lunes, 16 de febrero de 2026

Mensaje del Santo Padre León XIV para la Cuaresma 2026


Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia». (1)

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos». (2) El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios». (3) En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana». (4)

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.

LEÓN XIV PP.

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(1) Exhort. ap. Dilexi te (4 octubre 2025), 9.

(2) S. Agustín, La utilidad del ayuno, 1, 1.

(3) Benedicto XVI, Catequesis (9 de marzo de 2011).

(4) S. Pablo VI, Catequesis (8 de febrero de 1978). 

"Cristo nos llama a formar parte de su sacerdocio". Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O. F. M.

 

domingo, 15 de febrero de 2026

"No he venido a abolir, sino a dar plenitud". Por Joaquín Manuel Serrano Vila


Estamos a punto de interrumpir el Tiempo Ordinario; este domingo VI nos vemos ya casi a las puertas de la Cuaresma, que iniciaremos este próximo miércoles de ceniza. No retomaremos el Tiempo Ordinario hasta pasada la Solemnidad de Pentecostés. En el domingo de hoy la Palabra de Dios quiere ir preparando ya nuestro corazón para esta etapa de gracia que nos disponemos a vivir como recogimiento interior camino de la Pascua. El salmista nos ha dicho: "Dichoso el que camina en la ley del Señor"; que también se traduce como "en la voluntad del Señor". Y es que a veces nos ocurre que queremos imponer nuestra voluntad, y se nos va la vida en ese empeño: que en la comunidad de vecinos se hagan las cosas así o que en la Parroquia se hagan las cosas asá; que el gobierno vaya por este camino o el Obispo por el otro... Y perdemos de vista lo que Jesús nos recordará hoy en el evangelio: "cielo y tierra pasarán, pero tus palabras no pasarán ". Esta debe una nuestra clave esencial de vida, lo cual no significa que los cristianos no tengamos que implicarnos en un mundo mejor, al contrario. Como diría la Madre Teresa de Calcuta, el océano sería menos océano sin la gota que cada uno aportamos, pero, lo realmente importante para nosotros es construir el reino que no se ve: el interior, del Espíritu y su reinado que no es de este mundo, pero que ya ha comenzado entre nosotros.

San Pablo continúa en su ardua predicación a los Corintios, donde el Apóstol experimenta que los mayores opositores que encuentra son precisamente los "sabios"; no sólo los filósofos, también los entendidos de otras religiones se creen en posesión de la única verdad y ven en la predicación de Pablo a un contrincante. Pero el Apóstol no se enfrenta a ellos debates filosóficos ni argumentaciones elevadas, pues es consciente de que debe darles a conocer lo más grande que ha encontrado en su camino: Jesucristo. Evidentemente que anunciar a Cristo en Corinto fue muy complejo: ¿cómo presentar como Mesías a un hombre que murió en una cruz? ¿De qué sabiduría nos hablas que nosotros no conozcamos?... San Pablo no se anda por las ramas: "enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria". Una sabiduría que no viene de capacidades propias, sino del Espíritu; una sabiduría diferente, que es la novedad que trajo Cristo. Una sabiduría para vivirla aquellos que quieren ser de Jesús, los que quieren ser Santos, los que tratamos de responder a la invitación del Maestro buscando la perfección, como nuestro Padre lo es.

Por su parte la primera lectura del libro del Eclesiástico nos habla del misterio del pecado frente a la libertad del hombre. Es un tema muy presente en nuestro día a día: la evidencia que el mal existe, actúa y no descansa, frente a la evidencia que Dios pudiera parecer indiferente a las actuaciones del maligno. El autor del texto es sencillo a la hora de abordar la libertad de cada cual y a la hora de decidir: "El te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras. Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera". Lo de elegir agua o fuego está bien claro, cada cual es autónomo para elegir hacer el bien o el mal. Pero, lo de muerte o vida nos suena un poco más raro: ¿podemos elegir morir o vivir?. A alguno le sonará a esa frase de "Tolkien" en "El Señor de los anillos": "Muchos de los que viven merecen la muerte. Y algunos de los que mueren merecen la vida"... Ciertamente, en nuestro mundo hay personas que no quieren vivir y no les queda otra que seguir adelante, y otros que experimentan que la vida se les escapa entre los dedos como agua, pero no se quieren morir. En mi pueblo un señor mandó poner en la lápida de su nicho: "muero en contra de mi voluntad"... Pero las palabras del Eclesiástico las interpretamos a la luz de Jesucristo Resucitado, por eso podemos elegir entre morir y vivir, pues sabemos que "si con Él morimos, con Él vivimos".

El evangelio de hoy es la conclusión del "Sermón de las Bienaventuranzas" que nos lleva acompañando tres domingos. Hoy concluimos su lectura, que es todo un catecismo de vida y hoja de ruta para el creyente. En este tramo de su predicación Jesús quiere dejarnos claro que la justicia cristiana no es la judía, pero que su estilo y ser no es tampoco el de un antisistema. Las palabras del salmista suenan de nuevo: "el que camina en la ley del Señor ". Y es que Jesús deja claro un principio inamovible: "no creáis que he venido a abolir la ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud"... Nuevamente el Señor nos descoloca, pues llega a especificar que ha de cumplirse "hasta la última letra o tilde"; en hebreo hasta la última "iota"; es decir, hasta el más mínimo signo ortográfico. Esta es una gran reflexión ante la Cuaresma que vamos a iniciar, y es que Dios no nos pone normas para hacernos infelices, sino que sólo seremos felices si nuestros pasos transcurren por donde espera el Señor que vayan. Jesús no viene a abolir la enseñanzas antiguas, sino que nos las presenta desde una doctrina tan sublime, que hasta llega a pedirnos amar a quienes nos odian. Jesucristo, plenitud de la revelación, nos descubre la intimidad del Padre, y lo que quiere el Creador para nosotros. Una buena frase para interiorizar  y reflexionar en la oración esta Cuaresma sería ésta: "Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva".

El Jesús que descubrimos en el evangelio de este domingo no es un Nazareno "light", no es un Jesús "hippie" ni un Cristo "setentero". Es hora ya de dejar de vivir anclados en clichés trasnochados y desfasados, que sólo aportan amargura e infelicidad. Qué triste es ver personas que se dicen cristianas y que viven en una maquinación continua y constante, pues les hierve la sangre que las cosas no vayan en la dirección que ellos desean. El evangelio de este día desmonta esos castillos de naipes, y nos plantea un interrogante: ¿Cuándo voy a dejar de hacer y pensar todo en función de lo que yo quiero y deseo para empezar a preguntarme qué pensará Dios de esto o aquello? ¿Qué me dice a mí cada día su Palabra? ¿Qué me dice y pide la Iglesia?... Y es que a veces queremos ser cristianos de menú libre: soy muy católico pero defiendo abiertamente el aborto; soy muy cristiano pero lo que la Iglesia enseña no lo comparto; yo comulgo con Dios pero no con los curas ni los obispos... Jesús es claro en sus palabras de este día, no sólo con incumplir, sino que los que enseñan su mensaje como no es, ese "será el menor importante en el reino de los cielos", que es algo así como decir: ¡Atenerse a las consecuencias! Por eso cuidado con las modas, las corrientes, las ideas anticristianas etc. El demonio llega a nosotros por muchos medios y canales para decirnos: ¡Disfruta! ¡No hagas caso! ¡Pásalo bien! ¡No te confiesaes! ¡Odia! ¡Critica! ¡No ames!... De cuántas cosas nos advierte hoy el Señor que nos llevan a la perdición: el rencor, los pleitos, el adulterio o el jurar... Todo el Sermón es con dos vías: "Habéis oído que se dijo", frente a "pero yo os digo". Ó, "el que se salte", ante "pero quien los cumpla"... Que nuestra fe se muestre también en nuestro mirar y en nuestro actuar; lo que tenemos que sacar no es el ojo, sino los prejuicios con que tantas veces miramos; esas personas que como coloquialmente decimos "no nos entran por el ojo", aunque nos hayan hecho algo o igual nada, pero que sencillamente no digerimos. Igualmente nuestra mano, una mano que no es capaz de tenderse al otro, de ayudar, de regalar paz, esa mano no es la de un seguidor de Cristo, por eso advierte el Señor sobre ir a parar a la "gehenna". La "gehenna" era el basurero de Jerusalén, un quemador de vertidos, y también un sinónimo del infierno. Quiero quedarme también y trasladaros la última petición del evangelio de hoy: "Que vuestro hablar sea si, sí; no, no"... No seamos tibios, no vivamos con doble discurso, sino con autenticidad e ideas claras en nuestra fe.

