martes, 5 de febrero de 2013

Escarnios de la fe en televisión

Joan Antoni Mateo García
 
Por el Rvdo. Sr. D. Joan Antoni Mateo García
Sacerdote de la Diocesis de Urgell
 
Parece que alguna cadena de televisión caracterizada por un dudoso gusto y una notable animadversión contra la fe católica va a ofrecer una parodia del Sacramento de la Penitencia. No es casual que este producto que podríamos calificar de “excremento intelectual” aparezca a las puertas de la cuaresma cuando la Iglesia, insistiendo en el anuncio evangélico de la conversión, recordará oportunamente la necesidad del recurso habitual a la confesión para llevar una vida cristiana digna de este nombre.
Lamentablemente, muchos niños, por negligencia de sus padres, contemplan estas bazofias televisivas que tanto daño causan a sus jóvenes mentes y corazones. Debería ser una oportunidad para que los padres cristianos hagan a sus hijos una adecuada catequesis sobre este sacramento tan hermoso y por tantos tan olvidado.
Hace pocos días recibí una pregunta para la sección del Consultorio de Cataluña Cristiana. El tema es importante: los niños y la televisión. Aprovecho para ofrecerla ahora con su respuesta a los lectores del blog. Constato que muy a menudo, cuando los padres no asumen con competencia y responsabilidad su misión de educadores - misión que les confía Dios mismo- son otros los que “educan” y la televisión, entre otros, suele ser un medio de gran influencia. Hace unos años la denominé “la cátedra de Satanás” y, desgraciadamente, veo que es esto en tantas de sus modalidades.
 
 
NIÑOS Y TELEVISIÓN
¿Puede la televisión influir en el comportamiento moral de los niños? ¿Es prudente que un niño pase horas ante el televisor sin supervisión y criterio de los padres? Lo pregunto porque me sorprendió el caso de una joven madre que deja su hijo ante la tele durante mucho tiempo mientras ella hace las tareas de casa. Yo lo veo muy imprudente…
He tratado este tema en más de una ocasión. Sin duda que puede afectar al comportamiento moral pues la ficción recibida acríticamente deforma la percepción ética en la infancia. Hoy quiero citar como respuesta la opinión de un experto en comunicación. Dice así: “…sed muy prudentes con los niños. Casi hasta los tres años tendríamos que mantener la televisión fuera de su alcance, por lo menos de manera habitual… Para sus cerebros la carga de información suministrada por las imágenes televisivas es excesiva, tanto en calidad como en cantidad, y la tarea de juzgar esas imágenes es aún demasiado complicada… Los chiquillos son incapaces de desenmascarar los engaños, las trampas y las mentiras porque no tienen instalados los programas neuronales que filtran la ficción. Nuestros pequeños requieren mucha atención y mucho cariño. Mucho amor…” (Sebastià Serrano, Del amor, la mentira y la persiasión, Ed. Destino, Barcelona, 2012, página 83). Me pareen consideraciones muy prudentes y bien fundamentadas y válidas para todos. Yo añadiría que valen también en muchos casos para jóvenes adultos. Actualmente, muchos programas de televisión pretenden algo más que entretener. Están al servicio de ideologías que chocan en aspectos fundamentales de una concepción cristiana del hombre, la vida y el mundo. Pretenden adoctrinar, en el peor sentido de la palabra. A veces, comportamientos claramente inmorales, se presentan con la ficción como algo normal, incluso atractivo. Aprender a mirar la televisión no es tarea fácil y debería ser uno de los objetivos importantes en la misión educadora de los padres. Sin darse cuenta, padres y madres de familia pueden tener el enemigo en casa. Una película venenosa, un programa manipulador pueden tirar por los suelos muchos esfuerzos por educar bien a los hijos. Me decía una experta puericultora que es una lástima que los hijos no vengan al mundo con un completo manual de uso bajo el brazo. Esto nos hace ver la necesidad de preparar bien y a tiempo las jóvenes generaciones para asumir el cuidado y educación de los hijos. Sin duda, sería mucho más positivo que todos estos esfuerzos que se hacen para enseñarles a evitar los hijos.
 
