(De profesión cura) No lo tengo, ya ven qué cosas. Sí poseo uno que da fe de mi condición de sacerdote, pero parece que podrían ser cosas distintas, ya que raro es el día que no me encuentro con alguien repartiendo acreditación de católico o no según su peculiar creer y entender.
Entiendo, cosas mías, que católico es “quien está bautizado, cree lo que la Iglesia enseña y vive unido a ella".
Está bautizado en la Iglesia católica. Es que ya está bien de esas bobadas de que “Fulanito ni está bautizado ni es creyente, pero es más católico que tú porque ayuda a los pobres". Pues no. Fulanito a lo mejor es muy buena persona -que a ver qué es eso de ser buena persona- pero no es cristiano ni católico porque no está bautizado. Yo soy católico porque estoy bautizado en la Iglesia católica. A lo mejor o a lo peor mal católico, pero el bautismo manda.
Cree lo que la Iglesia enseña, TODO. Yo no sé si se han dado cuenta de que los carnets de católico se suelen repartir basándose en las cosas discutibles mientras se obvia lo imprescindible. Es decir, que, según los nuevos inquisidores, no eres católico porque cuestionas la forma de entender el derecho a la vivienda o el modo concreto de regularizar inmigrantes, cosas en cualquier caso más que discutibles con la doctina de la Iglesia en la mano. Sin embargo, estos mismos, doctrina de siempre como el derecho a la vida del no nacido, la transustanciación eucarística o la posibilidad de la condenación eterna las colocan en el apartado de doctrinas revisables según. Interesante. Hacemos dogma de fe lo discutible a la vez que los dogmas pasan al capítulo del según y y veremos.
Vive unido a la Iglesia. Pues claro. Demasiados supuestos católicos fetén que van a misa si conviene.
En el fondo nos encontramos con un deseo de acabar con la fe, la trascencencia, la vida eterna, el pecado para reducir todo a un buenismo tan zurdo como inconsistente. Eso sí, disfrazado de cristianismo auténtico, evangélico, misericordioso, solidario con los pobres y comprometido con el medio ambiente y el ambiente entero.
Los carnets de católico no existen, entre otras cosas porque eso supondría entrar en el alma de cada persona, y si nos hartamos de ese “no hay que juzgar” moderno y ese “de internis neque ecclesia” tan antiguo, pues mejor nos callamos todos y que cada cuál examine su fe especialmente con un buen confesor.
La inquisición existe. Ya lo creo que existe.

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