Evangelio Domingo VI del Tiempo Ordinario

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.

Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio.

Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehenna” del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo:
“No cometerás adulterio”.

Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.

Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”.

Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”.

Se dijo: “El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio.” Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.

También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”.

Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

Palabra del Señor

La parábola del invierno. Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O. F. M.

Estoy asomado a una ventana donde se contempla un horizonte nevado y hace frío hasta en la mirada. Puede parecer que este tiempo invernal es una época dura que cuanto antes hemos de ir superando. Como si estos meses fueran un peaje inevitable que debemos poco a poco atravesar. Las jornadas tienen menos luz y se trabaja en los adentros con discreción y calidez, no a la intemperie que nos dejaría gélidos y tiritones. Pero lentamente los días se van alargando con las fechas imparables que van recabando minutos y espacios a esa vida que no se detiene. Así paulatinamente se nos irá colando antes la luz cada mañana al despertar nuestros ojos, mientras que esa luz madrugadora se hace cada vez más remolona al decirnos adiós al atardecer de cada tarde. No estamos ante la explosión pizpireta de una primavera en flor como en otras épocas de calendas personales o sociales, tampoco nos hallamos ante el apacible estío que llena de sosiego la holganza tranquila al fresco de la brisa de la tarde, y ni siquiera estamos ante el otoño de paz serena con las alfombras de hojas caídas que nos llenan de nostalgia entrañable. El invierno tiene otro formato, otros grados y tiene también otro paisaje.

Es difícil este tiempo de los inviernos tenaces en el que el frío por fuera parece que nos atenta por dentro, y nos deja demasiado desnudos ante una intemperie desnuda también escuálidamente. El paisaje invernal impone esa nota de austeridad que puede sumirnos en una cierta soledad, en un pasmo aterido que nos impone la tristeza o el desencanto. Y, sin embargo, en el invierno la vida también crece, aunque no lo parezca: tiene su sentido, cumple su misión, por eso es urgente saber escuchar su mensaje descubriendo su secreto y calidez. No tiene la apariencia colorida de otras estaciones del año, pero hace su papel indispensable y trabaja calladamente para que luego lleguen los frutos sabrosos y dulces, y rompan las flores con su aroma delicioso, y el agua salte cantarina por torrentes y valles tras el llanto fecundo con el que se derriten nuestros neveros y glaciares desde las cimas más altas hasta las simas indescifrables de profundas hondonadas.

Nuestra vida tiene momentos de invierno que no son inútiles, ni sin sentido, aunque cueste comprenderlos, abrazarlos y vivirlos con todo su significado. Hay que saber habitarlos con la sencillez y sabiduría de quien también aquí se atreve a entender el mensaje de Dios que se esconde en cada instante. Porque no es el momento de la flor ni del fruto, sino el tiempo de la raíz. Y las raíces no trabajan en el escaparate, sino en la más noble trastienda de penumbra recatada, para que luego se pueda presentar y exhibir lo que callandito se ha ido preparando cada día y cada tarde en una vida que no para.

Decía el gran poeta Rilke que “Dios espera donde están las raíces”. No somos nosotros quienes con nerviosa ansiedad nos empeñamos en solucionar con herramientas humanas lo que tan sólo en Dios tiene su arreglo cumplido y completo. Pero en ese surco invernal hay también semillas, que no por ocultas a la mirada dejan de trabajar para el bien bondadoso, para la verdad verdadera y para la belleza hermosa. Esta sería la sabiduría que deberíamos aprender de la parábola del hermano invierno, porque en ella se nos enseña una página inexcusable de vida que no deberíamos dejar pasar sin aprenderla.

Tiene nombres que identifican en la vida esta parábola, como tiene el tiempo de una edad y el domicilio de una circunstancia. Cuando ese nombre señala un momento y su contexto, la parábola deja de ser alarde literario vacío, y se torna un regalo, una verdadera gracia. Porque en el trance del invierno también Dios abraza nuestros temores, cura las heridas que nos desangran, relativiza los desprecios que nos infligen, y en ese cauce se nos susurra una palabra y se nos acerca una ternura que nos libra del hastío escéptico, de la bronca insidiosa y del miedo que acorrala, mientras nos hace sabios con la sabiduría del buen Dios que, en nuestras raíces, trabaja.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo

La situación crítica de Cuba fuerza a sus obispos a aplazar la visita ad limina al Vaticano

(ACI/InfoCatólica) El Secretariado de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba informó que los obispos de la isla han solicitado al Papa León XIV aplazar su visita a Roma, ante la grave situación que atraviesa el país. La decisión, comunicada este 12 de febrero, se justifica por el empeoramiento del escenario socioeconómico, que —según el texto— está provocando «tanta inestabilidad e incertidumbre».

La visita ad limina estaba prevista para comenzar el lunes 16 de febrero. En el marco de ese viaje, los obispos tenían programado reunirse con el Papa León XIV el 20 de febrero. Además, durante su estancia en la Santa Sede, los prelados planeaban rezar en las cuatro basílicas papales y mantener encuentros con distintos dicasterios vaticanos.

Sin embargo, en el comunicado compartido, la COCC explicó que «ante el agravamiento de la situación socio económica del país, que genera tanta inestabilidad e incertidumbre, los obispos católicos han solicitado al Santo Padre León XIV, aplazar la visita ad limina para una fecha posterior a la prevista inicialmente».

El texto del episcopado añade una nota de fidelidad y plegaria en medio de la prueba: «Seguimos orando por nuestra patria, y renovamos nuestro afecto y comunión con el Papa y con la Sede Apostólica».

La información señala que la prolongada crisis económica y social en Cuba se ha agudizado en los últimos días. En particular, se menciona el anuncio del gobierno de Estados Unidos del 29 de enero sobre la imposición de aranceles a los países que envíen petróleo al país caribeño, como una forma de presionar al régimen comunista.

El gobierno cubano ha establecido más restricciones de las que ya venía afrontando la población. Asimismo, el domingo previo a la publicación, el régimen informó que ya no contaba con combustible para aviones comerciales, una situación que afecta especialmente al turismo, descrito como una de las principales fuentes de ingreso del gobierno.

En el mismo contexto, se recuerda que el 31 de enero los obispos expresaron en un comunicado que Cuba corre el riesgo de caer en un caos social y de violencia si no se dan los cambios estructurales que necesita y que, según advirtieron, son cada vez más urgentes.

Con este panorama, la COCC ha optado por pedir la reprogramación de la visita ad limina, con la intención de realizarla cuando existan condiciones más estables, manteniendo al mismo tiempo —según su propio mensaje— la oración por Cuba y la comunión con el Sucesor de Pedro y la Sede Apostólica.

sábado, 14 de febrero de 2026

"¿Está llena la barca?". Por Ramón Alonso Nieda

Entre el 39 y el 45, Suiza estaba rodeada por la Alemania nazi, por la Italia fascista, por Austria y la Francia de Vichy, ocupadas por Hitler. Los judíos buscaban refugio en los cantones fronterizos huyendo de la deportación y el exterminio. En ese contexto, el ministro de Justicia helvético dejó caer, en el 42, esta frase que era una sentencia: "La barca está llena". Suiza no podía acoger a más judíos y les cerraba la frontera con la falacia legal de excluir del "derecho de asilo" la persecución racial.