Conclusión: Mucho ojo con lo que ven los niños en televisión. El mal puede llegar a ser irreparable.

lunes, 4 de febrero de 2013

"Anda y haz tú lo mismo" Lc 10, 37

 
 
11 de febrero
Jornada Mundial del enfermo
 
5 de mayo
Pascua del enfermo

 
La preocupación de la Iglesia por el mundo de los que sufren y sus familiares, por los agentes sanitarios, por los agentes pastorales así como por los voluntarios encuentra su expresión este año en el tema que ha elegido el Santo Padre Benedicto XVI: “Anda y haz tú lo mismo” (Lc 10, 37).
Palabras antiguas, pero siempre actuales, las que Jesús dirige a su interlocutor, el cual, insistiendo aún más, le apremia con dos preguntas incisivas: “Maestro, ¿qué debo hacer para obtener la vida eterna?” y acto seguido “¿Y quién es mi prójimo?”. (Lc 10, 25, 29).

YOUCAT 1

El cardenal Rylko señaló que el catecismo para los jóvenes se está traduciendo en muchísimos  idiomas . En la JMJ madrid 2011 se calcula que se distribuirían distribuirán más de 700.000 copias. Se trató de un regalo del Santo Padre a los jóvenes participantes en dicha jornada. Refiriéndose al evento de la JMJ, el purpurado señaló que "no es suficiente hacer "soñar" a los jóvenes, sino que hay que ayudarles a crecer con raíces sólidas en el "humus" de la tradición cristiana. (...) Una verdadera educación a la fe de los jóvenes debe comenzar proponiendo a Cristo a su libertad. ¡El Es la roca segura sobre la que pueden construir su vida!". "El "Youcat" -explicó- traduce los contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica de modo riguroso y fiel y con un lenguaje adecuado a los jóvenes. No prescinde del Catecismo, sino que conduce a él; abre el camino hacia el Catecismo y el Compendio. Su objetivo es precisamente llevar a los jóvenes a profundizar en el conocimiento de su fe".
Por su parte, el arzobispo Fisichella subrayó que "Youcat" responde a una exigencia del momento presente que debe saber presentar con un lenguaje sencillo, completo y sobre todo accesible a los jóvenes el patrimonio de fe que desde siempre y en todo lugar profesan los cristianos". Uno de los jóvenes presentes explicó que el nombre de "Youcat" es la abreviatura de la palabra "Ju-Kat", que corresponde a las iniciales, en alemán, de juventud (Jugend) y de catecismo.
 
Desde el Blog de nuestra parroquia trataremos de ir trabajando éste catecismo de juventud ,ya que que para poder gozar de una fe de hierro ,ésta ha de estar bién cimentada sobre roca . Además que mejor momento que éste año de la fe para proyectar ésta necesidad de volver al catecismo , volver a la fe , devolver a los jovenes lo que les pertenece : la verdad .
 
 
 
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POR QUÉ PODEMOS CREER

1 - ¿Para qué estamos en la tierra?
Estamos en la tierra para conocer y amar a Dios,
para hacer el bien según su voluntad y para ir un día al Cielo.

Ser hombre quiere decir: venir de Dios e ir hacia Dios.
Tenemos un origen más remoto que nuestros padres.
Venimos de Dios, en quien reside toda la felicidad del Cielo y de la Tierra,
y somos esperados en su bienaventuranza eterna e ilimitada.
Mientras tanto vivimos en la tierra.
A veces experimentamos la cercanía de nuestro Creador,
con frecuencia no experimentamos nada en absoluto.
Para que podamos encontrar el camino a casa, Dios nos ha enviado a su Hijo,
que nos ha liberado del pecado, nos ha salvado de todo mal
y nos conduce infaliblemente a la verdadera vida.
Él es “el camino y la verdad y la vida” (Jn 14,6)

