viernes, 16 de septiembre de 2016

Autorizan a un padre a celebrar la primera comunión de su hija pese a la oposición de la madre



(Reinformación Balear) La sección cuarta del tribunal provincial ha estimado un recurso de apelación interpuesto por el padre ante un auto anterior que había desestimado su petición de que su hija hiciera la comunión, al entender que la menor no quería.

El padre quiere que su hija curse la asignatura de religión y que haga la comunión y recurrió alegando que el auto suponía dar la decisión a la niña, en contra del principio del «favor filii» y de la trayectoria de la familia.

Bautizados y casados por la Iglesia

La sección cuarta de la Audiencia de Palma señala en la sentencia que ambos padres están bautizados por la iglesia católica, han contraído matrimonio religioso y han bautizado a su hija en la religión que profesan los dos.

El tribunal ha tenido en cuenta que, según la psicóloga que trata a la niña, a la menor le da igual hacer o no la comunión, pero ha pedido que no quiere decidir sobre el tema. Además tiene un conflicto de lealtades y dice a cada progenitor lo que éste quiere oír.

Según el tribunal, la oposición de la madre a que la niña curse religión, vaya a catequesis y haga la comunión, basada solo en la opinión de la niña, no es atendible. Señala que además supondría atribuir a la menor la decisión, en contra de lo que manifestó de forma terminante a la psicóloga.

La sala señala en la sentencia que no se trata de si la niña tiene o no necesidad de hacer la comunión, sino que «es un acto consecuente con la trayectoria católica de los padres» y de la propia menor, que es algo querido por uno de los progenitores y que «no genera daño ni perjuicio a la hija ni a la madre».

La sección cuarta autoriza al padre a celebrar la comunión y a sufragarla y ordena a la madre acompañar a la niña a catequesis cuando corresponda y la tenga en su compañía, y si no quiere o no puede a que lo haga el padre.

Además atribuye al padre la facultad de elegir durante los dos próximos escolares entre la asignatura de religión o la alternativa que ofrezca el centro escolar.

Orar con el Salmo del Día

Resultado de imaxes para espiritual

Sal 16,1.6-7.8.15

R/. Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante.

jueves, 15 de septiembre de 2016

La voz de una Santa


Las condiciones de vida de los monjes de Cornellana, al descubierto

(El Comercio) Los últimos trabajos de excavación arqueológica en San Salvador de Cornellana, llevados a cabo en la cocina y la despensa del monasterio, permitirán revelar aspectos de la economía doméstica de los monjes, según ha explicado hoy la directora general de Patrimonio Cultural, Otilia Requejo.

Los trabajos se realizaron en los meses de junio y julio dirigidos por el arqueólogo Alejandro García Álvarez-Busto, en dependencias como la cocina, la bodega o la despensa que, aunque de menor entidad arquitectónica, "resultan sumamente valiosas para informarnos de cómo eran las condiciones de vida de los monjes y sus criados", según Requejo, dado que otros espacios como el templo, la sala capitular o el refectorio ya han sido más estudiados.

Los responsables de estos trabajos arqueológicos coinciden en que estas dependencias menores corrieron peor suerte que los templos o los refectorios, tras el abandono de muchos monasterios durante el siglo XIX, por lo que resultan más desconocidas y enigmáticas.

Sin embargo, en el caso del cenobio salense se conservan los vestigios arqueológicos de la cocina y de la despensa tal y como fueron reformadas en el siglo XVIII por lo que el análisis científico permitirá obtener información acerca de cómo era la economía doméstica del monasterio en aquella época.

En la cocina se han identificado la pila de agua corriente, las cañerías de barro por las que se conducía el agua, los fogones donde se cocinaba y el pasaplatos por el que se introducían las escudillas con la comida en el refectorio.

Los expertos consideran el muestreo realizado de los residuos conservados en el suelo empedrado de la cocina lo más interesante de los trabajos dado que se han hallado residuos que actualmente están en proceso de análisis en el laboratorio con los que podrá obtenerse una idea de cómo faenaban los monjes y criados en la cocina.

En la despensa, una sala cerrada y oscura comunicada únicamente con el refectorio, se ha identificado un podio en el que se encuentran encajadas varias tinajas de diferentes tamaños.

La hipótesis de partida es que en su interior se almacenaban diferentes productos aunque durante los trabajos también se han recogido muestras de restos adheridos a las tinajas que revelarán qué alimentos guardaban los monjes en su despensa.

En una de las paredes de la despensa se conservan además unas cartelas pintadas justo por encima de las tinajas y en las que se indica la capacidad de almacenamiento en arrobas, unos restos que los arqueólogos consideran "especialmente relevantes".