Frente a África, ocupada por el hambre y la miseria que también matan, Europa es la Suiza de la prosperidad. ¿Está llena la barca? "Francia no puede acoger toda la miseria del mundo". Michel Rocard, primer ministro de François Miterrand, suscitó la polémica con esa frase en el 89. Desde entonces, políticos de izquierda y de derecha la retoman como un estribillo en el tema, siempre recurrente por irresuelto, de la emigración (el último, Macron, en el 23, en eco al Papa Francisco).

La polémica zarandea ahora al arzobispo de Oviedo por una frase simétrica a la de Rocard: «Los inmigrantes tienen nuestra acogida. Pero ¿cuántos podemos asumir? Todos no caben". Cómo que no caben, monseñor, si ya están cabiendo. "Ab esse ad posse valet illatio": si ya están aquí, será que cupieron. A primera vista, solo ventajas se pueden seguir de que lo legal asuma lo real. A primera vista, pues, vista más de cerca, la emigración se perfila como "una gaita de muchos furacos" que habría que tratar "con medidas sensatas, no populistas ni demagógicas".

A ver si, más allá de la polémica, el Arzobispo va a tener más razón que un santo al reivindicar que el corazón caliente sea compatible con la cabeza fría. Algo que los progres no están programados para entender, que un obispo, como cualquier hijo de vecino, pueda tener más razón que un santo. Poner a caldo a la jerarquía es un deporte olímpico entre los curas y las feligresías movilizadas (a lo mejor les baja el colesterol). El mismo cardenal Lustiger, arzobispo de París, hombre de inmenso prestigio, se vio envuelto en polémica cuando, en los 90, decidió poner límite a la ocupación de iglesias por los "sans papiers".

Cristianos que se autodenominan "de base", y otras franquicias homologables, quieren convencernos de que, votando a la izquierda, acercamos el Reino de los cielos. El que suscribe piensa, al contrario, que el voto de izquierda apuntala esa obscena factoría de millonarios que es el partido o partida de Sánchez. Con Zapatero y José Blanco de albaceas, genuinos ejemplares del "Homo rapax" que horada su madriguera en cualquier dictadura que no ponga tope al botín. Me encantaría estar equivocado. Pues que alguien me presente a uno de esos cristianos de pata negra que me desengañe. El sentido hipercrítico de esa buena gente con la nomenclatura eclesiástica contrasta con su docilidad pecuaria frente al poder civil: ninguno se pregunta por las segundas intenciones del Presidente con la regularización masiva.

viernes, 13 de febrero de 2026

Empieza la Santa Cuaresma

Cinco consejos para la Cuaresma. Por D. Jorge Juan Fernández Sangrador

El santo tiempo de Cuaresma nos es dado de nuevo por Dios como un don para purificar, fortalecer y perfeccionar nuestra vida cristiana. ¿Qué cinco tareas podrías autoimponerte tú para acometer, con la intensidad y la dedicación que debieras, este período anual de combate espiritual?

Primero: Lee la Biblia diariamente. Perdona que te lo pregunte: ¿la has leído ya entera? Si es que no lo has hecho, dedica todos los días un cuarto de hora a familiarizarte con el texto de la Sagrada Escritura. Tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. En la librería religiosa más próxima a tu domicilio o lugar de trabajo existen ediciones pensadas para hacerlo ordenada y continuadamente. O puedes descargar en los aparatos electrónicos que usas alguna de las múltiples aplicaciones diseñadas con ese fin. Escribe en el buscador «Lectura de la Biblia en un año» y encontrarás suficientes recursos para ello. Y no inicies la lectura sin recitar antes esta oración que has de aprender de memoria. Es de la Misa del segundo domingo de Cuaresma:

«Oh, Dios, que nos has mandado escuchar a tu Hijo amado, alimenta nuestro espíritu con tu palabra, para que, con mirada limpia, contemplemos gozosos la gloria de tu rostro. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén»

Segundo: Lee un libro de espiritualidad cristiana. Ya que la Cuaresma es un tiempo para la conversión personal, te sugiero que adquieras uno que relate el proceso de llegada o regreso a la fe cristiana de alguien cuya experiencia de transformación interior y de cambio de situación vital pueda resultarte impactante. Me atrevo a recomendarte uno. Se titula El precio a pagar. Hui de Irak por mi conversión al cristianismo. Lo ha escrito Joseph Fadelle. No podrás abandonar su lectura hasta que el autor te haga saber cómo logró al fin sobrevivir a la dura persecución familiar que hubo de padecer por haberse adherido, con su mujer y sus hijos, a Cristo.

Tercero: Haz una obra de caridad que sea significativa. Tal vez colaboras habitualmente con Cáritas, Manos Unidas o las Obras Misionales Pontificias, y eso está muy bien. Si sabes de alguien en tu entorno que tiene dificultades para llegar a final de mes por lo mucho que ha subido el precio de los alimentos o del alquiler de la vivienda, échale una mano. Y te invito también a que, en esta Cuaresma, te ejercites en la escucha de quien se dirija a ti para conversar. Sé un interlocutor paciente y atento. El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad no lo padecen sólo las personas a las que un especialista se lo ha diagnosticado, sino que estamos todos aquejados en cierta manera de ese mal, porque asistimos indiferentes a la vida de nuestro prójimo: en casa, en el trabajo, en la calle… Regala generosamente tu tiempo a quien vive, trabaja o se detiene a hablar contigo.

Cuarto: Si tiendes a la procrastinación, es decir, a dejar para más tarde o mañana lo que debieras hacer ahora u hoy, sé diligente en realizarlo cuanto antes. Cumple escrupulosamente tus obligaciones laborales; no te demores en hacer la llamada telefónica o la visita a quien sabes que la está esperando, porque la necesita. Porque te necesita. Combate la pereza, la desidia, la desgana, la apatía. Hazlo con determinación y prontitud. Ordena tu vida, tus cosas, tu tiempo. Halla momentos para pasear, hacer ejercicio y contemplar la Naturaleza. A estas alturas del invierno, los mirlos nos deleitan con su cantos mientras cortejan, las magnolias soulangeanas han vestido ya sus desnudos troncos con flores de color blanco y rosa, y los narcisos y las mimosas lucirán las suyas muy pronto… Y es que hasta la creación intuye que la Pascua florida está cada vez más cerca. Prepárate para recibirla. Y llena tus ojos, tus pulmones y todo tu ser de la belleza que te circunda: en los montes, los bosques, los campos, el mar, el cielo… Que eso es también ejercicio cuaresmal.

Quinto: Confiésate. Vete a tu parroquia, a un santuario, a un convento, a la catedral, y pídele a un sacerdote que te escuche en confesión sacramental… Y la paz que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humanos descenderá profusamente en tu conciencia, en tu corazón, en tu alma.

Que esta Cuaresma que te dispones a iniciar dé fruto abundante y duradero en ti. Y no decaigas con el paso de los días en el cumplimiento de los propósitos que el próximo Miércoles de Ceniza te impongas. Siendo perseverante, hallarás la salvación.

Ánimo, que tengas una santa Cuaresma y una gozosa Pascua de Resurrección.