Estoy enamorado de quien quiero que tú te enamores

 
Estoy enamorado de la persona más extraordinaria de este mundo. Y cómo no iba a estarlo, pues desde el primer momento no ha dejado tranquilos mi mente y mi corazón. Me ha hecho adicto suyo; ya no puedo vivir sin su presencia. Sólo mencionar su nombre hace saltar un resorte interior capaz de lanzarme a empresas inimaginables. Le encuentro en todo lo que veo y siento. Cualquier dificultad se me hace pequeña comparada con lo que me da. Es mi fuerza, mi sostén, mi aliento, mi todo.
Estoy enamorado de la persona más bella de este mundo y cómo no iba a estarlo. Es imposible ver su rostro y no quedarse paralizado: transmite paz, serenidad, consuelo. ¡Sus ojos! He descubierto en ellos la chispa divina, pero también he podido sorprenderlos humedecidos ante la tristeza, el dolor, la pobreza extrema; a través de ellos he aprendido a ver todo de modo diferente. Al mismo tiempo, esos ojos se me han clavado en el alma y una sola mirada suya basta para recorrer todo mi interior: ante ellos estoy hermosamente indefenso. En sus manos he tocado el cielo y cada caricia que me da, aunque a veces pueda parecer que es innecesaria o dolorosa, me transmite la pasión que tiene por mí. En fin, toda su persona me copa -de sus labios he escuchado sólo palabras eternas; siguiendo sus pies, he caminado por un sendero de felicidad- y cada mañana, cuando descansa en mi pecho, siento su susurro de cariño, dándome fortaleza.
¡Cómo no voy a estar enamorado de alguien que es la persona más amante de este mundo! Su amor es total, intenso, polarizador. Es capaz de darme todo lo que tiene, incluso su propia vida. Se ha humillado por mi amor, soy testigo de ello, y no le ha importado nada lo que los demás digan. Me ha abierto su corazón de par en par y me lo ofrece a manos llenas. Y, lo que es más importante, me ha enseñado a amar: un amor que es donación y entrega al otro con hechos, que pasa muchas veces por el sufrimiento, que pretende servir y dar su vida por el otro; un amor, en definitiva, que no ve final. Yo antes sólo sabía querer: ése que es sólo el placer fugaz de un instante, la búsqueda del gozo, la ambición de una vida sin sufrimiento; y, en contraposición a la eternidad de su amor, mi querer se acababa tras el primer obstáculo.
 
 
Estoy enamorado de la persona más fiel de este mundo. Nunca abandona, aunque en ocasiones no se deje ver; siempre aparece en el momento preciso y más necesario. Conociendo su historia, cada paso dado está meticulosamente pensado para manifestarme amor; es un genio. Y cuando he sido infiel -porque, tonto de mí, lo he sido- ha ido en mi búsqueda, me ha vuelto a seducir y no se ha cansado hasta lograr tenerme de nuevo a su lado. ¡No soy digno de este amor! Tras cada traición, cuando he vuelto, siempre me ha perdonado, sin importarle lo que haya podido hacer o la intensidad de mi infamia. Es la única persona que me consta que jamás me va a traicionar: estará conmigo ahora y hasta mi vejez. Más aún, cuando llegue mi muerte y con el tiempo hasta mis seres queridos me olviden, ahí estará: sobre mi tumba seguirá vigilante día y noche, amándome mientras mi cuerpo espera la resurrección para la vida eterna; seguirá abrazando mi tumba con su cruz, como guardián eterno de un amor indestructible, empezado aquí en la tierra.
¡Cómo no enamorarme de alguien así y cómo quisiera que todo el mundo le conociese! Estoy seguro que muchos cambiarían su comportamiento, como yo cambié el mío. Bastaría mirarlo ahí, clavado en la cruz por amor a mí y abriéndome su Corazón. Porque esta persona tan extraordinaria, bella, amante y fiel no es otra que Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, que murió por mí, que fue escupido, clavado en el madero, muerto y resucitado para mendigar algunas migajas de mi amor. Jamás alguien podrá encontrar otro igual, pues sólo Él puede dar plenitud y sentido a la vida aquí y en la eternidad: sólo su amor llena el alma.
Estoy enamorado de esta Persona y mi anhelo es que también cautive el corazón de todo el mundo; para eso me he hecho sacerdote. Y si en el intento de que se enamoren de Él tengo que subir también al Calvario: con el corazón sangrante, y conociendo mi debilidad, lo haré, no sin llanto y dolor… pero clavado con Quien me lo ha dado todo y con Quien espera que también yo ame de manera extraordinaria, bella, amante y fiel.

P. Juan Antonio Ruiz J., L.C.

Tele 5 crea un confesionario laico ridiculizando el sacramento

No hay límites para Tele 5. La cadena propiedad del exprimer ministro italiano, Silvio Berlusconi, referencia de la llamada telebasura, vuelve a ridiculizar al catolicismo y la espiritualidad llevando a su programa estrella, Sálvame, una parodia del sacramento de la penitencia. El presentador del programa Jorge Javier Vázquez ha anunciado la creación de un nuevo espacio dentro del programa de tarde, Sálvame, especializado en criticar al famoseo del país.
 

