viernes, 13 de febrero de 2026

Cinco consejos para la Cuaresma. Por D. Jorge Juan Fernández Sangrador

El santo tiempo de Cuaresma nos es dado de nuevo por Dios como un don para purificar, fortalecer y perfeccionar nuestra vida cristiana. ¿Qué cinco tareas podrías autoimponerte tú para acometer, con la intensidad y la dedicación que debieras, este período anual de combate espiritual?

Primero: Lee la Biblia diariamente. Perdona que te lo pregunte: ¿la has leído ya entera? Si es que no lo has hecho, dedica todos los días un cuarto de hora a familiarizarte con el texto de la Sagrada Escritura. Tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En la librería religiosa más próxima a tu domicilio o lugar de trabajo existen ediciones pensadas para hacerlo ordenada y continuadamente. O puedes descargar en los aparatos electrónicos que usas alguna de las múltiples aplicaciones diseñadas con ese fin. Escribe en el buscador «Lectura de la Biblia en un año» y encontrarás suficientes recursos para ello. Y no inicies la lectura sin recitar antes esta oración que has de aprender de memoria. Es de la Misa del segundo domingo de Cuaresma:

«Oh, Dios, que nos has mandado escuchar a tu Hijo amado, alimenta nuestro espíritu con tu palabra, para que, con mirada limpia, contemplemos gozosos la gloria de tu rostro. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén»

Segundo: Lee un libro de espiritualidad cristiana. Ya que la Cuaresma es un tiempo para la conversión personal, te sugiero que adquieras uno que relate el proceso de llegada o regreso a la fe cristiana de alguien cuya experiencia de transformación interior y de cambio de situación vital pueda resultarte impactante. Me atrevo a recomendarte uno. Se titula El precio a pagar. Hui de Irak por mi conversión al cristianismo. Lo ha escrito Joseph Fadelle. No podrás abandonar su lectura hasta que el autor te haga saber cómo logró al fin sobrevivir a la dura persecución familiar que hubo de padecer por haberse adherido, con su mujer y sus hijos, a Cristo.

Tercero: Haz una obra de caridad que sea significativa. Tal vez colaboras habitualmente con Cáritas, Manos Unidas o las Obras Misionales Pontificias, y eso está muy bien. Si sabes de alguien en tu entorno que tiene dificultades para llegar a final de mes por lo mucho que ha subido el precio de los alimentos o del alquiler de la vivienda, échale una mano. Y te invito también a que, en esta Cuaresma, te ejercites en la escucha de quien se dirija a ti para conversar. Sé un interlocutor paciente y atento. El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad no lo padecen sólo las personas a las que un especialista se lo ha diagnosticado, sino que estamos todos aquejados en cierta manera de ese mal, porque asistimos indiferentes a la vida de nuestro prójimo: en casa, en el trabajo, en la calle… Regala generosamente tu tiempo a quien vive, trabaja o se detiene a hablar contigo.

Cuarto: Si tiendes a la procrastinación, es decir, a dejar para más tarde o mañana lo que debieras hacer ahora u hoy, sé diligente en realizarlo cuanto antes. Cumple escrupulosamente tus obligaciones laborales; no te demores en hacer la llamada telefónica o la visita a quien sabes que la está esperando, porque la necesita. Porque te necesita. Combate la pereza, la desidia, la desgana, la apatía. Hazlo con determinación y prontitud. Ordena tu vida, tus cosas, tu tiempo. Halla momentos para pasear, hacer ejercicio y contemplar la Naturaleza. A estas alturas del invierno, los mirlos nos deleitan con su cantos mientras cortejan, las magnolias soulangeanas han vestido ya sus desnudos troncos con flores de color blanco y rosa, y los narcisos y las mimosas lucirán las suyas muy pronto… Y es que hasta la creación intuye que la Pascua florida está cada vez más cerca. Prepárate para recibirla. Y llena tus ojos, tus pulmones y todo tu ser de la belleza que te circunda: en los montes, los bosques, los campos, el mar, el cielo… Que eso es también ejercicio cuaresmal.

Quinto: Confiésate. Vete a tu parroquia, a un santuario, a un convento, a la catedral, y pídele a un sacerdote que te escuche en confesión sacramental… Y la paz que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humanos descenderá profusamente en tu conciencia, en tu corazón, en tu alma.

Que esta Cuaresma que te dispones a iniciar dé fruto abundante y duradero en ti. Y no decaigas con el paso de los días en el cumplimiento de los propósitos que el próximo Miércoles de Ceniza te impongas. Siendo perseverante, hallarás la salvación.

Ánimo, que tengas una santa Cuaresma y una gozosa Pascua de Resurrección.

Alabado sea Jesucristo

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