Alabado sea Jesucristo

jueves, 12 de febrero de 2026

De claridades. Por José Manuel Fueyo Méndez

-En la última hoja lamentaba que se diesen discrepancias notables entre los obispos españoles, y días después se cumplió lo del dicho: “si no quieres caldo, taza y media”. Esta vez el disenso vino por mor de las indemnizaciones a las víctimas de la pederastia. Y no es que un servidor pretenda que los prelados estén cortados todos por el mismo patrón, pero parece que en temas importantes sí debería haber mayor coincidencia entre ellos. El caso es que la Conferencia Episcopal firmó un acuerdo con el Gobierno para indemnizar a las víctimas de pederastas eclesiásticos, incluso cuando el delito haya prescrito o ni siquiera hubiere sentencia condenatoria. Y hay obispos, entre ellos el nuestro, que no lo ven claro. Don Jesús explicó su opinión en el ABC y no tardaron en aparecer sus habituales críticos, anunciando incluso que solicitarán su cese ante el Vaticano. Allá ellos, pero para conseguirlo tendrán que aportar razones claras y acusar a monseñor Sanz de negacionista no es la mejor razón, porque hay numerosos documentos suyos que demuestran claramente lo contrario. Y en lo que se refiere a casos concretos, hasta donde un servidor sabe, desde que don Jesús está en Asturias le llegaron tres denuncias de pederastia contra otros tantos curas diocesanos: uno de ellos fue suspendido de sus funciones por el Vaticano, aunque ni siquiera había sido condenado por el tribunal civil. Y, como suele decirse: “de Roma viene lo que a Roma va”, es decir, la decisión vaticana se supone que se tomó a instancias de nuestro Obispado, por lo cual no tiene sentido acusar a Sanz de connivencia con la pederastia. Y, si los otros dos curas denunciados no fueron suspendidos, será porque no había pruebas claras contra ellos. No significa que no fueran culpables, pero ¿pretenden que el Obispo condene sin pruebas? Por lo demás, que las víctimas se quejen de que antaño estos temas no se afrontaban debidamente tienen toda la razón. Así era en todos los niveles sociales, incluida la Iglesia. Recuerdo que cuando un servidor venía a Oviedo a finales de los años ochenta a visitar a la familia y a resolver papeleos desde mis parroquias de Allande, me tocaba pasar por un pueblo de Tineo y delante de una casa siempre veía a tres o cuatro chavales con enanismo. Pregunté a un conocido de la zona y me aclaró que eran hijos del abuelo de los chavales, que se acostaba con su propia hija. Todo el mundo lo tenía claro, pero nadie afrontaba el problema. Afortunadamente las cosas cambiaron en este tema. Volviendo al hilo con el que empecé, ante la discrepancia episcopal sobre el mentado acuerdo con el Gobierno sería pretencioso por mi parte pontificar sobre el tema y decir que tengo claro lo que algunos obispos no parecen tener tan claro, pero sí se me ocurre alguna pregunta: ¿con qué dinero piensan indemnizar los prelados que firmaron el acuerdo? No creo que paguen de su bolsillo, porque el sueldo del obispo no da para mucho. No les queda otra que hacerlo con las arcas diocesanas, que tampoco suelen estar rebosantes. Es decir, van a indemnizar con el 20 por ciento de los ingresos anuales que las parroquias enviamos todos los años al Obispado. O sea, que cuando la tía María o el tío Manuel echan un euro en la colecta de la Misa del domingo para colaborar en el pago de la luz, el agua, las velas y el seguro de su iglesia parroquial, 20 céntimos de ese euro pueden ir destinados a pagar la indemnización con la que el supuesto Defensor del Pueblo castigó a un cura o un catequista depravado, que abusó de un menor. Y la tía María y el tío Manuel no creo que estén por la labor y argumentarán que el que cometió el delito que lo pague. Y excuso decirte qué cara les quedará a la tía María y al tío Manuel cuando se enteren de que hay que indemnizar, incluso aunque no haya habido sentencia condenatoria o el delito haya prescrito. En suma, todos tenemos claro que la pederastia es delito gravísimo, que hay que castigar severamente a los culplables y que hay que estar del lado de las víctimas, pero no está tan claro cómo concretar o hasta dónde debe llegar ese “estar del lado de las víctimas.” ¿Más preguntas que se me ocurren? Las mismas que se te ocurren a ti, paciente lector-a. ¿Por qué tanta preocupación gubernamental por los abusados por eclesiásticos y tan poca o ninguna por el 99,8 por ciento restante? Se supone que la Administración se hace cargo de las indemnizaciones a las víctimas de funcionarios pederastas, pero ¿van a indemnizar también cuando el delito haya prescrito o no haya habido sentencia? No creo. ¿Y quién indemniza por los abusos de los no funcionarios, que se supone son la mayoría? ¿Quién indemniza cuando el abusador es de la propia familia de la víctima, lo que sucede en más de la mitad de los casos? ¿Correrán los partidos políticos con los abusos de sus militantes? ¿Quién indemnizó a los menores abusados en las saunas de Sabiniano, el suegro de Sánchez? Los medios de desinformación sincronizada tienen claro quién les subvenciona y saben que estos días tienen que dedicarle más tiempo a los supuestos abusos de Julio Iglesias que a los del socialista Salazar, a la vez que intentan minimizar las consecuencias electorales del trágico accidente ferroviario y de la propuesta gubernamental de financiación autonómica, enésima puñalada de Sánchez y sus boys a la mayoría de las comunidades autónomas para seguir pagándoles los votos a los que lo mantienen en la poltrona. Incluso los sociatas asturianos, que comulgan tantas veces con ruedas de molino, lo vieron claro esta vez y se quejaron del agravio, aunque para ello Barbón tuvo que ir al Vaticano a coger oxígeno, porque el de Covadonga debe de enfriar demasiado sus vías respiratorias.

-Hablando de escándalos sexuales, me trajeron los Magos, entre otras cosas, el libro de las memorias del rey emérito, pero obviamente el hombre no comenta nada sobre sus deslices lujuriosos. Menciono aquí al personaje, porque recientemente en alguna homilía, en la que tocaba hablar del arrepentimiento, comenté el mal ejemplo que supone que personajes importantes digan ante un micrófono que no se arrepienten de nada, cuando sus patinazos han sido públicos y notorios. Me refería precisamente, sin mencionarlo entonces, a don Juan Carlos, porque así se lo había oído no hace mucho en alguna entrevista televisiva. Pues hete aquí que en el libro sí afirma que se arrepiente de cosas, con lo que no me queda claro si él lo tiene claro. ¿Cuándo fue más sincero: en la tele o en el libro? Quiero creer que en el libro, porque, aunque esté encantado de conocerse a sí mismo, y en las mentadas memorias lo vuelve a demostrar, se supone que tiene que tener algún momento de humildad para reconocer que, si hasta los santos tienen motivos para arrepentirse siete veces al día, él podría hacerlo, como tú y como yo, ocho o nueve veces al menos.

-La captura de Maduro por parte de Trump y la nueva situación de Venezuela pone de actualidad la teoría del mal menor. ¿Qué será lo menos malo para el país hermano? Desde el minuto uno buena parte del personal de acá lo tuvo claro y unos se alegraron un montón y otros clamaron por centésima vez contra Trump. Me sorprende que otros vean tan rápido y tan claro lo que a un servidor le cuesta tanto ver, pero quizás sea más fiable preguntarles a los venezolanos dentro de unos meses. Al margen de lo dramático de la situación, lo de Venezuela nos ha dado lugar también para la hilaridad, pues desde el Gobierno español nos han comunicado que Zapatero, que pensábamos que estaba allí forrándose y multiplicando su patrimonio, en realidad estaba luchando por sacar a los presos políticos de la cárcel y, después de diez años intentándolo, casualmente coincidió que consiguió su objetivo unas horas después de la captura de Maduro. No me queda claro si pretenden reírse de nosotros o que nosotros nos riamos con ellos. 

Publicado en la Hoja Parroquial de la Unidad Pastoral de La Marina (Villaviciosa)

Los derechos de la señora Juana. Por Jorge González Guadalix

(De profesión cura) Estoy, en estos días, ultimando las cosas de esta próxima cuaresma. Parece que no es nada, pero son cuatro parroquias con sus feligreses, tan hijos de Dios como los demás.