Los diferentes materiales arqueológicos recuperados durante las excavaciones (cerámicas, herramientas, objetos suntuarios, etc.) están siendo estudiados y en pocas semanas se conocerán los resultados de los análisis de laboratorio efectuados por la Universidad de Oviedo.

Carta semanal del Sr. Arzobispo

Con San Pablo en el camino de la fe

Escribo estas líneas desde Tesalónica, en Grecia, donde me encuentro acompañando la peregrinación diocesana siguiendo los pasos de San Pablo. Otras veces hemos ido a Tierra Santa. Esta vez es el mensaje del Apóstol el que estamos profundizando siendo peregrinos de su impresionante testimonio cristiano que nos ha dejado como preciosa herencia.Queda muy atrás aquella cultura tan llena de sabiduría, tan rica en arte, en donde filósofos de la primera línea, poetas y escritores, juristas, atletas, estrategas de la milicia, y mucha gente buena, levantaron aquel imperio cultural que se rinde ante nosotros cuando contemplamos sus ruinas. Tesalónica, Corinto, Filipos, Atenas, Éfeso, Galacia… fueron algunos de los escenarios por donde pasó Pablo, el Pablo cristiano que no podía dejar de anunciar a Cristo hasta el lamento más sincero si dejaba de hacerlo: ay de mí si no evangelizare.

El encuentro con Cristo en aquel camino de Damasco no cambió la personalidad de Pablo. Con todos sus límites y con todas sus posibilidades, su encuentro con el Señor cambió el destino de sus muchos talentos. Ya no era perseguir a cristianos con indomable intolerancia, sino saberse su hermano abrazando a todos por amor a Cristo. Todos tenemos un camino de Damasco en el que descabalgar nuestros desvaríos sin renunciar a como Dios nos ha hecho. ¡Cuántos de nosotros con nuestro temperamento calmo y suave nos hemos quedado pasmados cuando había tanto que hacer o decir a nuestro alrededor! ¡Y cuántos, también, con nuestro temperamento fogoso y explosivo hemos terminado siendo incluso violentos! Y no tiene nada de malo la suavidad o la fogosidad, cuando las ponemos al servicio de Dios y de los hermanos.

El punto determinante para Pablo no fue que se cansó de sí mismo, que se asustó de su deriva o que otros le convencieron, sino aquel encuentro con el Señor que hizo de aquel instante un nuevo nacimiento. Con docilidad siguió lo que Cristo le decía, lo que los demás apóstoles le pidieron, y ya convertido al Señor en su Iglesia, dejó correr con toda fuerza su espíritu misionero.

Se le hizo pequeño aquel mundo pequeño, y recorrió las vías comerciales y culturales de aquel Imperio romano y griego. No perdió ocasión para anunciar a Jesucristo de tantos modos: en el testimonio de su valor sin miedo a naufragios, cárceles, falsos hermanos y algún bandolero; en el humilde ganarse el pan en aquello que sabía de oficio curtiendo cueros para no ser gravoso a nadie; en la inteligencia con la que supo dialogar con filósofos y poetas para narrar a Cristo en medio de sus ideas y sus versos; en su amor a Jesús, amado más que a sí mismo, amado en todos sus fueros y en todos sus adentros.

​Saber de quién nos hemos fiado, saber que Él nos ha hecho capaces para la llamada y la encomienda que nos ha confíado, saber que todo es nadería en comparación con la riqueza de Cristo, saber que cuando somos débiles es entonces cuando Él nos hace fuertes. Recorriendo estos lugares, leyendo y celebrando en estos lares sus epístolas y sus lances, deseamos que el Apóstol nos acompañe en el camino que nos lleva por donde andamos, en las faenas en las que estamos y con la gente con la cual caminamos. Sea cual sea nuestro Damasco, o los mil vericuetos de nuestros viajes a través de los avatares de nuestra vida, en todo ello nos encontramos con Cristo, con los prójimos que Él ha puesto a nuestro lado, y las circunstancias que determinan nuestra andadura.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

miércoles, 14 de septiembre de 2016

La ansiada Beatificación del Venerable Padre Luis Antonio Ormiers Por Rodrigo Huerta Migoya


El proceso de beatificación del Venerable Luis Antonio Ormiers, llega a su fin. Su postulador ya ha confirmado a la Curia General de su Congregación que ya es un hecho que la Iglesia reconoce y aprueba el milagro que se requiere para ser incluido su nombre en el libro de los Beatos, y lo que es más importante, el Papa Francisco ya ha dado su visto bueno para la Beatificación al reconocer y anunciar el milagro.

