sábado, 23 de mayo de 2026

«El Diaconado es una vocación de servicio, llega un momento en que piensas en que puedes dar más»

(Iglesia de Asturias) En la misma celebración, este domingo a las 18 h en la Catedral de Oviedo, en la que siete diáconos serán ordenados Presbíteros y dos seminaristas, Diáconos, también dos hombres casados, con hijos y con sus respectivos trabajos, serán ordenados Diáconos Permanentes.

Se trata de Adrián Menéndez Conde, natural de Riaño y maestro en el colegio de La Salle de La Felguera y Gabino Cienfuegos Prada, natural de Colloto, dedicado, durante muchos años, a la Seguridad Privada. Con ellos serán ya 14 los Diáconos Permanentes en nuestra diócesis. Hablamos con ellos para conocer mejor el camino que les ha llevado hasta aquí, cómo lo han vivido con su familia y cuál será su futuro a partir de ahora

¿Cómo llegáis a la vocación del Diaconado Permanente? ¿Es algo que conocíais o que se os propuso?

Gabino: Bueno, pues es la historia de una vida. Yo ya de pequeño fui de esos que, al día siguiente de la Primera Comunión, siguen yendo a misa. Pasaron los años, me eduqué con los Salesianos y tuve buenos amigos sacerdotes. Al final, el Diaconado Permanente es una vocación de servicio y vas viendo que llega el momento en que puedes dar más de ti y empiezas con esto. Es un camino de ilusión. En mi caso fue un poco las dos cosas: yo tenía la inquietud y también conocía a varios diáconos permanentes, al final, es algo que surge.

Adrián: Yo recibí la Primera Comunión con seis años en la parroquia de San Martín de Riaño y siempre he estado vinculado a la misma, hasta ahora que tengo 38 años. Allí fui creciendo espiritualmente gracias a todos los sacerdotes que fueron pasando. Le tengo un especial cariño a don Vicente, que fue con el que recibí el sacramento del Bautismo y la Primera Comunión y me acompañó en los primeros años de vida cristiana. Con los años me fui dando cuenta de que necesitaba ir a misa los domingos y participar de la vida de la parroquia. Cada edad va teniendo unos acontecimientos distintos y bueno, como dice nuestro fundador de La Salle, que es el lema de este año, «De compromiso en compromiso». Uno va discerniendo pero a la vez va adquiriendo unos compromisos que te hacen ir viendo los caminos de Dios.

¿Cómo definiríais lo que es un Diácono Permanente y qué es lo que hace?

Gabino: Diácono es una palabra cuyo significado es «el que sirve». Sirve a la Iglesia en sus necesidades y también, evidentemente bajo las órdenes del Arzobispo nosotros tendremos unas obligaciones más concretas, dependiendo también de las necesidades de las diócesis o donde quiera que se nos destine. Administramos algún sacramento, como por ejemplo el Bautismo; podemos bendecir el agua; presidir una ceremonia de boda. Eso sería por una parte, pero también podemos leer el Evangelio, la homilía en aquellos casos que sea necesario y, en general, estar al servicio de las necesidades que tenga la Iglesia.

Para esto habréis tenido que tener una buena formación.

Adrián: Sí, este año hemos terminado los estudios de Teología que hemos cursado durante tres años y también ha sido muy importante el tiempo de discernimiento. Junto con la formación académica, además este año, con D. José Julio a la cabeza, que es el Vicario de la zona centro, responsable del Diaconado Permanente, nos hizo muy partícipes de la vida de los ya ordenados Diáconos Permanentes. Durante todo este año hemos cada mes de un itinerario que tenían marcado, en el que había retiros, encuentros, formación por las diversas realidades de la diócesis asturiana etc. Se nos llama y se quiere que seamos partícipes de esta necesidad de la Iglesia asturiana. Ha sido un año intenso donde, además de culminar los estudios, hemos podido vivir esa realidad a la que estamos llamados. Y es que, como decía mi compañero Gabino, participamos de la vida sacramental de la Iglesia, pero también de esa vida más allá, fuera de ella, en la que también tenemos que dar testimonio y acompañar. Como nos recordaba don Jesús, nuestro Arzobispo, cuando nos recibió con nuestras esposas, tenemos que ser fermento en la masa en el día a día, cada uno en su vida ordinaria y cotidiana.

Acabas de mencionar a vuestras esposas, ahí está esa familia que también es partícipe de esa decisión pues les afecta de primera mano. ¿Cómo fue la reacción de vuestras mujeres, vuestros hijos, vuestro entorno cuando les planteasteis esta posibilidad?

Adrián: Su respuesta y apoyo es muy importante, sí. Esto es un ministerio de dos, aunque yo diría incluso que es de toda la familia. Cuando empecé este proceso, con los estudios y demás, mi hijo aún era un bebé y no podía hablar, nació justo en enero del 2023, y yo siempre he pensado que él, desde aquel momento, ya había entregado su tiempo a la Iglesia asturiana porque yo no pude estar en aquellos años tan importantes donde él necesitaba especial dedicación.

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