El miércoles de ceniza, como es mi costumbre, tendremos misa en los cuatro pueblos. Tampoco es tan complicado. A las 12 en Gandullas, 17 en Piñuécar, 18 en La Serna y a las 19 en Braojos. Cuando salen estas cosas con gente conocida o con curas amigos, la reflexión se hace inevitable:

- Para la poca gente que irá, no merece la pena. Quita alguna misa.

Poca gente es decir algo, porque posiblemente en La Serna, más que posiblemente, estaremos en misa la señora Juana y un servidor. Si además de ella aparecieran uno o dos más, sería una auténtica multitud.

- Pues si va ella sola, puedes decirle que vaya a otro pueblo…

Cuando pienso en Juana me vienen a la mente otras parroquias y otras realidades. En lugar de La Serna del Monte, la parroquia de santa Apapucia, enorme y en barrio de muchos posibles. Muchos no, muchíiiiiiisimos, donde sus señoronas y sus marquesonas que decía un amigo mío, tienen para elegir entre varias misas con todas las comodidades.

¿A que no hay lo que tiene que haber para decir a todos esos feligreses de alto copete y buenos donativos que el miércoles de ceniza no hay celebración y que si quieren misa se busquen parroquia? ¿Me van a decir que la señora Juana, noventa y un años de fe, preocupada por su iglesia, que no falta así caigan chuzos de punta, tiene menos derechos que los señores de Poturrú de la Guindalera, las señoritas de Alcurniez o la excelentísima señora viuda del general Valentonio?

Yo no celebraría una segunda, tercera o cuarta misa para que puedan acudir cómodamente a su parroquia los Poturrú, las Alcurniez o la excelentísima. Para que no les falte su miércoles de ceniza a Juana, las magníficas de Gandullas, la gente de Braojos o Piñuécar, lo que haga falta.

Lo de la Iglesia de los pobres, los últimos, las periferias es algo así: que el día que no haya curas, los señores de Puturrú, las Alcurniez o la excelentísima tienen que decirle al chófer que busque otra parroquia, porque su párroco acaba de marcharse a celebrar a La Serna del Monte.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Jesús Sanz Montes y las preguntas incómodas. Por Manuel Alonso Martín

La reciente reacción de un centenar de personas ante una publicación del Arzobispo de Oviedo en la red social X (antes Twitter) ha abierto un cisma de interpretaciones en la esfera pública asturiana. En el centro de la polémica: la regularización masiva de más de 500.000 personas y el papel de la Iglesia en el debate migratorio.

Sin embargo, tras el ruido mediático, conviene desgranar dos ejes fundamentales que parecen haber quedado sepultados por la inmediatez digital.

Resulta llamativo cómo la gran mayoría de los ecos mediáticos han pasado de puntillas sobre la premisa que abría la reflexión episcopal. El Sr. Arzobispo comenzaba citando el mandato evangélico: "Fui extranjero y me acogisteis" (Mt 25). "Los inmigrantes tienen nuestra agradecida acogida".


Esta declaración de principios, que fundamenta la labor de la Iglesia, no ha impedido que el prelado plantee un interrogante de orden práctico y logístico: "¿Cuántos podemos asumir?". Lejos de ser una proclama de rechazo, esta pregunta abre un abanico de desafíos que la administración y la sociedad civil suelen evitar: ¿Existe una red sanitaria y de vivienda suficiente para garantizar una vida digna de la gente que llega o la que seguirá llegando?, ¿qué mensaje se envía a quienes esperaron años para obtener sus documentos legalmente y que llevan tiempo haciendo un esfuerzo para integrarse entre nosotros?, ¿hay capacidad organizativa para tramitar medio millón de expedientes sin colapsar el sistema?, ¿está el país preparado para la llegada de las familias que vendrán tras esta regularización?, y un largo etcétera que podríamos plantear.

El segundo punto de fricción surge de la crítica de este pequeño grupo de católicos que pone en tela de juicio la enseñanza del pastor asturiano. Aquí cabe preguntarse qué define con mayor precisión el magisterio de un obispo: ¿un mensaje de 140 caracteres interpretado bajo el sesgo del lector, o su apuesta decidida por instituciones como Cáritas y Manos Unidas, o una homilía o carta pastoral?

Sin duda que la labor diaria de las iniciativas diocesanas en favor de los más vulnerables (incluidos los migrantes) parece ser un argumento de peso que choca con la etiqueta de "rechazo" que algunos intentan adjudicarle. A mi juicio, la enseñanza de un obispo no se mide solo en el pulso de las redes sociales, sino en la gestión de la caridad y la valentía para plantear, en este caso, preguntas incómodas sobre la sostenibilidad del sistema.

Por último, esperemos que en una sociedad libre y democrática también el Arzobispo de Oviedo pueda seguir expresando sus convicciones morales y religiosas.

11 de Febrero: Nuestra Señora de Lourdes

(Cope) María siempre está como Madre Amorosa para socorrer a sus hijos, especialmente cuando sufren. Hoy celebramos a Nuestra Señora, la Virgen de Lourdes. Ella es la Ayuda de los que sufren espiritual o materialmente. Fue el 11 de febrero del año 1858, cuando la Reina del Cielo se apareció en Lourdes (Francia) a Santa Bernardette Subirous.

La pequeña cuenta cómo iba con dios amigas a por leña. Al cruzar el río Gave se iba descalzar y entonces sintió una brisa y al alzar los ojos vio a una Señor Hermosísima con dos rosas amarillas en los pies.

Tras varias apariciones, pidió a Bernardette que le construyeran allí una Capilla, surgiendo también un manantial cuando excavó la niña por orden de la Señora. Cuando se lo dijo al sacerdote, le pidió que le dijera esa Señora quién era.

Por eso, varias veces le preguntó la niña quién era, hasta que un día le dijo: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. La Iglesia dio por auténticas dichas Apariciones. Así surge la Gran Basílica tal y como la conocemos en nuestros días.

Desde entonces Lourdes se ha convertido en uno de los Centros Marianos más importantes de peregrinación donde acuden muchos enfermos que, sanan de sus dolencias. También hoy es la Jornada Mundial del Enfermo que encontrará su complemento y plenitud el 10 de mayo, VI Domingo del Tiempo Pascual, en el que se vive la Pascua del Enfermo.

martes, 10 de febrero de 2026

Bad Bunny y el salmo 8. Por Guillermo Juan Morado

(Atlántico diario) El filósofo alemán Robert Spaemann (1927-2018) publicó, ya jubilado como profesor de Filosofía, un interesante comentario a los Salmos, titulado “Meditaciones de un cristiano”. “El Salterio – escribe en la introducción a esta obra- es el libro clásico de oración de la sinagoga y de la iglesia. Constituye la mayor parte del Libro de las Horas de los monjes cristianos de Oriente y Occidente, así como del Breviario cotidiano de los sacerdotes. Los salmos pertenecen – con independencia de la fe del lector o del cantor – al patrimonio cultural fundamental de Europa”.

A propósito del salmo 8, que canta la gloria del Creador y la dignidad del hombre, se pregunta Spaemann: “¿Qué tiene primacía, el cosmos luminoso o el hombre? El salmista se asombra aquí de la paradoja. El hombre es lo más alto de la creación, pero esto no es una obviedad ni se desprende de una mera observación de la realidad”. El cosmos, las lumbreras del cielo, son más imponentes que el hombre. Frente a ellas, el hombre es una combinación pasajera de elementos cósmicos. De ahí la interrogación de asombro: “¿qué es el hombre para que te acuerdes de él?.