La sección del "confesionario laico" esta dirigida por la periodista María Teresa Campo, que en su día fue la directora del programa La Tarde de la Cadena Cope.

La presentación del programa se realizó la semana pasada. Tele 5 lo explica de esta manera: "La luz se apagaba, un confesionario invadía en el plató y Jorge Javier Vázquez seguía un luz hacia él. En el interior estaba Teresa Campos que ha vuelto al programa como la confesora de los colaboradores: escuchará sus pecados, les impondrá penitencia y sopesará si les absuelve. Eso sí, es un confesionario laico".

La periodista andaluza estaba sentada en esa parodia del confesionario esperando a Jorge Javier Vázquez: "Ave María Teresa", decía él. "¿Tiene usted algo que confesar? ¿Tiene propósito de enmienda?", le preguntaba ella.
 
Lydia Lozano, la primera en pasar por el showLa periodista del corazón y colaboradora de Tele 5, Lydia Lozano, fue la primera en apuntarse al show. María Teresa Campos, al otro lado de la rejilla le decía: "¿Se arrepiente de no haberle dejado las cosas claras a Kiko Hernández?". Y Lydia tras reconocer parte de culpa, le era impuesta una penitencia: "Elogiar y decirle cosas bonitas y cariñosas a Mila durante cinco días".
 
La cadena que dirige Paolo Vasile ha anunciado que "este es un confesionario laico. Teresa viene dispuesta a inspeccionar nuestras almas, volverá a recibir esas llamadas que nos ponen en contacto con la realidad pero también nos pondrá en contacto con nuestro yo más espiritual".

Para la famosa presentadora, "el confesionario tiene varias funciones, una de ellas de desahogo, cree que va a ser una terapia buenísima para los que trabajan en el programa pero , también les servirá para hacer examen de conciencia y es que cada uno tiene que saber por qué le pasa lo que le pasa y hacer propósito de enmienda".

El responsable de información religiosa de El País reconoce que no domina la materia

He de reconocer que la entrevista que Periodista Digital le hace a Juan G. Bedoya, periodista de El País, me ha abierto mucho los ojos en relación a su condición de responsable de la información religiosa en el periódico más vendido de España. Y no he tenido que estrujarme el cerebro para ello. Basta con leer lo que dice:
En un momento determinado en El País la función de la información religiosa queda vacía. Yo vengo de coordinar las noches. Y me lo encargan a mí, que me sorprendió muchísimo que me encargaran religión. Mi única experiencia fue que había formado parte del a negociación en 1993 en la Conferencia Episcopal con Elías Yanes, aunque no se hizo lo que se comprometieron ante mí los obispos, que era auto-financiarse. El caso es que he acabado como si fuera un especialista en religión, aunque no lo soy.
Hay que reconocerle honestidad a don Juan. Admite que no es un especialista en religión. Y claro, ¿a quién acude para poder escribir sobre lo que no domina?:
 
Eso sí, cuando trato un tema habló con la gente que me puede aportar cosas, hablo con José Manuel Vidal o llamo a un teólogo. Pero yo de lo que de verdad sé es política, economía y cultura. Porque lo que más me gusta es la cultura, he sido profesor de Literatura, pero ahí estoy, de experto en religión.
O sea, como no sabe, pregunta a los que cree que sí saben. Y entre los que saben está el director de Religión Digital. Que ciertamente sabe mucho, pero todos sabemos “cómo lo sabe” y, sobre todo, “cómo lo cuenta”. Bedoya no dice el nombre de los teólogos a los que consulta, pero no creo ser muy malicioso si digo que uno de ellos será el ínclito Juan José Tamayo -al que menciona más abajo-. O alguno de su cuerda. Así no es de extrañar que salga lo que sale.
He dicho que Juan G. Bedoya es honesto al reconocer que no es especialista en religión. Ahora bien, esa honestidad no va acompañada de la misma coherencia. Porque si no se sabe de algo, lo mejor es que uno no hable mucho sobre ese algo. A menos que hable por boca de ganso. Y dudo que llegue a tanto su dependencia de Vidales y Tamayos.
El resto de la entrevista está llena de los típicos tópicos de la izquierda eclesial: Pablo VI metió la patita con la Humanae Vitae, Juan Pablo II fue muy malo, los obispos son muy carcas, los teólogos progres y las comunidades de base son muy buenas, etc. Eso sí, quizás alguno se sorprenda al leer a don Juan afirmando que el cardenal Rouco es muy listo. Tanto que supo embridar a Zapatero. No dice a cambio de qué, pero lo dice. Se ve que el antiroquismo histérico de una de las luminarias que le alumbra sobre cuestiones religiosas, no le impide ver la capacidad de trabajo e influencia del arzobispo de Madrid. Ahora bien si yo fuera el purpurado, estaría preocupado por semejante halago por parte del señor Bedoya.
En definitiva, todos sabemos que el lector habitual de El País no busca en sus páginas ni el Catecismo ni el Denzinger. Tampoco el análisis de la actualidad religiosa que pueda emanar de los programas de la Cope. Bedoya, escribiendo de religión, no es sino un adorno más de la línea editorial de ese periódico. Dado que su pluma es buena y fácil de leer, sirve perfectamente al fin para el que Prisa le quiere dentro. Si El País no le hubiera encontrado, tendría que haberse inventado uno como él. Aunque, quién sabe, quizás los responsables del “diario independiente de la mañana” lleguen algún día a la conclusión de que es mejor tener a Vidal como responsable de su información religiosa. Si Jesús Bastante trabajó para Público (*), ¿qué tendría de extraño que el director de RD lo haga para El País? Es preferible contar con quien sí sabe que con quien reconoce que su conocimiento es limitado. Aunque, ahora que no nos lee nadie, les diré que don Juan G. Bedoya sabe más de lo que dice saber. De doctrina, poco. Pero de relaciones institucionales entre la Iglesia en España y el Estado, no poco. Se lo dice uno que cada vez sabe más de una cosa y de la otra.
 
Luis Fernando Pérez Bustamante

Un joven jesuita da 3 claves para saciar el hambre de Dios: Silencio, retiro y escucha del Espíritu

Eric Ramírez tiene 32 años, es jesuita, de Texas y actualmente estudia Teología en Roma. Descubrió su vocación durante sus años universitarios cuando conoció a los jesuitas. También en las Jornadas Mundiales de la Juventud de Denver y Toronto donde cobró fuerza su decisión de ser religioso y sacerdote.
 
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;
tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
                                                    el rostro de Dios?                      ( Del Salmo 41)

Aunque su familia acogió la noticia con alegría, su madre se preocupó un poco: “La mayoría de ellos se emocionaron y estaban felices. Yo me alegré mucho. Mi madre es muy clara y quería estar segura de que no hacía esto por ella. Pero eso no fue nunca problema: lo elegí yo. Mis amigos en general se alegraron. Decían que querían que yo les casase cuando contrajeran matrimonio. Fue un gran apoyo”.

Ahora Eric tiene la oportunidad en Roma de rezar en la misma habitación donde por tanto tiempo trabajó San Ignacio, el fundador de los jesuitas, hace más de 450 años. De él aprendió la importancia de los ejercicios espirituales que le ayudaron a tener una relación personal con Dios: “En todo ser humano, existe un hambre, un deseo de buscar a Dios. Y creo que los ejercicios espirituales de San Ignacio y su espiritualidad son un verdadero camino para saciar esa hambre. Ayudan a reconocer la razón por la que existe esa necesidad y hacernos capaces de descubrir cómo Dios responde a ese deseo”.

Eric Ramírez niega que falten vocaciones a la vida religiosa, pero subraya que en Occidente desciende el número porque hay muchas distracciones: “La capacidad de comunicarnos tan rápido con otras personas o acceder a la información, todo eso es muy bueno pero en ocasiones distrae. Distrae de algo que es primordial en toda vocación: el silencio. Ser capaces de estar en silencio y escuchar al Espíritu Santo que desde dentro nos habla de nuestra vocación”.

Eric será ordenado diácono y después sacerdote el próximo año en Estados Unidos. No sabe cuál será su país de destino cuando sea sacerdote, pero está tranquilo: trabaja en una causa por la que ha entregado su vida.