En nuestra Diócesis de Oviedo nunca se ha celebrado una beatificación, la ilusión ya estaba presente con la idea de que la Sancta Ovetensis, nuestra Catedral, iba ser el marco incomparable para celebrar que cuatro asturianos (los mártires de Nembra) serán incluidos en el libro de los beatos  el próximo mes de octubre; más el Señor no deja de sorprendernos, pues las últimas noticias llegadas de Roma, nos  hablan ya de una segunda beatificación en el mismo lugar y quizás antes de concluir el año.

¿Cómo no va ser motivo de regocijo este acontecimiento? Asturias, que no tuvo un santo nacido en su suelo hasta hace menos de tres décadas vive ahora en tan poco margen de tiempo el reconocimiento de cuatro martirios y de un milagro obrado por un sacerdote diocesano francés fallecido aquí, en nuestra tierra. Ciertamente el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres (Sal 125).

Era un frío día de enero en la Villa y Puerto de Gijón, apenas a dieciséis días de haber estrenado el año de 1890. Un día más en la faena y el faenar de una Villa pescadora que lo era entonces, cuando el Padre Luis exhalaba su último aliento. Terminó así el peregrinar terreno de este pescador de hombres en el marinero enclave de Cimadevilla, a la vera de la Iglesia del Apóstol pescador y con la brisa que azota el campo Valdés por última caricia. Al día siguiente, toda la villa de Gijón tenía conocimiento de lo ocurrido con una expresión que invadía las calles y las conversaciones de los playos: ``murió el santín´´. Nosotros no decimos “santico” como los maños, ni “santuco” como los cantanbros, ni “santillo” como los castellanos... pero en Asturias no hay término medio, o eres grandón o pequeñín, aunque nuestros apelativos siempre tienen un transfondo cariñoso y familiar, pese que a los forasteros les suene casi a insulto o descalificativo.

Desde esos finales del siglo XIX en que tuvo lugar la muerte del Padre Ormiers, su persona fue siempre reconocida por todos los que le trataron y conocieron su legado que heredaron en cientos de testimonios orales “sus hijas”, las Hermanas del Santo Ángel de la Guarda, así como tantos  que a través de los años se han acercado a Dios por medio del carisma y las enseñanzas de este noble sacerdote francés.

Hubo de pasar mucho tiempo, más ello no fue cortapisa para que el proceso diocesano llegara a buen puerto con su clausura en Madrid en Octubre de 2013 y en un acto presidido por el entonces Obispo Auxiliar Monseñor Cesar Franco. La documentación aprobada y reconocida fue entregada en la Santa Sede, aunque habríamos de señalar aquí que el primer paso comenzó en Asturias, donde se abrió el proceso diocesano para la causa siendo Obispo Monseñor Lauzurica y Torralba, en la Fiesta de la Anunciación de 1954, el mismo año en que la Diócesis fue elevada a Archidiócesis por la bula Cum et nobis, de Pio XII.

El P. Luis ya había sido declarado Venerable en 1998, sin embargo, se requería una prueba imposible de lograr a los ojos de los hombres, aunque son precisamente los hombres de ciencia los que finalmente dan fe, certifican y atestiguan que donde la razón ya no tiene cabida, entra en juego lo trascendente.

Dicho hecho sobrenatural fue aprobado el pasado 14 de enero, pero faltaba que el Santo Padre aprobara que dicha noticia fuera comunicada a todo el pueblo de Dios, como ocurría el pasado 8 de Julio cuando la Congregación para las Causas de los Santos en el Vaticano hizo público que el Papa Francisco había recibido en audiencia privada al cardenal Angelo Amato, S.D.B., prefecto de esta Congregación, autorizándole a promulgar los decretos, entre otros, del milagro atribuido a la intercesión del Venerable Siervo de Dios Louis-Antoine Rose Ormières. El milagro, ocurrido en el año 2004, consistió en la curación inexplicable del carcinoma epidermoide que sufría la Hermana Celina Sanchez del Río, religiosa del Santo Ángel, nacida curiosamente en la misma Villa de Gijón, dónde muriera el Padre Ormiers.


Es un acontecimiento gozoso para todas sus hijas, para tantísimos rincones del mundo donde estuvieron y están dejando su buen rastro, y, sobre todo, es una gracia especial para las Diócesis de Lyón y de Oviedo, donde el Padre Luis abrió los ojos y los cerró para este mundo. Y, como no,  para nuestra propia Parroquia de San Felix de Lugones, en la que las Hermanas, como las alondras de su canción, han puesto hace décadas su nido y aquí siguen haciendo verdad la máxima de su fundador: evangelizar ``siendo como el ángel, que cuida, anima, acompaña, protege, sana y libera a través de la Educación, la actividad misionera y el cuidado de los enfermos”. 

martes, 13 de septiembre de 2016

14 de Septiembre : Exaltación de la Cruz



Oración a la Santa Cruz del Papa Francisco

Oh Cruz de Cristo, símbolo del amor divino y de la injusticia humana, icono del supremo sacrificio por amor y del extremo egoísmo por necedad, instrumento de muerte y vía de resurrección, signo de la obediencia y emblema de la traición, patíbulo de la persecución y estandarte de la victoria.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo alzada en nuestras hermanas y hermanos asesinados, quemados vivos, degollados y decapitados por las bárbaras espadas y el silencio infame.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los rostros de los niños, de las mujeres y de las personas extenuadas y amedrentadas que huyen de las guerras y de la violencia, y que con frecuencia sólo encuentran la muerte y a tantos Pilatos que se lavan las manos.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los doctores de la letra y no del espíritu, de la muerte y no de la vida, que en vez de enseñar la misericordia y la vida, amenazan con el castigo y la muerte y condenan al justo.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ministros infieles que, en vez de despojarse de sus propias ambiciones, despojan incluso a los inocentes de su propia dignidad.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los corazones endurecidos de los que juzgan cómodamente a los demás, corazones dispuestos a condenarlos incluso a la lapidación, sin fijarse nunca en sus propios pecados y culpas.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los fundamentalismos y en el terrorismo de los seguidores de cierta religión que profanan el nombre de Dios y lo utilizan para justificar su inaudita violencia.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los que quieren quitarte de los lugares públicos y excluirte de la vida pública, en el nombre de un cierto paganismo laicista o incluso en el nombre de la igualdad que tú mismo nos has enseñado.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los poderosos y en los vendedores de armas que alimentan los hornos de la guerra con la sangre inocente de los hermanos.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los traidores que por treinta denarios entregan a la muerte a cualquier persona.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ladrones y en los corruptos que en vez de salvaguardar el bien común y la ética se venden en el miserable mercado de la inmoralidad.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los necios que construyen depósitos para conservar tesoros que perecen, dejando que Lázaro muera de hambre a sus puertas.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los destructores de nuestra «casa común» que con egoísmo arruinan el futuro de las generaciones futuras.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ancianos abandonados por sus propios familiares, en los discapacitados, en los niños desnutridos y descartados por nuestra sociedad egoísta e hipócrita.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en nuestro mediterráneo y en el Mar Egeo convertidos en un insaciable cementerio, imagen de nuestra conciencia insensible y anestesiada.

Oh Cruz de Cristo, imagen del amor sin límite y vía de la Resurrección, aún hoy te seguimos viendo en las personas buenas y justas que hacen el bien sin buscar el aplauso o la admiración de los demás.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los ministros fieles y humildes que alumbran la oscuridad de nuestra vida, como candelas que se consumen gratuitamente para iluminar la vida de los últimos.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en el rostro de las religiosas y consagrados –los buenos samaritanos– que lo dejan todo para vendar, en el silencio evangélico, las llagas de la pobreza y de la injusticia.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los misericordiosos que encuentran en la misericordia la expresión más alta de la justicia y de la fe.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en las personas sencillas que viven con gozo su fe en las cosas ordinarias y en el fiel cumplimiento de los mandamientos.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los arrepentidos que, desde la profundidad de la miseria de sus pecados, saben gritar: Señor acuérdate de mí cuando estés en tu reino.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los beatos y en los santos que saben atravesar la oscuridad de la noche de la fe sin perder la confianza en ti y sin pretender entender tu silencio misterioso.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en las familias que viven con fidelidad y fecundidad su vocación matrimonial.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los voluntarios que socorren generosamente a los necesitados y maltratados.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los perseguidos por su fe que con su sufrimiento siguen dando testimonio auténtico de Jesús y del Evangelio.

Oh Cruz de Cristo, aún hoy te seguimos viendo en los soñadores que viven con un corazón de niños y trabajan cada día para hacer que el mundo sea un lugar mejor, más humano y más justo.

En ti, Cruz Santa, vemos a Dios que ama hasta el extremo, y vemos el odio que domina y ciega el corazón y la mente de los que prefieren las tinieblas a la luz.

Oh Cruz de Cristo, Arca de Noé que salvó a la humanidad del diluvio del pecado, líbranos del mal y del maligno. Oh Trono de David y sello de la Alianza divina y eterna, despiértanos de las seducciones de la vanidad. Oh grito de amor, suscita en nosotros el deseo de Dios, del bien y de la luz.

Oh Cruz de Cristo, enséñanos que el alba del sol es más fuerte que la oscuridad de la noche. Oh Cruz de Cristo, enséñanos que la aparente victoria del mal se desvanece ante la tumba vacía y frente a la certeza de la Resurrección y del amor de Dios, que nada lo podrá derrotar u oscurecer o debilitar. Amén.