¿De dónde deriva esta grandeza del hombre? “La posición del hombre en el cosmos – sigue comentando Spaemann – no es un ‘factum’ fundamentado ni susceptible de fundamentación cósmico-natural. Es, por así decirlo, un ‘factum’ teológico. Tiene su fundamento en que ‘Dios se ha acordado de él’. La espiritualidad del hombre no es mera consecuencia de combinaciones químicas”. “Solo el espíritu puede originar espíritu, solo la vida puede originar vida”, añade.

Dios conoce al hombre porque lo recuerda. En la liturgia católica, cuando se reza por los difuntos, se apela a la “memoria” de Dios: “Recuerda a tu hijo, a quien llamaste de este mundo a tu presencia”. San Agustín sostiene que el alma humana es imagen de la Trinidad y establece una correlación entre las potencias del alma y las personas divinas: La memoria se corresponde con la persona del Padre, la inteligencia con el Hijo y la voluntad con el Espíritu Santo. El hombre es un espíritu finito que se abre a la totalidad de lo existente y que tiene, asimismo, la capacidad de acordarse de Dios y, de este modo, de tomar conciencia de la propia dignidad y valor.

En la última edición de los premios Grammy fue galardonado el cantante puertorriqueño Bad Bunny por ser el autor del mejor álbum del año. En sus palabras de agradecimiento, Bad Bunny recordó a Dios y reivindicó la dignidad de los inmigrantes de Estados Unidos, muchos de ellos maltratados por el ICE, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de ese país: “Antes de darle las gracias a Dios, voy a decir: Fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, no somos alienígenas; somos humanos y americanos”.

La cuestión de la emigración es muy compleja. Las naciones más prósperas deben acoger, en lo posible, al extranjero que busca seguridad y que desea alcanzar unas mejores condiciones de vida, pero se debe reconocer también el derecho de los estados a controlar sus fronteras y a establecer un sistema de inmigración justo y ordenado.

No todo vale. Siempre hay que respetar la dignidad de las personas. Frente a gobernantes que parecen haber perdido la conciencia de lo que éticamente está permitido o prohibido, de lo bueno y de lo malo, la protesta de Bad Bunny expresa el sentido moral espontáneo que denuncia que no es justo traspasar ciertos límites. No sé si el puertorriqueño ha leído o no el libro de Spaemann. Sí parece que conoce bien el contenido del salmo 8: Dios se acuerda del hombre y, de este recuerdo, se deriva el valor de lo humano.

Mons. Sanz: «Acoger es una bendición, pero la Iglesia debe discernir con prudencia»

(Infovaticana) El arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, ha defendido con claridad su postura ante el debate social sobre inmigración en España, subrayando la importancia de la acogida como gesto de solidaridad cristiana, pero también la necesidad de plantear respuestas sensatas y razonadas ante desafíos complejos.

En una reflexión pública titulada “Sencillamente, a mis hermanos”, Mons. Sanz explica que su papel es mirar a cada persona con los ojos de Cristo, reconociendo que los inmigrantes son una bendición para la Iglesia y la sociedad, y que su llegada ofrece oportunidades de fraternidad y crecimiento espiritual, comunitario y pastoral.

Acoger desde el Evangelio

El arzobispo recuerda las palabras del Evangelio de san Mateo (“fui forastero y me hospedasteis”), que considera un mandato moral y espiritual para toda comunidad cristiana. Desde esta base, afirma que la acogida debe ser generosa, sincera y abierta, especialmente hacia quienes vienen huyendo de situaciones de violencia, pobreza o persecución religiosa.

Mons. Sanz pone de manifiesto que no solo llegan familias, sino también vocaciones, seminaristas y sacerdotes de países donde la libertad religiosa es limitada o inexistente, lo que —según él— enriquece profundamente la vida de la Iglesia y manifiesta la universalidad de la comunión eclesial.

Una mirada que combina apertura con prudencia

Sin renunciar a una postura de apertura, el arzobispo aboga por una acogida ordenada y prudente, propia de una sociedad que quiere ser solidaria sin caer en respuestas simplistas o demagógicas. “Siempre es deseable abrir las puertas y acoger a cuantos más mejor”, escribe, pero advierte contra soluciones populistas que no consideren las limitaciones reales de espacio, recursos y cohesión social.

Buscando así evitar relativismos que debiliten la vida comunitaria y constructiva de la Iglesia, promoviendo en cambio una política de acogida que sea estable y sostenible, que proteja la dignidad de los inmigrantes y transforme también a quienes acogen.

Un debate vivido con responsabilidad pastoral

Mons. Sanz reconoce que sus palabras han suscitado reacciones diversas, incluidas críticas por parte de sectores que interpretan su postura como restrictiva frente a propuestas más abiertas. En su reflexión, y hace un llamado al respeto mutuo dentro de la comunidad cristiana, invitando a escuchar y entender las diversas miradas sin caer en polarizaciones o descalificaciones.

Su intervención busca, desde la misericordia y la verdad, reconocer la tragedia de muchos inmigrantes y, al mismo tiempo, promover respuestas que fortalezcan la convivencia social y la unidad doctrinal de la Iglesia.

Una acogida generosa que transforma a todos

Mons. Sanz no deja lugar a dudas sobre su compromiso cristiano con los más necesitados. Para él, la Iglesia no puede permanecer callada ni ausente ante las grandes cuestiones de la sociedad. Su invitación es a que la comunidad católica reflexione y actúe desde una fe madura, que no rehúye los desafíos, sino que los aborda con caridad y sabiduría, fiel al mandato evangélico de amar al prójimo.

En este sentido, su llamado no es una negación de la acogida, sino una invitación a que ésta se realice con corazón grande y cabeza serena, buscando siempre el bien integral de cada persona y de toda la sociedad.

lunes, 9 de febrero de 2026

«40 Días por la Vida» lanza su campaña de Cuaresma 2026 con una aplicación móvil para coordinar a 6.500 voluntarios

(InfoCatólica) Un año más el Miércoles de Centiza también supone el inicio de la campaña de 40 Días por la Vida. El próximo 18 de febrero comienza su campaña de Cuaresma 2026, que se extenderá hasta el 29 de marzo en 25 ciudades españolas. La organización internacional provida contará con unos 6.500 voluntarios coordinados a través de una aplicación móvil exclusiva, ya disponible en las principales plataformas digitales.

La campaña mantendrá su eje central en las vigilias de oración pacífica ante abortorios, en un contexto donde solo en 2024 se registraron al menos 106.172 abortos quirúrgicos en España.

Nueva herramienta digital para optimizar la coordinación

La principal novedad de esta edición será la puesta en marcha de una aplicación móvil exclusiva que facilitará la gestión de las vigilias y la coordinación entre los miles de voluntarios distribuidos por toda la geografía española. Para participar por primera vez en la campaña, los interesados deberán inscribirse en la página web de la organización aportando nombre, apellidos, correo electrónico y número de teléfono móvil. Una vez completado el registro, podrán seleccionar la campaña de su ciudad y acceder a la aplicación, disponible tanto en Google Play Store como en Apple App Store.

La herramienta digital responde a la necesidad de optimizar la organización interna de las 25 campañas previstas para esta Cuaresma, que tendrán lugar en Albacete, Alicante, Barcelona, Bilbao, Burgos, Castellón de la Plana, Córdoba, San Sebastián, El Puerto de Santa María, Elche, Gerona, Gijón, Madrid, Murcia, Málaga, Oviedo, Pamplona, Sevilla, Talavera de la Reina, Tarragona, Toledo, Torrevieja, Valencia, Valladolid y Vitoria.

El ayuno como pilar de la campaña

Nayeli Rodríguez, coordinadora de 40 días por la vida, subraya la importancia del ayuno en los resultados de la iniciativa: «Sabemos por anteriores campañas que en las ciudades donde más se ayuna es donde más mujeres se salvan de abortar». La organización pretende poner especial énfasis en esta práctica durante la presente campaña, junto con la oración pública ante los abortorios.

Según la coordinadora, la presencia física ante estos centros no solo busca evitar que las madres aborten, sino «tocar el corazón de todos los que tienen relación con este crimen». La organización considera esta práctica la forma óptima de visibilizar el problema del aborto y ofrecer el testimonio público de la fe como reparación, alternativa y remedio.

El aborto en España: datos oficiales y modalidad farmacológica

La campaña se desarrolla en un contexto donde, según cifras del Ministerio de Sanidad, en 2024 se practicaron al menos 106.172 abortos quirúrgicos en España. A esta cifra se debe sumar una cantidad no cuantificada de abortos químicos o farmacológicos, modalidad que la organización pretende visibilizar especialmente en esta edición.

Según recientes informes citados por la organización, el aborto químico puede llevar al 4,6% de las mujeres que lo practican a urgencias, a un 7% a procedimientos quirúrgicos y a más del 10% a experimentar episodios adversos graves o potencialmente mortales. Estos datos contrastan con el discurso oficial sobre la seguridad de esta práctica.

La realidad del exterminio de los síndrome de Down

Las campañas tendrán lugar, además, en un contexto que la organización califica de ''auténtica eugenesia'', señalando que el 95% de los niños diagnosticados con síndrome de Down son abortados, según cifras de Down España. La organización estima que en España hay actualmente unas 35.000 personas con síndrome de Down, en contraste con las 300.000 de hace 40 años.

Testimonios de vidas salvadas

40 Días por la Vida aporta testimonios concretos de resultados obtenidos en campañas anteriores. Solo en la última edición, al menos 166 vidas fueron salvadas de forma directa en abortorios de todo el mundo, lo que fue acompañado de la renuncia de empleados y el cierre del centro más grande del planeta, ubicado en Houston.

Dos de esas vidas fueron salvadas durante la última campaña en la madrileña clínica Dator, cuando una mujer se acercó a los voluntarios. Según el testimonio de los voluntarios de Madrid, la mujer ya había abortado una vez y a raíz de ello había entrado en depresión e incluso había intentado quitarse la vida. Su situación inestable la empujaba a plantearse el aborto de nuevo, pero no quería pasar otra vez por lo mismo.

La mujer abandonó la clínica marcada por el consuelo y la esperanza. Dos días después, informó de que había decidido tener a su hijo, que nacerá este mes de junio.

Más de dos décadas de lucha internacional a favor del derecho a vivir

Tras más de dos décadas de campañas en todo el mundo, 40 Días por la Vida se ha consolidado como referente internacional en la militancia espiritual provida. La organización reporta un cómputo de, al menos, 26.144 vidas salvadas, 184 abortorios clausurados y 275 trabajadores de la industria del aborto que han renunciado a sus empleos.

La iniciativa consiste en una campaña de 40 días coordinada internacionalmente que tiene como objetivo poner fin al aborto a través de la oración y el ayuno, el alcance comunitario y una vigilia pacífica durante todo el día frente a los negocios de aborto.

Santoral del día: Santa Apolonia

(COPE) Seguimos recorriendo el Calendario Santoral hoy con una joven mártir. Porque hoy recordamos a Santa Apolonia, cuya vida transcurre en Alejandría. Bautizada y educada en la Fe por sus padres, ha hecho firme propósito de renunciar a casarse para consagrarse de lleno al Señor. Todos la conocen por su bondad y sencillez.

Su amor por el Señor salta a la vista. Pero la persecución arrecia golpeando duramente a los cristianos, y en una de las detenciones es apresada Apolonia. En aquel momento y en aquellos lugares no era fácil ser discípulos de Cristo. Los captores le obligan a apostatar de Jesucristo, tentación que ella rehuye con firmeza.

Intenta de nuevo animarla a que adore a los ídolos, pero ella rechaza esa tentación. Entonces comienza la tortura que es arrancarle de forma brutal los dientes uno a uno, pero la joven nos e queja sino que lo asume unida a Cristo en la Cruz. Al intimidarla con echarla a la hoguera, le dejan que decida por su propia voluntad.

A la vista de todos ella misma se arroja dejando claro su amor por Dios, que llega al punto de dejarse quemar viva por Él. Algunos fieles recogieron sus dientes y demás cenizas, repartiéndolos por diferentes Iglesias a modo de reliquias. Por este motivo, Santa Apolonia es Patrona de los odontólogos y abogada en las enfermedades dentales.

domingo, 8 de febrero de 2026

''Vosotros sois la sal''. Por Joaquín Manuel Serrano Vila


En este V domingo del Tiempo Ordinario la Palabra de Dios nos hablará de cómo en nuestro seguimiento de Jesús hemos de tener presente que hemos de ser sal y luz en medio de nuestro mundo, y esto sólo se encarna cuando no cooperamos con el mal, cuando sabemos ver el bien en todo y en todos, especialmente en los que más sufren. La primera lectura del profeta Isaías es un aldabonazo nuestra conciencia cuando dice: "parte tu pan con el hambriento". Qué bien nos viene esta invitación en el día en que celebramos la Campaña de Manos Unidas contra el Hambre. Podemos pensar, tal Vez, que no está en nuestras manos que el hambre desaparezca, y es cierto; quizás no tenemos los medios para que sea una realidad que todo el mundo tenga su pan de cada día; sin embargo, y aunque la obligación de acabar con el hambre en el mundo le corresponde a los gobiernos que manejan el dinero de los impuestos de todos, con nuestra aportación, oración y cooperación hoy, podremos lograr que el próximo año igual algunos tengan un poco menos de hambre. El salmista nos dice: ''el justo brilla en las tinieblas como una luz'': ¿Qué significa ser justo? ¿Quién es justo?... En medio de nuestro mundo, donde tantas veces da la impresión de que el mal se sale con la suya, donde las noticias malas duplican a las buenas, donde cada cual consideramos que el mal o los malos son los otros, que los equivocados son los demás y que únicamente yo tengo razón, las palabras del salmista nos interrogan. Y es que el justo es aquel que camina en la ley del Señor, el que cumple los mandamientos y vive sin doblez, consciente de que a Dios no le puede engañar nadie. 

En estos últimos domingos estamos avanzando en la lectura de la epístola de San Pablo a los Corintios, y en la que hoy afirma sin rodeos que ''nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado''... La comunidad de Corinto le dio muchos dolores de cabeza al Apóstol, y él pronto se dio cuenta que la mejor catequesis que les podía regalar era explicarles el sentido profundo de la Cruz. Lo que aparentemente fue un fracaso y una frustración, pronto se convirtió en la mayor victoria, con ese estilo inconfundible y de confusión que al mismo tiempo que tiene Dios, manifestando su fuerza en la debilidad. Sólo Él logró hacer de un símbolo de tortura repugnante el mayor símbolo de amor de la historia. Pablo no era un ignorante; era una persona culta, pero experimentó en su peregrinar apostólico cómo había lugares donde las personas no se les podía hablar únicamente con palabras, sino con el corazón. La ciudad de Corinto tenía un fuerte presencia griega y de otras culturas; se daba mucho valor a las ideas filosóficas y a otras teorías, por lo que San Pablo se desvincula de entrada de debates intelectuales, y por ello afirma: ''cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría''. Pero poco tenían que ver esa sabiduría filosófica con la sabiduría de Dios que difícilmente encaja con los criterios de nuestro mundo. El Apóstol no se avergüenza de reconocer sus límites, por eso afirma ''También yo me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios''. No nos quedemos en sabiduría humana, sino vivamos nuestra fe desde el Espíritu. También, con frecuencia, la mundanidad entra en nuestra espiritualidad, y aplicamos a la vida de fe criterios del mundo que no le son propios. 

En el evangelio de este domingo, tomado del capítulo 5 de San Mateo, nos habla de la importancia de ser "sal de la Tierra y luz del mundo", algo de lo que Jesús habla en su Sermón de la Montaña. Es una llamada directa que nos hace el Señor, sencilla y fácil de comprender. Si no somos luz que disipa oscuridades y da calor, sino somos sal que da sabor, conserva y cura, no estamos viviendo lo que espera el Maestro de nosotros. Quizás hoy estas parábolas, o ejemplos que utiliza el Señor, puedan parecernos insignificantes, pero pensemos en el momento en el que son dichas: ¡Cuánto valor tenía entonces poder tener sal y poder tener luz!... Pero esta invitación y reclamo de Jesucristo para nosotros sigue teniendo su misma actualidad y vigencia. Si somos la sal que se vuelve sosa, que no conserva y permanece, que no es símbolo de alianza y valor, ésta terminará por ser pisada por la gente. Podríamos pensar que ''ser pisados'' sería lo mismo que llevados por la corriente del mundo; es lo que pasa cuando perdemos la esencia de nuestro ser católico... Decir, que continuamos con el Sermón de las Bienaventuranzas; no es un comentario adicional, es que no podemos ser luz y sal si las bienaventuranzas no se encarnan en nuestro día a día. La radicalidad del evangelio pasa por ello, siguiendo los pasos del Mesías, el cual nos encaminan a su Reino. El seguimiento de Jesús no es algo de pasatiempo, no es para unas horas o días, ni para ser cristiano de palabras. Hay que ser cristiano viviendo, siendo ejemplo, o sabiendo cuándo uno debe de pasar desapercibido; cuándo uno puede ayudar, o cuándo uno debe dar el paso para el perdón, o en qué momento debe pararse a preguntar por qué odio a una persona si apenas le conozco... 

Hoy la Campaña de Manos Unidas debe hacernos también reflexionar sobre las realidades a las que con frecuencia no prestamos atención: ¿Por qué sólo nos acordamos de los que pasan hambre una vez al año; cómo nos atrevemos a tirar tanta comida a diario, habiendo tantísimas personas que no tienen nada que llevarse a la boca?. ¿Cuándo dejaremos las ideas e ideologías para centrarnos de verdad en ser sal y luz en medio de nuestro mundo?. Que Jesús predicara todo esto en la montaña, tienen un paralelismo hermoso: es como el nuevo Sinaí, la nueva identidad que regala a los que le siguen, con la que conformar la nueva Jerusalén del mañana. Jerusalén tenía su templo, que era un faro que irradiaba a todo el país. Nosotros, hoy, una vez que comulguemos, saldremos del templo llevando al Señor en nuestro corazón, el cual es "Luz de Luz"... No le ocultemos, no lo pongamos debajo del celemín, sino que ''alumbre a todos los de la casa''. No hay cabida para un cristianismo interiorista, para una fe bajo llave, sin compromiso y sin profundizar en su Palabra, ni en buscarle en los pobres.

Hemos encontrado el mayor tesoro de todos: ¡démoslo a conocer! Ojalá brille nuestra ''luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos''... Damos gracias por la labor de Manos Unidas, que es la labor de la Iglesia en este compromiso concreto para erradicar el hambre en el Mundo. Esto debe ser un orgullo para nosotros, pero también hemos de seguir insistiendo en que el hambre en el mundo no es algo a lo que nosotros podamos ponerle fin de un plumazo, por ello oramos, para que los que tiene en sus manos terminar con este escándalo algún día lo consigan. Que "Manos Unidas" no tuviera que hacer más campañas contra el hambre sería la mejor noticia, pero como dijimos al principio, al menos que el próximo año sean menos los que pasen hambre. Pedimos por ellos, y por todos los que han muerto por falta de alimentos y recursos. 

Evangelio V del Tiempo Ordinario



Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor

Sencillamente, a mis hermanos. Por Monseñor Fray Jesús Sanz Montes O. F. M.

A veces te encuentras con frases incómodas y provocadoras que te dejan pensativo o te llenan de perplejidad, pero nunca quedas indiferente. Así fue la que pronunció Jesús en aquella ocasión: “fui forastero y me hospedasteis” (Mt 25, 34). Supone siempre un examen de conciencia para la comunidad cristiana. Y con ella empezaba mi entrada en mi cuenta “X” en donde con brevedad me posiciono de tanto en tanto algo ante lo que acontece: catástrofes naturales, accidentes desafortunados, añagazas políticas, como también motivos que señalan la esperanza en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia.

Ahí aparece Jesús con su abrazo más divinamente solidario hacia los excluidos: hambrientos y sedientos privados de sus variados sustentos, extranjeros convertidos en nómadas de su tierra y tradiciones, desnudos despojados de su dignidad, malheridos por enfermedades, encarcelados en sus prisiones… ¡Cuántas situaciones humanas miradas por los ojos de Cristo y abrazadas por la misericordia comprometida de nuestro Maestro!

Reitero lo que dije hace unos días: los inmigrantes son acogidos con agradecimiento y son una bendición para nosotros. De hecho, la Iglesia en Asturias los acompaña poniendo en juego cuanto está en nuestra mano. No solamente nos llegan familias, sino también seminaristas y sacerdotes que han llamado a nuestra puerta viniendo de lugares donde no hay libertad, o la dignidad se pisotea y se pinta de negro el horizonte de la esperanza, como sucede ahora en Nicaragua, en la incertidumbre de Venezuela, o en las dictaduras del mismo color ideológico en todo el universo mundo.

Pero un país, una región, un hogar… no son espacios que puedas dilatar infinitamente. Caben cuantos pueden entrar, y el límite es palmario. Siempre es deseable abrir las puertas y acoger a cuantos más mejor, aunque sea a costa de estrecharse. Pero todos no caben en un espacio limitado. Decir lo contrario es irresponsable. Y, luego están los otros límites que nos protegen cuando tras la aldaba hay gente que llega con una maleta indeseada trayendo en ella delitos de sangre, intenciones terroristas o negocios perversos en torno a la droga o al tráfico de personas. Aunque sean minoría, no deben colarse.

Por eso, a los inmigrantes que vienen desde sus hambrunas varias, sus carencias materiales, sus anhelos de libertad, hemos de abrir generosamente nuestras fronteras, pero no como una medida populista y demagógica que termina siendo dañina, amén de encubrir otros intereses de ganancia política. Nuestra comunidad cristiana no se alinea con esas proclamas que con tono mitinero hemos escuchado en estos días, y tenemos la libertad de señalar al mismo tiempo nuestra disponibilidad acogedora y los manejos torticeros de los maestros de la engañifa. Y a los que llegan, regularizar su estancia para que puedan vivir dignamente con sus derechos y obligaciones, integrándose con nosotros.

Puede que haya algunos que esto no lo acepten, y utilicen sus plumillas mediáticas al dictado y sus disidencias eclesiales conocidas para expresar de modo desproporcionado un ataque despiadado hacia quienes pensamos distinto y lo expresamos con respeto señalando las trampas y las demagogias. Produce perplejidad verte señalado con una crítica por lo que no has dicho cuando sesgadamente se interpretan mal tus palabras, o cuando reescriben tu propia historia indicando pretensiones y metas que jamás tuve, tal vez proyectando en mi persona sus fobias y sus filias, sus estériles fracasos personales y las contradicciones de sus propias vidas. Merecen el respeto que ellos no ofrecen, y la piedad con la que nunca tratan a los que legítimamente pensamos de otra manera y a nuestra manera lo expresamos. No es tristeza ni abatimiento lo que generan sino lástima cristiana y paciencia franciscana.

Por otra parte, se constata con gratitud los miles de expresiones de afecto y comunión que esta polémica de diseño ha suscitado, poniendo al descubierto quién es quién en el escenario público y en el privado. Me emocionó cuando un venezolano me dijo el otro día dándome un abrazo: yo fui forastero y vosotros me hospedasteis. Gracias.

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo