabra beato/beata provien del latín beatus, que significa feliz, bienaventurado. En la práctica eclesial el título de “beatísimo” es uno de los que se da al Papa y también se denominan beatos a aquellos difuntos que, tras un estudio previo de su vida y obras, el Papa ha declarado como dignos de ser honrados con culto. Todos los santos, en su proceso de canonización, son declarados primeramente como beatos.

La Real Academia de la Lengua Española, en una de sus acepciones, define beato como “Persona muy devota que visita los templos con frecuencia”. Tal como está definido no incluye ninguna connotación despectiva, pero en la práctica este término se utiliza de forma peyorativa, como burla o insulto. Es muy similar a otros muchos como meapilas o algunas otras expresiones utilizadas en el español de Latinoamérica como chupacirios, zanahorias, etc.

Pero acotando el uso de esta palabra, y concretamente en femeninio plural, las “beatas”, en España suele referirse a un tipo de mujeres muy concreto: son asistentes a misa diaria; aunque pueden ser de varias edades, la mayoría de ellas son señoras mayores, muchas de ellas viudas, generalmente amas de casa y de un nivel sociocultural medio-bajo. Este tipo de mujeres suele generar ciertas antipatías en un amplio sector de la población, que suelen tacharlas de hipócresia o de querer figurar.

Es cierto que podríamos criticarlas o mostrar muchos de sus defectos o carencias que no se pueden negar, ya que muchas de ellas han hecho de la asistencia a misa un ritual monótono sin que luego tenga una repercusión real o significativa en su vida diaria, pero sería injusto tachar así a todas o incluso a la mayoría.

Yo por el contrario tengo un gran cariño a las beatas, no lo puedo evitar. Por un lado me parece que son las mantenedoras de una tradición importante que muchos no seguimos, desgraciadamente: la asistencia frecuente a la celebración de la Eucaristía y no solo a la preceptiva dominical. Por otro me resulta motivador cómo después de tantos años estas señoras prefieran seguir yendo a misa en lugar de hacerlo al bingo o a los bailes de los jubilados (que puede que algunas de ellas lo hagan también pero a otras horas). Y, como no, por su oración diaria, esa que nos ha preservado y preserva de tantos males: es frecuente que además de la misa queden un rato antes para el rezo del Santo Rosario.

En cierta ocasión empecé a hacer un cálculo sobre las veces que una beata habría ido a misa a lo largo de su vida y, contando día a día, seguro que más de una superará más de 10.000, 15.000 o incluso 20.000 veces a la hora de su muerte. Eso supone que habrán repetido miles de veces, e incluso decenas de miles aquello de “anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ven Señor Jesús”, por poner un ejemplo, y es así mismo muy probable que nunca hayan entendido realmente lo que significa esa frase, pero si que sabrán una cosa, que decir eso, aunque no sepan bien lo que quiere decir, es algo bueno. Y eso las hace merecedoras de mi respeto
Jose Luis Rubio 

jueves, 4 de diciembre de 2014

Carta semanal del Sr. Arzobispo



Relevo en Covadonga. Gratitud y acogida

Durante muchos años hemos encontrado en ese rincón tan querido de nuestras montañas como es Covadonga, una presencia amable, discreta, verdaderamente entregada. En un lugar especialmente significativo de nuestra tradición cristiana como es la casa de la Virgen en cuya Santa Cueva y aledaños se venera a la Santina, hay varias personas que con motivo distinto cuidan del lugar: el Cabildo de canónigos, Institución Teresiana, Esclavas del Corazón de María Inmaculada, Carmelitas misioneras del Espíritu Santo, Escolanía, personal de servicio, etc. De todos ellos depende tantas veces la acogida y el acompañamiento de cuantos por razones diversas acudimos a ese bendito Santuario mariano.

Hoy quiero referirme a quienes tras muchos años de trabajo verdaderamente apostólico al frente de la Casa diocesana de Espiritualidad en Covadonga acaban de dejarla para incorporarse a otro lugar: se trata de la Compañía de Esclavas del Corazón de María Inmaculada. Esta comunidad fue aprobada en nuestra Diócesis de Oviedo en 1955 como asociación por el entonces Arzobispo D. Javier Lauzurica. Posteriormente, el Arzobispo D. Gabino Díaz Merchán procedió a erigir dicha asociación como Congregación religiosa de Derecho Diocesano en 1992.

Es una larga y hermosa historia que tuvo comienzo en Madrid en los años duros del final de la guerra y en los no menos fáciles que vinieron a continuación. Nombres como Madrid y Algete (Madrid), y dentro de nuestro ámbito norteño los de Colunga, Balmori, Cangas de Onís, Oviedo y finalmente Covadonga, son los puntos que señalan la geografía de la entrega de unas mujeres que han tenido y tienen nombre y edad. Las cinco hermanas que quedan son por tantos conocidas: Hnas. Victorina, Luz, Ana María, Carmen y Mercedes. Ellas y todas las que las precedieron, se dieron con toda generosidad primero al Señor y a su Madre bendita, y luego inseparablemente a cuantos se cruzaban en sus vidas reclamando algún servicio pastoral y humanitario, al que ellas no dudaron en responder.

La entrega a los niños en los colegios en los que trabajaron, también a los ancianos en algunas residencias, su importante labor educativa con los pequeños sordos en la Fundación Vinjoy y su dilatada presencia en la Casa de Espiritualidad en Covadonga, llenan páginas muy bellas del trabajo sencillo y discreto, pero colmado de dedicación amorosa por parte de estas queridas hermanas. La adoración de la santa Eucaristía, la devoción a la Virgen Inmaculada y la disponibilidad en el servicio diocesano de la Iglesia han marcado esta historia de donación a Dios y a los hermanos. Ahora continúan su testimonio trabajando en la Basílica San Juan el Real (Oviedo) en algunas tareas parroquiales. Toda nuestra gratitud a estas hermanas.

También agradecidos a las jóvenes religiosas que acaban de llegar a Covadonga, Hijas de Santa María, para hacerse cargo de la Casa de Espiritualidad. Su juventud, su trayectoria como Congregación todavía reciente, hace que nos llene de esperanza y que el servicio que sin duda prestarán junto a otras presencias de sacerdotes y religiosas en Covadonga, hará que ese corazón asturiano de espiritualidad y religiosidad popular siga palpitando latidos de esperanza y alegría para cuantos necesitados de ellas se allegan a ese lugar bendecido por nuestra Santina. En estos momentos de particular intemperie necesitamos unas referencias claras y significativas en donde a nuestra espera se le pone nombre y en donde somos abrazados por quien con su gracia nos da cumplida la respuesta.


+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo