viernes, 10 de agosto de 2018

Necrológica


Falleció en el día de hoy el Rvdo. Sr. D. Aurelio Serafín Viña Vigil 

Nació en el Entrego (S.M.R.A.) el 15 de abril de 1931

Ingresó en el Seminario Diocesano de Oviedo dónde cursó sus estudios de latín, humanidades, filosofía y teología.

Fue ordenado sacerdote el 30 de mayo de 1954 por Monseñor Francisco Javier Lauzurica y Torralba .

Su primer destino fue como Coadjutor de Santa María de Muros del Nalón (1954-1955)

En 1955 pasa a servir dentro del entonces Vicariato General Castrense de España.
Tras 35 años de ministerio en la Iglesia Castrense, pasa a la reserva como Coronel Vicario de Primera Región Aérea. Retorna a la Diócesis fijando su domicilio en El Berrón junto, a su hermana.

Se pone entonces de nuevo a disposición de la Diócesis desempeñando los siguientes encargos:

Administrador parroquial de Nuestra Señora del Carmen de Pando - la Felguera (1990 - 1992)   

Administrador parroquial de Nuestra Señora de Covadonga de Roces - Gijón (1992  - 1994)

Párroco de San Esteban de Aramil (1994- 2010)

Administrador Parroquial de Santa Cruz de Marcenado (2005- 2010)

Adscrito a San Pedro de Pola de Siero (1995-2015)

Colaboró en la Parroquia de San José de Gijón (Desde 2015 a la actualidad)

Así mismo ejerció como confesor de la Comunidad de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Pola de Siero, por expreso deseo de las propias religiosas.

Tras llevar días ingresado en el Centro médico de Oviedo por su delicado estado de salud, se durmió hoy en el Señor.

El funeral por su eterno descanso se celebrará mañana sábado día 11 a las 17´30h en la Iglesia de San Pedro Apóstol de Pola de Siero, y acto seguido, recibirá cristiana sepultura en el cementerio parroquial.

 ''Tu eres sacerdote eterno, según el Rito de Melquisedec'' (Sal.110:4)

D.E.P.

Orar con el Salmo del Día

Sal 111,1-2.5-6.7-8.9
R/. Dichoso el que se apiada y presta

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.

No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que derrote a sus enemigos.

¿Merece la pena mantener un blog?. Por Jorge González Guadalix


La pregunta que uno se hace y que tantos se hacen. Si merece la pena mantener un blog de temática religiosa y, más aún, el sentido del blog y hasta el sentido de las páginas religiosas católicas en internet.

Uno tiene su propio blog. Con su estilo, sus formas y maneras, manías, fijaciones y todo lo que mis lectores quieran. Y aunque algunas veces ya he contado el sentido que para un servidor tiene, creo que no viene mal de cuando en cuando recordarlo. ¿Para qué debería servir un blog en internet, y más si su autor es un sacerdote? Intento explicarlo con cuatro palabras:

FORMAR. Uno se encuentra con mucha gente sin formación, lo cual es una lástima, y mucha gente deformada, lo que es mucho peor. Ya saben que durante muchos años tuvo un enorme éxito una pseudo formación o deformación basada en que lo importante es compartir, a Jesús no le importa, lo que hace falta es ser buena persona y estar con los pobres. El resto, carqueces que es necesario superar. Por eso laimportancia de la formación, y la insistencia en tomar como base para ella la Escritura y la Tradición interpretadas correctamente por el magisterio de la Iglesia. Anda que no habré recomendado veces la lectura del catecismo.

Formar no según mis peculiares ideas de lo bueno, lo justo y lo sabio. Formar según el catecismo, según la verdad recibida y custodiada por le Iglesia en sus vente siglos de historia.

INFORMAR. Contar cosas que pasan, aunque esto es más de la misma página que del bloguero. Nunca es objetiva la información, empezando porque lo que para uno es esencial, para el otro no merece la pena. Informar porque los fieles deben conocer lo que ocurre en la Iglesia, para bien y para mal, los aciertos, los desaciertos, las novedades.

DENUNCIAR. Es duro, pero a ves hay que hacerlo, sobre todo porque duele la manipulación a la que son sometidos muchos fieles de buena voluntad. Es increíble, por ejemplo, que hoy se siga negando la comunión a los fieles que quieren recibirla de rodillas.

ANIMAR A LA SANTIDAD. Acontecimientos e iniciativas, llamadas especiales a los fieles, animar a participar en ciertos eventos, fomentar la oración, la práctica de la caridad, la búsqueda de la santidad, la práctica de las virtudes cristianas.

Dicho esto, muy breve, pero espero que suficientemente claro, lo que a uno le estimula en su escribir casi diario no son especialmente esas voces que claman “dar caña”, aunque a veces se haga, sino los testimonios de los que te agradecen que les estés ayudando en su vida cristiana. Esa persona, por ejemplo, que pidió un día libre en el trabajo y llegó a la parroquia desde la otra punta de Madrid porque leyéndome había descubierto la necesidad de una buena confesión. Esa otra que envía un mail agradeciendo la ayuda de mis reflexiones para retomar el camino de la fe. El abrazo, hace unos días, de un sacerdote guatemalteco que pasó por España apenas cuatro o cinco días y se vino una mañana a Braojos para agradecerme unos post que me dijo comentaban en el seminario donde estaba de formador. La invitación para su profesión religiosa de alguien que me dice que “su blog ha contribuido a mi vida cristiana y orientación vocacional desde el seminario menor”.

Para esto escribe un servidor. Es verdad que a veces me pueden salir unas formas no especialmente elegantes, y mis disculpas a los que en esos momentos puedan sentirse escandalizados. Lo curioso es que a veces el mismo post a uno le entusiasma y al otro le escandaliza. Cosas de la condición humana.

A todos agradezco su presencia en el blog y su paciencia con un servidor. Y a todos pido su avemaría, o menor dos, una por lo habitual de la vida pastoral en mis pueblos, y otra específica por la adoración nocturna, que mañana, por cierto, toca vigilia.

Y si a alguno he escandalizado, por favor, que rece por mí.

jueves, 9 de agosto de 2018

El trabajo de Dios es quitar la idolatría de nuestros corazones

(VATICAN NEWS)

El Aula Pablo VI repleta de fieles llegados de los cinco continentes fue el escenario de la segunda audiencia general del Papa Francisco, después de la pausa de verano del mes de julio, en la que el Pontífice continuó su catequesis sobre el primer mandamiento del Decálogo, profundizando sobre la idolatría, con la escena bíblica del becerro de oro, que representa el ídolo por excelencia.

El Santo Padre inicia su catequesis invitando a los 7 mil fieles presentes a detenerse en el contexto en el cual se desarrolla este episodio del libro del Éxodo, y se pregunta: ¿Qué es el desierto? “El desierto – afirma – es el lugar en el que reinan la precariedad y la falta de seguridad” donde no hay nada, “faltan el agua, la comida y el amparo”. Y ésta – evidencia el Papa – “es una imagen de la vida humana, cuya condición es incierta y no posee garantías inviolables”. Esta inseguridad genera en el hombre “ansiedades primarias”, como el comer y beber.

Francisco explica que la naturaleza humana, para escapar de la precariedad, de la precariedad del desierto, busca una religión ‘casera’: “si Dios no se deja ver, nos hacemos un dios a medida” – afirma – y pone en evidencia que “frente al ídolo no hay riesgo de una llamada a salir de la propia seguridad, porque los ídolos tienen boca y no hablan”. “Entendemos entonces – precisa el Papa – que el ídolo es un pretexto para ponerse en el centro de la realidad, en adoración de la obra de las propias manos”.

La necesidad de un ídolo lleva a Aarón a crear un becerro – entonces símbolo de fecundidad, abundancia, energía y fuerza – hecho de oro y, por lo tanto, representación por excelencia de la riqueza.

“Estos son los grandes ídolos: el éxito, el poder y el dinero ¡Son las tentaciones de siempre!” advierte Francisco. “Esto es el becerro de oro: el símbolo de todos los deseos que dan la ilusión de libertad y que, en cambio, esclavizan, porque el ídolo siempre esclaviza”. “La gran obra de Dios – subraya el Papa – es quitar la idolatría de nuestros corazones”.

El Obispo de Roma explica a continuación que “todo nace de la incapacidad de confiar sobre todo en Dios, de poner nuestra seguridad en Él, de dejar que Él sea el que dé verdadera profundidad a los deseos de nuestros corazones”. Y advierte que esto “también apoya la debilidad, la incertidumbre y la precariedad”. La referencia a Dios – agrega el Papa – nos hace fuertes en la debilidad, en la incerteza y también en la precariedad” porque “sin la primacía de Dios caemos fácilmente en la idolatría y nos contentamos con miserables garantías”.

Sin embargo, aceptar a Jesús que “se hizo pobre por nosotros” es reconocer que “la propia debilidad no es la desgracia de la vida humana, sino la condición para abrirse a quien es verdaderamente fuerte”:

“La salvación de Dios entra por la puerta de la debilidad” asegura el Santo Padre, subrayando que es “por su propia insuficiencia que el hombre se abre a la paternidad de Dios”. Y agrega: “La libertad del hombre nace en el dejar que el verdadero Dios sea el único Señor. Esto nos permite aceptar nuestra propia fragilidad y rechazar los ídolos de nuestros corazones”.

Mirar al Crucificado, para nosotros los cristianos, es reconocer que en Él “débil, despreciado y despojado de todas las posesiones” está el verdadero rostro de Dios, “la gloria del amor y no la del engaño resplandeciente”:

“Nuestra sanación viene de Aquel que se hizo pobre, que acogió el fracaso, que llevó al límite nuestra precariedad para llenarla de amor y fuerza. Él viene a revelarnos la paternidad de Dios; en Cristo nuestra fragilidad ya no es una maldición, sino un lugar de encuentro con el Padre y la fuente de nuevas fuerzas desde lo alto”, afirma el Papa.

Al término de la audiencia general, el Papa Francisco recordó la memoria litúrgica de Santo Domingo de Guzmán y la fiesta, mañana 9 de agosto, de Santa Teresa Benedicta de la Cruz, que fue Edith Stein, co-patrona de Europa. “Mártir, mujer de coherencia, mujer que busca a Dios con honestidad, con amor – dijo Francisco – y mujer mártir de su pueblo judío y cristiano”. Y con la esperanza de que Ella, Patrona de Europa, ore y custodie a Europa desde el cielo. “¡Y que Dios los bendiga a todos!”

Humanae Vitae, camino de santidad. Por el Cardenal Robert Sarah



Brillante Conferencia sobre del Cardenal Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos:

http://www.infocatolica.com/?t=opinion&cod=32856


miércoles, 8 de agosto de 2018

La Familia


Del Oficio del Día

SEGUNDA LECTURA

De varios escritos de la Historia de la Orden de los Predicadores
(Libellus de principiis Ordinis Praedicatorum; Acta canonizationis sancti Dominici: Monumenta Ordinis Praedicatorum historica 16, Roma 1935, pp. 30ss. 146-147)

HABLABA CON DIOS O DE DIOS

La vida de Domingo era tan virtuosa y el fervor de su espíritu tan grande, que todos veían en él un instrumento elegido de la gracia divina. Estaba dotado de una firme ecuanimidad de espíritu, ecuanimidad que sólo lograban perturbar los sentimientos de compasión o de misericordia; y, como es norma constante que un corazón alegre se refleja en la faz, su porte exterior, siempre gozoso y afable, revelaba la placidez y armonía de su espíritu. En todas partes, se mostraba, de palabra y de obra, como hombre evangélico. De día, con sus hermanos y compañeros, nadie más comunicativo y alegre que él. De noche, nadie más constante que él en vigilias y oraciones de todo género. Raramente hablaba, a no ser con Dios, en la oración, o de Dios, y esto mismo aconsejaba a sus hermanos.

Con frecuencia pedía a Dios una cosa: que le concediera una auténtica caridad, que le hiciera preocuparse de un modo efectivo en la salvación de los hombres, consciente de que la primera condición para ser verdaderamente miembro de Cristo era darse totalmente y con todas sus energías a ganar almas para Cristo, del mismo modo que el Señor Jesús, salvador de todos, ofreció toda su persona por nuestra salvación. Con este fin instituyó la Orden de Predicadores, realizando así un proyecto sobre el que había reflexionado profundamente desde hacia ya tiempo.

Con frecuencia exhortaba, de palabra o por carta, a los hermanos de la mencionada Orden, a que estudiaran constantemente el nuevo y el antiguo Testamento. Llevaba siempre consigo el evangelio de san Mateo y las cartas de san Pablo, y las estudiaba intensamente, de tal modo que casi las sabía de memoria.

Dos o tres veces fue elegido obispo, pero siempre rehusó, prefiriendo vivir en la pobreza, junto con sus hermanos, que poseer un obispado. Hasta el fin de su vida conservó intacta la gloria de la virginidad. Deseaba ser flagelado, despedazado y morir por la fe cristiana. De él afirmó el papa Gregorio noveno: «Conocí a un hombre tan fiel seguidor de las normas apostólicas, que no dudo que en el cielo ha sido asociado a la gloria de los mismos apóstoles.»

RESPONSORIO Cf. Sir 48, 1; Ml 2, 6

R. Surgió como un fuego un nuevo heraldo de la salvación, * y sus palabras eran como un horno encendido.
V. Una doctrina auténtica llevaba en su boca, y en sus labios no se hallaba maldad.
R. Y sus palabras eran como un horno encendido.

ORACIÓN
Que tu Iglesia, Señor, encuentre siempre luz en las enseñanzas de santo Domingo y protección en sus méritos: que él, que durante su vida fue predicador insigne de la verdad, sea ahora para nosotros un eficaz intercesor ante ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén

CONCLUSIÓN

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.